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Imagen de Dios. Apuntes y comentarios

Resumen: Se hace una lectura crítica de diferentes artículos revisados y pasajes bíblicos, en la que se incursiona en el tema de la imagen de Dios y se realizan reflexiones acerca del asunto. Partimos de la base de analizar los puntos de vista desde los cuales se asume la imagen del Dios bíblico. Se efectúan conclusiones. Palabras clave, Imagen de Dios, imagen y semejanza.

Publicación enviada por Mayela Marrero Aliño




 


Resumen:

Se hace una lectura crítica de diferentes artículos revisados y pasajes bíblicos, en la que se incursiona en el tema de la imagen de Dios y se realizan reflexiones acerca del asunto. Partimos de la base de analizar los puntos de vista desde los cuales se  asume la imagen del Dios bíblico. Se efectúan conclusiones.

Palabras clave, Imagen de Dios, imagen y semejanza.

     I.      Introducción

La imagen de Dios ha sido abordada desde puntos de vista religiosos y ateos,  considerando  por demás  que  no  todas  las religiones  reconocen  a un mismo Dios. En  este  trabajo  nos referiremos a la  imagen  del Dios de  las religiones que tienen como base doctrinal  y teológica a la Biblia, el más universalmente reconocido.

 

En  el primer  libro de las Sagradas  Escrituras,  se  trata el origen del mundo y del hombre. Al relatar cómo Dios creó al hombre, se señala que lo hizo a su imagen y semejanza, planteamiento  que  durante  muchos  años, ha  sido interpretado como semejanza,  en los aspectos  concernientes a  la representación externa del Creador, más que a las interioridades o cualidades de las que dotó al ser humano.

 

También en Génesis, se aclara,  “varón  y mujer los creó”. De otro lado nos encontramos que en el propio libro se plantea que Dios hizo primero al hombre y después a la mujer a partir de éste.  De tales afirmaciones se  pueden hacer  varias  deducciones:  entre  ellas  que el hombre y la mujer, deben  poseer al  menos  algunos  atributos de  Aquel que  los hizo, “a su imagen y semejanza”. Al partir de ese presupuesto nos colocamos ante algunas interrogantes: Cuando se dice en la Biblia “a imagen y semejanza”:  ¿Se refiere a la espiritualidad?, ¿Se alude a la especie humana en  sus aspectos físicos generales  y  no en aquello  que  concierne en sentido particular a las especificidades  de  sexo?¿Es Dios hombre o mujer? ¿Es ambas cosas a la vez?

 

   II.      Desarrollo

 

Ha sido habitual representar al Creador como un varón blanco, ya anciano, pese a que en las Escrituras no se ha especificado cómo es y que nadie nunca lo vió. Para construir esa  imagen  se  toman como referencia algunos aspectos que  comentamos  más adelante, sustentados en la afirmación de que el hombre es imagen y semejanza de El. Existen varias teorías  para tratar de  fundamentar la imagen  que se atribuye a Dios. Algunas se apoyan en el enfoque antropocéntrico y otras en el teomorfo.

 

Por otro lado hay quienes aseveran que la mujer es imagen de Dios en tanto lo es del hombre, siendo  la contraparte, que el  Creador le dio, tomada  de él mismo a quien volverá a unirse en el matrimonio.

 

Diversidad de textos consultados acotan que el hombre es imagen y semejanza de Dios, no en cuanto  a su  cuerpo  sino  a  su  alma, un alma inteligente, puesto que  Dios, es  infinitamente sabio.  Con su  libre  voluntad, creó el  mundo y lo conserva  continuamente, moviendo mediante esa alma,  las facultades  para  obrar. El humano, imagen  de  Dios, es un  ser a la  vez  corporal  y espiritual  amado por El creador, en su integralidad.

 

Algo que ha llamado la atención a estudiosos del tema y que se relaciona con lo expresado es que  en  el  Nuevo  Testamento  al   hablar  de Jesús, se  enfatiza   en  su  vida, obra  y  muerte, mandatos  y  experiencias, no en sus rasgos físicos.

 

Se ha propuesto que lo mencionado, avala  la idea de que estos aspectos no son  considerados  trascendentes y  que apoyaría que la imagen y semejanza no se  remite  a ellos. La  creación  del   mundo  y   del  hombre,  de  la  manera   concebida y ejecutada,  fue  un  acto voluntario  y deliberado, sosteniendo  diversos  autores  que  el ser humano  fue creado en su bipolaridad  sexual y así es imagen de Dios. Esta creatura  humana, es depositaria del gobierno de todo lo creado. En este rol, le encomienda  significarlo,  en calidad de  imagen suya, que goza de libre  albedrío, en  todo  aquello que le es inferior.

 

Se nos  presenta  aquí, al  Dios donador, que en   muestra   de su   actitud   paternal   para  con los  seres  humanos,  hace   este   regalo   de compatibilidad,  que adicionalmente,  devela la  imagen  del Dios Padre,  padre  común  de  los hombres. Al darle  Dios al  hombre el dominio  de la creación  deja bien  establecido  que regentea El, en una  relación  de dependencia, que coloca al humano en la obligación de rendir cuentas de sus responsabilidades   al frente  de  la  Creación.

 

Se  ha  dicho  que  una forma de conocer al Dios Creador,  es el  conocimiento  mismo   de   la   creación,   que   aún  manteniendo   su  misterio, manifiesta  parte de EL. Dios, al  crear  al hombre con capacidad y autonomía para la toma de decisiones, siendo totalmente  justo,  para obrar consecuentemente  con  su creación,  le dejó elegir entre  la vida  o la muerte,  entendida  en su sentido bíblico.

 

Por esta razón, entonces también, lo dotó de la conciencia, para  que   pudiera  discernir  el  bien  del  mal,  al  determinar  sus  elecciones,  de  modo  que dispusiera de las herramientas necesarias al asumir la misión asignada, puesto que sus actos repercutirían en el propósito de la obra. Pero como  Dios  es un  Dios  de vida,  su intención  es que vivamos y seamos bendecidos, por tanto  aunque nos da la posibilidad de escoger, su deseo es que escojamos la vida y se duele y enoja cuando pecamos. El Dios misericordioso se llena de paciencia y retrasa el momento de enjuiciarnos a fin de dar mayores oportunidades de alcanzar la vida eterna.

 

El ser  humano  es  su  interrelación  social,  es también  Imagen de Dios, que  se  mantiene en Íntima   relación   con    su   objeto  de   creación   supremo,   con   el   que se comunica de muchas  maneras. La imagen de Dios irradia en el hombre al estar dotado de una especial condición y capacidad  de lo trascendente, y por ser protagonista de su propia existencia.

 

La antropología es un área de la teología en la que se trata el tema de la imagen de Dios y del Hombre en su semejanza con El.

 

Con  frecuencia se ha representado la imagen del Creador fría e inaccesible,  coincidiendo algunos, en que ello es deudor, de la experiencia religiosa pagana, y  de la del Antiguo Testamento, que difiere de lo develado por Jesús:  un Dios humilde, justo y  sufriente.

 

La concepción  teológica  aristotélica-tomista, aportó a una laicización y racionalización de la imagen  de Dios, determinada  sobre todo, según literatura revisada, por la ausencia de Jesús y  su  obra, en los contenidos, por un proceso racional de acercamiento  al Dios ajeno al dato revelado, carente   del  carácter   antropológico y  pastoral,  de  las  Escrituras  y  su  mensaje salvador. La presentación de Dios por   pensadores   del   medioevo dejó como resultado una catequesis huérfana de mensaje esperanzador y rica en el despliegue racionalista de la fe. Catequesis, por demás, portadora de una imagen  divina  que inspira  temor, autocrática,  castigadora, que esclaviza y frena el desarrollo personal, injusta y opresora.

 

Lejos de eso, la vida es un plan amoroso,  en el  que  fuimos  sentenciados a un futuro de amor en  el encuentro  con el Creador. Con Dios, como nuestro origen y destino, que  no nos deja a la suerte, sino  que se nos revela, nos requiere, juzga y salva.

 

Antes de que reconozcamos en Dios, omnipotencia, debemos apreciar su imagen de Padre, somos sus hijos, apareciendo su poder en las obras de Jesús al servicio de la  debilidad  humana. Poder que por demás se  expresa en la misericordia y el perdón. En la Biblia se habla también de una imagen de Dios, que nos los figura celoso y reprendedor  de la iniquidad. 

 

Un  referente obligado de la imagen de Dios, es Cristo, su más legítima imagen, de tal modo  que seremos  cada vez mas  esa “imagen y semejanza”, en la medida que nos  acerquemos a  lo  que es Jesús. Ha sido sostenido que en la praxis  cada uno de nosotros, representa la imagen, con mayor o menor semejanza.  Jesús como la más perfecta imagen de Dios, hizo el sentido de su  vida, el cumplimiento de la voluntad del Padre, mediante Cristo se visualiza “la Imagen del Dios invisible”, su autoridad respecto al mundo y su trascendencia y presencia en Jesús y su pasión.

 

Encontramos la imagen de Dios en todas partes, sin que haya oposición entre las actuaciones suyas y las nuestras, porque El está en nosotros, y la excepción a su presencia en las obras nuestras es el pecado, porque éste escapa al Espíritu de Dios, aunque no a su poder.

 

A pesar de que no era Dios quien debía reconciliarse con el hombre, sino a la inversa, para que las cuentas quedaran saldadas, en su plan salvador, su Primogénito, libre de pecado, asumió los nuestros y al morir en la cruz del Gólgota, nos representó. De manera que una vez mas recibimos la gracia de Dios, percibimos su imagen bondadosa de Padre Amante, que nos salva a causa de la justificación por la fe, salvación no merecida.

 

Se ha dicho que la resurrección, es un nuevo acto de creación, promisorio de la vida futura. Este acontecimiento manifiesta entre otros rostros, el de un Dios que reitera su fidelidad, en contraposición a la infidelidad humana, un Dios cercano al acontecer humano, que por medio de su Único Hijo, nos ha justificado.

 

La imagen positiva de este Dios que sabe de nuestras debilidades, que es pletórico de amor, nos infunde confianza para confesarle sin excusas nuestros actos, y su  justicia revelada por el Evangelio, nos permite de nuevo hacer una elección libre.

 

Ser imagen de Dios, nos capacita para amarlo y amarnos a su modo. Ver, experimentar, a Dios en nosotros mismos, es nuestra posibilidad al ser sus hijos, creados a imagen y semejanza y libres ya del pecado original. También, el ser imagen del Creador implica usar los dones que nos otorgó como invitación a la fe, estímulo para la esperanza y anticipo de la felicidad eterna.

 

Este rostro divino  incentiva la espera de la plenitud prometida, pero en ningún caso el olvido del presente. Debemos contribuir eficazmente a la ordenación moral de la sociedad en el entendido de que la moral cristiana afecta al hombre en la integridad de sus dimensiones.

 

Admitir la creación como obra de Dios, y al hombre parte de ella, hecho a su imagen y semejanza, es tributar a la preservación de la vida, del medioambiente, de la fauna, de la paz, en cumplimiento del encargo del Creador como sus representantes. Es la responsabilidad que tenemos como "imagen de Dios", de hacernos juicios críticos y discernir, con convicción cabal de que el libre albedrío, es una libertad falible y limitada, pero además comprometida, en la búsqueda de la verdad.

 

Los seres humanos estamos en posibilidad de mitigar sufrimientos a los semejantes, socorrerlos, contribuir a su bienestar físico y espiritual, perdonar a quienes nos ofenden, lo cual nos hace parecernos a la imagen de Dios que nos llega a través de las Sagradas Escrituras.

 

Antes de concluir me parece útil comentar que con base en la admisión de Cristo como imagen reveladora del Dios oculto, la Iglesia Católica promovió el culto a los íconos, en tanto el cristianismo no católico, lo criticó.

 

Se dice que las posiciones de los reformistas, en este sentido, pueden estar relacionadas con la idea central de que Dios nos hizo a “imagen y semejanza”, especialmente en lo que se vincula con nuestra potencial naturaleza interna, con el legado de capacidades, que le son inherentes. Como motivo de tal postura, se ha argüido la visualización del peligro tendencioso de reducir a Dios a nuestra posición, a través de imágenes. A partir de la Reforma, nace una Iglesia que deja de depender de las imágenes para dar a conocer a Dios, fundamentándose únicamente en su Palabra, aunque paralelamente la Católica continúo con sus representaciones imagenológicas.

 

Vale decir que autores consultados, especulan, referente a esta temática, que es necesario entonces, como parte de la interpretación de la libertad que Dios nos dio, reconocer el derecho de autodeterminación, y por tanto a la diversidad cultural y religiosa, de donde se señala que cada cristiano o cristiana, tendría la facultad de elegir o escoger la canalización de su fé.

 

Coherentemente las varias religiones del mundo han ido siendo reconocidas como partes importantes de las culturas.  El catolicismo empezó a aceptar el valor teológico de las otras religiones, además de que esta apertura permitió el desarrollo de varias teologías cristianas de la liberación,  como la indígena, la negra o la feminista, por citar algunos ejemplos. Según el criterio de autores estudiados, el desconocimiento del pluralismo religioso, pudiera ser entendido como una imagen arbitraria de Dios, que obliga a ésta o aquella manera de asumir la fé.

 

Enuncian que el reconocimiento al derecho de autodeterminación cultural y religiosa, de las personas, es respeto a su  autonomía, identidad y diversidad, que en una perspectiva teológica, pudiera ser un derecho reconocido por Dios, cuya imagen es pródiga en amor y libertad. Siendo así, según sus criterios, existe entonces una grave contradicción entre lo dicho fundado en la naturaleza humana, y por tanto en la voluntad de Dios y el supuesto derecho que se adjudicó la Iglesia Católica a ajusticiar y perseguir a los que no sumían su doctrina.

 

Actuando de tal modo pareciera que por mandato de Dios, tuvieran una autoridad universal, existiendo una controversia franca entre la voluntad amorosa de la imagen de Dios y estas conductas, por ello, la fe cristiana hace tiempo, al decir de algunos autores, dejó de ser el ascenso a un conjunto de verdades reveladas ciertas y definitivas, para devenir en una búsqueda incesante, crítica y existencial.

 

En alguna literatura se nos presenta una situación diferente y particular ya que  según dice, el proceso de la creación se ha dado a la inversa, es decir que el hombre no fue creado por Dios, sino que éste creó a Dios y que por tanto la imagen que nos da de El, es la de su autorretrato, al cual dio el nombre de “Dios”, de modo que se conoció a sí mismo, a través de un ente diferente,  que no pasaba de ser en la práctica un reflejo de su propia naturaleza.

 

Se argumenta que en este caso el autor de Génesis, en esencia, formuló la misma idea en relación con su época, representando un retrato en el que plasmaba desde una perspectiva positivista, aquello que a su modo de ver representaba las virtudes a alcanzar, por lo que en concordancia con esta imagen de “Dios”, se asume como distintivo del paradigma humano perfecto que se torna entonces objetivo supremo del autoperfeccionamiento, dejando los aspectos negativos concretados en otra construcción humana denominada, “Diablo”.

 

Esta imagen de “Dios”, al incentivar el empeño de autoperfeccionamiento, enaltece los mejores Valores humanos. Proponen, que los planteamientos bíblicos sobre lo “divino” y lo“pecaminoso”, son categorías morales humanas, que llevan al hombre en su afán de imitar a Dios, a cultivar lo mejor de sí. La religión obviamente se ha opuesto a la tesis de que Dios fue hecho por el Hombre a su imagen y semejanza.

 

Referidas estas consideraciones en la intencionalidad de ofrecer los variados puntos de vista que conocí, con la convicción personal de que la verdad  está en las  Escrituras Sagradas, me remito a ellas para un comentario final.

 

El Dios que nos revelan se nos va presentando en diferentes facetas, especialmente entre el Antiguo y Nuevo testamento, va evolucionado su manifestación, antes y después de Cristo: se nos presenta un Dios severo, vengador, inclemente y guerrero, pero también santo y único, creador, protector, compasivo, omnipotente,  receptivo, amoroso, cercano y solidario.

 

 

 III.     Conclusiones:

 

1.       El punto de vista religioso plantea que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y el ateo sostiene justamente lo contrario.

.

2.       Existe la teoría androcéntrica de la imagen de Dios y otras que asumen que en la  creación del mundo, y el humano, como acto voluntario, se nos creó en la bipolaridad  sexual como imagen de Dios.

 

3.       La creatura humana poseedora de libre albedrío, fue depositaria del gobierno de lo creado y responsabilizada con rendir cuentas por ello.

 

4.       La creación a imagen y semejanza parece referirse a espiritualidad de los humanos, enfatizándose la falta de mención a lo físico de Jesús.

 

5.       La vida, plan amoroso de Dios, tiene el fin del encuentro con nuestro origen y destino, considerándose la resurrección, como re-creación.

 

6.       Dios se nos revela en la propia creación, como donador, paternal. amoroso, justo, verdadero, misericordioso, paciente, omnipotente, bondadoso, protector, compasivo, receptivo, cercano y solidario.

 

7.       Ser imagen de Dios, nos capacita para amar a su modo, implica usar los dones que nos otorgó como invitación a la fe, estímulo para la esperanza y anticipo de la felicidad eterna y para reconocer la responsabilidad ante Él, ante sí mismo, y el mundo por la creación.

 

                      IV.      Bibliografía

1.       Génesis. Sociedades Bíblicas Unidas. Dios Habla Hoy. Edición Interconfesional de Referencia. págs 1-3. 1996

 

2.       Erjavec, A. El giro pictórico y sus consecuencias globales

                  publicaciones@eictv.org.cu  Miradas, número 8, 2005   

 

3.       Girardi, G. Jiribilla. La Habana. 2001. Teología de la liberación y pluralismo religioso y laico en la época de la globalización neoliberal

 

4.       Vasílievich, E.  Colección Archivos de Marxismo. Proyecto Pensamiento Cubano en formato electrónico. www.filosofia.cu

 

5.       Navia Velasco, C. El Dios que nos revelan las mujeres. Artículo tomado de Internet

 

6.       Mesters, C. El misterioso mundo de la Biblia, Editorial Bonum. Fragmento tomado de Internet

 

7.         San Juan. Sociedades Bíblicas Unidas. Dios Habla Hoy. Edición Interconfesional de Referencia. pág 1221, 1227. 1996

 

8.       Sastre, V., Ferrer, M. Iconos del Oriente Cristiano. Para comprender la fe católica de las Iglesias orientales. Artículo de INTERNET

 

9.       La doctrina de la justificación. Artículo de INTERNET

 

10.   No adorarás imágenes. la Iglesia Católica y las imágenes. Artículo de INTERNET

 

11.   El hombre semejanza de Dios y la mujer. www.corazones.org/diccionario/imagen_semejanza.htm

 

12.   Jesús, el hombre-dios. www.mercaba.org/Fichas/JESUS/002.htm

 

13.   Imágenes de Dios en la juventud.

www.marti-codolar.org/Forum_conferencias/Fr_Torralba.htm.

 

14.   La Santa Sede. La Curia Romana. dariot.galeon.com/imagenes.htm

 

15.   Teología de la Creación y de la Imagen. Centro Telemático de Servicio a la Evangelización. www.cetese.org/cursos/teologia/dogma/creacion-03.htm

 

16.   Responsabilidad de los cristianos en la génesis del ateísmo.  monografias.com/trabajos14/cristianos-respons/cristianos-respons.shtml

 

17.   Apocalipsis. Sociedades Bíblicas Unidas. Dios Habla Hoy. Edición Interconfesional de Referencia. pág 1411, 1414. 1996

 

    Autora:

   Mayela Marrero Aliño

 



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