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La violencia de género como fenómeno social

Resumen: Nuestro estudio muestra el comportamiento de la violencia de género en las mujeres que fueron atendidas durante 2 años (enero 2002- enero 2004) en esta consulta denominada Clínica general en la Clínica Multiperfil Luanda, Angola. Nos motivo para nuestra investigación la alta incidencia de estos casos y su forma de buscar ayuda profesional. La violencia es una actividad esencialmente humana por tanto protagonizada por el hombre como miembro de determinada sociedad y es por eso que el contexto, la intensidad y las formas de manifestarse cambian en diferentes momentos, condiciones y organizaciones sociales

Publicación enviada por Dra. Sarah Elisa Guerrero Chacón




 


INTRODUCCION
Estudio realizado en consulta de medicina en la Clínica Multiperfil Luanda, Angola.

Nuestro estudio muestra el comportamiento de la violencia de género en las mujeres que fueron atendidas durante 2 años (enero 2002- enero 2004) en esta consulta denominada Clínica general en la Clínica Multiperfil Luanda, Angola.

Nos motivo para nuestra investigación la alta incidencia de estos casos y su forma de buscar ayuda profesional.

La violencia es una actividad esencialmente humana por tanto protagonizada por el hombre como miembro de determinada sociedad y es por eso que el contexto, la intensidad y las formas de manifestarse cambian en diferentes momentos, condiciones y organizaciones sociales

La violencia puede adoptar diferentes modalidades en dependencia a quien ejerza el poder, que causa la origina, quién o quienes son las víctimas y cuales son sus consecuencias.

En todo el mundo una de las formas más comunes de la violencia es la ejercida contra la mujer. 

La justificación de este tipo de violencia se deriva generalmente de las normas que ha impuesto la sociedad relativas al género, los hombres tienen relativamente carta blanca para actuar sobre las mujeres mientras que de las mujeres se espera que se ocupen de la casa que cuiden a los hijos y que demuestren obediencia y respeto al marido.

Si el hombre percibe que su compañera no se ajustó al papel que le corresponde, si fue más allá de los límites establecidos o si se atrevió a desafiar los derechos del marido, éste tiene el derecho a reaccionar violentamente.

Estos derechos masculinos se sostienen actualmente en muchas culturas. En Camboya, India, México, Nigeria, Pakistán, Nueva Guinea, Tanzania y Zimbabwe y otros países los estudios realizados revelan que la violencia se considera un derecho del marido de corregir a la esposa que ha cometido una falta según su criterio.

Lo más triste es que en muchos países en desarrollo las mujeres comparten la noción de que los hombres tienen derecho a disciplinarlas por la fuerza. y así por ejemplo en Egipto alrededor del 80% de las mujeres dicen que en ciertas circunstancias los golpes están justificados. Es que durante siglos la violencia ha sido un instrumento para someter a las mujeres considerándose como natural hasta por ellas mismas.

La violencia contra la mujer es el abuso más generalizado de violación de los derechos humanos pero a su vez el menos reconocido.

El sistema de géneros establecido por la sociedad exige al hombre independizar el sexo del afecto, el ser agresivos en sus relaciones de pareja ofertándole de un poder omnipotente que le autoriza a desconocer los derechos humanos de autodeterminación y libertad sexual femenina.

A pesar de que los movimientos de emancipación de la mujer han obtenido algunos logros la idea de la mujer propiedad del hombre permanece aún presente en la mayoría de las sociedades donde el sistema de relaciones se reproduce por medio de la socialización y el aprendizaje día a día de los roles asignados a hombres y mujeres originándose dos tipos de personalidades las dominantes y las sumisas

. La naturaleza y las modalidades de la violencia contra las mujeres difieren habitualmente de las dirigidas contra los hombres. A pesar de que los hombres también son víctimas de la violencia, tienden más que las mujeres a ser víctimas de un extraño mientras que. las mujeres tienen 12 veces más probabilidades de ser víctimas de un familiar o de su pareja 

Hay que considerar que es violencia contra la mujer o también denominada violencia de género "todo lo que la discrimine y la restrinja de los derechos humanos y las libertades políticas, económicas, sociales y familiares"

En 1993 la Organización de las Naciones Unidas se pronunció para ofrecer una definición oficial del fenómeno al aprobar la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

El artículo 1 de esta Declaración incluye que:
"Todo acto de violencia basado en el género que resulte, o tenga probabilidad de resultar, en daño físico, sexual o psicológico o sufrimiento de la mujer, e inclusive la amenaza de cometer esos actos, la coerción y la privación arbitraria de la libertad, sea que ocurran en la vida pública o en la vida privada"

En esta declaración se refleja muy claramente de que el abuso contra mujeres independientemente del donde y del como, se comprenderá mejor enmarcándolo dentro del "género" pues deriva de la subordinación de mujeres y niñas.

En la Conferencia Mundial de Derechos Humanos celebrada en Viena en el mismo año 1993 se reconoce a la Violencia de Género como un problema de Derechos Humanos y un año más tarde en el Cairo en el Programa de Acción de la Conferencia de Población y Desarrollo se señala como un obstáculo para el desarrollo y el ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos de la mujer. Luego en 1995 en la IV Conferencia Mundial de la Mujer celebrada en Beijing se reitera que eliminar la violencia contra la mujer es esencial para alcanzar la igualdad el desarrollo y la paz.

Se calcula que cada año mueren en el mundo 4.000.000 de mujeres víctimas de la violencia y con frecuencia, este fenómeno de tanta envergadura se oculta o se niega. Rara vez se informa o se deja constancia de los malos tratos de que es víctima la mujer.

Las estadísticas demuestran que 1 de cada 5 a 1 de cada 7 mujeres ha de ser víctima de una violación durante el transcurso de su vida.

Alrededor de 60 millones de mujeres han desaparecido en el continente africano y en Asia a consecuencia de la discriminación de género y se estiman que unas 20,000 mujeres musulmanas fueron violadas en Bosnia y Herzegovina durante la guerra.

La tradicional costumbre de la mutilación genital en mujeres africanas y asiáticas y que también se practica entre inmigrantes de Europa y América lleva cada año, al menos a unas 2.000.000 niñas y adolescentes a sufrir esta agresión, lo que representa unos 6.000 casos por día.

Otra práctica tradicional en algunas sociedades es la que permite matar a una mujer cuando se considera que la dote no se ajusta a las demandas de la familia del marido. Estos homicidios por cuestiones de dote llevan a la muerte cada día en la India a unas 12 mujeres preferentemente adolescentes.

En muchas partes del mundo la sospecha de que una mujer haya tenido relaciones sexuales prematrimoniales, el adulterio o la violación, es considerada como un deshonor familiar. Las muertes por el honor o en nombre del honor, como así se les denomina, son frecuentes en jóvenes y adolescentes de Pakistán, Turquía, Egipto, Líbano y Jordania. Sólo en una provincia de Pakistán en 1997 más de 300 mujeres fueron víctimas de estos crímenes.

Los ataques con ácido tirados al rostro es una forma de violencia que cobra sus víctimas en adolescentes y jóvenes desfigurándolas y en ocasiones perdiendo sus vidas. En Bangladesh se estima que ocurran unos 200 ataques con ácido cada año contra jóvenes que rechazan ofertas sexuales o matrimoniales.

Tribune Newsletter reporta que en Francia el 95% de las víctimas de actos violentos son mujeres.

En Suiza en una muestra de 15,000 mujeres se reportó que el 20% habían sido asaltadas violentamente.

En Canadá 1 de cada 4 mujeres puede experimentar un acto de violencia en el transcurso de su vida, la mitad de ellas lo han de sufrir antes de cumplir los 17 años y en los Estados Unidos un survey sobre violación demostró que entre el 14 y el 20% de las mujeres pueden experimentar violencia.

En la mayoría de los países de Latinoamérica y el caribe se muestran altos indicadores de actos violentos. En Costa Rica se calcula que el 50% de las mujeres pueden ser víctimas de la violencia, en Perú un estudio hecho en 1994 mostró que cerca de la mitad de las mujeres reportaron haber sufrido acoso sexual en la infancia y la adolescencia y más del 10% dijeron haber sido violadas y por otro lado el 95% de las mujeres mejicanas son víctimas del acoso sexual en sus centros laborales.

OBJETIVOS
General:
Determinar el impacto psicológico de la violencia de genero sobre el grupo de mujeres estudiados. 

Específicos:
1-Definir la practica de violencia de género mas practicada sobre la muestra.
2- Describir la violencia de genero en este grupo social. 

METODO
Realizamos un estudio descriptivo del grupo de mujeres, que asistieron a consulta de Clínica General enero 2002 a enero del 2004, en la Clinica Multiperfil de la Ciudad de Luanda, Angola.

Agrupamos nuestro universo empleando variables que nos permitieran la descripción de este grupo socila, quedando constituido un universo de 28 mujeres que identificamos como de riesgo de padecer violencia de género. 

Se relacionaron por nivel educacional, independencia económica, procedencia social, grupos etarios y lugar de residencia, y los resultados se volcaron en registros.

Se les aplico un interrogatorio dirigido a la exploración de la esfera afectiva a partir de la búsqueda de ayuda de estas pacientes que no querían en la primera consulta manifestar sus conflictos. Se les realizo un minucioso examen físico en busca de lesiones físicas, o huellas de quemaduras, marcas o cicatrices secuelas de maltrato físico.

DESARROLLO
A nuestra consulta acudían mujeres refiriendo dolencias que no se asociaban a los síntomas que caracterizan las patologías médicas o simplemente solicitando estudios de laboratorios que justificaran el motivo de su primera consulta ante la presencia de sus parejas, los que generalmente las acompañaban y pagaban los servicios médicos.

Los exámenes resultaban generalmente en el 96,3% normal, lo cual alerto nuestra atención cuando después de esta experiencia en 18 mujeres en la segunda visita comenzaban a introducir la conversación hacia el tema de sus relaciones de pareja y mediante el interrogatorio comenzamos a introducir preguntas para explorar evidencias de violencia de género. Esta técnica no encontró resistencia ni fue difícil su aplicación ya que ellas necesitaban urgentemente ayuda profesional que les era muy difícil conseguir a causa de su estatus social y ser parejas de hombres con posiciones sociales importantes. Se estudiaron 28 mujeres que acudieron y se mantuvieron asistiendo a nuestra consulta. De ellas 22 tenían nivel escolar técnico medio 18 y 8 universitarias y 2 nivel secundario. Ninguna estaba vinculada laboralmente.

La violencia contra las mujeres, se organizó para su estudio de acuerdo a diferentes formas de manifestación en 
• abuso físico (87,4% de la muestra)
• abuso psicológico o emocional (64,0% de la muestra)
• abuso sexual (25,1% de la muestra)

Abuso Físico.
“Es la forma más evidente de la violencia toda vez que se manifiesta en lesiones físicas aparentes a la vista y que pueden llevar directamente a la invalidez y la muerte"
Las evidencias demuestran que la mayoría de las mujeres que sufren alguna agresión física han de experimentar durante el largo de su vida de numerosas agresiones violentas y nuestras pacientes sufrieron diversas formas de violencia.

Las acciones más frecuentemente reportadas en esta categoría de la violencia son:
*empujones (100%)
*cachetadas (98,9%)
*puñetazos (76,3%)
*patadas (16%)
*quemaduras (6,9%)
*estrangulaciones (82,5%)
*golpes con objetos (27,9%)

El 100% de las 28 mujeres reportaron asociadas al maltrato físico el abuso psicológico que afectaba su autoestima y la seguridad en si misma la iban perdiendo en la medida que esta situación se había mantenido en el tiempo. Los esposos mantenían conductas que provocaban su desvalorización y sufrimiento emocional manifestado en la práctica habitual de sus costumbres de establecer estas relaciones de pareja estable con varias mujeres creando 2, 3 y hasta cuatro familias relacionado con su solvencia económica, que sin llegar a tener verdaderos harenes no era secreto social.

Este abuso psicológico se manifestó en las pacientes según ellas referían en forma de amenazas, insultos, crítica continua, desprecio, abandono, perdida de derecho a prácticas afectivas, perdida al acceso monetario y de vestimenta. Humillaciones al hacer publicas sus relaciones y poner categoría de 2da esposa, 3ra esposa a sus otras concubinas. 

El abuso sexual solo fue reportado en 5 casos de los 28 estudiados las que refirieron haber sido violadas por sus esposos, en más de una ocasión. ("Cualquier tipo de actividad sexual que ocurra por coerción o por fuerza")

Todas las formas de abuso tienen un componente emocional pues el abuso físico tiene un alto índice de coexistencia con la agresión emocional y a la inversa, la agresión psicológica afecta físicamente de alguna manera a la víctima.

La violencia contra la mujer puede expresarse en diferentes ámbitos y como resultado tendremos. La violencia por parte de la pareja íntima que cuando ocurre en el ámbito del hogar se le ha dado por llamar violencia conyugal pero que conceptualmente es: 
“el abuso verbal, la amenaza de violencia o la ejecución de acciones violentas (como son tirar un objeto a su compañera, empujarla abofetearla, darle un puntapié, pegarle, herirla amenazarla con un arma o hacer uso de esta) por un amigo romántico, un novio, esposo o pareja actual o anterior contra su compañera".

La violación sexual conyugal ha estado presente siempre en todas las épocas cuando el marido toma a su compañera en contra de sus deseos como un objeto sexual pero esto nunca había salido de las paredes de la alcoba matrimonial.

El abuso por parte de la pareja íntima, es generalmente parte de un patrón de comportamiento y control abusivos más que un acto aislado de agresión física
Aunque esta forma de violencia ocurre en mujeres de cualquier edad, los datos de las investigaciones demuestran que las mujeres jóvenes son más propensas al riesgo de una agresión por el compañero íntimo, lo cual coincide con nuestro estudio.

En nuestras pacientes el abuso psicológico o emocional estaba dado por insultos, intimidaciones, aislamiento y control excesivo, tendiente a aislar a las mujer de su entorno afectivo(amigos, familiares), vigilar sus movimientos y restringir su acceso a recursos importantes como son, comida, dinero y no se afectaba el aspecto vestir porque no se debía afectar el estatus así fue manifestado por ellas.

El maltrato físico en las relaciones íntimas casi siempre va acompañado de abuso psicológico y, en casi un tercio, de abuso sexual en nuestro estudio. Sin embargo en los estudios sobre actos de violencia por parte del compañero son tan recientes que se dispone de pocos datos comparativos sobre el abuso psicológico y sexual infligido por la pareja íntima.

Se señala que las mujeres son las víctimas más frecuentes de violencia entre las parejas amorosas y que el abuso físico en relaciones íntimas está en su mayoría siempre acompañada por abuso severo psicológico y generalmente sexual.

Muchas mujeres maltratadas opinan que los aspectos físicos del abuso son más fáciles de sobrellevar dándole una mayor importancia a la degradación psicológica, la impotencia, el miedo y la inseguridad que acompañan al abuso, siendo esta mucho más traumática que los golpes por lo que el abuso y la degradación psicológica son incluso más difíciles de soportar que el abuso físico.

La mayoría de las mujeres que sufren alguna agresión física generalmente experimentan numerosos actos de violencia a lo largo de su vida. en esto juega un papel importante el circulo vicioso que se crea por lo que se le llama "Ciclo de la violencia" el cual genera tres fases que envuelven a la mujer de tal forma que la restringe para tomar decisiones para salir del mismo. 

En la primera fase: 
se van sumando tensiones en el hombre lo que le impulsa hacer expresiones de hostilidad y enojo por cualquier cosa mientras la mujer hace intentos por calmarlo y evita hacer cosas que lo molesten

En la segunda fase o fase de agresión:
el hombre descarga la agresividad liberando las tensiones acumuladas, se irrita, amenaza, grita, rompe objetos, empuja, golpea, quema, hiere y hasta puede matar.
La mujer en esta fase siente miedo, se siente insegura, se somete al hombre ya accede a cualquier petición que este haga.

En la tercera fase o fase de arrepentimiento 
El hombre se arrepiente, pide perdón, se justifica, hace promesas, se muestra cariñoso. 

La mujer se aferra entonces a la felicidad de la reconciliación y a la esperanza del cambio y se decide esperar. Es una fase que le llaman de luna de miel pero al pasar los días el ciclo se repite.

Cuando se estudio el comportamiento del ciclo de violencia en estos casos no se diferenciaba a los análisis encontrados en la literatura, por lo que se les explicaba como seria este proceso de ser aceptado.

Muchas de estas pacientes eran católicas con matrimonios realizados en la iglesia (26 de las 28 mujeres), cifra bastante representaba y que se adjuntaba a la práctica social. Sin restar importancia a la posición social de estas que hacia mas difícil la decisión de divorcio donde además de ser un proceso traumático es casi siempre desfavorable para ellas, ya que no debemos olvidar que nos referimos a mujeres dependientes económicamente, con descendencias numerosas y casi nula la seguridad social para sustento de las familias.

REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS
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CONCLUSIONES

Analizando los resultados obtenidos podemos concluir que en la totalidad de la muestra predominó el nivel económico alto, y el nivel educacional técnico medio y en el nivel sociocultural no existieron diferencias marcadas.

Ninguna estaba vinculada laboralmente por lo que todas eran dependientes económicamente, quedando demostrado que esto era factor predisponerte para el abuso psicológico por deprivacion de dinero y otros recursos materiales

RECOMENDACIONES
Vincular a estas mujeres a grupos de terapia y ayuda psicológica desarrolladas por expertos en esta materia y continuar este estudio teniendo en cuenta que es un problema social que vemos frecuentemente en grupos sociales con bajo nivel cultural y económico pero que no es precisamente este factor el que distingue este fenómeno social, como hemos podido apreciar esta muestra era económicamente solvente y sin embargo las manifestaciones de maltrato no se diferencian a las que la literatura describe para otros grupos sociales.

MINISTERIO DE SALUD PÚBLICA
FACULTAD DE CIENCIAS MEDICAS Dr. MIGUEL ENRÍQUEZ¨

AUTORA
DRA. SARAH ELISA GUERRERO CHACÓN
ESPECIALISTA DE 1ER GRADO DE MGI
ASESORA METODOLOGICA DE LA VICERRECTORIA DE POSTGRADO
ISCMH

Año 2007



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