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Mitos creados por los apologistas del islam (tercera parte)

Resumen: Mitos del 13 al 16: La pacífica religión del islam ha sido tomada de rehén por los terroristas; La existencia de musulmanes moderados, Los terroristas no son verdaderos musulmanes, Los verdaderos musulmanes deploran el terrorismo; El Corán prohíbe el suicidio; La venida de Mahoma fue anunciada en la Biblia.

Publicación enviada por Pablo Santomauro




 


INDICE

Lista de mitos:

13)      “La pacífica religión del islam ha sido tomada de rehén por los terroristas.”

14)             a.  La existencia de “musulmanes moderados”.

b. “Los terroristas no son verdaderos musulmanes.”

c. “Los verdaderos musulmanes deploran el terrorismo.”

15)             “El Corán prohíbe el suicidio.”

16)             “La venida de Mahoma fue anunciada en la Biblia.”

 

Mito 13

i   El islam ha sido secuestrado por los terroristas y es usado para sus propios fines.

“The religion of Islam has been hijacked by the terrorists” ---- Corresponde aclarar que este mito no fue creado por los apologistas del islam, sino por los liberales norteamericanos que en su ceguera monumental siguen insistiendo que el islam es una religión de paz. Los apologistas musulmanes, especialistas en el engaño, aplauden cada vez que escuchan este mantra de la gente del gobierno norteamericano y los medios de comunicación anti-establecimiento como The New York Times, The Los Angeles Times, CNN, CBS, NBC, ABC y PBS.

El mismo Bill O’Reilly, de la más objetiva Fox news, quien goza de una mejor reputación entre el público norteamericano, repite el mismo concepto sin razonar lo que está diciendo. Lo acaba de decir en su programa, The O’Reilly Factor, del 23 de junio del 2005, en una entrevista con Franklin Graham, el hijo de Billy Graham.

No estamos atacando a O’Reilly, a quien admiramos y apreciamos respecto a su labor periodística, al igual que muchas de sus valientes posiciones frente a temas como el terrorismo, el daño causado a los niños por la música rap y sus mafiosos, su condenación del ACLU (American Civil Liberties Union - organización anti-establecimiento), la guerra en Irak, y otros. Pero cuando se trata de religión o temas espirituales, desde nuestra perspectiva cristiano-evangélica debemos entender las opiniones de O’Reilly como viniendo del hombre natural sin el beneficio de la presencia del Espíritu Santo en su vida. En el final de la entrevista, Franklin Graham, perfectamente en conocimiento de esto, mostró el amor de Dios invitando a O’Reilly a las cruzadas evangelísticas a llevarse a cabo ese fin de semana en New York. “Come, come one night” (Ven, ven una noche), expresó Graham, a lo que O’Reilly diplomáticamente contestó, “Thank you”.

Mi punto es que si un hombre brillante como Bill O’Reilly repite convencido el concepto de que el islam ha sido secuestrado por los extremistas (otra versión de “el islam es una religión de paz), esto significa que como nación estamos en serios problemas --- corremos el riesgo de ser destruidos al no reconocer al enemigo. El enemigo es la religión del islam. El islam es la raiz y el terrorismo es el fruto.

La ingenuidad de O’Reilly en este punto es espeluznante, sobre todo siendo él uno de los periodistas más iluminados del país. Cuando Franklin Graham afirmó que el Dios de los musulmanos no es el Dios de los Cristianos, O’ Reilly acotó: “Todos sabemos que el Dios bíblico no es un Dios de venganza. Pero yo creo que Alá tampoco es un dios de venganza. Parecería que los terroristas han tomado pasajes del Corán y los han distorsionado para justificar su proceder (declaración basada en la memoria de este escritor, por falta de transcripción de la entrevista).”

Por supuesto que Bill O’Reilly no citó ninguno de esos pasajes, pero quizá los siguientes sirvan para ubicar a nuestros lectores:

“Se os ha prescrito que combatáis, aunque os disguste. Puede que os disguste algo que os conviene y améis algo que no os conviene …”  (C. 2:216).

“¡Combate, pues, por Alá!  Sólo de ti eres responsable. ¡Anima a los creyentes! Puede que Alá contenga el ímpetu de los infieles. Alá dispone de más violencia y es más terrible en castigar.”  (C. 4:84)

“Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar (hasta que ya no haya más tentación contra la fe) y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen”  (C. 8:39.)

“¡Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil!  ¡Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas!” (C. 9:41).

“¡Profeta!  ¡Combate contra los infieles y los hipócritas, sé duro con ellos! Su refugio será la gehena …..”  (C. 9:73).

“¡Creyentes! !Combatid contra los infieles que tengáis cerca! ¡Que os encuentren duros!”  (C. 9:123).

Es propio hacer una pausa aquí para señalar que la palabra “infieles” comprende a todos aquellos que no se adhieren al islam o reconocen a Mahoma como profeta de Alá.

“Combatid contra quienes, habiendo recibido la Escritura, no creen en Alá ni en el último Día, ni prohíben lo que Alá y Su enviado han prohibido, ni practican la religión verdadera, hasta que humillados, paguen el tributo directamente!”  (C. 9:29).

El pasaje (aleya) citado constituye la apertura de una sección titulada en el propio Corán, “Contra los judíos y los cristianos”. La sección va desde la aleya 29  hasta la 35. Al pié de la página del Corán publicado por Tahrike Tarsile, Inc., Elmhurst, New York, se comenta el pasaje diciendo: Esta aleya constituye la base de la imposición del tributo a las poblaciones no musulmanas. – Los judíos y los cristianos.  -- El tributo por haber sido dejados con vida.  O.i.: ‘¡Combatidles …. Hasta que, humillados y sumisos, paguen el tributo!’.”

“… Se os llamará contra un pueblo dotado de gran valor, contra el que tendréis que combatir a menos que se rinda …”  (C. 48:16).

De acuerdo con los eruditos y las notas al pie de la página, este pueblo al que se hace referencia pueden ser los bizantinos (lo que quedaba del imperio romano) o los persas.

“ Quienes creen, combaten por Alá. Quienes no creen combaten por los taguts (diablos). Combatid, pues, contra los amigos del Demonio.”  (C. 4:76)

“Amedrentar” y “aterrorizar” eran palabras frecuentes en boca de Mahoma. En el Corán, Alá ordena a musulmanes aterrorizar a los no-musulmanes en Su nombre:

"Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podéis para amedrentar al enemigo de Alá y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Alá conoce!"  (C. 8:60).

"Combatid contra ellos! Alá le castigará con vuestras manos y les llenará de vergüenza..."   (C.  9:14).

"Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles el cuello, pegadles en todos los dedos! …. No sois vosotros quienes les mataban,era Alá"  (C.  8:12,17).

Por razones de espacio, dejamos de citar más pasajes del Corán. Suficiente es decir que existen muchos más pasajes donde impera el mismo tenor. Existe además, una serie de pasajes donde:

a.                  El mandamiento de combatir es apoyado por una serie de recompensas – C. 2:245-246; 4:97; 9:20; 2:215.

b.                  Aquellos que mueren en combate son declarados mártires – C. 3:194; 2:149; 3:163; 47:5.

c.                  Alá declara su disgusto con aquellos que no cumplen con la tarea de combatir -- C. 4:77; 9:81.

La lista de pasajes no es exhaustiva. Claramente, el Corán establece que la tarea ineludible de todo musulmán es combatir por la causa de Alá. Solamente el ciego, el minusválido y el enfermo son exonerados (C. 48:17). Cualquiera que desobedece estos mandamientos o trata de negociar con el enemigo es considerado un “hipócrita” y debe ser tratado como un “infiel”. Los que participan en la guerra, por el contrario, son beneficiados con recompensas en el más allá y con parte del botín en este mundo.

Con la excepción de unos pocos versos relacionados con incidentes específicos como las batallas de Badr y Uhud, todos los textos referentes a la jihad tienen un significado general. No están enmarcados en un contexto de tiempo, cultural, geográfico o circunstancial, sino que expresan una misión ineludible que todo musulmán está obligado a llevar a cabo hasta que Alá reine como supremo dios del mundo. Los terroristas de hoy son los verdaderos musulmanes.<>

 

Mito 14

i    A.  La existencia de  “musulmanes moderados”

i    B. “Los terroristas no son verdaderos musulmanes.”

i    C. “Los mayoría de los musulmanes deploran el terrorismo.”

¿Existe tal cosa como “musulmanes moderados”? En realidad, la respuesta depende de la definición de lo que es un musulmán. El Corán expresa en la Sura 5, aleya 90, que el musulmán es aquel que “obedece a Alá y su Enviado (Mahoma)”. Teniendo en cuenta que el Corán expresa la voluntad de Alá, y que a pesar de contener en sus páginas algunos mandamientos nobles y éticos, no son éstos los que nos deben interesar, sino el hecho de que uno de cada dos capítulos (suras) del Corán chorrea sangre.

Los buenos mandamientos, las exhortaciones, las platitudes benignas, palidecen cuando tomamos en cuenta los pasajes que incitan y ordenan a combatir y matar a “los infieles” – todos aquellos que no son musulmanes. Considerando que en el islam, Mahoma es el máximo ejemplo a ser imitado por sus seguidores, y que el “profeta” en su vida lanzó su propia cruzada contra politeístas, cristianos y judíos que no lo atacaron a él primero, que mataba en forma indiscriminada directamente o por medio de individuos o escuadrones asesinos, a civiles desarmados, mujeres y ancianos indefensos, que ordenó 74 ataques expedicionarios y guerras, incluída una cruzada contra los cristianos bizantinos (que nunca aparecieron en el campo de batalla), ¿no es correcto decir que aquellos que se llaman musulmanes deben imitar a Mahoma y seguir los mandamientos del Corán, no sólo respecto a los rituales y el modo de vivir, sino también a combatir por Alá?

¿Quiénes llenan hoy en día el perfil del verdadero musulmán? ¿El que se llama musulmán pero raramente visita la mezquita, viste de traje y corbata, su esposa trabaja en una oficina, sus hijos asisten a una escuela pública y no a una madrasa?  ¿El que se llama musulmán pero nunca lee el Corán y no tiene ningún problema en tomar alcohol, como conocemos a muchos en nuestra sociedad? ¿El que cumple con algunas restricciones como no comer cerdo, para llenar el ojo? ¿El musulmán que vemos en los EEUU, los hombres sin la barba y las mujeres sin el velo y la sábana oficiando de vestido?  Todos estos son los que son llamados “musulmanes moderados” por los medios de comunicación.  Pero en realidad no son verdaderos musulmanes. El verdadero musulmán es el que sigue al pie de la letra las instrucciones del Corán, no sólo algunas restricciones dietéticas y ritos de connotación religiosa. El verdadero musulmán está encarnado en la figuras de Bin Laden, Al Sarqawi y Mulah Omar, i.e., en los terroristas.

El resto, “moderados”,  “main stream”, “no violentos”, “pacíficos”, no son musulmanes --- son una mala imitación. Yo sugiero otro nombre para este tipo de musulmanes, “liberales”. Así como aquellos cristianos que hoy en día niegan la inspiración divina de la Biblia, la divinidad de Jesús, el nacimiento virginal, los milagros, la expiación de Cristo por los pecados del mundo, etc., son llamados “liberales” (lo que significa que no son cristianos), aquellos musulmanes que no creen en los mandamientos de combatir que estipula el Corán, no oran 5 veces al día en dirección a la Meca, no observan restricciones dietéticas, y no se visten como los árabes vestían en el siglo séptimo, deben ser llamados musulmanes “liberales”. El real significado del apelativo es que no son musulmanes.

¿Significa esto que están contra los terroristas y apoyan los esfuerzos por combatir el terrorismo? ¿Significa que son neutrales en el conflicto entre el islam y la civilización occidental? Ni lo uno ni lo otro. Existe un apoyo tácito de los musulmanes “moderados” (de alguna forma hay que llamarlos) hacia los “fundamentalistas”.

¿Acaso usted ha escuchado decir a alguno de ellos que los terroristas de septiembre 11, 2001, eran apóstatas del islam? Pregúntele a los “moderados” si los terroristas suicidas tienen como destino el infierno? No le van a contestar porque saben que una respuesta afirmativa sería ir contra el Corán.

Las pocas veces que algún musulmán condena el terrorismo públicamente, parece que existe un acuerdo tácito entre ellos para usar siempre la misma frase, “Condenamos todo tipo de terrorismo”. Implícita en la declaración es la idea de que Israel y los EEUU practican el terrorismo pero de otro modo. El objetivo final es condenar a estas dos naciones y exonerar a los terroristas. De esta forma igualan el asesinato de civiles por parte de los “valientes” guerreros del islam con la muerte

accidental de civiles en el curso de operativos militares dirigidos contra los terrroristas.

Existe un complicidad oculta en las masas musulmanes con los terroristas. Se podrán odiar y matar entre sunníes y chiítas, y entre sectas radicales de menor influencia, pero cuando se trata de musulmanes matando no musulmanes, nadie levanta una protesta  contundente. Esta actitud de apoyo silencioso tiene su origen en la religión misma. El Hadith de Bujarí (traducción del Dr. Muhammad Muhsin Khan, Kazi Publications, Lahore, Pakistán, 1979 ---- recomendado y aprobado por todas las autoridades musulmanas, incluídos los líderes espirituales de Meca y Medina), vol. 4, no. 283; vol. 9, no. 50, cit. R. Morey, Invasión Islámica, dice que ningún musulmán puede ser ejecutado por matar a un infiel.  Esto y pasajes del Corán ya expuestos, marcan la pauta de la actitud musulmana general para con las actividades del terrorismo.

 

Conclusión:

1)                 No existe tal cosa como “musulmanes moderados”. El apelativo es un oximoron, lo mismo que la expresión “un enano bastante alto”.

2)                 Los terroristas son los únicos y verdaderos musulmanes.

3)                 No es cierto que la mayoría de los musulmanes deploran el terrorismo. Existe en las masas del islam una solidaridad silenciosa para con el terrorismo.<>

 

Mito 15

i    El Corán prohíbe el suicidio

Este es un mito muy propagado por los musulmanes “moderados” para maquillar la religión del islam. Los musulmanes extremistas viviendo en los EEUU también lo repiten como parte de su estrategia de presentar una imagen sanitizada de lo que realmente creen. En el esquema global del islam, este mito de que el Corán prohibe el suicidio es sólo una faceta de la duplicidad que practican los líderes en las mezquitas alrededor del mundo y aún dentro de los EEUU.

En muchas de las mezquitas de este país, las reuniones se conducen en dos idiomas, árabe e inglés. Si usted habla sólo inglés, escuchará del imán de turno un mensaje de tolerancia y paz, con énfasis en la “hermandad” entre judíos, cristianos y musulmanes, ya que todos somos “pueblos del Libro” que el mismo Dios nos dio a cada uno. Si concurre a la sesión en idioma árabe, el mismo imán girará 180 grados y se despachará con un mensaje antiamericano, anticristiano, antijudío y “jihadista” por excelencia. Para verificar esto, recomendamos leer, Jihad comes to Small Town, USA, artículo de Laura Mansfield del 19 de abril, 2005, en WorldNetDaily.com. Si usted dominara los dos idiomas, le invitaríamos a visitar una mezquita cerca de usted, ya que muy probablemente esto es lo que está sucediendo en el centro islámico de su vecindario.

Fue en el año 2002 cuando por primera vez escuché que “El islam prohibe el suicidio”. Fueron palabras de un “experto” en islam que estaba siendo entrevistado por un locutor de radio. El experto apoyó su afirmación con el pasaje 4:29 del Corán. Fui allí inmediatamente y lo leí: “¡Creyentes! No os devoréis la hacienda unos a otros. Es diferente si comerciáis de común acuerdo. No os matéis unos a otros. Dios es misericordioso con vosotros.”

Tengo que confesar que lo único que vi en este pasaje es una prohibición dirigida a los creyentes de no matarse entre ellos. La prohibición está cualificada y comprende solo a los creyentes, que en este caso son los musulmanes. No existe ninguna mención que prohíba matar a quienes no son musulmanes. Pero lo que brilla por su ausencia en el pasaje es el tema del suicidio. Para cubrir todos los ángulos, busqué en varios Coranes para asegurarme de que yo estaba en lo cierto, y todo lo que encontré fue comentarios diciendo que “algunos han visto también aquí una prohibición del suicidio” (Tahrike Tarsile, Inc., Elmhurst, New York, 1992).

La razón por la que pueden mentir con impunidad es que el público en general es ignorante de los preceptos de la religión del islam. No, el Corán no prohibe el suicidio. Por el contrario, lo fomenta, sobre todo si los suicidas pueden matar al mayor número de inocentes con ellos. Claro que ellos no lo llaman suicidio, y los que lo cometen no son llamados asesinos, sino “mártires”.

i  “ [Alá] No dejará que se pierdan las obras de los que hayan caído por Alá … el les dirigirá y mejorará su condición …. Y les introducirá en el Jardín que él les habrá dado a conocer.” (Sura 47: 4,5,6)

i  “¡Que quienes cambiando la vida de acá por la otra, combatan por Dios! A quien combatiendo por Alá, sea muerto o salga victorioso, le daremos una magnífica recompensa”. (4:74)

¿La recompensa  de los “mártires”?:

Vivirán en jardines esplendorosos, reclinados en lechos alineados. Y le daremos por esposas huríes de grandes ojos … toda la fruta y carne que apetezcan y les servirán alrededor muchachos como perlas ocultas ---  C. 52:17-28

Las huríes serán vírgenes, no tocadas hasta entonces por hombre ni genio,  de recatado mirar, buenas, bellas … C. 55:46-78

En el paraíso habrá jóvenes criados de eterna juventud, vino que no dará dolor de cabeza ni embriagará. [habla Alá] … nosotros las hemos formado (a las huríes) de manera especial y hecho vírgenes … de una misma edad, afectuosas …  C. 56: 11-38

            Serán de túrgidos senos, de una misma edad …. C. 78:33

Como vemos, más pornográfica no se puede poner la cosa. ¿Se ha preguntado el lector por qué todos los terroristas suicidas del islam son jóvenes?

Conclusión: No es cierto que el islam prohíbe el suicidio. La evidencia muestra que por el contrario, lo promueve con promesas eróticas. <>

 

Mito 16

i    La venida de Mahoma fue anunciada en la Biblia

En la página musulmana www.islamenlínea.com, bajo el título “Muhammad en la Biblia”, encontramos el clásico pasaje del Antiguo Testamento que los apologistas del islam usan para timar intelectualmente a aquellos que no conocen la Biblia. Se trata de Deuteronomio 18: 18-19:

                                  "Profeta les levantaré desde en medio de sus hermanos, como tú (Moisés); y pondré mis Palabras en su boca y él les hablará todo lo que yo le mandare. Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta." (Deuteronomio 18 : 17-18).

La página islámica dice sobre este pasaje:

El Profeta de entre sus hermanos no es Jesús que salió del mismo pueblo de Israel sino Muhammad que salió de entre los Ismaelitas, hermanos de los Israelitas. El Profeta Muhammad descendió de Ismael a través de su segundo hijo Cedar , siendo esto algo que los mismos eruditos cristianos hoy admiten y reconocen, como ya mencionamos antes. El Diccionario Davis de la Biblia, de 1980, editado bajo los auspicios del Consejo de Educación Cristiana de la Iglesia Presbiteriana de EE.UU., menciona esto así como el Diccionario Smith de la Biblia también lo hace ( VER NOTA ANTERIOR ) Esta promesa de Dios hacia los creyentes implica la aparición de un Profeta de entre los hermanos de los israelíes, es decir de entre los ismaelitas, que sería "similar a Moisés ", es decir que compartiría algunas de sus características. La principal de todas es la característica de legislador, al traer una Ley revelada de parte de Dios. Moisés trajo la Torah y Muhammad la Shariah. Otros Profetas, incluído Jesús, no vinieron a traer una Ley nueva ni a cambiar nada, sino a respetar la Ley vigente. Sólo Muhammad trajo de parte de Dios una Ley renovada.

Este es el principal argumento por el cual se rechaza la suposición de que el Profeta anunciado y prometido en Deuteronomio 18 sea Jesús. Los cristianos que apoyan y sostienen tal argumento deberían recapacitar primero en el hecho de que ellos no consideran a Jesús como un Profeta (sólo los musulmanes lo consideramos de tal manera) ; segundo, que Jesús claramente dijo venir a respetar y cumplir la Ley, no a cambiarla ; tercero, que Jesús provenía del mismo tronco de los israelíes, no de sus hermanos los ismaelitas.

Paso ahora a corregir las falsedades afirmadas:

1.                  El profeta de “en medio de sus hermanos” es Jesús, no Mahoma.

2.                  La referencia a “hermanos” es una referencia a los israelitas, no a los descendientes de Ismael.  Los apologistas islámicos se cuidan muy bien de que el lector no sepa que unos versículos antes, en Deut. 18:15, Moisés mismo dice anunciando la venida de Jesús: “Profeta de en medio de tí, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios ….” Esta es una clara referencia al pueblo judío.

3.                  Todo el libro de Deuteronomio usa el término “hermanos” en referencia a los judíos, no los descendientes de Ismael. Ejemplos: Deut. 17:15; 18:2. 

4.                  El pasaje siempre ha sido interpretado como un texto mesiánico, aún entre los judíos (Mat. 17:5; Mar. 9:7; Luc. 9:35).

5.                  Pedro aplica este pasaje directamente a Jesús en Hechos 3:19 - 26.

6.                  Jesús es quien llena todos los requisitos anunciados en el pasaje.

i.                     Era judío (de entre sus hermanos) – Gál 4:4

ii.                   “El hablará todo lo que yo le mande” – “…. Y que nada hago de mí mismo, sino que según me enseñó el Padre, así hablo” (Juan 8:28; 12:49).

iii.                  Jesús se llamó a sí mismo “profeta” (Luc. 13:33) y el pueblo lo llamaba “profeta” (Mat. 21:11; Luc. 7:16; 24:19; Juan 4:19; 6:14; 7:40; 9:17).

iv.                 Siendo el Hijo de Dios, Jesús fue profeta, sacerdote (Heb. 7 – 10) y rey (Apoc. 19-20)

7.         La alusión a que Moisés trajo la Torah y Mahoma la Sharía, y que Jesús no vino a cambiar la ley, es una falacia conocida con el nombre de “falsa analogía” ---- Es cierto que Cristo vino a cumplir la ley, pero la ley esclavizaba y Cristo vino a liberarnos de la ley para que podamos ser justificados por la fe, de modo que ya no estamos bajo la ley, sino que somos libres en Cristo (Gál. 4 – 5). La sharía es un ley que esclaviza al hombre imponiendo regulaciones, ritos y preceptos de hasta como ir al baño. Mahoma vino a esclavizar a sus seguidores.

Continúa diciendo el trabajo de la página pro-islam:

La llegada de un Profeta era algo conocido. Los judíos enviaron sacerdotes y levitas a Juan el Bautista para averiguar realmente quién era El. Juan 1:20-21:

"Y (Juan Bautista) confesó, y no negó; más declaró: No soy yo el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué pues? ¿Eres tú Elías? Dijo : No soy. ¿ERES TU EL PROFETA? Y respondió No".

Vemos que los judíos aguardaban la llegada de Elías, de Jesús, el Mesías o Cristo, y de un Profeta ...

La pregunta crucial aquí es :¿Eres tú el Profeta? ¿Quién era sino el tan ansiado Profeta tras la venida de Jesús y de Juan el Bautista. Si buscamos en una Biblia con concordancias cruzadas encontraremos que el Profeta que se hace mención aquí, es el Profeta prometido en el Deuteronomio 18:18, y que sería como Moisés que surgiría de entre los hermanos de los israelitas: los ismaelitas o árabes. Por lo tanto se hace alusión aquí al Profeta Muhammad quien descendía de Ismael.

La deshonestidad intelectual de lo expresado es más que obvia.

1)     Decir que el profeta mencionado en Juan 1:21 era Mahoma es una aberración sólo digna de ignorantes en materia bíblica. Es claro que la mención del profeta es una alusión a Jesús con referencia a Deuteronomio 18:18. Ya explicamos que Jesús es el profeta anunciado en ese pasaje. Es imposible relacionar estos pasajes con Mahoma. Es la fiebre por encontrar a Mahoma en la Biblia la que lleva a estos apologistas a barrer sus páginas desesperadamente en pos de un pasaje que puedan distorsionar a gusto para justificar lo injustificable, i.e., que Mahoma fue anunciado en la Biblia.

2)     El mito de que los árabes son descendientes de Ismael ya ha sido refutado fehacientemente en varias obras, entre ellas: Winning the War Against Radical Islam, Robert Morey, 2002, pp.147-152, Christian Scholar Press, Las Vegas, Nevada; Islam, Alfred Guillaume, 1956, p 26-27, 61-62); Islam and the Arabs, Rom Landau, 1958 p 11-21; Cyclopedia of Biblical, Theological, and Ecclesiastical Literature, McClintock and Strong, (Vol. I:339), e infinidad de otras enciclopedias. La Enciclopedia Británica sintetiza magistralmente la veracidad de el reclamo musulmán:  “La literatura arábiga tiene su propia versión de los tiempos prehistóricos, pero es leyenda en su totalidad” (Vol. 2:176).

3)     Por último, es de orden clarificar que los trabajos citados para apoyar la idea de que Mahoma fue descendiente de Ismael a través de su segundo hijo, Cedar, van contra la mejor erudición en el tema. Smith parece haber comprado el mito musulmán sin mayores investigaciones, y el Diccionario Davis de 1980 fue editado bajo los auspicios de la Iglesia Presbiteriana de EEUU, una iglesia que carece de autoridad doctrinal y moral en el presente, liberal por excelencia y considerada apóstata por los cristianos conservadores. Habiendo recientemente tomado una posición condenatoria de Israel y aduladora de los palestinos, no es de extrañarse que ayude a propagar el mito en cuestión.

4)     El argumento musulmán queda sepultado para los cristianos cuando recordamos que el hijo de Abraham escogido por Dios para las promesas fue Isaac, no Ismael.

No, la venida de Mahoma no fue anunciada en la Biblia. Si realmente fue anunciada, lo fue en un sentido general ya que la Biblia anuncia la venida de muchos falsos profetas (Mat. 24:24) en el espíritu del anticristo (1 Juan 4:3).<>

 

Autor:

Pablo Santomauro



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