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Martí y Maceo en el partido revolucionario cubano

Resumen: Como todos conocemos, el 10 de abril de 1892 nuestro Apóstol José Martí y Pérez junto a Carlos Baliños y otros compañeros fundaron el Partido Revolucionario Cubano para luchar por la independencia de Cuba y una vez alcanzada ésta; fomentar la de Puerto Rico.

Publicación enviada por Lic. Fulgencio Anieris Ramos Callís




 


Como todos conocemos, el 10 de abril de 1892 nuestro Apóstol José Martí y Pérez junto a Carlos Baliños y otros compañeros fundaron el Partido Revolucionario Cubano para luchar por la independencia de Cuba y una vez alcanzada ésta; fomentar la de Puerto Rico.

Si estudiamos la historia veremos, que para alcanzar este objetivo, llegaremos a la valoración que en este magistral empeño, muchos compañeros dieron su aporte en ideas, en esfuerzos y en actividades prácticas apoyando la existencia del Partido. Por ello en cumplimiento a la máxima Martiana de “Honor a quien Honor merece” pretendemos en estas breves líneas hacer un reconocimiento a uno de los que aportaron ideas e hicieron grandes esfuerzos para su creación y dieron sus vidas luchando contra el colonialismo español bajo la dirección del Partido Revolucionario Cubano; ese hombre y combatiente insuperable fue: ANTONIO MACEO Y GRAJALES.

En honor a la verdad en la opinión pública del pueblo cubano se conoce más la afirmación de Maceo, en sus comentarios a la carta al general español Camilo Polavieja en el año 1881 cuando dijo... “Jamás me he hallado afiliado a partido alguno. Siempre he sido soldado de la libertad nacional que para Cuba deseo...”(1) ; que el rechazo de su participación en “ una guerra de raza”, haciendo patente su condición de estar al lado del pueblo “TODO E INDIVISIBLE”; lo cual contrapone a los intereses mezquinos de los partidos tradicionales de la época.

Ahora bien, debemos observar que Maceo, fue uno de los primeros en combatir el pluripartidismo; pues en varias de sus cartas está manifiesta, la lucha abierta y la critica directa a la debilidad de los objetivos por los cuales luchaban y estaban creados los partidos conservador, liberal, reformista, anexionistas y otros grupúsculos ideológicos de aquellos tiempos; a todos los subordinaba al partido que debía crearse para la independencia de Cuba; en la cual el quería militar y soñaba con ello. Es Maceo, quien define las principales ideas de ese partido, que estaban basadas, en la necesidad de la unidad de todos los revolucionarios, en aras de alcanzar el triunfo de la Revolución. 

Por ello esclarece la idea en carta a Martí del 29 de noviembre de 1882, en el que expone de que el Departamento Militar de la Revolución está listo y organizado con Gómez al frente y un grupo de generales y jefes que lo siguen fielmente; pero lo que aún falta por organizar y dirigir es el Departamento Ideológico, por lo que le recomienda, que el grupo que dirige Martí y en especial él mismo, debe ... “Hacer la Revolución de las ideas...”(2) de esta manera franca y abierta Maceo descubre en Martí el líder natural de la formación del Partido. Es más no sólo Maceo propone a Martí dirigir la ideología de la Revolución Cubana; sino que le pide, que lo mantenga informado de cuanto haga en este sentido, de modo que con sus experiencias y relaciones puedan contribuir al desarrollo exitoso de tan gran e importante tarea.

Hay que precisar, que estas ideas de Maceo fue cumplida por Martí, y varios años más tarde éste le pidió a Maceo su opinión de cómo formar el Partido, por lo que Maceo le respondió el 15 de enero de 1888; y de esta manera se desarrolla un trabajo coordinado entre ellos, y surgió como ave fénix el PARTIDO REVOLUCIONARIO CUBANO. 

En Octubre de 1883, Maceo envía unas líneas al Tte. Cor. R.L. Bonachea en la cual expresa su convicción de que... “No es honrado violentar una revolución... que debemos... organizar el plan de campaña... ya que ... deseamos que nuestros actos sorprendan a enemigos y amigos, en una palabra tenemos nuestro jefe...”(3), de esta manera determina como está organizada la Revolución mediante un plan concordado entre todas las fuerzas revolucionarias unidas. 

Una de las grandes ocupaciones de Antonio Maceo radicaba en la lucha contra todo lo que signifique la división entre los cubanos y al mismo tiempo trabajar por la unidad de todos los sectores contra la dominación española. Por eso desde los años 80 del siglo pasado, Maceo insistía en que... “una cabeza dirigirá la política y la guerra, y nosotros seremos los brazos y los defensores del orden...”(4), cuanta verdad encierra esta concepción actualizada de la causa cubana.

En la concepción del Titán de Bronce acerca del carácter popular de la guerra y la creación de la república democrática exigían la instrumentación en la práctica de una forma de democracia novedosa y original; pero para lograrlo, hace falta cumplir con la máxima de toda guerra y de todo conflicto político militar, de ahí que ofrezca su genial determinación, en Octubre de 1884, cuando dice... “Repito ahora que el sable dará Patria y los hombres honrados y de ciencia, constitución y leyes...”(5) en ello se fija de manera concreta el desarrollo del mando único durante la lucha por la independencia de Cuba. 

Es en Noviembre de 1886, que se conoce la ética maceista de la unidad de... ¨ los dos jefes (el de la guerra y el del partido)...¨(6) para hacer la guerra al colonialismo español con el apoyo resuelto y decisivo, de los medios y recursos del pueblo cubano.

Para impedir el resurgimiento de las sediciones, caudillismo y desenmascarar las calumnias de adentro y de afuera, de amigos y de enemigos; recomienda sinceramente... “Mi opinión es que nos reorganicemos, buscando los medios de realizar nuestra empresa revolucionaria; y la manera más adecuada y segura, respetuosa e imponente, civilizada y disciplinada, práctica y de oportunidad es que nuestro partido se constituya, nombrando su representación oficial...”(7).

En esta diáfana opinión de Maceo, vemos la necesidad que tienen todos los revolucionarios cubanos de unirse en una sola organización, de romper con todas las trabas ideológicas que impiden la conformación del Partido y que retienen la lucha por la independencia; así de forma clara, hace un llamado a la conciencia de todos los emigrados, a los cuales llama a la unidad y que ... “quiten el marasmo político en que yace el Partido...”(8), es decir; que tiene la misma opinión que V.I. Lenin en su obra ¿Qué Hacer? Donde respondía esta pregunta con “acabar de construir el PARTIDO”. 

Es indiscutible que Maceo está fundamentando en su humilde opinión, sobre la necesidad de constituir y desarrollar el Partido, para que pueda ampliar sus relaciones tanto dentro y fuera de Cuba, y con esta organización se puede gestionar los recursos para la guerra y de esta manera la revolución contaría con la fuerza invencible e impenetrable de una dirección unificada y fuerte, por eso reafirma... “El Jefe Supremo de la guerra podría indicar al del Partido, o a los Centros, previo conocimiento del primero, el equipo, armas y municiones que desee para sus expediciones; planes de campaña y otras cosas correspondientes al mismo ramo, quedarían exclusivamente al cuidado del Jefe de la guerra...”(9).

Seamos verdaderamente sinceros y reconozcamos que es Maceo uno de los más grandes impulsores en crear el Partido para la lucha por la independencia de Cuba, así mismo, él especifica que en esta organización, caben todas las amplias aspiraciones de todos los hombres, cualquiera que sea su modo de pensar y el juicio que se formen de las cosas, siempre y cuando se mantenga... “la unidad de los cubanos independientes...”(10). Con esto queda demostrada la entereza y claridad de espíritu de Maceo en la manera de hacer la revolución en la Isla, sin ninguna ambición personal, ni aspiración individualista y sin intereses mezquinos.

Se hace necesario definir aquí, que para Maceo era fundamental la relación entre los dos jefes; donde el jefe supremo de la guerra dirigiera o indicaría al jefe del Partido; siendo esto el modo adecuado de resolver los problemas internos en esta empresa. Maceo considera que debe ser Máximo Gómez el Jefe Supremo de todo y que éste será favorecido con la cooperación del resto del colectivo militar revolucionario; pero al mismo tiempo señala con un singular desprendimiento de toda vana gloria y despojado de todo rasgo de autosuficiencia y sobre valoración, cuando afirma... “Aparte de todo esto, a mi me da igual que sea otro el Jefe; cualquiera que nombren será obedecido por mí...”(11).

Según Maceo el éxito de toda la empresa independentista está asegurado con la formación del Partido, el cual permitiría la marcha en perfecta armonía y acuerdo de la revolución triunfadora. De ahí que... “Una vez formada la Directiva del Partido Independiente, conseguiría de los diferentes centros cubanos – que los hay muchos y distinguidísimos - , como amantes de nuestras libertades patrias, que armasen a tantos Jefes expedicionarios,...”(12), nos ofrece una mínima estructura de la futura organización y dirección del Partido; que Maceo llama Independiente o lo relaciona con la lucha por la independencia de Cuba.

Una vez más Antonio Maceo de manera clara y con absoluta certeza define que el resto de los partidos y fracciones políticas cubanos existentes están por conveniencia unidos al Partido Independiente, pues los objetivos de su lucha es mucho menos radical y definido que el de este; por eso subraya que ... “Los Autonomistas... deben su existencia política al Partido Independiente, y se sostienen a nuestro calor; son hijos naturales del fracaso...”(13), por lo que concluye que ninguno de los partidos que hoy existen en Cuba creen realizar sus ideas y están preñados de desconciertos. 

En enero de 1888 es A. Maceo el que expresa su agradecimiento a J. Martí; por pedir su opinión en la formación del Partido ; por ello aconseja y recomienda... “La unión cordial, franca y sincera de todos los hijos de Cuba... La unión, amigos se impone por fuerza a nuestro patriotismo; pues, sin ella serían estériles todos nuestros sacrificios y se ahogarán siempre en sangre nuestras más arriesgadas empresas.”(14). Sirvan, pues, estas líneas para hacer patentes los lazos de amistad y compenetración entre Martí y Maceo, en la lucha contra el colonialismo español y por consiguiente en la contribución y reorganización del Partido para la contienda que se avecina.

De esta manera Maceo le dice a Martí “NUESTRO ANHELADO OBJETO”(15) como forma de expresar la formación del Partido Revolucionario Cubano, que era la tarea principal que tenía Martí en esos momentos impuesta por todos los revolucionarios cubanos. 

En definitiva, es Maceo en carta a Martí el 15 de enero de 1888 quien propone la formulación de trabajo que debe tener el Partido en cuanto a organizar mejor los centros revolucionarios que se preparen en Cuba y en el exterior, de ahí establece tres momentos;... “primero que debemos darles hoy la misma forma que ayer tuvieron; es decir la electiva por mayoría de votos...; segundo no tener éstos otras miras que mantener vivo en el corazón cubano el odio a la dominación española...; y tercero y último, por fin aconsejarles que, una vez establecidos se pongan en comunicación con los jefes de la pasada lucha... para lograr establecer entre éstos formal acuerdo con respecto de quien ha de ser el Director de la guerra, cosa de que todos obedezcamos a un plan combinado... que obramos con verdadero concierto...”(16).

No escapa tampoco a nuestra reflexión los fundamentos ideológicos del odio al enemigo, colonialista español y por último buscar la relación con los jefes de la guerra pasada para determinar quien será el Director máximo.

Con estas líneas, queremos destacar la contribución modesta, la actitud disciplinada y limpia conducta de Antonio Maceo en su sano interés de conformar el Partido Revolucionario Cubano, que él llamó Partido Independiente; pero en esencia y en lo fundamental, es la organización que abanderó la causa de la independencia. Y lo único que exige es, su participación en tan noble empresa; por eso afirma... “Os ofrezco, por mi parte, cooperar con vosotros a tan sagrado fin...”(17) Además adjunta a estas líneas, Maceo hace llegar a las manos de Martí el Reglamento de la Sociedad Cooperativa Cubana, establecida en Panamá con tan laudable y patriótico fin. 

Como puede observarse el carácter democrático del primer aspecto demuestra con que profundidad había penetrado en la conciencia de Maceo estos asuntos de la construcción del Partido para alcanzar la independencia de Cuba, por lo que dice... “Me gustaría ver que esa organización la representasen hombres capaces de aunar las voluntades del pueblo cubano, de comprender la misión que sus conciudadanos le confíen, y de ser indiferente a las perturbadoras ideas de partido.”(18) , mostrando de esta manera un mínimo de característica de cómo debe ser el futuro militante del partido y con ello demuestra que su pensamiento estaba en crear un solo partido que luchara por la independencia y que fuera diferente a los partidos tradicionales de esa época (liberal, reformista, anexionista, etc.); siendo de esta forma una organización fuerte que defendiera los intereses del pueblo cubano y de sus humildes trabajadores. 

La veracidad de estos aspectos lo reconoce el Héroe Nacional de Cuba cuando dice ... “Las glorias todas de la guerra, libres en el extranjero, están en el Partido Revolucionario Cubano; en él los jefes de ayer, desagraviados con la fructuosa unión de las emigraciones, confraternizan, soldados todos con los que antes, en su noble impaciencia, tenían por pocos amigos...”(19), nada más claro; compañeros y amigos; estamos en presencia de la unidad de dos hombres geniales sobre un mismo hecho el PARTIDO REVOLUCIONARIO CUBANO.

El fortalecimiento de la ideología cubana se transforma en invencible e irrompible, con la incorporación del machete filoso de ideas de Antonio Maceo. Es cierto que Martí aseguraba que Maceo, con el pensamiento le servirá más a la patria, que con el valor; y ésta previsión científica, se hizo realidad en el JURAMENTO DE BARAGUÁ que en la actualidad, ratifican los combatientes y trabajadores civiles de nuestras FAR. y el MININT junto a todo el pueblo en la Cuba socialista de hoy.

En el centro de la ideología cubana, está el pensamiento de Martí y a su alrededor están todas las ideas de los grandes hombres, que como Céspedes, Lenin, Agramonte, Bolívar, Gómez, Marx, Maceo y otros tantos que han luchado por la libertad de sus pueblos oprimidos.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
1.-Portuondo, José A. : “Pensamiento Vivo de Maceo”. Ibidem. Pag. 71
2.-Roig De Leuchsenring, Emilio. : Antonio Maceo. Ideología Política. Cartas y otros Documentos . Vol. I, 1870 – 1894. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1998, pag.167.
3.-Portuondo, José A. “El Pensamiento Vivo de Maceo”...Ibidem, pag.79
4.-IBIDEM, pag. 90.
5.-IBIDEM, pag.89.
6.-IBIDEM, pag.102.
7.-IBIDEM, pag.101.
8.-IBIDEM, pag. 101.
9.-IBIDEM, pag.103.
10-IBIDEM, pag. 102
11-IBIDEM, pag. 102.
12-IBIDEM, pag. 103.
13-IBIDEM, pag. 106.
14-IBIDEM, pag. 111.
15-IBIDEM, pag. 115.
16-IBIDEM, pag. 115.
17-IBIDEM, pag. 115.
18-Roig De Leuchsenring, Emilio: Ibidem, Vol. I , pag. 166.
19-Martí Pérez, José : O.C. Tomo 2 pag. 341 – 342. Instituto Cubano del Libro, mayo de 1975, El Partido Revolucionario Cubano a Cuba.

AUTOR
Lic. Fulgencio A. Ramos Callís
Teniente Coronel (r)
Prof. Asistente
Departamento Preparación para la Defensa
Facultad Ciencias Médicas “Dr. Salvador Allende”



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