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Formacion humanistica: consideraciones generales a la luz de nuestros tiempos

Resumen: Los acontecimientos ocurridos durante la ultima decada del pasado siglo en los paises de Europa del Este y la antigua Union Sovietica, hicieron posible que la humanidad viviera nuevamente momentos dificiles en el decursar de su historia. Los problemas heredados de aquellos anos muestran hoy un mundo cambiante, quizas extrano para muchos, en el que la globalizacion neoliberal y el poder unipolar de las potencias capitalistas, se erigen como unicos beneficiados de ese historico suceso.

Publicación enviada por Prof. José Miguel Rosabal Rodríguez




 


Los acontecimientos ocurridos durante la última década del pasado siglo en los países de Europa del Este y la antigua Unión Soviética, hicieron posible que la humanidad viviera nuevamente momentos difíciles en el decursar de su historia. Los problemas heredados de aquellos años muestran hoy un mundo cambiante, quizás extraño para muchos, en el que la globalización neoliberal y el poder unipolar de las potencias capitalistas, se erigen como únicos beneficiados de ese histórico suceso.

El desmedido hegemonismo imperial impuesto por los países ricos a los países pobres, el desenfrenado y cada vez más extravagante desarrollo armamentista, así como el empobrecimiento total de naciones enteras, constituyen algunos de los “magníficos resultados” emergidos de un proceso que afianzó el papel de los círculos de poder más extremistas a escala mundial y los condujo a escenificar otra vez acciones horripilantes y dantescas retomadas y recreadas del pasado.

Actualmente, no resulta un secreto para nadie que la preservación de la especie humana se encuentra en constante amenaza por la propia acción deshumanizadora del hombre contra sus semejantes y por los daños que este le causa a la naturaleza debido al uso irracional que hace de sus recursos, lo que trae consigo la aparición de nuevos y mayores riesgos que ponen aún más en peligro su existencia cada día.

Tampoco es un secreto que el legado de paz y justicia social que se deberá construir para las futuras generaciones será siempre incierto, en tanto no se asuman la cultura y la educación como factores esenciales en la preparación de los individuos para enfrentar el reto de vivir en un mundo mejor, donde la pobreza, la dependencia económica, el analfabetismo, la exclusión y muchos otros males sociales,  no obstaculicen el desarrollo integral de las personas.

Con relación a lo anterior, el Dr. Armando Hart Dávalos, director de la Oficina del Programa Martiano, ha dicho: “No ha sido suficientemente tomado en cuenta que la vida espiritual y moral tiene enormes posibilidades de desarrollarse y enriquecerse promoviendo a un plano más alto el papel de la educación y la cultura”.(1) Sin embargo, la falta de modelos educativos y políticas sociales más equitativas en varias naciones del universo han impedido hacer realidad tal precepto.  

Desdichadamente, la educación sigue siendo hoy en muchos países un gran negocio lucrativo en el que impera el poder financiero de las clases elitistas, y la violencia, a la vista de todos, constituye el pan nuestro de cada día. Las injustas guerras y los conflictos interétnicos son aún insolubles, mientras las enfermedades, el hambre y la pobreza privan del derecho de vivir a millones de seres humanos en todo el planeta.

Para muchos no existe otra cultura que no sea la signada por el dinero, en la que el capital especulativo deviene en instrumento para la obtención de enormes ganancias. La música, el cine, la televisión, más que educar e instruir se convierten en medios enajenadores que inundan y saturan diariamente a las personas con mensajes que nada tienen que ver con el verdadero sentido de la vida y la dignidad humanas. Para este tipo de cultura, por ejemplo, las poblaciones indígenas ya no existen.

Las políticas medioambientales llevadas a la práctica hasta el momento no han podido resolver el drama que hoy vive la destrucción de la naturaleza. El hombre ha hecho caso omiso a ellas y sigue su camino sabiendo incluso que el agujero de la capa de ozono es mayor, que los deshielos polares son más frecuentes y que la degradación de los suelos es indetenible. No reconoce que también es humano pensar en el planeta. 

Ante esta situación, la formación humanística, entendida como la aprehensión que el hombre hace de todo un caudal de conocimientos, a través de experiencias vivenciales, medios tecnológicos y recursos literarios, que le permiten formarse su propia concepción acerca del mundo y cultivar actitudes humanas en favor de sus semejantes, adquiere mayor importancia dentro del contexto globalizador y desesperante en el que vive una gran parte de los pueblos del mundo contemporáneo.

En ella intervienen los elementos que se desprenden del humanismo como categoría jerárquica en la formación de valores y se sustenta en el estudio de las humanidades, las que propician un alto nivel de educación intelectual que conlleva a los individuos a formarse determinadas convicciones y principios para actuar sobre la base de patrones netamente humanistas.

El desarrollo de la humanidad a lo largo de los siglos ha hecho que el hombre siempre busque, principalmente en las diferentes manifestaciones artísticas, las más diversas formas de cultivar su intelecto. La historia, la literatura, la pintura, la danza, la escultura, entre otras, han formado parte inseparable del patrimonio universal de cultura que ha contribuido a su formación como ser social porque se consideran fuentes inagotables de valores éticos y estéticos que lo preparan para construir mejores formas de vida y a revolucionar su pensamiento.

Por ello, la interpretación y comprensión, tanto de los valores artísticos como de los fenómenos sociales a los que se enfrenta el hombre contemporáneo,  está estrechamente ligado al grado de desarrollo que este ha alcanzado de su formación humanística, la cual dependerá, sin lugar a dudas, de lo que la sociedad en su conjunto sea capaz de aportarle durante la educación integral de su personalidad.

Esta formación, que engloba además lo mejor de los valores espirituales del hombre, en los que la cultura dignifica sus saberes y se convierte en el reflejo de su propio desarrollo intelectual, no desprecia o pone a un lado los valores materiales que el mismo crea con su arduo y cotidiano trabajo, sino que también los toma, los hace suyo y los pone en función de obtener una mayor  satisfacción personal que lo ayuda a encontrar su plenitud y dignidad como ser humano. 

Al desarrollar la cultura, dentro de los parámetros y el entorno humanístico, el hombre fomenta y enriquece sus sentimientos humanos y los transmite a sus semejantes de disímiles maneras. Esto lo lleva a convertirse en un agente de la cultura y a lograr una comprensión más abarcadora, profunda y exacta  de la realidad que vive, con lo cual puede criticarla, cambiarla y reconstruirla para bien de la sociedad y del suyo propio.

De hecho, la comprensión dialéctica que tenga el hombre sobre su actividad como agente transformador de la sociedad, constituye un elemento esencial para su formación humanística, pues esta le permite debatir, dialogar, reflexionar sobre los problemas que lo rodean y buscarle soluciones prácticas, creativas, y sobre todo educativas, que lo hagan engrandecer sus valores humanos.

La formación humanística se revela, entonces, como el medio de mayor importancia en la formación de valores éticos en las personas, la cual proporciona al hombre, sobre la base del respeto hacia los demás, el conocimiento de los más significativos deberes y derechos de este para con la sociedad y lo guía en su diario bregar en la búsqueda de nuevas y mejores concepciones sobre el mundo que le permitan vivir más plenamente.

El carácter subjetivo que posee el proceso de formación humanística en los individuos se considera de gran importancia durante todo el transcurso de su vida, porque les permite conformar sus interioridades para luego autovalorarse y autoevaluarse en dependencia del entorno donde desarrollan su actividad. También los ayuda a reflexionar constantemente acerca de la condición humana y de los valores específicos  que le son propios, así como del papel que juegan esos valores en la conformación de su personalidad.

Por ello, la construcción de un futuro mejor, digno de vivirlo en paz, forma parte del papel esencial que juega la formación humanística en la preparación de un hombre nuevo, capaz de enriquecer sus conocimientos y buscar alternativas para su propio desarrollo como ser social, que le permitan, como ha expresado el Dr. Gerardo Ramos Serpa: “formarse una concepción propia, científica e ideológicamente fundamentada, acerca del devenir de la sociedad, su estado actual y la vinculación personal con sus perspectivas”. (2)

La formación humanística no solamente debe circunscribirse al hecho de conocer o adquirir cierta cultura o valores a través de la lectura y el estudio de obras clásicas o no clásicas, sino también a tener un conocimiento amplio sobre la ciencia y la tecnología y sobre el rol que ambas desempeñan en el desarrollo de la sociedad y con ella los individuos. El saber científico es ineludible en estos tiempos y debe recalcarse que también constituye un aspecto esencial en la formación de hombres con verdaderas convicciones humanas. No debe olvidarse que muchos eminentes científicos han sido grandes humanistas. 

Por tanto, la formación humanística está obligada a convivir con el vertiginoso y acelerado desarrollo científico – tecnológico que día a día va alcanzando la humanidad, el cual es imposible rechazar en estos tiempos, pues solamente así se podrá determinar su papel y lugar en las relaciones que establecen los sujetos una vez adquirida su cultura tecnológica y científica.

El desarrollo de correctos hábitos comunicativos constituye un objetivo de la formación humanística. Esto facilita a los individuos una mejor inserción en el mundo globalizado actual y les propicia un acercamiento más certero a la realidad objetiva que estos viven, lo que contribuye a modelar rasgos de su personalidad, conciencia y  conducta cotidiana, y por ende, a hacerlos partícipes de cambios en aras del mejoramiento humano.

Un factor que no debe dejarse de mencionar al estudiar el fenómeno de la formación humanística es el de la educación, la que constituye el proceso de mayor importancia dentro de la preparación integral del hombre. Esta juega un papel esencial en este proceso debido al carácter abarcador e integrador de los objetivos que la misma persigue, al ir siempre a la búsqueda de los mejores valores humanos que ha conocido el hombre a lo largo de toda su historia y porque desarrolla en él capacidades que lo preparan para encontrar en todo lo que hace el valor humano de las cosas. 

En ese sentido resulta imprescindible destacar las ideas enarboladas por José Martí, quien concibió a la educación como un fenómeno social integrador y a la formación del hombre desde una concepción holística, en la que primaran ante todo los valores humanos. Decía Martí: “Educar es depositar en cada hombre toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del  mundo viviente hasta el día en que vive: es ponerlo al nivel de su tiempo, (...) es preparar al hombre para la vida”. (3)

La formación humanística es un instrumento que posee el hombre para defender y defenderse de todo lo inhumano que lo rodea, que le permite construir lo humanamente nuevo y rescatar y reconstruir lo que se ha perdido en ese sentido. Por tanto, esta formación debe contribuir hoy más que nunca a la remodelación de la conciencia social de muchas personas en el mundo, para hacer de este planeta un lugar donde la dignidad humana sea el eje principal que guíe el sentir de la vida de los hombres.

            Referencias:

1.      Armando Hart Dávalos: En el prólogo del libro “Humanismo del pensamiento latinoamericano”, de Pablo Guadarrama, 2001. 

2.      Gerardo Ramos Serpa: Acerca de la formación humanística del profesional universitario. En http://www.isch.edu.cu

3.      José Martí: Obras completas. Tomo 8, p. 281.

Bibliografía:

-      Aguirre Romero, Joaquín Ma. Ciencia, Humanismo, Humanidades y Tecnología. En http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/humanism.html

-             Alcalde, Alfonso. En pro de las humanidades. En  http:///www.tesalia.com.network

-             Erik Neveu, Armand Matterlart: La institucionalización de los estudios de la comunicación. Historia de los cultural studies. En http://www.periodismo.uchile.cl

-             Guadarrama González, Pablo. Humanismo del pensamiento latinoamericano. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 2001.

-             ___________________________. Humanismo, marxismo y postmodernidad. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998.

-             Pérez Ramírez, Elio: Fundamentos para la formación socio – humanista. En http://www.monografías.com

-             Russo, Paul. The Humanities in a Technological Society. En http://www.hongik.edu/~yhyo/russo.html

Autor:

Jose Miguel Rosabal Rodríguez

Profesor de Lengua Inglesa,  ISP “Blas Roca Calderío”, Granma, Cuba

jrosabal@ispgrm.rimed.cu



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