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Algunas reflexiones martianas sobre las artes plásticas

Resumen: El presente trabajo, tiene como propósito esencial, realizar un breve análisis de algunas reflexiones dadas por el Apóstol José martí sobre la pintura. Por lo que basados en sus comentarios y escritos da a conocer características sobre determinados pintores y sus obras...

Publicación enviada por Lic. Nancy Benitez Frias y otros autores




 


RESUMEN
El presente trabajo, tiene como propósito esencial, realizar un breve análisis de algunas reflexiones dadas por el Apóstol José martí sobre la pintura. Por lo que basados en sus comentarios y escritos da a conocer características sobre determinados pintores y sus obras, también se observa la insistencia del Maestro por el rescate en las obras de lo nacional, lo autóctono, partiendo de la necesidad de plasmar nuestras costumbres y tradiciones. Tomando estos elementos, se muestra la vigencia del pensamiento martiano en la defensa de los valores más autóctonos de los pueblos.

El mismo puede ser utilizado como fuente de información para trabajar en la asignatura Cultura Cubana I, específicamente en el tema IV: José Martí como máximo exponente de la Cultura Cubana en el siglo XIX.

DESARROLLO
En el mundo de las artes, diversas son las figuras que se han destacado para brindarle a la historia un profundo conocimiento del desarrollo de la humanidad. Figuras que en cada época o período histórico dejan plasmadas en paredes, piedras, telas o papeles, sus costumbres, su religión y su cultura.

Es por eso que en el proceso de evolución y desarrollo del hombre, el arte juega un papel fundamental, pues es el que de una forma u otra ayuda a conocer el mundo circundante.

Concebir la vida del hombre sin las valoraciones que este hace de la realidad es imposible. Valoraciones que van a permitir a la historia ser juez de su propio desarrollo.

A este mundo tan hermoso del arte, una figura que ocupa un papel cimero como crítico, dejó plasmados en sus escritos, reflexiones y valoraciones de diferentes manifestaciones artísticas que se desarrollaron en su tiempo, sin apartar en ningún momento su labor revolucionaria. Sólo una figura capaz de escribir para niños, jóvenes y adultos, supo con claridad y exquisitez, brindarle a la América sus conocimientos sobre el arte, desglosando el arte en sus distintas manifestaciones.

Es por eso que José Martí es una de las figuras históricas más altas, puras y profundas de la América Latina. La diversidad de sus facultades creadoras, la permanente rectitud de su conducta, la riqueza de su pensamiento y sensibilidad, lo han hecho objeto de estudio y enjuiciamientos notables, que analizan lo mismo las características de su acción política, que las diferentes modalidades de su obra literaria.

Esta labor incansable de Martí de brindarle al mundo y en especial a los pueblos de América, sus conocimientos, sobre el arte, no estuvo fuera de su amplia sabiduría la evolución y desarrollo de la plástica.

Partiendo de la grandeza de la obra martiana sobre diferentes manifestaciones artísticas, la investigación de referencia tiene como propósito esencial estudiar algunas reflexiones martianas sobre la pintura, para profundizar en una de las facetas poco conocidas de Martí y de la trascendental labor de este pensador y revolucionario.

Ahora bien, ¿cómo es que nuestro Apóstol se adentra a través de sus apreciaciones y reflexiones en el mundo de las artes plásticas?

Para ello se realizará una breve biografía del Maestro donde se vincule su acción revolucionaria y labor como crítico de arte.

Aquel año de 1853, el 28 de enero nacía en La Habana, José Martí. Fue hijo de españoles humildes, a quienes la necesidad los había arrojado a la isla de Cuba. Ocho hijos tendrían en total los padres de Martí, desde muy pequeño tuvo que ayudar a su padre en el cuidado y crianza de sus siete hermanas; por lo que siendo niño todavía, tuvo que acompañarlo en algunos viajes de trabajo fuera de La Habana y aún de Cuba.

El encuentro de Martí con el maestro cubano Rafael María de Mendive (1821- 1886) fue decisivo. Fue en él que Martí vio deslumbrado, todavía en su niñez, la conjunción del hombre de las letras, el maestro y el patriota; al intelectual que se opone virilmente a la tiranía y sufre cárcel y destierro.

A los quince años de su vida estalla el 10 de octubre de 1868 la guerra cubana contra la metrópoli española y Martí desde el primer momento se adhiere a la causa de Yara. Publica su soneto ¡10 de octubre!. Contribuye a la editación en 1869 de “El Diablo Cojuelo”, y luego el semanario cosmopolita “La patria Libre” que no pasan del primer número. En este último da a conocer su poema dramático “Abdala”, escrito precisamente para la patria, Martí a los dieciséis años escribe la profecía de su vida.

El 21 de octubre 1869 son encarcelados José Martí y Fermín Valdés Domínguez (1852-1910) por encontrarse en la casa del fraternal amigo de Martí, una carta en que se acusaba a un condiscípulo por haber ingresado al ejército español. Por este hecho y reclamando en el juicio la paternidad de la carta, y el derecho de Cuba a su independencia, el 4 de marzo de 1870, es condenado a seis años de prisión. El 4 de abril se le lleva a realizar trabajos forzados en las canteras de San Lázaro, luego es enviado a la Isla de Pinos y finalmente se le conmuta por gestiones del padre la pena por destierro a España, hacia la cual partiría el 15 de enero de 1871, va a cumplir dieciocho años.

La vida en España (1871- 1874), aunque dura, será importante para el Apóstol ya que mientras gana su vida trabajosamente ofreciendo clases, José Martí estudiará, de forma irregular, el resto de su Bachillerato y Derecho, Filosofía y Letras en la universidad de Madrid y Zaragoza. Aunque se encuentra lejos de su patria demuestra siempre el amor profundo que siente hacia ella polemizando en los diarios españoles sobre la cuestión cubana, y publica en 1873 un nuevo opúsculo:” La República española ante la Revolución Cubana.” Por otro lado el Apóstol se familiariza con los clásicos españoles, con sus pintores, místicos y estoicos.

Abandona España a finales de 1874. Conoce de pasada, Francia y marcha hacia México adonde llega el 8 de febrero de 1875 se reúne con su familia que se a establecido temporalmente, adquiere amistades profundas, sobre todo la de Manuel A. Mercado; Acaba por hacerse crítico y periodista ( colaborando especialmente en la Revista Universal, sobre todo con el seudónimo de Orestes). En 1876 abandona México por los desmanes cometidos en ese país y en otros países hispanoamericanos de los cuales con posterioridad realizarían fuertes críticas. Viaja a Guatemala y Venezuela, países donde vivirá en 1876 y 1881, con pequeñas estancias en España, a la que es desterrado (1879), Nueva York (1880) y la propia Cuba.

Su vida andariega no encontrará cierto descanso sino a partir de 1880, que se establece en Nueva York. Ya en los Estados Unidos permanecerá hasta 1895, sin viajar al extranjero en los primeros años, haciendo solamente viajes rápidos a partir de 1892, a Haití, Santo Domingo, Jamaica, Panamá, Costa Rica y México, cuando ya se ha entregado por entero a la preparación de la Guerra.

Es innegable, no reconocer la labor de Martí por el mundo, ni dejar de mencionar sus reflexiones y apreciaciones sobre la plástica que se desarrollaba en su tiempo, pues dentro de la obra de José Martí hay que hacer énfasis en que un poder creador como el suyo supo combinar el deber revolucionario con el trabajo específico de escritor.

Diferentes son los textos sobre arte que escribiera en el cumplimiento de su labor periodística. Y es precisamente en donde Martí se inicia como crítico de Artes Plásticas.

El 24 de agosto de 1875 publica en la Revista Universal de México con el seudónimo de Orestes (el cual utilizaría en la mayoría de las publicaciones) un artículo donde hace alusión al eminente pintor Felipe Gutiérrez, en esta crónica sobre el artista, el cubano fue el primero en advertir la modernidad de su expresión. Por otro lado se ha apuntado que Manuel Toussaint citaba en sus clases los juicios que realizara nuestro apóstol sobre le pintor Santiago Rebull y la descripción que hace de su cuadro La Muerte de Marat, en el último de sus artículos sobre “Una visita a la exposición de Bellas Artes” de 1876.A este artículo seguirán, en la Revista Universal y sobre el arte mexicano, seis trabajos más sobre pintura y uno sobre escultura.
En sus artículos sobre artes plásticas; Martí no solo se limita a lo que pudiera suponer un análisis formal meramente técnico. Su pleno desarrollo en este campo, revela la evolución de su pensamiento teniendo en cuenta la radicalización que éste experimenta.

Es por eso que en lo que respecta al criterio martiano sobre la plástica, es en México donde Martí expone ideas fundamentales de su rico pensamiento crítico.

Para Martí e ahí uno de sus mayores logros como crítico, pues planteaba que los pintores mexicanos debían apartar un poco el academicismo europeo y los temas religiosos, ya que era de gran importancia que los pintores plasmaran en sus obras, sus raíces, sus costumbres, su cultura, ya que como crítico trataba con fuerza la lucha por hacer posible la existencia y el reconocimiento de un arte de “Nuestra América mestiza”, que debe tener sus propias raíces al tiempo que el pintor vaya incorporando lo más creador del arte universal, plasmando su idea de tomar primero lo propio y luego lo de afuera, en cuanto a esto expresó:

“Injértese en nuestras repúblicas el mundo; pero el tronco ha de ser el de nuestra repúblicas.”(Martí, 1965)

A lo largo de su labor, ejerciendo su criterio sobre diversas manifestaciones de la plástica, nuestro apóstol insiste en la necesidad de crear una originalidad en los pintores americanos, los cuales debían plasmar en sus obras lo autóctono, en particular un arte que expresara una América genuina:

...No vuelvan los pintores vigorosos los ojos a escuelas que fueron grandes porque reflejaron una época original; puesto que pasó de época, la grandeza de aquellas escuelas es ya más relativa e histórica, que presente y absoluta. Copien la luz en el Xinantecal y el dolor en el rostro de Cuauhtemotzi... Hay grandeza y originalidad en nuestra historia: haya vida original y potente en nuestra escuela de pintura.” (Martí, 1965)

Martí, en su corta estancia en México (1875 - 1876) realiza un análisis de la pintura mexicana así como las obras pictóricas de diferentes pintores mexicanos como: Escudero y Espronceda, Santiago Rebull, Juan Cordero, José Mará Velazco (1840- 1912), Manuel Ocaranza, Obregón, buscando siempre con mayor insistencia la reafirmación de las raíces propias.

En su segundo viaje a España entre octubre y diciembre de 1879 el Maestro, muestra su amplio conocimiento sobre la plástica, donde escribe en un cuaderno de apuntes sus “Notas sin orden tomadas sobre las rodillas al pie de los cuadros.”Estos escritos le sirvieron para posteriores trabajos. Esta segunda oportunidad, le permite a Martí realizar valoraciones sobre el arte español entre las que se mencionan las reflexiones sobre pintores españoles como: Raimundo Madrazo, Mariano Fortuny, Pablo Gonzalvo, la gran admiración que sentía por Murillo, Velázquez y Goya; realmente los nombres mencionados son una pequeña muestra de los pintores españoles analizados por el Apóstol ya que fueron en su totalidad 33. Aunque es necesario puntualizar que a partir de1880 en New York es que aparecen estas valoraciones de Martí.

Los comentarios realizados sobre los pintores españoles sería necesario detenerse en la impresión causada a éste los cuadros de Goya. Pues en su libro de apuntes (1879) hay varias páginas en las cuales se analiza diversas obras suyas, por una parte las de corte expresionistas y por otra, algunos retratos y figuras de mujer notablemente conocidos como La Maja, La casa de los locos y El entierro de la sardina. Martí en sus escritos refleja la gran admiración que sentía por la obra de Goya, dando su criterio sobre el mismo:

“He ahí un gran filósofo, ese pintor, u n gran vindicador, un gran demoledor de todo lo infame y lo terrible”. (Adelaida de Juan, 1998)

Sus apreciaciones sobre el arte español, fue uno de los puntos más importante para el desarrollo del pensamiento crítico de Martí, causando gran impresión las obras de Velázquez y Goya, afirmando que de estos pintores vienen todos.

(…) esos dos españoles gigantescos…Velázquez fue el naturalista y Goya el impresionista. (Adelaida de Juan, 1998)

En 1880 marcha hacia los Estados Unidos y en medio de una docena de crónicas de variada extensión, Martí comenta el desarrollo de la plástica en ese país, fundamentalmente la expuesta en Nueva York. Sus crónicas sobre el arte pictórico se inician en The Hour, siendo la última para La Nación de Buenos Aires, en 1888, sobre esta exposición Martí realiza un comentario de las obras expuestas partiendo del panorama y el ámbito sociocultural en la cual esta producción artística se manifiesta.

En su trabajo como periodista y crítico, el Maestro revela las virtudes de la pintura estadounidense expuesta en Nueva York, llama su atención las obras de Eastman Jonson (1824- 1906), John George Brown (1831- 1913) y sobre todo Wislow Homer (1839 – 1910) en ellos acentúa una característica a la cual le brinda una gran importancia, es que estos pintores en sus obras escogen asuntos americanos aunque no muy bien definidos, si bien Martí analiza estos aspectos, destaca como en ocho años de su estadía en los EEUU, los pintores jóvenes van cambiando concepciones europeas sobre la plástica y le introducen elementos americanos, es por eso que señaló:

“La decisión de aprender, ni el ansia de lo nuevo, ni el instinto del color, ni la necesidad de la emoción aguda, indispensable para el equilibrio y reposo de la mente en los países de vida difícil y nerviosa.¿El pintar produce?-----se dice el norteamericano. ¡Pues a pintar! El pintar es una delicia de la fantasía, una ocupación noble, una protesta de la luz, un acto de rebelión de alma fina contra la existencia grotesca, bestial, insípida, indigna de un pueblo que perece, con lo mismo en que se hincha y deslumbra, porque no ama más que lo animal y perecedero.!A pintar, pues, los que tengan alma fina y mientras más grosera sea la vida nacional, más alto el arte”. (Adelaida de Juan, 1998)

Sobre la pintura cubana y pintores cubanos Martí expone crónicas sobre este particular en el periódico Patria durante su permanencia en los Estados Unidos, en sus escritos resalta la obra de algunos pintores como: Juan J. Peoli y Joaquín Tejada. Es interesante la presencia de estos temas e n la labor periodística de Martí en fechas tan cercanas al inicio de la “guerra necesaria” cuya preparación embargaba al Maestro. Es relevante la crónica dedicada a Tejada, publicada unas semanas antes de que Martí firmara(29 de enero de 1895), como delegado del Partido Revolucionario Cubano, la orden del alzamiento en Cuba y luego partiría hacia la guerra y muerte. Sobre Tejada expresó:

“El pintor nuevo de Cuba mostró su mérito sobresaliente en la difícil moderación con que realzó por el trabajo acabado de sus figuras intencionadas y verdaderas, y dio a una obra urbana y de asunto común el interés triunfante de la gracia. Sacar de sí el mensaje natural es la obra del artista, y con sus propios ojos”. (Adelaida de Juan, 1998)

Ahora bien, deberíamos preguntarnos: ¿Por qué no aparece en el periódico Patria crónicas sobre otros pintores cubanos? Se ha analizado la posibilidad de que la estancia de Martí en los EEUU por el exilio y la muestra de estos artistas fuera de Cuba, impidieron sin dudas que la obra de ellos haya sido objeto de su atención periodística. Es por eso que no se mencionan los pintores Esteban Chartrand y Guillermo Collazo.

Nuestro Apóstol reconoce la calidad de las obras de estos pintores, pero siempre plantea la lejanía de temas esencialmente autóctonos.

Resultaría curioso que se conociera sobre algunos de los dibujos realizados por el Maestro aunque es necesario señalar que Martí tuvo la posibilidad de estar en la escuela de pintura San Alejandro que le permitieron tener conocimientos sobre la Plástica. Estos dibujos , bocetos y caricaturas no se realizaron con el objetivo de exhibirse, ni siquiera para mostrar a otra persona sino que los mismos aparecen en los apuntes de notas y escritos que acompañaron a Martí durante años convirtiéndose en sus confidentes más cercanos. Resulta evidente que él dibujó en cuadernos por la necesidad de expresar, de documentar, de recordar, y no por deseo de exhibir algo.

También aparece un boceto personal y del Libertador Simón Bolívar que muestra la admiración del Maestro por esta figura histórica de los pueblos americanos. Por otro lado en sus cuadernos de apuntes aparece algunas caricaturas, se conoce por los especialistas de la materia que sin dudas la más divulgada es, la auto caricatura que él dibujó, mostrando a un Martí con madurez, de frente despejada y amplios bigotes.

Es necesario destacar que en las diversas publicaciones que escribiera para los niños en “La Edad de Oro”, Martí de una forma sencilla y amena da a conocer la genialidad de algunos pintores desde su infancia como son: Miguel Ángel, Rafael, Leonardo Da Vinci, Tintoretto, entre otros. Mostrándoles la necesidad de aprender más sobre el arte y quienes lo crean y producen.
Estos aspectos analizados sobre José Martí nos muestran a un hombre con una capacidad extraordinaria, por un inmenso amor a lo bello y al arte en sus diferentes manifestaciones.

Se considera que el amor por el conocimiento y la plástica condujeron a Martí en convertirse en uno de los mejores crítico de arte de su tiempo, fundamentalmente en lo referido a que en cada uno de los países en que estuvo, sus apreciaciones sobre los pintores y obras, recalca la necesidad del rescate de las raíces y la autoctonía de los pueblos.

BIBLIOGRAFÍA
1. Historia de Cuba/ Julio Le Riverend… (et al).-- La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1979.-- 364.
2. De Juan, Adelaida. José Martí: imagen, crítica y mercado de arte/ Adelaida de Juan. —La Habana: Ed. Letras Cubanas, 1998. —228p.
3. Martí José. Obras Completas 5/ José Martí. – La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1965. –462p.
4. Martí José. Obras Completas 6/ José Martí. – La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1965. –472p.
5. Martí José. Obras Completas15/ José Martí. – La Habana: Editorial Nacional de Cuba, 1965. –460p.
6. Martí José. La Edad de Oro/ José Martí. – La Habana: Ed. Pueblo y Educación, 1997. – 209p.

AUTORES
Lic. Ariagna Blanco Rojas.
Lic. Nancy Elvira Benítez Frías.
Ing. Jorge Benito Carbonell Reyes.
Lic. Esmeralda Bauzá López.

Universidad de Granma
Sede universitaria Municipal
Manzanillo – Granma.



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