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Aspectos culturales esenciales en los siglos XVI al XVIII

Resumen: En el Departamento de Extensión Universitaria se desarrolla actualmente una investigación titulada “Formación de una cultura general integral en los estudiantes de Ciencias Médicas” y para cumplir los objetivos trazados en ella el colectivo de profesores han realizado diversos artículos para suplir la escasez de bibliografía sobre este tema.

Publicación enviada por Lic. Ana María Gelpi Leyva




 


Resumen
En el Departamento de Extensión Universitaria se desarrolla actualmente una investigación titulada “Formación de una cultura general integral en los estudiantes de Ciencias Médicas” y para cumplir los objetivos trazados en ella el colectivo de profesores han realizado diversos artículos para suplir la escasez de bibliografía sobre este tema. 

Este trabajo constituye una salida a la investigación. Refiere los aspectos esenciales que caracterizan a la cultura en el período colonial desde el siglo XVI al XVII.

Impacto económico social
Este trabajo contribuye a solucionar el déficit de bibliografía sobre la cultura cubana que existe en la biblioteca de la facultad. Sirve como bibliografía complementaria ya que el libro de texto utilizado en la asignatura Historia de Cuba I que abarca la etapa colonial, no trabaja estos elementos culturales que constituyen características de la cultura colonial. Como material de apoyo a la docencia favorece el trabajo independiente de estudiantes en la preparación de seminarios o trabajos investigativos y a la autopreparación de los docentes. Si se ubica en los laboratorios de computación al acceso libre de estudiantes y profesores, se puede prescindir de imprimir un folleto sobre este tema. Su lectura contribuye a incrementar los conocimientos sobre la historia, las tradiciones, costumbres, la Lengua Materna y la cultura general en los estudiantes de Ciencias Médicas. Facilita los conocimientos primarios para que los profesionales de salud se transformen en excelentes promotores de cultura y de salud en su centro, en la comunidad y en colaboraciones internacionalistas.

Objetivo General:
- Caracterizar la cultura en el período colonial desde el siglo XVI hasta el XVIII.

Introducción
La historia y la cultura son inseparables. Al caracterizar cualquier situación social en las temáticas que se estudian en los programas de Historia de Cuba I, II y III que responden a las etapas colonia, República y Revolución, se debe hacer énfasis en la esfera cultural para lograr que el estudiante tenga un retrato más fiel de la época.

La etapa colonial es muy amplia y compleja. Con la llegada de los españoles a Cuba en 1492 aparecen los primeros apuntes de la época. En ellos hay una descripción de las comunidades aborígenes que abarca desde sus características físicas, a sus viviendas, actividades económicas fundamentales, tipo de alimentación, instrumentos, su religión, sus manifestaciones artísticas. A esto se le une las actas de los cabildos luego de fundadas las primeras villas. Pero en corto plazo, no más de 32 años desaparece la población aborigen por diferentes razones. Una, el gran impacto violento que representó el proceso de conquista y colonización; las matanzas indiscriminadas, las hambrunas provocadas por los rápidos traslados a otras áreas de trabajo sin que se garantizara la alimentación; la presencia de enfermedades llegadas de Europa o África como el sarampión, la viruela y otras; la sobremortalidad infantil por desnutrición, el suicidio motivado por la separación de grupos consanguíneos. La mano de obra comienza a sustituirse por un mayor número de esclavos. Queda para la historia las características culturales de este período.

Desarrollo
Desde 1510 a 1515 se desarrolla el proceso de conquista y colonización en Cuba dirigido por Diego Velázquez. Fue el fundador de las siete primeras villas:
- 1511: Nuestra Señora de la Asunción en Baracoa.
- 1513: Bayamo
- 1514: La Trinidad.
- 1514: San Cristóbal de La Habana.
- 1514: Sancti Spíritus
- 1515: Santa María del Puerto del Príncipe.
- 1515: Santiago de Cuba.

La villa consistía en el núcleo central de organización. Permitió la presencia de un núcleo estable de pobladores a los que se le designaba un número de indios encomendados, ubicadas en lugares que sirven de nexo comercial entre La Española y Europa; cerca de las costas y que tuviera un entorno que permitiera la producción agrícola y ganadera de subsistencia. En cada villa se funda una parroquia. El cabildo y la Iglesia Católica juegan papeles fundamentales y se encargan de la administración de la salud.

Durante este proceso en continuo contacto con los aborígenes reflejan en documentación de la época, las características esenciales de la cultura aborigen. De ella pueden destacarse su actividad favorita que consistía en el areíto o bailes en los que algunos actores llevaban máscaras. “Se juntaban de las manos, mezclados hombres y mujeres y guiaba uno, el tequina o maestro, quien guiaba a dar pasos adelante y atrás, mientras cantaba en voz baja o moderada lo que se le antoja, respondiéndole los que daban los pasos lo mismo, con los mismos pasos y en tono más alto”. (1)

Es interesante conocer los principales instrumentos musicales que utilizaban:
- mayohuacán: tambor hecho de un tronco de árbol hueco, cerrado por todas partes excepto por donde se tañía con un palo.
-maraha: Instrumento muy parecido al que se conoce actualmente, sufrió el cambio ortográfico de la h en c.
- olivas sonoras: hechas con caracoles, de las que podían obtener muchos sonidos.
- el guamo o trompeta de caracol.
- flautas de huesos.

Otro elemento identificativo de los aborígenes eran los juegos de pelotas o batos siempre presenciado por el cacique y las personas influyentes de la tribu. Consistía en que: “20 o 30 hombres se situaban a cada lado, se lanzaban la pelota de un bando a otro, golpeándola con la mano, con el hombro y si la pelota venía junto al suelo, ponía la mano derecha en tierra y la daba con la punta de la nalga, seguían lanzándola de un lado al otro, hasta que según las reglas de juego se cometía falta”. (2)

La pictografía en las paredes de las cuevas constituye un testimonio importante para el estudio de las tribus. También el lenguaje repercute en la actualidad, se escuchan aún muchos vocablos utilizados por ellos. Por ejemplo: guayaba, caoba, Guanabacoa, Cuba, cutara, etc.

En la vivienda se destaca el típico bohío, el uso del caney y la barbacoa, la hamaca. Se fabrican con yarey diversos utensilios. Se utiliza el guayo y el colador o jibe. Algo esencial que se trasmite hasta nuestros días es la costumbre de fumar tabaco.

No puede dejar de mencionarse la tradición de lucha de los primeros pobladores, ante la explotación de los colonizadores españoles, se destacan las primeras sublevaciones y los primeros cimarrones.

De la práctica del corso y la piratería existe el primer poema cubano conocido, “Espejo de Paciencia” (1604), la obra literaria más antigua con que se cuenta de la cultura del criollo. En ella se narra el rescate del Obispo Juan de las Cabezas Altamarino, de las manos del corsario francés Gilberto Girón, por los habitantes de Bayamo. “Lo mas importante de ella es que transmite la mentalidad del criollo y la fuerza que ya tiene en él el sentimiento de patria”. (3)

El 10 de julio de 1555, el francés Jacques de Sores arrasa La Habana, puerto obligado de las flotas que iban a España desde México y Perú, lo que fuerza a la Corona a tomar medidas para defender la ciudad y deciden construir el Castillo de la Real Fuerza. Los ataques de corsarios y piratas determinan la necesidad de realizar construcciones militares. Es por esta razón que “Felipe II en 1588 dio su aprobación para construir un fuerte en el Morro y otro en la Punta para cubrir la entrada al puerto y para ello designó al Maestre de Campo Juan de Tejeda como Gobernador de la Isla de Cuba y le encomienda atender la construcción de ambos fuertes. Al mismo tiempo impartió órdenes a sus oficiales de Veracruz para que enviasen 25 mil ducados a Cuba para las fortificaciones que había mandado a hacer”. (4)

En este período se produce un incremento cuantitativo de construcciones.
a) Militares: 
- Las murallas que van rodeando la villa para su defensa.
- Castillos de El Morro, de la Real Fuerza, La Punta.
- Torreones de La Chorrera, Cojímar, San Lázaro.
b) Conventos:
-San Francisco de Asis.

Los frailes franciscanos fueron los primeros que se establecieron el La Habana y en 1570 residían en una casa del rico e influyente vecino Juan de Rojas, quien les dejó en herencia para que se hiciera un Monasterio en La Habana para esa orden.

Para edificar el Convento el vecindario recogió tres mil ducados en limosna y le regalaron a la Congregación un solar al sur de la calle Muralla, en el barrio de Campeche.
- Santo Domingo.
- San Agustín.
-La Merced en Trinidad.

El Convento que tipifica el siglo XVII es de Santa Clara. La intención de crearlo surgió de la naciente oligarquía habanera con el objetivo de llevar a su recinto a las hijas segundonas o no casaderas de las familias ricas. Las gestiones comenzaron en 1603, se obtuvieron las licencias reales en 1632 y su iglesia fue abierta al culto en 1643.

Durante el siglo XVII, las iglesias que habían sido construidas de tapia y guano culminan su edificación en piedras.

Especial importancia en la vida espiritual debe atribuírsele a la influencia que en la sociedad ejerció la política educacional puesta en práctica por la Iglesia. La enseñanza fue uno de los pilares utilizados por la Corona, para sustentar su dominación. Tenía como estrategia, instruir en las primeras letras y el canto llano al mayor número de habitantes bajo la tutela de la Iglesia.

También se construyen dos torreones en Santiago y Bayamo.

El acta del Cabildo del 26 de septiembre de 1664 de cuenta de una Real Cédula que ordena hacer un fortín nuevo en la caleta que está a media legua de la ciudad , el Torreón de San Lázaro, su finalidad no era combativa, sino para vigilar los buques enemigos.

A principios del siglo XVII la Junta de Guerra recomendó la construcción de una cerca o muralla para evitar el acceso de los enemigos por parte de tierra.

Referente a las artes plásticas y hasta 1790, generalmente las obras de artes (esculturas, orfebrería y otras) eran encargadas a la metrópoli o fueron hechas en Cuba por artistas europeos que se establecían temporalmente, por encargo de clientes, fundamentalmente por la Iglesia o familias acomodadas.

En cuanto a la música, el siglo XVII se caracterizó por la práctica musical en las iglesias. Las celebraciones del culto culminaban y se proyectaban a las calles en las festividades del Corpus(puente entre la música de las iglesias y la de los bailes populares), que originaron las primeras manifestaciones teatrales que tuvieron lugar en Cuba.

En 1652 se funda la Catedral de Santiago de Cuba y con ella la primera capilla de música que conociera la Isla. El Obispo de Cuba, Don Agustín Morell de Santa Cruz, decidió ampliar y estabilizar esta capilla y designó a Esteban Salas y Castro, considerado el primer compositor cubano, el clásico de la música cubana. Con él se inicia en la Isla, una diferenciación entre la música popular y la música culta con evolución consistente en ambas. Llevó el villancico al máximo nivel de desarrollo, mostrando a la vez en su obra la influencia italiana proveniente de los compositores españoles del siglo XVII. Escribió 146 obras de carácter religioso, unas escritas en latín y otras en español.

La oligarquía criolla sintió la necesidad desde fines del siglo XVII y comienzo del XVIII, de prepararse con una educación esmerada que le permitiera escalar posiciones políticas. Todavía en el XVIII, la instrucción pública se hacía con escasísimos maestros de primeras letras, muy mal pagados y atendidos por los cabildos. Preceptores privados o algunos frailes en los conventos suplían esta falta para la oligarquía criolla. De ellos, unos pocos concurrían a las universidades españolas y muchos más a la del Virreinato de Nueva España.

En 1720 se crea el colegio jesuita de San José, que contribuye al progreso de los hombres de noble cuna en La Habana.

En la primera mitad del siglo XVIII surgen los primeros centros de enseñanza superior como el Seminario de San Basilio el Magno en 1722, el objetivo de este plantel fue en sus inicios ofrecer estudios regulares a quienes aspiraban al sacerdocio, pero muy pronto contribuiría a la educación de toda la oligarquía santiaguera. En enero de 1728 comienza la Real Pontificia Universidad de San Gerónimo de La Habana bajo la regencia de los dominicos. El peso del escolasticismo estaba presente en todas las materias. Funcionaban cinco facultades: Teología, Cánones (Derecho Canónico), Leyes (Derecho Civil), Medicina y Artes(Filosofía) y 20 cátedras. Sus rectores y profesores fueron criollos hasta su secularización en 1842.

La Habana a mediados de siglo, llegó a ser la tercera urbe y el primer puerto del Nuevo Mundo con una activa vida portuaria y comercial. Se destaca el Real Astillero que se reactivó en 1725, el mayor de América. Gracias a él y a las construcciones militares, religiosas y palaciegas toman auge los oficios como: herreros, carpinteros, talladores de piedra, constructores.

A partir de 1730 se comienza a formar en Cuba un grupo de artesanos criollos que se dedican al arte. Al inicio no producían arte cubano ya que se dedicaban a copiar las estampillas religiosas y otras según patrones españoles.

Este grupo de artistas criollos demostró la existencia de una clientela en el país, y contribuyó a la formación y estabilización de un ambiente artístico y a la difusión de determinadas técnicas. Se destaca Nicolás de La Escalera, primer pintor de renombre que desarrolló el oficio en nuestro país. Su pintura satisfizo los gustos de la clase rica criolla. Fue un copista de temas religiosos, autor del óleo de singular importancia para la época “San José y el niño rodeado de corderos”. 

Con respecto a los grabadores, han trascendido a nuestra época, algunos ejemplos importantes pero cuyos autores no fueron cubanos. Un ejemplo fue Elías Durnford, de nacionalidad inglesa, a quien podría considerarse el iniciador del costumbrismo en la plástica cubana.

Paralelo a la riqueza que comenzaba a observarse hacia la segunda mitad del siglo XVII, y en proporción al incremento de la población se nota una preocupación por hacer más eficientes los servicios en La Habana, para lo cual se introducen mejoras en el abasto de agua potable; se dispone que en las puertas de las casa se sitúen linternas que ayuden a la iluminación de la ciudad; se lleva a cabo trabajo de terraplén con tierra, cascote y guijarro para adecentar las calles; se hacen esfuerzos para sanear la ciudad y se toman medidas para que los actos públicos se celebren con más formalidad y esplendor. 

No puede dejar de mencionarse la aplicación de la política del Despotismo Ilustrado en Cuba cuando el rey Carlos III asume la Corona española y se plantea un movimiento de reformas en las estructuras imperiales con un marcado carácter centralizado y de consolidación del Estado que repercute en las colonias.

En Cuba, en julio de 1763 toma posesión como Gobernador, el teniente general Ambrosio de Funes y Villalpando, Conde de Ricla. En su política establece como prioridad, la reconstrucción de las fortalezas de El Morro, La Fuerza y La Punta; se construyen las de La Cabaña, Atarés y El Príncipe y las baterías de La Pastora y el Polvorín y se moderniza la muralla de la ciudad habanera.

Como sucesor fue designado Felipe Fondesviela y Ondeano, Marqués de la Torre, quién dio un énfasis especial a la política del despotismo. Y ya que: “estaba concluido en lo fundamental el sistema de fortalezas, inició el alumbrado de las calles, la construcción del primer paseo habanero, la Alameda de Paula, del primer teatro El Principal y del Palacio de los Capitanes Generales. Ordenó y llevó a cabo el primer censo de la población en 1774, prohibió las casas de guano en la capital con lo que obligó a los pobres a refugiarse en barrios marginales como Jesús María y La Salud. Se impuso una nueva arquitectura de grandes y ostentosos palacios”. (5)

En 1756 se estableció el primer servicio de correos entre La Habana y Santiago de Cuba.

Se distinguieron por sus publicaciones los periódicos “El Pensador” y “La Gaceta de La Habana”. Hacia 1790 se fundó el “Papel Periódico de La Habana” que brindaba información para los agricultores, comerciantes y personas interesadas en temas culturales. Es muy importante destacar la fundación en 1793 de la Sociedad Económica de Amigos del País, centro de reunión de los elementos más cultos de la época. Entre sus objetivos estaba ocuparse de la educación e instrucción de la juventud. Se encargó de publicar el Papel Periódico. 

Como características sociales bien definidas a inicios del siglo XVIII se puede mencionar tomando en cuenta las clases sociales. Los ricos se caracterizan por:
- Poseen amplias y lujosas casas con numerosa servidumbre.
- Las casas de los comerciantes se caracterizan por ser también almacenes y comercios.
- Se visten a la europea.
- Solo salen a la calle en calesas o volantas.
- Pasan temporadas en Europa.
- Gastan enormes fortunas en sus gustos y placeres.

Las clases media o pobre:
- Condiciones de vida en general precarias.
- La alimentación se basa en el tasajo y el bacalao.
- Guardan sus ropas en baúles.
- El mobiliario lo componen taburetes, butacas, y otros muebles de construcción rústica.
- En las paredes como único adorno la imagen de algún santo.
- Los campesinos viven en el clásico bohío de palma, guano y piso de tierra.
- Visten calzones largos y camisas de lienzo ordinario.
- Zapatos altos de piel mal curtida.
- Se protegen del sol con sombrero de paja y usan machete al cinto.
- El zapateo se convierte en el baile típico del campesinado cubano se basa en el punto guajiro. En él, la mujer luce vaporosas batas blancas, con cintas de colores, pañuelos y adornos florares y el guajiro su criolla guayabera.
- Los esclavos viven en barracones.
- Están sometidos al celibato forzoso.

El crecimiento de La Habana rebasó los límites de la muralla. Los pobres se ubican en los barrios marginales de La Salud y Jesús María y a una zona de extramuros de humildes casuchas. En los años 20, el Cerro se convierte en barriada de la aristocracia habanera caracterizada por las amplias quintas, casas rodeadas de jardines y frutales. El comienzo del día era con un cañonazo que disparaban de la fortaleza de San Carlos de La Cabaña a las cuatro y media de la mañana y esta era la señal para abrir las siete puertas de la muralla. A las nueve de la noche, otro cañonazo indicaba el cierre de las puertas.

El número y tipo de toques de la campana de la Iglesia constituía el aviso de la oración, la misa, un incendio, una catástrofe, festividades, o la muerte.

La diversión principal en el período era el baile pero con su marcado carácter clasista estamental. Se desarrollan tertulias en casa de alguno de los integrantes o en los cafés, inicialmente eran reuniones de amigos pero posteriormente toman carácter científico literario. Muy importantes fueron las desarrolladas en la casa del Obispo Espada.

También un aspecto esencial en el siglo XVII, lo constituye el teatro. Se construyó El Principal o de La Ópera y en la década del 30, el Tacón hoy Gran Teatro de La Habana. En ellos se representaban comedias, óperas, conciertos.

Otro aspecto era el juego, fundamentalmente el de las cartas y los gallos.

Por lo tanto, se puede plantear que desde el siglo XVI al XVIII existen diversos elementos que caracterizan la cultura de la época y al estudiarlos permiten hacer un retrato de este período colonial.

Conclusiones
Durante el proceso de conquista y colonización española aparecen documentos de la época en que se dan a conocer los elementos esenciales de la cultura aborigen como sus ceremonias, juegos, instrumentos, lenguaje, pictografía, artesanía, vivienda permiten identificar sus rasgos culturales.

En el período de formación y consolidación de la sociedad criolla se evidencian importantes aspectos que ya no solo muestran la influencia de la metrópoli española, sino que también con la presencia de ese criollo nacido en Cuba aparecen elementos culturales propios de Cuba, una mezcla cultural del español, del criollo, del esclavo africano y de otras corrientes migratorias. 

Las construcciones militares, religiosas, y civiles; la educación en los diferentes niveles bajo la tutela de la Iglesia y los principales centros; los primeros exponentes genuinos en las diversas manifestaciones artísticas; constituyen características esenciales de la cultura de los siglos XVI al XVIII.

Bibliografía
-Aguirre, Sergio “de nacionalidad a nación en Cuba” en Eco de Caminos. La Habana 1974.

-Barcia María del Carmen y otros Historia de Cuba La colonia. Instituto de Historia de Cuba. Editorial Política La Habana 1994.

- Cuevas Toraya Juan de las. 500 años de construcción en Cuba. Material digitalizado. Chavin Servicios Gráficos y Editoriales S.L. La Habana 2001.

- Dumoulin John. Cultura, sociedad y desarrollo. La Habana, Editorial Ciencias Sociales 1973.

-Le Riverend Julio y otros. Historia de Cuba Editorial Pueblo y Educación Segunda Edición 1975 Tomo 1.

- Taquechel Isabel y otros. Apreciación de la cultura cubana I. Apuntes para un libro de texto. Impreso por Unidad de producción 1 Imprenta Andrés Voisin.

-Torres Cuevas Eduardo y Loyola Vega Oscar. Historia de Cuba 1492-1898. Editorial Pueblo y Educación 2001.

-Weiss, Joaquín. Arquitectura colonial cubana. Tomo 1. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1979.

Referencias Bibliográficas
1-Taquechel Isabel y otros. Apreciación de la cultura cubana I. Apuntes para un libro de texto. Impreso por Unidad de producción 1 Imprenta Andrés Voisin. Pág. 59

2-Taquechel Isabel y otros. ____________ Pág. 60

3-Torres Cuevas Eduardo y Loyola Vega Oscar. Historia de Cuba 1492-1898. Editorial Pueblo y Educación 2001. Pág 87.

4-Cuevas Toraya Juan de las. 500 años de construcción en Cuba. Material digitalizado. Chavin Servicios Gráficos y Editoriales S.L. La Habana 2001.

5- Torres Cuevas Eduardo y Loyola Vega Oscar. __________

Autora: 
Lic. Ana María Gelpi Leyva
FCM “Dr. Salvador Allende”
Febrero 2007

Datos personales:
Nombre y apellidos: Ana María Gelpi Leyva
Ciudadanía: cubana
Categoría docente: Asistente
Dirección: J. A. Saco 267 entre Santa Catalina y Milagros. Santos Suárez
Municipio 10 de Octubre. Ciudad de La Habana. Cuba

Centro de trabajo: FCM “Dr. Salvador Allende”
Departamento de Extensión Universitaria
Dirección electrónica: anagelpi@infomed.sld.cu
Graduada: Licenciada en Historia. Universidad de La Habana. Julio 1984
Jefe del proyecto de investigación; “Formación de una cultural general integral en los estudiantes de Ciencias Médicas”.



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