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V de Venganza [V for Vendetta]

Resumen: El referente máximo de las alegorías sobre los gobiernos totalitarios en un futuro no muy lejano es “1984”, la clásica novela de George Orwell y cuya idea de aparecer “el gran tirano” sólo por medio de pantallas de TV (a lo cual se adelantó Orwell a su tiempo) la retoma V de venganza en un claro homenaje al maestro.

Publicación enviada por Eduardo Jiménez




 


El referente máximo de las alegorías sobre los gobiernos totalitarios en un futuro no muy lejano es “1984”, la clásica novela de George Orwell y cuya idea de aparecer “el gran tirano” sólo por medio de pantallas de TV (a lo cual se adelantó Orwell a su tiempo) la retoma V de venganza en un claro homenaje al maestro. 

Efectivamente, sólo vemos al todopoderoso primer ministro Adam Sutler (un excelente John Hurt) a través de la pantalla, medio por el cual se comunica con sus subalternos. Una gran pantalla hace aparecer como pequeños a los demás, símbolo de la insignificancia a la que se ven sometidos los individuos en un gobierno autocrático, donde todos dependen de la voluntad del dictador.

V de venganza es una historia bastante compleja, ya que posee varios niveles, una rica carga simbólica y mensajes subliminales, planteando distintos ejes narrativos y temporales, e incluso historias secundarias dentro de la historia principal (recurso bastante usado en las viejas novelas), como es el caso de la historia de Valerie, asesinada en una mazmorra de la dictadura sólo por el hecho de ser homosexual (el discurso homofóbico es parte integrante de todo discurso totalitario sea de izquierda o de derecha), o la historia de la pequeña Evey al perder a sus padres, opositores al régimen. Utilizando la técnica del flash back nos retrotraemos al pasado para buscar los orígenes de ciertas historias personales de los protagonistas. O la del propio V cuando es utilizado de conejillo de indias en un hospital que experimenta una potente droga en seres humanos, originando la trasmutación del protagonista (la reiterativa escena en que sale de entre las llamas del incendio en el hospital no es casual, indica su trasformación en el justiciero V; igual sucede con la lluvia que “purifica” a Evey, una vez que pasa la dura prueba a que es sometida para eliminar sus miedos y temores del pasado).

También tenemos la idea de libertad que encarna V, razón por la cual nunca muere (los hombres pueden morir, pero no las ideas), retomando la idea de otro hombre que 400 años atrás murió por liberar a su pueblo de la opresión (y que sirve de prólogo explicativo a la historia que se contará en las siguientes dos horas).

A lo cual hay que añadir la carga simbólica que trae el personaje. V es un terrorista, el pretende traerse abajo al sistema por medio de acciones que infundan terror al gobierno tiránico (su estrategia es crear caos, desconcierto y obligar al régimen a que use la fuerza para aguzar las contradicciones). Su plan final es volar el Parlamento inglés, que es símbolo de la tradición democrático representativa. Evidentemente, que la propuesta apunta hacia la anarquía, hacia la desaparición del Estado y de toda forma de poder.

Como se ve, no es una película sencilla de seguir para el gran público. No tiene historias lineales, fáciles de digerir como sería en un común filme de acción, sino que posee una rica carga simbólica y mensajes subliminales que los Hermanos Wachowski han sabido dosificar combinado con acción netamente (las artes marciales están presentes de nuevo), similar a lo que hicieron con Matrix.

La referencia al Conde de Montecristo tampoco es casual, es la historia por antonomasia de la venganza, una vez que Edmundo Dantés sale de su largo encierro. Igual sucede con la escenografía, bastante abigarrada, barroca, cargada de objetos como el hogar de V, que refleja mucho su personalidad compleja, contradictoria, bizarra y con un espíritu elevado y bastante culto al mismo tiempo. Los colores fríos, grises, ayudan a crear ese ambiente de opresión en que se vive.

El relevo de posta que deja V a Evey es simbólico también: él se sabe que pertenece al “viejo mundo” y que debe morir con el, por lo que el “mundo nuevo” que venga con la liberación del tirano pertenece a Evey, a quien ha preparado a través de un proceso de aprendizaje (la iniciación) haciéndola creer que está confinada en una mazmorra de la dictadura, a fin de que supere su miedo al pasado vivido (muy buena la performance de Natalie Portman, encarnando a un personaje frágil al inicio y fuerte luego de su trasformación).

Hay dos hechos que también merecen atención: el primero es cuando allanan la casa de Deitrich, el amigo de Evey que le da refugio, que es asesinado por haberle hecho una broma al dictador a través de la televisión (la música de fondo del “Show de Benny Hill” nos hace recordar al gran bufo inglés, pequeño tributo que se le rinde), tomándole el pelo risiblemente. Al ser intolerantes con las ideas que contradigan las suyas, por regla general, las dictaduras ni los dictadores tienen sentido del humor y no soportan el que les tomen el pelo, intolerancia típica de los tiranos que piensan que así pasarán a la posteridad, cuando la única posteridad que les espera es la del cadalso o la cárcel.

La otra escena está relacionada con la ejecución del dictador a manos de uno de sus colaboradores más cercanos. El todopoderoso dictador se “orina de miedo” y, balbuceando, pide clemencia por su vida. Ese es otro rasgo típico de los tiranos: son bastante cobardes en momentos difíciles para ellos, pero no para mandar a ejecutar a miles de personas (algo muy similar a lo que le pasó a Abimael Guzmán al momento de su captura y que lo reflejó de cuerpo entero ante todo el país).

V de venganza es una película difícil de seguir, quizás el gran público no la entienda, pero está bien trabajada, aunque quizás no esté a la altura de Matrix, pero que merece verse en estos tiempos oscuros en los cuales las autocracias y los seudos salvadores de la patria quieren regresar.

Dir.: James McTeigue
Guión:
Los Hermanos Wachowski; basado en la novela gráfica creada por Alan Moore y David Lloyd.
c/ Natalie Portman (Evey), Hugo Weaving (V/William Rockwood), Stephen Fry (Deitrich), John Hurt (Adam Sutler), Stephen Rea (Finch)
USA-UK-Ale/2005/Thriller futurista+++
B - DVD

Enviado: 21.4.06



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