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Recorrido histórico de la matemática en Argentina

Resumen: Muchos creen que la Historia se debe ver simplemente como historia y no ligada a la Geografía, la Lengua o las Matemáticas. No lo creo así. Todo está emparentado. Si así no lo creyera estas palabras no estarían escritas. En el mundo todo está conectado y mi intención es que descubran esta conexión, como lo hice yo con este proyecto de llevar adelante la investigación histórica de la ciencia matemática dentro del territorio nacional.

Publicación enviada por Andrea Noemí Lopes




 





Prólogo 
En las páginas siguientes intentaré hacer un recorrido histórico de la ciencia matemática en el territorio de la República Argentina, y de aquellas personas que con su talento y tenacidad, intentaron y muchas lograron hacer de este territorio, un país de gente pensante y capacitada en el área que hoy nos ocupa. Personas que idearon un país de científicos.

Encontrarán en ellas a gente muy conocida y otros que les sorprenderá que hayan estado emparentados con la misma.

Muchos creen que la Historia se debe ver simplemente como historia y no ligada a la Geografía, la Lengua o las Matemáticas. No lo creo así. Todo está emparentado. Si así no lo creyera estas palabras no estarían escritas. En el mundo todo está conectado y mi intención es que descubran esta conexión, como lo hice yo con este proyecto de llevar adelante la investigación histórica de la ciencia matemática dentro del territorio nacional.

Espero que les guste y lo disfruten. Ha sido hecho con toda la dedicación y el amor por la matemática, porque estoy firmemente convencida que no existe más bella y perfecta ciencia, ya que el mundo es matemático y perfecto, y así como el mundo hace perfecta a la matemática la matemática hace perfecto al mundo. 

Dedicado a:
Mis padres: María Luiza Viegas y Antonio Dos Santos Lopes.
A mis hermanos: Víctor y Mario, gracias.
A Lali, mi hermana de la vida.
A Stella, por estar y ayudarme en el proyecto.
A mis profesores del Normal Nº 11.
Especialmente a mis “profesorazas”: 
Claudia Bogado, nada más ni nada menos que por haber confiado en mí,Isabel Dudek, por estar absolutamente presente siempre,Marta Martinángelo, por contestarme cada uno de los correos y disipar mis dudas y a Beatriz Quintian, por su corazón de oro y el amor por esta ciencia, que supo transmitirme.
Sin usted, este libro no podría haber sido escrito.
Gracias.

“Sin la matemática, no habría Astronomía; 
sin los recursos maravillosos de la Astronomía,
sería completamente imposible la navegación.
Y la navegación ha sido el mayor
factor de progreso de la humanidad.”
(Antonio Costa)



FERNANDO DE MAGALLANES: EL PIONERO


Fernando de Magallanes fue uno de los más destacados navegantes que ha dado Europa. Nació en la localidad de Sabrosa, en el reino de Portugal, falleciendo en la isla filipina Lapu-Lapu allá por el año 1521.

Este avezado navegante, propuso al rey de Portugal realizar una expedición a las islas de las especies (las Islas Molucas), un archipiélago y provincia de Indonesia situado entre el archipiélago de Célebes y la isla de Timor, pero el rey no aceptó dicha propuesta ya que por el Tratado de Tordesillas las islas estaban en el territorio correspondiente a Castilla. 

Ante la negativa del rey de Portugal, el intrépido navegante decidió ponerse al servicio de la corona española cuya Majestad por ese entonces era Carlos I, nieto por línea materna de los Reyes Católicos y heredero del trono de España a la muerte de su abuelo materno Don Fernando en 1516 y quien además, luego de fallecer su abuelo paterno, Don Maximiliano I de Alemania se convierte en el Emperador Carlos V de Alemania en el año 1519. 

Se embarcó en la expedición que, al mando de Juan Sebastián Elcano luego del fallecimiento de Magallanes, sería la primera en conseguir la circunnavegación de la Tierra en 1522.

A Magallanes se le debe el descubrimiento del estrecho que lleva su nombre, el cual comunica el océano Pacífico con el océano Atlántico. El conocimiento sobre la existencia de este estrecho austral le sirvió a los españoles para evitar la ruta del Cabo de Buena Esperanza, que estaba por ese entonces dentro del dominio del imperio portugués.

Tanto a Fernando de Magallanes como a su compañero de viaje, Rui Faleiro y a sus descendientes, les correspondería el gobierno de las tierras que descubrieran como así también la vigésima parte de las ganancias obtenidas en sus descubrimientos.

Según el redactor del diario de la expedición, Antonio Pigafetta, “Magallanes estaba tan contento por haber dado con el estrecho, que tenía sus ojos llenos de lágrimas”.

La historia sobre este navegante portugués que llegó hasta nuestras tierras me sirve de excusa para nombrar a Andrés de San Martín, la primer persona con conocimientos en Ciencias Exactas que pisa nuestro suelo y que formaba parte de la expedición magallánica que llegó a la Bahía de San Julián, en la costa patagónica, en el mes de agosto de 1520, realizando allí diversas observaciones astronómicas.

Y aunque a Andrés de San Martín no lo ligase ningún tipo de vínculo con nuestro gran prócer nacional, tiene en común con él, haberse adelantado a su época y echar luz sobre tinieblas. Uno dando la libertad territorial a los habitantes de distintos pueblos; el otro, dando libertad a través del tan sinuoso y difícil camino de la ciencia y del pensamiento.

Vean ustedes sino fue importante la expedición realizada por Magallanes en nuestras costas, que hasta trajo con él al que se podría considerar perfectamente, el primer adelantado en el área de la ciencia matemática en pisar suelo argentino.

“Sin la matemática,
no nos sería posible comprender 
muchos pasajes 
de las Sagradas Escrituras”.
(San Agustín)

LOS JESUITAS: EL COMIENZO


San Ignacio de Loyola

Antes que nada, permítaseme retroceder un poco en la historia. Contar por ejemplo, la importancia que tenía para los egipcios la tarea de la medición de la tierra a raíz de la crecida y desborde anual del Río Nilo, y de cómo aquellos precisaban de la geometría para realizar los cálculos concernientes a trazar nuevamente los límites de los cercados, que habían sido arrastrados por la corriente de dicho río y los cuales cumplían la función de demarcación de las distintas propiedades.

Este importante trabajo era realizado por sacerdotes egipcios que recibían los conocimientos geométricos necesarios para la labor de agrimensura, convirtiéndose de esta manera en una clase social privilegiada. 

En nuestro territorio, durante el transcurso del siglo XVII varios españoles se afincaron con el oficio de agrimensores. Entre ellos se encontraban los jesuitas Lázaro Quintero, Francisco Bernal, Martín Rodrigo y Francisco Salas. 

Estos cuatro sacerdotes formaban parte de una Orden Religiosa llamada la Compañía de Jesús, fue fundada en 1534 por San Ignacio de Loyola y aprobada en 1540 por Paulo III. Tenía una jerarquía centralizadora y estaba gobernada por un prepósito general vitalicio. 

En América los jesuitas fundaron numerosas iglesias, colegios, estancias, misiones y reducciones. En Argentina se destacaron los establecimientos de las regiones guaraníticas que abarcaban las provincias de Misiones, Corrientes, las estancias de la provincia de Córdoba, el sur del Paraguay y el sureste de Brasil.

BUENAVENTURA SÚAREZ
Un emblemático jesuita fue el Padre Buenaventura Suárez. Nacido en el siglo XVII en la ciudad de Santa Fé, es considerado el primer astrónomo argentino. Él mismo construía sus propios instrumentos debiéndoseles las primeras observaciones astronómicas en la región nordeste del país en las reducciones jesuitas de San Cosme y Damián, entre las que se destacan la observación de los eclipses y la de los satélites de Júpiter. Estableció un observatorio astronómico en la región, y en la actualidad existe un observatorio en el vecino país del Paraguay que lleva su nombre.

EL AVANCE DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS EN EL SIGLO XVII
En el año 1613 los jesuitas, impulsados por el Obispo Juan Fernando Trejo y Sanabria abren los Estudios Superiores en el Colegio Máximo, en el cual se impartían clases de Teología y Filosofía para los alumnos pertenecientes a la religión católica. El colegio al que se hace referencia se convirtió luego en la Universidad de Córdoba, justamente el 2 de febrero de 1622.

Desde 1617 la Orden de los Jesuitas impartió de manera privada cursos de Teología y Filosofía y es a ellos que el Cabildo pide que asuman la educación juvenil, para lo cual es cedido un solar en la Plaza Mayor en el lugar en que actualmente funciona el Colegio Nacional Buenos Aires, en el barrio de San Telmo, de la Ciudad de Buenos Aires.

Promediaba el siglo XVIII cuando los jesuitas, gracias al esfuerzo de los vecinos que habían donado dinero, y con la ayuda del padre Juan de Alquizalete, construyeron el Colegio Grande de San Ignacio, que contaría con un internado, pero por resolución del Rey Carlos III, el 2 de Julio de 1767, los jesuitas son expulsados debiendo abandonar sus puestos en la Universidad cordobesa y dejando a su vez, trunco, el proyecto de llevar adelante la educación en dicho Colegio.
Para ese entonces era tanta la necesidad de un lugar para el estudio en la prominente Buenos Aires, que el Cabildo llega a plantear la posibilidad del traslado de la Universidad de Córdoba a Buenos Aires, pero dicha medida no se logra llevar a cabo por diferencias de opiniones entre las partes intervinientes.

En 1808 es nombrado rector de la Universidad de Córdoba el Deán Gregorio Funes, quien había nacido en 1749 en España, doctorándose en Teología en el año 1775 y recibiéndose cuatro años después, de Doctor en Derecho. Introdujo las materias de aritmética, álgebra y geometría y siguió a cargo del Rectorado luego de la Revolución de Mayo de 1810.


Deán Gregorio Funes

JOSÉ QUIROGA Y MÉNDEZ
Otro gran matemático fue el jesuita José Quiroga y Méndez, nacido en Faval en la provincia de Pontevedra, el 14 de marzo de 1707, ingresando en la Escuela Naval Española y dedicándose a las Ciencias Físicas y Exactas. Tenía 29 años cuando ingresó a la Orden de los Jesuitas, quienes pretendían extender la fe católica desde el Paraguay hasta la Patagonia austral.

Elegido para formar parte de dicha expedición, llega a Buenos Aires en 1745 con apenas treinta y siete años de edad. Acompañado por los también jesuitas José Cardiel y Matías Strobel, se embarcan rumbo al sur del país a mediados del mismo año llegando a las localidades de Puerto Deseado y Puerto de Santa Cruz en enero de 1746 y arribando en febrero a la Bahía de San Julián para finalmente regresar el 4 de abril al Río de la Plata.

Dicha expedición tenía como fin, aparte de evangelizar, construir “El Mapa de las Misiones de la Compañía de Jesús en los ríos Paraná y Uruguay”, el cual quedó terminado en 1749 y se editó en la ciudad de Roma cuatro años más tarde.

Quiroga y Méndez, luego de esta expedición, pasó a regentear la Cátedra de Matemáticas de la casi recién inaugurada Universidad de Córdoba.

El 29 de septiembre de 1767, luego de estar prisionero junto con otros misioneros en el actual barrio de San Telmo de la Capital Federal, abandonó el país junto con otros religiosos a bordo de la embarcación Venus rumbo a España, país donde residió un tiempo, viviendo luego en Bolonia donde se dedicó al trabajo cartográfico, falleciendo a la edad de 78 años el 24 de octubre de 1784.

“El que no conoce la matemática,
muere sin conocer la verdad científica”
(Schelbach)

LA EDUCACIÓN EN LA ÉPOCA COLONIAL Y SU REPERCUSIÓN
EN LAS MATEMÁTICAS: ZAVALETA Y VÉRTIZ

El 5 de diciembre de 1771, a pedido del por aquel entonces gobernador, Don Juan José Vértiz, quien quería un centro educativo, el Cabildo Eclesiástico, a través de Juan Baltasar Maziel, propone la creación de una universidad en el Colegio Grande, tomando como modelo el Colegio de Montserrat que había sido fundado en 1687 en la provincia de Córdoba, fundándose de esta manera el Real Colegio San Carlos en homenaje al rey Carlos III de España.

El Colegio es inaugurado el 10 de febrero de 1772 con las cátedras de Latín y las primeras letras que comenzaron a partir del 28 de febrero de ese año y que estaban a cargo de Villota y García; y luego con la cátedra de Filosofía, siendo el profesor de la misma Juan Montero.

En este establecimiento dictaba cátedra de Física Don Diego Estanilao de Zavaleta, y para la dicha enseñanza se siguió la tradición escolática desde la Revolución de Mayo hasta la independencia nacional.

Estanislao de Zavaleta nació en la provincia de Salta en el año 1904. Hijo de Diego Zavaleta y de Mercedes Linares, se recibió a los 24 años de Doctor ejerciendo como profesor de Ciencias Biológicas en el Colegio Nacional Bernardino Rivadavia, y dedicándose a la cirugía en el hospital Bartolomé Churruca.

Presidió la Academia Argentina de Cirugía, el Colegio Argentino de Cirujanos, la Asociación Argentina de Cirugía y el Cuadragésimo Tercer Congreso Argentino de Cirugía. Se lo conoció y conoce como un hombre cabal, ético e íntegro.

Juan José Vértiz, de origen mexicano, proveniente de la ciudad de Mérida en la península de Yucatán y nacido en el año 1719, estaba imbuido del reformismo ilustrado. Bajo su mando se desarrolló la industria, la educación y el trabajo.

El 3 de noviembre de 1783, cuando ya lo habían nombrado virrey, establece el Real Convictorio Carolino, el que existió hasta 1806, año en que a raíz de las invasiones inglesas las aulas fueron convertidas en cuartel.

Para nombrar sólo algunos de los egresados de dicho Colegio, baste como nombres los siguientes: Domingo French, Feliciano Chiclana, Bernardo Monteagudo, Mariano Moreno, Estéban de Luca, Manuel Belgrano, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Francisco Laprida, Bernardino Rivadavia, Vicente López y Planes, etc.

Sólo leyendo esta lista de nombres podemos darnos cabal cuenta del valor de dicho Colegio así como de la importancia que tienen dichos nombres en nuestra historia nacional. Todos estos hombres formaron parte de la gesta histórica de la Revolución de Mayo y dieron el puntapié inicial a lo que luego sería la República Argentina.

Don Gregorio Funes, de quien ya se ha hablado antes, con la aprobación del Virrey Liniers y desoyendo la prohibición de la corona española, abrió una Cátedra de Matemática en la provincia de Córdoba, ayudando a que esta ciencia vaya, poco a poco, obteniendo el lugar que tan merecido tenía. El deán formuló un plan de estudios que debía seguirlo, no sólo la Universidad de Córdoba sino también las restantes universidades y casas de estudios.

“La matemática honra
el espíritu humano”
(Leibniz)

MANUEL BELGRANO: UN CAPÍTULO APARTE


Manuel Belgrano creía tenazmente en que el progreso de un pueblo iba de la mano de la educación de sus habitantes, siendo uno de los principales impulsores de la matemática en nuestro territorio. Sabiendo de la importancia de esta área del conocimiento, a través del Consulado donde él trabajaba, creó la Academia de Náutica que comenzó a funcionar en el año 1799.

Fue su director Don Pedro Antonio Cerviño, quien estaba a cargo de todas las enseñanzas de la carrera, que duraba cuatro años.

Cerviño, quien había llegado a nuestro territorio contando con nada más que veinticinco años, había nacido en España y se dedicó a promover la cultura argentina, en los primeros años del siglo XIX. 

Formó parte de la Comisión Demarcadora de Límites entre los países de España y Portugal y por orden del Consulado, en 1798 realizó una carta esférica del Río de la Plata que fue enviada al Rey en 1798.

El Segundo Triunvirato le encomendó a Cerviño la Dirección de la Academia de Matemáticas en el año 1813, y la realización del plano topográfico de la Ciudad de Buenos Aires.

Fue un gran educador y científico. Falleció en el año 1816 siendo sus restos sepultados en el Convento de San Francisco.

...Aparte de formar pilotos, el objetivo de la Escuela de Náutica era proporcionar la enseñanza de las matemáticas, tarea que se vio truncada por la misma causa del cierre del Real Colegio San Carlos: las invasiones inglesas.

Carlos O’Donell obtuvo la autorización del Consulado para abrir una Academia en sustitución de la que se había visto forzada a cerrar sus puertas, en 1806, ya que no contaba con la autorización Real. Dicha academia fue la “Escuela de Geometría, Perspectiva y toda especie de Dibujo”, convirtiéndose en la primera de estas características en el Río de la Plata.

La misma también fue cerrada en ocasión de la designación de O’Donnell para inaugurar en 1809, en Córdoba, la primer Cátedra de Matemática que funcionó en esa provincia.

El 13 de marzo de 1802, la Academia de Náutica premió a los alumnos más sobresalientes, asistiendo al acto de entrega de aquellos Don Manuel Belgrano quien en el mismo, pronunció el discurso que quiero compartir con ustedes:
“Habéis visto, Señores, los progresos de estos aplicados jóvenes que, superando las dificultades de una constante asistencia y adhesión a los objetos de sus estudios, han sabido adquirir las ideas útiles y los buenos principios en que debe cimentarse la ciencia de los hombres del globo, les proporciona su subsistencia y comodidades, haciendo con menos riesgo los transportes y facilitando los viajes por mar como por tierra, hasta hacer desterrar el temor que antes se tenía para entregarse al furor de las olas y a los contratiempos de la naturaleza.

¡Qué gloria, que satisfacción no me debe causar el ver la utilidad de este establecimiento! ¡Cómo se falsifica por la experiencia el temor de que todas estas instituciones son débiles en sus principios y que el tiempo es quien las consolida! Buenos Aires puede ya decir que por su Consulado tiene jóvenes que adquiriendo una carrera honrosa y lucrativa, lleven sus buques a salvamento con todas las producciones que la naturaleza ha depositado en sus fértiles terrenos.

Dos años de una sabia dirección, han producido estos óptimos frutos; ellos van a sazonarse y a hacerse apreciables, desprendiéndose en su madurez de las semillas sólidas e ilustradas que encierran para propagar entre sus compatriotas unos conocimientos tan útiles a la humanidad y por esto tan dignos de nuestro aprecio.

¿Cómo podré hacer yo el justo elogio de este cuerpo acreedor a todos los respetos, por una creación tan ventajosa a la Nación, de un director interesado en los adelantos de la juventud, y a la tenaz aplicación de ésta para lograr el conocimiento verdadero de esta útil ciencia, y los lauros que hoy sabiamente se va a premiarlos?
Mi pluma es débil, lo conozco; pero la complacencia que me asiste es grande, como que he sido uno de los motores, para la realización de estas ideas, que de mucho tiempo ocupaban a este ilustre cuerpo en beneficio de nuestra juventud, y así me produciré en los términos a que alcance, no ya para deslumbrarlos con una vana y estudiada elocuencia, sino para que me ayudéis con vuestras luces a dar los merecidos elogios al Consulado, al director y a sus alumnos.

Desde la más remota antigüedad hasta nuestros días, la historia de los siglos y de los tiempos nos enseña, cuánto aprecio han merecido todos aquellos que han puesto el cimiento a alguna obra benéfica la humanidad y los que han fomentado y sostenido hasta darle una existencia invencible por los contrastes propios de las vicisitudes: las plumas más elocuentes se han ejercitado en aplaudir estas acciones; los buriles, los cinceles, las prensas, y todo ha contribuido para transmitir hasta los venideros siglos, las dulces memorias de aquellos sabios bienhechores, cuyas ideas eran las de la prosperidad del hombre.

Dirigid, Señores, vuestras miradas a los manuscritos antiguos, si queréis convenceros; observad esas medallas, las estatuas; leed los libros, y sobre todo el libro de los libros, y encontraréis tantas pruebas de esto mismo, que plenamente quedaréis convencidos. Si yo no temiera molestaros, os presentaría un catálogo inmenso de héroes elogiados por sus acciones, por sus hechos útiles al público; y no creáis que los confundiría con los monstruos a quienes la adulación, la vil adulación, hija de la servilidad voluntaria, merificó y elevó a aquella clase distinguida.

¿Y quién de vosotros es el que duda que esta Academia ha sido establecida por este Real Consulado, que él la fomenta y la sostiene? ¿No es ella el cimiento de una obra benéfica a la humanidad? Vosotros lo sabéis, sí, sabéis que de aquí van a salir individuos útiles a todo el Estado y en particular a estas Provincias: Sabéis que ya tenéis de quien echar mano para que conduzcan vuestros buques; sabéis que con los principios que en ella se enseñan tendréis militares excelentes; y sabéis también que hallaréis jóvenes con los principios que en ella adquieren, como acostumbrados al cálculo y a la meditación, serán excelentes profesores en todas las ciencias y artes a que se apliquen, porque llevando en sus manos la llave maestra de todas las ciencias y artes, las Matemáticas, presentarán al universo, desde el uno al otro polo, el curso inmortal de vuestro celo patrio.

No se ha contentado este ilustre cuerpo con establecerla, sino que se ha dedicado a fomentarla y sostenerla. Fue su creador, y quiso añadir a esta gloria la de conservador. En vano la ignorancia, la etiqueta, la envidia, cruel veneno de los más nobles sentimientos: en vano todos los escollos que se presentan siempre para que lo bueno, lo útil, lo ventajoso progresen, han salido a oponerse a la verificación de las provechosas ideas de esta Universidad hacia la Academia de Náutica; Nada le ha retraído de su pensamiento; siempre constante, siempre inalterable, ha vencido a sus enemigos, y ella se gloria con la esperanza de la completa victoria que ciertamente le dará la aprobación protectora de las ciencias y artes y a cuanto puede conducir a la felicidad de sus vasallos.

Puedo manifestaros infinitas muestras de esta proposición: el archivo que está a mi cuidado contiene libros que, aunque hablen en secreto, se producen con un lenguaje mudo, pero enérgico; ya los dignos acuerdos de la Junta de Gobierno, ya las representaciones a la Superioridad y al Soberano, los oficios a los sabios para tomar los mejores conocimientos y formar el reglamento que la gobierna, los encargos de instrumentos para que sirvan a la juventud en su instrucción y premios, los libros para el mismo objeto; en fin, todo os haría ver que no es un mísero fomento ni una estéril subsistencia con la que este cuerpo amante de la felicidad de estas provincias que están bajo sus miras, quiere perpetuar su Academia, para que todo joven que sólo conocía dos carreras y la holganza, tenga para ejercer su aplicación y adquirir los medios para vivir con comodidad y honor en provecho de la sociedad.

Sentados, pues, estos datos claramente se deduce que se hallan reunidas en este Real Consulado las dos circunstancias que han motivado las alabanzas de los individuos y cuerpos benéficos a la humanidad; por consiguiente que se ha hecho acreedor a ella y que no se me podrá tachar de parcialidad, por ser un individuo de los que lo componen ni tampoco de un vil adulador que sacrifica su tiempo ni mancha el papel para transmitir falsedades a la posteridad; tenemos la satisfacción de que es la verdad la que se produce, sin más aparejo que su noble sencillez.

Con la misma querría yo, por un transporte de mi celo, suplicaros ¡OH, ilustre Universidad! Siguieseis con vuestras ventajosas ideas hacia tan digno establecimiento. Pero nada más inútil que pediros lo que con anticipación nos habéis concedido, por obligación y en desempeño de los encargos del soberano. Sí, vosotros la protegeréis, la fomentaréis con el mismo anhelo que hasta aquí, y si en medio de las tristes circunstancias que nos han rodeado, supisteis comenzarlo y sostenerle, con mucha más razón le haréis progresar, cuando nada pueda interrumpir vuestras útiles ocupaciones, es decir, en esos días tranquilos que nos proporciona la tranquila paz; esa paz tan estimable que se compra al duro precio de la sangre y de la muerte. Tales son los votos de la patria que os mira como su apoyo y el sostén de sus esperanzas. Pero yo me detengo demasiado y ya en justicia llama mi pluma al director desinteresado, el sabio director, el aplicado director.

Don Pedro Antonio Cerviño, a quienes todos conocemos, es acreedor a estos títulos. Las pruebas que ha dado en servicio del monarca y del Estado, en obsequio de los particulares y de cuantos han ocupado sus talentos, justificarían mi proposición, pero no hablo a esos, no, ya sabéis su desinterés, sabiduría y su aplicación, manifestadas en esta Academia.

Entre las varias disposiciones de este cuerpo dirigidas al establecimiento propuesto, fue la de dar por oposición las dos direcciones que debe haber en él, con la condición de que los que la consiguiesen no tendrían el sueldo que les señaló hasta tanto aprobase el soberano.

Cerviño llevado sólo del deseo de propagar sus ideas y ser útil al Estado, se presenta gustoso a la palestra, obtiene la victoria como un valeroso atleta, da a conocer sus talentos e instrucción, y los examinadores a pública voz lo proclaman primer director; difiere este consulado al justo voto, le confiere la plaza y le posesiona de ella bajo la condición predicha.

Corren los años y los meses y la terrible situación en que nos hallábamos envueltos en la guerra, de que aun estábamos sintiendo los efectos, no nos proporciona la correspondencia con la metrópoli, y el sello de la Soberanía para consolidar la Academia no aparece; por siguiente permanece sin sueldos, y sin traerlos a consideración enseña con el mayor desinterés, franqueando sus libros e instrumentos sin recompensa alguna: no es otro su objeto que el de hacer jóvenes de provecho que hagan honor a la Nación.

¿Quién, sino Cerviño podría permanecer tanto tiempo sin tocar la utilidad física de su trabajo y seguir con tanto ardor y ahínco en la idea que se propuso en el estado de incertidumbre? ¿Y habré yo podido llamarle desinteresado? Sabéis muy bien que este nombre podrá ser en adelante su antonomástico, pues es muy raro encontrar hombre que trabaje sin ver inmediatamente la utilidad que le resulta, y mucho menos experimentando perjuicios.

La posesión que tiene de las matemáticas y los deseos de qué se extienda su estudio, le hacen emplear medios tan sabios para su enseñanza, por lo que le toca a la parte náutica, que en el espacio de dos años, presenta jóvenes instruidos en los ramos que manifiesta el cuaderno de las proposiciones que tenéis en vuestras manos, y entre ellos algunos que ya saben levantar y lavar planos con la posible perfección, para el tiempo que han gastado, no obstante la escasez de medios e instrumentos para el efecto.

¿Se consigue esto sin ciencia? ¿No es un don particular de sabiduría haber podido dominar los corazones de estos jóvenes, para que oyendo gustosos sus lecciones, se hayan dedicado al estudio y hayan aprovechado con tantas ventajas? No, Señores, así lo creéis y sin duda ya os resolvéis conmigo a multiplicarle gloriosas nomenclaturas: olvidaos por un momento del director desinteresado de que hablamos poco ha, para acordamos del director sabio; añadid también del director aplicado e incansable.

Cinco horas diarias están señaladas en el reglamento para asistencia a la escuela, y esto mismo ha llenado de satisfacción a este cuerpo. ¡Pero cómo! Siempre enseñando hasta con el ejemplo de sus ocupaciones, mientras que los alumnos desempeñaban las operaciones del encargo.

Agregad a esto, que a pocos días del establecimiento, así puedo decirlo, quedó sólo con el cuidado y de único director y con su constante aplicación venció las dificultades que podéis traslucir presentan los diferentes estudios a estos jóvenes, pues por no despedirlos y desanimarlos se han recibido a los que han ocurrido con deseo de aprender en muchas y diferentes épocas, la que hubiese podido seguir a un mismo tiempo con todo en el estudio de tantas y tan variadas materias.

Ya se deja conocer que sólo la aplicación podría sobrellevar un peso tan enorme, y como una causa motriz sostener esta máquina en el vigor o su resorte, para producir tales efectos. Pero yo he abierto heridas demasiado profundas a su modestia, hagamos alguna vez al verdadero mérito la injusticia de no elogiarlo, o vengan a sustituirme en esta obligación sus mismos alumnos, monumentos prácticos y multiplicados del que ha contraído D, Pedro Antonio Cerviño.

Sí, Señores, su dedicación al estudio ha sido constante e infatigable y muchos de ellos por la teoría pueden competir y sin duda exceder a infinito número de pilotos. No creáis que sólo han dado muestras de sus talentos en los certámenes y que acaso habrán dedicándose al estudio para sólo estos actos con el objeto de salir con lucimiento.

No ha sido así, pues en los exámenes privados que hay cada tres meses en la Academia, han desempeñado a satisfacción del director y de los individuos consulares que concurren a ellos según el reglamento, las preguntas que se les han hecho conformes a su ocupación, sin dar lugar a reconvenciones, y sin que se hayan visto en la precisión de imponer las penas que para estos casos están dispuestas en contra de los implicados.

Todo esto manifiesta la asiduidad en el trabajo, puesto que sin ella no es posible posesionarse de unos conocimientos cuya entrada es tan árida y penosa; no pudiendo vencer el desfallecimiento que imprime aun a los hombres formados, cuyo entendimiento está acostumbrado a la meditación, sin abandonar las distracciones propias a la edad y trabajar con constancia”.

Estas palabras dichas hace poco más de ciento cincuenta años deberían servir para replantearse la educación que actualmente se transmite en nuestros colegios, donde se ha bajado tanto la calidad educativa como también la exigencia pedida a los alumnos y a los responsables de los mismos, como así también se han olvidado las doctrinas y las palabras como las pronunciadas por el prócer Manuel Belgrano.

Luego de la Revolución de Mayo, Belgrano creó la Escuela Militar de Matemáticas el 12 de Septiembre de 1810, colocando bajo la dirección de la misma a Felipe Sentenach, quien en el discurso inaugural sostuvo “la importancia del conocimiento de las de las matemáticas en la carrera militar”. El citado director de dicha Escuela estuvo en ese cargo solamente dos años, a causa de su trágico fallecimiento.

En el programa de estudios elaborado por su director, figuraba: los principios de álgebra superior, trigonometría, nociones de geografía y construcción de fortificaciones, geometría plana, secciones cónicas y principios de mecánica y estática.

Para poder ingresar a la misma se debía rendir un examen de ingreso demostrando la perfección al escribir. Los seleccionados cursaban la carrera por espacio de dos años y ocho meses en el horario de diez a doce del mediodía.

En el reglamento elevado al Gobierno por orden de Sentenach se podía leer lo siguiente:
1° Todo individuo concurrente a la Academia deberá antes ser examinado por los jefes de su Cuerpo, de su regular destreza y perfección al escribir.
2° Como la conducta y buen manejo de los hombres son proporcionados a su educación y sentimientos, deberán todos los alumnos obtener de sus jefes un informe de su honradez, aplicación, celo, aptitud y demás apreciables circunstancias que deben distinguir a un militar; porque si no le acompañan estas cualidades, poco o nada de bueno puede prometerse, ni V.E. ni la patria, de su asistencia a la Academia.
3° Observadas las prevenciones expuestas en los dos artículos precedentes, conoce bien V.E. que probablemente el Estado podrá prometerse de los alumnos de la Escuela, el fruto que espera de su aplicación, y así será también del caso que V.E. les dispense todas aquellas fatigas que puedan causarles algún atraso en los estudios.
4° Para que los Oficiales que de esta guarnición hayan de concurrir a la Escuela militar, lo consigan sin perjuicio de las demás ocupaciones propias de su oficio, según me previene V.E., me ha parecido, para conciliar estas dos atenciones, algo incompatibles entre sí, que V.E., les ordene que precisamente concurran a la Clase, que les den lugar las demás atenciones del servicio del Rey; que por lo que respecta a remediar algún tanto el atraso, que indispensablemente habrán tenido de no haber asistido a ella continuamente; se procurará conseguirlo por medio de los repasos semanales, y otras disposiciones que podrán tomarse arregladas a la aplicación y talentos de cada uno.
5º Las horas, que en toda estación, me parecen más propias para asistir a la Academia, atendidas todas las circunstancias, son de las diez a las doce de la mañana. Y siendo lo que comprenden estos artículos, conforme a la recta voluntad de V.E., podrá impartir las correspondientes órdenes para el cumplimiento de cuanto en ellos se previene.

Los exámenes deberán dividirse en dos partes. El 1º comprenderá los asuntos indicados en los cuatro primeros capítulos, y será de Aritmética, Geometría especulativa y práctica, Trigonometría rectilínea y Fortificación de Campaña; señalándose para poder sufrirlos con el rigor que corresponde doce meses de continuado estudio.

El segundo deberá componerse de lo apuntado desde el capítulo quinto al octavo; esto es, de principios de Álgebra inferior y superior, con sus aplicaciones a la Aritmética y Geometría, de Secciones Cónicas, de Mecánica y de las principales nociones de Geografía. Para adquirir el conocimiento de todas estas materias, con disposición de un examen, es preciso concederles dieciocho meses de contracción al estudio."

Luego del fusilamiento de Sentenach por su participación en el motín de Álzaga, le sucede en el cargo Felipe Senillosa, quien había adquirido los conocimientos matemáticos en Francia y se encarga de mejorar el plan de estudios de su predecesor. 

...LA HISTORIA CONTINÚA
El gobierno establece por el año 1813, la apertura de una Academia con el fin de que se dictase en ella arquitectura civil y naval, y matemáticas. La misma tiene abiertas sus puertas por el transcurso de los tres años siguientes. A partir de 1816 se fusiona otra academia a la que había establecido el gobierno, quedando como director y preceptor de la misma Felipe Senillosa, quien fue el escritor del estudio “Programa de Curso de Geometría” presentado en la Sociedad de Ciencias Físico-matemáticas, y el encargado de redactar el “Tratado Elemental de Aritmética”.

El presidente Álvarez Thomas firmó el decreto con fecha de 20 de enero de 1816, mediante el cual se creó la Academia de Matemáticas que estuvo a cargo del Estado, siendo inaugurada oficialmente el 22 de febrero de 1816. El decreto presidencial sostenía que:
"El estudio de las matemáticas se ha considerado siempre como el primero y único elemento sólido de la ilustración y jamás podrá esperarse el progreso de los conocimientos, en ninguno de los ramos útiles al hombre en particular y a la sociedad en general, sin la aplicación de los axiomas que hacen al alma de aquella ciencia. Sobre la evidencia de este principio y siendo uno de los principales objetos del Gobierno facilitar los medios que mejoren la educación y formen ciudadanos vigorosos e ilustrados, ha resuelto en esta fecha se abra, por cuenta del Estado, una academia en la que se enseñen las matemáticas y el arte militar, debiendo los alumnos ser cadetes oficiales voluntarios o individuos particulares."

José Lanz, nacido en México y con formación científica se encargó de la Dirección de la Academia de Matemáticas durante su primer año e hizo la redacción del Reglamento de la misma, dejándole luego el cargo a Felipe Senillosa.

Senillosa procedía de la ciudad de Barcelona. Había estudiado matemática en la Universidad de Alcalá de Henares y luchado contra las tropas napoleónicas cayendo prisionero. En 1815, luego de recuperar su libertad y de conocer a Bernardino Rivadavia y a Manuel Belgrano, decide acompañarlos en su retorno al país. En Buenos Aires publica el periódico “Los amigos de la patria y de la juventud”, de publicación mensual y dedicada en gran parte a las ciencias.

Fallece el 20 de abril de 1858.

La Academia se ubicaba en la calle Humberto 1º entre Defensa y Balcarce del barrio porteño de San Telmo. Formó grandes discípulos, entre ellos Avelino Díaz, quien luego de recibirse trabajó como profesor de matemática, iniciando un curso de Ciencias Fisicomatemáticas en abril de 1821, en el Departamento de Estudios Preparatorios.

En dicha Academia, también llamada Escuela Oficial de Ciencias Exactas, el plan de estudios contaba con cálculo gráfico, álgebra superior y aplicaciones del álgebra a la geometría. 

En el interior del país Deán Gregorio Funes, en la Universidad de Córdoba, redactó un plan de estudios que fue aprobado en 1815. Funes dio real importancia a las áreas de geometría, aritmética, trigonometría y física, no sólo en su aspecto teórico como también en el práctico y el elemental.
Cabe destacar, que ya desde 1818 funcionaba en la provincia de Mendoza un curso completo, que abarcaba hasta las aplicaciones de Topología.

EL MATEMÁTICO AVELINO DÍAZ
Avelino Díaz, discípulo de Manuel Herrera y Jorge Lanz, comenzó en abril de 1821 un curso de Ciencias Físico-matemáticas en el Departamento de Estudios Preparatorios.

El curso tenía una duración de dos años. En el primero se estudiaba Geometría, Álgebra y Aritmética y en el segundo Principios de Mecánica y Geografía, Álgebra, Matemática y Trigonometría rectilínea y esférica. 

Díaz había nacido en Buenos Aires en el año 1800 y estudiado Matemáticas, teniendo como compañero de estudios a Felipe Senillosa.

Profesor de Filosofía en el Colegio de la Unión, Díaz también colaboró en la redacción del periódico “Estrella del Sur”, siendo asimismo miembro de la Sociedad de Fisicomatemática y Presidente del Departamento Topográfico. Como matemático escribió “Lecciones Elementales de Matemáticas” y “Lecciones Elementales de Álgebra”, ambas publicadas en el año 1824 y “Elementos de geometría” que fue editado en 1830.
Falleció en la localidad de Chascomús, provincia de Buenos Aires, el 1 de Junio de 1831.


LA MATEMÁTICA AVANZA
En 1822, en el Departamento de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires se estableció la Cátedra de Geometría Descriptiva, que quedó a cargo de Senillosa. Hasta que fue suprimida, en época de Juan Manuel de Rosas, les sucedieron en el cargo los profesores Romano Chauvet y Guillermo Lacour.
Rosas permitió el regreso de los jesuitas quienes se instalaron en el edificio que antes había pertenecido a la Compañía de Jesús, y autorizó en 1836 la apertura de una cátedra de matemática.

En el Colegio de Paraná fundado por el general Justo José de Urquiza, se dictaron cursos de aritmética y álgebra, los cuales estuvieron a cargo del profesor Pedro Andreu.

En la Capital Federal Juan María Gutiérrez, quien formó parte de la Generación del ’37 y era Licenciado en Derecho, fue nombrado Rector de la Universidad de Buenos Aires desde 1861 a 1873. En 1865 Gutiérrez abre un nuevo Departamento de Ciencias Exactas.

El profesor Bernardino Spelluzzi se hace cargo de la Cátedra de Matemática Pura de la universidad capitalina, mientras que la de Matemática Aplicada queda en manos del también profesor Emilio Rosetti. Entre los graduados de la primera promoción figuran Valentín Balvín y Luis Huergo, quien se recibió de ingeniero junto con Balvín y otros diez alumnos denominados los “doce apóstoles” por ser los primeros egresados de dicho Departamento.

Bajo la presidencia de Domingo Faustino Sarmiento se incorporaron profesores extranjeros especializados en Ciencias Naturales y Exactas y en 1873 se abre la Facultad de Ciencias Físico- Matemáticas que luego pasó a llamarse la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Cuando en 1874 se hizo la reforma universitaria quedó suprimido el Departamento de Ciencias Exactas, dando lugar a las creaciones de la Facultad de Ciencias Físico Naturales y a la Facultad de Matemáticas. 

El cuerpo de catedráticos quedó integrado, entre otros, por Emilio Rosetti, a cargo de las áreas de Geometría Descriptiva, Mecánica Aplicada y Arquitectura y Bernardino Spelluzzi, quien tomó el área de Mecánica Racional.

Ambos organismos (la Facultad de Ciencias Físico Naturales y la Facultad de Matemáticas), se reunieron en uno solo denominada Facultad de Ciencias Físico-matemáticas, en 1881.

El primero a quien se otorga el título de Doctor en Fisicomatemáticas fue Idelfonso Ramos Mejía.

También el progreso científico llega a la Universidad de Córdoba, a raíz de la Ley de Agosto de 1869, contratándose profesores especializados venidos de Europa, entre ellos el doctor Augusto Vogler, quien se destacó en el área de las matemáticas.

El doctor Valentín Valbín fue el encargado de la primera publicación de una revista dedicada por completo a la rama de dicho saber, cuyo primer ejemplar salió el 1 de septiembre de 1889 y llevó el nombre de “Revista de Matemáticas Elementales”. Durante los tres años en que salió publicada dicha revista, la matemática se vio fortalecida ya que sirvió para la estimulación del estudio de las ciencias exactas y para intensificar la enseñanza de dicha materia en los colegios nacionales.

LA INFLUENCIA DE REY PASTOR
Nuevos aires llegan con el comienzo del siglo. En los primeros años del siglo XX comienzan a aparecer nuevas revistas científicas, entre ellas la “Revista de Matemáticas” cuyo director fue Manuel Guitarte y que contó con los ingenieros Duclout y Emilio Rebuelto, y los doctores Paul Frank y Camilo Meyer como colaboradores estables. La tirada de esta revista circula hasta el año 1918.
En 1919 se da a conocer la “Revista de Matemáticas y Física Elementales”, dirigida por el profesor Bernardo Baidaff.
Llega a nuestros oídos el nombre de un gran maestro: Rey Pastor.
Julio Rey Pastor, nacido en España el 16 de agosto de 1888, estudió en el Instituto de Sagasta de Logroño, y luego en Zaragoza con el matemático Zoel García Galdeano. Tenía veintidós años cuando se doctoró en Matemáticas en la Universidad de Madrid y formó, con el apoyo del matemático y dramaturgo José Echegaray y el general Benítez, la Real Sociedad Matemática Española.

Pastor llega a Buenos Aires en 1917 invitado por la Institución Cultural Española, para fomentar la renovación en los estudios matemáticos y participar en el Instituto de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, quien lo contrata como profesor del Doctorado en Matemática.

Entre sus mayores logros en nuestro suelo se cuentan:
- La creación del Doctorado de Ciencias Exactas y el impulso en la construcción de una importante biblioteca matemática en el año 1928.
- Entre 1929 y 1933 publica en la Facultad de Ciencias Exactas el Boletín del Seminario Matemático Argentino.
- Crea la Unión Matemática Argentina en 1936 y colabora, junto a José Babini de una Historia de la Ciencia Nacional.

Sigue trabajando paralelamente en España aprovechando la diferencia de estaciones entre el hemisferio norte y el sur: de mayo a noviembre trabaja en Buenos Aires y de noviembre a mayo en España.

En 1959 es nombrado Profesor Emérito por la Universidad de Buenos Aires. También trabajó para el Instituto Superior del Profesorado de la Capital Federal y de las Universidades de Cuyo, de La Plata y Del Sur.

Pero a Pastor no sólo le inquietaban las matemáticas. También fue profesor de la Cátedra de Epistemología de la Facultad de Filosofía y Letras y, algo que muy pocos saben, fue también fundador del pueblo General Enrique de Godoy, situado en la localidad de General Roca, provincia de Río Negro. También profundizó en los estudios de la cartografía española, trabajo que se vio reflejado en un libro de 1960, escrito en colaboración con E. Gracia Camarero.

Por esos años, y por impulso de Pastor, la Universidad de Buenos Aires se llena de gloriosos matemáticos como nunca antes: Estéban Terradas, Federico Enriques, Emil Borel, Jacques Hadamart, Tulio Levi Civita, y George Birkhoff, quienes llegan a la Argentina a partir de la década del 20.

Fueron alumnos de dicha universidad, y sólo para nombrar a algunos de ellos, matemáticos como: Enrique Butti, Emilio Rebuelto, Justo Pascali y Manuel Guitarte. Y se recibieron como Doctores en Ciencias Físico-matemáticas: Juan Blaquier, Mariano Sadosky, Bernardo Baidaff y la célebre Celina Repetto.
Repetto, oriunda de la Ciudad de Buenos Aires, vivió en una casa del barrio porteño del “Once”, al lado del Teatro “Artea”, más precisamente en Bartolomé Mitre 2297, junto con su madre, una hermana y una señora que cuidaba de ellas. 

Era Doctora en Ciencias Físico-Matemáticas y se desempeñó como profesora de enseñanza secundaria en las áreas de matemática y física. Trabajó en la Escuela Normal Sarmiento, en el Instituto Nacional del Profesorado Secundario, la Universidad Tecnológica, la Facultad de Ingeniería y de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires, la Escuela Nacional de Comercio Nº 5 José de San Martín y fue catedrática en el Liceo Nacional de Señoritas Nº 3. Aparte escribió una docena de libros reeditados varias veces y con los cuales se formaron unas cuantas generaciones de argentinos.

Por el año 1911 la Universidad de La Plata tiene como profesor de Matemáticas al alemán Paul Frank, y poco más tarde se incorporaría el italiano Hugo Broggi en la cátedra de Matemática Superior. Entre los profesores argentinos que trabajaban en esa universidad se destacaron los nombres de José A. Medina y Alberto Sagastume Berra.

En 1923 se abren las puertas del Círculo Matemático y el Instituto Nacional del Profesorado Secundario de Buenos Aires, con la finalidad de intensificar los estudios del saber matemático.

Un año después sé nucleó a los científicos dedicados a esta área bajo la Sociedad Matemática Argentina, fundada por esa época y que se cerró en el año 1927 junto con la “Revista Matemática”, que era difundida por dicha sociedad.



JULIO REY PASTOR

EINSTEIN: LA VISITA DE UN GENIO


Einstein en una de sus conferencias en Buenos Aires

Albert Einstein nació en la ciudad de Ulm, Alemania, el 14 de marzo de 1879. Pauline, su madre, al ver a su hijo recién nacido observó que su cabeza era desproporcionada y lo creyó deforme. Luego, al verlo tan callado pensó que sufría de algún retraso mental. Veinticinco años después de su nacimiento sorprendió al mundo con su famosa“Teoría de la Relatividad”.

Este hombre genial, físico y matemático, pisó territorio argentino en el año 1925. Su visita se debió a una invitación especial de la Universidad de Buenos Aires y de la Sociedad Hebraica Argentina.

Llegó al puerto de Buenos Aires a bordo del barco Capitán Polonio y una vez en tierra, vivió entre nosotros entre el 24 de marzo y el 24 de abril acompañado de Elsa, su prima y esposa, alojándose en la casa de la familia Wasserman.

El Premio Nóbel de Física de 1921 dio en total doce conferencias explicando su teoría y pidió a los presentes de las mismas que “ante la menor duda se lo interrumpiera”.

En el Colegio Nacional de la ciudad de La Plata y a pedido de la violinista Curubeto Godoy, perteneciente a una orquesta que estaba allí para agasajar al físico-matemático, Einstein aceptó tocar el violín interpretando un fragmento del “Zapateado de Sarasate”.

Una vez finalizado el acto, el Presidente de la Universidad de La Plata le ofreció a Albert Einstein un cheque por la suma de mil pesos de esa época que él no aceptó y, luego de una amable discusión, llegaron a un acuerdo por el cual Einstein decidió recibir quinientos pesos, con la condición de que los otros quinientos sean utilizados para investigaciones científicas.

Colaboró con el periódico La Prensa en el cual se publicaron varios artículos suyos, proponiendo en uno de ellos una Paneuropa (unión de países europeos), mucho antes de que se hable de la Unión Europea.

Quería que todo el mundo entendiera su teoría y en una de las ediciones de dicho diario dijo:
"Quiero que en la Argentina, en cuya capital reconozco un gran centro de cultura, se conozcan los fundamentos de mi teoría, tal como la entiendo y no bajo el aspecto en que me la presentan admiradores entusiastas que, en el calor de la polémica, la desfiguran muchas veces."

Einstein en casa de la familia Wasserman, donde se hospedó, junto a la Sra. Wasserman y la escritora Elsa Jerusalén (gentileza: Centro Cultural Borges)
La familia Wasserman

DASSEN Y LA BIBLIOTECA HECHA REALIDAD
En 1928 se hace realidad un sueño: se crea la primer biblioteca dedicada exclusivamente a las matemáticas en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Ciudad de Buenos Aires, con la donación de colecciones especializadas, siendo su primer presidente el ingeniero Manuel Guitarte.

La Sociedad Científica Argentina creó el Seminario Matemático Doctor Claro Cornelio Dassen, como forma de agradecimiento al matemático argentino nacido el 16 de septiembre de 1873, ya que la mayoría de los volúmenes que poseía la biblioteca habían sido donados por él. 

Dassen había cursado sus estudios en los colegios Negrotto y Nacional Buenos Aires egresando con medalla de oro de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1897, doctorándose en 1901 en las Ciencias Físico-matemáticas.

Dictó las Cátedras de Física, Teoría de los Mecanismos y de Geometría Descriptiva Aplicada en la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, fue profesor en el Colegio Nacional Buenos Aires y trabajó como ingeniero para la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.

Lo designaron miembro de la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales en 1925. Falleció el 28 de diciembre de 1941 en la ciudad que lo vio nacer: Buenos Aires.

FCEyN - Pabellón II
FACULTAD DE CIENCIAS EXACTAS Y NATURALES
DE LA UNIVERSIDAD DE BUENOS AIRES

EL APOGEO DE LA CIENCIA MATEMÁTICA
En la década del 1940 se nota un avance de la ciencia matemática gracias a los seguidores de Pastor: Florencio Jaime, Francisco La Menza y Juan Blaquier. En el Instituto Nacional del Profesorado de la Universidad Nacional de Cuyo se incorpora Manuel Balanzat.

Mischa Cotlar, otro gran científico, dictó cátedra en la Universidad de la Plata y en la de Cuyo, y Roque Scarfiello dictó clases de Análisis Matemático. Emilio Roxin se destacó en el estudio de las ecuaciones diferenciales.

Matemático admirado, Cotlar había nacido en Ucrania, Rusia, pero vivido la mayor parte de su vida en América Latina. A los 16 años emigró de Kiev con su familia llegando hasta el limítrofe país de Uruguay donde vivió varios años.

En dicho país se ganaba la vida como pianista de música clásica hasta que en 1935 un profesor lo hizo partícipe del círculo de matemáticos prestigiosos que se daban cita en la ciudad de Buenos Aires, permitiéndole conocer a gente de la talla de Julio Rey Pastor, Manuel Sadosky, Alberto P. Calderón y a González Domínguez, quienes hicieron brillante a la década de 1940.

Cotlar solía donar parte de su sueldo a la Fundación Albert Einstein para becas a jóvenes estudiosos. A raíz de la intervención militar del año 1966 emigró primero a Estados Unidos y luego a Venezuela.

Fue distinguido con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Buenos Aires recibiendo en el año 2006 el Premio Domingo Faustino Sarmiento, entregado por la Cámara de Senadores de la Nación Argentina. Falleció en Buenos Aires el 16 de enero de 2007.

. Mitcha Cotlar

“La matemática no es una ciencia,
es la ciencia”
Félix Auerbach

“EL MATEMÁTICO ARGENTINO”
Alberto P. Calderón es considerado el mejor matemático argentino. Nació el 14 de septiembre de 1920 en la provincia de Mendoza y, como Mitcha Cotlar, también tocaba el piano. Los padres le hacían realizar cálculos matemáticos durante las comidas mientras de fondo se escuchaba música clásica, vinculando de esta manera la música con las matemáticas.

Como Calderón quería ser ingeniero su padre lo inscribe en la Eidgenossische Hochschule de Zurich, la mejor escuela del mundo en la preparación de futuros ingenieros, haciéndole también estudiar alemán.

En Zurich, donde estaba pupilo y a raíz de una travesura, su profesor lo castiga con un problema de geometría despertándole de esta manera su vocación de matemático.

De vuelta en Argentina, se recibe como ingeniero luego de siete años de estudio poniéndose en contacto con Bernardo Baidaff, Julio Rey Pastor, Santaló, Balanzat y su mentor, Alberto González Domínguez.

De forma conjunta con Zygmund desarrolló la Teoría de las Integrales Singulares, que se muestra como el instrumento adecuado para el estudio de ecuaciones diferenciales elípticas o hiperbólicas, muy especialmente para la solución del problema de Cauchy cuando el contorno satisface una condición de Lipchitz.
Fallece el 16 de abril de 1998 dejando un impresionante legado en la rama que supo brillar.



ANTONIO MONTEIRO

Un matemático que llegó a nuestro país y a quien quiero por este medio homenajear, fue el matemático portugués Antonio Monteiro. Nacido en Angola el 31 de mayo de 1907 y padre de un militar del ejército portugués, realizó sus estudios secundarios en el Colegio Militar en Portugal y se recibió de Licenciado en Matemática en 1930 en Lisboa, graduándose de Doctor en Matemáticas en La Sorbona de Paris, en 1936.

Funda la revista “Portugaliae Matemática” en 1937, creando el “Seminario de Análisis General” en Lisboa también en ese año y en 1940, ayuda a fundar la Sociedad Portuguesa de Matemática, la Revista Gazeta Matemática, el Centro de Estudios Matemáticos y la Junta de Investigaciones Matemáticas, antes de hacerse cargo de la cátedra de Análisis General en la Universidad de Río de Janeiro, recomendado por el Premio Nóbel de Física Albert Einstein.

Llega a Buenos Aires en 1950 contratado por la Universidad Nacional de Cuyo siendo su primer destino la Facultad de Ingeniería de San Juan, dándole un giro moderno a la enseñanza de las matemáticas, creándose bajo su impulso el Departamento de Investigaciones Científicas (DIC), en el cual funcionaba el Instituto de Matemática dirigido por Mischa Cotlar.

En este Instituto se reunían figuras como Eduardo Zarantonello, Dietrich Volker, Orlando Villamayor y Gregorio Klimovsky entre otros, aparte de Mischa Cotlar y el mismo Antonio Monteiro.

En 1956, luego del derrocamiento del general Juan Domingo Perón, el DIC es obligado a cerrar sus puertas.

El 6 de enero de 1956 se crea la Universidad Nacional del Sur, en la localidad de Bahía Blanca. Los profesores Vicente Fatone y Omar Varsavsky son los encargados de dar forma a la Licenciatura en Matemática y ahí se dicta el curso de Álgebra II que es considerado como el primer curso serio de matemáticas por esos sitios.

Monteiro dirige la Universidad durante los años comprendidos entre 1957 y 1964, siempre por períodos breves ya que él daba mayor importancia a la organización, la investigación y la dirección de sus discípulos, más que a los cargos directivos.

Invitó a destacados matemáticos del momento tales como: Helena Rasiowa y Roman Sikorski, en 1958. Makoto Itoh y Paulo Ribenboin en 1959, Georges Alexits (de Budapest), Jean Porte, Federico Gaeta y Orlando Villamayor en 1960 y Mischa Cotlar y Kiyoshi Iseki, en 1963.

En 1968 Monteiro participa del Congreso Panamericano de Matemática, realizado en Buenos Aires, presentando un trabajo sobre generadores de reticulados distributivos, alabado por Garret Birkhoff, quien estaba presente en el Congreso.

Viaja a Europa y a su regreso se jubila siendo nombrado Profesor Emérito de la Universidad del Sur. En 1975, invocando la legislación antiterrorista, uno de los interventores pasajeros de la universidad le prohibió la entrada a la misma.

En 1977 regresa por segunda vez a Portugal, donde ocupa un puesto de investigador creado especialmente para él, abriendo una línea de investigación sobre álgebra de la lógica. 

De regreso a Bahía Blanca, falleció el 29 de octubre de 1980.
Hoy en día la universidad cuenta con una biblioteca que lleva merecidamente el nombre del matemático portugués Antonio Monteiro, siendo una de las mejores de Latinoamérica.

“La matemática constituye
el ideal de la ciencia”
(Bacon)

NUEVOS AIRES PARA LA MATEMÁTICA 
En el transcurso del siglo XX aparecen en la zona litoraleña diferentes organismos que se dedicaron al área de la ciencia que se está tratando. Entre ellos el Instituto de Matemática en el año 1940 y el Instituto de Matemática Aplicada en 1942. La Universidad de La Plata realizó cursos de significación, y surge en Mendoza en 1954 el Instituto de Matemática de la Universidad de Cuyo.

En mayo de 1952 y debido al aumento del alumnado, el gobierno dispuso desdoblar la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Buenos Aires en Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y en la Facultad de Ingeniería.

En 1959, debido a la Décima Reunión de la Conferencia General de la UNESCO y al pedido del gobierno realizado el año anterior, se crea el Centro Regional de Matemática para América Latina. 

La Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires crea en 1962 el Instituto de Cálculo para la resolución computacional de problemas, el cargo de Director del mismo fue desempeñado por el célebre Manuel Sadosky entre los años 1962 y 1966, año en que el General Juan Carlos Onganía, por entonces Presidente de la Nación, intervino la Universidad de Buenos Aires debiendo renunciar la mayoría de los investigadores pertenecientes al Instituto de Cálculo, incluyendo a Sadosky.

Entre los temas de investigación estuvieron:
-
Modelos matemáticos de mecánica del continuo, a cargo de Mario Gradowczyk, Hugo Folguera, Enrique Risler y Oscar Maggiolo.
- Modelos de simulación y optimización de aprovechamiento de ríos andinos.
- Asesoramiento y procesamiento computacional para la Comisión Nacional de Energía Atómica.

En el Instituto se llevaron a cabo tareas administrativas luego de la intervención militar hasta el año 1988, cuando se hace cargo del mismo el Doctor Pablo M. Jacovkis quien promovió la formación de investigadores en el área de la Matemática Aplicada.

Jacovkis en el año 1998 renuncia a dicha plaza, asumiendo como Decano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, haciéndose cargo como Director del Instituto el Doctor Víctor J. Yohai.

Actualmente se desarrollan actividades tales como:
- Estadística médica y asesoramiento al Hospital de Pediatría.
- Estudios sobre la Corriente de Niño.
- Geometría computacional.
- Modelos de simulación de reservorios de petróleo.

“Se advierte, entre los matemáticos, 
una imaginación asombrosa. 
Repito: existía más imaginación
en la cabeza de Arquímedes 
que en la de Homero”.
(Voltaire)

LA NOCHE MÁS OSCURA
Entre los años 1957 y 1966 se lleva a cabo lo que se da en llamar como “La época de Oro de la Ciencia Argentina”. La Universidad de Ciencias Exactas nombró como decano interventor a José Babini en 1956, quien luego sería Director General de Cultura e integrante del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas (CONICET) y director de la Editorial Universitaria de Buenos Aires (Eudeba.)

Con la asunción de Arturo Frondizi, Babini es sucedido en el cargo de la Universidad de Buenos Aires por Rolando García quien estableció contacto con instituciones científicas internacionales, fundando en 1958 el Instituto de Investigaciones Bioquímicas de Exactas.

Vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales entre 1958 y 1966 fue el matemático Manuel Sadosky, precursor de la computación y la informática en la Argentina y creador del Instituto de las Exactas de la UBA, en 1962, que fue el primer laboratorio de computación que hubo en nuestro país y donde, por intermedio de Bernardo Houssay se presentó a Clementina: la primer computadora utilizada con fines científicos.

Según palabras de Sadosky “creíamos que las computadoras iban a ser cada vez más grandes... Pero no, se redujo su tamaño y aumentó su capacidad de memoria y ejecución... Le pusimos Clementina porque modulando un pitillo que emitía la máquina, se escuchaba Clementine, una canción inglesa muy popular”.

Clementina, inaugurada en 1961, se usó para resolver problemas vinculados con la matemática concreta o aplicada (economía matemática, investigación operativa, estadística, mecánica aplicada, análisis numérico, sistemas de programación y lingüística computacional) y distintas empresas y entidades tales como YPF, Ferrocarriles Argentinos, la CEPAL y varias universidades, la utilizaron para diferentes investigaciones.

Sadosky renunció a su cargo luego del golpe militar impuesto por Juan Carlos Onganía y colaboró con diversos países de Latinoamérica, particularmente Uruguay.
Clementina sufrió los horrores de la represión. Fue destruida en su totalidad por manos brutales que hicieron desaparecer muchas de sus piezas, luego de la intervención militar a la Universidad de Buenos Aires que siguió al golpe militar de Onganía.

A pesar de los intentos por detener el pensamiento 1961 fue sin duda el año de los matemáticos. Surgen los nombres de: Héctor O. Fattorini, Miguel E.. Herrera, Beatriz Margolis, Ricardo Nirenberg, Víctor Pereyra, Horacio Porta, Néstor M. Riviere, Cora S. Sadosky, Carlos Segovia Fernández, Fausto Alfredo Toranzos, Norberto Fava. Todos estos destacados matemáticos son la razón por la cual se los considera como “La Generación del 61”. 

En 1966 el rector de la Universidad de Buenos Aires, a raíz de la invasión de Onganía a las facultades, dijo: “hacemos un llamado a los claustros universitarios en el sentido de que sigan defendiendo como hasta ahora la autonomía universitaria. La Universidad no es una máquina ni una razón; es una voluntad decidida a iluminar los caminos más difíciles del hombre”.

Mientras tanto, los docentes y alumnos tomaron la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales en demanda de la anulación del decreto 16.912 que ponía fin a más de cuarenta años de autonomía, co-gobierno y libertad de cátedra, emblemas de la Reforma Universitaria de 1918 que fueron el orgullo argentino.

Docentes y estudiantes invitaron a los compañeros que no estuviesen de acuerdo con la toma o sintieran miedo, a retirarse. Tanto Rolando García como Manuel Sadosky y Warren Ambrose, pensaron que su sola presencia bastaría para que las tropas de Onganía se retirasen y abstuviesen de reprimir la toma pacífica de las universidades.

Del lado de afuera estaban los militares que debían cumplir con la orden debida de apuntar a la cabeza. Pero la querella criminal iniciada por Rolando García al general Fonseca dice lo contrario: según el informe forense García sufrió además: lesiones en el cráneo, la espalda y la fractura de parte de la mano derecha.

Del lado de adentro y contrariamente a la represión brutal, los docentes y alumnos les respondieron con la canción más hermosa y la que más nos representa en el exterior: el Himno Nacional Argentino.

En aquella noche en la que todavía repercuten sus ecos, fueron detenidas 200 personas que sufrieron vejaciones y simulacros de fusilamiento.
En Ciencias Exactas y Naturales dimitieron 675 personas dedicadas a la docencia y 330 entre profesores, jefes de Trabajos Prácticos, ayudantes y técnicos.
Los institutos de Biología Marina, Cálculo, Meteorología y Televisión Educativa, fueron desmantelados.

Entre 1974 y 1983 (año de la vuelta a la Democracia), de los 600 desaparecidos que tiene la UBA, más de 320 pertenecen a las Facultades de Ciencias Exactas, Filosofía y Letras y Arquitectura y Urbanismo.

Y lo que es más triste. De los 15.000 científicos que conformaban la comunidad argentina, 7.000 se encuentran en la actualidad en el extranjero.

Argentina perdió, de esta manera, la posibilidad de seguir adelante con la iniciativa que había tenido hace doscientos años un prócer: Manuel Belgrano. Esta persecución dio origen a lo que se denominó como “la fuga de cerebros” más grande de la historia científica nacional.

...Pero como dice Teresa Parodi: “nos han robado hasta la primavera, pero no pueden con nuestra canción”. 
Y como muestra, lo que sigue:

En 1969 se crea el Proyecto Multinacional de Matemática, dependiente del Programa Regional de Desarrollo Científico y Tecnológico de la OEA. Se abrieron tres centros: el de México, el de Río de Janeiro y el de Buenos Aires que funcionaba en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales y que estaba a cargo de Orlando Villamayor.



MANUEL SADOSKY
Era hijo de una familia rusa que se exilió en Buenos Aires en el año 1905. Su padre pagó el estudio de sus cuatro hijos en el Colegio Mariano Acosta con sueldo de zapatero, y Manuel se mostraba orgulloso de la escuela pública donde él se había forjado.

Realizó investigaciones económicas y matemáticas, escribió los primeros textos de análisis matemático en español, trajo a la primera computadora universitaria (la famosa Clementina) y fue víctima de “La noche de los bastones largos”.

Estuvo exiliado primero en Venezuela y luego en España retornando al país en 1983 cuando asumió el Doctor Raúl Ricardo Alfonsín, quien lo nombró Secretario de Ciencia y Técnica de la Nación. Se dedicó además a democratizar el CONICET y a crear la Escuela Superior Latinoamericana de Informática. 

Junto con Pablo Jacovkis daba charlas a los alumnos secundarios para contagiarles su pasión por aprender. Le preocupaba cómo hacer para recuperar a los científicos que se vieron obligados como él, al exilio, cuestión fundamental para la reestructuración nacional.

Amante de las matemáticas, el cine, la educación y las computadoras, falleció a la edad de 91 años el 18 de Junio de 2005.

Hoy una Fundación lleva el nombre de este genial matemático que tiene por función promover las Tecnologías de la Información y la Comunicación, como una manera de pagar en parte la deuda que Argentina tiene para con él. 
Una foto...
.
“Todo aquello, que han realizado 
a lo largo de los siglos,
las mayores inteligencias en relación
con la comprensión de las formas, 
por medio de conceptos precisos, 
está reunido en una gran ciencia:
la Matemática”. (J. M. Herbart)

LA MATEMÁTICA EN LA ACTUALIDAD
Hoy por hoy, las universidades argentinas más prestigiosas trabajan para mantener el prestigio de las ciencias matemáticas dándonos nombres como Gustavo Corach, Patricia Sadosky, Héctor Cuenya, Carmen Polacek, etc., y desarrollan investigaciones concernientes a esta área. Muchos matemáticos de la actualidad otorgan prestigio a las matemáticas participando en congresos internacionales y trabajando en universidades extranjeras, dejando bien en alto el nombre del país que los vio nacer.

En nuestro país un matemático que supo captar la esencia de la matemática, la tomó de las astas, cual si fuera un toro, y nos colocó de golpe en la arena de esta ciencia convirtiéndonos en espectadores y participantes del mundo de los números y la geometría.
Es a él a quien está dedicado el próximo capítulo:


EL MILAGRO PAENZA

Adrián Paenza nació en Buenos Aires el 9 de mayo de 1949. Se lo conoce popularmente como un periodista deportivo, pero Adrián es más que eso: es Licenciado en Ciencias Matemáticas desde 1970, Doctor de Ciencias Matemáticas y Profesor adjunto regular del Departamento de Matemáticas de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA entre los años 1979-1986.

Redactor de la revista XXI y colaborador de las revistas XXIII y TXT. En la televisión trabajó en los programas: “Fútbol de primera”, “Lo mejor de la NBA”, “Detrás de las noticias”, “Día D” (Con el prestigioso periodista Jorge Lanata), “Periodistas” y actualmente se lo puede ver en el programa “Científicos, industria argentina” que ganó el Premio Martín Fierro 2003 como mejor programa en el rubro cultural/educativo.

Y digo que Adrián es más que eso, porque supo tocar las fibras de los argentinos de tal manera que convirtió a las matemáticas en charlas de café.

Escribió el libro “Matemática... ¿estás ahí?, Y así como la Bella Durmiente durmió cien años esperando por el príncipe que la viniera a despertar, así parece también que la matemática durmió por muchísimo tiempo hasta encontrar a su príncipe azul de la mano de un escritor argentino que supo interpretarla. Y nosotros nos hemos dejado llevar por el encantamiento de esta ciencia, y por este autor-poeta que nos trasladó a la magia de los números y nos hizo disfrutarla.

He escuchado decir que hay dos cosas en la vida que no tienen explicación: el éxito y el fracaso. Y el éxito de Paenza no se puede explicar porque es casi seguro que no la tenga, que sea producto de múltiples factores y además porque no se debe preguntar por qué se produce el suceso. Simplemente sucede y se acepta. El caso Paenza es uno de esos acontecimientos inexplicables en los que sin darnos cuenta nos vemos sumergidos.

Como si fuera poco, parece que el romance entre la gente y la matemática recién comienza, porque Adrián Paenza no nos cautivó con un solo libro sobre esta ciencia milenaria sino que su primer libro tuvo frutos y dio a luz un segundo libro: “Matemática... ¿estas ahí? Episodio 2”. Y así como la saga de George Lucas con La Guerra de las Galaxias, ojalá que haya muchos episodios más sobre esta ciencia traída de la mano del maestro Adrián Paenza.
Como dije anteriormente, Paenza no es el único...

Otros profesores como él, trabajan con ahínco para que las generaciones presentes y futuras les pierdan el miedo a esta ciencia maravillosa.

Es a todos los profesores de matemáticas y a todos los que no siéndolo la aman, a quienes está dedicado esta investigación bibliográfica, la cual jamás pretendió ser perfecta, sino que quien escribe quiso simplemente darse el gusto de bucear en la historia matemática argentina, sabiendo de entrada lo difícil que es encontrar información de estas características.

Gracias a todos, y hasta siempre.

BIBLIOGRAFÍA
Biblioteca de Consulta Encarta, 2005.
Dassen, Cornelio. Las matemáticas en la Argentina. Sociedad Científica Argentina, 1954.
Diario Clarín, 14 de abril de 2002.
Diario Clarín, 19 de junio de 2005.
Diario Clarín, 21 de abril de 2005.
Diario Clarín, 25 de marzo de 2006.
Diario La Nación, 17 de enero de 2007.
Gran Enciclopedia Universal Espasa Calpe. Editorial Planeta, 2005.
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http://www.cnba.uba.ar/historia/percol.php
http://www.fundacionkonex.com.ar/premios/curriculum.asp?ID=1937&ano=1997
http://www.navego.com.ar/biografias/historia_arg/ciencias_exactas_mayo.html
http://www.oni.escuelas.edu.ar/olimpi98/ConociendoNuestraCiencia/evolucion%20del%20pensamiento.html
http://www.patagoniadixit.com.ar/Prologo/1710-1778.htm
http://www.unc.edu.ar/resena.html
Pigna, Felipe; Seoane, María. Revista Caras y Caretas. Edición especial sobre “La noche de los bastones largos”, Julio de 2006.
Repetto, Celina. Geometría del Espacio. Editorial Kapelusz, Buenos Aires, 1940.
Repetto, Celina; Linskens, Marcela; Fesquet, Hilda. Geometría 1. Editorial Kapelusz, 1966.
Revista Newsweek. Edición número 14, 1 de Noviembre de 2006.
Roger Highfield, Paul Carter. Las vidas privadas de Albert Einstein. Folio, 2003.
Tahan, Malba. Matemática curiosa y divertida. Pluma y Papel ediciones, Buenos Aires, 2006.
www.ic.fcen.uba.ar


Hay muchos nombres de hombres de ciencia que no son recordados. Aventureros... navegantes... matemáticos... sacerdotes... que viajaron por el mundo sin saber bien con qué se iban a encontrar al otro lado del océano. Genios y titanes de mares embravecidos.
Olvidados por años a causa de nuestra frágil memoria y desidia.
Este es un medio para traerlos nuevamente al presente, recordarlos y darles el lugar que se merecen por habérselo ganado.
“Recorrido Histórico de la Matemática en Argentina” se propone hacerlos transitar el camino de la historia, por senderos matemáticos desconocidos y no tanto.
Un mundo para dejarse llevar por aquellas personalidades que dieron lo mejor de sí para hacer de Argentina un mejor país.
Gente que confiaba en el futuro y en las matemáticas.
Que amaban esta ciencia y disfrutaban haciéndola.
Y que por amor a ella nos la transmitieron.
Escribir este Recorrido fue devolver la mil millonésima parte de lo que ellos otorgaron.
Y es para que el lector, sea quien sea, los redescubra e intente comprender el gran trabajo que los matemáticos realizaron y realizan.
Espero sinceramente que disfruten recorriendo el sendero de esta ciencia maravillosa:
LA CIENCIA DE LAS MATEMÁTICAS.


AUTORA:
Andrea Noemí Lopes,(1)
31 de Marzo de 2007.

Datos Autora:
(1)Andrea Noemí Lopes nació en la Ciudad de Buenos Aires el 7 de mayo de 1973.
Descendiente de inmigrantes portugueses que llegaron a la capital argentina a mediados del siglo XX, estudió la secundaria en el Comercial Nº 22 Doctor Gustavo A. Martínez Zuviría.
Fue preceptora en la EMEM Nº 2 y en la Escuela Normal Nº 8.
Luego de haber realizado diferentes cursos emparentados con la educación, decidió estudiar el Profesorado de Enseñanza Primaria, realizándolo en la Escuela Normal Superior Nº 11 Doctor Ricardo Levene, del barrio de Parque Patricios.
Es autora de poesías teniendo varias publicadas en formato digital.

Para cualquier sugerencia dirigirse a:
andrea_lopes1973@yahoo.com.ar.



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