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Nutrición

Resumen: Para mantener un crecimiento estable es necesario seguir una dieta balanceada de 2400 calorías diarias aproximadamente.Dentro de una dieta balanceada deben estar las proteínas, las cuales ayudan al crecimiento, mantenimiento y reparación de los tejidos; los carbohidratos, que son como el combustible que ocupa el organismo.

Publicación enviada por Andrea Natalia Rodríguez Ortiz




 


NUTRICIÓN
Para mantener un crecimiento estable es necesario seguir una dieta balanceada de 2400 calorías diarias aproximadamente. (Tomado de fuente 1)

Dentro de una dieta balanceada deben estar las proteínas, las cuales ayudan al crecimiento, mantenimiento y reparación de los tejidos; los carbohidratos, que son como el combustible que ocupa el organismo; y las grasas, que son la reserva de energía y ayudan a aislar al cuerpo de la pérdida de calor. 
También se necesitan los minerales y las vitaminas.Aunque la buena nutrición es importante durante todo el desarrollo, es aún más importante durante la infancia por el rápido crecimiento del cuerpo y cerebro que se presenta.
El ambiente social ejerce un gran impacto en las preferencias alimenticias de los más chicos.  Ellos generalmente imitan actitudes y conductas de las personas que admiran; igualmente ocurre con las elecciones de comida.

Orientaciones sobre raciones de alimentos aconsejadas según la edad

(Tomado de fuente 4)

Alimentos

6 a 10 años

 

Una ración (r) es

Raciones/día

Lácteos

1 taza de leche
1 cuajada
2 yogures
4 quesitos
80 g queso fresco
30-40 g queso magro

3-4

Carne, Pescado, Huevos

80-100 g de carne
o 100-120 g de pescado
1-2 huevos medianos
30-40 g de jamón,
embutido o similares

2

Cereales Papas

 

 

Legumbres

Plato de arroz,
pasta o legumbre
Rebanada de pan (4 dedos grosor)
Papa como plato (200 g) y como guarnición (100 g)

3-6

Verduras

Plato (200 g) y
guarnición (80-100 g)

2

Frutas

1 pieza mediana (120-150 g)
2-3 pequeñas
1 vasito de zumo

3

Frutos secos

Un puñado (20-30 g)

3-7 a la semana

Azúcares

2 terrones

2-3

Aceite y grasas

Recomendada especialmente el aceite de oliva. Complementar con aceites de semillas. Sin abusar de otras grasas (mantequilla, margarina, nata...)

Agua

Cada día unos 6-8 vasos

 

Frecuencia de consumo de alimentos recomendada

Frutas, verduras, ensaladas, lácteos y pan

Cada día

Legumbres

2-4 veces por semana (2 como primer plato, y 2 como guarnición)

Arroz, pasta, patatas

2-4 veces por semana. Alternar su consumo.

Pescados y carnes

3-4 veces por semana. Alternar su consumo.

Huevos

Hasta 4 unidades a la semana, alternando su presencia con carnes y pescados.

Bollería, repostería, patatas fritas de bolsa y similares, refrescos, precocinados (pizza, hamburguesa y similares), golosinas...

Ocasionalmente.
Sin abusar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Desnutrición
Es importante entender que tanto los chicos gordos como los muy delgados sufren de una mala nutrición y ninguno de los dos está sano.  Los efectos perjudiciales causados por una mala alimentación pueden persistir a lo largo de la vida.
 
Entre esos efectos perjudiciales se encuentran:
- La constitución corporal: se puede presentar una atrofia en el crecimiento.
- Nivel de energía: Si la mala nutrición es grave y se prolonga, los niños suelen ser apáticos, indiferentes y prefieren los juegos sedentarios.  Generalmente se convierte en anemia durante la pubertad, lo que agrava la situación.
-  Salud: Son niños más propensos a contraer enfermedades.
-  Personalidad: Suelen sentirse deprimidos, irritables, y suelen ser impredecibles.
-  Puede afectar el desarrollo de células cerebrales si se da a una temprana edad, o puede afectar los niveles de aprendizaje durante la niñez intermedia y la adolescencia.
- Aspecto: parecen estar poco sanos.  Dientes cariados, encías grisáceas, ojos carecen de brillo, piel estirada, hombros redondeados, piel con aspecto cremoso.

-
27% de niños alrededor del mundo sufren de desnutrición.
-
Afecta el crecimiento, el bienestar físico, el desarrollo cognoscitivo y psicosocial.
-
Su tratamiento debe abarcar diferentes áreas del individuo y no solamente su cuidado físico. (Tomado de fuente 1)
Si se presenta una mala nutrición en los primeros años de vida, puede llevar a enfermedades severas como el marasmo o el kwashiorkor.  Si los chicos sobreviven, su cuerpo es pequeño al crecer e incluso llevando una dieta adecuada en años posteriores, el tamaño de su cabeza no llega a ser normal (es más pequeña.)  Al llegar a la niñez intermedia obtienen bajos resultados en las pruebas de inteligencia, tienen dificultades para prestar atención y su coordinación motora fina es bastante pobre.
La mala alimentación puede ser causada por la pobreza.  Sin embargo, es también fuertemente causada por los malos hábitos alimenticios, desarrollados a causa de la falta de conocimiento de una dieta balanceada; o en algunos otros casos por la tensión emocional.

Obesidad

Se habla de obesidad cuando hay un aumento superior del 20% del peso medio, considerando edad, sexo y constitución física del individuo.  Actualmente, del 25 al 28% de los niños presentan obesidad infantil.
La incidencia a nivel mundial aumenta con rapidez. (Tomado de fuente 1)
Factores: Herencia, inactividad, mala alimentación, o como se mencionó anteriormente, el desconocimiento de lo que es una dieta balanceada. (Tomado de fuente 1) 
Otra causante de obesidad puede ser la sobrealimentación ansiosa por parte de los padres, al interpretar cada malestar como necesidad de alimento.  Los chicos obesos son además comúnmente premiados con comida, lo que genera que sea vista como fuente de afecto, bienestar y sea además utilizada como un mecanismo para liberar tensión.
Los chicos obesos responden más frecuentemente que los chicos con peso normal, a estímulos externos –olor, sabor, vista; que a los estímulos internos como el hambre.  Comen más rápido y más cantidad que los niños de peso normal, y son también menos activos.

En resumen, la obesidad más que remediarla, los padres deben luchar por prevenirla; pueden principalmente:

-       Predicar con el ejemplo. Es importante que los padres sean pro-activos y trabajen junto con los niños para mejorar su
dieta y brindarles mayores posibilidades de actividad física. (Tomado de fuente 1)

-      Enseñarle al niño a no compensarse ni gratificarse con la comida.  Los obesos sufren burlas de sus pares e intentan compensarlo siendo indulgentes consigo mismos. (Tomado de fuente 1)

-       Tener a la mano frutas y verduras que pueda comer al tener hambre.

-       Enseñarle a tomar agua o frescos naturales en lugar de refrescos azucarados.

-       Motivarle a desarrollar una actividad física programada.

-       No prohibir alimentos altos en calorías sino enseñarle que el exceso causará problemas.

-       No obligarle a ponerse a dieta, sino darle argumentos para que se convenza de la importancia que tiene en su salud –no en su apariencia.

Imagen corporal
Actualmente por medio del atractivo físico, podemos predecir el nivel de aceptación social que tendrá el individuo.  Es triste observar como la población en general ve a los chicos obesos como menos simpáticos que cualesquiera otros que padezcan cualquier discapacidad física. 
Por supuesto que al crecer, percibiendo este daño, los chicos desarrollan una baja autoestima, son más pesimistas y tienen mayores problemas de conducta.  Se forma entonces un círculo vicioso entre la sobrealimentación y la infelicidad.  Peor aún se muestra el daño en el sexo femenino.

La preocupación general por la apariencia física que se incrementa en la niñez intermedia –especialmente en niñas, puede desembocar en un trastorno alimenticio. (Tomado de fuente 1.) 
Aumenta el nivel de grasa corporal, aumentan las dietas  y se incrementan los desórdenes alimenticios.  Entre esos desórdenes se encuentran la anorexia nerviosa y la bulimia.

Anorexia nerviosa:
trastorno alimenticio en el cual se da la privación voluntaria de comida por temor exagerado a engordar.  Quien la padece tiene una imagen distorsionada de si mismo, y por más que estén sumamente delgadas, siguen creyendo y viéndose a sí mismos como gordos.  Tratan de no comer incluso cuando tienen hambre, y acompañan esto, con un nivel de ejercicio exagerado.
Obviamente hay consecuencias serias al luchar por esa “imagen perfecta”.  Adicional a la perdida de un 25 a un 50% de su peso corporal, se muestran pálidos, frágiles, con uñas descoloridas y puede darse incluso un encogimiento del músculo del corazón o un fallo de sus riñones.  Más grave aún, un 5% de quienes le padecen, mueren.
En esta enfermedad se combinan diferentes factores como el individuo, la familia y el contexto cultural.  Se presenta con mayor frecuencia en las chicas que apenas están empezando a madurar, y se dejan llevar por la idea de la “delgadez perfecta” que vende la sociedad.
Es importante mencionar que aunque muchos hacen dietas, las personas que sufren de anorexia insisten siempre en perder peso.  Generalmente son personas bastante perfeccionistas que apuntan hacia las metas más altas.  Son exigentes con ellas mismas y son consideradas las hijas/hijos perfectos en diferentes sentidos (conducta, calificaciones.)  Sin embargo, tratan de demostrar que están en completo control de su cuerpo y es un tipo de “protesta pasiva” en algunos casos.  Generalmente es difícil de resolver porque niegan la existencia del problema; pero lo que brinda mayor efecto es una terapia familiar.  Solamente un 30% de quienes le padecen, logran recuperarse por completo.

Bulimia:

Igualmente se presenta una mayoría femenina.  La persona come descontroladamente y luego vomita o utiliza fuertes purgantes por su temor a engordar.  Generalmente son personas impulsivas y tienen poco control en las diversas áreas de su vida, se sienten deprimidas y culpables por lo que hacen.  Son también más conscientes de su problema (en comparación con las personas anoréxicas) y desean encontrar ayuda.  Es más fácil de tratar gracias a ese deseo de ayuda.

BIBLIOGRAFÍA

1.       Desarrollo Humano.  Diane E. Papalia, Sally Wendkos Olds, Ruth Duskin Feldman.  Editorial McGraw Hill Interamericana, 2005, Novena edición.

2.       Desarrollo del niño y del Adolescente. Laura E. Berk.  Editorial Prentice Hall Iberia, 1999, Cuarta Edición.

3.       La infancia y su desarrollo.

4.       http://obesidadinfantil.consumer.es/web/es/comer_segun_edad/3.php

5.       http://www.obesidad.net/spanish2002/default.htm

6.       http://www.tusalud.com.mx/140401.htm#z

7.       http://www.monografias.com/trabajos14/obesidadinfan/obesidadinfan.shtml#intro
Autor:
Andrea Rodríguez Ortiz
e-mail:andrearodriguezortiz@gmail.com



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