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Tiempo y clima: Una visión para el estudio de las clasificaciones climáticas

Resumen: El artículo “Tiempo y clima. Una visión para el estudio de las clasificaciones climáticas” constituye un compendio de elementos conceptuales acerca del tiempo y el clima como cuestiones significativas y elementales del estudio de la Geografía y en torno a la cual existe una bibliografía amplia, pero dispersa. Por tanto el material constituye una guía asequible, definida, aunque no rígida que favorece la autopreparación, la superación y la preparación científico- metodológica de quienes se dedican al estudio de esta ciencia.

Publicación enviada por Dulce María Cruz Pavón y Otros Autores




 


Resumen
El artículo “Tiempo y clima. Una visión para el estudio de las clasificaciones climáticas” constituye un compendio de elementos conceptuales acerca del tiempo y el clima como cuestiones significativas y elementales del estudio de la Geografía y en torno a la cual existe una bibliografía amplia, pero dispersa. Por tanto el material constituye una guía asequible, definida, aunque no rígida que favorece la autopreparación, la superación y la preparación científico- metodológica de quienes se dedican al estudio de esta ciencia.

Palabras claves: Geografía, atmósfera, tiempo atmosférico, clima, clasificaciones climáticas, 

TIEMPO Y CLIMA. CLASIFICACIONES CLIMÁTICAS
La Meteorología como ciencia tiene una gran importancia práctica por sus múltiples aplicaciones en otras ramas de las ciencias modernas. Se encarga del estudio físico de la atmósfera, que es el tiempo atmosférico.

N.P.Nekliukova, lo define como el estado físico que adopta la atmósfera en una localidad dada durante un determinado momento o un plazo de tiempo pequeño.

El tiempo atmosférico es manifestación interna de los procesos que se producen en la atmósfera en su interacción con la superficie subyacente y se caracteriza por estar constituido por un conjunto de elementos y fenómenos meteorológicos: temperatura, humedad, presión, viento, nubosidad, precipitaciones. 

Tipos de tiempo atmosférico
Los factores que determinan el tiempo atmosférico son numerosos y variables, por eso es que el tiempo es muy diverso y en detalles se repite escasas veces; pero hay muchos tipos de tiempos semejantes que pueden unificarse, así: 
· tiempo despejado o poco nublado, sin precipitaciones.
· tiempo nublado con chubascos.
· tiempo cerrado con baja nubosidad.
· tiempo lluvioso, y otros.

La formación de los distintos tipos de tiempo depende del desarrollo de los procesos atmosféricos, del estado y el desplazamiento de las masas aéreas, de los frentes, ciclones y anticiclones.

Tiempo despejado o poco nublado, sin precipitaciones. Es típico de los anticiclones. Durante el invierno es precedido por un brusco enfriamiento y un paulatino debilitamiento del viento, en el verano se observa en condiciones de un fuerte calentamiento del aire con poca evaporación. En el anticiclón esto se facilita por el calentamiento adiabático del aire y la inversión de la temperatura correspondiente. Cuando el aire contiene muy poca humedad, el tiempo puede ser, despejado o poco nublado durante los ciclones (extratropicales); esto ocurre, por ejemplo: en el invierno en Siberia Oriental, cuando hay una temperatura muy baja, y sucede también durante el verano en el Asia Central, cuando hay muy poca humedad relativa del aire. Comienza con el debilitamiento del viento, la disminución de la nubosidad y el cese de la precipitación; la temperatura disminuye durante el invierno y aumenta durante el verano. La presión atmosférica general aumenta con lentitud. Cuanto más lento sea el cambio del tiempo tanto mayor será la probabilidad de que se mantenga. Esto obedece a que los ciclones poco desarrollados y los anticiclones se van sucediendo rápidamente unos a otros y entonces varía rápidamente el tiempo. Un ciclón profundo y potente es sucedido por un anticiclón poco móvil. Cuando se mantiene el tiempo despejado, se observa bien la marcha diaria de la temperatura, la humedad y del viento. El tiempo despejado se manifiesta bruscamente sobre todo en el verano, y en forma más débil en el invierno, las grandes amplitudes diarias de la fluctuación de la temperatura producen durante la noche en verano la formación del rocío, así mismo durante el invierno, la helada o escarcha. En la primavera y en el otoño pueden producirse también las heladas o escarchas. En las partes bajas, durante la noche surgen con frecuencia nieblas nocturnas, después de la salida del sol se desarrolla la convección y por la noche se establece la inversión. Con la convección se forman cúmulos que se dispersan, y al caer la tarde desaparecen. Durante el día, cuando la superficie se calienta, irregularmente, aparece un viento con débiles ráfagas, y por la noche hay calma. Se manifiestan bien los vientos locales producidos por la circulación térmica (las brisas y los vientos de montaña-valle).Cuando el tiempo está despejado y seco se establece la irrupción de las masas aéreas con poco polvo desde las latitudes más altas; por la mañana el cielo es azul, durante el día se torna más pálido y blanquecino y por la tarde presentará coloraciones doradas o anaranjadas.

Tiempo nublado, con momentos despejado y precipitaciones muy breves
. Se debe a un estado inestable del aire. El aire frío al desplazarse sobre una superficie caliente, se calienta y pierde la estabilidad. Surgen corrientes conectivas verticales, se forman cúmulos y cúmulo-nimbos, que alcanzan gran espesor y caen lluvias copiosas (en verano) y nieves (en invierno).Cuanto mayor sea el grosor vertical de las nubes, más fuerte será el aguacero, y mayor será la probabilidad de que caiga granizo. El alto contenido de vapor de agua en el aire crea la posibilidad de los aguaceros y las tormentas. El tiempo inestable es tiempo de frente frío, que al pasar, generalmente, va acompañado de un descenso de la temperatura y una brusca transformación de tiempo despejado en tiempo nublado, con lluvias y un rápido despejamiento. 

En las latitudes medias el tiempo inestable se observa sobre los continentes durante el verano, y a veces también en latitudes más alta durante el otoño y la primavera; en invierno sobre los continentes entre las latitudes 30-40° puede haber tiempo inestable. El aire durante este tiempo se calienta intensamente y entonces, las precipitaciones en forma de aguacero se producen principalmente en el océano, hacia donde llega el aire frío del continente.

Tiempo muy lluvioso y nublado.
Es típico durante el desarrollo de los ciclones y está relacionado con el sistema de frentes atmosféricos del mismo. En estos ciclones se producen un gran ascenso del aire, formación de nubes y caída de precipitaciones. Son característicos los vientos de ráfaga, fuerte o moderados. Durante el invierno se producen las ventiscas. Se mantiene mientras el ciclón pasa a través de un lugar. El comienzo del tiempo lluvioso indica la alteración de la marcha de los elementos meteorológicos. Así durante el verano, la temperatura desciende y en invierno asciende. Aumenta la humedad del aire y baja la presión. A causa de la aproximación del frente caliente cambia las formas de las nubes. En primer término aparecen nubes cirros que se distinguen bien durante la puesta del sol y se mueve por una parte del horizonte. Cuanto mayor sea la velocidad de su movimiento, más rápidamente empeora el tiempo. Los cirros se van haciendo más compactos y se convierten en cirros estratos. En torno al sol y a la luna surgen halos. Cuando aparecen los altos cúmulos del piso medio los halos desaparecen y las nubes nimbo-estratos traen precipitaciones. La aparición de los cirros frontales no producen el empeoramiento del tiempo, si el ciclón cambió de dirección o si el frente se debilita.

La aproximación del frente frío hace descender lentamente la presión. Cuando el frente frío pasa, la presión sube bruscamente y la temperatura desciende. Las nubes de todos los pisos aparecen casi al mismo tiempo y el viento aumenta. El tiempo lluvioso que comienza cuando pasa el frente frío, generalmente dura poco.

En la región por donde pasa el ciclón se observa un viento más intenso y un sucesivo cambio de su dirección. Si el ciclón pasa a través del punto de observación de la parte sur, el viento cambia de rumbo sur a sureste y noroeste. Si el ciclón pasa por la parte norte, el viento cambia de rumbo sureste a este, noreste y norte. 
La duración en uno u otro lugar de un tipo de tiempo, su rapidez de cambio y de orden, dependen de la cantidad y del régimen del calor solar, de las condiciones de la circulación de la atmósfera y del carácter de la superficie subyacente. El tiempo atmosférico es variable y puede diferenciarse considerablemente durante un mismo lapso cronológico en un espacio relativamente pequeño. Las condiciones más estables del tiempo son las de la zona ecuatorial, pues allí no se experimenta casi ningún cambio durante el año, tampoco se produce alteración evidente durante las veinticuatro horas. El tiempo menos estable es de las latitudes medias y altas, el que depende de la distribución territorial y el estado de los ciclones y de los anticiclones, que se suceden unos a otros.

Pronóstico del tiempo 
El estudio del tiempo es de gran importancia práctica. Los pronósticos son necesarios en casi todas las ramas de la economía nacional. Del pronóstico del tiempo se ocupa la sección de Meteorología sinóptica. 

Los pronósticos del tiempo pueden realizarse sobre la base de observaciones sistemáticas que se realizan simultáneamente por una red de estaciones meteorológicas y aerológicas. Las instituciones que se dedican a obtener los datos del tiempo, elaborar los pronósticos y llevarlos hasta las organizaciones interesadas y a la población se unifican mediante el denominado servicio del tiempo.

Por los datos de las estaciones meteorológicas terrestres se confeccionan las cartas del tiempo que se observan cerca de la superficie terrestre. Las observaciones que se realizan en la atmósfera libre mediante globo-sonda, radiosondas, aviones, cohetes y satélites artificiales hacen posible confeccionar mapas de la topografía bárica absoluta y relativa.

Los primeros se confeccionan para los distintos niveles, desde 1,5 hasta 18 Km.; y los segundos, para las capas atmosféricas situadas entre los 500 y 1000 Mb (aproximadamente para la capa de la atmósfera hasta una altura de 5 Km. sobre la superficie terrestre).

Las cartas sinópticas fundamentales, para las inmediaciones de la superficie terrestre se levantan cada seis horas y las de topografía bárica de uno a cuatro por días. Las cartas sinópticas son el material de base para el pronóstico del tiempo. Se elaboran también mapas adicionales (mapa del tiempo cada 2-3 horas, del cambio de la presión, de las precipitaciones, la humedad, etc.) Y gráfica-diagrama aerológicas (diagramas de los cambios de temperatura y de la humedad con la altura) cortes verticales de la atmósfera y otros.

El análisis y la comparación de las cartas sinópticas y de los materiales complementarios correspondientes a períodos determinados, permiten establecer la estructura, situación y desplazamiento de los ciclones, de las masas aéreas, de las zonas frontales y otros elementos atmosféricos de importancia en la formación del tiempo.

Para confeccionar los pronósticos a corto plazo (por 1-2 días) se investigan las causas que dieron lugar al desarrollo precedente a los procesos atmosféricos. Después, aplicando leyes conocidas en la teoría y en la práctica, se determina el curso más probable de su desarrollo en el tiempo inmediato. Se trazan cartas de las cercanías de la superficie terrestre y altitudinales del futuro campo de la presión, se interpreta la situación, y se calcula el lugar de los frentes, de las formaciones báricas, de las zonas de nubosidad, de las precipitaciones, etc., para lograr un pronóstico del tiempo.

Los pronósticos se justifican cuando en el desarrollo de los procesos atmosféricos no hay cambios rápidos. Los pronósticos del tiempo que fallan se deben, la mayoría de las veces, a las dificultades para definir una rápida transformación de los procesos sinópticos, que implica el cambio de la velocidad y de la dirección de los elementos atmosféricos. Son más exactos los pronósticos especializados (para la aviación, la flota, la agricultura,, etc.) Y menos exactos los pronósticos generales, cuanto mayor sea el plazo del pronóstico tanto menor su posibilidad de acierto.

Los pronósticos del tiempo a largo plazo se dividen en pronósticos de predicción a mediano plazo (3-10 días) y propiamente a largo plazo (1 mes o una temporada) Se fundamentan sólo en una característica general del tiempo y en datos aproximados de los cambios bruscos. El problema de las predicciones a largo plazo del tiempo es muy complejo y su exactitud es menor que la de los pronósticos a corto plazo.

Para hacer los pronósticos del tiempo, incluso los de corto plazo, no existía un método de cálculo cuantitativo y sólo se daba una evaluación cualitativa del tiempo próximo. En 1940, el profesor I. A. Kibel elaboró un nuevo método de precálculo del tiempo. Mediante fórmulas, se comenzaron a calcular los cambios cuantitativos de los elementos principales del tiempo, los cambios de la trayectoria de los ciclones y de los anticiclones, la velocidad de su movimiento, etc. Este método se perfeccionó. Para resolver las ecuaciones del tiempo se utilizan máquinas calculadoras electrónicas. Las ecuaciones del tiempo son todavía sólo aproximada, y se hacen, no para una atmósfera real, sino para un modelo de atmósfera en el cual no se tienen en cuenta, por ejemplo, las propiedades de la superficie subyacente. No obstante, su exactitud ya no es menor que la del método cualitativo sinóptico.

Con el desarrollo de la ciencia y el empleo de los nuevos medios técnicos, se va haciendo posible la automatización total del pronóstico y las evaluaciones cuantitativas de sus características .

Para poder predecirlo en un punto determinado, en un plazo breve, se utilizan los caracteres locales. Estos son bien conocidos por la población que trabaja, por ejemplo, en la agricultura, y se han extraído de la experiencia de muchas generaciones. Los caracteres locales constituyen un argumento físico y son valiosos por accesibilidad.

Para pronosticar el tiempo sobre la base de los caracteres locales se aplica la regla siguiente: 
- si el tiempo hoy es como el de ayer y si no hay caracteres de variación, mañana será aproximadamente igual que hoy.
- si se observa caracteres de cambio de tiempo se utiliza su conjunto. 

Las variables meteorológicas, dada su dinámica, pueden ser medidas en un lugar y momento determinado, pero no representadas espacialmente; el estudio estadístico de estos elementos permiten establecer los valores promedios que pueden representarse cartográficamente, es cuando aparece la climatología, que se encarga de la parte geográfica de la Meteorología.

Durante mucho tiempo, la Climatología Clásica, entendía por clima el estado medio de la atmósfera de un lugar. Se caracterizaba por las magnitudes medias de los valores de los elementos meteorológicos del tiempo atmosférico, evaluado a base de observaciones realizadas durante varios años. Se calculaba los promedios diarios, mensuales y los anuales, de los valores de las temperaturas, cantidad de precipitaciones y otras. Las magnitudes medias de muchos años se consideraban como índices climáticos. Además de los promedios, se calculaban también los valores extremos de los elementos meteorológicos que eran los que determinaban los límites dentro de los cuales podía haber desviaciones del estado medio. Todos los índices climáticos se obtenían mediante el cálculo por métodos estadísticos. Mediante su aplicación se pudo procesar un gran material de las observaciones meteorológicas, crear guías climáticas, atlas y otros; fue posible realizar estudios comparativos y una clasificación de los climas.

La división mecánica del tiempo en una serie de elementos meteorológicos impedía el estudio del estado real de la atmósfera. La combinación de los valores, calculados cada uno separadamente, de los otros elementos meteorológicos resultaba artificial, pues en la naturaleza no se encuentran separados. Tal era la situación cuando E. F. Fiodorov, fundador de la Climatología Compleja, examina el clima como un régimen multianual del tiempo, que se manifiesta en el orden regular de todos los estados del tiempo que se observan en una localidad dada. Su esencia consiste en que el clima no se caracteriza por los elementos meteorológicos tomados aisladamente y promediados, sino por los conjuntos de estos elementos, que son los que reflejan el tiempo real en un período cronológico concreto de los tipos complejos de tiempo.

La palabra clima es de origen griego y significa inclinación; ellos dividían la superficie de la Tierra según el ángulo de incidencia de los rayos solares y la duración de la iluminación en fajas latitudinales o climas, zonas climáticas. Más tarde, llamaron clima a la temperatura propia de las distintas zonas climáticas.

Según J. M. Llorente: “el clima de un lugar es la situación atmosférica e imaginaria que en un momento determinado reinaría en él, si la temperatura, la humedad del aire, el viento y los demás elementos meteorológicos tomaran, precisamente, los valores medios de la temperatura, de la humedad, etc., observado durante un cierto período de tiempo lo más largo posible” 

Nándor Bacsó: “el clima es el conjunto de los estados atmosféricos que dominan y siguen alternando continuamente en un lugar o área determinada”
N. P. Nekliukova: “estado de la atmósfera típico para un lugar dado, que se expresa en un determinado régimen de tiempo”.

Áreas, Consultor Didáctico: “clima, el conjunto de los intercambios de calor y humedad que se producen entre la atmósfera, de un lado, y la tierra y el agua del otro. Los datos de las temperaturas y las precipitaciones de dos períodos del año –enero y julio, por ejemplo- en una región determinada, constituyen una información climática básica”.

Enciclopedia Estudiantil Color:
” llama clima al conjunto de circunstancias, que caracterizan el estado medio de la atmósfera en un lugar determinado a lo largo de un gran período de tiempo. “ Se refiere siempre a una región más o menos extensa, en la que no sólo condiciona el tipo de vegetación y fauna, sino incluso la forma de poblamiento y la vida de los habitantes. El clima es pues, algo estable, que experimenta muy pocas variaciones de unos años a otros; en eso se diferencia del tiempo atmosférico, que representa una combinación pasajera, y en algunos casos, excepcional, de sus elementos. Así por ejemplo, se dice que el clima mediterráneo se caracteriza por un verano caluroso y seco, lo que no impide que, esporádicamente, pueda haber unos días frescos y lluviosos en los meses veraniegos. Tendríamos entonces, unos días de tiempo seco y lluvioso, en el marco de un clima caluroso y seco. Al ser estable, el clima puede conocerse con mucha antelación, de modo que desde siempre se sabe que todos los años durante el verano hace calor y durante el invierno hace frío. En cambio, el tiempo nos sorprende constantemente, ya que lo mismo puede llover o descarcargar una tormenta en el momento más inesperado, como depararnos en pleno invierno un día de temperaturas inusualmente elevadas.

A. Strahler y A. H. Stralher, 1994:
“ el clima es una condición característica de la atmósfera próxima a la superficie terrestre, en un lugar o sobre una región determinada.”

Salinas Chávez, Eduardo, señala
“ el clima como un régimen multianual del tiempo, que se manifiesta en el orden regular de todos los estados del tiempo que se observan en un objeto geográfico determinado. 

El estudio del clima de los continentes , no se puede realizar, sin conocer esa trilogía que forma la interacción océano, continente y atmósfera. Cada uno de estos desempeñan un papel fundamental. Existe una interrelación entre ellos, que se expresa en un flujo continuo de materia y energía.

La capa en que se desarrolla el hombre en su medio ambiente, es una zona estrecha, pero extraordinariamente compleja donde cada una expresa control sobre la otra. El hombre que vive en el ” fondo del océano” de aire y sobre la superficie sólida de la Tierra, depende de ella para su subsistencia; así como utiliza la superficie oceánica como fuente de alimentación y como medio de transporte.

Cada uno de estos elementos tienen gran importancia, y teniendo en cuenta que este es hoy uno de los problemas que preocupa al hombre, sería interesante señalar que el planeta se ha recalentado de 0,3 a 0,6 ºC durante el siglo recién transcurrido, el más caluroso desde hace 600 años; en este tiempo el nivel de los mares subió de 10 a 25 cm , es decir que la Tierra se ha calentado. 

De la misma forma que las temperaturas y los vientos influyen en la circulación oceánica, esta frena los movimientos atmosféricos y le suministra calor en forma de vapor de agua; a su vez los cambios que se producen en el océano, modifican los ciclos químicos y biológicos en la Tierra.

Por otra parte los océanos absorben mucha más radiación que los continentes y representa una fuente de calor latente, evaporación; no obstante las irregularidades que presentan los continentes y el calentamiento excesivo estacionalmente, hace que el flujo de calor por turbulencia sea bajo en los océanos en comparación con los continentes.

Un ejemplo de esta interacción continente – océano - atmósfera, son las corrientes marinas que sufren la acción de los movimientos del aire, la circulación general de la atmósfera y la configuración de la superficie de los continentes del planeta.

El evento “EL NIÑO” puede considerarse el fenómeno de interacción océano - atmósfera, más importante actualmente. Esta perturbación que afecta al océano y a la atmósfera trae consecuencias desastrosas en las zonas sólidas del planeta. Se inicia al oeste del océano Pacífico y extiende sus efectos sobre el globo durante más de un año, comportando características de intempestivilidad en el tiempo y anormalidad, tal como pueden ser sequías, lluvias intensas, períodos de calor y de fríos, entre otras; el continente eurasiático no ha sido una excepción en este fenómeno.

De las cincuenta catástrofes naturales en 1996, 45 corresponden a problemas climáticos relacionados con tormentas, ciclones, tornados, inundaciones y olas de fríos, que representa grandes pérdidas humanas y económicas.

ELEMENTOS Y FACTORES DEL CLIMA
Para el estudio del clima de un espacio geográfico se debe partir del comportamiento de la temperatura, humedad, nubosidad, precipitaciones, presión y viento, que se les denomina variables meteorológicas o elementos del clima. Estos experimentan constantes variaciones a causa del balance de radiación solar, la circulación general de la atmósfera y el carácter de la superficie subyacente, que se les llama factores climáticos. Los principales se pueden incluir en algunos de los tres grupos siguientes: astronómicos, geográficos y meteorológicos.

El enlace entre los elementos climatológicos, los factores astronómicos y geográficos, serán más rígidos que con los factores meteorológicos: los factores geográficos son fijos e invariables; los astronómicos actúan periódicamente; los meteorológicos parecen actuar en gran parte de un modo aleatorio.

Factores astronómicos
Los factores astronómicos dependen de:
- la situación relativa de la Tierra y el Sol.
- la forma de la Tierra.

- el movimiento de rotación.
El factor astronómico más importante para la determinación del clima es la inclinación de los rayos solares, o sea, la altura del Sol sobre el horizonte. Esta altura depende de tres circunstancias: la latitud del lugar, la hora del día y la época del año.

Factores Geográficos
 
Si el clima solo estuviera determinado por factores astronómicos, no sería más que función de la latitud, pero no es así; la distribución de los regímenes se complica extraordinariamente por la acción de un gran número de factores geográficos. El más importante y evidente es la repartición de la superficie del planeta en una parte sólida y otra líquida: continentes y océanos.

Para su análisis hay que tener en cuenta:
- configuración de continentes y océanos.
- capacidad calorífica. 
- riqueza hídrica.
- régimen de los vientos.
- desigual distribución de las tierras y los mares por hemisferios.
- las corrientes oceánicas.

Factores meteorológicos
Para el análisis de los factores meteorológicos hay que tener presente:
- composición del aire
- Polvo atmosférico
- ozono
- constitución de la atmósfera
- las masas de aire
- los vientos y los frentes
- las nubes

Los factores del clima son a la vez factores del tiempo
, pero no en el mismo sentido, y conviene precaverse contra posibles confusiones: cuando actúan como factores del tiempo lo hacen como causas físicas eficientes y su acción está prefijada rígidamente por las leyes de la física; cuando obran como factores climatológicos no se puede hablar de verdadera eficiencia física, ya que los elementos climatológicos son parámetros estadísticos y nada más. Consideremos el caso de una montaña, un día llueve (elemento meteorológico); la presencia de la montaña condiciona (acción física) la distribución real de la lluvia en la comarca. Por otra parte, la misma montaña condiciona también la distribución de la precipitación media anual (elemento climatológico) en la misma comarca, pero el sentido del verbo condicionar ha cambiado: la precipitación media anual no tiene existencia física y la acción del relieve solo puede interpretarse ahora en sentido estadístico.

La costumbre autoriza a emplear el lenguaje causal en climatología, y nosotros mismos no tendremos inconveniente en hacerlo después de hecha esta aclaración previa. Cuando analicemos los distintos factores del clima, diremos que producen tales o cuales efectos sobre cuales o tales elementos, pero quede bien claro, que lo único que entonces queremos decir, es que existen ciertas correlaciones entre aquellos factores y estos elementos. Esta parte de la Climatología construida con este lenguaje parece un remedo de la Meteorología dinámica, sobre todo cuando se trata de los factores meteorológicos. Diremos más aún: se da una formal coincidencia cualitativa, pero no cuantitativa, entre las dos disciplina, por ejemplo: los vientos del oeste en Europa Occidental son producidos por la cercanía del Anticiclón de las Azores, pero no podemos aplicar a esta relación la ley cuantitativa que enlaza la velocidad del aire con la presión. Hay una razón lógica que justifica esa analogía y es que la frecuente repetición de los mismos fenómenos o de fenómenos semejantes tiene que repercutir sobre los parámetros que resulta de su elaboración estadística: sin en el mapa climatológico aparece un anticiclón sobre Azores es porque es frecuente que aparezca un anticiclón en el mapa sinóptico, y entonces es natural que aparezca sobre Europa viento del oeste en aquel mapa, puesto que en los mapas sinópticos habrán sido también frecuentes porque estos dependen de aquel anticiclón.

Todos los elementos meteorológicos están íntimamente trabados entre sí, de tal manera que es difícil separar las causas y los efectos. Podemos llegar a decir que, cualquier variable meteorológica puede ser considerada, desde el punto de vista de la climatología, indistintamente, como elemento del clima, o como factores del mismo, en el sentido, de que no sólo por sí mismo contribuye a definir el clima, sino que contribuye, además, a determinar el régimen de los otros elementos climatológicos. Por ejemplo, la presión, que como elemento del clima tiene poca importancia, pero que en cambio, resulta ser un factor fundamental.
En general se pueden clasificar las variables meteorológicas en dos grupos, no demasiado bien definido; los que conducen a definir elementos primordiales del clima como la temperatura y la precipitación, y los que actúan eficazmente sobre estos, como la presión y la radiación. 

CLASIFICACION DEL CLIMA
El clima de un lugar está determinado por el régimen normal de cada uno de los elementos climatológicos, esto quiere decir que hay tantos climas diferentes como puntos en el globo. Sin embargo, las semejanzas climáticas entre los distintos lugares son evidentes, incluso es frecuente afirmar que dos lugares tienen el mismo clima. El tema ha preocupado primero a los geógrafos y luego a los meteorólogos que trataron de sistematizar una clasificación razonable de los climas. Son muchas las que se han propuesto, sin que ninguna se libre de una dosis más o menos grande de arbitrariedad.

Se puede decir que todas las clasificaciones se basan, no sobre todos los elementos climatológicos, sino sólo sobre un pequeño número de ellos que se consideran fundamentales, principalmente la temperatura y las precipitaciones.

Los factores de formación del clima al actuar en distintas combinaciones crean una diversidad que no es posible de entender fuera de una clasificación. Es difícil hallar dos climas totalmente iguales, pero descubriendo los rasgos fundamentales de diferencias y semejanzas, se pueden agrupar por uno o varios caracteres principales.

Las primeras clasificaciones de los climas aparecieron en los años setenta del siglo XIX y tenían un carácter descriptivo. Las provincias climáticas se denominan por el nombre geográfico de las localidades respectivas. La cantidad de provincias en la clasificación propuesta por A. Supán alcanzó 113.

Clasificación de Martonne.
Fundada sobre criterios geográficos, toma como criterio el reconocimiento de los climas astronómicos clásicos. Hay siete tipos designados por cifras romanas, cada una de las cuales comprende un cierto grupo de climas afines, en la siguiente forma:
I- Climas cálidos: Ecuatorial. Subecuatorial. Ecuatorial oceánico. Tropical oceánico. Ecuatorial de montaña. Tropical de montaña. 
II- Monzónico: Tropical. Subtropical (Indico).
III- Templados sin invierno: Mediterráneo. 
IV- Templados con invierno.
V- Fríos: oceánico. Continental.
VI- Polar.
VII- Desértico.

Como se ve, y aunque los límites entre unos tipos y otros no están definidos numéricamente, el criterio que preside la clasificación es esencialmente térmico, con un retoque relativo a la precipitación.

Clasificación de Lang: es muy simple. Toma por base el índice de pluviosidad, definido por Lang por el cociente entre la precipitación media anual en milímetros ( R ) y la temperatura media anual en °C ( t ) L= R/t.
La clasificación se reduce a tres términos:
Árido L< 40 Húmedo 40 < L < 160 Superhúmedo L > 160 

Clasificación de Penek: el criterio es esencialmente hidrológico, es decir, que la circunstancia fundamental que preside esta clasificación se refiere al aprovechamiento de la precipitación; el papel de la temperatura, aunque importante, es indirecto. Se forman dos grupos principales de climas, cada uno de los cuales comprende varios tipos y subtipos, a saber:
A) Climas húmedos. La precipitación excede a la evaporación.
Tipo polar: El agua es abundante, pero se encuentra en estado sólido la mayor parte del año.
Tipo de infiltración: Abundancia de aguas subterráneas.
Subtipo lluvioso – continuo: La precipitación está repartida entre todos los meses del año.
Subtipo semilluvioso: La precipitación se concentra en ciertos meses. Existe una estación seca.
Subtipo nivoso: Una parte de la precipitación anual se presenta en forma de nieve.

B) Climas áridos. La precipitación es inferior a la evaporación.
Tipos semiáridos. Existe un período lluvioso más o menos largo. La infiltración es escasa.
Tipo árido: La precipitación falta por completo o es muy escasa. No hay infiltración.

La clasificación de L. S. Berg es similar a la de Köppen (1924) pero es más geográfica; en ella se tiene en cuenta la estrecha relación entre el clima y el relieve, los suelos y la vegetación Y destaca:
- clima de superficies bajas, que se subdivide en clima de los océanos y de las llanuras, y 
- clima de las alturas, el cual subdivide en clima de las altiplanicies y clima de las regiones montañosas. 

En el clima de superficies bajas (tanto en el mar como en la tierra en dirección de los polos hacia el ecuador se distinguen once zonas climáticas que corresponden a once tipos de climas: tundra, taiga, bosque frondoso, zona templada, monzón de zona templada, estepa, desierto extratropical, mediterráneo, bosque subtropical, desierto tropical sabana y bosque tropical húmedo. Debe tenerse en cuenta que estos tipos de clima se manifiestan sobre el océano en forma atenuada (por la influencia suavizadora del mar).

En las mesetas y montañas, generalmente se repiten los mismos tipos de climas de las superficies bajas. Más arriba de la línea de las nieves (la isoterma 0°C del mes más cálido) se destaca el tipo de clima de frío perpetuo.

La clasificación de los climas de Berg está basada en las cualidades de los climas y no revelan los motivos de la formación.

Otra clasificación climática basada en la vegetación y los índices P/E y T/E, donde P es la precipitación; T es la temperatura y E es la evaporación fue formulada por Thorthwaite (1931-1933) y mejorada junto con Blumenstock (1948).

En esta clasificación y otras desarrolladas con posteridad, se considera a la vegetación como indicador de la integración de todos los elementos del tiempo y el clima. Si consideramos la vegetación natural, así como el índice P/E, que expresa la reserva de humedad que posee el suelo y puede ser utilizada por las plantas y T/E, que expresa la eficiencia térmica de un área determinada, podemos entonces, definir áreas de clima a escala mundial.

Una clasificación basada en las masas de aire y su región de origen fue desarrollada por W. C. Finch y A. N. Strahler, en esta se considera que el tiempo está controlado por las masas de aire, frente, ciclones, etc.; esta es una clasificación dinámica, basada en la circulación atmosférica y no en parámetros meteorológicos. Se divide el planeta en tres grandes grupos y catorce tipos climáticos.

Otra clasificación parecida a la anterior fue planteada por el soviético V. P Alisov (1936) en la cual trata de dar un enfoque genético, basado en la circulación atmosférica, el autor consideró tres procesos principales, que son:
- traslado horizontal de masa de aire,
- circulación debida a la influencia de superficie de tierras y mares, y
- actividad frontal.

Se destacan cuatro cinturones básicos (ecuatorial, tropical, templada y ártica o antártica) y tres transitorios (subecuatorial, subtropical y subártica o subantártica). Para los cinturones básicos es característico el predominio de un mismo tipo de masa aérea durante todo el año, y para los transitorias es característico el cambio de los tipos de masas aéreas según las estaciones (invierno y verano).

En cada cinturón climático hay cuatro tipos de clima: continental, oceánico, de costas occidentales y de costas orientales. Además, en atención a las condiciones del relieve, se destacan los climas de alta montaña de las zonas correspondientes.

En la clasificación de Alisov sobrestima el significado de las masas aéreas como tipo aislado, cada cual con propiedades particulares. Como límite de los cinturones climáticos se aceptan los frentes; este límite se caracteriza por ser difuso, discontinuo e inestable. Sin embargo, en esta clasificación se realza la esencia del proceso de formación del clima, se ponen de manifiesto el sistema de los climas y los principios de su formación.

Esta clasificación incluye:
Cinturón Ecuatorial
1- Continental cálido, húmedo.
2- Oceánico moderadamente cálido y húmedo.

Cinturón subecuatorial
3- Continental cálido, con verano lluvioso e invierno seco.
4- Oceánico menos cálido.

Cinturón tropical
5- Continental cálido y seco.
6- De las costas oestes relativamente frías, casi sin lluvia con alta humedad del aire.
7- De las costas orientales cálidas y húmedas.
8- Oceánico menos cálido.

Cinturón subtropical
9- Continental, verano cálido y seco e invierno relativamente frío y húmedo.
10- De las costas occidentales (mediterráneo) verano seco, invierno lluvioso y cálido.
11- De las costas orientales.
12- Oceánico, verano seco e invierno lluvioso.

Cinturón templado
13- Continental, verano cálido, invierno frío.
14- De las costas occidentales, invierno cálido y húmedo, verano cálido.
15- De las costas orientales (monzónico) invierno frío y seco, verano lluvioso.
16- Oceánico, invierno relativamente cálido y verano fresco.

Cinturón subpolar
17- Continental, invierno muy frío y verano relativamente frío.
18- Oceánico, invierno frío y verano húmedo.

Cinturón polar
19- Continental, invierno excesivamente frío y verano frío.
20- Oceánico, invierno y verano fríos.
21- Regiones de clima alpino.

Durante la primera mitad de este siglo, 1918, fue objeto de gran aplicación en casi todos los países la clasificación climática de V. P. Köppen ( 1918) y que fue revisada por sus discípulos R. Geiger y W. Pohl. Es una clasificación conocida y aplicada desde hace décadas. En ella cada clima está definido con valores asignados de temperatura y precipitación, que son los que pueden registrarse más fácilmente y sobre los cuales hay más datos conservados en los laboratorios. Las temperaturas son junto a las precipitaciones, uno de los elementos fundamentales del clima. Es decir, uno de los dos valores que mejor caracterizan el clima de un lugar determinado. Indican el grado de calor o de frío que se registran sobre la superficie terrestre y varían en función de la latitud, la altitud y de la proximidad al mar. Para poder definir los grandes climas de la Tierra, los climatólogos establecen las temperaturas medias de las distintas regiones del planeta, media mensual y media anual, para fijarlas se toman en consideración los dos valores extremos que se registran (máxima y mínima). En función de ella los climas se clasifican en cálidos, templados y fríos. De acuerdo a las precipitaciones los climas se pueden clasificar en húmedos, secos y áridos. 

Considera a la vegetación como la mejor expresión del efecto general del clima, calculado en función de valores anuales y mensuales. Utiliza una serie de símbolos para representar los tipos climáticos, hace el sistema relativamente simple y fácilmente manejable. Este es un sistema cuantitativo que se sirve de valores numéricos para establecer los límites y grupos climáticos. Al estudiar las características generales de los climas de distintas regiones Köppen notó que ciertas combinaciones se dan con bastante frecuencia; hay climas calientes y húmedos; otros, calientes y secos; otros, fríos y húmedos, y así sucesivamente. 
Comienza a definir el índice K en la siguiente forma:
K = 2t (cuando la precipitación máxima ocurre en invierno)

K = 2t+14 (precipitación repartida uniformemente)

K = 2t+28 (precipitación máxima en verano)

t (es minúscula) es la temperatura media normal anual en °C. Entonces separa un primer grupo de climas, que designa con la letra B por la condición R < K (R es igual a precipitación normal anual en mm)

Los climas restantes se clasifican con criterio térmico, que recuerda el criterio clásico, del que se deducen las zonas astronómicas. Así resultan otros cuatro grupos, designados también por letras mayúsculas a saber:

A = tropical C = templado cálido D = templado frío E = polar

Si designamos por tm la temperatura media del mes más frío, y por Tm la del mes más cálido, los límites entre los cuatro grupos citados, se definen así:

A................... tm > 18 ºC
C................... –3ºC < tm < 18ºC
D................... tm < -3ºC ; tM > 10ºC
E.................... tm < 10 ºC

El grupo B se subdivide en dos que se designan, respectivamente, por BS y BW, separada por la condición: R > k/2 BS (estepa)
R < K/2 BW (desierto)

La subdivisión en los grupos C, D, cuyo criterio de separación en de tipo térmico se funda en el régimen pluviométrico normal. Se distinguen tres regímenes que se designan por las letras minúsculas (f, w, s) que significan:
f, régimen uniforme, precipitación mínima en invierno y precipitación mínima en verano. (Siempre húmedo, llueve todo el año). 
Hay que aclarar que para aplicar los símbolos s o w, no basta que exista una oscilación anual cualquiera, el régimen tiene que ser bastante exagerado.
w es necesario que la razón entre la precipitación mensual mínima y la máxima sea < 1/10 (estación seca en invierno)
s es necesario que la razón entre la precipitación mensual mínima y la máxima sea < 1/3 (estación seca en verano)

En todos los demás casos se aplica la f 
El clima Ds no se presenta nunca

El grupo A se divide en tres subgrupos, designado por la letras (m, w, f), con criterio fundado con el régimen pluviométrico anual. 
Se clasifica como f cuando en el mes más seco se tiene r (mínima) > 60 mm. Si esto no ocurre, y entonces existe una estación seca bien caracterizada, se acude a la comparación de la precipitación mensual mínima con el total anual; si llamamos r a dicha precipitación mensual mínima y R la precipitación anual total, cuando se verifique que: r < 100 R / 25
el clima se clasifica como w, y en caso contrario, m (monzón) en este existe una estación lluviosa muy exagerada Finalmente, el grupo E se subdivide atendiendo a la temperatura media mensual del mes cálido: si es > 0 ºC; se pone ET (tundra), y si es < 0 ºC, se pone EF (glacial). Con esto se tienen doce tipos climatológicos principales que se corresponden notablemente con los principales tipos de vegetación, a saber:
Af = Selva tropical.
Aw = Sabana tropical.
Am = Monzón.
Bs. = Estepa (semiárido).
Bw = Desierto (árido).
Cf = Templado húmedo sin estación seca.

Cw = Templado con invierno seco.
Cs = Templado húmedo con verano seco (mediterráneo).
Df = Bosque frío sin estación seca. (taiga)
Dw = Bosque frío con estación seca (taiga)
ET =Tundra.
EF = Glacial.

Como se ve las reglas de la clasificación son bastante complicadas, aunque la aplicación práctica con el uso de los gráficos, resulta muy cómoda.
Por otra parte hay que reconocer que los principios en que se fundamenta la clasificación no dejan de ser bastante arbitrarios. Sin embargo, la clasificación ha tenido mucho éxito por haber demostrado su indiscutible utilidad al permitir delimitar numéricamente y, por consiguiente, sin ambigüedades, los antiguos términos de Geografía botánica: selva, sabana, estepa, desierto, bosque, tundra, etc., que resultan ahora definidos mediante parámetros puramente físico, por tanto, válidos en climatología.

Russell ha propuesto una pequeña modificación en el sistema de clasificación de köppen que consiste en sustituir el límite de temperatura en –3 ºC que separa los tipos C y D por ºC. Conviene tenerlo en cuenta porque algunas publicaciones se ajustan al sistema Köppen-Russell. 

La clasificación de Köppen
se enlaza claramente con el sistema simple de los climas astronómicos, reminiscencia, que lógicamente debe encontrarse en el fondo de todas las clasificaciones, ya que el más eficiente de todos los factores climatológicos es la latitud.

En el sistema de Köppen uno de los tipos principales, el B, es independiente de la latitud, pero los otros cuatro se disponen escalonadamente por latitudes crecientes en el orden A, C, D, E ( tomado Curso de Climatología Pág. 286 Fig. 77 de J. M. J. Guardiola). Por eso en la clasificación primitiva de Köppen estos tipos recibieron nombres geográficos: A, tropical lluvioso; C, templado húmedo; D, templado frío, y E, polar. Los climas A, C, D, fueron calificados de arbóreos; el clima E se caracteriza por la falta de vegetación arbórea.

Fórmula climática. Cada clima concreto se designa por una fórmula formada por un grupo de letras: la primera (mayúscula) representa el tipo principal al que pertenece; la segunda (mayúscula para el tipo B, minúscula para los demás), indica el subgrupo, en la forma explicada.
Si se desea mayor detalle el mismo Köppen propuso nuevas subdivisiones, a cada una de las cuales le asigna nuevas letras minúsculas que se escriben a continuación en la fórmula climática. Las letras usadas y su significación son las siguientes:
a- verano tórrido (temperatura media del mes más cálido >22°C)
b- verano templado (temperatura del mes más cálido < 22°C)
c- verano corto y fresco (menos de cuatro meses con temperaturas < 10°C 
d- invierno muy frío (temperatura media del mes más frío < -38°C 
g- temperatura máxima antes del solsticio (clima monzónico)
h- clima seco y cálido (temperatura media anual > 18°C)
i- oscilación anual de temperatura pequeña (diferencia entre el mes más cálido y el más frío <5°C)
k- clima seco y frío (temperatura media anual < 18°C)
k´ - clima seco y helado (temperatura media del mes más cálido <18°C)
n- nieblas frecuentes.
x- máximo de lluvia a final de la primavera a principio de verano.

La letra H (mayúscula) se emplea para designar los climas de montaña, que ordinariamente corresponden a algunos de los tipos descritos, pero con una dislocación en latitud.

El número de fórmulas posibles con todas estas letras es enorme, pero hay muchas de estas combinaciones que son prácticamente incompatibles. Es evidente que podía continuarse con nuevas subdivisiones, pero no es aconsejable. En los mapas no suele pasarse de los doce tipos fundamentales con fórmulas binaria. Por cierto, entre los distintos autores que han publicado cartas con los climas, según la clasificación de köppen , 
suelen encontrarse discrepancias más o menos importantes.

Bibliografía
- Birot, P. Tratado de Geografía Física General. Ed.Vicens – Vives. Barcelona, 1982
- Instituto Geográfico-Cartográfico Gotha. Atlas escolar. Editorial VEB HERMANN.
- Jansa Guardiola, J.M., Curso de Climatología, La Habana, Ed. Organismos, Instituto Cubano del libro, 1974 -- 445p.
- Lorente, J.M. Meteorología, Madrid, Ed. Omega, 1967 -- 320p.
- MINED. Atlas escolar sexto grado.
- MINED. Geografía Física General. Editorial Pueblo y Educación.
- Nekliukova, N.P. Geografía Física General I. La Habana, Ed. Pueblo y Educación, 1986 -- 357p.
- Pérez Capote, M , El clima. Eurasia. Editado por el Centro de Documentación del ISP. .J, Varona.
-Salinas Chávez Eduardo. Geografía Física de los continentes Primera parte. Universidad de la Habana Facultad de Geografía
-Strahler, Arthur H. and A.N. Strahler. Elements of Physical Geography, -- 3 ed. -- New York, John Willey/1984/583p.

Autores: 
Dulce María Cruz Pavón 
Roberto A Gómez Rivas 
Carlos Cordovés Sagás 

Universidad Pedagógica de Holguín, Cuba.
Año: 2005



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