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Mediadores Psicosociales en la actuación de los profesionales de nivel medio superior

Resumen: La solución de los problemas profesionales constituye un complejo proceso de interacción del profesional con los objetos y sujetos de su contexto laboral, en el que median elementos de diferente naturaleza que condicionan la efectividad de la solución. Palabras claves: formación de profesionales, Educación Técnica y Profesional, mediadores psicosociales, actuación profesional, actividad.

Publicación enviada por Dr. Leandro Arias Labrada




 


RESUMEN
La solución de los problemas profesionales constituye un complejo proceso de interacción del profesional con los objetos y sujetos de su contexto laboral, en el que median elementos de diferente naturaleza que condicionan la efectividad de la solución. No obstante a ello, las propuestas que habitualmente se realizan encaminadas a perfeccionar el proceso de formación de profesionales, carecen de un análisis de los elementos que median en la efectividad de la solución, y por tanto, que deben tenerse en cuenta para aumentar las probabilidades de que el proceso formativo conduzca a preparar a los futuros egresados para enfrentar los problemas que regularmente se presentan en su contexto laboral.

Palabras claves: formación de profesionales, Educación Técnica y Profesional, mediadores psicosociales, actuación profesional, actividad. 

INTRODUCCIÓN 
El proceso de formación de los profesionales de nivel medio superior que se desarrolla en la Educación Técnica y Profesional, debe resolver el problema vinculado con la necesidad de preparar a un técnico medio capaz de enfrentar las crecientes exigencias de un mercado laboral dinamizado por los vertiginosos avances que se reportan en la micro y nanoelectrónica, las comunicaciones y la información, y que llevan a la obsolescencia, con gran celeridad, su preparación profesional. 
La respuesta a estas exigencias se lleva a cabo por estos profesionales a través del proceso de solución a los problemas profesionales de su contexto laboral, acorde a las demandas del mercado y la sociedad socialista. 
Al respecto, numerosos autores que trabajan en torno al proceso de formación de profesionales, entre los que cabe citar a Álvarez, I. (1995), Segre, L. M. (1995), Cruz, S. (1999), Fuentes, H. y Álvarez, I. B. (1998), Fuentes, H. (2001), Leyva, A. (2001), Cruz, M. (2003), Pino, E. (2003), coinciden en señalar que el proceso mediante el cual los profesionales resuelven los problemas de su contexto laboral, no debe explicarse exclusivamente desde la teoría de la actividad; pues ello no sólo implica la transformación de los objetos a través de acciones mentales y/o motoras, sino que implica, cada vez más, la relación con otros profesionales de este u otros contextos, cuyo accionar media en la calidad de su ejecución; por lo que la teoría de la comunicación también constituye un fundamento para explicar este proceso.

LA ACTUACIÓN PROFESIONAL
En la literatura científica consultada existe consenso en cuanto a la necesidad de considerar en unidad actividad y comunicación cuando se trata de explicar, comprender o interpretar la interacción de los individuos con los objetos y sujetos de su contexto.
En este sentido Engeström (1993), citado por Cole, M. (1999: 132), apunta que: “(…) un sistema de actividad incorpora tanto el aspecto productivo orientado al objeto como el aspecto comunicativo orientado a la persona de la conducta humana…”. En esta idea se evidencia la integración de la actividad (expresada a través de la relación de la persona y el objeto durante el proceso productivo) y la comunicación (expresada a través de la conducta de la persona).
Esta idea también está presente en los trabajos de R. Bermúdez y M. Rodríguez (1999, 2000), en los que proponen y definen un término que integra ambas categorías: la actuación. 
Para ellos, la actuación es: “la interacción que la persona establece a través de su actividad y comunicación con los objetos y sujetos de un determinado contexto”. Rodríguez, M. [et al.]. (1999: 1). Se reconoce así, que las relaciones objetales e interpersonales de los sujetos coexisten en unidad, la que es cualitativamente superior a las relaciones en sí mismas. 
Por su parte, para A. M. Fernández [et al.] (2003), la actuación: es el uso real que hace el sujeto de su conocimiento organizado, “(…) la que puede verse afectada por situaciones contextuales, factores del sujeto, etc.”. Como puede apreciarse, estos autores se refieren a factores que pueden afectarla, tanto de naturaleza objetiva como subjetiva. 
A partir de los diferentes abordajes teóricos realizados por estos autores y de nuestra consideración, puede expresarse que la actuación del individuo en su contexto:
· Se manifiesta a través de su interacción con los objetos y sujetos del mismo.
· Constituye una unidad en la que coexisten actividad y comunicación, pero que supera cualitativamente a ambas categorías por separado.
· Está mediada por factores internos (propios de su personalidad) y externos (asociados al contexto).
· A través de ella se revelan el desarrollo real y las potencialidades del sujeto.

Ahora bien, si esta interacción la establece un profesional a través de su actividad y comunicación con objetos característicos de un determinado contexto laboral y con sujetos que pueden ser sus homólogos o clientes, con la finalidad de resolver problemas profesionales en correspondencia con las exigencias del mercado y la sociedad socialista, estaremos en presencia de una actuación profesional. 

Siendo consecuentes con estos argumentos, puede concluirse que la actuación de los profesionales de nivel medio superior se manifiesta cuando estos, a través de su actividad y con el auxilio de medios materiales típicos, transforman los objetos de su contexto laboral; cuando se comunican con sus compañeros a partir de intereses profesionales; o cuando combinan actividad y comunicación para conocer y transformar la realidad de su contexto laboral, con vistas a resolver los problemas presentes en el mismo.

Analicemos más profundamente los factores que median en la interacción de estos profesionales con los objetos y sujetos de su contexto laboral.

¿QUÉ ES LA MEDIACIÓN?: 
Etimológicamente, según el Diccionario de la Lengua Española en su vigésimo primera edición (1995) la mediación presupone que haya una cosa en medio de otras: “Existir o estar una cosa en medio de otras”. Sin embargo, explícitamente no se declara la necesidad de que exista relación entre estas cosas para que se produzca la mediación.

Por su parte, el Diccionario Filosófico de M. Rosental y P. Ludin (1981: 367) refiriéndose a la mediación, expresa: “definición de una cosa… poniendo de manifiesto sus relaciones con otra cosa…”. 

En la teoría dialéctico–materialista, la mediación ocupa un lugar primordial, toda vez que: “la contradicción dialéctica es, en esencia, la relación mediada por eslabones intermedios…”. Orudzhev, Z. M. (1978: 182). 

Ello presupone que para el análisis de toda relación sea necesario determinar estos eslabones o elementos mediadores, pues el nexo entre los contrarios se determina no simplemente por la naturaleza de los propios contrarios, sino también por la naturaleza de los eslabones intermedios. 

El considerar la actuación como la interacción que el individuo establece con los objetos y sujetos de su contexto, hace que para la búsqueda de los fundamentos psicosociales de su actuación, se deba partir de la naturaleza de las relaciones que necesariamente deben establecerse para que se produzcan dichas interacciones, de las que a su vez, emergen los elementos que median en las mismas.

Desde una perspectiva psicológica, numerosos autores han revelado el papel de la mediación en el funcionamiento y desarrollo de la personalidad de los sujetos, desde los escritos originales de L. S. Vigotsky y sus seguidores de la escuela de psicología soviética (Luria, Rubinstein), hasta los trabajos más actuales de representantes de enfoques sociales en psicología, como: Crook, Ch. (1998), Cole, M. (1999), Crahay, M. (2002).

Para Luria (1928), citado por Cole (1999): “… en lugar de aplicar directamente su función natural a la solución de una tarea particular, el niño pone entre esa función y la tarea un cierto medio auxiliar… por médium del cual el niño consigue realizar la tarea”. Así revela la tesis central de la Escuela Histórico–Cultural, según la cual, la estructura y el desarrollo de los procesos psicológicos humanos surgen por la actividad práctica mediada culturalmente y en desarrollo histórico.

En los trabajos de Vigotsky el papel de la mediación encuentra su expresión a través del concepto situación social del desarrollo, definido por él como aquella combinación especial de los procesos internos del desarrollo y de las condiciones externas, que es típica de cada etapa y que condiciona también la dinámica del desarrollo psíquico durante el correspondiente período evolutivo y las nuevas formaciones psicológicas, cualitativamente peculiares, que surgen hacia el final de dicho período. 

En este concepto Vigotsky hace referencia a que existen procesos naturales, psíquicos y sociales que condicionan el desarrollo psíquico en cada etapa, así como las formaciones psicológicas cualitativamente superiores en etapas ulteriores (elementos mediadores); y que entre estos procesos se produce una combinación especial (relaciones dialécticas). 

Para describir la relación estructural del individuo con el contexto mediada por artefactos, los psicólogos de esta escuela utilizaron el triángulo mediacional básico (figura 1). En este, en el que sujeto y objeto se ven no sólo relacionados “directamente”, sino al mismo tiempo “indirectamente” por un médium constituido de artefactos, se identifican dos tipos de relaciones: “naturales” o “no mediadas” y “culturales” o “mediadas”. Sin embargo, en estas relaciones no se reconoce explícitamente la mediación de la personalidad de los individuos al interactuar con su contexto con vistas a conocerlo y transformarlo.

A partir del triángulo mediacional básico, Engeström (1987) propuso un triángulo mediacional básico expandido para incluir a otras personas, las reglas sociales y la división del trabajo (figura 2).


En la parte superior de la figura está la relación básica sujeto–mediador–objeto. Este es el nivel de acción mediada a través de la cual el sujeto transforma el objeto en el proceso de actuar sobre él. Pero la acción “como tal” existe sólo en relación con los componentes en la parte inferior del triángulo. La comunidad se refiere a los que comparten el mismo objeto general; las reglas se refieren a las normas y convenciones explícitas que restringen las acciones; la división del trabajo se refiere a la división de las acciones orientadas a los objetos entre los miembros de la comunidad. Cole, M. (1999: 133). Sin embargo, pese a la expansión de este modelo al considerar elementos que reflejan la naturaleza social y situada de las interacciones, no se estima la personalidad del individuo como uno de estos elementos.

Por su parte, Ch. Crook (1998: 52) expresa que: 
“el vocabulario conceptual para el estudio de la cognición no debe referirse exclusivamente a la estructura y procesos internos del pensador, sino que ha de recoger y expresar la interacción del pensador con el medio, es decir, su contacto con una cultura de recursos materiales y sociales que apoyan en todas partes la actividad cognitiva”. con lo que revela la significación de la mediación en el conocimiento y transformación del contexto por el individuo. 

Para psicólogos de orientación marxista como S. L. Rubinstein (1966), la necesidad de considerar la mediación de la personalidad de los individuos, tanto en el conocimiento y transformación de su contexto, como para su propio desarrollo, tiene sus bases en el principio del determinismo en psicología, según el cual, las características de la personalidad de estos condicionan selectivamente los estímulos a los que los mismos resultan sensibles. Ello, evidentemente, implica reconocer que la personalidad, a la vez que se desarrolla como resultado de las influencias sociales, determina en última instancia si tales influencias transforman o no su actuación.

ALGUNOS DE LOS FACTORES QUE MEDIAN EN LA ACTUACIÓN PROFESIONAL: 
Hasta el momento se ha analizado que en la actuación del individuo pueden mediar factores objetivos y subjetivos. Un análisis más detallado de las interacciones que los profesionales de nivel medio establecen con los objetos y sujetos de su contexto laboral, a través de la actividad y la comunicación, obliga a considerar, en primer lugar, la mediación de lo intrapersonal en la actuación del individuo, o sea, cómo la estructura y funcionamiento de su personalidad inciden en su relación con los objetos y sujetos de determinado contexto; la mediación de lo social o interpersonal (cómo influyen las relaciones con sus homólogos, superiores y clientes) y la mediación de factores materiales relacionados con su contexto laboral, en la calidad y el perfeccionamiento de su actuación.

Analicemos a continuación cada uno de estos factores: 
Los factores intrapersonales están relacionados con las esferas de autorregulación de la personalidad de estos profesionales, por lo que su inclusión entre los mediadores en la interacción del individuo con los objetos y sujetos de su contexto, es el reconocimiento a que la subjetividad se expresa y constituye a través de la actuación. Fueron considerados como tales, los siguientes: 
§ Los recursos cognitivo–instrumentales. Recursos de naturaleza subjetiva, expresión de cómo y con qué el individuo puede ejecutar su actuación. Constituyen los conocimientos e instrumentaciones que este posee en relación con un contexto histórico concreto, los que además de mediar en la interacción con el mismo, se enriquecen como resultado de dicha interacción.
§ La autorregulación. Representación consciente que le permite planificar o premeditar su interacción con los objetos y sujetos del contexto, sobre la base de las peculiaridades de este, y en correspondencia con los objetivos y los recursos que posee para alcanzarlos.
§ Las cualidades personológicas. Constituyen manifestaciones de la autorregulación de la personalidad de los individuos, por lo que le confieren una relativa estabilidad y distinción a su actuación. 
§ Los valores. Ponderación que este hace, teniendo como punto de partida el significado intrínseco de los objetos y sujetos con que interactúa y el sentido que para él tienen.
Los factores interpersonales constituyen aquellos elementos de naturaleza social que inciden marcadamente en la actuación de los profesionales de nivel medio, a través de los que se integran las dimensiones individual y social de la subjetividad, y se ve al contexto, no como un fenómeno externo al hombre, sino constituido en su propia subjetividad. Así tenemos:
§ La cooperación profesional. Constituye aquella interacción que se produce entre profesionales, incluso de diferentes especialidades y niveles, con la finalidad de resolver problemas profesionales complejos y/o multifactoriales. Se emplea tanto cuando las exigencias del problema sobrepasan los recursos cognitivo–instrumentales que el profesional posee para resolverlo, como cuando las limitaciones se refieren a recursos materiales. 
§ La relación con los clientes. Es la interacción que establece el profesional con los clientes durante la solución de un problema profesional y a través de la cual se personaliza.
La influencia de los medios materiales es aquella que ejerce la realidad con la que interactúa el profesional sobre sus procesos subjetivos de regulación, y que puede ser fuente de nuevas necesidades y estados en él. Como factores materiales se consideraron:
§ Las características del contexto laboral. Están determinadas por las formas de organización del trabajo existentes, las características de los clientes que atienden, las características tecnológicas de los equipos que comercializan, instalan, mantienen, reparan o los servicios que prestan, 
§ Los medios materiales profesionales. Son todos aquellos medios típicos del puesto de trabajo del profesional, a través de los cuales interactúa con los objetos, se comunica con sus homólogos y clientes, sistematiza su práctica profesional, y sin los cuales no es posible la ejecución de la actuación en aras de resolver los problemas profesionales. Estos medios materiales llevan implícito un modo de actuar, presuponen un modo de mediar en el conocimiento y/o transformación de la realidad que es construido socio–históricamente: a cada herramienta, a cada instrumento, a cada utensilio está asociado un método, un conjunto de acciones que garantizan su explotación efectiva y que resulta de la experiencia acumulada en su empleo.
La interacción de estos profesionales con los objetos y sujetos de su contexto laboral no está mediatizada sólo por cada uno de estos factores, sino por las relaciones dialécticas que se establecen entre ellos. 

CONCLUSIONES
El contexto de actuación de los profesionales de nivel medio se reconoce, no como el entorno físico en y con el que interactúa el profesional, sino como cultura; cultura que se expresa objetivamente en las instalaciones, las herramientas, los instrumentos, los equipos, entre otros; y subjetivamente en los conocimientos, las instrumentaciones, los valores y las cualidades de los profesionales. 
Los factores que median en la actuación de los profesionales de nivel medio para cumplir con sus tareas y ocupaciones, se determinaron a partir de las interacciones que estos establecen con los objetos y sujetos de su contexto laboral, a través de la actividad y la comunicación, al resolver los problemas profesionales. Se determinaron así, factores intrapersonales (mediación de la estructura y el funcionamiento de su personalidad en su actuación), interpersonales (mediación de homólogos, superiores y clientes en su actuación) y materiales (mediación del contexto laboral en su actuación).

BIBLIOGRAFÍA
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AUTOR:
Dr. C. Leandro Arias Labrada. 
Profesor del Departamento de Industrial. Facultad de Ciencias Técnicas. Instituto Superior Pedagógico “José de la Luz y Caballero”. Holguín. Cuba.
E–mail: leandro@isphlg.rimed.cu



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