Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Hypsipyla grandella Zeller, su incidencia en plantaciones en fomento de Cedrela odorata L. en el municipio de Viñales, Pinar del Río, Cuba

Resumen: Esta investigación se desarrolló en un área experimental ubicada en una Cooperativa de Créditos y Servicios del municipio Viñales, Pinar del Río, Cuba. La misma tiene como objetivo mostrar la incidencia de Hypsipyla Grandella Zeller en plantaciones en fomento de Cedrela odorata L. y los métodos de control que se han empleado para contrarrestar la incidencia de la misma.

Publicación enviada por MSc. Noemí Martínez Vento y Otros Autores




 


RESUMEN
Esta investigación se desarrolló en un área experimental ubicada en una Cooperativa de Créditos y Servicios del municipio Viñales, Pinar del Río, Cuba. La misma tiene como objetivo mostrar la incidencia de Hypsipyla Grandella Zeller en plantaciones en fomento de Cedrela odorata L. y los métodos de control que se han empleado para contrarrestar la incidencia de la misma. 

El cedro es una de las maderas preciosas más empleadas y preferidas en América Tropical. Se encuentra siempre de forma natural en suelos bien-drenados, a menudo pero no exclusivamente en la piedra caliza; tolera una estación seca larga pero no prospera en regiones con precipitaciones superiores a 3 000 milímetros (Tosi, 1960). 

Los usos de su madera son muy amplios, según argumentan Roig (1965, 1983); Betancourt (1987); Lotschert (1995) y Acero (2000), sobre todo con una amplia gama de usos en construcción, carpintería y ebanistería fina.

Hypsipyla grandella Zeller.
Biología del insecto. 

Roig (1983); Hochmut y col. (1989); Mayhew y Newton (1998) sitúan taxonómicamente esta especie de insecto dentro de la familia Pyralidae; Phycitinae, género: Hypsipyla, especie: grandella (Zeller). Su nombre vulgar: Taladrador de las Meliáceas o polilla barrenadora. Como plantas hospedantes se encuentran las especies de la familia Meliáceas, especialmente el cedro (Cedrela odorata), son muy atacadas la Caoba de Cuba (Swietenia mahagoni Jacq), la Caoba de Hondura (Swietenia macrophylla King), el Najesí (Carapa guianensis Aubl). 

Se distribuye desde las zonas tropicales de México y Centroamérica hasta las de Sudamérica (excepto Chile), también presentes en las islas del Caribe y en la parte sur de La Florida, en los Estados Unidos, según Entwistle (1967). En Cuba es conocida en todo el país. 

En sentido general del insecto se conoce con amplios detalles su biología y anatomía, sus hábitos alimentarios y reproductivo, su cría artificial, sus depredadores. El adulto de esta plaga es una mariposa pequeña (25 a 38 mm de envergadura). Las alas anteriores son alargadas y estrechas en su base, de color gris – humo, jaspeada en blanco iridiscente. Las alas posteriores son blancas semitransparentes. Vuelan fuertemente y son capaces de localizar plantas hospederas a considerables distancias (Grijpma, 1973; Hochmut y col., 1982,1989; Fasenant, 1985; Whitmore, 1996; Vargas y col., 2004).

Griffiths (1996), manifiesta que la hembra de esta especie pone solamente una vez entre 200 y 450 huevos, estos son de color crema, cuando están recién depositados, tornándose rojos a las pocas horas; miden aproximadamente entre 0.6 y 0.7 mm de largo, su ancho varía entre 0.5 y 0.6 mm. Su forma es ovalada, con estructura poligonal de su chorion, aunque se observan formas aplanadas rectangulares cuando son adheridos a las cicatrices de las hojas, próximos a los nuevos brotes; en otras ocasiones se depositan sobre el aserrín de las galerías abandonadas en racimos de uno a tres por árbol, por tanto, bastan pocas hembras para infestar toda una plantación. Los huevos incuban después de tres días teniendo, como las larvas en el primer estadío, una alta mortalidad.

Las larvas inmediatamente después de nacer o a las pocas horas, comienzan a perforar el raquis de las hojas tiernas o el tallo. En los primeros instares son de color crema-rosado y mide entre 2 y 2.5 mm de longitud, a pesar de los niveles bajos de alimentación causan un gran impacto en los árboles. Cuando estas se desarrollan, que alcanzan los V y VI instares son de color azul pálido, a veces azul fuerte, alcanzando un tamaño entre 21 y 27 mm de largo, con la cabeza pardo - oscura a ocre, los segmentos tienen 4 puntos negros en la parte dorsal, dispuestos en forma trapezoidal . El tiempo de desarrollo de la larva dura entre 11 y 16 días, mudan su piel al cambiar de instar, los cuales normalmente corresponden a seis; en cada instar cambia el tamaño de la cápsula cefálica, el volumen, longitud corporal, y el color. El ciclo de vida puede extenderse hasta 5 meses. Forman la pupa al inicio de la galería, que aparece protegida en su entrada por montículos de aserrín y excretas unidos con hilos de seda. La pupa es de forma ahusada, de color pardo oscuro con cremáster rombo, terminado en 4 pares de espinas con ganchillos al final, mide alrededor de 13 mm de longitud. Se envuelven en un capullo de seda blanca que oculta totalmente la pupa a la entrada de la galería. El período de pupa oscila entre 9 y 14 días (Griffiths 1996; Vargas y col. 2004).

Daños que ocasiona
H. grandella es actualmente la peor plaga del cedro, los daños son sumamente importantes y las pérdidas a que han conducido limitan la plantación de meliáceas en gran escala en los países tropicales. En América Latina, los daños parecen ser mayores en Cedrela que en Swietenia; incidiendo en los intentos de reforestar con caoba y cedro en diversas partes del trópico destacándose: Puerto Rico, Guatemala, México, Perú y Cuba (Newton et al., 1993; Whitmore, 1996).

Era más bien un insecto escaso en Cuba cuando se escribió sobre ella en 1936 y su presencia en el país se desconocía hasta 1932. Cita Roig (1983), que el entomólogo Dr. J. G. Myers, al visitar la isla en 1926 en giras de estudios sobre este y otros insectos, no pudo localizar ningún ejemplar. A partir de la década del 30 se convirtió en una plaga destructiva, existiendo la preocupación desde ese entonces por parte de los expertos en asuntos forestales. 

Roig (1983); Hochmut et al. (1989), plantean que este barrenador destruye la yema terminal de árboles jóvenes, reduciendo el crecimiento y causando bifurcaciones que reducen el valor económico de la madera aunque raramente provoca la muerte de los árboles. Las larvas perforan los brotes, haciendo galerías longitudinales que miden hasta 38 cm de largo, según la edad de la larva y el tamaño del brote. En la entrada de la galería, se observan las excretas de las larvas, y en general los brotes se doblan por esta parte; las hojas se marchitan y finalmente se secan, de los brotes quedan solo los muñones, que le dan un aspecto característico a la planta; en sustitución de los brotes destruidos, nacen varios, lo que origina una gran ramificación y deformaciones de las plantas. En ataques reiterados a plantaciones jóvenes, además de la deformación de los árboles, pueden producirse casos de mortalidad, sobre todo por la aparición de plagas secundarias. Cuando escasean los brotes tiernos, las larvas pueden alimentarse del cambium bajo la corteza de brotes maduros. Este tipo de ataque también se observa en los tallos tiernos de pequeñas plantas aisladas, las que a veces presentan montículos de aserrín y excretas en varios puntos del tallo y, ocasionalmente en lugares próximos al cuello de la raíz, cuando las plantas sufren este tipo de daño, por lo general mueren. Otra forma de deterioro lo sufren las semillas, que también son destruidas pues las larvas penetran en el fruto, devoran la mayor parte de su contenido y dejan el interior lleno de sus excrementos y aserrín, unidos con hilos de seda. En algunos casos, cuando estos frutos son dañados muy tiernos, se produce su caída. 

Autores como Morgan y Suratmo (1976), establecen que los árboles entre tres – seis años y alturas entre dos – ocho metros son las más susceptibles para el ataque, la infestación ocurre alrededor del 90 % en los árboles de 3 años y 2.5 metros de altura. Hilje y Cornelius (2002), plantean que cuando los árboles superan unos seis metros de altura el riesgo de daño es menor. No obstante cita Griffiths (1996), que según Beeson (1919, 1941); Kalshowen (1929), se han reportado daños en árboles hospederos desde edades de 3 meses y 50 cm de altura, hasta 14 años y 15 metros de altura. 

Trabajos realizados en Cuba en el control de la plaga
La actividad sistemática en la protección forestal en Cuba comienza con la creación del Instituto de Investigaciones Forestales (IIF) en 1969, aunque se reportan trabajos por especialistas cubanos desde la década del 30. Entre las plagas forestales H. grandella ha sido una de las más importantes en las meliáceas en plantaciones y viveros según reportan Berrios et al. (1987), Menéndez et al. (1990, 1992). El comienzo de dichas investigaciones fue el establecimiento de métodos de control según el comportamiento biológico de esta plaga (Hochmut y Milán, 1982).

Con el uso de insecticidas químicos comienzan los estudios para el control de H. grandella llevado a cabo por Hochmut y Milán (1982), recomendando estos, el uso de Dipterex 80% pH en una concentración de 0.5% de DDT o con 0.5% de Carbaryl con repeticiones de aplicación cada 20 días.

Berrios y colaboradores en 1987, realizaron investigaciones en viveros de C. odorata para determinar la dosis más efectiva de Actellic CE 50%, Folimat CS 50% y Sumithion CE 50% estableciendo una comparación con Dipterex 80%, el cual es usado extensivamente contra H. grandella. Comprobaron que existían diferencias significativas entre los productos, y demostraron que el Actellic CE 50% fue el más efectivo reduciendo los daños hasta un 50%, comportamiento similar a los resultados obtenidos previamente con el Dipterex 80%.

Relacionado con el control biológico también se efectuaron investigaciones en la década de los 80 por representar un componente valioso del manejo integrado de plagas. Las restricciones legales, problemas de contaminación ambiental y el alto costo de los insecticidas químicos han motivado la introducción de hongos entomopatógenos en el control de plagas. Para el control de H. grandella en C. odorata en Cuba con hongos entomopatógenos se utilizaron cepas de Metarrhizium anisopliae y Beauveria bassiana, estos estudios fueron realizados por Duarte et al. (1988), a escala de laboratorio con ocho cepas diferentes de M. anisopliae, demostrándose que hubo tratamientos donde murieron el 100% de las larvas, inclusive a los cuatro días ya comenzaron a existir altos porcentajes de mortalidad. Años después en 1995 Menéndez y colaboradores realizaron un experimento en plantaciones de C. odorata para el control de H. grandella con B. bassiana y M. anisopliae, corroborando la efectividad de estos hongos, donde se pudo controlar el 40.7% de infección con B. bassiana y para el caso de M. anisopliae el 39.6%. 

Estas investigaciones también se extendieron al estudio de medidas silviculturales donde se obtuvieron resultados comprometedores, destacando Berrios et al. (1989), que la ventaja significativa de este tratamiento es que se logra eliminar o reducir los daños ocasionados por la plaga. Para esto realizaron plantaciones repetidas de C. odorata y Swietenia macrophylla en mezcla con 3 especies que no son susceptibles al ataque de H. grandella, Cordia gerascantus L, Gmelina arborea Roxb y Terminalia catappa L. Estas especies se plantaron con diferentes combinaciones, obteniéndose resultados alentadores.

Según Duarte y col. (1996) el mejoramiento genético de las meliáceas en nuestro país fue desarrollado en la primera mitad de la década de los 70 con tres principales programas de investigación:
1. Introducción de caobas africanas (Khaya ssp.)
2. Híbrido inter-específico entre S. macrophylla y S. mahagoni.
3. Mejoramiento de C. odorata por selección individual.

Como resultado de estas investigaciones en Cuba, el mismo autor sugiere el control de H. grandella en plantaciones de las meliáceas con dos posibles estrategias de manejo:
Uso de tratamiento silvicultural, biológico e insecticidas químicos basados en: establecimiento de plantaciones mixta con G. arborea en forma triangular con una orientación NE SW o NW SE combinado con tratamiento de B. bassiana con una dosis de 4 Kg/ha, así como el empleo de Actellic 50 % o Dipterex 80 % durante los meses de junio a septiembre en los primeros años de plantación.

Utilización de especies resistentes o genéticamente mejoradas
Todo el trabajo realizado ha aportado información valiosa pero, al parecer, ha faltado la imprescindible integralidad entre las diferentes técnicas de manejo, así como la continuidad y la aplicación sistemática de productos químicos y biológicos para lograr un efectivo control de la plaga. En la actualidad, al igual que sucede en otras partes del mundo, tampoco se cuenta con una tecnología que garantice un manejo satisfactorio de la especie.

Relacionado con el control de esta plaga usando extractos naturales Martínez, (2005) realiza un estudio preliminar aplicando dos productos obtenidos a partir de Azadirachta indica A. Juss (OleoNim 80 CE y CubaNim SM), obteniendo resultados bastante alentadores. 

Los componentes bioactivos de esta especie, perteneciente a la familia meliáceas, se encuentran en sus hojas, frutos, corteza y semilla, siendo estas últimas las que poseen altas concentraciones de azadirachtina (2 a 4 mg/g) entre más de 100 tetratirperpenoides y diversos no isoprenoides potencialmente útiles por su bioactividad, razón por la que diversas preparaciones experimentales y comerciales de Nim están hechas de extractos acuosos, metanólicos y etanólicos de semilla. Durante los últimos años, han sido aislados 25 diferentes ingredientes activos, entre ellos por lo menos nueve afectan el crecimiento y el comportamiento de insectos. Entre los principales principios activos se encuentran Azadirachtina, Nimbina y Salanina son los más importantes, con efectos específicos en las diferentes fases de crecimiento de los insectos (Tovar, 2000).

En Cuba, Estrada y Montes de Oca (1999), señalan los efectos biológicos de los principales agentes activos del Nim (salanina, azadirachtina y nimbina) en diferentes especies de insectos que constituyen plagas en los cultivos económicos, destacándose su acción repelente, antialimentario, esterelizante, desorientador de la oviposición, insecticida y regulador del crecimiento.

En nuestro país a partir de 1991 se ha llevado a cabo un programa de desarrollo agroecológico industrial del Nim lidereado por el Instituto de Investigaciones Fundamentales en Agricultura Tropical (INIFAT), por tal motivo en la actualidad existen plantados en todo el país alrededor de un millón de árboles y se han desarrollado tecnologías para su cultivo, así como para la elaboración artesanal e industrial de bioinsecticidas y productos de uso veterinario (Estrada y col.,2000, 2002, 2003). Entre los productos desarrollados a base de Nim por diferentes tecnologías en el INIFAT se encuentran: OleoNim 80 CE, OleoNim 50 CE, NeoNim 60 CE, CubaNim - SM, CubaNim-T y Loción Nim con efecto insecticida – acaricida, DerNim-U y DerNim-P actúan como acaricida-cicatrizante, como insecticida-antiséptico y FoliarNim-HM con acción acaricida-insecticida-antiparasitario. Estas formulaciones se obtienen a partir del aceite, semilla y las hojas del Nim. Han sido probadas en plagas agrícolas de diferentes cultivos, entre ellos: aguacate, ají, ajo, cebollas, cítricos, col, frijoles, melón, maíz, pepino, tabaco y tomate (Estrada, 1999).

BIBLIOGRAFIA
· Acero, E. (2000). Árboles, gentes y costumbres. Universidad Distrital. Bogotá, 390 p. El manto de la tierra. Car. Bogotá. 305 pp.
· Berrios, M. C., García, A., Menéndez, J.M., Echevarría, E., Valdés, H. (1987). Prueba de insecticidas químicos en el control del taladrador de las meliáceas Hypsipyla grandella en vivero. Revista Forestal Baracoa. Vol 17 No. 1: (p 7- 16).
· Berrios, M del C., García, A., Menéndez, J.M., Montalvo, J.M., Delgado, A. y Valdés, A. (1989). Evaluación del ataque de Hypsipyla grandella en plantaciones establecidas con diferentes condiciones silvícolas. Informe de etapa 509- 14 – 04. Instituto de Investigaciones Forestales. Cuba.
· Betancourt, B.A. (1987). Silvicultura especial de árboles maderables tropicales. Editorial Científico- Técnica, 423pp.
· Duarte, A. Menéndez, J. M. y Lujan, M. (1988). Susceptibilidad de las larvas de Hypsipyla grandella (Lepidóptera Phycitidae) en biopreparados de Metarrizum en condiciones de laboratorio. Revista Forestal Baracoa, Vol. 18:( p 71-79).
· Duarte, A., Menéndez, J.M., Berrios, M del C., Barroso, J.R., Rito, A. (1996). Integrated Management of Hypsipyla grandella in Nurseries and plantations of Meliaceae in Cuba. En: International Worshop on hypsipyla Shootborer in Meliacea, Sri lanka. 189 pp.
· Entwistle, P.F. (1967). The current situation on shoot, fruit and collar borers of the Meliaceae. Paper presented at the Ninth British Commonwealth Forestry Conference 1968, 15 pp.
· Fasenant, J. O. (1985). Influence of the flight on the mating behavior of the maahagoni shootborer Hypsipyla grandella. Turrialba. Vol 35 No. 3: (p 300-302). 
· Griffiths, M.W. (1996). Hypsipyla Shoot Borers in Meliaceae. International Workshops on Hypsipyla. Kandy. Sri Lanka, 189 pp.
· Grijpma, P. (1973). Studies on the shootborer H. grandella. IICA. Micellaneous publication. Vol 1 No. 101: (p 49-91).
· Hilje, L. y Cornelius, J. (2002). ¿Es inmanejable H. grandella como plaga?. http://www.catie.ac.cr.Hoja Técnica Manejo Integrado de Plagas No. 53. 
· Hochmut, R y Milán, D. (1982). Protección contra las plagas forestales en Cuba. Editorial Científico – Técnica, Ciudad de la Habana. 290pp.
· Hochmut, R.,Valdés, E., Mellado, B., Hernández, M., Labrada, A. (1989). Guía para la determinación de plagas y enfermedades forestales. Instituto de Investigaciones Forestales. 52pp.
· Lotschert. W. (1995). La vegetación de El Salvador. Comunicaciones del Instituto Tropical de Investigaciones Científicas de la Universidad de El Salvador. Año IV: (p 3-4).
· Mayhew, J.E., Newton, A.C. (1998). The silviculture of mahogany. CABY publishing a division of CAB INTERNATIONAL. Great Britain. 226 pp.
· Martínez, N., Estrada, J., Góngora, F., Martínez, L., Curbelo, S., (2006). La combinación de la poda y bioplaguicidas de Azadirachta indica A. Juss, una alternativa para el control de Hypsipyla grandella Zeller en plantaciones en fomento de Cedrela odorata L. http://www.monografias.com/trabajos35/poda-y-bioplaguicidas/poda-y-bioplaguicidas.shtml.
· Menéndez, J, M. y Castillo, R. (1990). Observaciones sobre hábitos alimentarios de larvas de Hypsipyla grandella en condiciones de laboratorio. Revista Forestal Baracoa, Vol. 2: (p 7-15).
· Menéndez, J, M. y Berrios, M. C. (1992). Apuntes sobre modificaciones observadas en la forma de ataque de H. grandella. Revista Forestal Baracoa, Vol. 22. No. 2: (p 41-47).
· Morgan, F.D. and Suratmo, F.G. (1976). Host preferences of Hypsipyla robusta (Moore) in West Java. Australian Forestry 39(2): (103-112 p.
· Newton, A.C., Baker, P., Ramnarine, S., Mesen, J.F. and Leakey, R.R.B. (1993). The mahogany shoot borer prospects for control. Forest Ecology and Management, 57: (p 301 – 328).
· Roig, J. T. (1965). Diccionario Botánico de Nombres Vulgares Cubanos. Editora del Consejo Nacional de Universidades, Editorial Nacional de Cuba. La Habana. 3era. edición ampliada y corregida. Tomo I. 599 pp.
· ------------- (1983) “El Cedro. Estudio Botánico y Agrícola”. Compendio de las obras de Juan Tomás Roig. Tomo II. Editorial Científica Técnica, Ciudad de la Habana. 340 pp.
· Tosi, Joseph A., Jr. (1960). Zonas de vida natural en el Perú. Memoria explicativa. sobre el mapa ecológico del Perú. Instituto Interamericano de las Ciencias Agrícolas de la E.E.A. Boletín Técnico 5. Zona Andina, Lima, Perú. 271 pp. 
· Vargas, C., Shannon, P.J., Taveras, R., Soto, F., Hilje, L., (2004). Un método para la cría masiva de Hypsipyla grandella. http://web.ac.cr. Hoja Técnica. Manejo Integrado de Plagas. No. 62. 
· Whitmore, J. L. (1996). Studies on the Shootborer H. grandella. IICA. Miscellaneous publication Vol II No. 101, Wylie, F. R. Control of Hypsipyla spp. shootborer with chemical pessticides: a revier. En: International Workshop on Hypsipyla Shootborer in Meliaceae, Sri Lanka. 189 pp.

AUTORES: 
MSc. Noemí Martínez Vento(1); 
Dr. Jesús Estrada Ortiz(2); Dr. Fidel Góngora(1); 
Ing. Lorenza Martínez González(3); 
Ing. Segundo Curbelo Gómez(3). 

(1) Estudios realizados: Desde el año 1993 trabajo en investigaciones forestales, abordando diferentes temáticas en Aprovechamiento y Protección Forestal, alcanzando el grado científico de Master en Ciencias Forestales en noviembre/2005, en estos momentos continuo con el estudio de esta temática para alcanzar el Grado Científico de Doctor en Ciencias, para obtener una Metodología de Manejo Integrado de Hypsipyla Grandella Zeller en plantaciones en fomento de Cedrela odorata L. 
e-mail: noemi@sum.upr.edu.cu 
Edad:40 años
Fecha en que se realizó la investigación: Octubre/2001-noviembre/2005



Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados