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Socialismo del Siglo XXI versus Sociedad Organizada

Resumen: La historia contemporánea de Venezuela, como fundamento para el análisis del futuro de la nación, parece indicar, dados los acontecimientos políticos, económicos y sociales que la han signado y que hoy están en pleno desarrollo, el tramo final de un camino largo y doloroso del que aun falta un buen trecho por recorrer.

Publicación enviada por Alejandro Ortiz Morado




 


INDICE
Breve Introducción
Declaración de propósito
Socialismo, historia y herramientas
¿Son todos malos?
Venezuela contemporánea y los disfraces.
Desmontando el disfraz.
La sociedad organizada.
Bibliografía.
Datos del autor.

Breve Introducción
La historia contemporánea de Venezuela, como fundamento para el análisis del futuro de la nación, parece indicar, dados los acontecimientos políticos, económicos y sociales que la han signado y que hoy están en pleno desarrollo, el tramo final de un camino largo y doloroso del que aun falta un buen trecho por recorrer.

Los avisos, a la vista de todos y con frecuencia anunciados desde el alto gobierno, parecen indicar que Venezuela está en una etapa de transición: de una democracia defectuosa pero mínimamente operativa hacia un socialismo de escaso sustento teórico y ciertamente muy poco “explicado” o sustentado por sus propios promotores.

Para mi, como para muchos otros, esta oferta del “Socialismo del Siglo XXI” además de vacía es falsa y busca, de manera engañosa, consolidar el ánimo y el necesario apoyo, o como mínimo permisividad e inacción, por parte de una porción de la población, que garantice su consolidación y puesta en marcha.

Es necesario entonces hacer una revisión de los fundamentos del socialismo y su historia pues su contraste con la realidad palpable venezolana servirá para desmontar el grotesco disfraz que oculta la verdad tras esta propuesta política y servirá también para definir y caracterizar su verdadera esencia fascista y autoritaria.

Finalmente se propone lo que, en mi opinión, se impone en estas circunstancias: El encuentro y el diálogo, mas allá de cualquier posición política, el consenso creador que solo alcanzan las sociedades verdaderamente organizadas, la única opción viable para evitar lo que se cierne sobre nuestro futuro y para evitar también el regreso a formas políticas caducas y por todos rechazadas.

1. Declaración de propósito
Nunca es tarde (hasta que en verdad lo es y hay que rendirse a la evidencia) para intentar vislumbrar lo que puede ser nuestro futuro y, al igual que se supone que hagamos con las predicciones y profecías, iniciar hoy los cambios que consideremos necesarios para que esas profecías o ese futuro sean mejores que cómo hoy se nos presentan y anuncian, y tal vez sea por gusto personal o por mala costumbre, pero siempre he creído que una de las maneras de comprender mejor nuestra realidad presente y futura es echar una ojeada al pasado pues, como muchos pensadores brillantes han recalcado, en el pasado están sembradas las claves para entender nuestro futuro.

La primera si no única manera lógica de acercarnos a nuestro futuro es el análisis de lo que tenemos anunciado, revisar si tal propuesta es en verdad posible, revisar sobre que base se sustenta, revisar si tal propuesta es aceptable en todos los ámbitos de nuestra existencia y finalmente revisar si hay alternativas mas atractivas o mas viables que la propuesta y, si es que ellas existen, trabajar con firmeza en su construcción para que sean las que finalmente se manifiesten y concreten.

Con esta somera monografía quiero intentar aportar algunos elementos de análisis para este ejercicio que todos los venezolanos (y algunos latinoamericanos que quieran o no se están viendo involucrados o afectados por nuestro presente y futuro) debemos estar haciendo desde hace ya un buen tiempo, pues lo que se nos ha propuesto es un concepto tan genérico y abstracto: “El Socialismo del Siglo XXI” que hay que desmenuzarlo pacientemente para entender mínimamente de que se trata o que va a significar para nuestras vidas y contrastarlo con otras opciones para poder decidir en verdad que es lo que queremos o a que aspiramos.

La coletilla “Socialismo” no es suficiente en si misma para poder caracterizar lo que se nos ofrece y lo que se nos trata de imponer; hay muchas formas de socialismo, muchas formas de implementarlo y muchas formas de vivirlo; ejemplos hay suficientes para hacer estas distinciones incluso con el hermano perverso del socialismo: el comunismo y con los fascismos disfrazados de socialistas que lamentablemente no son pocos.

A lo largo de estos extenuantes nueve años nuestro gobierno ha ido “dejando caer” claves que nos permiten precisar realmente desde que punto del espectro político nos están hablando y hacia donde pretenden dirigirnos y me parece que antes de abordar este punto es preciso recapitular un poco de historia para fijar en nuestro análisis las bases que sustentan sus propuestas o como poco sus herramientas y estilo.

Después de esto sería justo hacer una breve semblanza de la situación que dio origen a nuestro presente y por cuales mecanismos hemos llegado a donde estamos y nos han preparado para lo que según su oferta nos espera.

Finalmente quisiera hacer una reflexión sobre nuestras opciones, al menos la que yo veo mas clara y viable, que opciones hay muchas, algunas verdaderamente tenebrosas.

Espero que de alguna manera este trabajo sirva como aporte para la comprensión de nuestro presente y futuro. Para entrar de una vez en materia, quiero darle una ojeada al Socialismo, su historia y sus herramientas, pues como bien decía mi Profesor R. Roig, cuando hace tantos años desde la cátedra de Economía Política nos hizo recorrer con lupa las páginas del Capital, no se puede opinar sobre una doctrina “de oídas” y sin conocerla, (claro, el utilizaba unos términos más duros). 

2. Socialismo, historia y herramientas
No hay que escarbar mucho para encontrar material de sobra para conocer y entender los orígenes, evolución y presente del socialismo, desde los más completos hasta los más someros y desde los mas radicales a los mas condescendientes, los libros, panfletos, ensayos y páginas web con toda la información necesaria abundan.

Uno se pregunta ¿cómo es posible entonces que los que intentan vendernos el socialismo del siglo XXI hagan tan poca referencia a ellas?, ¿por qué aparecen tan desinformados y tan faltos de argumentos?... Pues porque no se han tomado el trabajo de leerlos y si acaso lo han hecho, no se han tomado el trabajo de entenderlos o, mas concretamente, porque no les interesa poner ese material al alcance de los que pretenden engañar.

Quiero intentar dar un repaso rápido a las bases ideológicas, filosóficas y argumentales del socialismo para ver si con su ayuda entendemos de una vez que es lo que nos están ofreciendo para el siglo XXI.

Es muy aventurado llevar el origen del socialismo hasta el mismísimo Cristo (como tantas veces hace el Sr. Presidente) sencillamente porque en esa época nadie se había tomado la molestia aún de desentrañar filosóficamente las relaciones sociales y la evolución del colectivo humano en los términos con que lo hace la doctrina socialista y, ciertamente, Él en ningún momento de lo intenta, o al menos así se desprende del documento fundamental con el que podemos aproximarnos a su doctrina: La Biblia.

Cristo, judío entre judíos, podría en todo caso etiquetarse de humanista (y aun así con ciertas reservas) pues su propuesta básica y central se refiere, ni mas ni menos, a elevar aun mas nuestro nivel espiritual (acercarnos a Dios) mejorando nuestro desempeño como hombres por medio del ejercicio del amor, de llevar aún mas allá los preceptos que, la Ley Mosaica en la que fue criado, contempla en términos de caridad, compasión y generosidad con nuestro prójimo (sin distinción de raza, credo o condición social) y nos invita a ejercer estas virtudes de una manera consciente, entusiasta y voluntaria y no de la manera mecánica del que obedece una Ley que penaliza su no observancia.

En ninguna de sus parábolas o sermones se refiere a la “lucha de clases” ni a nada que se le parezca, tampoco a la explotación del hombre por el hombre ni mucho menos a conceptos asimilables ni remotamente a la plusvalía; tampoco se sirvió de la dialéctica ni del debate para difundir sus ideas... No, Cristo no era socialista, y aún haciendo muy grandes concesiones históricas y filosóficas sería difícil incluirlo en la lista de los “Utópicos”.

El término “Utópico” fue acuñado por Louis Blanqui cerca de 1839 y tiene su sustento, como calificativo de una corriente de pensamiento, en la obra de Tomás Moro: “Utopía”, obra en la que el autor, intelectual, humanista y político inglés, esbozó sus ideas sobre una ciudad, con ese nombre, en la que convivía una sociedad perfecta, ideal y lógicamente... utópica.

El socialismo utópico vino a ser una especie de recopilación de trabajos e ideas de muy heterogéneas fuentes, autores y pensadores, principalmente franceses e ingleses y tuvo su apogeo entre los años 1815 y 1848, año en que se publica el “Manifiesto Comunista” y donde sus autores, K. Marx y F. Engels, tratan a esta corriente con cierto desprecio pues, aunque la consideraban bienintencionada, la encontraban en extremo ilusa y con muy pocas posibilidades de hacerse real.

A pesar de su heterogénea naturaleza hay ciertos rasgos comunes que nos permiten caracterizar e identificar los trabajos que podemos inscribir en este grupo, en general con una clara influencia de Rousseau, veamos rápidamente: Sin despreciar o adversar las invenciones modernas o las máquinas persiste en sus doctrinas la idea de “Naturaleza” como concepto vinculado a la perfección; el fin de sus esfuerzos era la creación de una sociedad ideal y perfecta donde las metas más elevadas eran la armonía, la paz y la igualdad; estaban en contra de las revoluciones y las acciones violentas como las huelgas (que en aquella época eran particularmente violentas y sangrientas) pues esta sociedad perfecta habría de alcanzarse por medios pacíficos y no sería impuesta por nada ni por nadie si no que surgiría por la simple voluntad de todos y cada uno de sus componentes; a pesar de criticar al capitalismo y sus efectos no se detuvieron a analizar sus causas profundas pero si, en cambio, propusieron la solidaridad, la filantropía y el amor fraternal como ayudas y soluciones para paliar estos efectos.

Pero el hecho de haber sido “despreciados” en el manifiesto comunista no significa que sus ideas cayesen “en saco roto” pues como veremos algunos de sus conceptos mas difundidos y exitosos hallaron eco y aplicación en las teorías y los regímenes socialistas que surgieron después. Por poner algunos ejemplos:

.- El Conde de Saint-Simon proponía que la conducción de la sociedad debía ser puesta en manos de una “élite” de intelectuales, científicos y sabios y como, según él, el progreso humano solo podía alcanzarse por medio del progreso económico había que poner el poder en manos de los industriales y los trabajadores.

.- Charles Fourier estaba muy preocupado por los efectos de la explotación, la miseria y la monotonía laboral a la que estaban sometidos los trabajadores y obreros fabriles por lo que propuso la creación de comunidades agrícolas e industriales autónomas y autosuficientes.

.- Louis Blanqui, teorizó extensamente sobre la dictadura del proletariado.

.- Louis Blanc, propuso la ampliación de la acción e intervención del estado como medio de disminuir las desigualdades y su impacto.

Podríamos extraer mas ejemplos pero creo que estos son suficientes para ilustrar el punto: La conducción de la sociedad y sus destinos en manos de una élite encontró su realización en la estructura piramidal del gobierno post revolución rusa, con el Soviet Supremo como “Voz y Voluntad” del pueblo y el mismo Lenin en su cúspide como cerebro organizador y conductor infalible; las leyes del progreso humano a través del progreso económico le dieron la pista a Marx para desarrollar su visión del socialismo y sustentar su teoría del materialismo histórico que le permitiría caracterizar a su concepción del socialismo de “científico” en contraste con el “utópico”; el modelo de comunidades autosuficientes sería la génesis del cooperativismo y el corporativismo que alcanzó por primera vez su máxima expresión dentro de un modelo socialista bajo Stalin; el concepto de la dictadura del proletariado permitió todos los cambios y transformaciones radicales y violentas que se sucedieron tras la revolución rusa y fue la meta declarada y nunca verdaderamente alcanzada de dicha revolución; la ampliación del poder del estado como nivelador y estabilizador significó la mega estructura burocrática del estado soviético y su ingerencia en todos y cada uno de los mas pequeños detalles de la vida humana bajo su control... Si, está claro el punto...

El punto de quiebre que significó el paulatino abandono de las, indudablemente hermosas, ideas del socialismo utópico fue la fallida revolución de 1848 y la aparición ese mismo año del Manifiesto Comunista, probablemente la obra mas divulgada y de mas amplia difusión de todo el cuerpo de pensamiento en torno al socialismo científico que, tras este crucial momento, empezó a conocerse o identificarse como “Marxismo”.

Marx y Engels habían dedicado una buena dosis de esfuerzo y tiempo a desentrañar la esencia, la naturaleza y las contradicciones de la sociedad capitalista y a encontrar la fórmula que les permitiera destruirla y sustituirla por otro modelo, en teoría, mas justo y humano y el elemento que les permitió formular su teoría fue precisamente el Materialismo Histórico.

El Materialismo Histórico, basado en la Dialéctica de Hegel, consiste esencialmente en reconocer en los factores económicos, como son las técnicas y los medios de trabajo y producción o las relaciones establecidas entre capitalistas y obreros dentro del proceso productivo, un importante papel en la determinación de los acontecimientos históricos y por lo tanto en el rumbo del desarrollo de la sociedad en su conjunto.

Desde este punto de partida teórico y filosófico es que se construye la obra de Marx, “EL Capital”, que es una exposición de los mecanismos económicos que caracterizan a la sociedad capitalista (y por lo tanto a su desarrollo histórico), una obra en tres tomos demasiado extensa para comentar o intentar resumir aquí pero que junto al Manifiesto Comunista articula la esencia de la concepción socialista - marxista que sería el motor y la justificación ideológica de la revolución rusa y de las revoluciones socialistas que se han sucedido desde entonces en el mundo con muy pocas variantes y muchas coincidencias como, por ejemplo, su incongruencia e incompatibilidad con el cuerpo teórico que supuestamente las sustenta.

Y es que la mayor de las incongruencias e incompatibilidades es precisamente el echar por tierra olímpicamente la predicción que sirvió de corolario al análisis que de la sociedad capitalista hizo Marx: La promesa que augura el fin de las características esenciales del capitalismo y su natural sustitución por las características de la sociedad socialista, es decir, el fin de las clases sociales y el surgimiento de la única clase social con el consecuente fin de la lucha de clases; el control de los medios de producción por parte del proletariado con el consecuente fin de la plusvalía, de la “cosificación” del obrero y de la explotación del hombre por el hombre, el surgimiento del llamado “Hombre Nuevo” como modelo casi “adánico” de perfección y evolución en todos los ámbitos, etc. el advenimiento del socialismo sería entonces, inevitablemente, la consecuencia lógica del hiper-desarrollo del capitalismo; es decir, que en la medida en que en una nación el capitalismo alcanzase niveles superiores de desarrollo mas cerca estaría esa nación de verificar en su seno la transición NATURAL hacía el socialismo, o puesto aún mas claro: el socialismo es el destino de todo sistema capitalista desarrollado... es solo cuestión de tiempo...

Pero el hecho cierto es que la primera revolución socialista se dio en Rusia, un país que para aquella fecha (1917 – 1918) era uno de los países euroasiáticos (y del mundo) en el que el capitalismo estaba mas atrasado, en el que las relaciones de producción eran esencialmente feudales y en el que la “clase obrera”, antagonista teórico y natural de la clase capitalista según Marx, prácticamente no existía; el salto al socialismo, la “revolución, fue una imposición oportunista de un reducido grupo de personas que supieron aprovechar el momento histórico que vivía el país. Lo mismo se puede decir de la revolución china y de todas las revoluciones nacionalistas de comienzos y mediados del siglo pasado que derivaron hacia una teorización y justificación socialista cuando en concreto su proceder era mas bien de corte fascista... y lo mismo, sin duda, se puede decir de la revolución cubana, que nació como una justa lucha contra una cruel dictadura y terminó convertida en un fantasma (supuestamente socialista o comunista, según la fecha) sumando a su haber, como casi todos los demás, los proyectos de “exportación de la revolución” con que han jugado todos los regímenes socialistas y comunistas desde que empezaron a acceder al poder y que tanto desequilibrio, sufrimiento y muerte han sembrado en su camino.

Pero ... ¿todas las formas de socialismo son malas?... 

3. ¿Son todos malos?
Esta es una pregunta a la que le he estado dando vueltas desde que empecé a pensar en escribir este trabajo pues, como casi todas las preguntas referidas a fenómenos sociales y políticos, cuando se trata de hacer una evaluación cualitativa son inevitables y muy difíciles de dominar las influencias de los gustos y las opiniones personales.

Espero que los analistas políticos y los graduados en Ciencias Políticas me perdonen por la manera como abordo el asunto pero creo que una de las aproximaciones mas justas es hacer una relación de las formas en las que los diferentes socialismos han accedido al poder y el desempeño en su ejercicio y lo que ha significado en relación a sus promesas básicas de justicia y bienestar social.

Revisando la historia creo que pueden reducirse a cuatro las formas en las que los distintos tipos de socialismo han accedido al poder: Revolución, Sumisión (o contagio), Mutación y Selección.

No es tan fácil como parece discriminar cuales revoluciones han sido verdaderamente socialistas (y me refiero solamente a las que han sido exitosas y han alcanzado su objetivo: El Poder), creo en todo caso que son muy pero muy pocas y que en justicia solo podrían ponerse aquí la Rusa y la China, que independientemente de su desarrollo posterior y de los diversos mecanismos que se aplicaron (y aun se aplican en el caso chino), me parece que son las únicas que desde su mismo inicio se identificaron plenamente a si mismas como socialistas o comunistas.

Ambas alcanzaron su objetivo por la fuerza de las armas, ambas lo alcanzaron aprovechando coyunturas históricas y políticas muy particulares que nada tienen que ver con lo predicho por la doctrina marxista y ambas ciertamente han utilizado todas las formas concebibles de expansión y consolidación.

La expansión por la vía de la “exportación” de la revolución (que no del sistema o doctrina) dio como resultado un mundo en guerra permanente, en especial durante los años de la guerra fría, una época de exportación muy activa y en la que el resultado fue que, en algunos casos, guerras civiles desatadas por “revoluciones” locales de todo signo terminaran involucrando a otros países. 

La consolidación en el poder se dio por la estructuración vertical de sus cuadros y por las repetidas y profundas purgas que fueron “limpiando” al proceso de “revisionistas” y “contra-revolucionarios”, gente que, independientemente de la veracidad o no de los cargos que se les imputaron, señalaron las desviaciones respecto a la doctrina que el ejercicio del poder estaba imponiendo. Esto no deja de ser curioso pues no hay una doctrina política mas purista que el socialismo y sin embargo... los llamados de atención y la denuncia de las desviaciones son rápidamente atacadas en los regímenes revolucionarios y acusadas de revisionismo y contra-revolución... Cada cual tuvo sus métodos para silenciar estas voces críticas que surgieron desde el mismo seno del poder y, claro está, aprovecharon la oportunidad para eliminar del mapa político a posibles rivales del preclaro líder de turno...

Para el final de la segunda guerra hacía ya mucho tiempo que el socialismo soviético vestía sin pudor sus galas comunistas y por las necesidades políticas y logísticas de la campaña en la que buena parte del mundo estaba involucrada se hicieron concesiones, tratados y acuerdos que tras el conflicto significarían la manifestación de la segunda forma de acceso al poder de mi lista: La Sumisión (o contagio).

El bloque de naciones que sería conocido como Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas fue el resultado de esas transacciones, supuestamente necesarias, durante la segunda guerra entre las naciones occidentales involucradas y la Rusia estalinista.

La mayoría de estas naciones no tuvieron opción, fueron sencillamente entregadas en negociaciones y a las que no lo fueron pues simplemente se les impuso, por diversos mecanismos, su “adhesión” al bloque, al ser sometidas por diversas vías: Unas por presiones económicas, otras por presiones políticas y otras simplemente por invasión militar a las que ningún país de occidente se atrevió a dar respuesta contundente pues ya corrían los años de la guerra fría y del miedo nuclear.

En Asia ocurrió mas o menos lo mismo aunque los caminos para la consolidación de la revolución y su entusiasta campaña de expansión tomaron un poco mas de tiempo y trabajo; el resultado fue mas o menos similar, a la vuelta de relativamente pocos años de instalada la revolución de Mao en el poder comenzó la exportación hacia su natural área de influencia, que había quedado bastante maltrecha y desequilibrada tras los terribles conflictos que en el área del pacífico y el sudeste asiático habían tenido lugar; la gran diferencia en este caso fue que la revolución china, a pesar de contar con el apoyo soviético (del que disentiría e independizaría años mas tarde), no contaba con compromisos internacionales previos ni, todavía, con poder nuclear.

Aunque los rusos en muchos casos echaron mano de ella, los chinos fueron los que mejor se sirvieron de la tercera vía de mi lista: La mutación.

Desde una época tan temprana como las primeras manifestaciones y acciones anarquistas de comienzos de siglo, previas a la primera guerra, y la revoluciones posteriores a ella (que se agudizaron y extendieron aun mas tras la segunda) había en el mundo todo un movimiento nacionalista que buscaba todas las formas posibles para expresarse y, lógicamente, para cambiar las realidades que adversaban y denunciaban.

Ejemplos hay muchos, en Europa es emblemática la revolución turca comandada por el “Ataturk”, en África un buen ejemplo es el nacionalismo egipcio de Nasser que se convertiría en faro de todos los nacionalismos árabes, muchos de los cuales “mutarían”, en Asia la cruenta revolución nacionalista e independentista de Indochina, en América la revolución cubana... revoluciones rígidamente y rabiosamente nacionalistas que ante la evidencia de sus propias debilidades estructurales y sus necesidades reales no les quedo otro camino que “mutar” hacia la izquierda en búsqueda de apoyos de toda índole, desde económicos y logísticos hasta protección y sustento... Rusia y China encontraron terreno abonado para su expansión revolucionaria y para su producto de exportación “estrella”: la lucha armada, y se mostraron mas que dispuestos a prestar toda clase de colaboración y ayuda pero ... no hay cena gratis, querían algo a cambio...

Antes de seguir quiero anotar que a veces las mutaciones se dan también en sentido inverso, un ejemplo de ello es ni mas ni menos que Mussolini, que empezó su vida política como joven anarquista y socialista y que en el devenir de su actividad política y de sus ambiciones personales fue mutando paulatinamente “hacia la derecha” hasta terminar convertido en un ícono del fascismo. Por cierto, el hecho que el partido político de Hitler se llamase “Nacional Socialista” no tiene nada que ver con las mutaciones si no mas bien con los disfraces, de los que hablaré mas adelante.

El precio exigido a estas revoluciones mutantes implicó principal y esencialmente el convertirse ellas mismas en cabezas de puente y exportadoras de la revolución y a su compromiso con estos acuerdos es que debemos la guerra de Vietnam, que involucró a Camboya y Laos (y a Estados Unidos, una vez que los franceses declinaron su responsabilidad sobre sus ex colonias), o el conflicto en Corea que aun, después de tantos años, está muy lejos de haber sido resuelto, o la terrible guerra de Angola y otras naciones africanas donde el papel de Cuba como “exportador” fue determinante al igual que lo fue en el caso de muchos países de América Latina a los que intentaron exportar su “revolución” con la fatal consecuencia de haber disparado los mecanismos que dieron origen a tanta salvaje represión y al surgimiento de dictaduras de derechas que hasta hace poquísimos años tuvieron que sufrir algunos países; de forma que podemos decir que al resto del mundo no le quedó mas remedio que hacerse “solidario”, a la fuerza y sin elección posible, del pago de los compromisos adquiridos por las naciones “revolucionarias” en deuda con sus “mentores”.

La Selección, ultima en mi lista, se ha manifestado con creciente frecuencia a lo largo de la historia del siglo XX y lo que va del XXI, se trata simplemente del acceso al poder de corrientes socialistas por caminos democráticos, no revolucionarios, es decir a través de las elecciones.

Este detalle diferencial es muy importante, primero porque en la mayoría de los casos significa una respuesta colectiva, consensuada de la mayoría de la población en la determinación de sus destinos y en su percepción de sus realidades y futuros y segundo porque desde un primer momento el “socialismo” como modelo fue la oferta clara y abierta de los grupos políticos que lograron seducir a esas mayorías.

No hubo en estos casos ni revolución violenta, ni imposición externa, ni mutación y salvo el triste caso de Salvador Allende, que llego al poder por este camino democrático pero en el peor momento posible, la gran mayoría de estas opciones socialistas seleccionadas por la mayoría, libre y democráticamente, han demostrado ser en general, bastante exitosas, al menos en lo que se refiere a la satisfacción de las expectativas del colectivo que las eligió, pues de otra manera no sería posible explicar la larga sucesión de gobiernos socialistas en Francia, España y en otros países europeos, donde además han logrado avanzar considerablemente en la consecución de elevadas metas de paz y bienestar social en contraste con la continua agonía y múltiples penalidades de los habitantes de los países en los que el socialismo fue impuesto por alguna de las otras vías de mi lista.

Responder a la pregunta inicial aun no es fácil, y aunque la tentación de responder con un rotundo SI es muy grande, sigo creyendo, a la luz de todo lo repasado, (y porque tengo la obligación de ser objetivo), que la respuesta mas adecuada es: “Depende”...

No es fácil colgarle un feo cartel de “maldad” a una doctrina política en la que el énfasis está puesto en la igualdad y la justicia social, pero sin embargo, es verdaderamente simple hacerlo a la luz de los métodos históricos que han utilizado sus defensores e impulsores para imponérnosla a todos, queramos o no... por esta razón la elusiva respuesta es: “Depende”... porque en verdad depende del camino que se transitó para alcanzar el poder y depende de los medios a su alcance que se hayan utilizado para verdaderamente realizar las metas de igualdad, justicia y bienestar social prometidas y en este punto el contraste es dramático y determinante y en cierta forma facilita la respuesta pero... hay que poner mucha atención porque el acceso democrático y la PROMESA de igualdad y justicia social no son suficientes para hacer estas concesiones...

Por eso quiero hablarles de los “Disfraces” y repasar un poco la historia contemporánea venezolana para intentar poner en perspectiva nuestra realidad y la elusiva oferta del “Socialismo del Siglo XXI”

4. Venezuela Contemporánea y los disfraces
La historia del socialismo en Venezuela es muy similar a la que podría entresacarse de los libros de historia de casi cualquier nación latinoamericana: empieza su vida a comienzos del siglo XX y es alternadamente tolerada o proscrita y perseguida según el signo del gobierno de turno y según el grado de desarrollo del ejercicio democrático de la nación, en cada momento histórico en particular.

Me disculparán mis paisanos, seguidores fieles de esta doctrina, pero creo que, más allá de las breves líneas anteriores y tal vez resaltando su participación en el intento de “importación” de la revolución cubana en la década de los 60, (rápidamente sometido y desmantelado mas allá de toda resistencia real por el gobierno del Presidente Betancourt), y la contextualmente valiente denuncia del economista, ex guerrillero comunista, político y hoy empresario Teodoro Petkoff, cuando manifestó públicamente sus objetivas opiniones y su postura coherente con el pensamiento independiente versus el dictado soviético sobre la invasión de Checoslovaquia por los rusos, y que significaron la ruptura del Partido Comunista Venezolano (PCV) y la fundación del Movimiento al Socialismo (MAS)... no hay mucho más que decir.

No es esta escueta historia la que quiero repasar, me interesa más bien revisar lo que sucedió en Venezuela a finales de los 80 y comienzos de los 90 pues, aunque “se supone” que lo que vivimos hoy fue gestado mucho antes de este significativo periodo de nuestra historia, es precisamente en estos años en que se dieron las condiciones efectivas para que esta realidad echara raíces y con el tiempo rindiera los frutos que hoy cosechamos.

Nadie con un mínimo de vergüenza y dignidad puede negar la veracidad absoluta de algunos de los argumentos que se exhiben y esgrimen para justificar nuestro presente, como tampoco se podrá negar que estos válidos argumentos han sido también descontextualizados en muchos casos y han servido para justificar y explicar las más inaceptables aberraciones... y para adornar los más coloridos disfraces.

Los años 80 encontraron a Venezuela con un sistema de alternancia política ya establecido tras poco más de 20 años de ejercicio democrático y, además, como ejemplo y exportador de su modelo de democracia representativa para muchos países latinoamericanos que aun se debatían entre las más feroces dictaduras y las sangrientas luchas revolucionarias “exportadas” por Cuba. Esta alternancia obedeció sin duda alguna al tan denunciado “Pacto de Punto Fijo”, que no es difícil de justificar histórica y políticamente, dado el momento de su concreción tras la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez y la evidente debilidad de la recién recobrada libertad política.

Pero esta alternancia no estaba exenta de justificadas sospechas pues la alternabilidad se limitaba a un movimiento pendular entre los dos partidos políticos mayoritarios: Acción Democrática (Social Demócrata y miembro de la Internacional Socialista) y COPEI (Demócrata Cristiano y miembro de la Internacional Democristiana), a pesar de existir en el mapa político venezolano muchos otros partidos políticos que tenían, al menos en teoría, suficiente peso y seguidores para haber hecho tambalear este, casi “predecible”, intercambio.

En el año 1984, el Dr. Luis Herrera Campins (COPEI) le entrega al Dr. Jaime Lusinchi (AD) la presidencia de la república, entregando junto con la banda tricolor un país bastante estragado económicamente y en el que las desigualdades sociales y económicas se han agudizado tras un quinquenio signado por las sucesivas crisis económicas a pesar de la abundante renta petrolera. La situación no mejora con el nuevo presidente si no que más bien se crispa aún más por los constantes y evidentes casos de corrupción y de dilapidación de los bienes y recursos nacionales.

Al final de estos tristes años 80, en 1989, y rompiendo el movimiento pendular que caracterizó los resultados electorales hasta el momento, resultó electo el candidato del mismo partido que el Presidente saliente, fue electo para un segundo mandato Carlos Andrés Pérez del partido AD, encontrando entre sus manos un país sacudido por necesidades urgentes producto de las sucesivas crisis económicas, con gravísimos escándalos de corrupción heredados de su co-religionario, el ex presidente Lusinchi, con las rentas del estado comprometidas por una enorme deuda externa, (tanto pública como privada) y con el poco espacio de maniobra que tales compromisos permitían pues, la búsqueda y aplicación de las urgentes soluciones implicaba el paso inevitable por la negociación, tanto con el Fondo Monetario Internacional (FMI) como con representantes de la banca internacional.

Es la época de las famosas “recetas” del FMI aplicadas en tandem con el Banco Mundial, “paquetes” de soluciones impuestos sin mayores miramientos sociales a casi la totalidad de los gobiernos latinoamericanos y del “tercer mundo” durante más o menos el mismo periodo; recetas de claro corte Neo-Liberal que basaban su promesa de éxito en la estabilidad macroeconómica, en la pulcritud del manejo financiero, en la búsqueda obsesiva de la eficiencia en el uso y destino de los escasos recursos y en la evidencia irrefutable de complejos modelos matemáticos que mostraban, a quien los comprendiera, la “infalibilidad” del plan... un verdadero deleite para los tecnócratas y un incomprensible horror para los estratos sociales mas afectados por la maltrecha economía nacional.

“Manos a la Obra” fue el lema de su campaña y tan pronto asumió la presidencia lo hizo realidad; el 16 de Febrero, pocos días después de asumir el cargo, el presidente Pérez se dirigió a la nación y presentó el programa de ajuste macroeconómico que sería conocido como “El Paquete” y que sería el detonante de los hechos que con el tiempo evolucionarían hasta nuestra realidad presente.

En líneas generales los anuncios de ese día fueron: La decisión de acudir al FMI en busca de fondos a corto y mediano plazo y para someterse a un programa que garantizase el pago de la enorme deuda externa, con lo que se posibilitaría la continuidad de las necesarias relaciones con la banca internacional; la liberación de las tasas activas y pasivas del sistema financiero nacional hasta un tope provisional del 30%; la liberación de los precios de todos los productos a excepción de 18 que fueron incluidos en la “Cesta Básica”; incremento progresivo en las tarifas de los servicios públicos (agua, luz, teléfono, gas); aumento progresivo de los precios, (en el mercado interno), de los productos derivados del petróleo con un primer aumento cercano al 100% como promedio para la gasolina; aumento de 30% en las tarifas de transporte público durante los siguientes tres meses y la posibilidad de ampliar el aumento hasta el 100% después de este tiempo y el aumento del salario mínimo entre el 5 y el 30% para la administración pública y a 4.000 Bs. en el área urbana y 2.500 Bs. en las áreas rurales para la empresa privada, unos aumentos salariales obviamente rezagados e insuficientes con respecto a los anunciados aumentos de precios, tarifas, tasas etc.

Todas estas medidas estaban programadas para su aplicación inmediata; la entrada en vigencia para el aumento en el precio de los combustibles estaba previsto para el 26 de Febrero y el aumento de las tarifas de transporte para el día siguiente, 27 de Febrero de 1989.

El 27 de Febrero de 1989 es recordado en nuestra historia contemporánea como “El Caracazo”; desde los anuncios presidenciales se habían puesto en marcha diversas acciones de protesta, principalmente desde el sector estudiantil, (aquí tienen un dato los que gustan de analizar ciclos históricos), como reacción en contra de los anuncios en general pero con significativo énfasis en los aumentos de tarifas de transporte público y también en el sector de transportistas, principalmente por los anunciados aumentos del precio de la gasolina y demás derivados del petróleo que afectarían significativamente el costo de sus operaciones.

El sector de transporte convocó a un paro para el día 27 de Febrero y la coincidencia de este paro con la ya generalizada y constante protesta estudiantil involucró y contagió a otros sectores de la población hasta que ese mismo día, y prácticamente a nivel nacional, las protestas se transformaron en abierta rebeldía y en proliferación del desorden y la violencia.

El carácter simultaneo, masivo y violento de las protestas superó con creces la capacidad de los cuerpos policiales en su, (también violento), intento de reestablecer el orden, por lo que el gobierno nacional, el día 28, decretó el estado de emergencia y la suspensión de algunas garantías constitucionales, (suspensión que se prolongaría por cerca de 10 días) y puso las tareas de orden público en manos del ejercito ayudándolo con el establecimiento de un estricto toque de queda... aun no se ha determinado la cantidad REAL de personas fallecidas durante esos trágicos días... tampoco la cuantía real de los daños a la propiedad privada y pública... mucho menos el daño moral y espiritual que quedó grabado en los corazones y recuerdos de los que vivimos de cerca estos acontecimientos...

Recobrado el orden se continuó la inevitable aplicación de “El Paquete”, no había tiempo ni manera de dar marcha atrás en el corto plazo y tres años después de este dramático llamado de atención, el 04 de Febrero de 1992, Venezuela amaneció envuelta en el fallido pero sangriento intento de golpe de estado comandado por nuestro actual Presidente de la República, el entonces Teniente Coronel, comandante de paracaidistas, Hugo Rafael Chávez Frías.

El golpe fue controlado y sus conductores detenidos y recluidos en el cuartel San Carlos de Caracas y posteriormente en la Cárcel de Yare, pero la crisis sistémica que viene arrastrando el gobierno de Pérez se agudiza tras estos acontecimientos; una crisis que alcanzará su clímax tras una segunda intentona golpista, también fallida, el día 27 de Noviembre del mismo año.

Estos tres acontecimientos históricos fundamentan dos paradojas que el sistema democrático venezolano fue incapaz de manejar, por un lado, la crispación y el rechazo acumulados que sienten los venezolanos ante sus realidades y hacia los “políticos tradicionales”, identificados como culpables de todas las penalidades, permiten que, lejos de aparecer como agresores del sistema de libertades que representa la democracia, (y que juraron defender, no agredir), estos miembros de las fuerzas armadas, alzados y golpistas, se convierten casi en figuras de culto como demuestran los peregrinajes que muchas personas hicieron hasta la cárcel de Yare, donde estaban recluidos, para “conocerlos” y entrar en contacto con ellos y por la difusión por muchos medios de sus palabras, discursos y opiniones y, por otro lado, el resurgir político del que sería electo presidente tras incontables intentos infructuosos y ya sin el apoyo del partido que ayudó a fundar: el Dr. Rafael Caldera.

Estos eventos marcan el final adelantado del mandato del presidente Pérez; poco después del segundo alzamiento es puesta en marcha una acción judicial por malversación de fondos (específicamente los 250 millones de Bolívares que tomó de la llamada “partida secreta” y que entregó para la ayuda y el sostenimiento del gobierno de Violeta Chamorro en Nicaragua que estaba bajo amenaza de desestabilización por el actual presidente de esa nación, Daniel Ortega y sus seguidores).

En Marzo de 1993, Ramón Escobar Salom, Fiscal General de la República inicia el antejuicio de mérito contra el presidente, y el día 21 de Mayo, Pérez tiene que separarse de su cargo al aprobarse el antejuicio por parte de la Corte Suprema de Justicia; el entonces presidente del Congreso, Octavio Lepage asume la presidencia como encargado hasta que tras un breve lapso de tiempo es designado el Dr. Ramón José Velásquez como presidente interino, con la misión de terminar el tiempo que restaba del periodo presidencial hasta las siguientes elecciones en 1994.

De esta breve presidencia interina del Dr. Velásquez es poco lo que se puede anotar salvo, tal vez, el incidente del indulto por la vía de la “mano peluda” del que se benefició un narcotraficante cuyas andanzas seguirían rodando por los titulares de prensa hasta hace pocos años y que demostró que a pesar de la buena intención del anciano presidente, extraído con pinzas del grupo de los “notables” como figura independiente e impoluta de culpas políticas, la avanzada edad y su vocación de erudito de nuestra historia no eran las mejores herramientas para ejercer el cargo en tiempos tan complejos.

Rafael Caldera gana las elecciones de 1994 al frente de un partido político nuevo, Convergencia, que sería popularmente conocido como “El Chiripero” pues sus seguidores venían de muy diferentes frentes, la mayoría disidentes de los partidos tradicionales de la política nacional; recibe el mando de un país en tensa calma, en el que las tremendas desigualdades sociales y los conflictos y penurias económicas no han sido mas que puestas en un precario “stand-by” y aun se hallan muy lejos de cualquier posible solución.

Tampoco es mucho lo que se puede anotar de este periodo presidencial, pero lo poco que se puede resaltar, (aparte de la crisis bancaria provocada desde la misma presidencia) es de alta significación; por un lado y contra lo esperado y lo prometido “El Paquete” halla continuidad en su aplicación pero bajo formas suavizadas y el eufemismo de un nuevo nombre: “Agenda Venezuela”, llevado adelante rigurosamente de la mano de un ministro de Cordiplan, tal vez un poco inusual, y en la que sería su primera actuación, en su larga carrera de operador político, en un cargo de decisión gubernamental: Teodoro Petkoff; un ejercicio ministerial que a la postre le valdría su separación del partido que había fundado en 1971, (el MAS, formado al escindirse del PCV como ya anotamos)... la frase con que diagnosticaba la situación de Venezuela se haría famosa: “Estamos mal... pero vamos bien”...

Otro dato, de los pocos resaltables, sellaría definitivamente nuestro futuro inmediato, (que ya es nuestro presente), y que lamentablemente en su momento no fue suficientemente explicado por el Presidente Caldera y hoy, a su muy avanzada edad y en un estado de salud precario, ciertamente no está en condiciones de explicar: El 27 de Marzo de 1994 concedió un indulto presidencial y la amnistía a todos los involucrados en las dos intentonas golpistas recientes a condición de su retiro voluntario de las Fuerzas Armadas, una extraña maniobra política realizada, supuestamente, como prenda para lograr el apoyo para su gobierno de los partidos MAS y PCV que lo presionaban en este sentido y que la exigían como condición previa a su apoyo.

Lo curioso de esto es entender cómo a un político y abogado experimentado, y co-redactor de la Constitución vigente para ese momento, se le haya escapado que al indultar a los golpistas antes de imputárseles formalmente cargos, antes de realizarse los procesos penales que las leyes vigentes contemplaban y, obviamente, antes que ningún tribunal dictara sentencias firmes sobre procesos que nunca se iniciaron, les estaba devolviendo la libertad junto con sus preciados “derechos políticos” intactos, con los que, a pesar de haber atentado clara y directamente contra el sistema democrático, podían participar activamente en él, como efectivamente hicieron.

El último dato que se puede destacar de este periodo presidencial está referido esencialmente al proceso electoral en el que resultó ganador el ex militar golpista indultado, Hugo Chávez Frías.

El primer asomo de la descomposición interna de los partidos políticos tradicionales se vio claramente en la aglutinación de tan variadas ideologías bajo las banderas de “El Chiripero” que había llevado al poder al Presidente Caldera; una descomposición que seguiría su inexorable marcha a lo largo de su presidencia y que al inicio de la campaña electoral sentenciaría su desenlace casi desde el primer momento.

El hoy Presidente Chávez inscribió su candidatura al frente de un partido político que se llamó Movimiento Bolivariano Revolucionario, MBR,( tras ganar las elecciones este nombre cambiaría a MVR, Movimiento Quinta República) manteniendo como consigna, en un primer momento, un intenso llamado a la abstención, mientras tanto, la ex Miss Universo Irene Sáez, tras una relativamente exitosa gestión como alcaldesa del Municipio Chacao en Caracas, disfrutaba el tránsito de sus aspiraciones presidenciales como supuesta independiente con cierta comodidad frente a unos partidos políticos tradicionales sumidos en el mas absoluto caos, bajo el mando de una dirigencia decrépita y totalmente desfasada de las realidades y necesidades de los electores y del pueblo en general.

La situación cambió para agudizarse aun mas cuando viejos y muy experimentados políticos, (Luis Miquilena, Jorge Olavarría, José Vicente Rangel y muchos otros) se sumaron, ahora si abiertamente y en diversos grados de compromiso, al movimiento del candidato Chávez, aportando su experiencia, conocimientos, contactos y poder de convocatoria a la, si bien mas discreta pero determinante, ayuda que el candidato estaba recibiendo de poderosos factores económicos que pensaban medrar a su sombra; el resultado de esta incorporación fue el radical cambio en el mensaje del candidato, pasando del rabioso llamado a la abstención electoral a una muy intensa campaña política para alcanzar la presidencia. 

El efecto inmediato de este cambio fue la profundización del desfase y la pérdida de todo sentido político de los conductores de los partidos tradicionales, (que después de tan triste actuación entraron en una etapa “terminal” de la que aun no se han recuperado), también la pérdida de las ventajas iniciales de la “independiente” Irene Sáez y finalmente, la victoria electoral del candidato Chávez, quien asumió el cargo el 02 de Febrero de 1999, jurando sobre la constitución que, a pesar de sus acciones anteriores contra ella le permitió llegar a ese momento y a la que, sin embargo, y frente a quien entregaba el mandato, uno de sus redactores, el compungido y debilitado Rafael Caldera, se refirió como “Moribunda” ... Moría en ese momento mucho más que el texto constitucional...

Hasta aquí quiero dejar, “por ahora”, este extenso y sin embargo somero repaso de nuestra historia reciente; y quiero pedir, a los que han tenido la enorme paciencia de leer este trabajo hasta este punto, que lo vuelvan a leer con calma, y que extraigan los elementos necesarios para seguir adelante: ya mencioné los fundamentos teóricos y filosóficos del socialismo, también las formas como esta corriente política ha accedido al poder, y comenté cuales fueron las circunstancias que facilitaron la llegada al poder de quien nos ofrece la versión del Siglo XXI de esto que hemos estado revisando.

A la luz de todos estos datos y junto con la realidad evidente de Venezuela en estos últimos 9 años, (registrada por todos los medios posibles para la historia) y con el apoyo de la definición, (extraída de la muy accesible “Wikipedia”), que les ofrezco y que seguidamente les diré qué define a los que no lo sepan, el tema de los disfraces queda dilucidado, o al menos debería quedar dilucidado pues ese será el próximo tema: lo que se esconde tras el disfraz.

Esta es la definición: “Exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y suprime los localismos en beneficio del centralismo. Utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder en el que se concentra todo el poder. Aprovecha los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común real o imaginario, interior o exterior, que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de forma irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población. Es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX”...

5. Desmontando el disfraz
Como decimos en Venezuela, llegamos al “llegadero”, llegamos al hoy y ahora, al momento de dejar a un lado los preciosismos teóricos, los purismos filosóficos y encarar de una buena vez las realidades, comprendiendo que lo que durante estos últimos años ha ido formándose y concretándose para definir nuestro futuro no tiene nada que ver ni con la historia ni con las formas de pensamiento que supuestamente lo sustentan, si no con una cruda verdad que subyace escondida entre las sombras de interminables palabreos de parte y parte y que no ha sido suficientemente denunciada y advertida por los que han tenido oportunidad de hacerlo y que, las pocas veces que lo ha sido ... no se le ha prestado suficiente atención.

Había dejado “en el aire” una definición, muy conocida y clara para muchos, y dejé la promesa de explicar “que es lo que define” a los que no lo supieran; muchas personas cercanas me comentaron que ese párrafo describía bastante bien y resumía adecuadamente y en líneas generales, la actuación de nuestro actual Presidente; una actuación que, en cada oportunidad que ha tenido, ha sido utilizada para justificar y sustentar la promesa del “Socialismo del Siglo XXI”...

No tienen que dejar esta página para ir a releer la definición, aquí se las vuelvo a poner: “Exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase; suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único y suprime los localismos en beneficio del centralismo. Utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder en el que se concentra todo el poder. Aprovecha los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común real o imaginario, interior o exterior, que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de forma irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población. Es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX”.

La pregunta que en cada caso formulé a las personas que me hicieron este comentario fue: ¿Y no te parece curioso que este párrafo sea la definición que propone “Wikipedia” para el FASCISMO?...no pongan esa cara, no se sorprendan... mucho mareé la perdiz con el tema de los disfraces, incluso les deje una pista al mencionar de pasada el asunto del nombre del movimiento político de Hitler: “Nacional Socialismo” a ver si pillaban a donde iba yo a parar y si se daban cuenta que el Socialismo, como definición genérica de unos conceptos abstractos, da mucho de si, al punto de servir incluso para denominar a su mas absoluto opuesto...

El problema es que cuando se trata del presente, y mas importante aun, del futuro de más de 20 millones de personas (solo en Venezuela) y de los efectos que ese presente y futuro inevitablemente tendrá en mayor o menor medida, según sea el caso y las relaciones que se establezcan, en un número indeterminado de millones de personas del área del Caribe y de Centro y Sur América, no puede uno quedarse en la discusión de conceptos abstractos o genéricos y ciertamente, no puede uno permitir que alguien, en este caso nuestro Presidente, levante interminables murallas de palabras y más y más conceptos abstractos mezclados y de muy diversas fuentes para esconder detrás las muy concretas realidades que nos esperan... A TODOS.

Intentar un resumen de estos nueve años sería excesivo, hay muchas circunstancias mezcladas y muchos caminos e iniciativas que en su desarrollo desembocaron en caminos cerrados y en desviaciones cuya mención y seguimiento solo serviría para mantener y ampliar las confusiones cuyo análisis nada esclarecería; el camino que pretendo seguir es ceñirme estrictamente a los términos de la definición que les he propuesto y contrastarlos con las realidades, a la vista de cualquiera, que se han destacado en estos últimos años de la mano de nuestro Presidente y sus colaboradores.

Revisemos la definición desde el principio y paso a paso: 

“Exalta la idea de nación frente a la de individuo o clase;...”.

Cualquiera que revise con detenimiento las manifestaciones públicas de nuestro Presidente podrá darse cuenta que, a pesar de utilizar el tema de la pobreza y las desigualdades sociales como elemento argumental y, muchas veces, como arma arrojadiza para soliviantar los ánimos y precipitar las crisis que él mismo inventa y diseña, en realidad nunca se ha definido a si mismo como defensor o redentor de una clase social en particular.

En realidad se ha servido de todas las clases sociales en diferentes momentos pues, en cada una de esas determinadas fases de su “proceso” y por las necesidades inmediatas de su consolidación, ha hecho uso de todas y cada una de las clases sociales el centro de su discurso. Nunca se ha presentado como cabeza de un movimiento obrero o proletario, (que habría calzado a la perfección con su teórica intención socialista), aunque no ha parado de crear mecanismos alternativos a los existentes para controlar sus acciones o manifestaciones, me refiero a la creación de centrales sindicales y gremiales paralelas o a la creación de legislaciones que, aunque en apariencia, pretenden darle mayores poderes y libertades al movimiento obrero en realidad lo que hacen es darle mayores poderes al gobierno para controlarlo a través de muchos mecanismos a veces muy poco sutiles.

Tampoco se define como representante de la clase media, a pesar que no hace mucho tiempo impulsó todo un movimiento dirigido a ella y que se llamó “clase media en positivo” pero no, no hay que engañarse, se impulsó sólo como contrapartida del amplio movimiento que en el seno de la clase media adversaba y adversa a sus políticas pues a la postre eran, son y serán los miembros de la clase media los que tendrán que pagar las mayores consecuencias de todo este proceso.

En general se presenta a si mismo como parte y como paladín del “pueblo” tomando este termino “pueblo” como la expresión objetiva del, tal vez, más abstracto concepto “Patria” que si es en efecto el sujeto central de todas sus manifestaciones, alocuciones, discursos y proclamas y con el que engloba y define todo lo que a su criterio es o tiene de positivo la nación y ante la que hay que hacer cualquier sacrificio imaginable abandonando posesiones, posiciones y pretensiones tanto individuales como colectivas, a su juicio, subalternas ante “tan elevadas metas”; lo cual contrasta notoriamente con lo que cabe deducir a la vista de los presupuestos que para su manutención y la de los miembros del gobierno “separa” el estado.

“... suprime la discrepancia política en beneficio de un partido único”. 

En una etapa inicial y ante la evidente descomposición de los partidos políticos tradicionales, promovió desde el gobierno todos los mecanismos y acciones necesarias destinadas a su definitiva desaparición, estos mecanismos fueron muchas veces facilitados por la absoluta torpeza de los defensores y representantes de los partidos, y cuyo resultado es evidente hoy día en que, desde casi cualquier punto del espectro político venezolano, se ven las expresiones partidistas con muy justa sospecha y recelo.

Pero el intenso trabajo no se limitó a la definitiva descomposición de los partidos, que en mayor o menor medida le hicieron oposición; el esfuerzo se extendió a todos los ámbitos de la vida nacional y a todas las instancias gubernamentales descontextualizando, descalificando, inutilizando y finalmente criminalizando cualquier forma de discrepancia u oposición que se haya manifestado en el exterior, en la periferia y en especial en el interior de su “proceso”.

Las manifestaciones de calle de oposición son rápidamente descalificadas con argumentos que van desde la supuesta sumisión “al imperio” a la flagrante intención magnicida; cualquier palabra contraria al pensamiento único que se quiere imponer es tachada automáticamente de “golpismo” y el que la pronuncia de “vende patria”, se han creado leyes que penalizan judicialmente las pitas, cacerolazos y cualquier otra forma de protesta dirigidas directamente al presidente o a cualquier funcionario por ser consideradas como “agresiones violentas” contra su persona, la participación voluntaria y entusiasta en el revocatorio que se invoco hace pocos años sirvió de herramienta para la persecución y discriminación de los convocantes a través de la tristemente célebre “Lista Tascón”, listado de todos los que firmaron para convocar el revocatorio del mandato del Presidente y que fue hecho público y utilizado para presionar, despedir de sus empleos y cerrar oportunidades laborales y asistenciales a quienes firmaron; se han multiplicado las trabas y las “alcabalas” burocráticas para todo aquel que no pertenezca, este inscrito, o participe activamente en los “Círculos Bolivarianos”, Cooperativas, Consejos Comunales, o en las uniformadas marchas, concentraciones y manifestaciones que son tan comunes y frecuentes; limitándose, incluso, el acceso a determinados espacios a todo aquel que no esté claramente identificado con la línea central del gobierno.

A lo largo de estos nueve años se han sucedido varios procesos electorales en los que la oposición ha intentado infructuosamente (y por muchas razones) hacer valer sus posturas y opiniones, y en los que el gobierno ha logrado un importante apoyo, en término de votos, de los partidos políticos que lo acompañan; pero en este momento, estos mismos partidos enfrentan idéntico destino que el que en el pasado reciente han sufrido todos los partidos de oposición: su descomposición y dilución, pero esta vez, en el seno de un partido único bajo control directo del Presidente y su cúpula: el propuesto “Partido Socialista Unido de Venezuela” (PSUV) y ya han empezado los conflictos entre el centro del proceso contra los partidos de la periferia que ven amenazada su existencia y su futuro como movimiento político de adherirse sumisamente a esta propuesta, y ya en tan poco tiempo cualquiera puede ser testigo de los ataques y descalificaciones de que son objeto aquellos que se atreven a expresar públicamente sus objeciones y dudas a la adhesión, a la que, por cierto hay que “optar”, es decir, no cualquiera puede militar en este partido propuesto, solo aquellos “candidatos a militantes” que tras una evaluación, cuyos parámetros no se han hecho públicos, sean aprobados por la dirigencia del partido, que fue nombrada a dedo por el Sr. Presidente de la República...

“...y suprime los localismos en beneficio del centralismo.”. 

Uno de los mayores logros de la democracia venezolana, fruto del esfuerzo de muchas personas, instituciones y organizaciones no gubernamentales fue la “Descentralización”, que comenzó en nuestro país como movimiento formal, y tal como lo conocemos hoy, por la creación de la Comisión Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), en 1984 por el entonces Presidente Jaime Lusinchi y que tuvo como función elaborar un proyecto de reforma integral a través del cual se lograra sintonizar al Estado y sus instituciones políticas con la sociedad. El primer paso de este proyecto se verificó al abrirse la posibilidad de nombrar a nuestros gobernadores, alcaldes, concejales, etc. de manera directa, por medio de elecciones; a este primer paso en el ámbito estrictamente político siguieron otros: se descentralizó la educación, el sistema de salud, el sistema judicial y penal, etc. fue, en esencia, un intento de limitar el poder del estado, ejercido a través del gobierno, y de aumentar la participación y control ciudadano en la determinación de sus destinos y en la fiscalización de sus representantes.

Independientemente de sus éxitos y sus fracasos y mas allá de los, a veces, escandalosos casos de corrupción, este fue un esfuerzo válido al que lo que le faltó esencialmente fue la presión constante y la participación activa por parte de los ciudadanos, que en última instancia éramos los que nos íbamos a beneficiar de su correcta implementación. Lo poco que se logró avanzar en esta materia fue rápidamente desmantelado por el actual gobierno.

Se ha dado marcha atrás en todos los campos en los que algo se había logrado avanzar, están en estudio leyes que pretenden regresar al control central del estado el manejo de los sistemas de educación, de salud, etc., y aunque todavía tenemos la posibilidad de elegir a nuestros gobernadores, alcaldes y concejales, a través de varios mecanismos se les han impuesto controles, principalmente a nivel presupuestario, con lo que se ejerce un importante dominio desde el gobierno central y solo deja un escaso margen de movimiento de recursos por la vía de los impuestos estadales y municipales que, en la casi totalidad de los casos, son claramente insuficientes para llevar adelante todos los proyectos de mejora, mantenimiento y solución de las necesidades de los habitantes de cada entidad.

Adicional a esto se han puesto en práctica, por muy diversos medios, mecanismos de control hacia dentro de las instituciones del estado, siendo mas que evidente el control ejercido sobre el sistema judicial, comicial y parlamentario; además de la promulgación de leyes redactadas de forma vaga y general y que dejan un muy amplio margen a la discrecionalidad de los funcionarios gubernamentales destinados a su aplicación, el proyecto de eliminación de todas las policías estatales y municipales y la creación de una sola policía nacional bajo el control directo del estado... estos son apenas un puñado de los muchos ejemplos y acciones del gobierno que sustentan su carácter centralizador, carácter que en ningún momento ha sido negado desde ninguna de las instancias gubernamentales sino más bien defendido y publicitado como “positivo y necesario”.

“Utiliza hábilmente los nuevos medios de comunicación y el carisma de un líder en el que se concentra todo el poder.”

Nunca, en la historia de Venezuela, ha habido un Presidente con mayor exposición mediática que el Presidente Chávez, nunca antes, como ahora, se habían destinado tantos recursos del estado a la proyección de la imagen, acción y pensamiento de uno de nuestros presidentes, nunca en definitiva había sido tan evidente el esfuerzo propagandístico para la “venta y promoción” de un gobernante o sus ideas como en Venezuela desde hace nueve años.

Es indiscutible el carisma del Presidente Chávez, ese ha sido su “signo”, su verdadera fortaleza, desde aquel día de Febrero de 1992 que saltó del anonimato cuartelario a la luz pública, detenido y derrotado, tras su fracasado intento de golpe de estado y muy bien que lo ha sabido explotar y manejar hasta hoy. 

Pero es claro que el “carisma” como cualidad de la personalidad no es, en si mismo, una condición del fascista, sino evidentemente que es el uso que se le da a esa cualidad lo que define su carácter político; en este sentido es claro que esta cualidad personal del Presidente ha sido amplia y hábilmente explotada para mover y unificar masas tras la consecución de objetivos personales o grupales debidamente “mercadeados” y “vendidos” como colectivos y que es precisamente el carisma presidencial el que ha permitido que esa oferta sea aceptada y asumida por una buena cantidad de personas en el transcurso del tiempo, pues el esfuerzo también ha ido dirigido a la consolidación de lo alcanzado y a la masificación de su pensamiento y palabra, que es repetido y multiplicado, casi al dedillo, por sus seguidores, independientemente de su nivel intelectual o cultural o condición social.

La gran masa de seguidores de esta figura carismática ha encontrado también una multiplicación de canales de expresión de este pensamiento único y personal del presidente, a través de la proliferación de medios impresos, (libros, periódicos y revistas), canales y programación de televisión, emisoras de radio, reuniones y concentraciones cuidadosamente diseñadas, montadas y manejadas, alocuciones en cadena nacional de radio y televisión, sus maratónicos programas semanales, etc., una gran variedad de vías para entrar en contacto con y “hacer suyas” las frases y palabras, ideas y doctrinas que continua y machaconamente pronuncia él desde cualquier tribuna y en cualquier ocasión y que repiten imperturbables todos sus colaboradores y seguidores con acceso a esos medios de expresión y difusión, incluso, en países extranjeros... “Patria, socialismo o muerte”...

“Aprovecha los sentimientos de miedo y frustración colectiva para exacerbarlos mediante la violencia, la represión y la propaganda, y los desplaza contra un enemigo común, real o imaginario, interior o exterior, que actúa de chivo expiatorio frente al que volcar toda la agresividad de forma irreflexiva, logrando la unidad y adhesión (voluntaria o por la fuerza) de la población”

Desde el inicio de su gobierno esta parte de la definición es una de las que mas activa y documentadamente ha podido constatarse en el accionar del Sr. Presidente.

Constantemente ha sido él quien ha señalado, a veces de manera general y a veces de manera directa y específica, con nombre y apellido, al enemigo de turno a vencer, a derrotar y a destruir... a lo interno denunció y “puso al pueblo en guardia” contra los partidos políticos tradicionales y sus miembros, seguidores y representantes, contra la “oligarquía”, contra los sindicatos, gremios y colegios profesionales, contra los medios de comunicación y contra los periodistas o comunicadores abiertamente críticos o con puntos de vista diferentes al suyo, contra los dueños de tierras o de industrias, contra los comerciantes, (grandes o pequeños), contra los trabajadores de la vieja Petróleos de Venezuela, contra las amas de casa que golpeaban sus cacerolas, contra los que con sus firmas y voluntad solicitaron su revocatoria, contra los estudiantes y claro, contra el “imperio”, siempre el imperio que gravita sobre nuestra cotidianidad como la gran amenaza externa constante ... 

La respuesta de los seguidores del Presidente a sus señalamientos y acusaciones ha sido en general bastante agresiva, tanto de palabra como, lamentablemente, de acciones; el constante uso de adjetivos “des-calificativos” esgrimidos contra “los enemigos del proceso” han terminado por polarizar a la sociedad venezolana en la que no es extraño el uso despectivo de epítetos como “oligarca”, “escuálido”, “golpista”, etc. disparados por él mismo desde las mas variadas tribunas y repetidos ciegamente por sus seguidores a la primera señal de disidencia, venga esta de donde venga.

En cada momento y según el “enemigo de turno” las acciones violentas han sido generales pero precisamente enfocadas sobre los grupos o personas por él señalados, agresiones físicas a personas o grupos de manifestantes, agresiones a las instalaciones de empresas, medios de comunicación, sedes de partidos políticos, zonas residenciales, sedes administrativas de agrupaciones gremiales o sindicales, escuelas o facultades, alcaldías o gobernaciones dirigidas por opositores al proceso, embajadas y consulados, etc... la lista es tan larga como enemigos han sido señalados, una lista que cualquiera con suficiente paciencia puede documentar con precisión simplemente revisando los medios de comunicación nacionales y extranjeros que, en su momento, reseñaron los hechos.

La justificación para los señalamientos ha sido también muy variada, aunque todos los señalamientos terminan siendo genéricamente reducidos, por los avatares del tiempo y las necesidades discursivas, a la condición de “golpistas” y “enemigos del proceso”...

Lo importante es que no sólo es drástica y agresiva la respuesta de sus seguidores y partidarios, también lo es la respuesta de los organismos y funcionarios gubernamentales que tengan alguna injerencia en relación con los denunciados, pues asumen la acusación lanzada por el Sr. Presidente como una orden para la acción y se empeñan en una carrera y búsqueda incansable de los mecanismos a su alcance para terminar y erradicar la supuesta amenaza.

Esto ha supuesto una creciente tendencia a la creación y aplicación de legislaciones redactadas y sancionadas con premura e intencionalidad, un insólito número de acciones judiciales de toda índole contra toda clase de sujetos y personas naturales o jurídicas, un aumento en las regulaciones y en las sanciones judiciales y administrativas de toda especie que hacen materialmente imposible el cabal cumplimiento con todas y cada una de ellas y finalmente la mas absoluta indefensión del ciudadano común ante la exposición mediática de sus supuestas culpas bien, por la activa anuencia, en unos casos, o la pasiva indeferencia, en otros, de los organismos e instancias del estado creados, en teoría, para su defensa y protección.

Este aspecto es, sin duda, el más oscuro y doloroso de todo este “proceso”, el haber convertido, por medio de sus palabras y acciones, a la mitad de los venezolanos en enemigos de la otra mitad y el haber anulado y pervertido, hasta sus últimas consecuencias, la condición y función básica de todo gobierno en democracia: la mediación, la conciliación y la búsqueda del consenso en la sociedad a su cargo...

“Es expansionista y militarista, utilizando los mecanismos movilizadores del irredentismo territorial y el imperialismo que ya habían sido experimentados por el nacionalismo del siglo XIX.”

No es posible analizar el expansionismo según los términos clásicos en que este ha sido tradicionalmente definido; en este aspecto, como en muchos otros, el mundo ha evolucionado hacia formas mas elaboradas y sutiles pero no por ello menos dramáticas y peligrosas.

No se trata, como en el pasado, de invasión de territorios ni de la conquista o re-conquista de porciones territoriales en disputa o simplemente apetecibles y necesarias, en este caso el expansionismo se verifica por otros medios: por la injerencia en los asuntos políticos, públicos y privados de otras naciones, por la vía de declaraciones y posiciones expresadas en espacios nacionales e internacionales contra determinados países o gobiernos; por el financiamiento directo e indirecto de candidaturas e incluso de gobiernos de todo genero que se muestren abiertos a sus observaciones y receptivos a sus directrices; por las presiones económicas impuestas a otros países, principalmente por el uso político del suministro de petróleo y sus derivados y por la generosa distribución de recursos financieros y materiales con que se compran voluntades y afinidades en todo el mundo; todo esto debidamente documentado y del conocimiento de todos, especialmente de los habitantes del área de Latino América y del Caribe donde el expansionismo de este gobierno es mas activo.

Son bastante notorios y evidentes los esfuerzos que en este sentido ha realizado el gobierno del Presidente Chávez, actuando política y económicamente a favor de determinados candidatos y gobernantes del área que han resultado en alianzas nacionales cuyo centro “ideológico y logístico” es el muy experimentado gobierno cubano y cuyo centro de poder económico es evidentemente Venezuela al punto de hablarse, por ahora discretamente, y en medio de un sueño imperial, de la creación de una hipotética “Unión de Republicas Socialistas Americanas”, versión renovada y tropical de la vieja y extinta Unión Soviética y en la que sus estados miembros iniciales serían Venezuela, Cuba, Bolivia, Ecuador y Nicaragua... la gran pregunta es ¿qué pasara con los países a los que la mala suerte geográfica colocó en el medio de esta telaraña?

Y esta idea resultaría risible si no fuese por la evidencia de los compromisos entre los gobiernos de estas naciones y la notoria carrera armamentista del gobierno venezolano, que deja en claro su carácter militarista y, como mínimo, potencialmente agresivo.

Desde el mismo comienzo de su mandato, pero con mucha mayor facilidad tras la toma de control de las instancias gubernamentales que podrían significar una traba, (Asamblea Nacional, Corte Suprema, Fiscalía, Contraloría, etc.) el uso discrecional de los recursos del estado (que en realidad lo son de la nación) y el reparto cuidadoso de estos recursos en la subvención de candidaturas y gobiernos y muy, muy especialmente de los destinados a la adquisición de armamentos de todo tipo han estado en las primeras páginas de todos los medios del mundo a los que tales acciones conciernen.

Se han comprado fusiles automáticos AK-47 con su buena dotación de municiones e incluso se han firmado acuerdos y convenios para la instalación de fabricas de los mismos en territorio venezolano, se han comprado helicópteros artillados y aviones de combate, se ha puesto bajo el control de la armada toda la flota mercante venezolana y se ha contratado la fabricación de nuevas unidades navales a astilleros españoles y la repotenciación de las existentes a los que puedan sustituir las tecnologías dependientes de patentes y regulaciones de los Estados Unidos por otras tecnologías que no requieran el paso por esa “alcabala” y, la última noticia en este delicado tema, del conocimiento de todo el mundo y a punto de concretarse en estas próximas semanas: se ha acordado la compra de 9 submarinos a los rusos... quienes, por cierto, han resultado ser los mas activos proveedores de armamento y equipo bélico del gobierno del Sr. Presidente Chávez.

Un acuerdo recién divulgado y ciertamente jugoso para la industria bélica rusa y, claro está, para los intermediarios y facilitadores (los llamados “perros de la guerra” que tanto denunciaba José Vicente Rangel antes de ser “gobierno” ... ¿se acuerdan?) y que explica la extemporánea y aparentemente fuera de lugar felicitación por parte de nuestro presidente al presidente ruso, el Sr. Putin, al respecto de su amenazante, dura e intransigente posición en relación a la instalación de las defensas anti-misiles en Europa por parte del gobierno norteamericano.

La justificación de este enorme dispendio en armamento y equipo bélico es siempre la misma, y es expresada en los mismos términos en que está expresada en la definición que venimos desmenuzando: la defensa de la patria, la defensa irredenta del sagrado suelo venezolano... La defensa contra una hipotética invasión o agresión por parte del imperio... lo sensato en este punto es darse cuenta que tal invasión o agresión además de improbable sería ridículamente injustificada, en especial a la luz de los conflictos internacionales actuales y su desarrollo, que limitan particularmente cualquier impracticable iniciativa en este sentido a menos que ella sea provocada a un punto en que su respuesta sea ineludible... ¿será ese el camino para el que se está preparando este gobierno?

Esta “ominosa amenaza” sirve al doble propósito de galvanizar y movilizar a la población ante un supuesto enemigo externo común y a la vez de excusa para la acumulación de medios de agresión (mas que de defensa) que sin dudar podrían ser puestos al servicio de la exportación por la fuerza del “proceso” a los países renuentes o para la defensa y consolidación de la hipotética Unión de Repúblicas que comentaba un poco más arriba y que obviamente SI generaría una respuesta contundente por parte de la comunidad internacional... (me recuerda tanto al fascismo europeo de preguerra, a la novela “1984” de Orwell y a la iniciativa guerrera Argentina que desencadenó la guerra de las Malvinas que se me pone la piel de gallina).

No veo necesidad de prolongar mucho mas este punto, (ya excesivamente largo), creo que he indicado suficientemente las pistas que cualquier interesado puede seguir para terminar de desmontar el disfraz con que se quiere engañar al pueblo venezolano y a la comunidad internacional, creo que queda claro como hecho irrefutable que en la actualidad el acceso al poder por la vía democrática de las elecciones tampoco garantiza por si mismo el efectivo ejercicio de los principios democráticos y creo que está suficientemente clara la radical diferencia entre la esencia del socialismo como doctrina política y social y la realidad del fascismo manifiesto de nuestro Sr. Presidente y su gobierno, tanto en sus palabras como en sus acciones por mas que pretendan maquillarlo y disfrazarlo de lo que no es.

La pregunta de si existe el “fascismo de izquierda” o si acaso hay alguna diferencia entre el fascismo de izquierda y el de derecha es ociosa; vivimos en una sociedad en la que nos hemos, culturalmente hablando, mal acostumbrado a buscar los opuestos dialécticos a prácticamente cualquier cosa para, por negación o contraste, definir a los contrarios. En mi criterio el hecho que el fascismo y el socialismo hayan tenido un surgimiento y desarrollo “casi” paralelo, no necesariamente significa que sean opuestos ideológicos; para mi, el fascismo es una forma de ejercer el poder más que una ideología, y por esta razón me parece que ha resultado tan fácil, en términos históricos, su adopción como modelo ejecutivo por parte de tantos gobiernos y regímenes de tan diferentes posiciones a todo lo largo y ancho del espectro político; tan fascista fue en su ejecutoria el gobierno de Stalin como el de Hitler; y tan fascista como ellos fue el de Sadam o el de Pinochet, como sin duda alguna lo es el de Fidel y el de nuestro Sr. Presidente, el Sr. Hugo Chávez Frías y desde esta perspectiva no me queda más que concluir que, efectivamente, igual de fascista será el anunciado “Socialismo del Siglo XXI”, por ello, para terminar con este trabajo quiero revisar lo que significa y la opción que representa, para nuestro futuro, la Sociedad Organizada.

Mientras termino de escribir y revisar estas líneas veo al Ciudadano Ministro de Interior y Justicia, Sr. Pedro Carreño, en la pantalla de la televisión declarando en relación a los estudiantes, que desde el cierre arbitrario e ilegal de RCTV el pasado 27 de Mayo, se han mantenido en pacífica y democrática protesta, el Ciudadano Ministro está acusando a estos estudiantes de ser fascistas... ¿realismo mágico? o ¿paradojas de la vida?... en verdad, no lo se...

6. La Sociedad Organizada
Dadas las características de nuestra sociedad y su comportamiento histórico, es difícil hablar de una sociedad organizada en Venezuela. La organización social pasa por muchos conceptos cuya revisión es necesaria y urgente y pasa también por la construcción, cuidadosa y exhaustiva, de una estructura que le permita articularse y funcionar, como un todo cohesionado, hacia la consecución de metas colectivas comunes y no hacia la consecución de metas personales cuidadosa y hábilmente “vendidas” como colectivas. 

En este punto, último de este trabajo, intentaré abordar cuales son esos conceptos y de que manera pueden articularse en una sólida y versátil estructura colectiva y cuales de ellos han sido intentados ya en el pasado.

Lo primero que hay que mirar puede parecer en extremo obvio aunque, en realidad no lo es... el progreso social, cultural y económico de la sociedad en su conjunto es, o al menos debería ser, la meta colectiva central y hay que entender que las soluciones mágicas, en este tema, sencillamente no existen; hay que comprender de una vez que por muy atractivas y halagüeñas que parezcan las promesas o los supuestos proyectos del mandatario o candidato de turno, sin la activa participación de toda la sociedad en su implementación, sostenimiento y control, sencillamente nunca se harán realidad o, en todo caso, nunca tendrán el alcance prometido o esperado.

Es claro que esta gran meta general no puede ser tratada o manejada como un simple concepto abstracto, ajeno a las realidades o al compromiso de todos los que a la postre se beneficiarán de su consecución y es claro también, que solo puede ser lograda a través de la implementación de esfuerzos en muy diferentes ámbitos, debidamente articulados, como un macro proyecto de nación.

La sociedad organizada solo logrará sus metas de progreso y bienestar colectivo si en verdad es capaz de dotarse a si misma de las herramientas legales, económicas, culturales e institucionales que permitan y sustenten ese desarrollo. Ya mencioné antes de que manera el proceso de descentralización adelantado en Venezuela fracasó y como fue fácilmente desmontado por este gobierno debido la escasa atención, interés y conocimiento que recibió por parte de la población.

La descentralización es un proceso que debe estar orientado al fortalecimiento, formal y efectivo, de las instituciones democráticas, se trata en esencia de limitar el poder del estado frente a los ciudadanos y de dotar a estos con las herramientas necesarias para ejercer un control mas estricto sobre el ejercicio de ese poder.

Va mucho mas lejos que la simple participación ciudadana en procesos electorales regionales, se trata también de la fiscalización y orientación de esos mandatarios elegidos de acuerdo a las necesidades y metas concretas de cada región dentro del proyecto general de la nación; se trata de establecer los mecanismos que garanticen la verdadera separación de poderes implícita en el concepto “Democracia” y de su justa y amplia actuación en todos los niveles de la vida política e institucional del país.

Ya, en un punto anterior de este trabajo, comenté el proceso de destitución de Carlos Andrés Pérez (dirigente del partido AD) y es bueno volver a revisarlo y tenerlo presente: a Pérez, presidente “adeco”, le formuló cargos penales un Fiscal General “adeco”, cargos que fueron revisados y finalmente aprobados por un Tribunal Supremo principalmente “adeco” y cuyas decisiones fueron, rápidamente y sin titubear, aceptadas y aplicadas por la directiva de un Congreso Nacional también, principalmente “adeco”.

Mucho se ha discutido sobre el tema y muchas veces se ha aducido que estos hechos obedecieron a un “pase de factura” contra Pérez, elaborado y ejecutado desde el seno de su propio partido... y esto puede ser verdad pero en el análisis hay que dar un paso más allá: esto no habría sido posible si la, hoy muerta y enterrada, constitución del 61 no hubiese contemplado los mecanismos para realizar ese acto inédito en nuestra historia política; tampoco habría sido posible si no hubiese existido la voluntad política de llevarlo a cabo en la casi totalidad de los partidos que tenían alguna representación o peso en todas las instancias involucradas y ciertamente no habría sido posible sin la presión y participación ciudadana interesada y enfocada en todo este proceso por las razones que fuesen, correctas o erradas, pero si debidamente articuladas en su momento como un “clamor popular”... ¿Ven el gran cuadro?...

La suma de: “voluntad popular” + “voluntad política de los partidos” + “marco legal coherente” + “verdadera independencia de los poderes públicos” dio como resultado la consecución de una meta colectiva: Destituir de su cargo al Presidente Pérez...

Este es, ni más ni menos, el camino que han seguido las sociedades que han logrado prosperar como colectivo, el camino de las sociedades en las que hay metas comunes más elevadas e independientes del contexto social y sus diferencias, de las naciones donde hay seguridad jurídica y fe en las instituciones y donde hay instrumentos e instituciones democráticas que pueden funcionar por encima de los poderes individuales o grupales y nosotros, en Venezuela, probamos la viabilidad de ese camino, al menos, una vez.

La descentralización ha sido desmontada, realmente queda muy poco de lo que se logró alcanzar por el camino que inició la COPRE en el 84 y a la vista de todos está la contundente realidad de la nula independencia de los poderes públicos actualmente en Venezuela; no hay que ser economista para notar la extraordinaria acumulación de recursos que está llevando adelante el estado, apelando incluso, y de manera descarada e indiscriminada, a la confiscación y a la expropiación para lograrlo y en cuya administración o determinación de destino no interviene para nada la sociedad como colectivo interesado pues no faltan los mecanismos legales y paralegales que imposibilitan esta necesaria tarea; y al respecto de esto, tampoco hay que ser un jurista experimentado para, con una lectura atenta, percibir los vacíos y las contradicciones de las legislaciones que se han aprobado en estos últimos años (empezando por la misma constitución del 99) y que solo sirven, como la dolorosa experiencia ha demostrado, para limitar, entorpecer e incluso anular la acción del control colectivo sobre un estado cada vez mas poderoso y omnipresente.

Todo lo cual constriñe y obliga a la sociedad al trance de sumarse a la estructura y organización de ese estado y al esfuerzo por la consecución de las metas definidas y determinadas por... el estado y que serían alcanzadas según los mecanismos diseñados... por ese mismo estado y en las condiciones de participación e hipotético beneficio fijadas por, nuevamente,... el estado... Una gran diferencia ¿verdad?.

La tarea de desmontar esta realidad actual y de transformarla en una verdadera fórmula de convivencia y desarrollo social democrático va a ser en extremo ardua y larga, empezando incluso por los pasos necesarios para, siquiera, iniciar este proceso.

No quiero intentar aquí un lista de todo los puntos y trabajos que tendremos por delante porque la formalidad me obligaría y tendría que abarcar casi todos los aspectos de la vida nacional hasta sus más mínimos detalles.

Creo que en esencia puede señalarse que, en todos y cada uno de los temas, tanto generales como particulares, será mas necesaria que nunca la activa participación ciudadana, de una manera mucho mas organizada y consciente de lo que hasta ahora lo ha hecho.

Muchas veces he escuchado que el principal temor, o al menos uno de ellos, es que al final de este oscuro periodo entremos irremisiblemente en una etapa de retroceso y veamos resurgir formas políticas que sean calcadas a las viejas formas a las que nos acostumbramos, y encontrábamos negativas pero inevitables hasta aquellas elecciones de 1998 o incluso peor, que estas vuelvan fortalecidas aprovechando las perniciosas estructuras que este gobierno ha montado. Me parece que quien piense eso ha estado muy distraído estos últimos nueve años...

Para cualquier persona sensata, ¿es en verdad concebible que la gente, el pueblo, la ciudadanía activa y movilizada permita tal cosa?... Vamos a estar claros, en estos últimos años se ha permitido de todo, muchísimo más de lo que se permitió a gobiernos anteriores; pero esta permisividad obedece a razones muy particulares que no necesariamente serán las que se den en el futuro, cuando encaremos la tarea de reconstruir a Venezuela y sus instituciones. 

Hemos tenido la experiencia de 40 años de democracia defectuosa pero con instituciones mínimamente independientes y con sistemas y subsistemas mínimamente eficientes; la gran mancha de este dilatado periodo fue principalmente la corrupción, la desidia y la ineficiencia... pero ojo, a todo nivel, tanto en la administración pública y como a nivel privado y quien quiera negar esto pretende, inútilmente, tapar el Sol con un dedo.

De una forma mas bien bizarra el Sr. Presidente tiene razón en al menos un detalle: Algo está muriendo y algo está naciendo; lo que está muriendo es la forma de hacer política, negocios y vida en este país, lo que está muriendo es la desidia ciudadana y el silencio y la apatía y el conformismo de nosotros, la gente; es el proceso terminal, la muerte de actitudes colectivas tan negativas que históricamente no han significado otra cosa mas que la culpable complicidad en la comisión de todos los delitos y en la perpetuación de todos los males de los que tanto nos quejamos.

Lo que está naciendo es una, todavía tambaleante, conciencia de la magnitud de nuestras responsabilidades y deberes como ciudadanos y de la amplitud de nuestros inalienables derechos democráticos, el conocimiento inicial de nuestro verdadero poder y peso como colectivo que hemos empezado a recobrar, unos por medio del apoyo irrestricto e irracional (en muchos casos) al proyecto de país que el Sr. Presidente nos propone y otros, no menos numerosos, en el rechazo irrestricto (y también muchas veces irracional) de ese mismo proyecto y en el medio... en el medio los llamados “Ni-Ni”, un colectivo no menos importante en número y cualidades pero que parece no haber despertado aun a esa conciencia que los demás, desde nuestras respectivas posiciones, hemos redescubierto y a la que no estamos dispuestos a renunciar ni a volver a entregar a ningún gobierno.

No se trata de quien tiene razón y quien no la tiene, no se trata que los Ni-NI apoyen a uno u otro bando, se trata de reconocer que a pesar de los extremismos y las posiciones radicales de todos también hay puntos de encuentro, hay temas comunes, hay necesidades y esperanzas compartidas y hay, ciertamente, la posibilidad de alcanzar soluciones consensuadas que satisfagan las necesidades de la mayoría y que no han podido siquiera ensayarse por la constante polarización y movilización radical a la que nos tiene sometidos este gobierno en su, en apariencia, interminable campaña de agitación y promoción de desencuentros.

Si se analizan con detenimiento y un mínimo de objetividad se hace evidente que los temores y esperanzas que galvanizan el ánimo y la adhesión de las personas en torno al proyecto del Sr. Presidente son, esencialmente, muy parecidos, si no los mismos, a los del otro bando y que las necesidades reales de seguridad, empleo, salud, educación, vivienda, etc. son esencialmente comunes a todos los que colectivamente formamos parte de ese manido concepto de “pueblo”, incluyendo a los Ni-Ni...

Lo que debemos reconocer de una vez por todas para poder empezar este inmenso trabajo que tenemos por delante es que se trata, fundamentalmente, de temas sociales reales y concretos que no pueden ser abordados, si es que en verdad se está buscando solucionarlos, desde las posiciones políticas asumidas sencillamente porque no son temas políticos.

Intentar semejante empresa en las condiciones actuales, además de ocioso sería estéril, no será posible mientras nos obliguen a hacerlo dentro del estrecho especio al que el gobierno pretende reducir la discusión como tampoco es posible hacerlo bajo el peso de las condiciones que, desde el primer momento, se han intentado imponer a los que adversan el proyecto hegemónico del Sr. Presidente. No será posible intentarlo mientras no comprendamos que esta discusión no pasa por ninguno de los puntos en la agenda del gobierno que, obviamente, intenta por todos los medios mantener las posiciones alcanzadas, ni por los de la agenda de las viejas agrupaciones políticas que, obviamente, intentan recuperar sus cuotas de poder perdidas y torpemente malbaratadas.

¿De que manera se organizará la sociedad para lograr estos objetivos iniciales de llegar a acuerdos sobre las necesidades básicas y el camino a seguir para alcanzarlos?; pues depende de la verdadera voluntad de cada uno de nosotros y ya hay ejemplos suficientes de que tal acuerdo es posible. Muchas comunidades han comprendido definitivamente que para la solución de sus problemas más inmediatos no les queda otro camino que organizarse armónicamente, en condiciones de igualdad y respeto, en el entendido que el trabajo redundará en el beneficio de todos como comunidad; han entendido finalmente que no tiene ningún sentido seguir esperando por la atención y acción de un gobierno que, al estilo de los tan criticados gobiernos pasados, se limita a dar discursos o promesas vacías y, en el mejor de los casos, dadivosas migajas que difícilmente llegan a su debido destino, perdiéndose para siempre en la hoy ya definitivamente hipertrofiada maraña de la corrupción.

Comunidades que han asumido el control, como por ejemplo, una en Caracas, que tomó bajo su responsabilidad (como debe ser, por cierto) la limpieza de las quebradas que desde tiempo inmemorial han representado un peligro para sus vidas y bienes en época de lluvias, y que no se han detenido ahí, si no que además de la limpieza han organizado el mantenimiento de las quebradas que limpiaron y la vigilancia y las tareas de concientización de los vecinos para evitar que el trabajo haya sido en vano y que, además del enorme esfuerzo que esto ha significado, han dado, incluso, un paso mas allá diseñando, instalando y activando todo un sistema de vigilancia y de alerta temprana que, al momento de producirse un aumento en el caudal de agua de esas corrientes, que pueda poner en peligro a la comunidad, pueda ser activado advirtiendo a todos del peligro con suficiente antelación como para poner, por lo menos, sus vidas a resguardo...

No creo que nadie se atreva a sugerir que los miembros de la comunidad que acabo de usar como ejemplo, fuesen todos afectos al “proceso” que se han beneficiado de sus ayudas, o que sean todos de la oposición, empeñados en poner en evidencia la ineptitud de los organismos gubernamentales incompetentes, tampoco que sean una comunidad de suertudos y originales Ni-Nis que por permanecer ajenos a la diatriba política es que pueden darse el lujo de ponerse de acuerdo... esta comunidad logró superar sus diferencias políticas en pro de su propia seguridad, ellos mismos encontraron los mecanismos necesarios para, entre todos, entablar el necesario diálogo e intercambio de ideas y proyectos y para llegar a acuerdos sobre su necesidad inmediata, ante la inminencia de la temporada de lluvias, y lograron definir, entre todos, las tareas y estrategias necesarias para alcanzar la meta común; que dicho sea de paso, ante el evidente éxito del esfuerzo sientan entre ellos un importante precedente que seguramente rendirá otros frutos en el futuro.

La sociedad organizada, para terminar, es la responsable, en última instancia, de si misma, la organización no solo da fuerza a la sociedad en la defensa de sus derechos o en la lucha por la satisfacción de sus necesidades sino que además le permite percibir con claridad las amenazas que se ciernan sobre ella y la que puede articular los mecanismos necesarios para conjurar estas amenazas. 

La sociedad organizada tiene en el estado, no un proveedor de limosnas o de soluciones a medias o incluso de problemas, sino a un sirviente eficiente en la administración de los recursos, en la solución de los problemas y en la satisfacción de las necesidades del colectivo que, por elección democrática, le encomendó esas tareas y cuanto más amplio y más profundo sea el compromiso de la sociedad para consigo misma mayor será, obligatoriamente, la eficiencia y calidad de este estado a su servicio pues de no serlo este sería irremediablemente destituido y reemplazado... 

El punto de atención es mas que evidente al final de este trabajo y especialmente en la coyuntura histórica que estamos viviendo en Venezuela: ni el socialismo (real) ni el fascismo (disfrazado de socialismo) conformarán un gobierno que nos permitirá, siquiera, intentar un modelo de organización colectiva con la suficiente libertad y autonomía, (“Poder”, en pocas palabras), como para controlarlo y dirigirlo efectivamente hacia las metas que como sociedad nos fijemos; solo una verdadera y sólida democracia nos garantiza, como mínimo, la oportunidad de intentarlo y si acaso es verdad que, a pesar de todo, no hemos aprendido absolutamente nada, pienso que a pesar de sus enormes defectos es preferible una democracia maltrecha pero perfectible a cualquier forma de autoritarismo... sea este del color que sea...

7. Bibliografía
No es fácil establecer una bibliografía rigurosa para este trabajo, me he basado principalmente en mis lecturas personales y en las revisiones obligatorias, como parte de mi formación académica, sobre el marxismo, sobre la historia de las corrientes políticas y sobre economía política y de estas lecturas es que extraigo casi toda la información sobre socialismo utópico, dialéctica, marxismo, etc. En este punto fueron necesarias las relecturas de algunas partes de libros como: el “Manifiesto comunista” de Marx y Engels; “El Capital” de Marx; el “Anti-Dühring” de Engels; “Del socialismo utópico al socialismo científico” de Engels; Psicología de Masas de Freud.

Mi gusto por la historia me proporcionó los datos sobre el periodo de expansión del socialismo y el comunismo tras la segunda guerra mundial, así como los datos necesarios sobre las luchas nacionalistas, en este punto la principal fuente fue el libro “Tiempos Modernos” de P. Johnson.

La lectura diaria de la prensa venezolana e internacional y de las páginas web de noticias me dieron la información necesaria sobre los hechos concretos sobre los que sustenté la caracterización fascista del régimen y por tanto de su oferta para el siglo XXI

Además, para complementar la información necesaria en cuanto a fechas exactas y algunos nombres concretos me bastó con realizar búsquedas simples en los principales motores de búsqueda de Internet; las palabras clave para estas búsquedas fueron:

Socialismo
Socialismo Utópico
Dialéctica
Materialismo Histórico
Fascismo
Golpe Venezuela 1992
Carlos Andrés Pérez
Hugo Chávez
Copre

AUTOR
Alejandro Ortiz Morado
El autor de este trabajo es Diseñador Gráfico, Economista y Panadero con cuarenta y un años de vida, nacido en Venezuela, criado en democracia y muy preocupado por lo que se presenta actualmente para el futuro de su país y de la región vecina en el continente Americano.

Este trabajo es el resultado de la recopilación de una serie de artículos que escribió entre los días 11 y 19 de Junio de 2007 y que fueron publicados en su blog personal: http://buensancho.blogspot.com



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