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La sexualidad en Cuba desde la llegada de los españoles hasta el Triunfo de la Revolución

Resumen: El estudio de la sexualidad humana ha despertado desde siempre el interés de estudiosos(as) de las más diversas disciplinas. La Biología, la Literatura, la Plástica, la Música, la Sociología, la Psicología entre otras, han encontrado en ella fuente de estudio permanente y un ámbito privilegiado para su discusión y análisis.

Publicación enviada por MSc. Manuel Ernesto Horta Sánchez y Otros Autores




 


RESUMEN
 La sexualidad humana es una realidad intransferible que cada persona construye y donde se pone de manifiesto con claridad la influencia familiar, que el contexto social, cultural y ambiental ejerce sobre la forma en que cada individuo la entiende y la vive. El propósito principal de este artículo es que el profesorado cuente con una referencia documentada que permita la adquisición, reflexión o reforzamiento de los conocimientos básicos referentes al desarrollo de la sexualidad en Cuba, desde la llegada del almirante Cristóbal Colón hasta el 1 de enero de 1959, en aras de contribuir a la formación de valores, actitudes y comportamientos que favorezcan la comprensión de los(as) adolescentes de una sexualidad con equidad entre hombres y mujeres, libre de discriminación.

Conocemos que la sexualidad acompaña a la persona en todos los instantes y circunstancias de la vida. Al parecer el límite de su conocimiento parece no tener fronteras. Este artículo no pretende ni agotar ni poner punto final al tema, pues el mismo es muy amplio, pero si acompañarlo a reflexionar y conocer cómo se comportó la sexualidad en la isla desde llegada del almirante Cristóbal Colón hasta el 1 de enero de 1959 o si fuera el caso, enderezar algún sendero o encender alguna luz en las penumbras.

A la llegada de Cristóbal Colón a la isla de Cuba, en octubre de 1642, encontró una sociedad en la que imperaban relaciones humanas basadas en un comunismo primitivo, sin propiedades privadas, clases sociales ni explotación.

La existencia de un régimen matriarcal en esta época, hace que la mujer ocupe en la comunidad una posición altamente reconocida, dedicándose a al agricultura y a las labores domésticas, mientras que los hombres pescaban y cazaban. El resultado de este trabajo era para el sustento de la tribu y en ello lo beneficioso del trabajo agrícola de la mujer, era el sostén alimenticio, más Fernando de Oviedo en su obra
” Sumario de la naturaleza histórica de los indios” refiere que:
“Los autóctonos cubanos tenían sus propias normas morales surgidas espontáneamente, entre ellas que el incesto era prohibido y los hombres tenían mujeres propias, no estableciendo relaciones sexuales con sus hijos, hermanas, ni madre”.(1)

Con la llegada de los españoles, se instala la esclavitud en Cuba, y es destruido de forma brutal el orden social existente. De forma tal, que la división de la sociedad en clases, apareció en Cuba producto de fuerzas españolas impuestas artificialmente desde afuera, y no como producto de nuestro propio desarrollo.

Durante la etapa colonial española, la población de hombres era superior a la de las mujeres en nuestra isla, y los colonizadores utilizaron a nuestras aborígenes como esclavas domésticas e instrumentos de satisfacción de su lujuria. Consolidada la colonización, trajeron a sus familias a esta isla en la que proliferaron sus costumbres, prejuicios y tabúes propios de una sociedad clasista patriarcal, donde todo lo relacionado con la sexualidad era considerado pecado dado por la fuerte influencia de las concepciones religiosas y clasistas en que fueron educados(as).

De esta forma, en la época colonial, fueron arraigados con potente fuerza ideológica en la que la población, conceptos clásicos machistas sobre la moral, los cuales discriminaron a la mujer y limitaron a la escuela y a la familia cubana a ejercer autenticas influencias educativas. Por citar algunos ejemplos, proliferaron prejuicios relacionados con el rol que cada género debe jugar en nuestra sociedad, así consolidó la idea de que la virginidad de la mujer debía conservarse hasta el matrimonio, mientras que al hombre se le estimulaba su experiencia en las prácticas sexuales.

La concepción de la mujer para la casa, con vista a asumir su papel de esposa sumisa y cumpliendo los mandatos de un esposo enérgico, jefe de familia, fue objeto de educación desde edades muy tempranas, contribuyendo a arraigar concepciones machistas y la doble moral burguesa en nuestra población, tal y como se apunta por Mónica Krause en su tesis doctoral. 

Las primeras ideas independentistas que condujeron a la guerra del 68 contra el coloniaje español, expresadas entre otras figuras en la de Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte, valoraron de injusta la situación de la mujer en su época, y plasmaron las ideas de su emancipación en la Primera Constitución de la República.

Luego José Martí las continuó y enriqueció en su generación y al respecto expresó:
“¿Se han de cerrar acaso los altos colegios a estas mujeres que han de ser luego compañeras de hombres? ¿Pues si no tienen los pies hechos al mismo camino, ni el gusto hecho a las mismas aficiones, ni los ojos a la misma claridad? ¿Cómo las acompañarán? (2)

Con la intervención norteamericana en Cuba (1898), la isla pasa a ser neocolonia de los Estados Unidos y con ello se fueron enraizando en nuestro pueblo los rezagos de la doble moral burguesa de ese país, reforzándose la explotación y discriminación de la mujer.

Al desembarcar los primeros marinos norteamericanos en la isla, al igual que los conquistadores españoles, llegaron tomando por la fuerza a las criollas y proliferó en todo el país el vicio y la prostitución. 

Las relaciones de la pareja en este periodo, al igual que en la época colonial, se mantenían como la hegemonía del hombre y la sumisión de la mujer.

La reciente república no necesitaba cambiar las leyes vigentes durante la colonia; por lo que continúo rigiendo el Código Civil Español de 1884 extendido a Cuba en el año 1889, en el cual en sus sesión IV respecto a los deberes y los derechos entre el hombre y la mujer, apunta en varios de sus artículos a la superioridad y hegemonía del hombre sobre la mujer y de todos los bienes de la sociedad conyugal. 

La mujer cubana en esta etapa de la república mediatizada, estaba desposeída de los derechos civiles mínimos, y su participación en la vida social, política y laboral del país era prácticamente inexistente, agudizándose más la situación precaria de la mujer campesina. 

La inadecuada influencia educativa imperante en nuestro pueblo en formaciones económico sociales, condujo a que la sexualidad haya sido objeto de discriminación durante mucho tiempo, pues el peso de las costumbres, prejuicios e ignorancia a que ha estado sometida la población cubana ha tenido más fuerza que la razón, y con ello la mujer fue limitada a funciones meramente reproductivas siendo objeto de mayor discriminación que el hombre.

Durante la etapa de la neorepública (siglo XX), se destacan diferentes personalidades en el campo de la sexología en nuestro país, entre los que podemos citar por su destacada actividad científica y revolucionaria a Ángel Custodio Arce, quien nace el 2 de octubre de 1892 en los albores de la Guerra de Independencia en la región oriental, y quien logra cumplir su realidad al graduarse de médico general en 1917. Realizó su práctica docente internado en el Hospital de “El Rincón” que albergaba a leprosos; en la Clínica Reina Mercedes y en el dispensario de la prisión del Castillo del Príncipe, sin poder imaginarse que por sus ideas comunistas sería mucho el tiempo que pasaría entre las paredes de esta prisión y no como médico, sino como criminal.

La ideología revolucionaria que fructificó durante toda su juventud, lo indujo a formar parte de las disímiles actividades contra los regímenes y dictaduras de la República mediatizada y, finalmente, a incorporarse al Partido Comunista de Cuba.

Según criterios de la Doctora Alicia González Hernández “Ángel Custodio Arce Fernández es considerado actualmente como el pionero de la Sexología en Cuba, comienza precisamente en esta etapa de reclusión en las cárceles del Castillo del Príncipe su interés por la psicología y los problemas de la sexualidad como resultado de las lecturas que realizó en la biblioteca del presidio, en cuyo seno abordó las tres líneas o esferas más importantes: la pedagogía y la educación sexual, la orientación para la vida sexual y la terapia o tratamiento dirigido a aquellas personas parejas que presentan alteraciones (disfunciones) en la relación íntima.”(3)

Son disímiles las tareas que realiza en estas esferas, primordialmente en las dos primeras, a fin de elevar la cultura sexual de toda la población y en particular de los jóvenes. Por ejemplo, debemos destacar una serie ininterrumpida de conferencias y cursos de educación sexual en centros superiores, universidades, pero también en centros populares de carácter humilde, como el Sindicato de los Tabacaleros, estas últimas dirigidas a obreros, padres, madres maestros(as), inspectores de escuelas, los(as) jóvenes.

Además en toda su obra, abogó por la emancipación de la mujer y su integración a la sociedad, por la equidad de género y por la educación de la sexualidad de los(as) jóvenes.

En los años 30, funda el Instituto de Sexología, donde no sólo ejecutó actividades de orientación a la sexualidad, sino también que instruyó y educó a personas que no lograban una educación sexual correcta. Criticó abiertamente la doble moral que imperaba en la sociedad.

Su basta obra destaca la importancia de educar la sexualidad, plantea la necesidad de que se le enseñe a las madres y padres, maestros(as), para que no infrinjan en la misma barbarie en que cayeron nuestros progenitores, para así poder orientar correctamente la educación sexual de los(as) jóvenes.

“Sin intimarlo, argumenta el principio fundamental de la Pedagogía Sexual actual, en la Educación Sexual de todos los factores sociales, en especial de la familia y la escuela planteando”. (4)

“Desde hace más de 20 años, vengo proclamando la necesidad de una normal Educación Sexual en el hogar, la escuela, en la sociedad toda”. (5)

“He utilizado todos los vehículos de difusión: radio, televisión, artículos de periódicos, conferencias de divulgación sexual y la publicación de mi revista mensual Sexología…” (6)

Arce enfatiza en sus escritos cómo los adultos no trasmiten adecuados patrones conductuales a sus hijos(as) ante la sexualidad, ante interrogantes y problemáticas que se les presenten y no encuentren respuestas.

La Doctora Alicia González Hernández, en un análisis realizado acerca de la obra de este eminente sexólogo, planteó que” en la misma se enjuician fundamentos que cobran aún vigencia en la Pedagogía Sexual Contemporánea tales como:
-Hace énfasis al criterio del doble carácter informativo y educativo o formativo de la Educación Sexual frente instructivista de la época.
-Agrega que la Pedagogía Sexual no puede verse aislada de la Pedagogía General, sino que debe formar parte de esta”. (7)

Arce y el pedagogo José de la Luz y Caballero, aunque vivieron etapas diferentes coincidieron en proclamar la necesidad de una educación mixta o sea de niños(as) en una misma aula.

Innegablemente este sexólogo resaltó la necesidad de vincular la mujer a las tareas de la sociedad, censura con pujanza las concepciones morales e ideológicas burguesas, que instauran diferencias de todo orden entre el hombre y la mujer ubicándola en un pedestal inferior. 

A su vez, señala acertadamente cómo los adultos, aunque no se lo proponen con su forma de actuar, de conducirse, incluso con el silencio ante las interrogantes y conflictos sexuales de los(as) niños(as), los(as) jóvenes y transmiten sus posiciones y vivencias acerca de esta esfera de la vida y así educan la sexualidad aunque de forma prejuiciado e inadecuada. Arce en su obra plasmó:
“La emancipación de la mujer solo es posible a través de la liberación de toda la sociedad mediante un cambio social que destruya al régimen capitalista e interactúe una sociedad más justa.”(8)

Con el triunfo de la Revolución, su labor iniciada hace más de seis décadas (1936-1962) cobra mayor vigencia, cuando comienzan progresivamente a ponerse en práctica las mismas.

Estuvo incorporado al proceso revolucionario, fue instructor de escuelas políticas, donde propagó sus ideas marxistas sobre el ser humano, la sociedad y las relaciones entre el hombre y la mujer basadas en la equidad y el respeto mutuo.

Este célebre doctor nos dejó un imperecedero legado en su vasta obra escrita a través de sus libros y revistas de sexología, entre las que se pueden citar:
-Un año de labor higiénico social (1937).
-La vida social y el sexo (1937).
-La educación sexual y la moral religiosa (1937).
-Un grito de alarma (1940).
-Impulso sexual y amígdalas (1949).
-Cuadernos de Observaciones Sexológicas (1956).
-Educación sexual (1957).

Asimismo promocionó en su Revista Sexología artículos de importantes clásicos tanto marxistas como no marxistas, entre los que podemos mencionar: Makarenko, Rubinsteins, S. Freud, Kinsey, entre otros.

Fallece en La Habana en 1967, pero sus trabajos continúan siendo gérmenes del desarrollo científico en el afán investigativo en el campo de Sexología y la educación sexual actual.

En 1941, el Doctor Pedro García Valdés (pedagogo), en conferencia ofrecida en la provincia más occidental del país, Pinar del Río hizo alusión a que”... La Educación Sexual debía verse como parte de la educación general ...¨.

Apunta además”... que en el hogar como en la escuela es necesario reconocer que es donde se plantean los problemas sexuales de los niños y son los padres y los maestros los que no deben continuar dándole la espalda a esos problemas, porque son ellos los que deben orientarlos y dirigirlos, porque los niños son el soporte sólido de la juventud y la simiente hermosa del progreso y el bienestar de los pueblos…”(9)

A través de los siglos, el amor, el sexo ha sido representado por grandes personalidades cubanas del arte, la literatura, la música, la danza y la pintura. 
Carlos Enrique, pintor zulueteño, representante del vanguardismo cubano, y uno de los más radicales luchadores a favor de la pintura moderna, en su obra “ El Rapto de las Mulatas”, nos destaca a través de su estilo de figuras alargadas y transparentes y de colorido tan irreal, así como de líneas curvas, el movimiento y expresión sensual de las campesinas raptadas por los guardias rurales sobre sus caballos ; el rostro de las mismas, nos muestra el abuso sexual a que eran sometidas, el cual fue criticado abiertamente por el mismo en la década de los 50.

De forma general antes del 1959, nuestro país se encontraba inmerso en un bajo nivel cultural, muy de manifiesto en la esfera de la educación en general y de la educación sexual, ya que la ignorancia se sumaba a tabúes patriarcales, machistas, discriminatorios de la mujer, inherentes a las diversas culturas, sobre la base de las que se construye la nacionalidad cubana; el Sistema Educacional imperante hasta el momento, no contaba con programas referidos a la educación sexual, ni se asumía por ninguna asignatura esta función, se relegaba a un segundo plano, se obviaban algunos aspectos que eran considerados “prohibiciones”, por lo que se limitaba el papel de la escuela, y del profesorado a la formación psicosexual de los(as) estudiantes dada esta por la doble moral , mitos, prejuicios y estereotipos sexistas .

Todo lo analizado hasta aquí, permite comprender la génesis del comportamiento del hombre y la mujer en nuestro país durante este período; cuando reflejan en sus concepciones y conductas sexuales, determinados prejuicios o falsos convencionalismos adquiridos de costumbres antiquísimas que nos han antecedido; aspectos estos que los(as) docentes deben tener presente en los momentos actuales para coadyuvar a promover una educación sexual que propicie una comunicación abierta, que permita el planteamiento de dudas, comentarios, aclaraciones; que fomenten valores como la libertad, el respeto, la responsabilidad, la tolerancia y la justicia, para tomar decisiones personales que beneficien la propia vida y contribuyan al mejoramiento de la sociedad de la que forman parte.

Referencias bibliográficas
1-Castellanos Simons Beatriz y Alicia González Hernández. Desarrollo histórico de los sexos en Cuba. Magister. Boletín 4. Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”. La Habana, 1980. Página 13. 
2-Pérez José Martí. Obras Completas. Cuaderno de Apuntes. Tomo XXI. Editorial Gente Nueva. La Habana, 1983. Página 415.
3-González Hernández Alicia. Artículo Maestro de ayer y de hoy. Doctor Ángel C. Arce pionero de la Sexología en Cuba. En Revista Pedagogía Cubana 5. La Habana, 1990. Página 115.
4-Ibidems. Página 116. 
5-Ibidems. 
6-Ibidems. 
7- Ibidems.
8-Ibídems.
9-García Valdés Pedro. Apuntes de la Conferencia sobre Educación Sexual: su importancia en el ámbito escolar” Pinar del Río, 1942.

Bibliografía.
-Castellanos Simons Beatriz y Alicia González Hernández. Desarrollo histórico de los sexos en Cuba. Magister. Boletín 4. Instituto Superior Pedagógico “Enrique José Varona”. La Habana, 1980.
-González Hernández Alicia. Artículo Maestro de ayer y de hoy. Doctor Ángel C. Arce pionero de la Sexología en Cuba. En Revista Pedagogía Cubana 5. La Habana, 1990. 
-González Hernández, Alicia y Castellanos Simons, Beatriz. Sexualidad y Género: 
Alternativa para su educación ante los retos del siglo XXI”, Editorial Científico-Técnico. La Habana, 2003.
-García Valdés Pedro. Apuntes de la Conferencia sobre Educación Sexual: su importancia en el ámbito escolar” Pinar del Río, 1942.
-Pérez José Martí. Obras Completas. Cuaderno de Apuntes. Tomo XXI. Editorial Gente Nueva. La Habana, 1983. 
-Ruiz Gamio, Xiomara. Planificación familiar. Consejos a la pareja. Editorial Política. La Habana, 1995. Folleto.
- ________________. Consideraciones generales acerca de la sexualidad humana. Revista Coatapec. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca, 1993.
- _______________.Guía para la educación no sexista. México. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca, 1993.
- ________________. La sexualidad humana y su proceso educativo. México. Universidad Autónoma del Estado de México. Toluca, 1993.

Universidad Pedagógica
Capitán “Silverio Blanco Núñez”.
Sancti Spíritus. 
República de Cuba

Autores(as): 
MSc. Manuel Ernesto Horta Sánchez.
MSc. María Margarita Pérez Rodríguez.
Lic. Carmen Casanova Marín.
Lic. Ángel Ramón Portal
Lic. Eduardo Rojas Sánchez.



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