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Resumen: Los acontecimientos ocurridos durante la ultima decada del pasado siglo en los paises de Europa del Este y la antigua Union Sovietica, hicieron posible que la humanidad viviera nuevamente momentos dificiles en el decursar de su historia. Los problemas heredados de aquellos anos muestran hoy un mundo cambiante, quizas extrano para muchos, en el que la globalizacion neoliberal y el poder unipolar de las potencias capitalistas, se erigen como unicos beneficiados de ese historico suceso. Los
acontecimientos ocurridos durante la última década del pasado siglo en los países
de Europa del Este y la antigua Unión Soviética, hicieron posible que la
humanidad viviera nuevamente momentos difíciles en el decursar de su historia.
Los problemas heredados de aquellos años muestran hoy un mundo cambiante, quizás
extraño para muchos, en el que la globalización neoliberal y el poder unipolar
de las potencias capitalistas, se erigen como únicos beneficiados de ese histórico
suceso. El
desmedido hegemonismo imperial impuesto por los países ricos a los países
pobres, el desenfrenado y cada vez más extravagante desarrollo armamentista, así
como el empobrecimiento total de naciones enteras, constituyen algunos de los
“magníficos resultados” emergidos de un proceso que afianzó el papel de
los círculos de poder más extremistas a escala mundial y los condujo a
escenificar otra vez acciones horripilantes y dantescas retomadas y recreadas
del pasado. Actualmente,
no resulta un secreto para nadie que la preservación de la especie humana se
encuentra en constante amenaza por la propia acción deshumanizadora del hombre
contra sus semejantes y por los daños que este le causa a la naturaleza debido
al uso irracional que hace de sus recursos, lo que trae consigo la aparición de
nuevos y mayores riesgos que ponen aún más en peligro su existencia cada día. Tampoco
es un secreto que el legado de paz y justicia social que se deberá construir
para las futuras generaciones será siempre incierto, en tanto no se asuman la
cultura y la educación como factores esenciales en la preparación de los
individuos para enfrentar el reto de vivir en un mundo mejor, donde la pobreza,
la dependencia económica, el analfabetismo, la exclusión y muchos otros males
sociales, no obstaculicen el
desarrollo integral de las personas. Con
relación a lo anterior, el Dr. Armando Hart Dávalos, director de la Oficina
del Programa Martiano, ha dicho: “No ha sido suficientemente tomado en cuenta
que la vida espiritual y moral tiene enormes posibilidades de desarrollarse y
enriquecerse promoviendo a un plano más alto el papel de la educación y la
cultura”.(1) Sin embargo, la falta de modelos educativos y políticas sociales
más equitativas en varias naciones del universo han impedido hacer realidad tal
precepto. Desdichadamente,
la educación sigue siendo hoy en muchos países un gran negocio lucrativo en el
que impera el poder financiero de las clases elitistas, y la violencia, a la
vista de todos, constituye el pan nuestro de cada día. Las injustas guerras y
los conflictos interétnicos son aún insolubles, mientras las enfermedades, el
hambre y la pobreza privan del derecho de vivir a millones de seres humanos en
todo el planeta. Para
muchos no existe otra cultura que no sea la signada por el dinero, en la que el
capital especulativo deviene en instrumento para la obtención de enormes
ganancias. La música, el cine, la televisión, más que educar e instruir se
convierten en medios enajenadores que inundan y saturan diariamente a las
personas con mensajes que nada tienen que ver con el verdadero sentido de la
vida y la dignidad humanas. Para este tipo de cultura, por ejemplo, las
poblaciones indígenas ya no existen. Las
políticas medioambientales llevadas a la práctica hasta el momento no han
podido resolver el drama que hoy vive la destrucción de la naturaleza. El
hombre ha hecho caso omiso a ellas y sigue su camino sabiendo incluso que el
agujero de la capa de ozono es mayor, que los deshielos polares son más
frecuentes y que la degradación de los suelos es indetenible. No reconoce que
también es humano pensar en el planeta. Ante
esta situación, la formación humanística, entendida como la aprehensión que
el hombre hace de todo un caudal de conocimientos, a través de experiencias
vivenciales, medios tecnológicos y recursos literarios, que le permiten
formarse su propia concepción acerca del mundo y cultivar actitudes humanas en
favor de sus semejantes, adquiere mayor importancia dentro del contexto
globalizador y desesperante en el que vive una gran parte de los pueblos del
mundo contemporáneo. En
ella intervienen los elementos que se desprenden del humanismo como categoría
jerárquica en la formación de valores y se sustenta en el estudio de las
humanidades, las que propician un alto nivel de educación intelectual que
conlleva a los individuos a formarse determinadas convicciones y principios para
actuar sobre la base de patrones netamente humanistas. El
desarrollo de la humanidad a lo largo de los siglos ha hecho que el hombre
siempre busque, principalmente en las diferentes manifestaciones artísticas,
las más diversas formas de cultivar su intelecto. La historia, la literatura,
la pintura, la danza, la escultura, entre otras, han formado parte inseparable
del patrimonio universal de cultura que ha contribuido a su formación como ser
social porque se consideran fuentes inagotables de valores éticos y estéticos
que lo preparan para construir mejores formas de vida y a revolucionar su
pensamiento. Por
ello, la interpretación y comprensión, tanto de los valores artísticos como
de los fenómenos sociales a los que se enfrenta el hombre contemporáneo,
está estrechamente ligado al grado de desarrollo que este ha alcanzado
de su formación humanística, la cual dependerá, sin lugar a dudas, de lo que
la sociedad en su conjunto sea capaz de aportarle durante la educación integral
de su personalidad. Esta
formación, que engloba además lo mejor de los valores espirituales del hombre,
en los que la cultura dignifica sus saberes y se convierte en el reflejo de su
propio desarrollo intelectual, no desprecia o pone a un lado los valores
materiales que el mismo crea con su arduo y cotidiano trabajo, sino que también
los toma, los hace suyo y los pone en función de obtener una mayor
satisfacción personal que lo ayuda a encontrar su plenitud y dignidad
como ser humano. Al
desarrollar la cultura, dentro de los parámetros y el entorno humanístico, el
hombre fomenta y enriquece sus sentimientos humanos y los transmite a sus
semejantes de disímiles maneras. Esto lo lleva a convertirse en un agente de la
cultura y a lograr una comprensión más abarcadora, profunda y exacta
de la realidad que vive, con lo cual puede criticarla, cambiarla y
reconstruirla para bien de la sociedad y del suyo propio. De
hecho, la comprensión dialéctica que tenga el hombre sobre su actividad como
agente transformador de la sociedad, constituye un elemento esencial para su
formación humanística, pues esta le permite debatir, dialogar, reflexionar
sobre los problemas que lo rodean y buscarle soluciones prácticas, creativas, y
sobre todo educativas, que lo hagan engrandecer sus valores humanos. La
formación humanística se revela, entonces, como el medio de mayor importancia
en la formación de valores éticos en las personas, la cual proporciona al
hombre, sobre la base del respeto hacia los demás, el conocimiento de los más
significativos deberes y derechos de este para con la sociedad y lo guía en su
diario bregar en la búsqueda de nuevas y mejores concepciones sobre el mundo
que le permitan vivir más plenamente. El
carácter subjetivo que posee el proceso de formación humanística en los
individuos se considera de gran importancia durante todo el transcurso de su
vida, porque les permite conformar sus interioridades para luego autovalorarse y
autoevaluarse en dependencia del entorno donde desarrollan su actividad. También
los ayuda a reflexionar constantemente acerca de la condición humana y de los
valores específicos que le son
propios, así como del papel que juegan esos valores en la conformación de su
personalidad. Por
ello, la construcción de un futuro mejor, digno de vivirlo en paz, forma parte
del papel esencial que juega la formación humanística en la preparación de un
hombre nuevo, capaz de enriquecer sus conocimientos y buscar alternativas para
su propio desarrollo como ser social, que le permitan, como ha expresado el Dr.
Gerardo Ramos Serpa: “formarse una concepción propia, científica e ideológicamente
fundamentada, acerca del devenir de la sociedad, su estado actual y la vinculación
personal con sus perspectivas”. (2) La
formación humanística no solamente debe circunscribirse al hecho de conocer o
adquirir cierta cultura o valores a través de la lectura y el estudio de obras
clásicas o no clásicas, sino también a tener un conocimiento amplio sobre la
ciencia y la tecnología y sobre el rol que ambas desempeñan en el desarrollo
de la sociedad y con ella los individuos. El saber científico es ineludible en
estos tiempos y debe recalcarse que también constituye un aspecto esencial en
la formación de hombres con verdaderas convicciones humanas. No debe olvidarse
que muchos eminentes científicos han sido grandes humanistas. Por
tanto, la formación humanística está obligada a convivir con el vertiginoso y
acelerado desarrollo científico – tecnológico que día a día va alcanzando
la humanidad, el cual es imposible rechazar en estos tiempos, pues solamente así
se podrá determinar su papel y lugar en las relaciones que establecen los
sujetos una vez adquirida su cultura tecnológica y científica. El
desarrollo de correctos hábitos comunicativos constituye un objetivo de la
formación humanística. Esto facilita a los individuos una mejor inserción en
el mundo globalizado actual y les propicia un acercamiento más certero a la
realidad objetiva que estos viven, lo que contribuye a modelar rasgos de su
personalidad, conciencia y conducta
cotidiana, y por ende, a hacerlos partícipes de cambios en aras del
mejoramiento humano. Un
factor que no debe dejarse de mencionar al estudiar el fenómeno de la formación
humanística es el de la educación, la que constituye el proceso de mayor
importancia dentro de la preparación integral del hombre. Esta juega un papel
esencial en este proceso debido al carácter abarcador e integrador de los
objetivos que la misma persigue, al ir siempre a la búsqueda de los mejores
valores humanos que ha conocido el hombre a lo largo de toda su historia y
porque desarrolla en él capacidades que lo preparan para encontrar en todo lo
que hace el valor humano de las cosas. En
ese sentido resulta imprescindible destacar las ideas enarboladas por José Martí,
quien concibió a la educación como un fenómeno social integrador y a la
formación del hombre desde una concepción holística, en la que primaran ante
todo los valores humanos. Decía Martí: “Educar es depositar en cada hombre
toda la obra humana que le ha antecedido: es hacer a cada hombre resumen del
mundo viviente hasta el día en que vive: es ponerlo al nivel de su
tiempo, (...) es preparar al hombre para la vida”. (3) La
formación humanística es un instrumento que posee el hombre para defender y
defenderse de todo lo inhumano que lo rodea, que le permite construir lo
humanamente nuevo y rescatar y reconstruir lo que se ha perdido en ese sentido.
Por tanto, esta formación debe contribuir hoy más que nunca a la remodelación
de la conciencia social de muchas personas en el mundo, para hacer de este
planeta un lugar donde la dignidad humana sea el eje principal que guíe el
sentir de la vida de los hombres.
Referencias: 1.
Armando Hart Dávalos: En el prólogo del libro “Humanismo del
pensamiento latinoamericano”, de Pablo Guadarrama, 2001.
2.
Gerardo Ramos Serpa: Acerca de la formación humanística del profesional
universitario. En http://www.isch.edu.cu 3.
José Martí: Obras completas. Tomo 8, p. 281. Bibliografía: -
Aguirre Romero, Joaquín Ma. Ciencia, Humanismo, Humanidades y Tecnología.
En http://www.ucm.es/info/especulo/numero19/humanism.html -
Alcalde, Alfonso. En
pro de las humanidades. En http:///www.tesalia.com.network -
Erik Neveu, Armand
Matterlart: La institucionalización de los estudios de la comunicación.
Historia de los cultural studies. En http://www.periodismo.uchile.cl -
Guadarrama González,
Pablo. Humanismo del pensamiento latinoamericano. Editorial de Ciencias
Sociales, La Habana, 2001. -
___________________________.
Humanismo, marxismo y postmodernidad. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana,
1998. -
Pérez Ramírez,
Elio: Fundamentos para la formación socio – humanista. En http://www.monografías.com -
Russo,
Paul. The Humanities in a Technological Society. En
http://www.hongik.edu/~yhyo/russo.html Autor: Jose
Miguel Rosabal Rodríguez Profesor
de Lengua Inglesa, ISP “Blas Roca
Calderío”, Granma, Cuba |
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