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La televisión Gourmet-Análisis de los programas y señales de cocina

Resumen: En primer lugar, se decidió elegir este tema porque resulta interesante los programas de cocina como espejo que refleja la cultura de nuestro país. ¿Por qué existe este tipo de señales? ¿Por qué tienen tanto éxito? ¿Desde que mirada ven los argentinos o quizás por mayoría, las argentinas, los programas de cocina? ¿Qué interés existe por aprender costumbres extranjeras tan diferentes de la nuestra?

Publicación enviada por Laurita Rigoni K. y Nestor Azuaga




 


ÍNDICE

1.       Introducción.

1.1    Elección del tema de investigación.

1.2    Objetivos.

1.3    Hipótesis.

1.4    Justificación.

2.      Capítulo uno.

2.1    ¿Qué es la cocina?

2.2    Arte culinario.

2.3    La moda de cocinar.

2.4    Cocina + televisión + carisma = fama asegurada.

2.5    ¿Qué es un programa de cocina?

3.      Capítulo dos.

3.1    Un poco de historia.

3.2    Llega la nueva camada de cocineros.

4.      Capítulo tres.

4.1    Análisis de las señales televisivas de cocina.

4.2    La televisión gourmet.

4.3    La programación culinaria.

4.4    Fuera de la pantalla.

5.      Capítulo cuatro.

5.1    Entrevista con la cocinera Narda Lepes.

5.2    Entrevista con el cocinero Guillermo Calíbrese.

5.3    Entrevista con María Adela Balde.

5.4    Entrevista con el crítico de cine y de espectáculos de La Nación Marcelo  Stiletano.

5.5    Entrevista con Myriam Becker, encargada del área de recetas de cocina de la  revista La Nación.

6.      Conclusión.

7.      Bibliografía.

INTRODUCCIÓN

Elección del tema de investigación

En primer lugar, se decidió elegir este tema porque resulta interesante los programas de cocina como espejo que refleja la cultura de nuestro país. ¿Por qué existe este tipo de señales? ¿Por qué tienen tanto éxito? ¿Desde que mirada ven los argentinos o quizás por mayoría, las argentinas, los programas de cocina? ¿Qué interés existe por aprender costumbres extranjeras tan diferentes de la nuestra?

Son muchas las interrogantes que surgieron a partir de observar, una tarde, diferentes programas de diferentes canales televisivos, y no sólo sorprendió la cantidad que había de ellos inundando la pantalla del monitor, sino también el pensar que en la actualidad miles de hombres y de mujeres trabajan diariamente nueve, diez o doce horas por día y cuando vuelven a sus hogares sólo les queda energía para hacer un llamado telefónico al delivery más cercano, más rico o más barato. En síntesis, muy pocas personas cocinan en casa. Entonces, ¿por qué mirar un programa gastronómico si casi nadie tiene tiempo o ganas de preparar un delicia casera? Resulta paradójico, no?

¿Acaso no sirven para enseñar nuevas recetas, para probar platos distintos? ¿O sólo se ven como un espectáculo?

Objetivos

  • Resolver las interrogantes planteadas en la elección del tema de investigación.
  • Investigar la transformación en la televisión desde los programas de Doña Petrona, Chiquita de Erquiaga, Karlos Arguiñano hasta los programas de Gato Dumas y más recientes de Donato de Santis, Martiniano Molina, etc.
  • Dar a conocer al público lector de esta obra las respuestas que alguna vez o tal vez nunca se han preguntado sobre la existencia de este fenómeno masivo y cultural.

Hipótesis

Los programas de cocina, abundantes en muchos canales y copiladores de un éxito sin precedentes, indican estatus. Las personas que observan estas señales televisivas sienten, al verlas por la pantalla y aprender de ellas un tipo de conocimiento especial, que pertenecen a otro nivel de clase social, a una elite de la comunidad.

También se afirma que el mundo gastronómico de la televisión tuvo que adaptarse a la época actual en que se vive, es decir, amoldarse al poco tiempo de ocio que tienen las personas que trabajan a diario y que pocas veces cocinan en sus hogares, y amoldarse a la variedad de programas que surgen desde la pantalla y que compiten contra ellos. Por ese motivo, las señales culinarias no sólo tienen el objetivo de enseñar recetas, sino que también se ofrecen como programas de entretenimiento, para que puedan ser observados por el telespectador jornalero que sólo dispone de unas pocas horas en su casa y el telespectador que tiene más tiempo.

Según el Diccionario de la Real Academia Española (RAE), la definición de las variables son las siguientes:

Estatus: posición que una persona ocupa en la sociedad o dentro de un grupo social.

Elite: minoría selecta o rectora.

Clase social: conjunto de personas que pertenecen al mismo nivel social y que presentan cierta afinidad de costumbres, medios económicos, intereses, etc.

Gastronomía: arte de preparar una buena comida.

Programa: 1. m. Serie de las distintas unidades temáticas que constituyen una emisión de radio o de televisión.

2. m. Cada una de dichas unidades temáticas. Va a comenzar el programa deportivo.

Entretenimiento: cosa que sirve para entretener o divertir.

Entretener: divertir, recrear el ánimo de alguien.

Telespectador, ra: persona que ve la televisión.

Justificación

Este ensayo servirá al público para que conozca los rasgos propios que tiene nuestra sociedad a través del mundo gastronómico de la televisión. También ayudará a comparar aspectos de la idiosincrasia argentina con las culturas extranjeras que han inmigrado en los últimos años. Aportará respuestas que los telespectadores, quizá, no se habrían imaginado preguntarse.

CAPÍTULO UNO

Antes de abordar el objeto de estudio, los programas de cocina, se dará una explicación previa sobre el mundo de la cocina y las características que posee.

¿Qué es la cocina?

La cocina es un espacio o lugar de un edificio especialmente equipado para la preparación, cocción y degustación de los alimentos y platos (comida). Normalmente dispone de agua corriente y diversos aparatos electrodomésticos. En casas pequeñas se suele encontrar la cocina-comedor para ahorrar espacio.

También es el arte y técnica de preparar los alimentos para su consumo por parte de seres humanos. La cocina puede juntar todas las nociones prácticas en torno a la selección y compra de los ingredientes para la fabricación de la comida. Es igualmente asociada al arte de la mesa, a la enología y la gastronomía.

Gastronomía

Es el estudio de la relación entre cultura y alimento. A menudo se piensa erróneamente que el término gastronomía únicamente tiene relación con el arte de cocinar y los platos en torno a una mesa. Sin embargo, ésta es una pequeña parte del campo de estudio de dicha disciplina: no siempre se puede afirmar que un cocinero es un gastrónomo. La gastronomía estudia varios componentes culturales tomando como eje central la comida. De esta forma se vinculan bellas artes, ciencias sociales, ciencias naturales e incluso ciencias exactas alrededor del sistema alimenticio del ser humano.

Desde el punto de vista etimológico, la palabra "gastronomía" no tiene un significado del todo válido pues deriva del griego "gaster" o "gastros" que quiere decir estómago y "gnomos", conocimiento o ley.

Son propias de un gastrónomo actividades tales como degustar, transformar, historiar, narrar, descubrir, vincular, entender, conocer, contextualizar, experimentar e investigar los alimentos. Así pues, la gastronomía se debe entender como una actividad interdisciplinaria. Si se observa bien, se descubrirá que alrededor del alimento existe danza, teatro, pintura, escultura, literatura, arquitectura, música, en resumen: bellas artes. Pero también hay física, matemáticas, química, biología, geología, agronomía, es decir, ciencias exactas y naturales. Y además hay antropología, historia, letras, filosofía, psicología, sociología, por parte de las ciencias sociales.

El primer estudio de gastronomía probablemente sea Fisiología del gusto de Jean Anthelme Brillat-Savarin, de finales del siglo XIX. Se diferenciaba de los tradicionales recetarios a través de una sucesión de técnicas de cocina y recetas escritas desde tiempos remotos; el estudio que presentaba acerca de los sentidos, en especial el del gusto, y su relación con la comida.

Gastronomía de Argentina

Se caracteriza y diferencia de la gastronomía del resto de América por dos grandes aportes europeos: el italiano y el español, complementados por los aportes derivados de etnias aborígenes. De los influjos aborígenes se destacan los de procedencia andina, entre los que se incluyen el quechua y el mapuche y los de procedencia amazónica (por ejemplo, el influjo "guaraní"). Por la gravitación de los influjos italianos, españoles y de cercano oriente es que, en cierto modo, la dieta argentina es una continuación de la llamada dieta mediterránea.

Otro factor determinante es que Argentina resulta ser uno de los mayores productores de alimentos del planeta. Es gran productor de trigo, porotos, maíz (hay un pequeño consumo de la espiga inmadura del maíz, comúnmente llamado choclo), carnes (en especial vacuna), leche y, desde los 70's, gran productor de soja.

La gran producción de carne vacuna hace que sea la de mayor consumo (en muchos períodos el consumo anual per cápita ha superado los 100 kg, y durante el siglo XIX orillaba los 180 kg per cápita /año). De modo semejante, las enormes producciones trigueras hacen que el pan más común sea el pan blanco de harina de trigo, y explican en gran medida el éxito de ciertas comidas de origen italiano que la utilizan y que las pizzas argentinas tengan más masa que las italianas.

Es de notar que, además de las distinciones regionales, existe una distinción muy importante entre la gastronomía netamente urbana (muy influida por la "globalización" de las costumbres alimentarias), y la gastronomía rural, más tradicional y en muchas ocasiones, directamente más -por así decirlo- 'folclórica'. Otro conjunto de diferenciaciones está dado por los estratos socioeconómicos.

Arte culinario

El arte de cocinar y preparar los alimentos es fuertemente dependiente de la cultura, en término de los conocimientos respecto de los alimentos y su forma de prepararlos así como de los rituales sociales establecidos alrededor de la comida. Los hombres han encontrado una forma de prepararlos, presentarlos y consumirlos, que está siempre ligada a las costumbres sociales de la comunidad. Existe una cocina característica en cada pueblo, cultura y región que refleja casi siempre aspectos distintivos del alma de esos pueblos, de su manera de ser y de existir.

Hoy día, el fuerte intercambio de las personas y de los medios de comunicación, así como del comercio han conducido a un mayor conocimiento y aprecio de las cocinas foráneas, y una mayor facilidad para acceder a su preparación. Sin embargo, una gran mayoría de esas recetas y sus variaciones tienen sus orígenes en las cocinas tradicionales desarrolladas a lo largo de mucho tiempo, con rituales de preparación transmitidos a lo largo de muchas generaciones.

La cocina es un arte social de caracteres locales y tradicionales, pero la sociedad moderna ha transportado los sabores locales a los rincones más alejados del planeta. Es importante, para entender la cocina actual, rescatar esos orígenes étnicos y culturales presentes en las formas actuales de combinar y presentar los alimentos.

La moda  de cocinar

Actualmente, cuando los jóvenes apenas salen del secundario buscan una carrera que se adapte a la realidad vertiginosa y capitalista que les toca vivir. Para muchos es fundamental conseguir un medio de supervivencia lo más rápido posible, por eso se pueden ver cada vez más chicos de entre dieciocho y veintidós años trabajando en restaurantes como ayudantes de cocina, o prefieren montar su propia empresa vendiendo tortas o servicios de catering. 

Para aquellos que no tienen conocimiento de esta actividad, se puede presumir que la moda de ser chef es más fácil que estudiar cinco años, conseguir un consultorio y buscar pacientes. Sí, totalmente. En el rubro de la cocina es mucho más fácil conseguir la clientela, aunque todo dependerá de las mañas del cocinero y un toque secreto en los ingredientes. 
A la hora de hacer realidad el sueño de ser jefe de cocina, existen tres métodos para transformarse en un chef, al margen indiscutible de tener el potencial nato por el olfato y el tacto culinario. Algunos prefieren un curso breve y compensarlo con experiencia en un restaurante o resto bar, en la cocina de algún hotel cinco estrellas, o armar las valijas con los mejores delantales y aprender de las cocinas extranjeras. 

Otros tienen un punto de vista más marketinero y prefieren combinar gastronomía y marketing en materias de algún colegio terciario donde se acople la cocina con la hotelería y obtengan un titulo oficial. Y directamente otros prefieren formarse directamente en la cocina, a puro esfuerzo práctico. 

Hoy se busca un nuevo perfil de cocinero, los empresarios no quieren al chef viejo, buscan la visión joven en la cocina tradicional. Por esta razón, los grandes hoteles desde hace un par de años empezaron a tomar empleados cada vez más jóvenes y sin experiencia y sin vicios, para formarlos a su criterio y que reinventen los típicos platos. 
Los chef de hoy día siguen marchando a paso redoblado a la cocina. Criticados o aplaudidos, se imponen con una visión más libre de la cocina aunque no carguen con años de experiencia, recreando una cocina que se ata a los nuevos tiempos: más fácil, simple y fresca.

Cocina + televisión + carisma = fama asegurada

Hoy más que nunca cocinar está de moda entre los jóvenes. Y no hay como la televisión para hacer de la cocina un trampolín glamoroso que los impulsa al vertiginoso mundo de la fama, el dinero y las hornallas. Es un hecho, los programas de televisión, las nuevas escuelas de cocina, las revistas y los restaurantes sólo suman adeptos a éste fenómeno que no deja de alimentar las fantasías de miles de adolescentes que sueñan con calzarse el gorro y delantal blanco, escuchar el trajín de las ollas y salir por la tele para transformarse en auténticos chef.

Con modelos no pocos exitosos a imitar como el Gato Dumas y Martiniano Molina, que al poco tiempo de aparecer en la pantalla se transformó en el cocinero preferido de la Argentina, las carreras tradicionales están siendo desplazadas por las artes y oficios que garantizan una salida laboral inmediata. Últimamente, los cocineros están teniendo un lugar importante en el mundo de los grandes negocios, y esto también viene influenciando, lo que sin lugar a dudas pone cada vez más en retaguardia a aquellos estudios que ameritan por lo menos cuatro años de dedicación completa. 

Cuando Martiniano Molina dio sus primeros pasos en la cocina de la mano del Gato Dumas, aprendió a cocinar por segunda vez, la primera fue a los seis. Con su simpatía frente a las cámaras se transformó en el modelo a copiar por todos los jóvenes que estaban iniciando la carrera de gastronomía. Su imponente altura, sonrisa y soltura lo transportaron al nivel donde habitan las estrellas de la televisión.

¿Qué es un programa de cocina?

El objeto de estudio de este ensayo es el programa de cocina. Para ofrecer un concepto sobre éste, en primer lugar, se explicará qué es un “discurso” y qué es un “discurso televisivo”, el cual se lo halla en programas y programaciones de la televisión. En segundo lugar, se definirá qué es un programa televisivo, y luego se abordará el concepto de programa de cocina.

Discurso: es un sistema de comunicación capaz de integrar a otros sistemas de comunicación más restringidos que se materializan en un programa de televisión.

Discurso televisivo: son unidades que presentan diferentes niveles: tanto la unidad de programación televisiva por bandas horarias, la unidad total de una cadena de televisión, como la unidad resultante de la suma de programaciones de un sistema de señales de televisión. Extraen y procesan información de la realidad.

Los temas o asuntos tratados en una unidad de discurso televisivo pueden ser de carácter público o privado.

Programa televisivo: es la unidad de discurso de una programación televisiva. Se define el primero como un acto de comunicación dotado de un ente destilador, con unas intenciones específicas, que propone un texto a ser percibido y aprehendido por los destinatarios. El segundo se define como el sistema discursivo de flujo y de distribución de esos discursos, y como discurso de ella misma.

Según Gustavo Orza, el programa de cocina se lo clasifica en un tipo de discurso referencial (magazine). Este tipo de discurso determina programas y programaciones con tendencias marcadas a elaborar información sobre recetas de cocina y cultura general presentes en el campo de referencia externo (es decir, fuera del ámbito de la televisión, el mundo en que vivimos), estableciendo un pacto de credibilidad con el telespectador.

Estructura

Los programas de cocina están constituidos por bloques (partes que abarcan el tiempo y el espacio transcurrido entre una pausa publicitaria y la siguiente). La estructura de estos programas está determinado por factores externos e internos. Se establece así dos niveles de organización estructural:

  • Estructura externa: está determinada por dos factores.

1)       Ubicación de los programas en las programaciones de televisión: puede ser por la mañana, mediodía, tarde, noche y trasnoche. Por ejemplo, los programas del canal El Gourmet que transmite las 24 horas programas de cocina.

2)       Modo de emisión de los programas: diferido o grabado.

  • Estructura interna: se determina por cuatro niveles de organización del discurso.

1)       Organización narrativa.

2)       Organización espacial: espacios reales representados. Son representaciones, composiciones de espacios que existen en la vida real pero que son sustituidos por espacios materiales artificiales.

3)       Organización temporal: son contenidos con una temporalidad ficcional, ya sea en presente, pasado o futuro.

4)       Organización de personas y personajes: los seres que los pueblan son sujetos reales provenientes del campo de referencia externo.

Géneros televisivos

Los programas de cocina se ubican en los géneros referenciales:

  • El magazine:

Tema: de muy amplia actualidad, de ocio y servicio.

Dominio de validez: local, nacional, internacional.

Carácter: público – privado.

Estructura:

                   Externa:

                                   Ubicación horaria: mañana, tarde y noche.

                                   Modo de emisión: programa en directo. Frecuencia de                     

                                   emisión diaria.

                   Interna:

                                   Organización narrativa: autónoma- con conclusividad.

                                   Organización espacial: espacios reales- espacios reales

                                         representados.

                                         Organización temporal: coincidencia temporal y/o pasado

                                         próximo de lo narrado en relación al tiempo presente y real de

                                         la emisión.

                                         Organización de los sujetos: sujetos reales- sujetos reales

                                         representados.

      Estilo:

                         Estilo funcional: narrativo, conversacional, explicativo.

                         Registro estilístico: coloquial, entretenido, emotivo, espectacular.

CAPÍTULO DOS

Un poco de historia...

Este capítulo trata sobre la reseña histórica de los primeros programas de cocina que aparecieron en la televisión argentina. Luego, se relatará sobre los cocineros que en la actualidad se pueden ver a través de la pantalla.

Doña Petrona Carrizo de Gandulfo

A ella le gustaban las joyas y los sombreros. Se pintaba las uñas y los labios de rojo, ella fue la pionera en transmitir el primer programa de cocina en la televisión argentina. Su audiencia la veía trabajar con entusiasmo y ánimo entre cacerolas, sartenes y su mano derecha y fiel ayudante Juanita, a través de la pantalla en blanco y negro. Atendía con entereza sus errores porque en aquellos tiempos se cocinaba en vivo, pero luego los solucionaba con humor y unas manos trabajadoras de verdadera cocinera al servicio del público femenino. Aunque ya era una figura conocida por su programa radial y por sus recetas publicadas en la revista El Hogar, Buenas Tardes, Mucho Gusto se llamó el debut que la llevó al éxito, en 1952, por medio del canal 7. Luego, Canal 13 difundió durante un tiempo Las recetas de Doña Petrona, en 1962.

"Mi abuela plantó la primera semilla de la cocina mediática", dijo una vez, orgullosa, Marcela Massut, nieta de la pionera. "Ella tuvo el primer programa culinario latinoamericano, nadie se imaginó que de esa semilla iba a crecer un árbol", dijo refiriéndose a la cantidad y diversidad de programas y canales dedicados a la gastronomía. Muchos la critican porque tiraba manteca al techo o hacía un flan de doce huevos, “pero sacan las recetas fuera del contexto de la época”, explicó Marcela, y agregó “es más sano un flan de doce huevos que cualquier polvo deshidratado”.

Gracias a ella, la gastronomía adquirió un rol protagónico en los medios de comunicación, y también se debería incluir la edición de libros, porque Doña Petrona recopiló todas sus recetas y las llevó a la fama en la imprenta, sin imaginar que su gloria culinaria vendería más de tres millones de ejemplares. Sin lugar a dudas, ella fue quien señaló el camino para todos los cocineros que siguieron sus pasos en los programas de televisión.                              

Chichita de Erquiaga

No pensó en platos sofisticados, exóticos o complicados. Todo lo contrario, para Chichita lo práctico era que las recetas fuesen rendidoras, económicas y fáciles de hacer. Era un auténtico programa didáctico para la ama de casa en tiempos de crisis. Supo llevar de la mano de su imaginación platos acorde con la época en que se vivía. Por ejemplo, durante la guerra de Malvinas creó el Menú Islas Malvinas, para lograr que los ingredientes rindieran más.

Años más tarde surgió La casa de Chichita, en el canal Plus Satelital. En ese programa, Chichita exhibió la espontaneidad del entrecasa creando la ilusión del manos a la obra. Guisos, pastas, delicias de más o menos nivel calórico, recetas rápidas y económicas, tragos y brebajes milenarios componían un vademécum culinario inagotable.

Para Chichita de Erquiaga, la televisión es un momento de atención que puede compartir con el televidente, un espacio donde se pueden intercambiar conceptos y culturas. Pero también afirma que “la televisión es tan transparente que cuando una imagen no tiene carisma, no tendrá futuro. Se perderá en el aire”. Y señala que “se debe recordar siempre que el único juez es el televidente”.

María Adela Baldi

Hija de Don Angel Baldi (cocinero, primer representante de Le Cordon Bleu en la Argentina y maestro de Petrona C. de Gandulfo), estudió en la escuela profesional N¼ 7 y colaboró con su padre en la elaboración de sus libros.

Asesoró junto con Martha Beines a firmas de productos alimenticios: Molinos Río de la Plata, Nestlé, Sancor, Rigoleau, entre otras. Dio clases con Doña Lola Pietranera. Fue jurado en diversos concursos culinarios internacionales. Escribió durante 22 años en la revista Vosotras y Nuestros hijos. Fue asesora en las revistas Mucho Gusto y Telva.

Intervino y fue asesora en distintos programas de la televisión argentina: Buenas Tardes Mucho Gusto, durante 10 años; Buenos Días Mucho Gusto, 5 años; Bienvenidas, 5 años, con el Dr. Cormillot y el Dr.Lorenzo Borocotó. Intervino en el programa radial El Mejor Compañero (recetas, consejos e historias relacionadas con la gastronomía) auspiciado por Refinerías de Maíz. Editó 3 libros de cocina que se agotaron: Cordon Bleu (recetas recopiladas de su padre), Las Recetas Prácticas de María Adela Baldi y Aprender a Cocinar.

Durante 14 años desarrolló la sección Cocina en “La Revistaó (revista dominical del diario La Nación de Buenos Aires) hasta mayo de 2001. También colaboró escribiendo notas de aparición semanal para los suplementos En casa y Country del mismo diario.

En 1999 fue galardonada con el premio Santa Clara de Asís por su trayectoria.

Durante 2004 intervino en el programa radial La Vuelta con Magdalena (Radio Mitre) junto a la periodista Magdalena Ruiz Guiñazú.

En la actualidad edita sus recetas y sus conocimientos en la página de Internet El placer de invitar.

Karlos Arguiñano

Un vasco que llegó a Argentina para conquistar el suelo criollo y para instalarse en los hogares del público a través de su programa Karlos Arguiñano en tu cocina.

El cocinero español puso en práctica recetas para todos los días, sanas, baratas y divertidas, con el humor radiante que siempre supo manejar frente a las cámaras. Doble partido, además de saber cocinar es una persona simpática.

Karlos presentaba variados platos para llevar una dieta equilibrada y muy variada. El programa tenía diferentes secciones: un espacio dedicado a la repostería donde su hermana, Eva Arquiñano, quien aparecía dos veces por semana, enseñaba postres sencillos y fáciles de preparar. Y una sección creada para un público infantil, “La cocina divertida”, donde Karlos junto con Txantxangorri (personaje animado) presentaba en forma ágil y divertida la historia de un alimento y una receta adaptada a los niños.

Según Karlos Arguiñano, su imagen en la televisión le dio la oportunidad de estar en contacto con las personas, con los viajes que pudo realizar en el mundo, con los libros. Siente mucha satisfacción por orientar a las personas sobre cómo se debe comer, y disfruta enormemente transmitir sus conocimientos de cocina general y vasca por medio mundo.

Para Karlos “la mezcla de cocinas es la mezcla de razas, y eso enriquece la gastronomía”.                                                        

Gato Dumas

 “Mito viviente”: él mismo se hizo llamar así por hacer cedido el paso a los más jóvenes dentro del mundo de la pantalla a color. Obtuvo el premio Prensario por su programa de televisión y estuvo nominado tres veces al Martín Fierro en las ternas de Interés General, y como conducción y animación televisiva.

 “No me gusta la palabra chef”, dijo una vez este ídolo culinario. “Nosotros somos cocineros. ¿Qué es eso de ser chefs si, en realidad, vivimos en un país de lengua castellana, si ni siquiera la gente sabe cómo se escribe esa palabra?”. El conductor de El arte de cocinar (programa del canal El Gourmet) y Grandes Chefs (producido por la misma señal) no tenía pelos en la lengua, pero si tenía humor para decir lo que pensaba.

Su gran devoción por la cocina es hoy fuente de inspiración para la juventud que comparte su mismo entusiasmo. Su imagen es un emblema de la modernidad gastronómica. Víctor Molina, que empezó a cocinar en la década del 40 y hoy dirige la Unión de Chefs Argentinos, dice: “Desde los años 40 hasta los 80, la gastronomía fue casi la misma. A partir de los 80 comienzan los cambios, y en esto tuvo mucho que ver mi amigo Dumas. Nosotros, sus colegas, entendimos el mensaje y fuimos cambiando”.

En el año 1992, recibió una distinción de honor al más destacado cocinero creativo de América Latina otorgado por Aréragla (Asociación de Reporteros y Escritores Gastronómicos de América Latina, Miami, Québec y España). Trabajó con Carlos Fadigati, famoso fotógrafo argentino de libros, fascículos y fotografías publicitarias; con él y junto a Guillermo Calabrese hicieron un CD mostrando sus famosas recetas.

Aunque Gato Dumas decía que no le gustaba la televisión, fue un showman y eligió ese medio para hacer docencia con el público, paso previo a inaugurar su Colegio de Cocineros. Así lo recuerda Peloncha, experta en cocina francesa: “Siendo un maestro superior, dictaba clases con su título de ‘cocinero’ bordado en el delantal. A él no le gustaba que lo llamaran chef”.

Llega la nueva camada de cocineros…

Martiniano Molina

Carismático, con la simpatía y frescura que siempre muestra ante las cámaras, Martiniano Molina conduce Asador urbano, a través del canal El gourmet. Allí, el especialista de carnes se encarga de enseñar a todos los amantes de la carne asada cómo realizar sabrosos asados en un sistema barbecue. Para aquellos que no tienen parrilla en sus casas o no pueden tenerla porque viven en departamento, Martiniano ofrece las mejores alternativas para que estos factores no sean un impedimento en el camino por llegar a ser un buen asador. También acompaña una original ensalada a cada plato.

Martiniano empezó a cocinar a los seis años. Luego, a los veintidós comenzó profesionalmente con el Gato Dumas, en 1996. En aquella época, el Gato hizo un programa de tres meses en América que se llamó Gato Dumas cocinero; Martiniano, además de ser el asistente que hacía las compras y no tenía micrófono, era el cocinero agitador: hacía que el público gritara y aplaudiera.

En 1998, el Gato y Martiniano crearon el Colegio de Cocineros Gato Dumas, en el barrio Belgrano de la ciudad de Buenos Aires. Luego, en 1999, la producción del programa Movete, que conducía Carmen Barbieri, lo convocó para hacer una nota, interesados en esa dualidad de ser cocinero y deportista (Martiniano es jugador de handball). Como su estilo gustó mucho, lo invitaron para que vaya tres veces por semana, y finalmente le propusieron ser el cocinero de la tira. Después vino el ofrecimiento de El Gourmet, más tarde Canal 7, Las Brasas, Mariana de casa, etc.

Según Martiniano Molina, cuando comenzó con este tipo de programas (sobre el asado), para muchos cocineros trabajar al lado de una parrilla era un desprestigio. Ahora, personaje famoso de la televisión, señala que los programas que realiza son para la gente que está en su casa, y por ello utiliza productos accesibles.

Donato de Santis

Este italiano que pone su acento en cada plato que realiza nació en Milán, y hace cuatro años que vive en Buenos Aires, la ciudad donde conoció a su mujer y nacieron sus hijas. Conduce dos programas en el canal El Gourmet: Donato cucina y Donato invita. En el primero, De Santis comparte su cocina tradicional italiana mostrando las preparaciones desde su cocina de autor. Además, muestra imágenes de Italia y antiguos elementos de cocina para ilustrar sus historias.

En el segundo, el cocinero italiano demuestra no sólo su destreza en la cocina sino también su habilidad para enseñar de una forma creativa y dinámica. Este programa lo muestra detrás de su mesa de trabajo, rodeado por un público elegido al que le da entretenidas clases de cocina. Este público de veinte personas que tiene el privilegio de observarlo de cerca, también va degustando lo que Donato cocina mientras da su clase.

Según él, en la Argentina se está produciendo una creciente apertura a los sabores genuinos de la península, es decir, una cocina sin mezclas ni fusiones "sacadas de contexto". "Una cocina verace", dice parafraseando el nombre de su restaurante. "Los argentinos sienten cada vez más interés por esta cocina que, por otro lado, no es un invento nuevo sino que existe desde hace siglos. Y yo trato de ofrecerla, a través de las cámaras, de la forma más genuina posible", dice De Santis.

Vivió 14 años en Nueva York y en 1997 la diseñadora Donatella Versace lo contrató para cocinar en su casa de Miami. Además de la cocina, De Santis administraba los asuntos de la familia y la casa. De todos modos, como todo cocinero que se precie, Donato siempre tenía un buen surtido de vinos, champán, verduras, quesos y encurtidos listos para servir. Después de seis años con los Versace, De Santis decidió que era hora de cambiar de rumbo. Se vino de vacaciones a Buenos Aires, donde enseguida conoció a Micaela, su mujer y, después de una serie de "visitas exploratorias", se radicó en esta ciudad. Trabajó para el restaurante Harry Cipriani, pero fue su paso por el canal de cable El Gourmet lo que lo llevó a la fama. Durante cuatro años, cocinó frente a las cámaras y así fue cómo el público argentino se encariñó con este milanés simpático y entrador.

Mauricio y Eduardo

Mauricio y Eduardo es el “primer programa homosexual dedicado a la cocina y al buen gusto”. Se transmite a través del canal Utilísima Satelital, que tiene un universo femenino por excelencia. Con un clima distendido, los conductores preparan platos sofisticados y se muestran en la televisión “sin ocultar su condición”.

El estudio está ambientado como un loft. Ellos “hacen de” amigos que reciben –y miman- con sus platos a sus afectos, mientras hablan de la inmortalidad de la lechuga o del carácter lujurioso del chocolate. Toda la charla está sazonada con dobles sentidos, algunos finos y otros no tanto, y con algunas referencias sexuales.

En cuanto a la propuesta gastronómica del dúo, el menú se basa en dos platos: uno salado y un postre. Eduardo hace la comida y Mauricio se encarga de los postres. Ellos definen su cocina como “joven y urbana” y a sus recetas como “vanguardistas”.

Pese al estilo informal del programa, Mauricio Asta y Eduardo Rodríguez son dos profesionales del mundo de la gastronomía. Asta es un experto pastelero e instructor a cargo de la especialización Pastelería y Panadería en The Bue Trainers. También es asesor en el área de Postres y Tortas congelados de una empresa de gastronomía. Después de varias participaciones televisivas en El Gourmet, desembarcó en Utilísima para conducir su propio programa. Por su parte, Eduardo Rodríguez se dedicó a estudiar cocina cuando vio que podía combinar el hobby con el trabajo. Se interesa mucho por las nuevas tendencias sin descuidar la cocina tradicional. Actualmente, estudia pastelería porque confía en que le abrirá “un espacio más creativo en la cocina”.

Súper Dulce

Es un nuevo programa de Utilísima que combina la frescura de una generación de jóvenes cocineros con la tentación irresistible de la cocina dulce. Día a día nuevos cocineros y cocineras nos proponen delicias en distintos rubros: postres tibios, chocolate, galletitas, tortas, budines y recetas de vanguardia, sin olvidar la cocina light. Todo esto hace un programa divertido y tentador, que además presenta una vez a la semana un postre estelar. Lo conduce Silvina Olivera, acompañada de dos cocineros y dos cocineras.

CAPÍTULO TRES

Análisis de las señales televisivas de cocina

La televisión gourmet

Los cocineros de la televisión argentina tienen diferentes estilos e idiosincrasia, pero cada uno de ellos intenta desplegar ante las cámaras todas las estrategias de seducción posibles para retener la atención de la audiencia durante el tiempo que les lleva preparar sus platos.

Desde Doña Petrona, con sus complicadas y maravillosas recetas, hasta el giro creativo que le dio Chichita de Erquiaga a los escasos recursos que le quedaron a la mujer moderna después de las idas y vueltas de la economía nacional, la televisión funcionó desde sus comienzos como un medio eficaz en la formación de una nueva camada de cocineros argentinos.

Tanto los canales destinados a la mujer, como los nacionales o los de culto y casi todos los de aire emiten ciclos de divulgación gastronómica con un rasgo que los identifica: el tipo de comida, el look del conductor o la estética de la edición. El repaso de la programación alimenticia arroja una evidencia: la televisión no sólo cedió lugar a la cocina criolla. Vegetales, hortalizas, carnes, frutas y cereales, horneados o guisados, disputan su protagonismo a otros productos culturales. Así, por ejemplo, Discovery Channel emite documentales que se ocupan de prácticas culturales diversas, otorgando un lugar de privilegio a la buena mesa que se suma a los datos de identidad de una comunidad dada. El gusto de viajar es un caso emblemático: se presenta una región (por lo general remota y desconocida), se describen su música, arquitectura y artesanías y, al cabo, se revela alguna receta legendaria. Como las comidas, no todos los programas demandan igual complejidad en su elaboración. Las realizaciones locales se dividen en dos grandes grupos: los programas en vivo y los grabados. Los primeros cocinan en cámara pero acotados por dos restricciones: el tiempo (que en la televisión, como se sabe, es tirano) y los productos auspiciantes. En el caso de los programas que se graban, también hay que hacer una distinción: están los que transcurren en las cocinas privadas de los chef o al aire libre, y los que se hacen en estudio. Convertida en una enciclopedia culinaria virtual, la pantalla no deja paladar sin satisfacer y amplió su horario: en la televisión la cocina está abierta las veinticuatro horas.

La programación culinaria

En la televisión abierta no abundan muchos programas de cocina, pero existen algunas emisiones que incluyen bloques de cocina con chef invitados y auspiciantes del rubro gastronómico. En la televisión por cable se pueden encontrar amplias posibilidades de ver con detalle matices y variaciones de la cocina internacional. Se pueden nombrar como ejemplos nacionales la programación de canales como Utilísima Satelital, América, Gems, Plus Satelital o El Gourmet.

PRAMER S.C.A.

Es una compañía controlada por Liberty Media de los Estados Unidos, dedicada a producir, distribuir y comercializar contenidos integrales para sistemas de televisión paga. Creada en 1982 y basada en la Argentina, ocupa actualmente el primer lugar en América Latina en cantidad de señales de producción propia y en distribución, liderando el sector entre las compañías de televisión para el mercado hispano-parlante. Sus veintisiete señales, entre propias y representadas, se distribuyen en más de dieciocho países, incluyendo Europa y los Estados Unidos, llegando a un mercado potencial de doce millones de hogares.

Sus canales caracterizados por el alto standard de calidad artística y técnica, con un concepto de segmentación multi-target para distintas franjas del mercado, preparan innovadoras propuestas en cada una de sus pantallas.

Actualmente, la compañía produce y distribuye distintas señales para satisfacer las audiencias más exigentes, abarcando los géneros favoritos de los espectadores: noticias, deportes, política, economía, infantiles, femeninos, educación, arte, espectáculos, cine, eventos deportivos, show musicales, programación exclusiva para pay-per-view, etc.

Las señales de producción propia para televisión paga son: Canal (á), Elgourmet.com, Film & Arts, Magic Kids, Plus Satelital, P&E -Política y Economía-, Cineplaneta, América Sports, Río de la Plata, Big Channel y Gems Televisión para América Latina. Además, es accionista en las señales MusicCountry Latino y Sólo Tango.

También representa y distribuye América Satelital, Azul Internacional, Hallmark, USA Network, CVN, Utilísima Satelital, Music21, Formar, TV de Chile, Aleph Televisión, FTV y, recientemente, ha concretado un acuerdo para realizar la comercialización publicitaria en la Argentina y Brasil de The Weather Channel. Asimismo, acaba de lanzar su división "Premium", para ofrecer las señales Private Gold y Private Blue, dirigidas al público adulto.

También controla E-Mind, empresa dedicada al desarrollo de contenidos y estrategias para internet.

El staff de PRAMER S.C.A. está compuesto por 150 personas, entre ejecutivos, productores, programadores, creativos, especialistas en mercadeo, publicidad, comercialización, recursos humanos, administración y técnicos.

Plus Satelital - Mucho más para ver

El magazine-channel de PRAMER, de programación variada para toda la familia, reúne tanto a figuras consagradas con propuestas diversas y renovadas como nuevos talentos con programas originales. Es una propuesta de primer nivel que incluye desde el clásico magazine del cable al programa de entrevistas donde los tiempos no son tiranos, pasando por ciclos de moda, cocina, salud, pintura, turismo, empresas, belleza, espectáculos, música, terapias alternativas, entretenimiento, ecología, agro y muchos más. Actualmente, llega a más de setecientos cables de Argentina, Uruguay, Chile, Paraguay, Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela, Colombia, México, Guatemala y República Dominicana. Es el canal de producción nacional de mayor cobertura.

Se destacaba entre todas las opciones el programa del cocinero Ramiro Rodríguez Pardo, Magazine culinario Ramiro. La presencia de artistas en cada programa completaba una propuesta tranquila con recetas bien explicadas y aptas para todo público.

Ahora se pueden observar programas como el del cocinero Pablo Massey, Massey cocina, donde elabora platos desde la cocina de su propia casa en las Lomas de San Isidro, con lo cual todos los detalles tienen su propio sello. Sorprende con platos de cocina mediterránea y con bases francesas y asiáticas. El prestigioso cocinero argentino deleita a los paladares más exigentes con diferentes propuestas gourmet. Mis tortas y su mundo es un programa que conduce Marcela Capó, decoradora artesanal de tortas. En 2001 se le presentó la posibilidad de producir y conducir su propio programa de televisión, y hasta hoy día continúa emitiéndose por este canal, tanto en Argentina como en el resto de América.

Gems Televisión

Desde mediados del año 2000, PRAMER S.C.A. es titular de este reconocido canal con cobertura en todo el continente latinoamericano.  La oferta de programas de cocina es limitada, entre ellos se puede mencionar el programa Cocina en un 2 x 3.

Utilísima Satelital 

Canal destinado al público femenino, la mujer del presente siglo. Se transmite en la televisión por cable (canal 43 de Cablevisión, canal 36 de Multicanal, canal 53 de Telecentro). Tiene un sitio en internet: www.utilisima.com.ar 

1984: nació como un programa de televisión broadcasting a fin de continuar con el espacio televisivo que había ocupado durante más de 20 años el decano de los programas femeninos de Argentina: “Buenas tardes, mucho gusto”. El 6 de octubre de 1984, Utilísima se emitió por primera vez en Canal 2 de Buenos Aires con el patrocinio y asesoramiento del creador de Mucho Gusto, el Sr. Pedro Muchnik.

1988: En 1988 bajo la Dirección de Ernesto Sandler, presidente de Utilísima, el multimedios comienza a editar libros en sociedad con Editorial El Ateneo y posteriormente con Editorial Atlántida. El primer libro vendió 15.000 ejemplares y su contenido fue de recetas de cocina. A la fecha se han publicado más de 100 títulos de diferente contenido con aproximadamente 2.000.000 de ejemplares vendidos. Sus colecciones lideran las ventas del mercado editorial argentino y se distribuyen en toda América.

1990: El programa galardonado por cinco años consecutivos con el Martín Fierro al Mejor Programa de Interés Femenino de Argentina, es contratado por el canal de televisión Telefe, donde permanece hasta 1995. posteriormente saldría al aire por Canal 9 y Canal 13 hasta 1998. Durante su permanencia en los canales broadcasting, se emitieron 4.600 programas originales.

1992: Utilísima asume la responsabilidad de dirigir un nuevo desafío: la publicación de revistas. Con un criterio novedoso en la diagramación, formato y contenido, el primer número de “La revista de Utilísima” alcanza un pico máximo de ventas en diciembre de 1993 con una tirada de 400.000 ejemplares mensuales, vendiendo a la fecha más de 15.000.000 ejemplares entre todos los títulos editados.

1993: Otro de los proyectos de Utilísima coronado por el éxito fue Expo Utilísima. A la fecha se han realizado seis exposiciones con una concurrencia promedio de 100.000 mujeres por cada exposición. En ellas se ofrecen show en vivo de moda y cocina, como así también demostraciones de artesanías.

1994: Comienza a desarrollar la Editorial Discográfica con el lanzamiento de los títulos: “Canciones navideñas” y “Canto a la mujer”, también produjo grandes éxitos como “Canciones para jugar”, “Música para aeróbics” y “Colección de tangos”. En ese año se realizaron los primeros Video Home para la mujer. Actualmente cuenta con una colección de videos hogareños de más de cincuenta títulos con diferentes temáticas.

1995: Utilísima realizó varias acciones comerciales. Entre ellas puede destacarse La boutique de Utilísima, que es un centro de compras de artículos para la cocina y artesanías. Otra de las acciones fue la realización de Seminarios Nacionales e Internacionales de Artesanías y Cocina con gran repercusión entre el público.

1996: En 1996 la empresa decide emprender un nuevo y gran desafío: Utilísima Satelital, una señal de televisión de 24 horas de programación dedicadas a la mujer y la familia a través del Sistema de Cable y DTH. Este emprendimiento se materializa en el aire el 8 de abril de 1996. A sólo 12 meses de ese lanzamiento, Utilísima Satelital alcanzó los 5.000.000 de abonados en toda Argentina. Además se posicionó entre las 10 primeras señales de mayor audiencia entre las 100 existentes en el país y primera entre los canales de la mujer. En la actualidad la señal se emite en la mayoría de los países de América Latina (Chile, Uruguay, Perú, Bolivia, Venezuela y Colombia) y también en los Estados Unidos.

La programación de Utilísima es absolutamente original, produciendo más de 4.000 capítulos anuales con más de 40 programas diferentes dedicados a la cocina, artesanías, decoración, jardinería, salud, belleza y entretenimiento.

1997: El multimedios lanza una ofensiva editorial para consolidar su posición dentro del mercado didáctico para la mujer, en sólo dos años se publicaron siete nuevos títulos: La cocina de Utilísima, Artesanías de Utilísima, Manualidades de Utilísima, Decoración de Utilísima, La pintura de Utilísima, Tejidos de Utilísima, Tortas decoradas de Utilísima, Souvenirs y Hágalo usted misma.

2000: Comenzó a patrocinar obras de teatro para la mujer y la familia y auspiciar a través de la Fundación Utilísima a artistas plásticos para que expongan sus obras en centros de exposición. Este mismo año consolida la producción de artículos y productos para la mujer, entre los que pueden mencionarse los “Kit artesanales”, la máquina de coser “Punto fácil”, electrodomésticos “Utilady” y papel de cocina “Utilísima”. En el campo de internet, comenzó su sitio con un contenido muy variado para la mujer y los chicos, siendo uno de los sitios más visitados del país. Por otra parte, su e-commerce ha crecido a través de acciones estratégicas que le permitieron lograr importantes resultados.

2001: Utilísima Televisión comienza a salir en los Estados Unidos, en la comunidad latina por Direct TV. También extiende su red a Chile y Venezuela, alcanzando altos niveles de audiencia. Utilísima Revistas continua produciendo nuevos títulos como Souvenirs, Especiales de Utilísima y Decoración. Utilísima Libros alcanza récord de venta editando veinticinco nuevos títulos.

2002: Continua el crecimiento de Utilísima Satelital en todo el continente americano, en especial en la comunidad hispana de los Estados Unidos, distribuyéndose por nuevos sistemas de cable y DHT. También comienza a emitir la programación en el canal Vivir y canal Cocina de España y Portugal. En Argentina, Utilísima Televisión se consolida como la señal número uno entre las señales para la mujer que es emiten en el país. La división Revistas lanza dos nuevos títulos: Curso práctico de manualidades y Utilísima Mujer, magazine femenino que alcanza niveles de venta similares a las principales revistas femeninas de circulación nacional.

2004: Utilísima se afianza televisivamente en toda América, iniciando su transmisión en Colombia y Centro América.

A fines de 2004, Utilísima comenzó a emitirse en México y Canadá. También extendió su distribución en España a través de ONO (Cableuropa S.A.).

En el área editorial, Utilísima Editores edita más de 20 títulos alcanzando una venta de más de 200.000 ejemplares durante 2003/2004.

El Gourmet

El 1° de julio de 2000, nació una nueva imagen en la televisión de América Latina: Elgourmet.com. Es un canal que se transmite en la televisión por cable. Difunde las veinticuatro horas programas de cocina. Tiene una web vinculada: www.elgourmet.com

Este canal no es sólo un invento exitoso. Es un respiro de alivio de los noticieros, los reality show, los programas de chisme, las telenovelas y las sit-com. Siempre y cuando a una persona le guste observar este tipo de señal y quienes se encuentren en el target al que apuntan estos programas.

Posee la característica de un formato novedoso, moderno y sereno que no se había visto antes en la televisión argentina, y que atrae la atención del telespectador que lo observa por primera vez. Tiene los mejores cocineros del país, y dentro de ellos, algunos son extranjeros. Por ejemplo, se puede ver al italiano Donato de Santis que elige una región de su patria para hacer un plato típico. Borja Blázquez, cocinero español quien ha deleitado a los telespectadores con sus recetas de pescados y mariscos en el ciclo Maremagnum y a compartido variadas rondas de “tapeo” en la serie Tapas, etc., ahora tiene un nuevo programa en donde prepara recetas de su cocina española con mucha presencia de platos de mar. Entre los argentinos se puede observar a la monja Bernarda que prepara delicias dulces desde su casa, el convento, con una tranquilidad y pachorra como si el tiempo en la televisión fuese ilimitado. El Gato Dumas, cocinero homenajeado por esta señal y quien parece no haber fallecido mientras continúen transmitiendo su programa, y quizá, la mejor manera de recordarlo: verlo cocinar entre frituras y platos condimentados tan fuertes como era su personalidad y carácter, sin deja de mencionar el humor que lo caracterizaba.

Dolly Irigoyen y Narda Lepes: muy diferentes una de otra, tanto en edad como en estilo, pero reinas y muy vistas por el público. La primera se encuentra rodeada de una atmósfera amable y finaliza el programa con un ritual de vino y charla entendida. La segunda, mundana y moderna, combina los sabores del planeta en media hora que semeja una combinación de programa de cocina más una sesión de música. Conduce también ciclos especiales en ciudades del mundo donde tuvo el privilegio de viajar, como Tokio, Londres y en este momento Marruecos.

ElGourmet es tanto para aprender una receta, para aprender otras culturas, como para sentarse a descansar.

Fuera de la pantalla…

Para finalizar, cabe destacar que internet resulta un medio alternativo válido donde se puede repetir o profundizar lo que llega por televisión sobre temas de cocina. En el caso de Elgourmet.com, su sitio en la web no tiene desperdicio y vale la pena tenerlo en cuenta a la hora de buscar datos curiosos, consejos culinarios o información sobre restaurantes. Una organización formal y visual acertada hacen que el recorrido por el sitio se resuelva con rapidez y sin pérdida de tiempo.

Otro medio de comunicación para tener en cuenta es la radio. Varios programas emiten segmentos de cocina conducidos por famosos cocineros como Guillermo Calabrese, que tiene un espacio en la emisora Aspen Clasic (102.3 FM) llamado Aspen Chef. El segmento tiene una frecuencia de todos los días, dos veces por día, y el cocinero presenta recetas, secretos y propuestas prácticas para la cocina.  

CAPÍTULO CUATRO

En el siguiente capítulo se enseñarán cinco entrevistas realizadas a personas relacionadas con el objeto de estudio.

Entrevista con la cocinera Narda Lepes, jueves 17 de noviembre.       

Pregunta: ¿Cómo surgió la primera propuesta de aparecer en televisión? ¿Fue un ciclo propio o debió compartir el programa con otro cocinero?

Respuesta: La primera propuesta surgió a través de una prueba de cámara, por compromiso, el canal (El Gourmet) no existía aun, y no había presión. Y de allí empezamos “Fusión”, junto con Sebastián Tarica y Maxi Ambrosio.

P: Respecto del programa "Narda en Japón" ¿qué idea la impulsó a viajar hacia el oriente y enseñar durante ese ciclo la cultura y tradiciones niponas?

R: Era una deuda pendiente, ya que la comida y cultura japonesas desde chica que me interesaban. Y el encuentro con una cultura tan antigua es muy instructivo y enriquecedor.

P: "Narda en Japón" y otros programas de cocina oriental tuvieron una excelente recepción de parte del público. ¿A qué se debe esta preferencia del telespectador, esta apreciación por ver programas culinarios diferentes del paladar argentino?

R: Creo que es una manera de viajar un poco, desde el sillón de tu casa. A veces gusta por ser diferente o lejano, y otras porque puede ser atractivo simplemente ver otro paisaje e imaginar otros sabores.

P: ¿Usted cree que el único objetivo de un programa de cocina es enseñar una receta? Si tiene una respuesta negativa, ¿podría nombrar otras características de los programas?

R: Las recetas las sigue un porcentaje menor de la audiencia, otros quieren ver o escuchar sobre temas agradables y simplemente que los alejen de la calle y de los problemas diarios. Otros, sólo por el hecho de saborear, y nunca van a cocinar nada de lo que ven. Otros toman ideas para aplicar a su cocina diaria, no las recetas completas.

P: ¿Por qué cree que, hoy en día, existan tantos programas de cocina?

R: El tema no es local, el interés por lo que comemos es global. La gente se preocupa mas por lo que ingiere, ya sea por razones de salud o de sofisticación del paladar.

P: ¿Por qué cree que tiene éxito este tipo de señal?

R: Porque no le habla sólo a la mujer, al ama de casa, la cocina es de los pocos temas que hoy en día son realmente para toda la familia, sin importar ingreso, religión, etc., pero recordemos que Utilísima está entre los más vistos de la grilla.

P: ¿Indican estatus los programas de cocina?

Por lo que yo recibo en la calle, hay de todo, algunos que sí y que no saben que lo que a ellos les gusta también le gusta a Cacho y a Doña Rosa, y hay gente que simplemente disfruta mucho comer, que son la mayoría.

P: ¿Son vistos por el público sólo como programas de entretenimiento?

R: Depende, hay todo tipo de público, son de entretenimiento, de servicio, para dormir, etc.

Entrevista con el cocinero Guillermo Calabrese, 17 de noviembre de 2005.

La entrevista comienza con Guillermo Calabrese contando una anécdota: “Se requería que alguien pintase la Capilla Sixtina y apareció un hombre que realizó una circunferencia perfecta en una trozo de piedra, así, inmediatamente, lo aceptaron a Leonardo para desempeñar tal función” y Guilermo Calíbrese agregó: “Igual que en la gastronomía, donde la obra es el reflejo de la experiencia y del don de cada uno”.

Pregunta: ¿Cuál es la relación de la cocina con los medios?

Respuesta: Hay mucha gente que vos ves en la tele y el que no está en el tema dice: “uhh, fulano cocinero” y por hay, por ahí, no le dio de comer a nadie en la vida, lo único es que es una persona que maneja los medios, una persona agradable, atractiva, simpática, elocuente, etc., por eso nunca como telespectador vas a poder pasarle la lengua a la pantalla y saber si lo que hizo estaba bien o estaba mal, nos podemos dar cuenta del Blef los que estamos dentro del tema. Vos ves: “Me está haciendo un  verso, me está zaraseando”, en definitiva, fulano de tal es un blef o se lo llama despectivamente cocinero mediático (o cocinero de televisión). Lo que no implica que todo cocinero que aparezca en la televisión sea una blef (nada que ver),  pero sí que hay  mucho chantún, que pesa más su carisma que su técnica, lo que me parece que no tiene nada que ver, porque en definitiva la cocina se hizo para darle de comer a la gente y en este caso la cocina es un pretexto para exponer un show mediático, y está bien que haya cocina por la televisión, yo hice dos mil programas de televisión en toda mi historia, contados, en  vivo, grabados, adentro del estudio, al aire libre, cocinando en los lugares más extraños: desde el balcón de la torre de los ingleses (acá, frente del Sheraton) donde hice un puchero, de alguna manera para meterle la tapa a los ingleses; en Moscú o en el Nilo: o sea me encanta hacer cocina en televisión, no la niego ni la reniego, pero sinceramente, cuando le tengo que dar de comer a una persona también lo hago.

P: ¿El cocinero debe tener  vocación de servicio?

R: Debería ser, debería ser, si no tenés la vocación de servicio, la pifiaste.

P: ¿O sea que la cocina es una combinación  de elementos?

R: Si hablamos en serio, hay personas de la gastronomía que su manera de ofrecer ese servicio es mediante la creatividad, o sea hay tipos que están manejando los juegos, pero hay otro al lado que le está diciendo cómo. El jefe de cocina no puede estar cocinando (el chef), tiene que estar dirigiendo la batuta de esa orquesta, porque si no está el de la batuta cada uno va por su lado y los despachos tienen que salir  unificados. Para ser jefe de cocina tenés que saber tocar todos los instrumentos, saber al detalle teoría y solfeo, tener un buen oído y haber estado en dos millones de funciones.

P: ¿Experiencia?

R: Porque sino la única manera que tenés para que el edificio sea sólido es que tenga cimientos muy sólidos y que se hallan hecho los pisos del uno hacia arriba, no podés empezar un edificio desde el número cinco, está en el aire, en un pelo, se cae, primero: pozo profundo; cimientos bien; hormigón bien duro, bien sólido.

P: He notado que muchas mujeres que ven los programas no cocinan...

R: Es un entretenimiento, mirá, yo creo que el ideal del programa de televisión de cocina no tiene que pasar por lo sofisticado, si es muy sofisticado es un mercadito (te ven cuatro locos que tienen la posibilidad de comprar la langosta). Tiene que ser un servicio y tiene que transmitir con una claridad y una transparencia tal que la persona que está mirando lo pueda hacer o piense que lo  puede hacer. La mayoría de los casos no lo hace. Por ejemplo, unas papas, pero hay mucho tipo, muchos personajes de la tele que se pone la capa de la cosa difícil (oscurantismo), cualquier cosa como son las salchichas con puré, pero dicen: “Le voy a dar un vuelo barroco” que nadie va a entender nada, todo el mundo va a decir: “Guau, cómo sabe ese hombre”. Bueno, en ese caso no hay vocación de servicio. Aparte de ser entretenido el programa tiene que dejar algo, un servicio, una posibilidad de que la gente lo pueda volver a hacer y aprenda, y se transmita la cultura y eso va a hacer mover toda una cadena enorme. Porque hace cuántos años venimos machacándole a la gente; hace unos años preparar “salmón rosado” no existía, hoy día no te digo que es cosa habitual de todos los días, no es la bola de lomo, pero se estableció como un producto más de la canasta, hoy día cualquier boliche o restaurante, pretencioso o no, puede llegar a tenerlo. Le venimos diciendo a la gente que el mejor punto para comer el salmón rosado es poco hecho, pero cinco años atrás no ibas a decírselo: “Uhh, qué asco, pescado crudo”. Hoy día todo el mundo sabe que existe el Sashimi, que es milenario y que no es ni más ni menos que el pescado crudo. Yo no te lo estoy dando crudo crudo, te lo estoy dando poco hecho, bien dorado por fuera y en el centro gelatinoso.

P: ¿Y con respecto al aprendizaje en  la televisión?

R: Bueno, la mejor manera que tenés para que la persona aprenda esos consejos que forman parte de una doctrina es en definitiva que disfrute más y aproveche el producto. O vos, está bien, hiciste el esfuerzo y compraste un salmón y lo clavás en el horno y lo dejás media hora, después sacás una zapatilla usada , “Uhhia”, tiraste la guita, no vas a comprar nunca más un salmón rosado. Ahora, si apareció un tonto en la tele que te dijo: “Hacé tatatá de forma simple y vos en tu casa lo pudiste hacer y lo probaste hecho por  vos: “guauu, qué genial”, te transmitió cultura, te enseñó y entonces vas a volver a comprar salmón para felicidad del vendedor del salmón, del productor del salmón.

P: ¿Y los medios cómo funcionan en todo esto?

R: Y está bueno que exista, no un canal gourmet, que haya veinte canales, pero con el tiempo la gente va a ir sabiendo y va a hacer zapping, van a decir: “Éste es un chanta, éste no sabe, me la complica, éste me da facilidad, éste me divierte”. Yo los veo a algunos y me da lo mismo que haga cocina, equitación.

P: ¿Y Maru Botana qué era?

R: Era divertirse, entretenimiento. A mí no me divierte, me parece patético, hay mucha gente que se divierte porque en el medio aparte de hacerse la tonta con los patines, que esto, que el otro, te enseñó a hacer una torta, está bueno. No es mi caso lo que me divierte, pero es imposible negarlo, tienen un rating bárbaro, lo que yo no voy a entender nunca es cómo empresas la utilizan para vender productos, porque no es una imagen seria, entonces aparece el tomate molto. Yo hace un montón de años trabajé con productos molto, los molto son espectaculares, primerísima calidad, poné alguien serio que avale ese producto, no pongás a ésta. Que hoy día la están llevando más a la imagen de madre joven simpática. 

P: ¿Y Doña Petrona ?

R: Yo la sigo viendo a Doña Petrona, la pasan en “Volver” y dentro de sus grandes limitaciones, en su momento era un capo, claro, todo el camino que me allanó esa vieja, sin saberlo. Era intuición, era lo mediático de esa época, le enseñó a millones de personas. La ves hoy  y decís “qué bárbaro”, en esa época, en vivo, no se podía repetir nada, “fabuloso”.

P: ¿Y con respecto a la influencia de la cocina internacional?

R: La información teórica está a disposición de cualquiera, en este mismo instante se está produciendo algo en Nepal y vos te enteraste, está todo globalizado, si descubren alguna manera de hacer algo, al otro día te enterás. Hace algunos años, vos querías ser creativo, te ibas a Europa, traías unos cuantos libros (no los tenía  nadie) y entonces eras creativo, por otro lado, eras creativo de otras cosas que hicieron otros. Hoy día no podés copiar nada, está todo presupuesto, como hay una comunicación tan inmediata de todo, tenés más ingredientes para hacer creaciones, hacer mezclas, fusión que si vos tenés tiempo, si tenés experiencia, le va a dar tu toque personal, qué quiero decir con esto: “Todo está inventado y cuando entra en la cocktelera de cada uno sale algo distinto”. Y acá en Buenos Aires, hay toda una cosa de moda, hay que ver qué queda después de la moda, todo el mundo quiere ser cocinero, quiere saber que es hacer sushi.

P: ¿Y en la actualidad, quién ocupa la cocina?

R: Las cocinas hogareñas eran cosas de mujeres y las cocinas de restaurante eran cosa de hombres. Hoy día, en las casas de familia, el rol de cocinar lo puede tomar cualquiera de los dos.

Entrevista con María Adela Baldi, 23 de noviembre de 2005.

Pregunta: ¿Cuáles son, a su parecer, los cambios más notables en los programas de cocina desde la época de Doña Petrona o Chichita de Erquiaga hasta la actualidad?

Respuesta: El cambio más importante es que antes los programas de cocina eran netamente hogareños, para la mujer, el ama de casa. Enseñaban a cocinar, a realizar manualidades, cosas para el hogar, etc. Ahora los programas que aparecen en la televisión son para las cocinas de restaurantes y hoteles. Utilizan ingredientes caros, difíciles de conseguir, y el ama de casa no puede preparar las comidas que hacen en la televisión. No es práctico para ellas.

En los programas de ahora, lo más importante es la presentación del plato.

P: En la actualidad existe una cantidad considerable de programas que enseñan platos exóticos diferentes del paladar argentino, y que además tuvieron una excelente recepción de parte del público ¿A qué se debe esta preferencia o apreciación del telespectador?

R: Yo creo que la cocina de platos exóticos muestra mucho esnobismo; lo que antes era raro comer como comida japonesa, árabe, armenia, china, etcétera, ahora es esnob, y la cocina familiar, para mí, no es la cocina exótica de ahora.

Esos programas de cocina son lindos para ver, no digo que no, yo a veces los veo pero las recetas son poco prácticas para hacer en casa. Yo los veo pero no lo hago en casa. Además, ahora cada plato requiere de una decoración complicada, no son abundantes, y tienen nombres estrafalarios. Por ejemplo, una vez fui a un restaurante y no entendía nada. Confunden nombres de típicos platos argentinos con platos en otros idiomas, y mezclan además muchos sabores.

Antes los platos eran abundantes y se servían en una fuente: esto era mucho más cómodo y no perdían su presentación elegante.

P: ¿Usted cree que el único objetivo de un programa de cocina es enseñar una receta? Si su respuesta es negativa, ¿podría nombrar otras características que tiene un programa actual?

R: Los programas de cocina no sólo enseñan a cocinar también aportan importante información sobre nutrición, y eso es un objetivo a tener en cuenta cuando se realiza un programa: qué proteínas, vitaminas o minerales nos puede dar una receta, cómo debemos alimentarnos y estar sanos, etcétera. También ofrecen consejos, o deberían ofrecer porque muchos cocineros no lo hacen. Consejos sobre cómo preparar platos para chicos, adolescentes, adultos, sin meterse en la zona médica por supuesto, porque los cocineros no están preparados para ordenar dietas o planes de alimentación especiales. Pero sí pueden dar consejos sobre, por ejemplo, cómo hacer una comida para veinte personas, para visitas imprevistas, para la novia que se acaba de casar y necesita recetas básicas para todos los días.

P: ¿Por qué cree que hoy día existan tantos programas de cocina? ¿Por qué cree que tiene éxito este tipo de señal televisiva?

R: Yo creo que hoy día uno de los factores que produjo tantos programas de cocina exitosos es el turismo. Las personas viajan al exterior, no tanto como antes, claro, pero al visitar otros países aprenden otras culturas que luego las incorporan cuando vuelven a Argentina. Y, de ese mismo modo, en los últimos años empezaron a llegar muchos cocineros extranjeros con ganas de enseñar su cultura y tradiciones, y algunos de ellos fueron incorporados y contratados por los canales de televisión de Argentina para que tengan su propio programa.

A esto se le suma también el surgimiento de muchas escuelas de cocina que ofrecen cursos de cocina internacional y una rápida salida laboral, conveniente para muchos jóvenes. Pero creo que es una moda, no sé si realmente les interesa a ellos “aprender a cocinar cómo se debe”. Hoy día también hay muchos restaurantes de cocina internacional, en Palermo o en Las Cañitas: buscan un cocinero que sepa hacer un par de platos lindos y ya está, con eso más decoración y unas mesas se arman un restaurante. Y por último, creo que ahora los hombres ven muchos programas, quieren estar más actualizados con lo último en cocina y quieren ser educados. Muchos programas están dirigidos a ellos.

P: ¿Indican estatus los programas de cocina, es decir, el telespectador siente que pertenece a una elite de la sociedad por verlos y aprender de ellos un tipo especial de conocimiento?

R: Para mí, muchos programas de cocina indican estatus. Por ejemplo, a los médicos les encanta ver esos programas, y cuando hablás con algunos de ellos te cuentan las recetas que vieron, todas exóticas y especiales. Creo que a ellos les gusta tener ese conocimiento.

P: ¿Cree usted que los programas hoy día son vistos por el público sólo como espectáculos televisivos, como entretenimiento?

R: Yo creo que los cocineros hacen show en la cocina. Me parece bien que utilicen el humor para que sea entretenido, pero también tienen que enseñar recetas, que no sea todo el programa un espectáculo. La cocina es un arte y hay que respetarla, eso se está perdiendo mucho ahora, parece cualquier cosa. Hay cocineros que hacen malabarismo, que andan en patines, no me gusta eso.

Si me gustaban los programas de Doña Petrona, eran muy útiles y prácticos para el hogar. Ahora me gustan los de la Hermana Bernarda, porque cualquier receta que ella prepare yo lo puedo hacer en casa. Son platos sencillos, abundantes y prácticos. El programa de Iwao Komiyama también me gusta, me parece buen cocinero, da consejos, enseña sobre otras culturas, pero es muy respetuoso.

Entrevista con el crítico de cine y de espectáculos de La Nación Marcelo Stiletano, 24 de noviembre de 2005.

Pregunta: ¿Cuál es el análisis que se puede realizar de la relación entre las audiencias, los medios y los canales de cocina?  

Respuesta: En cable, en los últimos años, como que se ha adoptado una perspectiva nueva para acercarse a un mercado mayor, a distintos targets de clientes, cada contenido está orientado de acuerdo con un perfil o un contenido; era inevitable que aparecieran espacios grandes dedicados a la cocina y programas destinados a los fenómenos culinarios (incluso las veinticuatro horas en algunos canales de cable). El fenómeno de la cocina se define no sólo por su carácter de servicio, desempeñado muchas veces no sólo por parte de las mujeres u hombres, sino a través de un requerimiento de grandes espacios de cocina, clara manifestación de los modelos del ocio. Además de destacan en este terreno los elementos accesorios, como ser: cocinas étnicas, las memorias del autor, las experiencias del chef, sumado a temas de discusiones abiertas. Bueno, todo lo que se realiza en materia de potencial televisivo (canales genéricos, abiertos o de cable) a través de un espacio de una o media hora por día dedicados a la cocina, que hacen hincapié en el servicio.

En los últimos tiempos se suma el carácter mediático que, por un lado, se despoja de la austeridad que tenían los originarios de la tele: como Petrona, Chichita de Erquiaga, con la incorporación de cosas estrafalarias que degeneran la autenticidad original de los programas que se realizaban a primera cámara. En la actualidad, también se utiliza el humor como recurso para darle cierta pizca de creatividad. En mucho se perdió calidad porque dichos personajes mediáticos, por necesidad o por un tema de rating fueron buscando grandes cantidades de público (esto es beneficioso en cierta forma porque intenta acercar los procesos de cocina a todos y no muestra ingredientes imposibles de conseguir).

P: ¿Y con respecto a los progresos en los programas de cocina?

R: El caso de Maru Botana es un fenómeno inverso, porque comenzó con los programas de pastelería de “Utilísima” y termina realizando programas de interés general. Distinto es el caso de Rodolfo Ranni que cuando realizaba “Los machos” cocinaba en el tiempo libre, él nunca había pensado que iba a terminar haciendo un programa de cocina. Cocinaba en tiempo real cuando se realizaban “Los machos”.

P: ¿En general, cuál es el fenómeno en el ámbito de la cocina mediática que invade a la teleaudiencia?

R: La tendencia en general es a través de sub-manifestaciones que terminan haciendo del mundo de la cocina algo de un orden multifacético, amplio, por medio de los eventos de televisión. Hay programas que se dedican veinticuatro horas a eso: los canales de servicio para la mujer, los canales de entretenimiento, de deporte, de espectáculo y de entretenimiento, los canales de reality show. Ahora en términos de valor, cuanto más show hay menos posibilidad de servicio, ahora, todo cambia cuando lo que se busca es que la cocina pueda desenvolverse como una amplia gama de utilidades prácticas para el telespectador. Muchos de estos tipos que subordinan el valor y la calidad de forma más estrafalaria, parece que no aportan demasiado en cuanto a lo que le queda a la gente. Hay programas de altísima calidad hechos con austeridad, en los que mientras el chef por medio de la simplicidad logra cautivar al público, sin extravagancias, tanto en la vestimenta como en los elementos o en las formas que manifiesta sus enseñanzas. Por lo tanto, mientras más estrafalario es su proceder menos gana el telespectador, pero sí se obtiene materia de divertimento para combatir el ocio, o sea que calma la sed de interés general del público.

P: En lo personal ¿qué programas te gustan?

R: Me gustaban muchos los programas de Arguiniano, Molina, porque cuando vos trabajás en un canal abierto lo importante es que a la gente le quede algo de todo lo que ve, no hay que perder de vista que muchas veces el programa tiene una finalidad familiar.

Entrevista con Myriam Becker, encargada del área de recetas de cocina de la revista La Nación, 30 de noviembre de 2005.

La entrevista comienza con una apreciación de Myriam refiriéndose a que la relación entre la cocina y los medios ha surgido especialmente en los últimos veinticinco años y que finalmente, en la actualidad, es un mercado profesionalizado que tiene auge entre espectadores de todas las clases sociales.

Pregunta: ¿Cuál es la relación entre los medios y la cocina?

Respuesta: Hay tres puntos fundamentales que deben tenerse en cuenta al evaluar las condiciones que posibilitan la realización de un programa o de una sección de cocina, y son que los artículos que se presentan sean asequibles al consumidor, porque en caso contrario va a ser conveniente para el televidente o lector que lo vaya a comer a un restaurante a 30 pesos en lugar de tener que gastar 60 y sin tener la necesidad de cocinar. Por eso, es esencial comprender que debe existir cierta unidad entre la publicidad, el productor y el acceso económico del cliente. Además, en muchos casos se imposibilita la transmisión del producto televisivo por la complejidad de las técnicas que solo embellecen la vista pero no facilitan la comprensión ni a corto ni a mediano plazo.

P: ¿Qué es lo que prepondera, la cocina tradicional autóctona o la internacional?

R: La cocina multiétnica es la que prepondera porque nos hallamos en un punto intermedio entre la cocina autóctona como podría ser el caso de Doña Petrona y la situación de los delivery, debido a que principalmente la gente ya no tiene tiempo para cocinar en la casa. Y, esa es la principal razón por la cual la diversidad de culturas confluye en los platos con diversidades a las que el espectador va a intentar acceder. El orden económico es elemental cuando se realiza un programa o una sección porque siempre hay una persona del otro lado que va a intentar realizar el plato.

P: ¿Cuál ha sido la evolución de la cocina en los medios?

R: Cada período se ha correspondido con determinados platos, acordes con la moda, la tradición que se esté rememorando o simplemente por las necesidades económicas de quien accede al plato. Por lo tanto, se produce un paralelo entre lo que se puede comprar y lo que uno fantasea con comprar. De aquí surge la conflictiva disparidad de precios y de marcas que dependiendo de si se come en un restaurante de lujo o en un bar común, van a modificar la posibilidad de acceder al plato. De todos modos, siempre algo se aprende, a pesar de que mucho de lo que se ve solo queda en la percepción inicial, también influyen los sonidos de los cubiertos, los platos, como si fuera una especie de música que asociada al estímulo gástrico conlleva a la necesidad imperiosa de volver a realizar el plato, o al menos parte de él.

P: ¿Qué factores inciden en la elección de la comida que deben presentar en los medios?

R: Por un lado, el televidente cae en la tentación de solo disfrutar de los programas como un espectador, percibiendo, identificándose con quién cocina, pero la práctica es otra cosa, sería bueno que algo quedara, y para esto es importante que la gente pueda adquirir los ingredientes que se requieren para no tener que ir a comer afuera o correr el riesgo de hacer un plato y que no le salga bien.

CONCLUSIÓN

A lo largo de este trabajo, se ha intentado responder dos hipótesis planteadas en la introducción. Para empezar se tratará de resolver la primera hipótesis a partir de los datos analizados. Seguidamente, se tratará de comprobar la segunda hipótesis. Y por último, se mostrará una lista de conclusiones generales obtenidas a lo largo de la investigación.

Primera hipótesis:

Los programas de cocina, abundantes en muchos canales y copiladores de un éxito sin precedentes, indican estatus. Las personas que observan estas señales televisivas sienten, al verlas por la pantalla y aprender de ellas un tipo de conocimiento especial, que pertenecen a otro nivel de clase social, a una elite de la comunidad.

Se comprobó que, debido a la diversidad y a la cantidad enorme de programas de cocina que existen en la televisión, sólo algunos de ellos indican estatus. Los telespectadores no sólo los observan para aprender a cocinar, sino que cada uno se sienta frente a la pantalla por distintas razones o motivos.

Se puede afirmar que el mercado de la cocina impuso una moda, una puerta abierta a los placeres de la vida que permite la entrada a nuevas delicias exóticas, conocimiento culinario, paladares refinados, y que muchas personas sin saber previo saborean con sus ojos la sofisticación de los programas que indican estatus.

La apertura de nuevas escuelas de cocina, de restaurantes de comida internacional y la globalización cultural que se respira en la actualidad crearon la ilusión de un mundo moderno donde el saber cocinar demuestra la cultura que tiene una persona o sociedad. Ahora, saber qué es el sushi indica el grado de conocimiento y grupo social al que pertenece una persona.

Por otro lado, los programas de cocina son muy variados y están dirigidos a todas las clases sociales, así pues se puede confirmar que la hipótesis no es verdadera en su totalidad.

Segunda hipótesis:

…se afirma que el mundo gastronómico de la televisión tuvo que adaptarse a la época actual en que se vive, es decir, amoldarse al poco tiempo de ocio que tienen las personas que trabajan a diario y que pocas veces cocinan en sus hogares, y amoldarse a la variedad de programas que surgen desde la pantalla y que compiten contra ellos. Por ese motivo, las señales culinarias no sólo tienen el objetivo de enseñar recetas, sino que también se ofrecen como programas de entretenimiento, para que puedan ser observados por el telespectador jornalero que sólo dispone de unas pocas horas en su casa y el telespectador que tiene más tiempo.

Se puede asegurar que la mayoría de programas de cocina son un entretenimiento. Algunos son didácticos y ofrecen un servicio al público, otros son sólo espectáculos televisivos que divierten al telespectador en su tiempo de ocio.

Se cree que los programas hoy día son entretenidos porque tienen la necesidad de acercar al público la comida que se prepara. A través de la pantalla no se puede percibir el aroma y el sabor de un plato, por ese motivo, el cocinero debe estimular el estómago del telespectador por medio del ruido de las cacerolas y sartenes, del enfoque directo de la cámara cuando filma una olla humeante, del recurso discursivo (lo que el telespectador desea escuchar o le gustaría escuchar), del ambiente minimalista con que se decoran algunos estudios de grabación, y sobre todo de su carisma, su simpatía. Todos estos elementos conforman un conjunto de sensaciones que es percibido por un solo sentido: la percepción visual.  

Sin embargo, en ocasiones el telespectador cree que puede realizar por sí mismo todo lo que ve y esto es una ilusión, porque muchas veces hace falta manejar los mecanismos prácticos elementales que posibilitan la realización del producto (y no siempre son procesos simples). A la vista, preparar un plato parece un procedimiento sencillo y sin complicaciones, teniendo en cuenta que la mayoría de los segmentos de cocina tienen una duración de media hora, pero esto puede resultar engañoso al telespectador y en consecuencia el programa puede perder popularidad y generar problemas cuando la persona quiera probar cocinar en su casa (excepto en el caso de que el segmento sea visto como un programa de interés general).

Lista de conclusiones generales:

·     Aunque algunos programas sólo sean vistos como espectáculos, no es razón para sacar una conclusión negativa de ellos. Hoy día, la televisión ofrecer al público una amplia gama de programas de cocina que puede atender los gustos o necesidades de quien los observa. Siempre va a existir una persona que intente preparar un plato, pero también hay que tener en cuenta al telespectador que los observa sólo para combatir el aburrimiento, o para escuchar consejos prácticos, o para olvidarse de la rutina diaria. El público tiene la opción de elegir entre toda la variedad el que más le guste. Un programa de cocina ideal sería aquel que ofrezca un servicio, resulte entretenido y las personas puedan aprender de él.

·      El mundo de la cocina ya no es el reino donde la mujer era ama y soberana, donde ella decidía que era lo más sano y rico para alimentar a sus seres queridos. En la actualidad la mujer tiene la necesidad de salir a trabajar, ya sea por la complicada situación económica que se vive en el país y que el hombre, quien era antes el jefe del hogar, no puede satisfacer con su sueldo las necesidades de su familia, o por el rol de independencia que adquirió la mujer en los últimos años y que le permite estudiar para ser profesional y ocupar cargos laborales que antes no tenía acceso. Al cambiar los roles de hombres y mujeres en la sociedad, también se transforman los roles que ocupan éstos en el hogar. En muchas casas de familia, ya no es el hombre quien llega del trabajo y se sienta a la mesa esperando el plato de comida. Ahora, ambos pueden ocupar un lugar en la cocina y compartir el acto preparar los alimentos. La cocina ya no es el lugar del ama de casa, es el lugar de la familia: hombres y niños pueden internarse en la cocina para cocer un plato. Los jóvenes sienten atracción a las hornallas, a la carrera de gastronomía, al mundo vertiginoso y muy bien vendido por medio de la publicidad. Los jóvenes adultos solteros también se animan, poco a poco, a saborear productos no locales, a ver programas de cocina internacional que quizá nunca van a preparar en sus casas pero que les brindan los conocimientos necesarios para saber qué come la gente del otro lado del mundo.

·     Finalmente, se puede decir que los programas de cocina tuvieron que adaptarse al ritmo de vida que tiene la sociedad actual. Las personas no tienen tiempo para cocinar un plato que requiera muchas horas de preparación, entonces, o comen fuera de sus casas o piden comida por teléfono a algún delivery. Para que un programa de cocina sea didáctico y enseñe al telespectador a cocinar, la receta debe ser sencilla de preparar, los ingredientes deben ser fáciles de conseguir y a buen precio, y el cocinero debe utilizar técnicas prácticas y simples. Cuando alguno de estos elementos no están presentes, la persona va a sentirse frustrada y va a cambiar de canal. Y si la persona domina el arte de la cocina pero siente que en los programas de cocina realizan cualquier cosa, también va a cambiar de canal porque sabe que lo están engañando. Quizá el problema de los programas de cocina hoy día es que no se tiene tiempo de realizar una receta como las que cocinaba Doña Petrona, las personas no disponen de tanto tiempo, pero tampoco se puede complicar la vida si se intenta cocinar recetas exóticas con ingredientes caros. Se debería buscar un punto medio entre la cocina criolla y la cocina étnica: una cocina de autor, más personal, con el sello que cada uno quiera condimentarlo, con los recursos económicos de los que se pueden disponer, con el tiempo, las ganas y la práctica que cada persona posee.

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DATOS:

Carrera: Redactor Especializado

Materia: Estética y Filosofía Contemporánea

Docente: Luis Buero

Alumnos:

Nestor Azuaga

Laura Rigoni Kobayashi

Diciembre de 2005



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