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Signos y simbolos en la pelicula “La Mision”

Resumen: ¿El cine en platicas prebautismales? Es sin duda un gran reto, pero sin lugar a dudas tambien alguna de las herramientas de las que podemos y debemos apoyarnos para la eficacia de nuestro trabajo pastoral...

Publicación enviada por Jose Alfredo Soberanes Pèrez




 


DESARROLLO
Sacramentos I : Bautismo y Confirmacion

¿El cine en pláticas prebautismales? Es sin duda un gran reto, pero sin lugar a dudas también alguna de las herramientas de las que podemos y debemos apoyarnos para la eficacia de nuestro trabajo pastoral, no es la mejor de las herramientas, pero si es una de las cuales por su sentido visual y auditivo, puede inducirnos a un ámbito de reflexión.

No me ocuparé de una reflexión puntual de toda la cinta pero si me ocuparé de puntualizar la gran carga simbólica de esta gran obra producida por Roland Joffe. Robert de Niro como protagonista, los símbolos si bien es cierto no encauzan a una tematica de Bautismo, trataré de rescatar los símbolos que a mi me parece que si lo hacen evocando la cuestion de muerte que lleva a la vida, opción que implica renuncia.

LA SINTESIS:
El padre Gabriel sube a las montañas de Brasil para evangelizar a los nativos. Su labor lleva a este poblado a una edad de oro. Mendoza, un soldado, mata a su hermano en un arrebato de rabia y solo la guía del padre Gabriel lo salva del suicidio.

Gabriel lleva a Mendoza a trabajar en su misión, donde encuentra la paz y redención, mientras decide convertirse en cura. Pero la Iglesia, bajo presión, cede la tierra a los portugueses que permitirán de nuevo la esclavitud.

Mendoza rompe sus votos y organiza a los nativos a resistir, mientras Gabriel intenta disuadirlo de tomar desiciones violentas y buscar soluciones del lado de la pacificidad.

Desde el momento en que inicia la pelicula, narra la postura de una actitud arrogante de una concepción de Iglesia traida al mundo a evangelizar a gente que aún está en estado “salvaje”. Una vez ya en las tierras guaranies, pone en escena a un hombre que atado a una cruz, una corona de espinas en la cabeza va río abajo símbolo de el agua que da muerte en este caso al hombre (sacerdote) atado al madero.

Se necesitan hombres que en sus vidas estén “inextricablemente entrelazadas con las suyas” dice un hombre aludiendo a lo que conocemos como; inculturación. Posteriormente un nuevo enviado, -despues de un fracaso- llega por un medio y ese medio es nuevamente el agua que lo arrastra hasta el lugar donde estará la misión a la que ha sido encomendado, el agua como signo de amenaza hacia la muerte, pero también de vida, pues donde nace esta agua que fluye por su cauce está el objetivo fijado.

ACERQUÉMONOS Y ALABEMOS AL SEÑOR QUE LA MÚSICA ES BUENA,
nuestro Dios merece una alabanza armoniosa -dice el salmo 146- pues hácia este hombre confluyen los habitantes a los que ha sido enviado, la resistencia de uno de ellos destruye el flautín de donde sale la melodía mientras que un segundo se acerca a tratar de repararlo, éste se acerca a tomarlo de la mano y llevarselo con ellos. Ese tomar de la mano como signo de aceptación.

Posteriormente se escucha una voz fuera de pantalla: “La eterna misericordia de Dios, contra la efímera y fugáz misericordia de los hombres”. Puesto que inmediatamente sale a escena un hombre (capitán Mendoza) que es traficante de personas –indígenas guaraníes- que negociará con ellos para venderlos como esclavos. Sale el padre Gabriel a su defensa y afirma:
- Hemos construido una misión, vamos a cristianizar a estas gentes.
El capitán Mendoza contesta:
- Si les da tiempo.

Despues de negociar con ellos, un contratiempo con su hermano el capitán Mendoza asesina con su espada a su hermano, de ahí viene la desesperanza, el ser reo de muerte por el asesinato de su hermano, sintiendo la miserable y frenetica condena de su alma, pierde el sentido de la vida y llega al borde del suicidio.

UNA NUEVA ESPERANZA LLEGA HASTA ÉL, el padre que trabaja en la misión de San Carlos. En su desesperación y angustia Mendoza cuestiona ¿se rie de mi?
- Pues lo que haces sí que da risa. Un hombre que huye, que se esconde del mundo, a un cobarde. Eso es lo unico que haces… …Dios nos ha hecho libres (...)
- No hay penitencia que me libre de mis pecados
- Más que eso Dios nos ha dado la llibertad, y tú has elegido una manera extraña de llevarla a cabo.
Es aquí donde inicia un peregrinar para expiar pecados, peitencia que solo él puede cargar, las herramientas, armadura, espadas que lo llevaron a hacer esclavos a muchos hombres, una carga que solo “uno puede saber por cuanto tiempo puede cargar”. En un momento de desesperacion otro padre (Jhon) corta la penitencia cargada a sus hombros, pero Mendoza nuevamente retoma aquello que siente lo hará sentir que su pecado ha sido perdonado. Nuevamente la carga y el agua ahora como obstáculo pero purficadora y la carga que le impide llegar hasta donde quiere, esa agua es obstáculo pero también es conductora hacia un objetivo y es el inicio de una nueva vida.
- ya ha sido suficiente penitencia y los demas padres estan de acuerdo conmigo.
- sí, pero él no lo cree y si él no lo cree yo tampoco.

Solo el penitente sabe de la conciencia, sabe de la madurez con la que va llevando esa gran carga que lo obliga a llegar a un objetivo.; el sentirse perdonado por aquellos a los que ha ofendido, no es a Dios es a sus semejantes, hombres como él, como todos nosotros, no son “salvajes”, hasta ese momento lo reconoce.

El recibimiento por la comunidad de un modo no agradable –pues saben quién es él- pero con una gran carga significativa y simbolica, a esos, a los que él ha marginado, traficado con ellos, de los que con ellos ha hecho dinero, son quienes lo han librado. El momento de la liberación de la carga es el momento de la liberación de su acusación, del perdón de sus pecados. Ahí quedo la purga de los pecados. El llanto que lo invade y la sonrisa con la que es recibido llena de dolor gozoso al hombre que era esclavo y ahora es libre.

El hacerse uno de ellos en primer momento es el paso y el requisito para estar con ellos, trabajar con ellos y como ellos asi como al modo de ellos.

“RITO DE INICIACIÓN”: una mujer lo conduce de la mano hacia una congregación, una asamblea donde será marcado con el signo que los marca como una sola comunidad; es lo que va a hacer que él sea uno como ellos y aceptado por todos como miembro de la comunidad, la muerte del jabalí es el símbolo final para decir, “sí, estoy dispuesto” aquí está hazlo –es el signo que demuestra el jefe de la tribu al entregarle la lanza- No es uno de nostros, es la manera con la que el alimento llega hasta nosotros, el pan de cada día; ni el sol se te da de balde ni el agua por ser quien eres, las cosas son herramientas y buscan quien las maneje.

Una nueva experiencia ahora con los jesuitas desde la necesidad de emitír una acción de gracias expresa:
- agradezco padre que me haya acogido
- agradecelo a los guaraníes
Le entrega un libro –la Biblia- y lee el pasaje de la segunda carta a los Corintios: -el himno a la caridad- “aunque tuviera fe para mover montañas, mas no tuviere caridad, nada soy, y si repartiere todos mis bienes y si entregare mi cuerpo para ser quemado, si no tuviera caridad ningun provecho saco, la caridad es sufrida, es benigna, la caridad no tiene celos, la caridad no se pavonea, no se infla”.
“Cuando era niño, pensaba como niño, hablaba como niño, cuando me he hecho hombre me he despojado de las niñerias, ahora subsisten la fe, la esperanza y la caridad, más la mayor de ellas es la caridad.Ssímbolo que muestra que solo la palabra de Dios ha podido mover su corazón y mediante el discernimiento pleno sabe lo que realmente quiere Dios de él

AQUÍ ESTOY SEÑOR PARA HACER TU VOLUNTAD, es el momento en el que solicita la aceptación a la compañía.
- Si vas a ser jesuita, tendrás que acatar mis órdenes, como si fuera un capitán ¿podras?
- Sí padre.
Es el momento de la consagración religiosa, todo un rito de acogida por parte de una sola comunidad pues la comunidad jesuita y guaraní se enorgullece por álguien que ha consagrado su vida para un servicio y servicio completo.

Ya en otro momeno, cuando estan en la mesa de discusión, y afirman los mandatarios españoles que los han sometido a fuerza de espada dice el padre Gabriel: “Vienen a nosotros por pura voluntad.” Afirma el padre a la comunidad de un juzgado.

La decisión del obispo para suprimir la misión de San Carlos es sin duda una agresión para los ahabitantes de la misión, el padre Gabriel traduce de la lengua nativa a la lengua de los europeos, el diálogo es el siguiente:
- ¿Qué es lo quiere usted?, dicen que hable mas claro, ¿Qué es exacatamente lo que quereis que hagan?
- Tienen que irse de la misión.
- Dicen que no quieren irse de la misión que es su hogar.
- ¡Tienen que obedecer a la voluntad de Dios!
- Dicen que por voluntad de Dios dejaron la selva y construyeron la misión, no entienenden porque Dios ha cambiado de parecer.
- No pretendo conocer los motivos de Dios.
- Dicen que cómo podéis conocer la voluntad de Dios, cree que no habláis en nombre de Dios, sino que en nombre de los portugueses.
- Yo no hablo en nombre de Dios, pero sí hablo en nombre de la Iglesia que es el instrumento de Dios en la tierra.
- Dicen que Porqué no hablais con el rey de portugal
- Lo he hecho pero no ha querido escucharme.
- Dice que él también es rey y que tampoco quiere escucharlo.
- Dicen que se equivocaron en confiar en nosotros, que ¡van a luchar!
- ¡Entonces tienes que convencerles de que no luchen!
- Ni siquiera he podido convencerlo a usted de que luchéis por ellos
- ¡Es indispensablede que si luchan que ningún jesuita se una a ellos!, ¡volveran conmigo a asuncion mañana y el que me desobedeciere, será excomulgado, apartado, expulsado!. ¿Por qué tienen que luchar? ¿Por qué no pueden volver a la selva?
- Porque éste es su hogar.

Se pasa a la escena de la preparación para la resistencia. Una decisión que da cada hombre, un niño encuentra una espada, la lleva al lecho del ahora padre Mendoza. La espada, signo de lucha, de muerte, de sometiemiento y ahora de defensa; la lleva a que le enseñe a blandirla.

Entra mendoza a la casa y se encuentra con el padre Gabriel que al verlo le dice: Quiero revocar mi voto de obediencia:
- ¡Fiuera!
- Quiero…
- Fuera Rodrigo no quiero oirlo.
- ¿Y los otros?
- Sí, Ralph y Jhon también ¿Qué quieren capitán? ¿Una muerte honrosa?
- Desean vivir padre, dicen que Dios les ha desamparado, les ha abandonado ¿es cierto?
- No debió haberse hecho jesuita.
- ¡Pero lo soy, y ellos me necesitan!
- ¡Entonces ayúdeles como tal! Si muere con sangre en las manos Rodrigo, traicionará todo lo que hemos hecho. Entregó su vida a Dios y ¡Dios es Amor!

MORÍR PARA QUE OTROS TENGAN VIDA,
una vez en la batalla y ya puesta la pistola al barril de polvora para atacar a los enemigos conquistadores, Rodrigo Mendoza ve que unos niños pasan por un puente elaborado con el tronco de un arbol, corre a ayudarlos y en ese lapso es herido por el tiro de un rifle, corre a jalar el gatillo y ya han cortado la cuerda, una desacarga de varios tiros de rifle lo asesinan.

El padre Gabriel por su parte con la Custodia en mano es asesinado por una descarga, caen varios hombres, mujeres y niños a su lado y otro hombre coge del suelo la custodia y sigue el trayecto del peregrinaje, pero son asesinados.

DÓNDE JUGARAN LOS NIÑOS, la ultima escena surge dentro del agua de dónde un grupo de ocho niños sobreviven a la gran matanza, y saca un Violín de dentro del agua. Un solo recuerdo, un solo artefacto material. “Hechos por sus ágiles y habilidosas manos” -como dice el obispo al iniciar la cinta-.
El último diálogo, fuera de escena con la voz del obispo se escucha: Asi pues vuestra santidad, ahora vuestros sacerdotes estan muertos y yo sigo vivo, pero en realidad soy yo el que está muerto y ellos son los que viven, porque como ocurre siempre el espíritu de los muertos sobrevive en la memoria de los vivos.

Nuevamente el símbolo del agua de donde emergen los créditos de la cinta, lugar de vida, “pequeño paraiso” como expresó el obispo al llegar a la misión de San Carlos, el agua por donde llegaron, el agua que fué en algun momento signo de amenaza y de muerte, pues por el también llegan los conquistadores, es ahora el camino a la esperanza por donde el grupo de los ocho niños sobrevivientes se internan a una nueva vida.

He remarcado en esta pequeña reseña-síntesis, algunos de los pasajes de la cinta, donde emergen una gran carga de símbolos, símbolo de misericordia, de muerte que lleva a la vida, el agua como símbolo que va de la muerte a la vida, las opciones que son libres y voluntarias. El acatamiento y la inmersión a una comunidad mediante un rito, una vez introducido en esta comunidad habrá que acatar ciertas normas, defender la fe, no justificando la violencia, ser para la muerte no implica apresurarla, y siempre es un camino que andaremos en búsqueda de un servicio a Dios en la persona de nuestros semejantes.

La introducción a una comunidad en este caso la comunidad cristiana, a la que llegamos por el Bautismo, es sólo el incio de una victoria sobre el pecado, sobre la muerte; es el inicio de una lucha y estamos con nuestra bandera –como lo dice San Igancio- como buen soldado y diestro en los avatares de las batallas. Hay una bandera a la cual seguimos, ya en plena lucha, habrá que detenerse de vez en cuando para mirar a lo alto y ver de qué lado o hacia a dónde se dirige la bandera en la cual nosotros estamos luchando y que nos identifica como miembros de una comunidad. Incluso con la signación del aceite, podriamos decir “anda, ve calentando los musculos que apenas va a empezar la batalla”

Pero es una batalla que al igual que el Bautismo nos lleva de la escalvitud a la libertad, que nos lleva de la muerte a la vida. Agua que nos lava, agua que nos purifica, no solo el fuego. Mediante símbolos nos acogen, se alegra por esto la comunidad de fieles, COMUNIDAD, puesto que el sacramento tiene dimensión comunitaria, la gracia bautismal nos inculca espíritu filial, nos enseña sentido de familia, nos enseña a ser agradecidos, no estamos bajo una ley, sino que estamos bajo la gracia; juntos festejamos y cantamos y asimismo, decimos acerquémonos al Señor que su música es buena.

AUTOR
Pbro. Alejandro Maldonado SVD
José Alfredo Soberanes Pérez

Instituto de Formación Teológica Intercongregacional de México
Noviembre 2007



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