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Anatomía Sociológica de la violencia en el deporte

Resumen: Proviene del vocablo violar derivándose este del latín vis que significa fuerza. Violencia, tomada de la palabra latina VIOLENTIA que quiere decir abuso de la fuerza. Nuestro idioma la significa como fuerza extrema, abuso de la fuerza, o fuerza ejercida sobre una persona para obligarla a hacer algo que no requiere. Acción que actúa sin la aprobación del sujeto.

Publicación enviada por MsC. Ida Galván Rodríguez y MsC. José Juan González Troya




 


Año de realización: 2005
Noviembre de l954, Jorge Oliver dejaba su vida en una bicicleta, obsesionado por conquistar con estricnina un auto por valor de 300 mil pesos argentinos, que constituía el alienante premio del Estado en apoyo al ciclismo.

El 24 de Mayo de l964, mataron cerca de 300 espectadores en un juego de fútbol en Lima, debido a una decisión del arbitraje que no coincidió con gran parte de los asistentes y estos se manifestaron en contra.

Hipódromo Rooservelt de Long Island, en los finales de la carrera, seis de los ocho caballos por un incidente dudoso abandonaron la carrera y solo dos llegaron a la meta. Al no anularse los resultados, los asistentes desataron su ira contra los establecimientos, volcaron autos. Resultado, el jefe de servicio quedó infartado.

El autogol del prolijo futbolista colombiano Andrés Escobar a favor del equipo de E.U. en el mundial de fútbol de l994, resultó la causa de su asesinato.

Atendiendo a lo narrado anteriormente podríamos pensar inmediatamente que el deporte es sinónimo de Violencia, pero cuánto de veracidad o no tiene ese pensamiento.
Para realizar todo el análisis que pretendemos, opino prestarle atención de primera instancia a la palabra violencia y revisar su semántica.

Violencia:
Proviene del vocablo violar derivándose este del latín vis que significa fuerza.

Violencia, tomada de la palabra latina VIOLENTIA que quiere decir abuso de la fuerza.

Nuestro idioma la significa como fuerza extrema, abuso de la fuerza, o fuerza ejercida sobre una persona para obligarla a hacer algo que no requiere. Acción que actúa sin la aprobación del sujeto.

Considerándola como término jurídico resulta una compulsión infalible y efectiva donde incluye lo físico y lo moral.

Cuando esta violencia se presenta en los hombres se ve como ímpetu irrefrenable cuyo canal de ejecución es el mandato de la fuerza para lograr su objetivo. Considerándola así, está se nos presenta como algo natural y esencial.

Existe hoy en día quienes promocionan y defienden que la violencia es un instinto biológico de los hombres, que el denominados común entre ellos es el espíritu destructor, agresivo y mucho más cuando una persona necesita reafirmarse, porque para estos académicos la violencia tiene conocimientos en tanto se interpreta en dependencia de las reacciones que una persona pueda tener ante determinada situación. Consideran que los actos violentos resultan las reacciones naturales de los individuos y las no violentas constituyen una seducción. Reconocen en su análisis el papel del medio circundante y en especial de la cultura pues le atribuyen que esta puede modificar la forma en que se presenta la violencia, aunque considerando que es una cualidad distintiva de los hombres y la sociedad.

Sobre estas bases y los hechos de violencia que a diario se nos presentan en el mundo del deporte se asumen diferentes posiciones:
-Los que acatan con resignación la violencia en el deporte por ser algo propio e innato dada la franca habitualidad con que se presenta, estando muy ligada así al instinto humano.
-Los que opinan que el desencadenamiento de la violencia en el deporte tiene un carácter ritual donde se pueden liberar la agresividad reprimida de los hombres, siendo más saludable que ocurra en las instalaciones deportivas que en los lugares públicos.
-Otros sectores justifican la violencia al relacionarla con las fuertes tensiones a que están sometidas los atletas, ante la única alternativa impuesta por directivos, entrenadores y fanáticos; de ganar, de romper récord, de establecer marcas superiores. 
-El deporte es algo más que un afluente de la agresividad, pues su función principal, es enseñarle al hombre a controlar su comportamiento guerrero imponiéndole disciplina que debe conservar ante el hostigamiento del contrario. 

Al respecto podríamos cuestionarnos que grado de acercamiento a la verdad tienen esas teorías cuando vivimos en un mundo de violencia, donde las estadísticas sobre criminalidad, delincuencia y fraude son elevadísimas.

Somos testigos, al vivir en un planeta donde las consideraciones axiológicas se han devaluado, donde nada escapa a los mandatos de la competencia y al consumo sin fronteras, donde la tecnocracia aplasta toda manifestación de libertad individual y deja margen para la enajenación de los hombres.

El deporte como manifestación palpable de los hombres en sociedad no puede evadir las realidades del mundo en el cual está insertado, es por eso que la violencia social se adhiere al deporte y resulta penosamente visible, no solo en términos de criminalidad, sino en términos de declaración abierta, sobre qué se piensa de la victoria, bajo qué sentimiento se debe conseguir y como no se debe aceptar nunca la derrota. Son elocuentes estas palabras de Vince Lombardi quien dirigía el equipo de fútbol rugby Green Bay Packers de EU. 

...“La victoria no solo es todo lo que se necesita. es lo único que se necesita”... 
...”Cada vez que uno gana, nace de nuevo, cuando pierde, es como si se aproximara a la muerte”... 
...”Para dominar bien este juego, dentro de ustedes debe arder un fuego y para encenderlo nada mejor que el odio”...

Estas palabras son muestras de una histeria campeonista muy grande. desencadenada por el miedo a la superioridad del contrario, por el temor a la ignorancia de los fanáticos, por no ser centro de los fanáticas campañas propagandísticas de los medios de difusión.

Esta decadencia espiritual, también se manifiesta en aquellos que violentan sus resultados, mediante las falsificaciones, la ilegitimidad, buscando solamente provecho personal en las victorias. Estos individuos develan y son representantes de la arista reprochable del deporte y contra ellos se deben volcar las sanciones más severas.
Como quehacer de los hombres el deporte conoce la violencia como cualquier otra actividad social, solo destilan violencia quienes ya han sido atrapados por esa epidemia. La mayoría de los hombres no son violentos igual sucede con los deportistas.

En realidad no es el atleta el que es violento, es el hombre abrumado por esa sociedad el que es violento, que busca refugio en el deporte para desatar sus tensiones.
Pero la violencia que hoy en día se desata en el deporte no queda ahí, son muy comunes escuchar las frases en una competición, de AGÁRRALO, TÚMBALO, APRIÉTALO, hasta el aplomador vocablo de MÁTALO.

Existen quienes plantean que si la violencia desapareciera los estadios quedarían semi vacíos, situación que no fuera desfavorable del todo, pues así evitaríamos los grandes tumultos de personas hacinadas que ante una jugada no aprobada por ellos, o una decisión desacertado del árbitro o cuando la derrota se torna como una ofensa a su “Yo”, hay toda una explosión afectiva que para detenerla hay que contar con fuerza policial bien equipada. Además previendo esto, se construyen “fortalezas” con fuertes rejas que bien protegen a deportistas y árbitros al pasar cerca del público y fosas que separan el terreno de las gradas para evitar lanzamientos de objetos tirados al terreno de los concurrentes.

Los espectáculos deportivos, cuando se consideran un show son fuente de desprendimiento y lucimiento de violencia, violencia que surgió en los comercios, en las avenidas, en las universidades, en las fábricas y detonan ante el calor de las competiciones, es por eso que ni las fosas, ni las rejas ni los cordones policiales pueden detenerla, pues la causa está en la sociedad y el efecto se siente en los estadios. Cuando se reciben con tono de festividad, la violencia sufre mutación pues se sutiliza, se acorrala, se modula en aras de disfrutar el colorido y la maestría deportiva.

La violencia en el deporte no es un fenómeno de los finales de esta centuria, pues la antigua Grecia, considerada como paradigma interpretativo de los cánones humanistas, conjugaba las glorias y los triunfos con francas manifestaciones de violencia.

Desde estos tiempos hasta el circo romano, desde los torneos, concursos, juegos, pasatiempos bizantinos y medievales hasta el arribo de los juegos modernos, con su sello distintivo de comercialización, profesionalismo y alta competitividad ha discurrido toda una imbricación de roles, principios y relaciones entre los atletas, sus auspiciadores y el público que dada determinadas coyunturas estimularon o resintieron los embates en el deporte.

Considerando estos tiempos, las líneas de demarcación entre juegos y batallas son muy mesuradas, pues aunque se proclama vencer con distinción y decoro, en muchas ocasiones resulta una fachada para enmascarar la presencia de hechos violentos. Se han suscitado actos brutales que aunque penalizados por la ley y por los propios códigos del deporte, se han aceptado por ser acciones que se presentan con frecuencia en las competencias.

Hoy en día por lo controvertido que se presentan las estructuras sociales y sus andamiajes de  poder, resulta cada día más difícil encontrar fórmulas o modelos que frenen el desencadenamiento de la violencia en el deporte.

El deporte de hoy proporciona fama, status social y dinero, tanto al atleta, al país o región geográfica a la cual pertenecen, es por ello que sobre el recaen fuertes compromisos políticos, éticos o mercantiles, chantajes, amenazas y falsas promesas a sus jugadores. También los idólatras espectadores y el nacionalismo exacerbado confluyen para acorralar al joven atleta en virtud del triunfo, aunque sea mediante la violación de la dignidad humana.

Las transmisiones televisivas en muchas ocasiones se suman al estímulo de la violencia, cuando en continuas repeticiones de primeros planos aparecen las zancadillas entre futbolistas, un lanzamiento que toca al bateador, una caída de un ciclo debido a un fuerte empujón. También la locución de estos encuentros o artículos periodísticos que cubren los espectáculos usan expresiones como:
- Los delanteros batallan por ...
- Protagonizamos una hermosa contienda entre los jugadores de...
- Las hostilidades entre los equipos de... se hicieron sentir en su campo de batallas, el estadio... 

Todas estas expresiones pueden hallar analogías en cualquier trabajo de un corresponsal de guerra.

Independientemente de estos elementos que pudiéramos llamar exógenos, se ha establecido una agrupación de los deportes según la violencia que hay que desplegar para su práctica.

Según Mohamed Mzale miembro del COI en Túnez ha establecido la siguiente clasificación.
- Deportes pacíficos. Atletismo, natación, tiro con arco.
- Deportes un poco violentos, tenis de mesa y campo.
- Deportes medianamente violentos. Baloncesto, voleibol.
- Deportes violentos. fútbol.
- Deportes muy violentos, boxeo, lucha, artes marciales,

Por su parte Walter Kuhlman (abogado norteamericano) y Michael Smith (Académico canadiense) han propuesto otra clasificación basándose en la percepción del público y en la interpretación jurídica del fenómeno violencia.

1. Contacto físico. (Inherente al deporte)
En alto grado En menor grado
- Boxeo 
- Fútbol
- Lucha 
- Baloncesto
- Hockey sobre hielo
- Balonmano
- Fútbol americano 
- Polo acuático.

Se parte del supuesto que los practicantes de estos deportes aceptan:
- La inevitabilidad del contacto.
- La probabilidad de una lesión física leve.
- La posibilidad de una lesión grave. 

Se expone en este aspecto que el contacto físico lícito o normal puede degenerar en brutalidad y que la práctica puede llegar a forzar las reglas formales, pero no necesariamente a violarlas.

2. Casos dudosos de violencia.
Recogen en este sentido a agresiones que si bien están prohibidas por las reglas formales de un deporte, se producen con frecuencia y son más o menos aceptadas por los jugadores y los aficionados.

DEPORTES 
- Hockey sobre hielo 
- Fútbol americano 

- Fútbol 
- Baloncesto
- Béisbol 
- Pista 
CASOS
-  Puñetazos
- Golpes tardíos
- Sujetar al contrario por encima de la cintura.
- Empujones, codazos
- Tirarse en plancha con zapatilla de clavos.
- Encierro en las curvas.

Estos problemas están llamados a resolver por los jueces y árbitros. Las autoridades de las federaciones o los tribunales casi nunca participan en el estudio de estos casos.

Las penalizaciones consisten: suspensiones por un corto tiempo y/o multas.

3. Violencia casi criminal
Aquí se contempla no solo la violación de las reglas formales del deporte, sino las normas informales de la conducta de un jugador. Por lo general se producen lesiones graves.

En cuanto al aspecto jurídico, se plantea que llama la atención de las autoridades federativas, provocando un escándalo público y supone una presión para las autoridades judiciales. Las sanciones pueden ir desde una suspensión por varios partidos hasta la suspensión de por vida.

Anotan que los hechos casi criminales, poco comunes en el pasado, son hoy en día cada vez mas frecuentes.

4. Violencia Criminal
El ejercicio de la violencia es tan elevado y poco común que no se considera parte del juego y desde el principio obliga a la justicia a tomar carta en el asunto.
Esta produce lesiones graves permanentes, o incluso la muerte. No resultan muy comunes en los terrenos deportivos.

Esta clasificación anterior expuesta por Kuhlman﷓Smith y resumida por Fernand Landry Miembro del CON de Canadá, a pesar de sus aciertos en exponer una clasificación que permite un análisis sociológicos y jurídico del fenómeno, resulta un tanto unilateral, pues en dicha descripción hay referencia al diapasón en que se mueve la violencia física en tanto considerada como agresión, o acto que lesiona el derecho del contrario.

Además nosotros consideramos que la violencia física se presencia también cuando hay sobrecargas, cuando no existe un proceso científicamente pensado de desadaptación y cuando los atletas se someten al dopaje.

Análisis especial con respecto al dopaje debemos hacer, debido a que esta es una situación, que aunque maléfica ha excavado un abismo.

El dóping aunque fenómeno tan esparcido en estos tiempos, no son estos tiempos los que lo alumbraron, pues el sofista griego Filóstrato y el médico griego Galeno aseguraron que en los Juegos olímpicos de la Antigüedad, recurrían a dietas especiales, y a la ingestión de diversas sustancias para mejorar sus resultados.

En la medida que el deporte se fue internacionalizando, este problema también se fue agigantado, incluso existe constancia de dopaje en los nadadores del canal de Amsterdam(l879); y en las que fueron famosas, en su tiempo las carreras de ciclismo de los Seis Días a finales del siglo pasado en Europa.

Según literatura al respecto se dice que desde esa época, atletas franceses usaban mezclas cargadas de cafeína, los belgas usaban azúcar empapadas en éter, los velocistas preferían nitroglicerina, los nadadores hacían potentes preparados con cocaína y heroína, otros utilizaban alcohol.

El primer escándalo de este fenómeno se reportó en 1886, en las carreras de ciclismo de Bordeuax, París, por el ciclista inglés Lintón, a quien le fue suministrado por su patrocinador y dueño de una fábrica de bicicletas, una sobredosis de trimetel, lo que lo llevó a la muerte.

Aunque la palabra dóping aparece por vez primera en un diccionario inglés en l9l0, definiéndola como una mezcla de opio y narcóticos empleada con caballos, es oriunda del sureste de África y acogida después por la lengua bóer, Estos habitantes utilizaban ese preparado como estimulante que usaban en sus cultos.

Se plantea que el Club austriaco de Jockey, intrigantes ante los resultados obtenidos por sus caballos, trajo al químico ruso Bukoviski y este encontró residuos de alcaloide en la saliva de los caballos.

A mediados de los años 50, se escucharon declaraciones de que el dóping había tocado la diana de las olimpiadas, cuando el profesor Ludwing Prokop, dijo en el Simposio Internacional sobre "Abuso de Fármacos en el Deporte" celebrado en Seúl, que había encontrado cápsulas y jeringuillas rotas en las piezas de ropa de patinadores de velocidad en los Juegos de Invierno de l952. Otros médicos que habían controlado los Juegos de Melbourne en l956, habían visto situaciones similares.

En las Olimpiadas de Roma(960) muere el mismo día en que se inaugura, el ciclista danés Knut Enemark Jenses mientras participaba en la competencia de 100 km. contra reloj, debido a la ingestión de un preparado de anfetamina mezclado con un compuesto de nicotina, Esto obligo al COI a crear una comisión médica para tales efectos.

En las Olimpiadas de Tokio se llevaron a cabo los primeros controles antidóping.

Para esta época se detectaron los estimulantes y poco después comenzaron a aparecer compuestos hormonales, en especial los esteroides anabólicos.

Entre finales de los años 50 algunos fisiculturistas y halterófilos comenzaron a recurrir a los fármacos y como se encontraban en los gimnasios con atletas, todo parece indicar que ese fue el puente para afectar al deporte rey.

A partir de 1967, con la asunción de la presidencia a la comisión médica del COI del príncipe Alexandre de Merode, se dieron a la tarea de buscar formas de detección del consumo de hormonas y de ofrecer una lista de sustancias que se les prohibía consumir a los atletas.

siguió avanzando en la detección de este fenómeno, al analizar muestras de orina mediante radioinmunoensayo y después con espectrometría de masas y cromatografía de gases en los Juegos de l976, donde fueron positivos 11 casos, fundamentalmente pesistas que ingirieron esteroides anabólicos.

A partir de esta fecha ha existido una lucha fuerte contra nuevos métodos surgidos para el abuso de los compuestos hormonales, así como la detección en el organismo, como en el caso de los diuréticos que producen pérdidas de peso y ayudan a limpiar los riñones de la existencia de otros productos.

En la actualidad el COI presenta una larga lista de productos {rebasa los 300} que son considerados dóping, pero esto no soluciona el problema porque a veces aparece un atleta positivo y alega que ese medicamento no se encontraba en ella, o hay quienes se deciden por aplicarse técnicas médicas como la autotransfusión de sangre, inyección en lo vejiga de orina, sin muestras de fármacos {manipulación farmacología, física y química de la orina} o aquellas que utilizan sustancias propias del organismo, como fue el caso de la campeona en l00 m planos, la noruega Ingrid Kristiansen que se deja fecundar en fecha próxima a las competencias para lograr una mejoría física dado por la gran producción hormonal que el organismo provoca.

Esto nos demuestra que este fenómeno se profesa pues, atletas, entrenadores y médicos buscan formas más sofisticadas para dopar y alcanzar espectaculares resultados, empeñándose así en burlar los controles, usando los llamados preparados anti﷓doping o super-doping.

Esta vertiente se debe condenar en extremo, pues es inadmisible que hombres de ciencia utilicen su talento para crear procedimientos dopantes, y en cuestión estén poniendo la ciencia en función de lacerar.

Esta lacra está tan circulada en el mundo que se ha conocido que han existido países que respaldaron programas de dopaje, conteniendo estos apoyo financiero estatal, convocatoria a eventos científicos para investigar el tema y equipamiento de laboratorios para desarrollar investigaciones.

Ante esta vorágine no podríamos considerar al dóping solamente como problema médico farmacológico, sino también como problema sociológico, pues las causas que realmente lo provocan no están en la necesidad del organismo del atleta, sino en la necesidad que siente él, como individuo de autorreafirmarse ante las presiones de una sociedad que exige mucho de él.

El combate contra el dóping comenzó hace algunas décadas, hoy con la implantación de laboratorios equipados con una tecnología de punta, aunque solo son poseedores de ellos países del primer mundo, también hay una proyección de crear una Agencia Antidopage que actuará en países con menos recursos y creará un laboratorio volante para prestar servicios donde se realice un evento de envergadura.

También se llevan a cabo controles sorpresivos y fuertes sanciones a los incumplidores. Pero esto no ha bastado. Contra el dopaje hay que mantener una lucha abierta, pues favorece la desvalorización social del deportista y el deporte. A través del dóping se obtienen resultados ficticios, victorias inmerecidas y la real maestría deportiva nunca se alcanza.

Cuba tan insertada en el deporte mundial, no puedo escapar de esta lacra, llegando aquí cuando en el mundo era una práctica trivial. Afectó a algunos por ignorancia, otros resultaron víctima de acciones enemigas y otros lo hicieron conscientemente.

Hasta la fecha se ha conocido de un monto de 40 atletas que sus pruebas han resultado positivas, cifras no representativa en términos estadísticos, sí atendemos que estamos hablando de una país que desarrolla veintisiete disciplinas deportivas con cientos de practicantes, que ha obtenido varios títulos mundiales, centroamericanos, panamericanos y el quinto y noveno lugar en las olimpiadas de Barcelona y Atlanta. Pero al hablar en términos sociológicos esta cifra no resulta insignificante, de ahí la necesidad de estructurar un sistema educativo desde que el niño se incorpora a las áreas deportivas en la enseñanza primaria, e irlo persuadiendo de su resistencia al dopaje, pues este lo degenera como ser biológico y social.

Este sistema de educación debe comprender a los medios de difusión masiva, a la familia, al círculo de amigos del deportista, a los directivos del deporte, en fin, en una estructuración educativa a nivel societal bajo el principio de que el dóping es una violencia socavada, una trampa intangible, contraproducente para el desarrollo del atleta, pues no está probando sus verdaderas capacidades, sus auténticas posibilidades, simplemente no es él, solo es una imagen, una distorsión.

Los deportistas dopados son para la sociedad símbolos de debilidad espiritual, de deterioro ético, de flaqueza ante el sacrificio.

Tiene más impacto para las personas una noticia de un atleta dopado, independientemente del sensacionalismo propagandístico que a veces va acompañándolo, que si recibe la misma noticia con respecto a un escritor o un hombre del campo de las artes. A nuestra consideración eso se debe a que día tras día el deportista se asevera más como una institución social en extremo llamativa.

Es una obligación inculcarles a todos los involucrados, pero en especial a los atletas que ante ese momento de debilidad llamado dopaje hay que sopesar qué tienen más valor.
- las ganancias inmediatas, la fama fabulosa.ó
- El deterioro paulatino de la salud y la desacreditación moral.

Hay que educar bajo las concepciones más pura de la honestidad en aras de la salud, en aras de preservar los más valederos principios morales, porque es nuestro deber ante el derecho humano. 

Estas últimas formas de violencia física mencionadas se presentan bajo ropajes muy sutiles, solapadas, muchas veces imperceptibles o encubiertas, pero latentes en el contenido del deporte, presentándose entonces como un tipo de violencia oculta.

También hay que considerar a la violencia psicológica, la cual trata de afectar cualidades de la personalidad, dañar la autoestima, crear inseguridad, desconcentración, temores. Este tipo de violencia establece graves conflictos en el atleta que se pueden manifestar en ofensas, estallidos de riñas, gestos antideportivos, pérdida del autocontrol, puede crear el estrés como síndrome depresivo de ansiedad, desequilibrio emocional, daña el carácter tanto como cualidad volitiva o rasgo de la personalidad, pues el atleta se torna indisciplinado, incumple órdenes no siendo capaz de esforzarse ante un señalamiento de su entrenador, también puede crearle un optimismo infundado. En casos extremos llega al suicidio.

Este tipo de violencia se puede conseguir mediante el lenguaje, utilizando frases indecorosas, vocablos ofensivos, o palabras de mal gusto. También por la presencia de un árbitro parcializado o espectadores que no toleren a ese equipo.

Este tipo de violencia ocurre cuando se rompe el clima psicológico, o por la quiebra de valores de convivencia moral y social.

Es considerada también una manifestación de violencia la ejecutada entre los espectadores, o desde los espectadores, siendo algo frecuente contra el arbitraje, y en menor escala contra atletas, directivos y organizadores de los eventos.

Esta violencia llamada Convencional, se caracteriza por existir infracciones del orden público, empleo de la fuerza, trifulcas donde inclusive pueden producirse mutilaciones y casos fatales.

En la práctica, estos tipos de violencia se pueden presentar con una relacionalidad extraordinaria, no pudiéndose establecer un límite exacto.

Somos partícipes en analizar que la violencia no solo se limita a los quebrantos físicos sino que es psicológica, es oculta y existe la llamada Convencional, entonces ¿quedará algún deporte, que escape de los tentáculos de esa Hidra de Lerna llamada violencia?, Incluyendo al tiro con arcos, los bolos y el ajedrez.

En la literatura consultada sobre el tema que nos ocupa, se increpa y sanciona a la violencia física que se produce en el deporte, pero no hay una reflexión profunda sobre el deporte en las edades tempranas, existiendo una tendencia a realizar estas especializaciones en niños cada vez más pequeños, además el llamado deporte de alto rendimiento, que dicho sea de paso en esa especialización temprana es el alto rendimiento para esas edades.

Esta es una arista que por su contenido humano, se debe atender, pues podríamos preguntarnos ¿cuánta violencia hay en las cargas que se le suministran a los atletas que están en este status y no se desentrenan?. 

Esta problemática de la violencia, al analizarla bajo una óptica sociológica es posible evocar que esta surge cuando el atleta se siente impotente ante las exigencias que la sociedad le ha impuesto, al ver desmoronarse sus ilusiones.

El atleta violento se siente vacío, y tiene que llenarse con un acto que lesione la integridad física o moral de los demás, solo así recuperará el juicio de existir.

La utilización de la violencia en el deporte es símbolo de una sociedad decadente, que provoca en el atleta una pérdida del sentido de identidad.

La violencia aunque lacra diseminada, tiene su antídoto en la ética olímpica que pregona la devoción a la fraternidad, fidelidad al contrario y el culto a la honestidad.

El Olimpismo preserva espacios para luchar contra la violencia, pues rebasa las concepciones de contienda, vencimiento, conquista y traición.

La ética que predominó en la antigüedad cuando se levantaba una tregua para celebrar los juegos olímpicos no puede envejecer pues los códigos de la tregua olímpica resultan un estilo de vida legitimo para luchar contra la violencia en la época contemporánea.

BIBLIOGRAFIA 
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antidóping,.Periódico Granma. 1 Oct. l998. Habana Cuba
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3. Palacios, Miguel, La batalla de los laboratorios. Periódico Juventud Rebelde. 2 Noviembre l997.Habana/Cuba.
4. Reeks, Daniel. La violencia en el deporte americano. Revista Mensaje Olímpico. No. 6 Diciembre l983 Edit. COI
5. Tribunal de Arbitraje Deportivo. Revista Olímpica Julio﷓Agosto de l993 No. 309﷓3l0
6. Velázquez Videaux, Juan. El dopaje una trampa mortal. Revista Bohemia Año 85.No. 17 23 de Abril l993. Habana Cuba.
7. _______________________ El dopaje enfermedad invisible. Revista Bohemia Año 85. No.l8 30 Abril l993, Cuba

AUTORES:
MsC. Ida Galván Rodríguez
Profesora Titular de Sociología de la Actividad Física y Master en Pedagogía de la Educación superior.

MsC. José Juan González Troya
Profesor Titular de Bioquímica de la Actividad Física y Master en Didáctica de la Biología.

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