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El cambio de paradigmas en la gestión de los recursos humanos

Resumen: Por paradigmas se entienden el conjunto de conceptos que conforman la estructura mental a través de la cual los seres humanos perciben tanto al mundo exterior y sus sensaciones, como sus experiencias personales. Este conjunto de conceptos es el producto de la experiencia, el entrenamiento, la enseñanzas y patrones culturales existentes en una sociedad. Estos se generan tanto a nivel individual, como así también a nivel social. En este último caso estamos hablando de paradigmas vigentes en una sociedad a un momento dado.

Publicación enviada por Mauricio Lefcovich




 


Por paradigmas se entienden el conjunto de conceptos que conforman la estructura mental a través de la cual los seres humanos perciben tanto al mundo exterior y sus sensaciones, como sus experiencias personales. Este conjunto de conceptos es el producto de la experiencia, el entrenamiento, la enseñanzas y patrones culturales existentes en una sociedad. Estos se generan tanto a nivel individual, como así también a nivel social. En este último caso estamos hablando de paradigmas vigentes en una sociedad a un momento dado. Se suele representan los paradigmas como anteojos mentales a través de los cuales contemplamos y/o percibimos la realidad. Sin estos anteojos no podemos contemplar el entorno, pero nuestra concepción del entorno no necesariamente responde a esa realidad sino más bien a un plano al cual se ajustan las percepciones.

Ahora bien, éstas percepciones pueden no ser adecuadas o compatibles con un determinado contexto o situación. En tanto una sociedad tiene capacidad de cambio, los paradigmas van evolucionando para adaptarse a los nuevos requerimientos de manera tal de hacer factible la supervivencia tanto de los individuos como de la sociedad en su conjunto. Muchas veces la falta de adecuación de los paradigmas a las nuevas realidades van quitando capacidad de supervivencia a los individuos, volviéndolos más frágiles y carentes de competitividad.

Así desde mediados de la década de los setenta los industriales de Detroit no pudieron ver la amenaza japonesa pues tenían como paradigmas ideas tales como la de ser los mejores del mundo en materia automotriz, ser los que mejor interpretaban las necesidades de los consumidores americanos, disponer de ventajas competitivas irrebatibles y la creencia de ver en los productos japoneses artículos baratos de mala calidad. Pues bien la realidad era otra totalmente diferente, y los directivos de las automotrices tardaron en tomar nota de ésta equivocación. Este es un buen ejemplo de cómo una conceptualización errónea de la realidad puede llevar a las empresas a una difícil situación, sino más aún a la ruina.

Algo parecido se está viviendo actualmente entrado el Siglo 21 en lo atinente a la gestión de los recursos humanos. Estos recursos esenciales y fundamentales para la marcha y vida de toda organización continúa administrándose bajo los paradigmas propios de una época pasada, muy pasada. Una época en la cual los niveles culturales, conocimientos y entrenamientos del personal estaban muy por debajo de los actuales, una época en la cual no existía la cantidad de información existente actualmente, una época en la que los consumidores se adaptaban a la oferta y no como lo es actualmente en la cual la empresa debe constantemente adaptarse a las nuevas y mayores exigencias de los consumidores. Aquella era una época signada mundialmente por las barreras comerciales, al contrario de la actual existencia de mercados globales.

Dentro de estas nuevas realidades los directivos y también sus empleados deben cambiar sus paradigmas, ya no sólo para aspirar al éxito sino como mínimo poder participar de dicha competencia. Sólo basta tener en consideración que a partir del año 2000 se considera que cada veinte meses se duplicará la información existente. La pregunta es: están los directivos y personal preparados para desaprender y reaprender de manera continua?

Yendo totalmente en contra de los conceptos más comunes de la gestión de personal, en la mayoría de las empresas occidentales surgen desde diversas perspectivas y autores la necesidad de reformular ciertos principios fundamentales.

Entre los nuevos conceptos y metodologías a poner en práctica para volver más competitiva a las empresas tenemos:

  • Todo el personal debe participar activamente de la calidad, los servicios y las ventas, contribuyendo desde diversas perspectivas y actividades a los objetivos fundamentales de la organización, como así también de la plena satisfacción de los clientes internos y externos.
  • Como se dijo anteriormente la calidad es obra de todos y no de un sector especialmente dedicado al control de calidad. El personal debe mediante el autocontrol, la prevención, la actividades grupales y los sistemas de sugerencia contribuir a mejorar constantemente los niveles de calidad y productividad de la empresa.
  • El personal deja de especializarse sólo en una tarea para pasar a desarrollarse íntegramente en las diversas actividades que hacen a la totalidad de los procesos, pasando a tener importancia primordial la polivalencia de todo el personal, inclusive a nivel directivo.
  • Hacer factible la mejora continua en los niveles de productividad,  con el apoyo y, la participación plena y activa de todo el personal, exige de parte de los directivos asegurar los puestos de trabajo.
  • Gestionar la motivación conjuntamente con los conocimientos técnicos y la capacidad de creatividad de modo tal de incrementar la creatividad e innovación aplicada en la empresa.
  • Hacer participe al personal de las utilidades generadas, y como premio al trabajo en equipo.
  • Hacer prevalecer el trabajo en equipo de la organización como un todo, en contra de las actitudes individualistas y heroicas.
  • Hacer partícipe al personal en lo atinente a la planificación, coordinación y organizaciones de sus labores.
  • Dejar de ver la capacitación como un gasto para pasar a considerar la misma como una inversión.
  • Informar en tiempo y forma de la marcha de la empresa a todo el personal, sin esconder nada y confiando plenamente en el mismo.
  • Poner especial hincapié en la capacitación del personal en aspectos tales cómo:
    1. Las técnicas de resolución de problemas y toma de decisiones.
    2. Trabajo en equipo.
    3. Herramientas de gestión.
    4. Mapas Mentales, Pensamiento Lateral, Inteligencia Emocional y Programación Neuro-Lingüística entre otras.
    5. Economía Digital.

Hoy la mayoría de las empresas continua en actitudes totalmente contrapuestas a las descriptas, por ello la necesidad imperiosa de un cambio de mentalidad, de una redefinición y actualización de los paradigmas a los efectos de lograr por parte de la empresa una ventaja competitiva.

Aquellas empresas que actúen de manera contrapuesta a la forma en que lo hacen la mayoría obtendrá ventajas tanto absolutas como relativas de carácter significativo, justamente por llevar a cabo aquellas acciones que permitiendo mejorar su performance no son imitadas por los competidores.

Poner en práctica estos cambios requieren no sólo de una importante concientización a nivel dirigencial, sino también de generar tanto estrategias como tácticas destinadas a su puesta en marcha.

Vivimos en una época en la cual el cambio de paradigmas resulta fundamental en todos los órdenes, siendo necesario poner un muy especial énfasis en los cambios de mentalidad concernientes a la gestión del personal, pues en ello se basan los demás cambios estratégicos, sean estos en relación a cuestiones tecnológicas, comerciales o financieras.

Importantes investigadores en materia de psicología y creatividad informan fehacientemente que el promedio de los individuos no hace uso más que del 1% de sus capacidades. Sí, es así como lo ha leído. Imaginemos el potencial de crecimiento en la productividad tanto a nivel empresa como a nivel sociedad que tendría mejorar los sistemas de educación y capacitación, la eliminación de las barreras a la creatividad e innovación, el fomento de la imaginación, y la mejora en los sistemas de comunicación.

Las capacidades mentales son inmensas y recién ahora se está empezando a descubrir sus capacidades y potencialidades. El directivo que entienda y comprenda ello tendrá una importante arma en sus manos a los efectos de lograr ventajas competitivas consistentes. El secreto es que la mayoría se concentra apenas en las potencialidades y capacidades de sus estructuras y equipos (maquinarias – instalaciones), desconociendo el enorme potencial desaprovechado en cuanto a sus recursos humanos, lo cual implica hacer un uso de las experiencias, conocimientos, aptitudes, capacidades creativas y de innovación, lo cual no sólo beneficiará a la empresa, sino también mejorará la calidad de vida de su personal.

 

Autor               Mauricio Lefcovich

Consultor en Administración de Empresas

E-mail              mlefcovich@hotmail.com

 



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