Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Rol de la Educacion Ambiental en la Educacion Superior

Resumen: En la primera decada del nuevo milenio se desarrollan profundos cambios, donde la educacion, el conocimiento y la informacion ambiental desempenan un papel transcendental. Se operan profundas transformaciones en el proceso productivo como resultado del alto desarrollo tecnologico, que requiere de profesionales preparados y actualizados, en muchos casos estos procesos productivos no estan acordes con el cuidado y preservacion del medioambiente a pesar de ser uno de los mas grandes imperativos que tiene la humanidad ante si y en ello el papel de las universidades es esencial.

Publicación enviada por MsC. Mercedes Fernández Iríbar




 


En la primera década del nuevo milenio se desarrollan profundos cambios, donde la educación, el conocimiento y la información ambiental desempeñan un papel transcendental. Se operan profundas transformaciones en el proceso productivo como resultado del alto desarrollo tecnológico, que requiere de profesionales preparados y actualizados, en muchos casos estos procesos productivos no están acordes con el cuidado y preservación del medioambiente a pesar de ser uno de los más grandes imperativos que tiene la humanidad ante si y en ello el papel de las universidades es esencial.

Es de vital importancia comprender el desarrollo actual y sus tendencias e intentar poner a tono con ellos a las universidades por su cometido social. La misión de las Universidades es preparar profesionales capaces, dotados de herramientas que le permitan incidir en el desarrollo de su país en el marco de un mundo globalizado en el que los países del Tercer Mundo no reciben, precisamente, la tecnología de punta, condenados a vivir prácticamente de sus recursos naturales. Ante esta disyuntiva la preservación de esos recursos es vital para nuestra supervivencia y en ello juega un papel primordial la Educación ambiental.

Se supone que la evolución debe conducir al desarrollo de las fuerzas productivas y que además muy ligado a este proceso actual está la competitividad asociado a su vez con el nuevo paradigma tecnológico, que exige profesionales preparados para enfrentar esta competencia.
Es obvio que es más fácil formar que reeducar, de aquí la idea de que la introducción de la dimensión ambiental a través de cada una de las asignaturas en la enseñanza superior permitiría la formación de un profesional integral, capaz de enfrentar esta problemática en sus futuros puestos de trabajo. Debemos aspirar a un profesional de perfil amplio, con suficiente cultura para accionar en la solución de los problemas ambientales en sus centros de trabajo.

Si de competencias se trata, el mundo empresarial busca hoy producciones más limpias y los productos ecológicos van teniendo mayores posibilidades en el mercado por lo que el nuevo profesional debe incluir estas habilidades en su “saber hacer”, se sabe que las inversiones en Educación Superior en los países subdesarrollados se ven disminuidas y la Universidad se ve limitada de responder a los retos que impone el mundo empresarial y todo este conjunto de necesarias competencias, pero es el caso que estamos insertos a ese mundo y debemos lograr la competitividad que nos exigen estos tiempos.

Pero no solo por la competencia, básicamente es imprescindible preparar a los nuevos profesionales con sentimiento de protección al medio ambiente por lo que ello significa en materia de calidad de vida y el aseguramiento de la vida en un planeta que se va desbastando aceleradamente y en el que la acción de la ciencia en la prevención de este fenómeno es cada vez más relevante.

Es a los profesionales a quienes les toca demostrar el proceso de degradación ambiental, sus causas y consecuencias, es a ellos a quienes también les toca la búsqueda de soluciones, independientemente de que los demás ciudadanos puedan participar, es este grupo social el que puede guiar toda esas acciones con el conocimiento adquirido.

Pero no hablamos de un tipo de profesional, de ciencias particulares sino de todos ellos, porque todos desde las potencialidades de sus ciencias pueden potenciar la acción para el desarrollo sostenible.

Por otra parte, por el papel que tiene la Universidad en los procesos de formación, es la que está llamada a impulsar este salto cualitativo, no sólo a su nivel, sino también en los que le anteceden. Pero hoy día, hay debilidades en los proyectos curriculares universitarios que actúan como barreras para que la dimensión ambiental eleve su papel en la sociedad latinoamericana, aún en las universidades predominan métodos docentes basados principalmente en la cátedra magistral y en la simple transmisión de conocimientos, deficiente enseñanza práctica y limitada actividad extensionista, entre las más importantes, estas debilidades se reflejan a su vez en el quehacer universitario respecto de la dimensión ambiental, muchos docentes, incapaces de ejecutar ese proceso lo declaran como no propio, como responsabilidad de “otras ciencias” y ahí se amputa el carácter holístico de la Educación ambiental.

A pesar de estas adversidades, ya se observan tendencias a fomentar la interdisciplinariedad, la inquietud de docentes de diversas asignaturas acerca del medio ambiente y para esto la incorporación de la planeación estratégica como proceso que parte de una clara definición de la misión y funciones de las universidades en la sociedad viene a ser una herramienta valiosa que permite la introducción de la dimensión ambiental a través de toda la vida universitaria.

Para enfrentar los retos de este siglo, los centros de Educación Superior deberán transformarse en centros de educación ambiental permanente, lo que significa poner en el centro de las preocupaciones a las personas y su calidad de vida y al mismo tiempo transformar sus estructuras y métodos para anticiparse a los acontecimientos, prevenir antes que enmendar porque en ocasiones las enmiendas son casi imposibles.

La Educación Ambiental por ser relativamente joven no ha podido dar respuesta a las exigencias que ante ella pone el desarrollo de la humanidad, son múltiples las limitaciones que hoy se analizan desde el ángulo de su desarrollo como ciencia de la educación y que se reflejan en todos los niveles: primaria, enseñanza básica, enseñanza superior, así como en los estudios de carreras técnicas de nivel medio y de enseñanza especializada.
Estas grandes limitaciones en su desarrollo hacen que los estudiantes que arriban a la enseñanza superior lo hagan sin la preparación adecuada y que por tanto esta deba esmerarse más en ese sentido, sin embargo, la práctica nos dice que incluso el nivel superior no está plenamente preparado para asumir este reto.

Si se hace un análisis a nivel mundial de los diseños de las carreras universitarias se puede observar, en una gran parte de ellas, que no se enuncia en ningún sentido la dimensión ambiental a través de sus diferentes componentes: el campo de actuación, el modo de actuación, los objetivos generales: educativos e instructivos, por supuesto tampoco en los objetivos específicos, ni las habilidades que se pretenden crear en ese profesional y los valores éticos que se van a fomentar.

Todo esto significa que las disciplinas de esos planes de estudio tampoco prevén la introducción de la dimensión ambiental y en el mejor de los casos se hace un trabajo destinado a ello pero no existen normas que obliguen a los docentes a darle tratamiento en sus asignaturas, esto significa que se deja un poco a la voluntad de la institución, de los colectivos docentes y de los profesores en particular. En muchos casos no está establecido como línea de trabajo metodológico y no se tiene en cuenta en las evaluaciones a las clases.

Es cierto que existen carreras, cuyo modo de actuación del profesional egresado es precisamente la preservación de los recursos naturales y en tal caso están diseñadas para una formación en la conservación de los recursos naturales y su óptimo manejo con perspectivas sostenibles, pero incluso en esos casos se presentan dificultades en la introducción de la dimensión ambiental con un carácter sistémico y multidisciplinario por lo que los profesores que no son de la especialidad, aquellos que prestan servicio a la carrera, generalmente, no introducen la dimensión ambiental, se tiene en cuenta, por ejemplo, las asignaturas como matemática, computación, lengua extranjera o materna, educación física, metodología de investigación, entre otros.

En los planes de estudio de esas carreras también se observan limitantes en el tratamiento al concepto de medio ambiente, se prioriza su componente natural, no así el componente socio cultural, en el mejor de los casos se trata su aspecto económico por el perfil del profesional que tampoco se trata siempre a pesar de su relevancia e incidencia en los problemas del medio ambiente.

Cuales son entonces las limitaciones más generales que se presentan en la introducción de la Educación Ambiental en la educación superior a través de lo curricular, teniendo en cuenta los planteamientos anteriores.

Los docentes no están suficientemente preparados para atender la dimensión ambiental en su trabajo, por tanto, muchos de ellos ni siquiera comprenden las potencialidades de sus asignaturas para hacerlo, sencillamente carecen de cultura ambiental, pero esto a su vez es una consecuencia de la formación que recibieron, pues no se les preparó para ello en ninguno de los niveles de enseñanza.

Esta es una situación que pudiera revertirse mediante un fuerte proceso de capacitación en estos contenidos pero es esa otra de las grandes limitaciones que hoy tiene la Educación Ambiental, que no se destinan recursos suficientes para la superación profesional de los docentes, en algunos casos se proponen cursos cortos de postgrado, diplomados, maestrías y no se tienen matrículas suficientes para su ejecución porque resultan costosas, no son asequibles a sus destinatarios y no se consigue un financiamiento de otras instituciones para lograrlo.

Las grandes limitaciones de la Educación Ambiental se presentan además en la labor metodológica, científica y educativa de las universidades y expresan las líneas de trabajo que se deben desarrollar.

Es muy débil el trabajo metodológico que se realiza en cada una de las asignaturas y disciplinas; más débil aun el que se hace entre las distintas disciplinas y a nivel de cada año de la carrera.

Aun cuando en las distintas formas de docencia se introduce la dimensión ambiental, no se expresa en los objetivos de las mismas, en las metas a alcanzar lo que hace la situación más difícil en el momento de evaluar su eficacia.

Por otro lado existe una tendencia a no ver la Educación Ambiental desde los principios de la pedagogía y la gestión ambiental, sin embargo estas ciencias, junto a la filosofía, constituyen su basamento metodológico, la pedagogía medio ambiental puede hacer que los estudiantes introduzcan la dimensión ambiental en actividades que se desarrollen fuera del aula, que realicen encuestas, exploren, comparen y aporten soluciones, tomen decisiones y emitan juicios de valor, que la adopten como una herramienta de la vida cotidiana.

Generalmente las propuestas de cambio encuentran trabas, la tendencia es al conservadurismo y la Educación Ambiental no es una excepción, por tanto, los profesores acostumbrados a impartir el conocimiento con determinados métodos, no cambian fácilmente su estilo de trabajo más aun cuando se trata de un cambio tan radical, es por ello que este proceso de cambio de mentalidad de los educadores ambientales se convierte en un proceso lento.
La educación debe responder a cambios que están ocurriendo en el mundo, sin embargo, en ocasiones, todavía se aplican métodos de educación abstracta, desligada de la realidad del entorno que se pretende enseñar.

El insuficiente trabajo metodológico para la Educación Ambiental no ha permitido la formación en valores ambientales, el desarrollo de actitudes y aptitudes ni la evaluación de los conocimientos adquiridos. Todavía la Educación Ambiental se centra mucho en el “conocer” y no en el “saber hacer”; en la información y no en la formación de valores.

Por Educación Ambiental a veces se considera el tratamiento de datos sobre la naturaleza sin crear y valorizar los comportamientos de responsabilidad respecto de ella, a veces queda reducida exclusivamente a sus aspectos naturales y por eso no permite apreciar las interacciones entre sus componentes internos (naturaleza, economía, cultura y sociedad), tampoco muestra la contribución de las ciencias sociales a la comprensión y la mejora de la calidad de vida y por tanto del medio ambiente.

Siendo considerada un conjunto de acciones respecto de la naturaleza, el aspecto socio económico y cultural del medio ambiente se omite y se crea una idea unilateral, amputada de lo que es en si este concepto, a pesar de que en las últimas décadas las ciencias sociales se han ido incorporando más al análisis medio ambiental, lo que significa un salto cualitativamente superior en tanto permite conjugar los diferentes elementos del medio ambiente.

Frecuentemente se considera que la Educación Ambiental es una tarea de las ciencias naturales pero aun falta mucho por hacer en este sentido y más en la incorporación de algunas ciencias básicas de la educación.

Es igualmente importante tener en cuenta a las ciencias económicas pues la economía es la actividad humana que más afecta al medio ambiente, estas ciencias deben estar preparadas para dar respuesta a estas exigencias, sin embargo su incorporación al análisis ambiental es aun muy modesta.
En lo referente a los objetivos de la Educación Ambiental la práctica pedagógica gira por lo general en torno a la transmisión de contenidos, con énfasis en el aspecto teórico y predominio todavía de una enseñanza centrada en el profesor.

La insuficiente socialización de experiencias realizadas en los diferentes países provoca que el proceso sea más lento. No existe un mecanismo a nivel internacional que permita, de un modo ágil, la divulgación, el conocimiento de experiencias que se realizan en los distintos países, incluso en un mismo país no se socializan suficientemente las experiencias locales por lo que en cada caso los investigadores no pueden sintetizar lo existente y continuar desarrollando esta ciencia a partir de ahí sino que les toca descubrir en su entorno lo ya descubierto en otros.

Las investigaciones referentes a cómo evaluar la Educación Ambiental son muy insuficientes, se tiene en cuenta que esta no es una asignatura sino que entra como eje transversal que atraviesa todo el conocimiento y que además va destinada a crear actitudes y aptitudes, que de acuerdo a las exigencias actuales debe estar en armonía con el entorno inmediato del educando, esto hace que su evaluación sea muy sui géneris, que los educadores tengan que investigar, hacer ciencia al respecto, ser muy creadores para poder evaluar el nivel de conocimientos de los estudiantes y lo que es aun más importante, los valores éticos logrados a través del proceso enseñanza aprendizaje.

Por otro lado uno de los principales obstáculos para llevar a cabo una Educación Ambiental innovadora, de acuerdo con sus objetivos y principios es la escasez de un material didáctico de costo reducido que permita una mayor socialización de las experiencias locales e internacionales.
Estos materiales pueden facilitar la comprensión de los problemas del medio ambiente bajo una perspectiva interdisciplinar y que al mismo tiempo, favorezca el aprendizaje del alumno.

La Educación Ambiental es un proceso complejo, las ciencias pedagógicas deben hacer un estudio de la misma a fin de resolver esta problemática y además, debe ser a un costo que pueda estar al alcance de la población pobre, pues esta tiene un peso importante en el mundo actual.
La Universidad para resolver estos problemas debe lograr que la Educación Ambiental tenga un carácter objetivo y se fundamente en la realidad del educando, por lo que se hace necesario un estudio de ese medio particular y la introducción de su problemática en los planes de estudio. En ocasiones la Educación Ambiental está divorciada de la realidad del educando y por tanto este no puede asimilarla con un sentido de responsabilidad.

Son muchas las iniciativas en cuanto a formas de introducir la Educación Ambiental: ecomuseos, granjas escuelas, sendas e itinerarios ecológicos, talleres y aulas en la naturaleza, centros de acogida e interpretación, campañas de concienciación, cursos de formación de educadores y especialistas en temas ambientales, etc., sin embargo, esto no ha ido acompañado de una valoración de los efectos y resultados obtenidos, de instrumentos para medir esos efectos.

Esta limitación requiere de un análisis en tanto generalmente se hace Educación Ambiental y no se conoce cuales son los resultados, no se miden, no se elaboran técnicas y herramientas para su evaluación y perfeccionamiento, en muchos casos ni siquiera se conocen los resultados.
La bibliografía básica que se orienta a los estudiantes y que por supuesto son elaboradas por los mismos docentes no introducen la dimensión ambiental en el análisis particular de las distintas asignaturas. Realmente se observa un gran déficit de literatura de Educación Ambiental con un enfoque holístico que permita a los lectores un mayor esclarecimiento en este sentido.

La ausencia de una política de investigación inter - universitaria coherente que defina las orientaciones prioritarias de la acción nacional en este campo y que favorezca una mejor coordinación de la actualización de las diversas instituciones de investigación pedagógica es otra de las grandes limitaciones de esta ciencia.

Vale señalar también las grandes limitaciones de las Universidades en la Educación Ambiental hacia las comunidades en su trabajo de extensión universitaria por la indiferencia frente a los problemas ambientales locales, la no valoración del entorno que debe ser tenido en cuenta incluso como un recurso didáctico que permite la identificación de los educandos con la problemática a tratar, la inserción de la Universidad en la solución de los problemas ambientales de las comunidades en que están insertas y con ello la sensibilización de los estudiantes al respecto.

Sobre estas problemáticas algunas interrogantes pueden ayudar en la búsqueda de soluciones, por ejemplo:
-  ¿De que forma las universidades apoyan e impulsan con hechos, los acuerdos y recomendaciones de la Agenda 21 sobre medio ambiente y desarrollo adoptada hace más de una década?
-  ¿Cómo colaboran las universidades en el apoyo al cumplimiento de las metas del milenio?
-  ¿Se tiene en cuenta la problemática ambiental como prioridad esencial de supervivencia y desarrollo?
-  ¿Están las Universidades suficientemente preparados para dirigir y evaluar los procesos de formación ambiental, cuántos recursos destinan a esta actividad?
-  ¿Cuántos son los proyectos de investigación de nuestras universidades destinados a resolver las grandes limitaciones de la Educación Ambiental?
-  ¿Han comprendido los profesionales que la formación ambiental es responsabilidad de todas las ciencias?, ¿lo han comprendido las autoridades de las universidades, incluso las del ministerio de la enseñanza superior?. ¿la priorizan?
-  ¿Estamos dispuestos y preparados para validar los programas de manera que la Educación Ambiental reciba los espacios adecuados?
-  ¿Seremos capaces de superar la ruptura entre el discurso y la práctica cotidiana, entre lo que se debe hacer y lo que se hace?
-  ¿Seremos capaces de jugar nuestro verdadero papel en apoyo a las sociedades en que vivimos en la solución de la problemática ambiental?

La respuesta a todas estas interrogantes nos puede permitir diseñar líneas de trabajo para un perfeccionamiento de esta ciencia en su aplicación al trabajo de las Universidades, pero ante todo nos permiten reflexionar acerca de las soluciones a una problemática que no puede esperar por soluciones rebuscadas debido a su gran prioridad.

Se hace necesario perfeccionar la Educación Ambiental a nivel curricular en las Universidades pero para ello debe crearse una estrategia metodológica que supere las dificultades antes mencionadas, se trata de ver el problema desde todos sus ángulos para resolverlo de manera integral. Esta estrategia debe incluir todas las áreas de trabajo de las instituciones de Educación Superior: trabajo educativo, metodológico y científico técnico, pero además lo cunicular y lo no curricular como un sistema que determina la formación de los futuros profesionales.
La Estrategia Metodológica de Educación Ambiental que proponemos parte del principio que la Educación Ambiental tiene por objeto motivar a los estudiantes a que observen su entorno y el lugar que ocupan en él con una percepción de los problemas más ejercitada, un sentimiento mayor de participación y una mente más responsable.

Es importante destacar que la Educación Ambiental debe cambiar ideologías, costumbres y convicciones que han estado arraigadas en la sociedad durante toda su existencia, la idea de servirse de la naturaleza, intentar dominarla sin retribuirle nada, la idea del consumo ilimitado, del derroche.
La Educación ambiental es una herramienta de trabajo que nos permite una mejor gestión del medio ambiente, nos ayuda a solucionar no solo el conflicto que se presenta en la relación naturaleza – sociedad sino además en muchos conflictos sociales y por ello ha de ser tenida en cuenta en el proceso de formación de todos los profesionales, que serán a fin de cuentas los actores del desarrollo futuro.
Los recursos que se destinan a la Educación ambiental constituyen la seguridad del mañana, de una sociedad con mayor calidad de vida. No hay efectividad en las demás ciencias ambientales si no hay una Educación Ambiental adecuada.

BIBLIOGRAFÍA
ALEGRET VECINO, F. Papel de la universidad en el desarrollo social y económico del país. – – En Revista Cubana de Educación Superior– – Vol. 3. – –La Habana, 1993.
ÁLVAREZ DE ZAYAS, RITA M. Los contenidos de la enseñanza-aprendizaje / Rita M. Álvarez de Zayas. ––p. 52-81. ––En Hacia un currículum integral y contextualizado. ––Honduras : Editorial Universitaria, 1997.
BÁXTER PÉREZ, ESTHER. En La Educación en valores. Papel de la escuela. – – La Habana: Documento del ICCP, 1998. – – 49 p.
BEDOY VELÁSQUEZ, VÍCTOR: La historia de la educación ambiental: reflexiones pedagógicas.- -Universidad de Guadalajara, 2004. 51p.
BERMÚDEZ, ROGELIO. Teoría y Metodología del aprendizaje / Rogelio Bermúdez, Marisela Rodríguez. – – La Habana: Ed. Pueblo y educación, 1996. – – 177 p.
CARBONEL SEBARROJA, JAUME. El laberinto de las transversales. – – p.69 – –72. – – En Aula de Innovación Educativa. – – Año V, N. 46 – – Barcelona, Enero. 1996.
CASTAÑER BALCELLS, MARTA. La interdisciplinar curricular, una necesidad de la actual reforma educativa / Marta Castañer Balcells, Eugenia Trigo Aza. ––p. 27-29. ––En Aula. ––No. 58. ––España, 1997.
Autor: MsC. Mercedes Fernández Iríbar. Universidad de Holguín.
MsC. Adrián Aguilera García. Universidad de Holguín.
 



Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados