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Mitos creados por los apologistas del islam (primera parte)

Resumen: Durante la Edad Media las artes y la ciencia florecieron en los territorios regidos por el islam. Este es un mito propagado no solo por los apologistas del islam, sino tambien por aquellos ideologos liberales cuyo desprecio por la civilizacion occidental los ha llevado a glorificar cualquier cosa que venga de afuera, especialmente si puede ser presentada como una victima de occidente. Una de las metodologias para hacer esto en tiempos modernos es inflar artificialmente los logros historicos, culturales y cientificos de otras civilizaciones.

Publicación enviada por J7G7




 


INDICE

Lista de mitos:

1.      Durante la Edad Media las artes y la ciencia florecieron en los territorios regidos por el islam.

2.      La tolerancia del islam.

3.      El islam es una religión de paz.

4.      “Jihad” significa lucha en el interior del hombre para poder vencer los apetitos del cuerpo.

5.       El Corán dice que “no cabe coacción en religión.”

6.       La palabra “islam” deriva de “salam” y significa “paz”.

 

Mito no. 1

Durante la Edad Media las artes y la ciencia florecieron en los territorios regidos por el islam.

Este es un mito propagado no sólo por los apologistas del islam, sino también por aquellos ideólogos liberales cuyo desprecio por la civilización occidental los ha llevado a glorificar cualquier cosa que venga de afuera, especialmente si puede ser presentada como una víctima de occidente. Una de las metodologías para hacer esto en tiempos modernos es inflar artificialmente los logros históricos, culturales y científicos de otras civilizaciones. Un ejemplo típico ha sido el “salvaje noble”. En este concepto el hombre primitivo era superior al hombre civilizado, al menos en la mente de Rousseau, Gauguin y Picasso. Todos descubrieron al final que el salvaje noble era ilusorio. En las Américas se intentó lo mismo al pintar a las civilizaciones de indios norte, centro y sudamericanos, como superiores al hombre moderno. En realidad fueron salvajes que le arrancaban el corazón viviente aún a los propios integrantes de sus clanes.

Imponer en las masas el mito de la era islámica dorada es imprescindible para los apologistas del islam a los efectos de maquillar la escuálida situación presente, donde las características más salientes de las regiones que lo albergan son el terrorismo salvaje, la decadencia de los sheiks del petróleo y el brutal trato de las mujeres.

El reclamo que adjudica al islam los logros culturales y científicos de la edad media está basado en el hecho de que a partir del siglo octavo hasta los albores del Renacimiento y la Reforma, un número de pensadores y científicos, muchos de ellos no musulmanes, jugaron un rol muy importante en transmitir conocimientos de las culturas griega, hindú, egipcia, persa y otras, al mundo occidental. Entre otras cosas, hicieron posible que el mundo cristiano conociera el pensamiento aristoteliano (no necesariamento algo beneficioso).

Todo lo que hicieron fue transmitir la cultura de países no musulmanes a los países de Europa Occidental. Hubo sí, contadas excepciones, pero en general el aporte de los musulmanes a la cultura de entonces, tanto como a la presente, fue y es insignificante.

Es evidente que el semi-barbarismo de los pueblos de la península arábiga fue incapaz de aportar nada a la cultura de la época. Con el avance de su conquista, los musulmanes asimilaron elementos de las corrientes culturales de los pueblos  vecinos (Grecia, Bizancio, Egipto, Persia), creando un sincretismo muy peculiar. Muchos de los pensadores que surgieron de filas del islam absorbieron las enseñanzas Aristotelianas y neoplatónicas y al incorporarlas al islam, crearon un monstruo de siete cabezas ya que estas ideas filosóficas eran contrarias al islam.  El único conocimiento que el islam reconoce es el conocimiento religioso. Es por ello que estos filósofos que fueron contra el canon sufrieron persecución, exilio, y aún la muerte. Hubo también otros filósofos de renombre que se movieron dentro de la cultura del islam, pero no eran musulmanes.

Pongamos ciertos nombres en el tapete: Averros, en España, influenció a judíos y cristianos con sus interpretaciones de Aristóteles. Sus escritos produjeron la reacción de los déspotas musulmanes de turno y fue ejecutado. Sus obras sobre lógica y metafísica fueron incineradas, y por lo tanto no dejó ninguna herencia académica.

Un contribuidor no musulmán a la filosofía europea fue Moses Maimonedes, quien escribió desde Egipto. Un cristiano nativo de Cártago, Constantino “el africano”, tradujo las obras de medicina del árabe al latín, introduciendo en el proceso la medicina griega al occidente. Fue famoso por sus traducciones de Hipócrates y Galeno.

En las ciencias exactas, Al-Khwarzimi, matemático y astrónomo, coleccionó y ordenó los descubrimientos de matemáticos antiguos. Sus traducciones de los conceptos matemáticos de los hindúes fueron el eslabón entre los grandes matemáticos de la India y los eruditos europeos.

Bernard Lewis, en su libro What Went Wrong? explica que el imperio musulmán heredó “el conocimiento y los talentos del antiguo Medio Oriente, Grecia y Persia. Le incorporó nuevas e importantes innovaciones desde afuera, tales como el manufacturado de papel de la India y los números decimales de la India”. Erróneamente, cuando el concepto de números decimales se transmitió al Occidente, se les llamó números árabes. De esa forma, en lugar de honrarse a los inventores, se dio la gloria a los transmisores.

Es de notarse que salvo contadas excepciones, todos los logros en el campo de la arquitectura, las artes, la filosofía, las ciencias, etc., durante la “era dorada” del islam, no fueron más que el producto de mentes que se beneficiaron del trabajo y los adelantos de las culturas vecinas. Ello sucedió porque las hordas musulmanas no alcanzaron a destruir completamente los bases culturales de las regiones invadidas. Dar crédito al islam por los eminentes historiadores, poetas, filósofos y científicos de la época, es equivalente a darle crédito a Hitler porque durante su gobierno el régimen produjo científicos cuyas investigaciones hicieron posible los viajes interespaciales. Sea como sea, los avances logrados durante la dominación islámica en Europa y otras regiones, no sucedieron gracias al islam, sino a pesar del islam.<>

 

Obras de consulta

§        The Golden Age of Islam is a Myth, Serge Trifkovich, Front Page Magazine.com, Noviembre 15, 2002

§       Valentín Gonzalez, El Desafío del Islam, Clie

 

Mito no. 2

La tolerancia del islam

“Los judíos y los cristianos, como “pueblos del libro”, fueron protegidos y respetados en los territorios conquistados por las fuerzas del islam”.

Este slogan propagandístico ya ha sido ampliamente refutado en el libro de la escritora Bat Ye’or (seudónimo) The Dhimmi: Jews and Christians under Islam (1985/2003), www.dhimmitude.org

El libro está exhaustivamente documentado. Su autora creció y vivió en Egipto observando de cerca el trato que reciben los no musulmanes, también llamados “infieles”. Recomendamos su lectura para el lector interesado en entender la mentalidad musulmana.

Dhimmi es el término árabe con el cual se denomina a aquellos que no son musulmanes pero viven en los territorios conquistados por el islam. En los tiempos en que los ejércitos del islam conquistaban nuevos pueblos, estos eran confrontados con la alternativa ya sea de convertirse, morir, o vivir como gente conquistada, dhimmi.

Vivir como un dhimmi significaba pagar altos impuestos y peajes, vivir como ciudadano de segunda categoría siempre rindiendo honores a sus vecinos musulmanes, y tener prohibido ejercer ciertas profesiones. En algunos casos significaba usar cierto tipo de vestimenta e insignias (Hitler aplicó esto más adelante) que los distinguía de los musulmanes, y no poder caminar por los mismos lugares que los musulmanes lo hacían. En ciertas situaciones, pasar a un musulmán por el lado equivocado podía provocar una golpiza de tremendas proporciones para el dhimmi.  Entre las reglas que se debían seguir hasta se encontraba la forma de montar una mula de cierta forma, de modo que el dhimmi se distinguiera de un musulmán.

El libro que recomendamos al comenzar señala correctamente que existieron durante la historia escasos y breves períodos de tolerancia cuando la dhimmitud  fue regulada, pero las regulaciones a menudo fueron pisoteadas o derogadas por los déspotas de turno. En algunos casos, el fanatismo y la cólera de los clérigos era suficiente para enardecer a las turbas musulmanas y lo que era una seguridad regulada, de un día para el otro se convertía en una pesadilla para los no musulmanes.

Del mismo modo, cuando la población musulmana expresaba su intolerancia o manifestaba su envidia por la prosperidad de los dhimmis (una sociedad donde la gente debe orar cinco veces al día no deja mucho lugar al progreso), las comunidades eran desalojadas, las mujeres violadas, y los niños eran secuestrados y forzados a convertirse. Rescates exhorbitantes eran exigidos, y en el peor de los casos, poblaciones enteras de dhimmis eran masacradas ante la pasividad de las autoridades musulmanas.

Otro “cliché” propagandístico usado por los apologistas del islam y la mentalidad liberal de nuestros días consiste en promover la idea de que durante la historia, el islam permitió practicar otras religiones en los territorios conquistados. Este es otro ejemplo, dicen ellos, de la tolerancia del islam.

Para la mente realista, “tolerancia” e “islam” son términos imposibles de reconciliar. Para las masas ignorantes la idea de “tolerancia islámica” es fácil de digerir. Pero lo que es incomprensible es que académicos de occidente promuevan la idea.

En realidad, la tolerancia religiosa en los territorios conquistados por los mahometanos fue un mito. Un análisis objetivo muestra que las opciones manejadas por los califas en las naciones conquistadas fueron:

1.         Exterminio total de los no musulmanes (esto hubiera causado más guerras, estancamiento del crecimiento económico, y la imposibilidad de seguir invadiendo más tierras).

2.         Permitir la libertad religiosa (lo que no sólo contradice el Corán, sino que en sus últimas consecuencias destruye las sociedades islámicas al promover los derechos humanos básicos que son negados en el islam).

3.         La doctrina del desgaste.

La opción número tres fue la escogida. Consistió en no prohibir la práctica de otras creencias, pero al mismo tiempo implantar restricciones humillantes a los judíos y cristianos, entre otros. Ya hemos mencionado algunas de éstas. En el sentido religioso estricto, algunas de las restricciones fueron: cargos de impuestos especiales sobre los edificios de las iglesias, las procesiones fueron prohibidas, así también como los toques de campanas y la construcción de nuevas iglesias y sinagogas. Muchos templos y sinagogas existentes fueron convertidos en mezquitas. Los cristianos no podían ingresar al ejército pero de todas maneras debían pagar impuestos para sustentar los ejércitos.

Algunas grupos cristianos de corte sacramentalista como los sirios, los caldeos y cópticos, aún viven dentro de este esquema. Decidieron someterse y ser regulados por los gobiernos musulmanes, y son hoy en día víctimas de su propia cobardía. Esto contrasta con la actitud de muchos cristianos protestantes. En Sudán, algunos pastores son quemados por el gobierno islámico, sus esposas violadas y su niños vendidos como esclavos. Decidieron ser libres en Cristo antes que someterse.

Algunos casos de “tolerancia” musulmana:

1.         Diciembre 30, 1066 – El vizier judío de Granada, España, fue crucificado y el distrito judío arrasado, sus 5000 habitantes ejecutados. La turba fue provocada por las prédica inflamatoria de los predicadores musulmanes. El delito de los judíos: prosperidad económica.

2.          1465 – Hordas musulmanas en Fez, Marruecos, masacran miles de judíos. Sólo once sobreviven. Causa de la matanza: Un oficial de la ciudad de origen judío trató a una mujer musulmana de una “manera ofensiva”. Los asesinatos provocan una ola de sucesos similares por todo Marruecos. Fuentes: Norman Stillman, The Jews of Arab Lands, (PA: The Jewish Publication Society of America, 1979), p. 84; Maurice Roumani, The Case of the Jews from Arab Countries: A Neglected Issue, (Tel Aviv: World Organization of Jews from Arab Countries, 1977), pp. 26-27; Bat Ye'or, p. 72; Bernard Lewis, The Jews of Islam, (NJ: Princeton University Press, 1984) p. 158.

3.         Otras masacres de judíos en tierras dominadas por los árabes ocurrieron en Marruecos en el siglo octavo, en el norte africano en el siglo 12, en Libia en 1785, Algeria en 1805, 1815 y 1830. Fuente:Stillman, pp. 59, 284.

4.         Decretos promulgando la destrucción de sinagogas: Egipto y Siria (1014, 1293-4, 1301-2), Iraq (854­859, 1344), Yemén (1676), Marruecos (1275, 1465, 1790-92), Baghdag (1333, 1334). Fuente: Roumani, pp. 26-27.

5.         La situación de los judíos en territorios del islam fueron aun más degradantes en el siglo diecinueve. Los judíos en el norte de Africa (Algeria, Túnez, Egipto, Libia y Marruecos) fueron obligados a vivir en guetos. En Marruecos, la comunidad judía fue forzada a caminar descalza o con calzado de paja cuando sus habitantes salían del gueto. Hasta los niños muslimes participaban en la degradación de los judíos, ya sea arrojando piedras o burlándose de varias formas. Fuente: G.E. Von Grunebaum, "Eastern Jewry Under Islam," Viator, (1971), p. 369.  New York Times, February 19, 1947).

6.          Desde las arenas de Egipto, pasando por Armenia y todo el territorio bizantino, el sur de Europa y llegando a España, se oyen aun los clamores de miles de pobladores que cayeron bajo la espada del Islam. Las hordas musulmanas dejaron un reguero de sangre por toda la historia. Sumado a esto, la “doctrina de desgaste” tuvo un éxito total, al punto de que debido a la asfixia sobre los grupos cristianos a través de los siglos y hasta el presente, estos ha sido reducidos a grupos insignificantes en los países dominados por el islam. Por supuesto que en Arabia Saudí ni siquiera existen, y esto no debido a la doctrina del desgaste sino a la persecución fanática del régimen gobernante.

Lo anterior no es más que el vértice del témpano, podríamos continuar ad infinitum. Los desmanes continuaron durante todo el siglo veinte y en el presente. El espacio simplemente no alcanza para exponer los datos históricos.

 

Comentarios finales:

Estas cosas no son ni siquiera mencionadas por los medios de comunicación masiva y los intelectuales de occidente, que salvo honrosas excepciones, se caracterizan por una actitud sumisa y complaciente para con los desmanes de los gobiernos islámicos, la cobardía ante el terrorismo y el temor de ofender a los gobiernos islámicos al rehusar terminantemente reconocer el fundamento judeo-cristiano de nuestra civilización. Por supuesto que esto va acompañado por una serie de disculpas, ya sea por las cruzadas, por la disparidad económica y otras cosas. Parte del paquete de sumisión son: las simpatías por la causa del pueblo palestino, el mismo que danzó en las calles cuando las torres gemelas fueron destruidas; la incriminación a Israel como culpable de la situación; la insistencia de que el islam es una religión de paz y que los terroristas no son verdaderos musulmanes; y finalmente, la proclamación de la eminente supremacía de la civilización muslime sobre la europea, adjudicando hipócritamente un origen islámico a las ciencias y las instituciones de occidente.

Esta actitud servil es similar a la del dhimmi cristiano que debía desmontar de su burro cuando se encontraba con un muslime, o cuando durante la época de la Palestina Otomana en el siglo diecinueve, tenía que caminar por debajo de la vereda para mostrar deferencia al muslime.  Este es el verdadero rostro de la “tolerancia” del islam.<>

 

Obras de consulta

§        Bat Ye’or, The Dhimmi: Jews and Christians under Islam (1985/2003), Associated University Presses, Cranbury, New Jersey.

§     Valentín Gonzalez, El Desafío del Islam, Clie


Mito no. 3

El islam es una religión de paz
Por Pablo Santomauro

¿Será el islam una religión de “paz, amor y tolerancia”, como dicen los medios de comunicación, el gobierno y los musulmanes moderados?  ¿O es una religión de odio, maldad, violencia y muerte?

El islam radical, que dicho sea de paso es el verdadero islam, cree que el islam es la única y verdadera religión y que su deber moral, recibido por orden de su dios, Alá, es forzar a todo el mundo, a todos los pueblos, a aceptar la ley islámica.

El llamado a la oración por parte de los almuédanos desde los alminares dice que nadie tiene el derecho de adorar a ningún dios que no sea Alá, o a seguir las enseñanzas de otro profeta que no sea Mahoma. Para Bin Laden y otros fundamentalistas musulmanes, todas las demás religiones son falsas y deben ser destruidas.

Desafortunadamente, en este país (EEUU), y comenzando con el gobierno, nadie se anima a decir que estamos frente a una religión malvada hasta la médula. La obsesión por ser políticamente correctos ha llevado a decir a figuras importantes en el gobierno que el islam es una religión de paz.

La base de este pensamiento radica en que el liberalismo ha ganado terreno en todas las áreas de la vida de este país. El mantra es que todas las religiones son buenas y pacíficas. El problema es, o la absurda conclusión es --- que si todas las religiones son verdaderas, buenas y pacíficas, ¡la religión de Bin Laden y de Sarqawi es verdadera y pacífica! De ahí que el liberalismo de EEUU es impotente para combatir el terrorismo. Los conservadores, a su vez, al rehusarse a aceptar que esta es una guerra religiosa, y temiendo ofender a los musulmanes si así lo hacen, también corren peligro de perder esta guerra en muchos frentes.

El silogismo liberal va así:

1) Todas las religiones son religiones de paz.

2) El islam es una religión.

3) Por lo tanto, el islam es una religión de paz.

La primer premisa es falsa, todas las religiones no son de paz. La religión de Jim Jones (900 personas se quitan la vida en 1978) fue falsa, malvada y violenta. La secta hindú de la diosa Kali es falsa, malvada y violenta. Las sectas ocúlticas y satánicas que sacrifican niños no son pacíficas.

La realidad muestra que no toda religión es buena y pacífica, y el islam no lo es tampoco. Pero para disfrazar esto y no enfrentar la realidad, el gobierno y los medios de comunicación masiva pretenden hacernos creer que los terroristas o los fundamentalistas musulmanes no siguen en realidad las enseñanzas reales del islam --- y dicen: "los terroristas han tomado el islam como rehén", o "los terroristas no son verdaderos musulmanes". También los califican de "fundamentalistas". Este último término lo usan en forma peyorativa, de la misma forma que lo usan con los cristianos, pero el mismo término los traiciona.

La definición de “fundamentalista” es: Alguien que sigue las enseñanzas de una religión al pie de la letra tal cual fue enseñada por su fundador y los textos primarios. En el caso del islam, un fundamentalista es el verdadero musulmán.

Los terroristas son los verdaderos musulmanes. Ellos actúan basados en lo que el fundador del islam enseñó en los Hadices y lo que el Corán ordena. Es por ello que se les llama "fundamentalistas".

El resto, llamados "moderados" o "clásicos" no son verdaderos musulmanes. Bien pueden ser llamados musulmanes "liberales", de la misma forma que los cristianos que no creen en los fundamentos bíblicos son llamados "liberales". El muslime liberal, al proclamar que el islam es una religión de paz que no invita a la violencia, niega los preceptos de su religión. Aquellos que tienen la esperanza de que los musulmanes pacíficos o moderados tomen control de la situación en el mundo islámico han perdido contacto con la realidad. La mayoría de los musulmanes, los pacíficos, no gravitan para nada en el desarrollo de este conflicto.

 

Conclusión

Para saber si el islam es una religión pacífica sólo basta considerar que el islam está involucrado en el  95 % de los conflictos armados en el mundo. Las tres mil víctimas del 11 de setiembre, los cuerpos destrozados en los atentados por los hombres bomba palestinos, los horrendos degollamientos de los rehenes en Irak,  los genocidios en Africa, los decapitados en las Filipinas, las iglesias quemadas y los cuerpos  baleados de cristianos en Pakistán, las masacres de cristianos en Indonesia, y el horripilante baño de sangre  de niños en la escuela de Beslán, son suficiente para conocer la verdadera naturaleza de la religión del islam.<>

Obra de Consulta

§        Dr. Robert Morey,Winning the War against Radical Islam.

 

Mito no. 4

El término “jihad” se refiere a la guerra que existe en el interior del hombre para poder vencer los apetitos del cuerpo.

Este es un mito forjado con la finalidad de suavizar o diluir la carga semántica de la palabra “jihad”, cuyo significado es “guerra santa”. Debido a la clara connotación violenta del término, la estrategia de los propagandistas musulmanes ha sido decirle al público que cuando el islam habla de practicar “jihad”, se refiere a una lucha espiritual para combatir los deseos carnales.

Ahora, cuando alguien busca entender lo que una religión enseña, es muy importante diferenciar entre las enseñanzas oficiales de la religión y las opiniones personales de alguien que dice ser un seguidor de esa religión.

Ejemplo:

La iglesia católica--- ¿Qué enseña con respecto al aborto? La única forma de averiguar esto es examinar las obras generales de referencia y las publicaciones oficiales de la Iglesia. Una vez que hemos examinado los diccionarios, las enciclopedias, los libros de teología etc, es claro que el aborto es condenado por la Iglesia católica.

Supongamos que mi vecino dice ser católico apostólico romano y a la vez le escuchamos decir: “El catolicismo no critica el aborto, yo lo sé porque soy católico y yo apruebo el aborto”.

Si no queremos decir que esta persona está mintiendo, por lo menos podemos decir que está expresando una opinión personal ----- y eso es todo, una opinión. Pero eso no altera la enseñanza oficial de su religión. Nosotros no podemos decir, basados en lo que esta persona dice, que la iglesia católica aprueba el aborto.

 

Lo mismo sucede con “Jihad”

La única forma de conocer el significado de “jihad” es ir a las obras de referencia, los tratados, las enciclopedias y las declaraciones oficiales de la religión.

No nos interesa la opinión de nuestro vecino Abdula. Esa es sólo una opinión y como tal, no altera lo que la religión enseña. Lo mismo es cuando el Consejo para Relaciones Arabe-Americanas, u otro grupo islámico viene y nos dice que “jihad” nos habla de la lucha interior del hombre por renunciar a los apetitos de la carne.  En este caso nos están mintiendo --- pero tampoco esto cambia lo que enseña la religión.

La realidad es que si buscamos en las decenas de diccionarios, enciclopedias, en los cientos de obras de autores islámicos y no islámicos, en las publicaciones oficiales de la religión, y las declaraciones de los clérigos prominentes, vamos a ver el significado real de la palabra “Jihad”.

Webster Third New International Dictionary, p. 1216:

“Una guerra santa hecha en favor del Islam como una tarea religiosa.”

The New Encyclopedia Britannica, vol. 6:

“Yihad”, también deletreada “yehad”, en árabe “yiohad” (“lucha” o “batalla”). Una tarea religiosa impuesta a los musulmanes para propagar el islam mediante la guerra …”

Ayatolah Khomeini:

Jihad significa la conquista de territorio que no es musulmán, el dominio de la ley coránica de un extremo a otro de la tierra … es la meta final … de esta guerra de conquista.”

                                    

Las siguientes palabras fueron enunciadas por el sheik Abdullah bin Mahoma bin Hamid, el máximo líder de la Mezquita Sagrada de Meca, el lugar más sagrado en el mundo del Islam ---- Meca es para los musulmanes lo que el Vaticano es para los católicos. Los pronunciamientos de Meca son equivalentes a los pronuciamientos del Papa:

Alabado sea Allah quien ordenó “Al Jihad” (pelear por la causa de Allah)

1)     Con el corazón (intenciones y sentimientos)

2)     Con la mano (armas)

3)     Con la lengua ( sermones – oratorias) y ha recompensado al que así obra en los altos jardines en el paraíso

El llamado a jihad en el Corán (Sahi Bukhari, vol. 1, p. 22)

 

Conclusión: La evidencia muestra que cualquier intento de cambiar el significado de “yihad” no tiene incidencia lógica ni legal sobre lo que la religión del islam enseña oficialmente en cuanto a la “yihad”.

Es una falacia lógica querer darle a “yihad” un sentido completamente opuesto a lo que la palabra realmente significa. La contradicción se hace patente cuando por un lado reclaman que “yihad” significa luchar contra los apetitos de la carne, pero en la realidad los llamados a la yihad incitan precisamente a fomentar apetitos de la carne tales como matar, buscar revancha, usar violencia, conquistar e imponer  la religión a la fuerza.

Cuando los clérigos islámicos llaman a “yihad” no están exhortando a sus oyentes a matar los apetitos de la carne. Están llamándolos la ponerse en campaña para matarlos a usted y a mí, que no somos musulmanes.  En realidad es lo opuesto de lo que dicen. Es un llamado a despertar los apetitos de la carne a los efectos de que den rienda suelta al odio y la violencia asesina.<>

 

Obra de consulta

§        Dr. Robert Morey, Winning the War against Radical Islam.

 

Mito no. 5

El islam no busca imponerse por la fuerza. El Corán dice que “no cabe coacción en religión.” (Una variante de “El islam es una religión de paz”)

Este es un argumento favorito de los musulmanes para demostrar que el islam es una religión de paz y de que Mahoma no obligaba a nadie a convertirse al islam. Está basado en que el Corán dice que en religión “no cabe compulsión” y que no se debe forzar a los hombres a creer.

Ejemplos:

Sura 2: 256: “No cabe coacción en religión”.

Sura 2:272: “No tienes tú por qué dirigirles sino que Alá dirige a quien El quiere.”

Sura 10:99: “Si tu Señor hubiera querido, todos los habitantes de la tierra, absolutamente todos, hubieran creído. Y ¿vas tú a forzar a los hombres a que sean creyentes?”

Lo que el público en general no sabe es que las suras (capítulos) del Corán pertenecen a dos períodos.

1) Unas fueron creadas en Meca, del  612 a  622 d.C.

2) Otras en Medina, del 622 a 632.

Las suras de Meca (mecanas) hablan de cosas muy poéticas, de paz, alabanzas, lindas historias. Durante su estadía en Meca, Mahoma y sus seguidores eran minoría. Forzado a refugiarse en Medina (antigua Yathrib), allí agrupó un ejército y endureció sus enseñanzas, y las suras medinesas abrogaron las mecanas.

Por eso, cuando los musulmanes le salgan con esas cosas, pregunte: Perdón, ¿Cuáles suras está citando, las de Meca o las de Medina? De esa forma inmediatamente van a saber que usted sabe de lo que está hablando, y se darán cuenta que no es tan fácil engañarlo.

El principio de abrogación

El principio de abrogación, en donde unas suras sustituyen o abrogan a otras, está establecido según los eruditos islámicos, en Corán 2:106:

“Si abrogamos una aleya o provocamos su olvido, aportamos otra mejor o semejante. ¿No sabes que Dios es omnipotente?”

Un ejemplo claro del principio de abrogación lo vemos en Corán 9:5, donde los mahometanos endurecieron su posición en contra de los judíos y cristianos, sobre todo contra los cristianos. A esta aleya se le llama la “Aleya de la espada”:

“Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los infieles dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Alá es indulgente, misericordioso”.

Esta aleya de la sura 9, sura titulada “El arrepentimiento”, anula para los musulmanes las 124 aleyas que exhortan a la tolerancia hacia otros monoteístas. El fundamento de esta abrogación o veto es llamado “mansuj”, o la anulación de aleyas más antiguas por otras más nuevas.

Es obvio que este mito de que el islam sostiene la libertad religión es otra falsedad de los apologistas del islam.<>

 

Mito no. 6

La palabra “islam” deriva de “salam” y significa “paz”.

La siguiente cita es tomada de un librillo propangandístico publicado por el “Islamic Affairs Department ” de la Embajada de Arabia Saudí en Washington D.C., y llamado “Understanding Islam and the Muslims” (Entendiendo el Islam y a los Musulmanes). El material me fue entregado cuando me detuve en una mezquita para pedir información sobre la religión del islam. Subrayo el hecho de que la publicación es virtualmente un documento oficial. Proviene del gobierno del país que es la cuna del islam. No está publicado por mi vecino, el dueño de la verdulería de la esquina, ni por el gerente de la gasolinería EXXON de mi vecindario. Leo de la publicación en cuestión:

“La palabra árabe “Islam”, simplemente significa sumisión y deriva de una palabra que significa ‘paz’.”

Subyacente a la aseveración, es la idea de que “islam” significa “paz”. Muchos propagandistas del islam lo presentan en esos términos a los efectos de seducir a un público ignorante de la verdad. Pero, ¿es cierto que la palabra “islam” deriva de la palabra “salam” (paz)?

La respuesta es que sí, con una pequeña variante. Lo cierto es que la dos palabras “islam” y “salam” tienen la misma raiz gramatical, “salama”. Muchas palabras pueden derivar de la misma raíz, pero eso no quiere decir que significan lo mismo. He aquí un ejemplo en español:  

a) misericordioso -----  ser misericordioso significa tener compasión, ser amable, tener clemencia, poseer una predisposición a perdonar, ser bondadoso, etc.

b)  miserable ----- ser un miserable o estar en condiciones miserables significa algo completamente diferente

Las dos palabras tienen la misma raíz : “miserere” (del latín). Sin embargo, tienen un

significado totalmente diferente. Llevado al absurdo, sería como decirle a alguien, “Usted es un miserable”, y cuando la persona se ofende le aclaramos que en realidad le estamos diciendo que es misericordioso. La única forma de que alguien se crea el cuento es que no hable español.

Veamos un ejemplo similar en árabe:

Cuando Mahoma enviaba misivas a las tribus de la península arábiga y a los regentes de territorios circunvecinos, invitándolos a rendirse a su autoridad, él terminaba sus mensajes con dos palabras derivadas del mismo infinitivo, “salama”: “Aslem, Taslam”. Las dos palabras significan : “Ríndanse y se salvarán” (o estarán a salvo) -- En otras palabras: “O se someten, o mueren”. Ninguna de estas dos palabras significan paz, a pesar de que derivan de “salam”. ¿No se oye la frase como algo opuesto a la paz? Más bien se oye como la paz de los sepulcros.

Conclusión: “islam” y “salam” tienen la misma raiz, pero quieren decir cosas diferentes. La trampa de los propagandistas defensores del islam está en usar palabras con similitud de deletreado o pronunciación. Estos recursos se conocen con el nombre de falacias de fonética.<>



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