Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Vincent van Gogh 150 años de historia y un legado para el arte

Resumen: La Familia Van Gogh. La Casa Goupil et Cie. El impresionismo. El Post impresionismo. La vida en Arles y la Casa Amarilla. Una institución para enfermos mentales en St-Remý de Provence. “Cuervos sobre un trigal” muerte en Auvers sur Oise.(V)

Publicación enviada por Anderson F. Camacho Solano




 


“Una primera generación de nuestro siglo descubrió a Van Gogh; una segunda siente admiración por la amplitud y el poder de su obra, así como por las trágicas circunstancias de su vida. Por eso es fácil prever con toda certeza que las generaciones futuras vivirán en la atmósfera creada por sus telas. A través de las imágenes de ese pintor que amaba el sol y que lo engrandeció en su obra, se cree descubrir un sentimiento de piedad hacia la naturaleza que no cesa de elevarse”.

 

Hans Feddersen 

Sumario: 1. Introducción. 2. La Familia Van Gogh. 2. La Casa Goupil et Cie. 3. El impresionismo. 4. El Post impresionismo 5. La vida en Arles y la Casa Amarilla. 6. Una institución para enfermos mentales en St-Remý de Provence. 7. “Cuervos sobre un trigal” muerte en Auvers sur Oise

 

INTRODUCCIÓN

Se requiere de un afecto muy grande así como de una dedicación muy profunda para lograr analizar e interpretar el legado de una de las figuras más representativas y destacadas del arte, como lo fue Vincent Van Gogh.

Me atrevo en este pequeño escrito, a rendir un homenaje a este coloso del arte, y a resaltar aún más la huella incólume de más de 150 años que marcan hoy un alto para reflexionar y admirar un elenco de obras entre óleos, acuarelas y carboncillos que encierran la grandeza y perpetuidad de la vida tal como la concibió Vincent Van Gogh.

Como quiera que el arte es una visión particular que se tiene del mundo, un acto merced del cual el hombre imita o expresa lo material o lo inmaterial y crea copiando o fantaseando, podemos contemplar en la obra de Van Gogh un sinnúmero de paisajes que denotan los más grande espectáculos de las  campiñas europeas; nos deja ver la placentera vida nocturna parisina del siglo XIX en medio tabernas y restaurantes de antaño y bajo un inmenso techo oscuro adornado con millones de estrellas que hacen en conjunto un donaire de colores y de luces; podemos imaginar la serenidad de las costas de Saintes Maries de la Mer en el sur de Francia, evocando el suave sonido de las olas hasta que golpean contra los altos farallones de las costas. En fin, podemos interpretar con su obra, pequeños instantes muy cotidianos y placenteros de la vida alrededor de Vincent Van Gogh.

 

LA FAMILIA VAN GOGH

La familia Van Gogh desempeño un papel muy importante en la historia de los Países Bajos y algunos de sus miembros ocuparon hasta mediado del siglo XIX elevados puestos en la Administración del Estado, en el comercio y en la jerarquía religiosa. Théodore Van Gogh encabezaba una familia de clase media originaria de Groot Zundert, un pequeño pueblo ubicado en el Brabante Septentrional, sur de Holanda. Théodore junto con su esposa, Anna Cornelia, dieron a luz el 30 de marzo de 1853 a Vincent Van Gogh.

Vincent creció en medio de un ambiente excesivamente fanático a la religión, debido a que su padre era un pastor protestante e infundaba un gran respeto en las personas que lo rodeaban, y quería a como diera lugar, que sus hijos dedicaran su vida a Dios. Esto mismo infundó en Vincent una concepción religiosa de la vida y la naturaleza que tanto lo inspiró en sus cuadros.

Con su hermano Theo Van Gogh mostró siempre la mejor relación personal, y es gracias a la correspondencia intercambiada entre ambos hermanos, que podemos revivir los diferentes episodios más emotivos y dramáticos de la vida de Vincent Van Gogh. No podemos omitir en ningún elogió ni remembranza de nuestro artista a su hermano Theo, puesto que fue él quien en todo momento patrocinó a su hermano alentando dicho deseo de convertirse en pintor y apoyándolo económicamente durante varios años de su vida.

Realmente no se sabe mucho de la niñez y adolescencia de Vincent Van Gogh, solo que su hermana Elisabeth lo describió físicamente como “un muchacho más bien ancho que alto, con la espalda algo encorvada, sus cabellos rojos muy cortos. Bajo la frente levemente arrugada, las cejas estaban unidas por una suerte de meditación, y debajo, ojos pequeños y profundos, azules o verdosos, según las impresiones”. Algunos biógrafos aseguran que se trataba de un niño bastante conflictivo y tosco, a quien le agradaba más que relacionarse y compartir con niños de se edad, leer sobre filosofía y religión, lecturas impropias para su edad.

 

LA CASA GOUPIL & CIE

Como lo mencionaba anteriormente, la familia Van Gogh era protagonista hacia el siglo XIX. Los tíos paternos de Vincent se dedicaban al comercio de obras de arte, fundando la sucursal holandesa de la prestigiosa firma Goupil & Cie, que distribuía obras en París, Bruselas y Londres. Para entonces, Vincent tenía 15 años y debido a sus mediocres calificaciones en el instituto donde estudiaba en Zevenbergen, su padre decidió confiárselo a su tío y padrino en donde obtuvo su primer empleo en la Casa Goupil.

Este fue el primer acercamiento con el mundo artístico que tuvo Vincent, allí estuvo rodeado de cuadros de los que pudo contemplar su placer y compararlos uno al otro. Se vendían obras de artistas holandeses contemporáneos, entre las mismas de la conocida como Escuela de la Haya que buscaba sus raíces en el paisaje realista del Barroco con Jacob van Ruysdael como principal protagonista y de la Escuela de Barbizon, conformada por un grupo de pintores inspirados en los paisajistas ingleses como Constable quienes buscaban un acercamiento a la naturaleza y posteriormente dieron origen del Impresionismo.

Durante estos cuatro años Vincent se empapó de numerosas obras lo cual generó un cierto aprecio por el arte y fue allí donde encontró la oportunidad de relacionarse con pintores de la talla de Claude Oscar Monet, Paul Cézanne, Auguste Renoir, Toulouse-Lautrec y  Anton Mauve quien era miembro de la Escuela de La Haya y quien contraería matrimonio con una de las tías de Vincent, convirtiéndose Mauve en el primer mentor artístico de Van Gogh.

Esta inmediación con grandes artistas de aquella época le permitió a Vincent aprender sobre el arte impresionista.

 

EL IMPRESIONISMO

Si bien no podemos afirmar que Vincent Van Gogh hizo parte de la Escuela de los Impresionistas, así como tampoco podemos sostener que se haya bautizado con nombre propio el estilo artístico de sus obras, sí podemos vislumbrar en la sensación de colores y de vida que le dio a sus pinturas la concepción mundana de la vida, el interés por plasmar los más olivados momentos cotidianos, la gratitud por la grandeza de la naturaleza y el gusto por pintar al aire libre como ciertos rasgos que caracterizaron el arte impresionista. De ahí supongo que si no podemos calificarlo como impresionista, sí por lo menos como neo-impresionista, o también, como otros lo llaman, expresionista.

El impresionismo considerado como el punto de partida del arte contemporáneo, buscó como objetivo una representación del mundo espontánea y directa, y para ello se centraron en los efectos que produce la luz natural sobre los objetos. Los impresionistas eliminaron los detalles minuciosos y tan sólo sugirieron las formas, empleando para ello los colores primarios como el amarillo o el azul y los complementarios como el naranja, verde y violeta. Implementaron una serie de pinceladas quebradas, cortas y sin replanteos que mezcladas por la retina del observador aumentaban la luminosidad y la belleza.

 

EL POST-IMPRESIONISMO               

Pero es considerado nuestro artista como el gran maestro del Post-Impresionismo. Roger Fry, un crítico británico, fue quien en 1910, acuñó el nombre "postimpresionismo", cuando se montó en Londres una exposición de pinturas de Paul Cézanne, Paul Gauguin y Vincent Van Gogh. Estas obras se caracterizaron por el uso expresivo del color.

Como ya sabemos, aunque los postimpresionistas basaron sus obras en el uso del color así como los impresionistas, reaccionaron contra esa forma de ver fielmente el mundo y optaron por un concepto más subjetivo, basado en la libertad formal y en el uso despreocupado del color. De igual forma se hacía uso de una serie de pinceladas cortas y sin vacilaciones apartándose de los colores opacos y fue tal vez esta técnica, la que permitió a Vincent Van Gogh crear más de 250 obras durante los tres últimos años de su vida.

Como consecuencia de esta retractación al impresionismo y además a la Escuela de las Bellas Artes de Francia que buscaban el remedo de la realidad en el arte, el Postimpresionismo cultivó movimientos artísticos como el cubismo, el expresionismo, el fauvismo, el surrealismo y el futurismo, los cuales de igual forma presentaron características similares a las empleadas por la pintura impresionista.

 

LA VIDA EN ARLES Y LA CASA AMARILLA

Posterior a una gran secuencia de episodios que encierran indecisiones, profundas dedicaciones en hallar el sentido de la palabra de Dios, sentimientos de solidaridad con los más miserables y hasta desdichas amorosas, antecedieron el verdadero cenit de la vida artística de Vincent Van Goh.

Hacia 1886, regresó a París buscando entablar contacto con los pintores de talento contemporáneo. Para entonces se estaba preparando la octava exposición de los pintores impresionistas. En el otoño de ese mismo año, su hermano Théo le presentó un mocetón muy charlatán y que además era un gran pintor: se llamaba Paul Gauguin, quien contrastaba con el gusto artístico de Vincent.

Se mantenía intacto en Van Gogh el amor grato por la naturaleza, la nostalgia del sol y la majestuosidad de las montañas. Debía con su talento rendir un cántico a la naturaleza. Entonces dirigió su mirada a la Provenza Francesa, y descubrió en Arles un albergue y el paisaje más seductor que jamás hubiera encontrado, y una casa amarilla en donde no dudo en instalar su estudio puesto que el color hacía juego con el imponente sol al que nunca le negaría una pintura. Derrochaba los colores sobre sus lienzos y dejaba que su talento fluyera, imperando aun sobre su fuerza física. Empezó la producción de obras en serie, y no hubo horizonte en Arles que no fuera objeto del ojo clínico de nuestro artista. 

Llenando su ideal de pintar en comunidad, lo llevó a invitar a Paul Gauguin a Arles, quien acudió llevado por la confianza que le mostraba el novicio de la pintura. A pesar del portentoso  producido artístico que encontró Gauguin al llegar a la Casa Amarilla en Arles, adornada con pinturas de girasoles que constituyen un símbolo del poder y la caridad de la vida y los cuales había trabajado febrilmente Vincent con ocasión de la visita de Gauguin, no tardó mucho el egoísmo que caracterizó a Vincent y su incapacidad de acomodarse a la altura de personas más humildes que él, en generar divergencias cada vez más marcadas entre ambos pintores.

 

UNA INSTITUCIÓN PARA ENFERMOS MENTALES EN ST-REMÝ DE PROVENCE

Una noche, los dos amigos estaban sentados en un café, discutiendo con cierta animación. Bruscamente, Vincent arrojó su vaso a la cabeza de Gauguin, quien logró esquivarlo. Al día siguiente, Gauguin empacó sus maletas de regreso, pero cuando apenas había cruzado la plaza Lamartine de Arles, oyó unos pasos apresurados. Era Vincent que corría hacia él con una navaja de afeitar en la mano, se acercó, miró a Gauguin pero, desistiendo de sus pérfidos pensamientos, bajó la cabeza y regresó a su casa.

Abandonado esa misma noche, Van Gogh en un estado de excitación, cortó un pedazo de una de sus orejas quedando bastante mal herido.  Con ocasión de este quebrantado estado de salud, su hermano Théo se vio en la obligación de internar a Vincent en un asilo psiquiátrico en St- Remý. Pero ni allí cesaba la sed de pintar de Vincent, y de nuevo pintó el cielo, cipreses, vergeles, etc... De tal manera que, pintar ya era para él una necesidad vital y esto le daba fuerzas para recuperarse.

 

“CUERVOS SOBRE UN TRIGALMUERTE EN AUVERS SUR OISE

La vida en el asilo terminó siendo una gran decepción. Si bien podía pintar fuera del asilo en sus alrededores, el estado mental de sus compañeros, el aspecto mortuorio de aquella vida de “locos”, lo estaba destruyendo anímicamente. Alguna vez escribió a su hermano: “Es asombroso que yo haya trabajado con una calma absoluta en las telas que pronto verás y que, súbitamente, me haya vuelto a entrar esa locura... ya que este amontonamiento de locos en ese antiguo convento es, según creo, una cosa peligrosa que puede hacerles perder lo que aún les queda de razón... En lo que a mí me atañe, no temas. Me defiendo con calma contra la enfermedad y creo poder reanudar el trabajo uno de estos días”.

Dichoso con su trabajo y un floreciente estado de salud, se radicó en Auvers-sur-Oise, un pueblo que lo apasionaba por aquello de que Pisarro y Cézanne habían trabajado allí. Mientras tanto, su hermano Théo había contraído esponsales con Johanna Bonger y fruto de dicha relación había nacido un hermoso bebé sobrino de Vincent Van Gogh. Esto habría de conmover de tal forma a Vincent, lo cual fortaleció su voluntad y dejó menos motivos para las deficiencias y flaquezas de su espíritu. A pesar de que las cosas mostraban para Vincent absoluta calma y placer, no tardaría mucho en llegar una densa y turbia tempestad que daría inicio al  ocaso de su vida.

Corría 1890 y sus últimas telas atestiguaban una soledad creciente, los problemas financieros de su hermano y la enfermedad del bebé de éste, habían acabado de sofocar esa pequeña luz que perduraba aún después de años de inconformismo con la vida, discrepancias con su familia y el asalto de una terrible enfermedad mental. Su locura volvió a aparecer.

Un día, cuando pintaba su última obra, pintó unos cuervos que volaban sobre un desolado campo de trigo en medio de una tempestad, la cual deja ver, sin mayor esfuerzo, la soledad y el desamparo en que se encontraba Vincent justo cuando debía afrontar tiempos difíciles.  Recordemos  que él siempre acostumbró a rendirle culto en sus pinturas a los rayos del sol que golpeaban y se reflejaban en las aguas que cruzaban debajo de El puente de Asniéres; los vientos que hacían girar el Moulin de la Gallete y peinaban el Campo de cereales con ciprés; el arrebol que parecía incendiar la Alameda de Alyscamps; la tenue y excitante luz de La noche estrellada que contrastaban con esa excitante vida nocturna europea y no, usar colores opacos ni mucho menos  pintar cuervos que por centurias han sido el símbolo de infortunio y mal agüero.

Vincent Van Gogh terminó con su existencia con un disparo en el pecho una vez terminó de pintar Cuervos sobre un trigal, el 29 de julio de 1890.   

Anderson F. Camacho Solano

Escuela de Derecho Universidad Sergio Arboleda

 



Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados