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Mitos creados por los apologistas del islam (segunda parte)

Resumen: Mitos del 7 al 12: Las cruzadas cristianas fueron un ataque injustificado contra los territorios donde regía el islam. Alá es el nombre árabe de Dios, el cual es usado tanto por musulmanes árabes como por los cristianos árabes. Alá del Corán es el mismo Dios que adoran los cristianos y los judíos. Los pueblos bajo el sistema islámico son víctimas de las facciones radicales. Los musulmanes moderados están reprimidos por temor a las represalias de los extremistas. Un cambio hacia la democracia traerá paz a los países musulmanes. Los musulmanes nos odian porque no nos conocen. Las guerras de Mahoma fueron semejantes a las del Antiguo Testamento.

Publicación enviada por Pablo Santomauro




 


 INDICE

Lista de mitos:

 

7)         Las cruzadas cristianas fueron un ataque injustificado contra los territorios donde regía el islam.

8)         Alá es el nombre árabe de Dios, el cual es usado tanto por musulmanes árabes como por los cristianos árabes.

9)         Alá del Corán es el mismo Dios que adoran los cristianos y los judíos.

10)       Los pueblos bajo el sistema islámico son víctimas de las facciones radicales. Los musulmanes moderados están reprimidos por temor a las represalias de los extremistas. Un cambio hacia la democracia traerá paz a los países musulmanes.

11)       Los musulmanes nos odian porque no nos conocen.

12)       Las guerras de Mahoma fueron semejantes a las del Antiguo Testamento.

Mito no. 7

i    Las cruzadas cristianas fueron un ataque injustificado contra los territorios donde regía el islam.

Si hay un mito que genera un cargo de conciencia en los cristianos y en la civilización occidental, es éste. Los apologistas del islam no pierden ocasión de traerlo a la memoria para justificar de esa forma el odio y resentimiento de los predicadores en las mezquitas y de las hordas en las calles musulmanas cuando queman banderas americanas y pregonan “muerte a EEUU e Israel”. Bin Laden y sus secuaces no se cansan de arengar al mundo musulmán contra las “cruzadas”  modernas por parte de Inglaterra y los EEUU. El humanismo de occidente bate el mismo tambor como parte de su agenda anticristiana en procura de la total secularización de nuestra civilización.  La continua vilificación de las cruzadas en los círculos intelectuales y los medios de comunicación, son cruciales para poder culpar a la civilización occidental en general y el cristianismo en particular, del avance del terrorismo en el mundo.

La indoctrinación ha sido tan exitosa que el ciudadamo común y corriente, al escuchar de las cruzadas, las concibe como algo negativo en forma automática. Por muchos años los libros de texto, los planteles docentes de las universidades, la prensa liberal, las documentales de televisión y las películas de Hollywood, han pintado las cruzadas como el producto de las mentes diabólicas del papado, de señores feudales sedientos de poder y riquezas, y los instintos criminales de hordas de hombres miserables en busca de un botín. Por supuesto que los musulmanes fueron las “víctimas inocentes” de estas turbas sedientas de sangre que quisieron imponer el cristianismo a la fuerza sobre los “tolerantes y progresistas” pueblos del islam. He aquí una breve guía para conocer la verdad acerca de las Cruzadas. Es nuestra esperanza que el lector sea motivado a profundizar en la historia y conocer la verdad acerca de ellas.

Los Mitos

La Verdad

Las Cruzadas fueron una agresión del mundo occidental contra la cultura musulmana.

Las Cruzadas fueron guerras defensivas, una respuesta a la agresión musulmana.

Las Cruzadas fueron una invasión de territorios musulmanes.

En los 400 años anteriores a la primer Cruzada, los musulmanes atacaron y sometieron Palestina, Syria, Egipto, todo el norte de Africa y España (áreas cristianas por excelencia). Dos tercios del mundo cristiano estaban bajo la espada musulmana.

El motivo de las Cruzadas fue la ambición de la Iglesia Católica por expander su poder.

Durante el siglo 11, los musulmanes conquistaron prácticamente toda Asia Menor (Turquía moderna). El emperador de Constantinopla, último bastión cristiano en la zona, pidió ayuda a los cristianos del oeste europeo para defender su territorio. Ese fue el origen de la primer Cruzada.

El objetivo de las Cruzadas fue conquistar territorios.

El papa Urbano II propuso dos objetivos específicos a los cruzados: 1) Rescatar a los cristianos del este, y 2) Liberar Jerusalén y otros lugares santificados por la vida de Cristo.

Los cruzados eran caballeros sin tierra ni recursos que aprovecharon la oportunidad para saquear otros pueblos y hacerse ricos.

Este mito ha sido ya pulverizado por la erudición. Los expertos ya están de acuerdo en que los caballeros cristianos fueron en buena medida, hombres ricos dueños de suficiente tierra en Europa. Estos hombres renunciaron a todo esto para cumplir lo que ellos llamaron una “santa misión”. Muchos de ellos lo perdieron todo.

La piedad y el cristianismo de los cruzados fue sólo una cortina de humo para esconder sus intenciones de dominación y acumulación de riquezas.

Existen miles de documentos que establecen que muchos cruzados estaban en conocimiento de su condición pecaminosa y emprendieron su misión como un acto de penitencia, caridad y amor por Dios (su teología fue errónea). Por supuesto, no estaban en contra de obtener botín cuando era posible. Unos pocos se enriquecieron. La mayoría retornó sin nada.

El objetivo central de las Cruzadas fue la conversión del mundo islámico a la religión cristiana.

A los musulmanes que vivieron en los territorios conquistados por las Cruzadas se les permitió conservar sus propiedades, su sustento de vida y su religión. La conversión forzada fue una práctica exclusiva de los poderes islámicos, no de los cristianos.

La violencia manifestada por los cruzados fue brutal. Varias masacres se llevaron a cabo.

La verdad es que los derramamientos de sangre brutales sucedieron de ambos lados. Los musulmanes fueron, en general, barbáricos en su tratamiento de los cristianos y judíos. Los prisioneros que tomaron los musulmanes en la primer Cruzada fueron ejecutados, con excepción de los que se “convirtieron” al islam. El mismo Saladín, tan ponderado por los libros de historia como un ejemplo de tolerancia, fue un gran carnicero.

Las Cruzadas fueron un fracaso total.

 

 

 

 

 

 

______________________________________

Si bien en las Cruzadas no faltaron fracasos y derrotas, en el panorama más amplio establecieron el tono para tratar con el imperio islámico y evitar su expansión. Fueron en ellas mismas un acto de autopreservación cultural. Sin ellas, la civilización occidental hubiera sucumbido y la religión cristiana hubiera desaparecido por mano de los musulmanes, de la misma forma que extinguieron la religión de Zoroaster en Persia.

A pesar de las Cruzadas, hacia los siglos 14, 15 y 16, los gobiernos musulmanes continuaban creciendo en poderío. Los turcos otomanos continuaron avanzando hacia el oeste llegando hasta las puertas de Viena. La Reforma Protestante, que acertadamente rechazó el papado corrupto y la doctrina de las indulgencias, e inauguró una nueva era para la difusión de la Palabra de Dios y la salvación de millones, trajo a colación su lado negativo. Para muchos protestantes, la idea de persistir en el espíritu de las cruzadas se transformó en algo impensable y antibíblico. Esto dejó la responsabilidad de la lucha contra los voraces musulmanes en los hombros de la Iglesia Católica. En 1571, la llamada Santa Liga derrotó a la flota otomana en Lepanto, marcando el comienzo de la neutralización del peligro del islam. Lamentablemente, el monstruo vuelve a alzar su cabeza hoy, más amenazante que nunca.<>

 

Mito no. 8

i    Alá es el nombre árabe de Dios, el cual es usado tanto por musulmanes árabes como por los cristianos árabes.

Implícita en esta declaración, tenemos la idea de que los musulmanes adoran al mismo Dios de los cristianos. Ellos dicen que Alá es el nombre árabe del Dios que adoramos los cristianos. ¿Será cierto?

No, ésta es otra fabricación de los apologistas del islam. La razón por la cual es aceptada por el público en general, es la ignorancia endémica en nuestra cultura en lo relacionado con el islam y la cultura musulmana. Las siguientes son seis razones que refutan la idea de que Alá es el nombre árabe para Dios.

1.          Alá no es el nombre bíblico para Dios. Ni los patriarcas, ni los profetas, ni Jesús ni los apóstoles nunca oraron o adoraron a Dios usando el nombre Alá.

2.          Alá tampoco es un nombre REVELADO en la Biblia. Dios se reveló a los profetas en la Biblia de diversas maneras; les dio diferentes nombres para que ser refirieran a El. Pero nunca, ni una sola vez, “Alá” es uno de esos nombres.

3.          En tiempos preislámicos, Alá fue el nombre pagano de una deidad pagana entre los paganos de Arabia.

4.          Los cristianos y los judíos de la época nunca usaron el nombre Alá. Ellos sabían muy bien que el nombre pertenecía a una deidad pagana específica.

5.          Lentamente, a través del tiempo Alá se convirtió en un nombre genérico para la deidad en general (en el Medio Oriente y en Asia) --- aun otras religiones usaron este nombre arábigo para sus dioses. Pero esto, lógicamente no implica que ellos creían que el dios del islam era su dios. El nombre puede ser el mismo pero el concepto es diferente.

6.          Ya en el siglo 19, debido a la predominancia del islam en el medio oriente, la palabra “Alá” comenzó a usarse en la Biblia en árabe. Esto sucedió porque los misioneros británicos usaron “Alá” en sus traducciones como medio para apaciguar a los déspotas musulmanes, evitando de esa forma que les decapitaran.  Ya es tiempo de corregir este error en las traducciones en árabe. Es tiempo de decir la verdad, que Alá es el nombre pagano de una deidad pagana.<>

Obra base: Winning the War Against Radical Islam, Robert Morey, Christian Scholars Press, Nevada, U.S.A.

 

Mito no. 9

i    Alá del Corán es el mismo Dios que adoran los cristianos y los judíos.

No, Alá del Corán no es el mismo Dios de los cristianos y los judíos. Esto puede ser una sorpresa para muchos que piensan erróneamente que Alá es simplemente otro nombre para el Dios de la Biblia (mito no. 9).

Esto se debe a que Mahoma, inteligentemente dijo que Alá era el Dios de los judíos y los cristianos. Claro que como las creencias de Mahoma contradecían el Antiguo y Nuevo Testamento, tuvo que decir que los judíos y los cristianos pervirtieron la Escritura, y por lo tanto Alá los rechazó y los maldijo, y envió a Mahoma para sustituir la Biblia con el Corán, y el judaísmo y el cristianismo con el islam.

La mayoría de los libros en la Trinidad no usan mucho material en la persona de Dios Padre porque suponen que nadie objeta la idea o rechaza la noción de que Dios es un Padre.

Como resultado, se presupone que los musulmanes adoran el mismo Dios Padre.

Pero esta suposición a priori no es válida. Es errónea.

Veamos algunas citas del Corán:

"Aquellos que dicen que Cristo, hijo de María es Dios, son infieles." (Corán 5:19).

“… los cristianos dicen: "El Mesías es el hijo de Dios". De este modo están imitando a aquellos que descreen de Dios. Dios mismo lucha contra ellos, ¡qué perversos son!" (Corán 5:19)

"No digáis que hay una Trinidad en Dios. El es único, esta creencia os será más ventajosa." (Corán 4:169)

“Y di: ‘¡Alabado sea Dios, que no ha adoptado un hijo ni tiene asociado en el dominio ...!’ ¡Y ensalza su grandeza!" (Corán 17:111)

El apóstol Juan explicó bien claro que es imposible adorar al Padre y negar al Hijo al mismo tiempo.

El Dios adorado por los musulmanes NO es el Padre, de acuerdo con 1 Juan  2:23:

“Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.”

Para que podamos entenderlo bien, Juan puso la misma proposición en la forma negativa primero, y luego en la positiva. Más claro, imposible.

De esta forma podemos descartar la noción de que los musulmanes adoran el mismo Dios o Padre de la Biblia. Así como es posible predicar otro Jesús, también es posible predicar otro Padre.<>

Nota: Existen muchas otras pruebas de que Alá no es el Jehová del Antiguo Testamento. Trataremos con ellas en las subsiguientes ediciones.

 

Mito no. 10 (Más que un mito, el siguiente es un ejemplo de la ingenuidad del gobierno norteamericano)

i    Los pueblos bajo el sistema islámico son víctimas de las facciones radicales. Los musulmanes moderados están reprimidos por temor a las represalias de los extremistas. Un cambio hacia la democracia traerá paz a los países musulmanes.

Estamos en el mes de junio de 2005. Vientos de democracia soplan en algunos países islámicos. ¿Un rayo de esperanza iluminando el futuro?  No esté tan seguro.

Hubo elecciones en Gaza. La organización terrorista Hamas ganó 77 bancas de las 118 disponibles en las elecciones locales, dos tercios del total.

En el Líbano, en las primeras elecciones libres luego del retiro de la ocupación siria, la organización terrorista Hezbollah logró una victoria aplastante en el sur del país.

En Egipto, la violenta y radical Hermandad Musulmana ha cambiado sus tácticas y ha comenzado a infiltrar las corrientes prodemocráticas con la intención de derrotar al presidente Mubarak.

De esta forma, vemos como asesinos despiadados son elevados a posiciones de poder por un pueblo que se supone ha sido suprimido y atemorizado por estos criminales que hoy son revestidos de una dignidad que no merecen. Esta es una ventana al corazón del musulmán promedio, cuasi congénitamente inclinado a odiar la civilización occidental, y especialmente a Israel. Años de indoctrinación basados en una religión fundada en la violencia y el odio, no pueden dar como resultado un pueblo con corazón para la paz.

Esta es una lección para el presidente Bush y sus consejeros, quienes han propuesto la democracia como la cura infalible a los males de estas sociedades islámicas. La única esperanza de cambio para los integrantes de esta cultura de muerte es que por la gracia de Dios, pongan sus ojos en Cristo.<>

 

Mito no. 11 (este es un mito popular entre los liberales americanos)

i    Los musulmanes nos odian porque no nos conocen.

Junio 2005: Agentes federales arrestan dos líderes musulmanes en Lodi, California norte. Uno de los arrestados había condenado públicamente el ataque terrorista del 9 de septiembre de 2001. El mismo individuo promulgó una declaración de paz en el año 2002 en conjunto con líderes judíos y cristianos en la misma ciudad. Este mismo gesto se llevó a cabo en varias ciudades de los EEUU entre líderes cristianos liberales de tendencia ecuménica, líderes cristianos de doctrina ortodoxa pero totalmente ignorantes del peligro que representa el islam, líderes musulmanes, hindúes, budistas, paganos animistas, y la mar en coche. Al decir de un amigo nuestro, “se tomaron de la manito y cantaron cumbayá juntitos”.

Los arrestados fueron Hamit Hayat, 23, y su padre, Umer, 47. El Padre es el imán de la mezquita en Lodi, la cual dicho sea de paso, exhibe un letrero sobre la puerta de entrada que lee: “Islam significa paz”. Claro que les faltó añadir “de los sepulcros”. El hijo del imán acaba de retornar de Pakistán, donde se acaba de “graduar” en un curso tomado en un campo de entrenamiento para jihadistas dirigido y financiado por Al-Qaeda.

De acuerdo con el FBI, existe una célula de terroristas operando en la ciudad y más arrestos son inminentes. Casos similares han sido descubiertos en otras ciudades. Muchos de los que han sido arrestados son ciudadanos americanos, han nacido en el país de padres inmigrantes de naciones musulmanas. Otros que no han nacido en los EEUU, se han naturalizado luego de algunos años de residencia y son ciudadanos. Han vivido entre nosotros, trabajan, estudian y viven en libertad, tienen un nivel de vida decente que jamás podrían alcanzar en sus países de origen, y son libres de practicar su religión sin ser perseguidos o asesinados, como ocurre en los países islámicos. En otras palabras, nos conocen bien. Conocen el país y el sistema que les abrió las puertas y los recibió de donde venían, de la edad de piedra y el barbarismo tribal.

A pesar de todo, nos odian. Nos odian al grado de querer matarlo a usted, a sus hijos, a su esposo o esposa, a su madre, a toda su familia. No nos odian porque no nos conocen. Ya viven entre nosotros y sí nos conocen. Nos odian porque nos odian, porque odiar es todo lo que aprenden de su religión, una religión de odio. Franklin Graham, el hijo de Billy Graham, lo puso en forma suscinta: “No estamos atacando el islam, sino que el islam nos está atacando a nosotros. El dios del islam no es el mismo Dios. No es el Dios de la fe judía ni cristiana. Es un dios diferente y yo creo que [el islam] es una religión muy malvada.” Nosotros decimos: ¡Bravo, señor Graham! ¡Bravo! Se necesitan más líderes cristianos como usted, no como lo eunucos en el plano intelectual y físico que abundan entre nosotros. <>

 

Mito no. 12

i    Las guerras de Mahoma fueron semejantes a las del Antiguo Testamento.

Este cliché ahora usado por los apologistas del islam, se origina con los racionalistas alemanes del siglo 18 y continúa siendo usado hoy por los cristianos liberales (aquellos que no creen en la inspiración de la Biblia) y los críticos del cristianismo en general.

Una variante del argumento dice que los cristianos no tienen autoridad moral para juzgar las acciones de Mahoma porque el Antiguo Testamento registra las matanzas ordenadas por Dios y cometidas por los judíos. A continuación demostramos la falacia del argumento mostrando las diferencias entre las guerras del Antiguo Testamento y las guerras de Mahoma.

Guerras del Antiguo Testamento

Guerras de Mahoma

Fueron guerras regionales tocante a la conquista de Canaán – En ningún momento hubo intención de extenderse más allá de la tierra prometida (Gén. 15:18; Deut. 2: 4,19, 37). Ejemplo: Se le prohibió a Israel ocupar los territorios de Moab y Amón (Deut. 2:4; 2:19).

Objetivo: conquista mundial.

“Se me ha ordenado luchar contra los pueblos hasta que ellos testifiquen que nadie tiene derecho de ser adorado sino Alá, y que Mahoma es el profeta de Alá, y ofrezcan oraciones y den limosna obligatoria. Si hacen todo eso, podrán salvar sus vidas y sus pertenencias.” Bujarí, Hadith, Vol.1, no. 6.

 

 

 

Los habitantes de Canaán se caracterizaron por una degeneración moral y espiritual más allá de toda recuperación (Gén. 15:16). La arqueología atesta de ello: sacrificio de niños, homosexualismo, bestialismo, enfermedades venéreas a nivel epidémico.

 

Habitantes de Arabia a quienes Mahoma conquistó eran tribus politeístas, comerciantes, tribus beduinas nómades y poblados judíos prósperos económicamente. Si bien los paganos vivían guerreando entre ellos y eran semibarbáricos y supersticiosos, no habían alcanzado el grado de corrupción de los canaanitas.

 

Los israelitas se enfrentaron a tribus guerreras por excelencia, militarmente en competencia unas con otras y hostiles a Israel, no dispuestas a hacer la paz con Israel sino obsesionadas con su destrucción. Las guerras de Israel fueron contra enemigos (Deut. 6:19).

 

Mahoma atacó tribus que no lo atacaron a él primero. Su guerra no fue defensiva. Atacaba caravanas mercantes para enriquecerse y tribus y poblados no equipados militarmente. No sólo violó pactos con los paganos sino también traicionó a los judíos de Medina, los mismos que le dieron albergue cuando el resto de la península lo pateaba como a un perro.

 

Los israelitas se enfrentaron con tribus enemigas. Antes de traer juicio por medio de los ejércitos judíos, Dios dio a los habitantes de Canaán 400 años para arrepentirse (Gén. 15:16). Típico ejemplo de la misericordia de Dios.

 

Las guerras de Mahoma, al igual que las de sus sucesores, fueron contra pueblos que no eran enemigos de los musulmanes. Fueron guerras de conquista no provocadas.

Ejemplos de enemigos de Israel:

Deut. 2: 30 – Sehón, rey de Hesbón, negó el paso al pueblo de Israel y se dispuso a combatirlo.

Deut. 3: 1 – Og rey de Basán hizo lo mismo.

Resultado: Total exterminación ordenada por Dios.

No fue el plan original de Dios, desde la perspectiva humana, destruir estos pueblos. Sólo después de negar el paso a Israel sucumbieron. Israel sólo tenía instrucciones de pasar por la tierra de ellos y comprar agua y comida de ellos durante el pasaje.

Deut. 25: 17-19 – Durante el éxodo, los amalecitas seguieron a la retaguardia de los israelitas y asesinaron cobardemente a los más vulnerables de entre ellos --- los débiles, los ancianos, y los discapacitados que quedaban retrasados en la marcha. El objetivo de los amalecitas era acabar hasta con el último de los israelitas sobre la faz de la tierra (al igual que el deseo de los musulmanes hoy en día). Dios podría haber tratado con ellos mediante un desastre natural, pero sin embargo escogió a los israelitas como instrumento de su juicio.

 

Ejemplos de “enemigos” de Mahoma:

 -- Caravanas de mercaderes.

-- Tribus paganas que no representaban ningún peligro para él.

-- Tribus judías indefensas.

-- Varios individuos que nunca usaron las armas y cuyo único crimen fue criticar al profeta, entre ellos hombres ya ancianos y una mujer poetiza. Mahoma usó a sus seguidores para matarlos de una forma u otra. Ejemplo: Mujer llamada Asma bint Marwan -- Esta mujer criticó al profeta porque éste mandó asesinar a otro opositor verbal de Mahoma. Mahoma se disgutó con ella y pidió a sus seguidores que la eliminaran. La mujer fue asesinada mientras dormía.

.-- Todo aquel que no se convirtiera a Alá y creyera que Mahoma era su profeta.

 

Los israelíes enfrentaron naciones más fuertes (Deut. 4) y ejércitos más numerosos. Dios determinó que los pocos derrotaran a los muchos para que fuera obvio que la guerra era de Dios, no de un pueblo o un líder judío.

 

Mahoma nunca atacó a nadie mientras sus tropas eran minoría. Cuando forjó un ejército superior, entonces comenzó sus ataques.

 

Los israelíes tenían órdenes de Dios de no tomar botín (Josué 6:16), cosa que no siempre hicieron ya que fueron desobedientes..

 

Mahoma ordenaba repartir el botín de guerra. Se hizo rico despojando a los derrotados.

 

Los israelíes nunca hicieron pactos con los idólatras, siguiendo así los mandamientos de Dios.

 

Mahoma concertaba pactos con los idólatras mientras no estaba en condición de eliminarlos. Su  campaña contra la idolatría  no fue tan firme como hizo hacer creer.

 

Los israelíes no llevaban consigo la consigna de convertir los paganos a Jehová, prueba adicional de que habían llegado al límite de la paciencia de Jehová y más allá de la posibilidad de arrepentimiento.

 

Condición absoluta de Mahoma para los pueblos: convertirse al islam y reconocer que él era el profeta de Alá. Firmaba sus misivas, ‘Aslem Taslam” (“O se rinden o se mueren”, traducción flexible)

 

Como vemos, comparar las guerras del Antiguo Testamento con la jihad de Mahoma y sus sucesores es totalmente irracional y constituye un intento desesperado de los apologistas del islam para justificar la práctica. Jihad tiene su origen en el Corán y fue la práctica común de Mahoma y sus sucesores. Se llevó a cabo contra las tribus paganas y las tribus judías de la península arábiga durante la vida de Mahoma. Luego de su muerte, se emprendió jihad contra los persas y los cristianos del imperio bizantino, Siria y Palestina. Por siglos, la oración en las iglesias del centro y sur europeo fue, “Líbranos, oh Señor, de la furia de los mahometanos.”<>

 

Pablo Santomauro



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