Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Aproximaciones a la Unión Europea: los debates que la rodean

Resumen: Esta Tesis de Grado tiene el objetivo de dilucidar los debates que se produjeron a lo largo de la historia de la Unión Europea, haciendo un especial énfasis en los últimos años, a partir de los cambios producidos por el Tratado de Maastricht. Se analiza con especial atención el proyecto de Constitución y sus repercusiones, sobre todo en el área de la Política Exterior Europea.

Publicación enviada por Lic.Bárbara Garcia




 


Esta Tesis de Grado tiene el objetivo de dilucidar los debates que se produjeron a lo largo de la historia de la Unión Europea, haciendo un especial énfasis en los últimos años, a partir de los cambios producidos por el Tratado de Maastricht. Se analiza con especial atención el proyecto de Constitución y sus repercusiones, sobre todo en el área de la Política Exterior Europea. 

Índice
· Introducción.
· Conceptos conflictivos.
· Repaso de la vida de la Unión en los comienzos del siglo XXI
· La estructura de la Unión
· Instituciones complementarias
· La Unión Europea vista desde las teorías
· Federalismo: la base del plan europeo
· Las preocupaciones actuales yel proyecto de Constitución
· La Constitución.
· La política exterior
· Conclusión.
· Bibliografía

Introducción
La Unión Europea es un actor único. Nunca en la historia se logró una organización entre tantos miembros, con tantos matices y complejidad. Desde su nacimiento durante la Guerra Fría hasta la actualidad, hemos sido espectadores de la transformación europea, la cual desde ya, no se ha desarrollado sin debates sobre cómo se debería llevar a cabo. Hoy, los debates continúan, pero quizá están centrados en cuestiones más “prácticas”, relacionadas con el funcionamiento actual y el futuro de la Unión. 

Para los “occidentales”, el valor y la importancia que Europa tiene es incalculable. Fuimos moldeados a su imagen y semejanza, y especialmente nosotros, los argentinos, nunca dejamos de sentirnos atraídos por ellos y de imitar sus instituciones, tradiciones y valores, al punto de llegar a ser la “Europa en Sudamérica”. Por todo esto es casi inevitable sentir admiración por la capacidad reconstructiva, por la vida y por la fuerza que este viejo mundo tiene. 

Entonces, parece interesante revisar esos debates, en donde habrá diferentes teorías que intentan explicar el fenómeno europeo; es importante describir la estructura institucional de la Unión y analizar el proyecto constitucional. Veremos que a lo largo de la historia se han intentado aprobar varios borradores constitucionales, pero que nunca se pudo lograr. Actualmente, nos encontramos con una nueva posibilidad que no deja de ser tan polémica como las otras y se intentará mostrar el para qué serviría tener una constitución propiamente europea, además de ver qué cambios se introducirían en ella que difieran de la realidad actual de la UE. Por último, se enfocará en un sector específico que reviste de una gran importancia para la disciplina de las relaciones internacionales: el funcionamiento de la política exterior de la Unión Europea. 

El objetivo de este trabajo es lograr una síntesis completa y simple de comprender para acercarnos a este fenómeno, del cual mucho se habla pero que no siempre se explica qué es, cómo es y cómo funciona. Los temas tocados aquí son los temas más relevantes a la hora de lograr este propósito, y al tener un conocimiento más claro, se obtendrá un panorama amplio, que nos permitirá entender un poco más, este proceso que se está llevando a cabo en Europa. 

Conceptos “conflictivos”
Antes de comenzar a adentrarnos en los temas que nos competen, es importante tener en cuenta que a lo largo de la historia de la Unión Europea, se han ido desarrollando las definiciones de varios conceptos, los cuales pueden ser considerados como conflictivos, ya que se pueden tomar desde varios puntos de vista.

El principal, es la definición de Europa. Ésta ha involucrado varios cuestionamientos, sobre todo en los últimos tiempos, por la posible incorporación de Turquía. ¿Con qué criterio se debe llevar a cabo la Unión? Sin duda, es una pregunta que desde el principio se viene contestando permanentemente. Indudablemente es muy flexible, lo cual lo hace extremadamente difícil al momento de buscar consenso. ¿Es Europa sólo lo que los límites geográficos marcan? ¿Es el lugar donde el Euro fluye? ¿Es una cuestión cultural?¿Política? ¿Religiosa? La respuesta a todas éstas es afirmativa, y negativa al mismo tiempo. Todas las preguntas posicionan al que la está formulando en una disyuntiva, porque la respuesta negativa a alguna, deja afuera a algún país miembro. Algunos países europeos, no forman parte de la Unión Europea, como Noruega o Suiza; Gran Bretaña y Suecia no están en la Zona Euro; y los nuevos miembros, aquellos que estaban detrás de la Cortina de Hierro, no tienen una cultura tan similar a los miembros originales. Finalmente, ¡Turquía queda afuera de todas estas preguntas! Y es por ello, que su ingreso se está dilatando, y se está pidiendo la definición concreta de lo que en realidad Europa es. 

Es muy importante precisar este término por una cuestión práctica, para el futuro de la Unión. Porque si no, ¿Qué es lo que impediría seguir ampliándola? Sin duda, el límite tiene que ser el geográfico, porque es el que la distingue de una organización internacional de carácter abierta. 

Otro concepto crítico es el de la soberanía nacional. Desde que el mundo se ha vuelto mas interdependiente, han surgido preocupaciones por la continuidad de la preeminencia del estado como único decisor hacia al interior del mismo, y como actor principal en el sistema internacional. No es sólo en Europa donde se está cuestionando el presente del concepto. ¿Han dejado los estados de ser soberanos por ceder ciertas atribuciones a organizaciones supranacionales? Pareciera ser que no, porque un estado elige soberanamente cederlas. Pero una vez hecha la decisión, ya no está en las manos de uno elegir en dónde la propia soberanía puede ser desgastada y en dónde no, y es allí donde el conflicto comienza. Y en el debate, están aquellos que opinan que el concepto es obsoleto, y otros que hay que utilizar nuevos que se adapten mejor a nuestros días . Pero también es posible que los conceptos vayan evolucionando con el tiempo, es decir, considerarlos flexibles en vez de rígidas definiciones que no pueden modificarse con el paso del tiempo. En el caso europeo, se podría tomar una “soberanía cooperativa”, en donde “tanto las autoridades nacionales como las europeas mantienen su soberanía, pero al tener que ser soberanos de manera conjunta, no pueden escapar un cierto grado de competencia, emulación y cooperación que caracteriza la soberanía en un orden constitucional pluralista, aunque en vez de disminuir las soberanías individuales, las fortifica” . De esa forma, “el ejercicio de soberanía se convierte en flexible y dinámico al implicar un mejor posicionamiento de poder en cada caso, poniendo en cuestionamiento y potencialmente mejorando el ejercicio de los demás y el propio” . Es decir, que un continuo movimiento de acomodamiento se daría, en el cual no habría un juego de suma cero, sino que se adaptarían mutuamente, incluyendo las preocupaciones nacionales a los de la Unión, y los de la Unión hacia el interior de cada estado miembro. 

De esta manera, los límites se volverían más borrosos. Claro que para el buen funcionamiento de este tipo de soberanía coordinada, todos los miembros deben ser conscientes del proceso que involucra, y tiene que ser a la vez implícito, casi un compromiso “moral”, ya que no sería posible que una institución lo reglamentara. Por lo que se hace bastante complicado, y tal vez sea una tarea para la práctica y el tiempo. 

Para que realmente pueda ser efectivo este tipo de soberanía, los estados deberían integrar como interés nacional y a su propia soberanía, la de la Unión Europea. De no lograrse esto, no se modificará el concepto, y seguirán habiendo conflictos. 

Repaso de la vida de la Unión en los comienzos del siglo XXI
La Unión Europea comenzó el siglo XXI, con grandes eventos. Luego de los fuegos artificiales que anunciaban un nuevo año, en el 2002 comenzó a circular por las calles europeas el Euro, como fue previsto por el Tratado de Maastricht de 1992. Nunca antes en la historia 300 millones de personas debieron cambiar su moneda al mismo tiempo. Éste fue un gran paso para la integración europea, aunque se haya dividido la Unión en aquellos que la habían adoptado (los cuales formaban la Zona Euro), y aquellos que no: Gran Bretaña, Suecia y Dinamarca. 

Al año siguiente luego de que Irlanda aceptara ratificar el Tratado de Niza, el cual pautaba la ampliación de la organización, se pudo comenzar el proceso por el cual aquellos que habían sido aliados forzosos de la Unión Soviética, iniciaran su camino hacia la Unión. Tal como estaba pautado, el 1 de mayo de 2004, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, República Checa, Hungría, Malta, la parte griega de Chipre, Eslovaquia y Eslovenia fueron incorporados, formando una asociación de 455 millones de habitantes. Es importante destacar que para el 2007, tanto Bulgaria como Rumania ingresarán, y que en octubre de 2005 se logró el acuerdo que le permitirá hacer lo mismo a Turquía.

El intento por lograr una constitución, es otro de los procesos que se están dando desde el comienzo del siglo XXI, pero desafortunadamente es tan complejo y tan debatido, que ese objetivo todavía no ha cesado de fracasar. Más adelante en este trabajo se tocarán con mayor profundidad las implicancias del proyecto más “candente” de la Unión, pero es interesante señalar que en el último semestre de 2003, la Cumbre Intergubernamental en Roma fracasó en su tarea; en el 2005 luego de obtener una constitución ya armada y aprobada por muchos de los estados parte, los ciudadanos franceses y holandeses hicieron que fracasara, logrando una gran crisis, que se continuó por la suspensión del referéndum en Gran Bretaña, y que se trasladó a las negociaciones del presupuesto 2007-2013. Finalmente, este presupuesto se logró aprobar, y el Parlamento Europeo hizo un llamado para que se logre aprobar una constitución para el 2009. 

La estructura de la Unión
Desde su nacimiento, la Unión Europea no sólo ha expandido sus competencias hasta llegar a diversos sectores, sino que ha logrado institucionalizarlas. Es importante conocer las instituciones que integran la Unión, para poder comprender el funcionamiento de la misma. 

Son tres las principales: El Consejo de la Unión Europea, el Parlamento europeo y la Comisión europea. El primero, anteriormente era conocido como Consejo de Ministros, ya que está conformado por ministros nacionales, y asisten a sus reuniones aquellos que se especialicen en la materia que se vaya a discutir según la orden del día, como por ejemplo, los veinticinco ministros de Economía, o todos los de Salud, etc. Además a través del sistema de rotación, cada miembro ejerce la Presidencia por un período de seis meses. Las decisiones se toman por mayoría simple, cualificada o unanimidad. Por ejemplo, cuando se debe aceptar la adhesión de un candidato o la modificación de un tratado, se debe lograr la unanimidad. Cada país tiene un determinado número de votos preestablecido, dependiendo del tamaño de su población, siempre cuidando que los países más pequeños no estén en desventaja.

Este órgano, forma parte junto con el Parlamento, del proceso de legislación, es decir, la “co-decisión”. Junto con él, debe aprobar las leyes, y adoptar las resoluciones políticas.

Dentro del Consejo, se encuentra el llamado Consejo Europeo, que surgió de la práctica iniciada en 1974 y está conformado por los jefes de estado y de gobierno. Quedó incorporado jurídicamente en el Acta Única Europea de 1987, y se trata de Cumbres que se organizan hasta cuatro veces por año, encabezadas por el Presidente del Consejo, el cual también es un jefe de estado. A partir de Maastricht, no sólo es el principal impulsor de las iniciativas políticas, sino que se ha consagrado como árbitro cuando en el Consejo de Ministros no se han podido poner de acuerdo. También tratan problemas de actualidad internacional a través de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC), para el cual el tratado de Ámsterdam creó el puesto de Alto Representante.

El Parlamento Europeo es el otro órgano que comparte con el Consejo la tarea de aprobar la legislación y el presupuesto anual de la Unión. Desde 1979, los diputados son elegidos cada cinco años por sufragio universal. Es un órgano muy grande y muy importante, ya que tiene a 732 representantes de los ciudadanos europeos. Para ello, existen “partidos políticos” propiamente europeos, de los cuales los principales son el Grupo del Partido Popular Europeo y Demócratas Europeos (PPE-DE), y el Grupo Parlamentario del Partido Socialista Europeo (PSE). En ellos se trata de asegurar un amplio espectro de posiciones políticas. 

También tiene como función controlar el buen funcionamiento de las políticas adoptadas, pudiendo cuestionar de manera oral o escrita a la Comisión y al Consejo y es informado de los resultados conseguidos por el Consejo europeo por el Presidente en ejercicio de dicho órgano. Otra tarea que le compete, es elegir al Defensor del Pueblo Europeo, quien investiga la gestión de las instituciones de la Unión, en caso de denuncias hechas por los ciudadanos por el mal funcionamiento de las mismas.

Como se puede observar, es el órgano más democrático de la Unión Europea, y por ello, es el que posee la facultad de destituir a la Comisión, al aprobar una moción de censura por mayoría de dos tercios, lo cual ya ha ocurrido en el pasado reciente de la UE.

La tercera institución preponderante, es la Comisión Europea. Ésta está conformada por un Presidente, y por un miembro por país, los cuales deben ser aceptados por el Parlamento. Es muy importante destacar que no representan a sus países de origen sino a la Unión, es decir, que la Comisión es independiente. Cada miembro es responsable de un determinado ámbito de actuación política de la Unión, y estará allí por cinco años, que coincidirán con los cinco años de los participantes en el Parlamento.

Tiene el monopolio de la iniciativa legislativa, que luego pasan al Parlamento y al Consejo para ser aprobada, y también puede actuar como árbitro entre ambos para poder obtener un acuerdo y lograr pasar las leyes. Como función fundamental, le cabe cuidar que se respeten todos los tratados y el derecho comunitario. En caso de notar una violación a ellos, puede recurrir al tribunal de Justicia. Además, ejecuta las decisiones adoptadas y gestiona la utilización de fondos.

Una cuestión interesante es la relación que tiene con el Parlamento, similar al que tienen los gobiernos y los parlamentos nacionales en Europa. La Comisión está obligada a dimitir colectivamente, en caso que el Parlamento emita una moción de censura.

Instituciones complementarias
Existen otras instituciones, que ayudan al buen funcionamiento de la Unión Europea. Una muy importante es el Tribunal de Justicia, el cual está compuesto por un juez por país y nueve abogados nombrados de común acuerdo por los gobiernos de los miembros por seis años, los cuales pueden ser prorrogables. Este tribunal tiene la función de interpretar y aplicar el derecho comunitario y los tratados de manera uniforme en todo el territorio de la Unión. Por ejemplo, revisa que los tribunales nacionales no se pronuncien de manera diferente a él sobre una misma cuestión.

El Tribunal de Cuentas verifica la correcta gestión de los fondos; el Comité Económico y Social Europeo está conformado por 317 miembros que representan diferentes sectores de la vida europea y es un órgano consultivo; y el Comité de las Regiones refleja los intereses regionales. En cuanto a la economía y finanzas de la UE, hay dos órganos especializados: el Banco Europeo de Inversiones, el cual se centra en préstamos para el desarrollo de regiones más atrasadas, concede créditos a PyMEs, y financia proyectos de infraestructura. El Banco Central Europeo, ubicado en Alemania, se ocupa de manejar el Euro y la política monetaria. Es totalmente independiente de los estados miembros. Finalmente, luego del Consejo Europeo de Laeken de 2001, se instauró la Convención Europea, con el propósito de lograr un mejor funcionamiento de la Unión. Está compuesta por 105 miembros que representan a los gobiernos nacionales, parlamentos nacionales, el Parlamento Europeo y la Comisión. Su propósito se cumplió en el 2003 cuando presentaron el proyecto de Constitución que fue mejorada por el Consejo un año después. 

La Unión Europea vista desde las teorías
Como ya se ha expresado anteriormente, la Unión Europea es un fenómeno que no ha ocurrido antes en la historia, por lo que desde su comienzo, los teóricos y académicos han intentado entenderlo y explicar el por qué de su creación. La UE ha sido vista desde varios ángulos: como una forma diferente de organización internacional, como un bloque económico, como una interacción entre estado y organización supranacional que deviene en resultados políticos, como caso histórico único con muchas dificultades de generalizar a otros fenómenos . Pues bien, la Unión es todo esto al unísono. Hablar de la Unión Europea es hablar de todas estas cuestiones, porque a lo largo del tiempo se va transformando y complejizando. Es un proceso, en el cual se va adquiriendo una integración cada vez mayor. Según Ernst Haas, la integración europea es “un proceso donde actores políticos de distintas naciones son persuadidos para cambiar sus lealtades, expectativas y actividades políticas hacia un nuevo centro, cuyas instituciones poseen o demandan jurisdicción sobre estados nacionales pre-existentes. El resultado 
del proceso de integración es una nueva comunidad política, superpuesta sobre las ya existentes” 

Pero es tan difícil llegar a cubrir todas las aristas que forman parte del este proceso, que el primer debate de la historia de la integración europea, fue teórica, y su propósito fue el intento de explicación de por qué y cómo se fue dando esta evolución.

Inicialmente, la idea de una organización europea de cooperación, fue pensada para prevenir una tercer guerra europea, y para poder definir de una vez para siempre, la posición de Alemania en el continente . Entonces, los primeros debates académicos se centraron en cómo lograrlo. 

Los primeros dos acercamientos, se basaron en una idea de superación del estado, por la sensación de que la concepción tradicional de organización política no podía asegurar la seguridad y estabilidad a sus ciudadanos por la continuidad de conflictos armados. Así se pensó en un supranacionalismo como la solución.

El federalismo es uno de ellos. Su objetivo es reemplazar a los estados conocidos, por una federación de estados, donde en vez de competir en un incesable realpolitik, cooperaran en pos de una unidad mayor que ellos. Así, habría una autoridad central, y los estados-nación se convertirían en una especie de provincias. El nivel de actuación se volvería europeo, y no austríaco, italiano o francés. Claro que fue demasiado. A pesar de la devastación que la Segunda Guerra Mundial había producido, no existía un estado que realmente pensara en dejar de ser lo que era, porque era demasiado pronto para una propuesta tan radical. Por lo que la palabra federación se convirtió en una palabra problemática. Igualmente, el balance que el federalismo hace entre diferentes actores y su buen manejo de la diversidad (que en Europa abunda) así también como de grandes territorios, 

hizo que la idea nunca desapareciera, y luego de suavizar sus términos sigue siendo una opción bastante viable para el actual estadio de la Unión Europea.

Otra forma de supranacionalismo, la daba el funcionalismo. Se basa en la creación de agencias internacionales por la necesidad del manejo de políticas económicas y sociales comunes que eventualmente ganarán legitimidad, superando oposiciones ideológicas y que a largo plazo se convertirá en una especie de gobierno internacional, aunque probablemente no en un estado real . Esta visión se basa en hechos técnicos, que tendrán un impacto positivo para las relaciones entre las naciones. Así podría verse reflejado en la Comunidad Europea de Carbón y Acero, la cual “no confrontaría intereses, no ofendería sensibilidades nacionales ni comprometería la identidad de las autoridades de las naciones existentes” . De esta manera, se presentaba una forma de solución paulatina, teniendo en cuenta inseguridades y previendo un lento cambio mental en aquellos que lo llevarían a cabo, y no sólo la modificación pasaba por la creación de instituciones técnicas con precisas delimitaciones en cuanto a sus funciones.

Ya dejando de lado una manera “superior” de mejorar el futuro europeo, se encuentra la cooperación entre los estados, tal como son considerados desde Westfalia. Aquí entra en acción el intergubernamentalismo, el cual se basa en las acciones y decisiones de los propios estados a través de la diplomacia tradicional. Este tipo de solución es bastante “realista” en su concepción de cooperación por cuestiones meramente de interés nacional. Al no poder responder correctamente a los desafíos internacionales, se ven en la necesidad de cooperar con los demás estados y así maximizar sus propios intereses. Es decir, esta nueva realidad no indica que el estado tal como es conocido ha dejado de ser útil, sino que debe funcionar de esa manera para asegurar su supervivencia .

Así, no dejaba de ser una serie de acuerdos entre estados. De esta manera se comenzó a evolucionar hacia una forma de confederalismo, lo cual significa que un grupo de estados soberanos se juntan para obtener beneficios mutuos . 

El concepto más importante en esta idea es el de soberanía porque al contrario del federalismo, que modifica el contenido del estado, éste lo mantiene intacto. Como escribe Michael O’neill, “la esencia de la integración confederalista en estos términos modestos, una especie de ‘club’ internacional entre estados que se encontraron enfrentando problemas y oportunidades comunes vis-à-vis el ambiente global, pero cuyos distintivos intereses nacionales impedían cualquier forma mas profunda de integración” . Sin embargo, con la práctica los límites se van haciendo borrosos y se va trasformando en algo mayor que arreglos interestatales sólo por una cuestión de comodidad. Por dar un ejemplo, es más práctico crear un órgano permanente que organizar constantes reuniones, con todo lo que implica . Pero proveyó un salvoconducto mental muy importante para aquellas autoridades, que sirvió para poder realizar la transición hacia una institucionalización más profunda. 

Esta primera forma de debatir sobre la integración europea continuó con entender el por qué se seguía profundizando el proceso. Así, surgió un revisionismo de la postura funcionalista y de los intergubernamentalistas. La premisa del neofuncionalismo es que el continuar con la integración económica llevará a una necesidad de mayor integración e institucionalización, es decir que habrá “efectos colaterales” . Su concepto es conocido en inglés como spillover, un derrame, que se produce desde las instituciones ya creadas hacia nuevos sectores. 

Sin embargo, a pesar de que el concepto es bastante gráfico para entender lo que este grupo de académicos quiere decir, no se termina de ver bien el proceso en sí. Sólo se ve el resultado de éste y no el “detrás de escena”de la integración.

Los promotores de una visión más clásica son los intergubernamentalistas, que pueden ser considerados de alguna forma realistas. Éstos últimos, han estado renuentes en admitir a la Unión Europea como fenómeno que escape el terreno de decisiones estatales y lo ven como una configuración particular de poder posibilitados por el cambio del multipolarismo pre-Segunda Guerra Mundial al bipolarismo rígido de la Guerra Fría , el apoyo estadounidense y la nueva amistad franco- alemana. La forma de revisionismo, vino de la mano del neorrealismo, el cual ve un juego de dos niveles y en ello se inserta la integración europea. El primer nivel es el doméstico y el segundo es el internacional, y ambas están conectadas. Como los actores están presionados por las condiciones que impone el sistema, las necesidades internas deben salir de los límites territoriales y entablar un rol internacional para poder lograr sus objetivos . También está claro, que para que cualquier decisión se tome en el ámbito externo, debe contar con la aprobación del otro ámbito.

Para los neorealistas, la posibilidad de la integración viene dada desde afuera, y cada actor decidió unirse por una cuestión de supervivencia nacional. No fue una acción premeditada para lograr una entidad supranacional, sino que fue la opción racionalmente más correcta para maximizar los intereses nacionales de cada uno dado la situación internacional.

Considera también que los spillovers no se dan en áreas de “alta política”, y que como la integración fue aprovechada en los momentos duros de 
la bipolaridad, luego de la caída de Berlín habrá más conflictos que cooperación . 

Mark Pollack, en su paper “International Relations Theory and European Integration”, une a los liberales junto con los realistas dentro del intergubernalismo, y la diferencia que marca es que los primeros parecieran ser más optimistas sobre el futuro de la Unión Europea. Según el autor, el modelo más trascendental que esta escuela de pensamiento dio, es el de Andrew Moravcsik, llamado “intergubernamentalismo liberal”. Éste también tiene dos niveles de actuación: en el primero, “los jefes de gobierno nacionales agregan los intereses de sus distritos electorales, así como sus propios intereses, y articulan preferencias nacionales hacia la integración europea. En la segunda etapa, los gobiernos nacionales llevan sus preferencias a la mesa intergubernamental de negociaciones en Bruselas, donde los acuerdos reflejan el poder relativo de cada estado miembro y donde organizaciones supranacionales como la Comisión Europea tiene poca o ninguna influencia causal” . Es con mucha razón que Pollack une a estas dos escuelas, porque tienen claramente un componente muy grande de pensamiento realista. Al final, “las instituciones adoptadas en las negociaciones sí sirvieron para proveer a los estados miembros con información y reducir costos transaccionales, pero no llevaron a la transferencia de autoridad o lealtad de los estados miembros a un nuevo centro, como los neofuncionalistas habían previsto” 

Pareciera ser que todos los acercamientos teóricos tienen algo de razón. El proceso europeo es complejo y no lineal, por lo que tal vez un modelo que mezclara elementos, sería el que más se acercara a explicarlo. Un tipo así, es el que presenta el paradigma Sincrético. Éste considera que la integración europea es “un proceso contingente que depende de agendas, habilidades de liderazgo y la configuración de agencias supranacionales y domésticas involucradas en el hacer políticas”, y que “la mera cooperación intergubernamental en la búsqueda de las preferencias nacionales y agendas domésticas, pueden incentivar, a través del tiempo, nuevos hábitos: la búsqueda de mutuos objetivos y esfuerzos conjuntos” . Es innegable que todavía los estados son actores primordiales para el funcionamiento de la Unión, como lo demuestra el Consejo o los referendums que se ven como necesarios para la aceptación de ciertas políticas (es decir, un juego con doble nivel). Pero también se están tratando de crear nuevos valores que superen las barreras nacionales, y se conviertan en realmente europeos. Este tipo de modelo puede servir para entender cómo es que se sigue profundizando la integración, a pesar de idas y vueltas, frenos y tensiones. 

Todas estas visiones, tanto las “originales” como las revisadas, conforman el debate inicial que intentó explicar el por qué y el cómo de la UE. Éste todavía no ha concluido, pero no se presenta ya como discusiones teóricas exclusivas en base a escuelas de pensamiento y cómo éstas se adaptan a lo que sucede en Europa. 

Federalismo: la base del plan europeo
Como ya se ha observado, la idea de lograr una integración que conlleve un diseño federal ha surgido desde el comienzo de la historia de la Unión Europea. En un inicio era un plan demasiado radical para la coyuntura en la que estaban envueltos, y era demasiado extremista para la mentalidad de los líderes de estos países europeos. Pero aquellos que lo favorecían nunca dejaron de albergar esperanzas de que mas adelante en el tiempo se pudiera institucionalizar, y se pudiera lograr un “Estados Unidos de Europa”.

Con el paso de las décadas, los federalistas fueron tal vez suavizando su postura, viendo cómo podían lograr su objetivo, pero sin duda nunca desaparecieron, y se mantuvo en el centro de las discusiones, apareciendo 

como el límite: qué se podía lograr sin llegar a eso, o qué se podía hacer para llegar a ello. Por lo que ya con esto, es bastante posible que el federalismo sea la base del proyecto europeo. Es el modelo ideal o todo lo contrario, es como esos líderes que uno no puede evitar admirar u odiar y que dividen a la gente en apasionados debates. Eso es lo que significa la figura del federalismo en el plan de integración de Europa.

Al llegar a la década del 2000, no se produce una excepción, y encontramos que en las charlas en donde se tocan las posibilidades de reformas que se piensan realizar a las instituciones de la UE, su nombre aparece fuertemente. Y no sólo se debate si finalmente se convertirá en un sistema federal, sino también qué tipo de estructura debería tener . Algunos incluso dicen que la Unión Europea ya es un sistema federal, al considerar que el federalismo es “una organización política en que las actividades del gobierno son divididas entre gobiernos regionales y uno central, de tal manera que cada tipo de gobierno tiene actividades en las cuales hace decisiones finales” .

Existen divisiones entre los estados miembros sobre este diseño. Hay algunos que no tienen intenciones de modificar la estructura actual de funcionamiento, es decir, que prefieren que la Unión Europea continúe teniendo un corte netamente confederalista, sin una mayor cesión de potestades a un centro mayor. Uno de ellos, pareciera ser Francia, el cual se inclina por una estructura más intergubernamental . 

En cambio, hay un grupo de países que son más propensos a promover una mayor integración que tome una forma mas federal, como Bélgica, Italia y Finlandia (aunque es bastante pragmático). Pero el que mayor interés tiene en este tipo de diseño, el que va a la cabeza de este grupo, es Alemania. 

Ya desde el comienzo del proceso europeo, el Bundestag prestó su apoyo a esta idea, como lo demuestra una resolución de julio de 1950 que fue 
aprobada casi unánimamente a favor de “un pacto federal europeo que creara una autoridad supranacional federal, la cual estaría basada en elecciones generales, inmediatas y libres, y disfrutaría de competencias legislativas, ejecutivas y judiciales” . Luego, durante el gobierno de Gerhard Schröeder, fue bastante explícita la idea de lograr un federalismo en base al propio diseño nacional de Alemania. El Canciller había pensado un plan, conocido como el “Plan Schröeder”, el cual hubiera sentado las bases para lograr los Estados Unidos de Europa. Su proyecto reforzaba al Parlamento y a la Comisión, y debilitaba a la institución que más refuerza a la estructura actual: el Consejo. También tenía pensado agregar una cámara más al Parlamento, haciéndolo bicameral, similar al Bundesrat alemán, el cual representa a los Länder . Claro que obtuvo resistencias por parte del gobierno francés y del inglés también. Estos estados tienen un diseño nacional más centralizado, y además temen una hegemonía alemana con este posible cambio. Y es ahí donde empiezan a circular “rumores” sobre el por qué Alemania prefiere este tipo de Unión Europea (¿Será para realmente conseguir ser nuevamente la potencia más importante del continente?), y el por qué los demás se empeñan en no aceptarlo (¿Será porque de esa manera no se podrá limitar la expansión de la influencia alemana?). 

El Plan aparentemente no obtuvo suficiente apoyo, y tuvo críticas sobre el funcionamiento del federalismo alemán, el cual impide un proceso de toma de decisión lo suficientemente rápido por el límite que los Länder imponen y por la necesidad del gobierno central de arbitrar entre ellos . Esto hace pensar que ese tipo de modelo de federalismo no puede garantizar el buen funcionamiento de la Unión Europea, la cual a partir del 2007 tendrá veintisiete miembros, los cuales difieren no sólo en los idiomas, sino también en posiciones políticas. Además, habrá que ver cuál es la posición alemana al respecto, si seguirá con la misma visión, o su nueva Canciller Angela Merkel la modificará. 

Pero lo cierto es que el federalismo está presente en el pensamiento de aquellos que conforman la Unión, ya sea para lograrlo o para evitarlo. Habrá que seguir de cerca la evolución institucional para ver si el federalismo podrá finalmente aparecer con todas las letras, o tendrá que modificar su forma para poder lograr algo de su propósito.

Las preocupaciones actuales y el proyecto de Constitución
Con el comienzo del nuevo siglo, la Unión Europea se encuentra en una situación diferente a las que había pasado. Ya caído el muro de Berlín, se podían realizar nuevos cambios en la estructura y en el funcionamiento de la misma. El tratado de Maastricht, el cual le dio su nombre actual, el de Ámsterdam y el de Niza, moldearon a la Unión hasta lo que hoy conocemos. Se modificaron las instituciones, se sentaron las bases para una mayor integración y la incorporación de muchos miembros más que habían quedado del lado de “oriente” durante cuatro décadas, e incluso se logró que la mayoría de los miembros compartieran moneda.

Entonces, ya el centro no era la razón por la cual la UE se había creado o qué tipo de teoría se adecuaba mejor al proyecto europeo. Las discusiones ahora se adentraban en cuestiones de alguna forma más prácticas. Cómo hacer que funcione mejor cada órgano, cómo hacer que la población de cada estado miembro se sienta identificado con algo más “superior”, cómo pueden los ciudadanos lograr una mayor participación, cómo se puede llegar a una identidad que supere la nacional. Así es que surgen los debates de comienzos de la década del 2000, los cuales no son solamente de materia académica, sino que también existe un interés político, dado en los estados más favorables a una integración que supere los límites comerciales y que abarque un abanico mayor de aspectos, y también se ven estas inquietudes desde Bruselas, la capital de la Unión. Como se puede observar, en este segundo debate se instala la preocupación por eliminar el llamado “déficit democrático” y lograr una legitimidad total. 

El tópico mas parecido a los temas tocados en el primer debate, se basa en las instituciones que gobiernan la Unión, y su posible reforma para lograr su correcto funcionamiento para una cantidad mayor de miembros que para las que estaban originalmente pensadas. Un ejemplo de esto es la aprobación de resoluciones a través de una unanimidad. Si con quince miembros, se hacía difícil lograr tomar una decisión, con veintisiete miembros y la continuidad de esa forma de votación se volvería casi imposible actuar, y se bloquearía cualquier tipo de proyecto que la UE quisiera llevar a cabo. Otra arista del problema consiste en lograr un eficiente balance de poder entre las instituciones, y también lograr una buena accountability, vertical y horizontal . En algunas ocasiones, es una inquietud el proceso de toma de decisión conjunto entre el Consejo y el Parlamento y su posible falta de representatividad . Pero en ese sentido, a pesar que de no haya sufragio universal para conformar el Consejo, la representatividad se logra de igual manera, porque los ministros que forman parte de éste, fueron elegidos por sus ciudadanos libremente durante elecciones nacionales. Lo que Christophe Crombez opina que se le puede reprochar a este órgano, es quizá su poca transparencia en el momento de las deliberaciones, haciendo difícil el monitoreo por parte de los ciudadanos . Por su parte, los distintos pueblos europeos sí puede elegir a sus representantes parlamentarios, por lo que si existe una real falta de representatividad, es dada porque la población no está lo suficientemente instruida en la materia, o porque simplemente no le interesa formar parte del proceso, lo que nos llevaría a otra de las preocupaciones actuales. 

La escasez de interés por lo que sucede en el plano continental, es bastante inquietante para los hacedores de la Unión Europea. Porque nada realmente se puede conseguir sin el apoyo de cada población nacional en este estadio del proceso donde se sigue jugando en un doble nivel. Entonces, es necesario lograr revertir esa situación, y existen varios analistas que ya comenzaron a indagar sobre la cuestión. 

Una de las dicotomías que se encuentran, es la de población-elite, en donde cada extremo espera diferentes cosas del proceso, y está más o menos dispuesta a ceder potestades a la Unión. Los ciudadanos sin duda son mas conscientes de los efectos que tendrá una determinada política puesta en marcha desde Bruselas, sus consecuencias. En cambio, la elite, conformada por políticos y académicos, parecieran tender más a querer poner en práctica lo que una teoría u otra considera como ideal para el proceso, y quizá dejan de lado las repercusiones mas cotidianas. 

Probablemente por ello, las elites y la opinión pública también difieran en qué áreas concederle un mayor poder a la Unión, y cuáles dejar que el estado se siga encargando como tradicionalmente lo ha hecho. Según el análisis realizado por Liesbet Hooghe, la población estaría mas dispuesta a favorecer a la UE en cuestiones regionales, ambientales, investigación, inclusión social y empleo. Tienen que ver más con un modelo de economía, que la Unión aparentemente pondría en riesgo, ya que a los ojos de los ciudadanos pareciera pregonar un modelo donde la liberalización y la movilidad de capitales están a la orden del día. La forma que los europeos continentales prefieren es sin duda el capitalismo regulado, el welfare state o como Jacques Delors lo llamó: el Modelo Social. La lógica de los ciudadanos es cederle a la Unión la tarea de mejorar los espacios que este modelo social tiene débil. Este tipo de pensamiento y de preferencia no pareciera ser el de las elites europeas. En cambio, éstas intentan que la Unión sea la manera de lidiar con lo que el sistema internacional presenta y que cada miembro como individual no puede solucionar, además de mantenerse a tono con lo que la economía mundial dicta (o sea, un modelo regido por Estados Unidos). Por lo que sus preferencias se basan en la versión moderna de lo que los realistas consideran Alta Política: política exterior, defensa, cuestiones monetarias y financieras, 
Ayuda Oficial al Desarrollo, y políticas migratorias. Finalmente, ambos parecen coincidir en no “europeizar” ciertas áreas que requieren un mayor gasto nacional, como la salud, educación o políticas sociales .

Ahora, una forma de que el público europeo esté más a favor de la UE, es con información. Con esta herramienta también se logra mayor representatividad, como se ha dicho anteriormente, porque de esa forma, se tendería a lograr una mayor participación. Ya existe un estudio realizado por Gabel, que indica que a mayor conocimiento que la población tiene de la Unión, más apoyo le concede . 

Otra cuestión es la variable doméstica. Existen también análisis, que muestran cómo lo que está sucediendo en los países a nivel doméstico, influye en el apoyo que se le da a la Unión por parte de esa población. Aparenta ser que la ciudadanía comprende la dicotomía en la que están insertas, y apoyan mas o menos a la UE como forma de recompensar o castigar a la elite nacional. También lo pueden hacer si están en desacuerdo o no con el funcionamiento de las instituciones gubernamentales. Entonces ya no es una acción puramente individual, sino colectiva . 

Finalmente, dentro del debate por el que la Unión Europea está pasando, existe un interés muy importante por la construcción de una identidad europea, y cómo las nacionalidades e identidades propias de cada país pueden llegar a obstaculizar este objetivo. Por ello se dan numerosos estudios al respecto, y vemos como el constructivismo, una escuela de pensamiento que no había participado de la primera discusión, se incorpora a las charlas. La preocupación está en que para poder seguir construyendo una Europa cada vez mas integrada, hay que cambiar ideas y pensamientos nacionales por unos que sean puramente europeos. Ahora, la primera pregunta que se puede llegar a hacer es: ¿Cómo se hace para dejar de pensar por ejemplo como español, para pensar como europeo? Estamos ante la presencia de una cuestión más que abstracta. 

En Europa son muy nacionalistas, y muy tradicionales. Todos somos testigos de la manutención de costumbres que llevan siglos realizándose, y pareciera ser que cada vez son más así, y no al revés. Entonces esto es un obstáculo para un proyecto mas federalista. Son tres las variables que hay que tener en cuenta al analizar la relación entre identidad nacional y el apoyo a la Unión: el sentimiento hacia la nación, el nivel de unión con otras entidades geográficas y gubernamentales, y la amenaza percibida en la que la UE podría afectar a la cultura nacional . También se encuentran varias definiciones de lo que la identidad nacional es, las cuales se basan en el sentimiento que una persona tiene hacia su nación y se lo separa de nacionalidad, la cual representa a un individuo que forma parte de un grupo distintivo de personas que nació entre un determinado límite geográfico, pero que no necesariamente tiene que sentir la pertenencia a ese grupo . Claro que nos encontraremos con una amplia gama de percepciones, no sólo al interior de cada estado miembro, sino también entre ellos. Por ejemplo, según el análisis que Konstantin Vössing realizó en su trabajo “Nationality and the preferences of the European Public toward EU policy-making”, Gran Bretaña está más a favor de una regulación estatal, por lo que pareciera demostrar que el conjunto de británicos son un grupo más cerrado y exclusivo; en su extremo se encuentra Italia, a favor de una regulación supranacional, por lo que su identidad está caracterizada por una apertura europea; y en el medio se encuentra Alemania, volviéndose bastante ambigua . Sin embargo, éste es el país que lidera el proyecto de una mayor integración. 

Como tal, Thomas Banchoff se preguntó desde una visión constructivista cómo se relaciona la identidad alemana y la integración europea , y de su trabajo resulta que, a diferencia de otros miembros, Alemania no elige suprimir su identidad propia por la europea. No existe una percepción de qué es una o la otra, sino que paulatinamente está incorporando la identidad europea a la alemana, y así es como se van “mezclando”, hasta ensanchar el concepto de identidad. Probablemente ésa sea la razón por la que su identificación resulta ambigua: es porque se está realizando un proceso allí. 

Estos son los temas que están dando que hablar actualmente en la Unión Europea, y se basan en las problemáticas que involucran a aquellos que tienen la llave para que la Unión siga moviéndose y evolucionando: los ciudadanos. Hoy en día, es clarísimo que nada se puede lograr sin tener el apoyo de ellos, y es eso lo que se está tratando de lograr. 

La constitución
Luego de todos los cambios producidos durante la década de los noventa, el paso siguiente se vio reflejado en el intento de sancionar una constitución, la cual unificaría todos los tratados pre-existentes e integraría todos los valores que la Unión Europea proclama en una única carta magna. En ella se especificarían las funciones de cada órgano, los deberes y derechos de los ciudadanos e intentaría solucionar los problemas que la UE tiene, como el déficit democrático, para así obtener una total legitimidad. 

Pero esta idea de lograr una constitución no es nueva. Ya desde los comienzos estuvo presente esta intención. Heinrich Schneider considera que hubo tres fases “constitucionales” durante la historia de la Unión : la primera, consiste en las primeras colaboraciones entre algunos estados a través del tiempo, hasta la primer comunidad de la post segunda guerra mundial. Esta etapa ocupa muchos siglos, y en realidad no fueron intentos serios de producir un documento de esa magnitud. Mas bien fueron simplemente pensamientos de aquellos que estaban en el poder, y además los contextos históricos no se prestaban demasiado como para que tuviera un significado importante, mas allá de quizá una buena alianza temporal. Más acercándose a la mitad del siglo XX, el deseo consistía en lograr una especie de tratado de condenara categóricamente a los regímenes autoritarios, y que se impusiera bajo una estricta orden de no involucramiento en asuntos ajenos. 

La segunda etapa considerada aquí, comienza en 1950 con el Plan Schumann, es decir, con el primer antecedente de lo que la Unión es hoy. La idea, que continuaba el propósito de sus antepasados, era lograr una federación y de acuerdo con los principios del funcionalismo, comenzaría con una integración económica. Pero tampoco parecía muy realista la concreción de una unificación en ese sentido cuando recién comenzaba la integración económica-comercial. 

Schneider finalmente nombra a la tercer fase, la cual surgió con la Comunidad Europea de Defensa y la Unión Europea Monetaria. Allí sí se intentó hacer un borrador constitucional de manera un poco mas seria que anteriormente, la cual fracasó luego de no concretarse la integración del área defensiva. 
A estas tres etapas que este autor describe, es necesario agregarle una cuarta, y es la que estamos viviendo actualmente. Es ahora en donde es mas factible lograr aprobar una constitución que una a todo el continente europeo. 

El contexto es favorable, y la situación doméstica de la Unión, no en sí la de los miembros, pide esta evolución. Por lo que esta fase comenzó en febrero del año 2002, cuando la Convención Europea comenzó a trabajar en pos de la constitución europea. Mientras tanto, ya había entrado en vigor el Tratado de Niza, que es el que tiene la tarea de regir a la Unión hasta que la constitución sea ratificada por todos los estados-miembros. La Conferencia Intergubernamental es la encargada de redactar la carta magna, la cual luego de presentada tuvo objeciones por parte de los países y también del Consejo Europeo, haciéndose vital una revisión de la misma para lograr el consenso necesario. Luego de dos años, en el 2004 se firmó un acuerdo político que posibilitó la firma del Tratado de Roma, el cual se encarga del establecimiento de la misma . Por ahora, la cuarta etapa no concluyó. Inicialmente, estaba pensado que terminaría el primero de noviembre de 2006, el día que entraría en vigor la constitución, pero esto ya no es posible.

Heinrich Schneider también habla sobre los borradores constitucionales que hubo a lo largo del proceso de integración europeo. Según el autor, hubo tres: en 1953, 1984 y 1994. Obviamente a estos hay que agregarle el actual. Podría decirse que a pesar de existir una brecha entre el primero y el segundo borrador, por una razón lógica de funcionamiento, acomodamiento y profundización del proceso, luego cada diez años se dio un nuevo borrador. 

En la etapa que estamos viviendo, no es que haya inexistencia de reglas y normas escritas que dirijan la vida de la Unión. Éstas forman una especie de red, que constituirían un tipo de constitución implícita . La función de esta constitución, tan debatida sería la de integrar todos los tratados ya existentes en un solo tratado para lograr una simplificación. Lo interesante es que se requiere de la aprobación de los ciudadanos europeos para que pueda entrar en vigor, y eso ya la identifica como diferente a las demás fases: la quita del ámbito puramente académico y/o político para llevarla a la gente. Sin embargo, se ha vuelto un arma de doble filo para la supervivencia de este “borrador” en el momento de la ratificación por parte de los estados miembros. Algunos utilizaron la tradicional ratificación parlamentaria para aceptarla, y otros requerían de un plebiscito para poder hacerlo. En mayo del 2005, uno de los países fundadores de la Unión votó por el no: Francia, seguido por Holanda y aprovechada la situación por uno de los miembros más “euroescépticos”: Gran Bretaña, cancelando el plebiscito. No hace falta decir que esta situación sumergió a toda Europa en una fuerte crisis. Si Francia hubiera sido la única en haberla rechazado, hubiera existido la posibilidad de realizar nuevamente la consulta, y obtener mas tiempo para “convencer” a la ciudadanía, como le había ocurrido a Irlanda en el momento de la ratificación del Tratado de Niza, pero como no fue así, el certificado de defunción de esta constitución comenzó a ser escrito.

En enero de 2006, el Parlamento Europeo pidió que una constitución se pudiera lograr para que entre en vigor en el 2009 . Como se puede observar, los plazos se estiraron bastante, pero todavía no se sabe si se mantendrá la constitución existente con algunas modificaciones o se redactará una completamente diferente. 
El tema constitucional se ha vuelto bastante controversial en esta etapa. Allí vuelven las preocupaciones por si el déficit que sufre la UE en materia democrática se solucionará a partir de una constitución, o continuará ocurriendo; y también está el debate sobre el diseño y cómo se institucionalizará la Unión una vez sancionada la carta magna. Claro que éstas son las inquietudes académicas, porque a los ciudadanos les interesan las implicaciones cotidianas, como si obtendrá su país un subsidio agrícola menor, por nombrar un ejemplo. 

Para algunos miembros de la elite intelectual, la sanción de una constitución no hará “magia” y solucionará los problemas que la Unión tiene . 

En realidad, todas las discusiones se basan en la idea que la constitución será un nuevo conjunto de reglas y que diferirá de lo que ya existe. Sin embargo, esta constitución, como ya se ha mencionado, será un tratado constitucional. El proyecto europeo es único, y sus miembros son estados, por lo que la concepción tradicional de constitución queda de algún modo chica. Este tratado lo que hará es unificar las reglas ya existentes, y las modificaciones que realiza no son radicales. 

En la constitución, obviamente se describen las funciones de cada órgano, ampliando el ámbito de la política exterior de la Unión, lo cual es muy importante para el futuro rol de ésta en el sistema internacional. 

En cuanto a la cantidad de parlamentarios, se fija un máximo de 750 escaños (actualmente tiene 732), pero por ahora no tiene una cantidad concreta asignada para cada estado miembro. Esto se hará antes de las elecciones previstas para el 2009. También se ha aumentado la importancia de este órgano, quizá en detrimento del Consejo. En cuanto a la Comisión, hasta el 2014 mantendrá la cantidad de un delegado por cada país, pero a partir de esa fecha irá disminuyendo el número de participantes hasta llegar a los dos tercios de los estados, y además serán elegidos por rotación igualitaria. La toma de decisión del Consejo se logrará a partir de una doble mayoría. El “Resumen del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa” explica el proceso de la siguiente manera: será una “mayoría cualificada en el 55% de los estados miembros que representen a su vez el 65% de la población” . También se dan otras garantías para asegurar que no se bloquee una decisión. Otras áreas como justicia y asuntos de interior, han aumentado su importancia en el ámbito comunitario de la UE, y en general las decisiones en estos campos se tomaran por mayoría cualificada. Sin embargo, en materias de fiscalidad, política social y de política exterior y de seguridad común se mantendrá la unanimidad, lo cual puede llevar a potenciales crisis y frenos en las tomas de decisiones llegado el caso, como se demostró en el 2005 cuando se discutía sobre el presupuesto de la Unión para el período 2007-2013. Finalmente, se buscaron formas de mejorar la transparencia del sistema y de una mayor democratización .

Las partes más relevantes de la constitución están al comienzo. En la primer parte se describen las instituciones y sus interrelaciones, señalando sus competencias y qué función cumplirán, siendo una potestad exclusiva de alguna institución, si compartirá con otra, o si apoyará o coordinará una acción. Cabe destacar que los estados no tendrán casi un ámbito sin el que al menos cuenten con el respaldo de la Unión. 

En la segunda parte, se describen las libertades civiles, las cuales ya habían sido nombradas en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE , pero volviéndola vinculante. En el resto del documento se detalla área por área en las cuales la Unión está inserta.

Existen varias críticas a este proyecto de constitución, los cuales tienen que ver con las preocupaciones actuales. Una de ellas es que mantiene como manera de tomar decisiones la unanimidad, que volvería rígida y lenta la acción de la Unión en determinados casos, como la posibilidad de realizar alguna reforma, y también se lo culpa de seguir relegando cuestiones sociales . Una crítica repetida, consiste en la creencia de que la constitución pareciera implicar la existencia de una comunidad europea, en el sentido estricto de la palabra, con una identidad propia que actualmente no tiene; o directamente que no se puede sancionar una constitución hasta lograr esa europeización. El tema es que aquellos que opinan esto, ven a la carta magna en el sentido tradicional, desde una visión estatocéntrica y no desde una mirada más amplia. Al considerar este proyecto, hay que tener en cuenta que básicamente es un tratado que unificará cuestiones consideradas por los documentos anteriores de manera de volver más sencillo el funcionamiento de la Unión.

La crítica más razonable se encuentra en aquella que diga que el texto no es claro . A pesar de los intentos de aquellos encargados de redactarla, la constitución no sólo es larguísima( en un archivo PDF ocupa 349 páginas y está dividida en partes, capítulos y títulos con sus respectivas sub-secciones) sino que es bastante complicada de entender. 

Salvo que uno esté dentro de este engranaje, y que por inercia propia de la organización conozca qué le corresponde a quién hacer, la constitución no le hará sencilla la tarea de entender a la Unión y cómo se maneja. Esto tal vez haga pensar que se haya fracasado en el objetivo más importante: acercar la Unión Europea a la gente.

La política exterior
Una temática intrigante es la del rol de la Unión Europea en el sistema internacional, y el manejo de la política exterior desde la visión comunitaria. Mucho se ha hablado del surgimiento de la Unión como posible contrapeso del poder estadounidense, de lograr un ejército y una defensa común y poder actuar en el concierto internacional como un todo, pero no es común encontrar descripciones y/o explicaciones que permitan entender cómo se podría llegar a lograrlo. 

La política exterior es un área conflictiva dentro de la UE. Se la considera así porque probablemente sea el lugar donde es más explícita la cesión de soberanía por parte de un estado miembro hacia el órgano que tenga las facultades para llevarlas a cabo. Es un tema que provoca mucho recelo, y donde una vez lograda la unidad, posiblemente, haga que la Unión esté en un escalón más cerca de ser una entidad nunca antes vista, con muchas más semejanzas a un estado que a una organización internacional. Por todo lo que esto implica, es conflictiva.

En materia de relaciones exteriores, hay dos pilares: la economía, y la política exterior y de seguridad común (PESC). Este último fue establecido en el Tratado de Maastricht de 1992, y se fue reformando en los tratados que le siguieron. Aunque el primer pilar haya sido exitoso, el segundo continúa sin tener la preponderancia que se le quiere dar desde Bruselas. 

Actualmente, el encargado de mantener la continuidad de las relaciones internacionales es el Alto representante de la PESC, la secretaría general del Consejo y la Comisión . 

También existen otras oficinas que se ocupan de colaborar en esta área, como el Comité de Representantes Permanentes conformada por los embajadores de todos los estados miembros en la UE; el Comité político y de Seguridad, el cual lleva a cabo el seguimiento de situaciones críticas y examina todas las opciones que pueda llegar a tener la Unión para poder actuar unificadamente; el Comité Militar de la Unión Europea, compuesta por los representantes militares del los Jefes de Defensa y su tarea es aconsejar y recomendar sobre asuntos militares y dirige al Staff Militar de la Unión Europea de alerta temprana y crisis management.

El Tratado de Ámsterdam delinea los cinco objetivos que la PESC tiene que cumplir: proteger valores comunes, reforzar la seguridad de la UE, preservar la paz y reforzar la seguridad internacional, promover la cooperación internacional y desarrollar y consolidar la democracia y el ejercicio de la ley. Para poder lograrlos, hay diversas formas que la Unión tiene para llevar una posición común: la definición de principios y guías generales a través del Consejo Europeo; la decisión de estrategias comunes que se realizan para un país o situación individual (por ejemplo, se ha realizado para Rusia, entre otras) y cada estrategia especifica su objetivo, duración y recursos que también son puestas en marcha por el Consejo y la adopción de acciones conjuntas y posiciones comunes, decididas por el Consejo de Asuntos Generales. Además, hay Representantes Especiales en lugares donde hay conflictos, como en Etiopía, Afganistán o Medio Oriente . El resultado es una posición común para todos los miembros o la decisión de actuar conjuntamente, manejado desde la UE, que luego también defiende en organizaciones internacionales. En materia de seguridad y defensa también existen estos esfuerzos, como colaborar con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la idea de formar un cuerpo militar propiamente europeo, y las operaciones policiales, controles fronterizos y ayuda humanitaria que ya fueron puestas en marcha .

Ahora bien, es interesante ver cómo se manejaría la Unión Europea en el ámbito internacional si la constitución que actualmente está en debate entrara en vigor. Ésta, le da bastante importancia a la política exterior, y crea el Ministerio de Asuntos Exteriores de la Unión, la cual estaría a cargo de la PESC y sería el representante de la UE en esta materia. Allí se fusionarían el Alto Representante y el Comisario de Relaciones Exteriores(que formaba parte del Consejo). “Será tanto mandatario del Consejo en materia de política exterior y de seguridad común, como miembro de pleno derecho de la Comisión encargado de las responsabilidades que le incumban en el ámbito de las relaciones exteriores y el de coordinación de los demás aspectos de la acción exterior de la Unión. También presidirá el Consejo de Relaciones Exteriores (RELEX)” . Éste es un paso fundamental para poder lograr una mejor eficiencia y obtener una imagen inequívoca frente al mundo, ya que se unificaría todo lo referido a este aspecto bajo el mando del Ministerio. Igualmente, se le sigue otorgando el monopolio de la determinación de los intereses estratégicos de la Unión al Consejo a través del artículo III-293, volviendo al ministerio como una especie de “recomendador”, y la toma de decisiones seguirá siendo por unanimidad. Aquí se demuestra que en este aspecto de la Unión, se sigue optando por un diseño intergubernamental y no cambia en nada el funcionamiento actual, probablemente por la reticencia de los estados a ceder en materia de política exterior. También pueden haber abstenciones y a partir de allí no tendrá que aplicar la decisión el estado que lo haya hecho, pero deberá aceptar que sea vinculante para la Unión, según el artículo III-300. También éste considera las situaciones en donde se podrá decidir a partir del sistema de mayoría cualificada. Una vez tomada la decisión, el artículo III-294 y el III-297, aclaran que los estados deberán acatar la decisión sin reservas( por otro lado no deberían tenerlas ya que la decisión se tomó por unanimidad) y que serán vinculantes para todas las partes. 

En caso de que algún país quiera adoptar su propia política, deberá comunicarlo y mantener informado al Consejo, y nunca deberán ser contrarias a lo planteado desde Bruselas. El Parlamento también tendrá una participación en las relaciones internacionales. Tendrá que ser informado constantemente y dos veces al año se celebrará una reunión en donde se tocarán estos tópicos (art. III-304).

En materia de defensa, se prevé una Agencia Europea, que necesitará del Consejo para poder decidir su estatuto y sede, lo cual lo hará por mayoría cualificada. Podrá pertenecer a ésta cualquier miembro que así lo quiera, y cuando se vote en el Consejo cuestiones relacionadas con la agencia, sólo podrán votar aquellos que participen en ella (arts. III-311 y III-312).

También existe en la constitución una cláusula de solidaridad, pensada en términos similares a una seguridad colectiva, relacionada con ataques terroristas o catástrofes, ya sean naturales o humanas, donde los demás miembros, a pedido de las autoridades nacionales víctimas de la situación, le prestarán asistencia .

Como ya se ha dicho, la política exterior es muy difícil de coordinar para obtener un resultado único que coincida con todos los intereses nacionales de cada estado miembro, y por ello es un tema bastante conflictivo para la Unión Europea. De la misma manera que hay países que forman parte de la zona euro y otros no, algunos que prefieren un diseño más federal para la Unión y otros no, hay ciertos integrantes que no están tan de acuerdo con una mayor potestad de Bruselas para proceder en la arena internacional. A modo de ejemplo, Francia es muy precavido cuando se habla de esta cuestión, ya que una unificación en cuanto a las relaciones internacionales implicaría tal vez un acercamiento mayor a la visión que Estados Unidos tiene del mundo, por la fuerte influencia que tiene en ciertos países y la presencia del mayor aliado que los estadounidenses tienen en el continente: Gran Bretaña. Si esto llegara a ocurrir, la tradicional posición francesa se vería debilitada y por ahora, no es una situación deseable. Otros casos son los miembros nórdicos de la UE, como Finlandia y Suecia, cuyas tradiciones en política exterior se basan en una sólida base de neutralidad. Su participación en la Unión hace que muchas veces se contrapongan las posiciones y se encuentren bajo un debate interno en la que se tiene que defender la visión europea en sociedades que incluyen una fuerte condición de neutrales dentro de su propia identidad nacional.

Según Johan Eliasson, la razón por la cual estos países ingresaron a la Unión es básicamente por una cuestión de seguridad, ya que históricamente se vieron amenazados territorialmente, y además vieron la oportunidad de aprovechar la interdependencia económica que se vivía en ella. Sin embargo, existen diferencias entre estos dos estados. Mientras Finlandia es un poco más flexible y pragmático en sus políticas relacionadas con la Unión, Suecia es más duro, y no deja nunca de lado sus propias tradiciones. Al momento de aceptar el Euro, el resultado del referéndum fue negativo, y pasó a integrar el grupo de los únicos tres países que no utilizan al Euro como moneda. También se opone a una política exterior y de defensa comunes expresando el mismo temor que los franceses tienen, y a la cláusula de solidaridad propuesta por la constitución. Una demostración de su clara posición es su rotundo rechazo a una posible participación en la OTAN . Sin duda, las autoridades tanto suecas como finlandesas están intentando flexibilizar sus perspectivas para poder trasmitirles una mayor seguridad a sus ciudadanos y así poder seguir embarcándose en el proyecto europeo.

No obstante, el hecho de que estos estados, y otros más sean un poco “euroescépticos” y estén renuentes a que la UE empiece a tener un mayor peso en el ámbito internacional puede ser un impedimento para lograr una mayor proyección de la Unión y a la vez disminuyen la influencia que podría llegar a detentar en política exterior. Como dice Rafael Calduch Cervera, “la política europea de seguridad y defensa constituye el complemento necesario de la acción política y la gestión diplomática desarrolladas por la Unión Europea. El insuficiente desarrollo de este instrumento de proyección internacional, hipoteca la credibilidad y la eficacia de las iniciativas políticas exteriores de la Unión Europea que, a su vez, terminan erosionando la estabilidad y el crecimiento económico de la Europa integrada. El ejemplo del papel que desempeña la Unión Europea en el conflicto de Medio Oriente resulta esclarecedor. A pesar de ser el principal contribuyente de ayuda al desarrollo de esta zona, la Unión Europea ve supeditada su función mediadora al protagonismo ejercido por Estados Unidos, la única potencia que goza de los medios militares para respaldar sus iniciativas en la región” . Otros casos en los que se demostró la debilidad de Europa como unión fueron los Balcanes y el conflicto ruso con Chechenia. En estos ejemplos, no se está contemplando un posible liderazgo mundial en una posición contraria a Estados Unidos, sino que se está circunscribiendo a las zonas limítrofes de la Unión donde se debería establecer al menos una zona de influencia con la cual proteger su propia seguridad. 

Sin embargo, existe una traba mucho más importante y que incluso está institucionalizada desde el Tratado de Maastricht. Es un valor muy preciado para los estados miembros, y es un fundamento base para el funcionamiento de la Unión: es el principio de subsidiariedad. 

Este principio demuestra la intergubernalidad con la que la UE se viene manejando, porque gracias a éste, el papel primordial de los estados se refuerza. Bajo esta máxima, las instituciones que conforman la Unión Europea sólo pueden actuar en el momento que un estado miembro no es capaz de actuar eficazmente para llevar a cabo una determinada acción. Cuando la Unión desea intervenir porque lo considera necesario, es la Comisión la que debe presentar sus argumentos por escrito explicando el por qué opina de esa manera .

Según el diccionario de inglés Oxford, la definición de subsidiariedad se basa en que es “la idea en que una autoridad central debería tener una función subsidiaria, realizando sólo aquellas tareas que no pueden ser llevadas a cabo efectivamente por un nivel más inmediato o local. Además, idealmente o en principio, es una de las características del federalismo” . No nos resulta extraño este concepto justamente por esa razón, lo conocemos porque está presente en muchas constituciones nacionales. En el caso de la UE, este principio viene dándose desde su comienzo pero como ya se había mencionado, fue en 1992 cuando el Consejo definió qué era considerado subsidiario, y luego con el Tratado de Ámsterdam se logra adjuntarle un protocolo que explica el ámbito de aplicación que este principio tiene . No es difícil de creer que éste fue incorporado como una “salvoconducto” para los estados miembros que podían llegar a temer una intromisión, al dibujarse un límite a la actuación de la Unión. La subsidiariedad va acompañada por otros principios, que están bien especificados en la nueva constitución: el principio de atribución y el de proporcionalidad. Con respecto al primero, es aquel que delimita las competencias de la UE y se basa en que “toda competencia no 
atribuida a la Unión en la constitución corresponde a los estados miembros”, mientras que el segundo, tiene la función de asegurarse que toda acción realizada no será excesiva .

Todas las instituciones que conforman la Unión Europea son susceptibles al principio de subsidiariedad, y en caso de violarlo, puede ser presentada una denuncia en el Tribunal de Justicia de la UE. Esto es muy importante porque le da un gran control a las unidades mas pequeñas, como los propios estados o incluso las regiones. Ésta es la forma posterior que se tiene para lograr el control, pero también hay una forma previa, incorporada por la constitución: es la participación de cada parlamento nacional en el proceso legislativo. Cada vez que haya una propuesta hecha por la Unión, se la deberá enviar a todos los congresos de todos los estados miembros, y ellos analizarán si dicha propuesta atenta contra el principio de subsidiariedad. Si se considera que sí se está violando, la propuesta no se aprobará en el ámbito de la Unión, y deberá volverse a estudiar . Desde ya que estos mecanismos parecen no sólo complicados, sino que también aparentan muy lentos, ya a la burocracia propia de Bruselas, se incorpora la burocracia de cada parlamento, ¡lo que implica una manera diferente de llevar a cabo la tarea legislativa según cada cultura política en cada país!

Ahora bien, el principio de subsidiariedad no se aplica para todos los ámbitos. Existen una serie de categorías que delimitan los tipos de competencias. Están las competencias exclusivas de la Unión Europea, las competencias compartidas entre la Unión y los estados, las exclusivas de los estados, y aquellas en las que la Unión podrá llevar a cabo acciones sólo para apoyar, coordinar o complementar la acción de los estados. En la constitución, estas categorías se describen en el artículo I-12. La primera, la exclusiva de la UE, abarca aquellas acciones en las que ésta pueda legislar, y los estados deberán acoplarse a estas decisiones; en la compartida, ambos podrán hacerlo, y los estados podrán ejercer su competencia mientras la Unión no haya ejercido la suya o haya decidido dejar de ejercerla ; y en la exclusiva de los estados, la Unión no tiene competencia. 

A partir de esta división, se delimitan que ámbitos forman parte de qué tipo de competencia. Claro que a pesar de especificarlos, no es necesariamente exhaustivo, y con el artículo I-18 se incorpora una cláusula de flexibilidad en la que se puede agregar un ámbito dentro de la categoría de competencias compartidas, luego de ser propuesto por la Comisión y ser aprobado por el Parlamento, además del Consejo de manera unánime. En el ámbito de competencias exclusivas de la Unión, la lista es exhaustiva. Cabe destacar que el principio de subsidiariedad no se aplica a las competencias exclusivas, es decir las de la Unión y las de cada estado, sino que se aplica sólo a aquellas que sean compartidas por ambos.

Ahora bien, en materia de política exterior es bastante confuso entender bajo qué tipo de competencia cae. En la constitución, el artículo I-12, inciso 4, se indica que “la Unión dispondrá de competencia para definir y aplicar una política exterior y de seguridad común, incluida la definición progresiva de una política común de defensa”. Sin embargo, lo único relacionado con las relaciones internacionales estipulado por las competencias exclusivas es el inciso 2 del artículo correspondiente, el cual dice que “la Unión dispondrá también de competencia exclusiva para la celebración de un acuerdo internacional cuando dicha celebración esté prevista en un acto legislativo de la Unión, cuando sea necesaria para permitirle ejercer su competencia interna o en la medida en que pueda afectar a normas comunes o alterar el alcance de las mismas”. Tampoco se aclara demasiado en el artículo I-14, referido a las competencias compartidas, en las que sólo es nombrada la política relacionada con la ayuda humanitaria, que se podrá ejercer tanto desde la Unión como desde los estados.

El artículo que habla de la política exterior relacionada con las competencias de la Unión verdaderamente, es el artículo I-16. Pero éste sólo tiene dos incisos, los cuales serán transcritos a continuación:
“1. La competencia de la Unión en materia de política exterior y de seguridad común abarcará todos los ámbitos de la política exterior y todas las cuestiones relativas a la seguridad de la Unión, incluida la definición progresiva de una política común de defensa que podrá conducir a una defensa común.
2. Los estados miembros apoyarán activamente y sin reservas la política exterior y de seguridad común de la Unión, con espíritu de lealtad y solidaridad mutua, y respetarán la actuación de la Unión en este ámbito. Se abstendrán de toda acción contraria a los intereses de la Unión o que pueda mermar su eficacia.”

Entonces, ¿Bajo qué competencia cae? No es exclusiva porque no figura en la lista exhaustiva de ésta, y tampoco pareciera ser de las competencias compartidas porque si no, sin duda estaría incluida, y el artículo especial para la política exterior no aclara. Incluso da la impresión que fuera competencia exclusiva según lo redactado en el inciso 2 del mismo. Entonces, cabe llegar a la conclusión de que o es un área en la que la Unión sólo se dedica a apoyar, coordinar o complementar la acción de los estados, o es un ámbito exclusivamente de los estados miembros. Tampoco la sección dedicada a la acción exterior de la Unión (Titulo V) nos acerca un poco más a entenderlo.

A partir del mareo provocado por competencias, áreas, funciones, surgen dudas sobre cómo es realmente, y cómo podría llegar a ser, dado que siempre está dando vueltas en las cabezas de las autoridades la idea de profundizar la integración en materia de política internacional y seguridad. Aunque actualmente la Unión ha podido adoptar posiciones comunes, y ha acordado acciones para llevarlas a cabo de manera conjunta , básicamente son decisiones que tienen un carácter más político y de “demostración”, que de eficaces y de real poder. Algunas posiciones que se lograron, como sobre la situación en Balcanes, la no proliferación o la lucha contra el terrorismo, son posiciones que no implican realmente ninguna cesión de potestades a la Unión, ya que son meras declaraciones. Además, ¡nadie se va a oponer por ejemplo, a una declaración condenando al terrorismo! 

En cuanto a las acciones, entre ellas operaciones de retirada de minas en África o el nombramiento de enviados especiales en zonas conflictivas como Oriente Medio , se nota que se pudieron lograr porque en sí no son actividades que se introducen de lleno en un tema, es decir, el tipo de riesgo es menor, y además de manera conjunta sin duda reduce los costos que de otra forma gastaría un estado individualmente, y quedaría mal ante el resto de los miembros, pareciéndose a un “llanero solitario”. Todos estos pensamientos llevan a la conclusión que la política exterior comprometida, la que tiene un mayor peso a nivel internacional (y esto sin desmerecer a las acciones llevadas a cabo, que claramente aportan su grano de arena en las situaciones mencionadas), queda en la competencia exclusiva de los estados. 

¿Cómo se podría, entonces, mejorar este aspecto de la UE? Si la política exterior fuera un ámbito que estuviera inserto en la competencia compartida, el principio de subsidiariedad surgiría inmediatamente. Y así, con la necesidad de llegar a un acuerdo unánime y obtener el permiso imprescindible para poder actuar, se reduciría casi totalmente las posibilidades que la Unión podría llegar a tener de conducirse de una forma creíble como un todo. Nuevamente se llegarían a declaraciones políticas que sin duda mejorarían la imagen europea dentro del sistema, pero no impulsarían su performance. 

Si la Unión Europea va a continuar siendo intergubernalista en este ámbito, el principio de subsidiariedad es totalmente lógico y está acorde con la escuela realista en que el estado es el actor más importante y tiene que asegurar su interés nacional. Pero si la Unión pretende avanzar más hacia un sentido abarcador e integrador, deberán los estados ir cediendo más soberanía a Bruselas en esta materia progresivamente, hasta llegar a la competencia exclusiva, pasando por el estadio de la compartida para lograr la gradualidad requerida en una cuestión tan importante como esta.

Conclusión
A lo largo de este trabajo se han descrito los debates que existen actualmente sobre la Unión Europea. Su importancia reviste en ver cómo son analizados las deficiencias que la Unión tiene, para poder seguir avanzando en este proyecto único en la historia de Europa y del mundo. Para los argentinos, siempre resultaron fascinantes todos los acontecimientos que fueron ocurriendo en el viejo continente a lo largo de los siglos, y continuamente se intentó “copiar” todas las innovaciones que se fueron realizando allí. Por eso es que tiene un valor muy especial el hablar de la Unión, y es fundamental conocer el funcionamiento de la misma y su progresiva evolución para poder conformar nuestra política exterior para con ésta y sus estados miembros de una manera lógica y correcta.

Se pudieron observar dos tipos de debates, los cuales fueron distinguidos entre aquel considerado más teórico, en donde distintas escuelas de pensamiento analizaban el tipo de diseño que la Unión debería haber logrado; y el tipo de debate más práctico, que estamos transitando hoy en día, el cual se dedica a analizar los problemas de funcionamiento que la UE está teniendo, como el llamado déficit democrático, que incluye una falta de representatividad real. Por supuesto que este debate actual no es que deja de lado las teorías, pero las pone a la orden de la problemática y no al revés. En el primero se nota que cada escuela teórica moldeaba al proyecto europeo según sus premisas, mientras que en el segundo, las teorías se pueden “mezclar” en pos de una explicación más correcta de un fenómeno que no se basa en una sola forma de pensamiento teórico. Estos dos debates, básicamente se interrelacionan y el primero no desapareció del todo, sino que está subyacente de alguna manera.

Por otro lado, se encontraron dos sub-debates más dentro de las discusiones prácticas que en la actualidad se están dando, los cuales se producen paralelamente. Ellos se basan en las opiniones de las elites (conformadas por la clase política y los académicos) y las de los ciudadanos sobre qué áreas deberían formar parte de las competencias de la Unión, y cuáles no deberían serlo, manteniéndolas bajo el cuidado estatal tradicional. En general, eran las elites las que eran más propicias a querer delegar mayores ámbitos a Bruselas, mientras que la ciudadanía es más cautelosa y teme por la desaparición del modelo económico que caracteriza a la mayoría de los estados europeos, llamado “Modelo Social”. Un dato interesante encontrado es que los ciudadanos tienden a apoyar en mayor o menor medida a la Unión dependiendo de su acuerdo o no con las políticas tomadas por sus propios gobiernos nacionales, y dependiendo de la información que tengan respecto de la UE.

Una inquietud que se está dando entre los académicos europeos es la cuestión de la necesidad de que exista una identidad europea para que la integración se pueda llevar a cabo de una forma completa, e incluso se cuestiona la sanción de una posible constitución sin que se dé primero esta identidad, considerando que si no, la carta magna carecería de sentido. En esta posición se puede ver que está implícita la concepción tradicional de lo que un estado es. Si se considera que los estados europeos comparten una historia, factores culturales, sociales y políticos, visiones comunes sobre determinadas situaciones y proyectos comunes, como lo es la Unión Europea, entonces se puede considerar que si no existe ya, se está dando el proceso de la construcción de la identidad propia europea. La clave no está en pensar lo que es convencional, sino entender que la Unión es un proyecto único que está en constante evolución. No hay que considerar una conceptualización tradicional que sirve para las unidades estatales, sino que la Unión precisa remodelarla para que pueda encajar en su molde. La identidad europea no implica erradicar las identidades nacionales de cada miembro, sino que se deben sumar a la propiamente europea. En ese sentido, Alemania parece ir bien encaminada .

En el 2005, una crisis en el seno de la Unión surgió, por la negativa respuesta de los ciudadanos a la constitución presentada. Sin duda, que Francia haya sido el país iniciador de la crisis puso en duda la continuación de la integración y se pudieron detectar nuevamente fracturas internas. Entonces uno se pregunta qué es lo qué dice esta constitución para tener semejante impacto en la gente, y al mirarla de cerca la respuesta es que no difiere mucho de lo que hoy en día es. En realidad este Tratado de Constitución hace pocas reformas al funcionamiento actual de la Unión, y su objetivo primordial es unificar todos los tratados sueltos que la Unión fue produciendo a lo largo de su historia para simplificar el entendimiento por parte de la ciudadanía y ayudar a mejorar el funcionamiento propio de la organización, tratando de modificar todos los “déficits” que la UE tiene. Pero aparentemente nada de eso logra. Además de su largo (que podría llegar a ser entendible por la complejidad que la Unión supone), no es para nada clara ni tampoco parece hacer más simples los mecanismos. Luego de leerla uno termina con la sensación de estar más confundido que antes. Por lo que hasta que no se mejore la “redacción” de la misma, no es muy probable que tenga una mayor aceptación entre las personas. Sin embargo, la idea de tener una única constitución es bastante atrayente y tiene un gran significado que la hace valiosa. Por supuesto que la Unión Europea no va a morir por no haber logrado la totalidad de las ratificaciones, y además el proceso constitucional está en un período de revisión para volver a ser presentada. Es más, la Unión tiene como una constitución implícita que se remonta a toda esta red de tratados que se intenta unificar, por lo que la decepción se da por no poder haber cumplido el siguiente paso, un paso que es básicamente psicológico, pero que tiene un significado importante: el de una constitución para toda Europa.

Por último, se revisó el funcionamiento de la Unión en relación al área de política exterior, cuestión que también forma parte de las inquietudes del momento. Actualmente, a pesar de que la Unión tiene la potestad de emitir posiciones comunes y llevar a cabo acciones en conjunto, sigue siendo un ámbito puramente intergubernamental. Todavía los estados, guiados por una lógica realista, mantienen la capacidad de dictar su propia política exterior respecto a lo considerado “alta política” (ya que lo que es conocido como baja política-lo relacionado con lo económico y comercial- forma parte del primer pilar de la Unión, y allí ésta tiene mayores competencias), y la actuación de la UE se ve reducida a declaraciones o intervenciones pequeñas dentro de políticas de una mayor proporción organizadas por otros estados u organizaciones (llámese Estados Unidos u OTAN, para mayores precisiones). 

La Unión Europea en su nueva constitución, al igual que como funciona actualmente, tiene delimitaciones respecto a las competencias pertenecientes a Bruselas, los estados miembros individualmente o aquellas que ambos comparten. En este último caso se aplica el principio de subsidiariedad, por el cual la unidad mayor sólo actuará cuando las unidades más pequeñas no lo puedan hacer eficazmente o directamente no estén capacitadas para hacerlo. Pues bien, el campo de la política exterior no está incluida explícitamente en ninguna parte, y se podría deducir que básicamente es una competencia exclusiva de los estados miembro, limitando a la Unión a apoyar o acompañar a ellas o a realmente actuar cuando a éstas no les convenga hacerlo individualmente.

Desde la caída de la Unión Soviética, muchos se han preguntado si la Unión Europea podía ser la potencia que le pudiera hacer frente al hegemón estadounidense. Por supuesto que cabe esta posibilidad, pero la respuesta que se encuentra hoy en día no es muy positiva. Para que la Unión pueda empezar a ser un actor importante dentro del sistema internacional faltan muchas condiciones y para que se puedan dar, el tiempo es el factor primordial. 

Algunas de las condiciones se relacionan con la necesidad de tener, por ejemplo, una fuerza de seguridad y defensa que vaya llevando con el correr de los años a una integración de los ejércitos nacionales hasta lograr uno solo. Aquí no bastaría con tener a las fuerzas de la OTAN, porque como ya es conocido tiene una gran influencia de otros actores. Por otro lado, también se requiere de una política exterior propia, que combinada con la fuerza armada europea harían que la presencia de Europa en el mundo tuviera un prestigio y un peso real. Esto no pasará hasta que la Unión empiece a tener en la práctica una competencia inicialmente compartida con los estados en esta materia e ir evolucionando hasta que la competencia exclusiva la tenga la UE.

La idea de que la Unión sea una gran potencia no está presente en los debates de hoy, pero sin embargo es interesante tener en cuenta que para que la Unión Europea continúe desarrollándose, éstos y otros pasos habrá que dar para que no pierda su esencia y no se estanque en un mero “gigante comercial”. Los cambios no se lograrán de un día para el otro, ni se pretende que así lo sean sino que serán muy lentos y graduales, y habrán otras generaciones que tal vez lo puedan presenciar.

La historia en Europa ha hecho que un proyecto totalmente diferente a cualquier otra cosa que se haya intentado viera la luz. No es ocasional que sea en ese continente y no en otro: las guerras, la geografía, la interdependencia lo han logrado. Luego de ser la Comunidad del Carbón y el Acero y la Comunidad Económica Europea, se pasó a ser la Unión Europea, en donde se sentaron las bases para convertirse en algo más que una organización internacional especializada en el campo económico-comercial. Ahí es donde está parada la Unión hoy. Logró unificar la moneda, y muchas otras cuestiones, a pesar de la complejidad que esto representa. Ahora es el turno de unificar una constitución y empezar a ver cuál será el próximo paso que se dará. Sin duda, la Unión podrá vencer las divergencias y nos volverá a sorprender. Por algo la frase que la caracteriza en “unida en la adversidad”.

Bibliografía
· Tratado de Constitución Europea
· http://europa.eu.int
· http://europa.eu.int/abc/panorama/howorganised/index_es.htm
· http://europa.eu.int/abc/12lessons/index_es.htm

Libros
· Calleo, David. “Old Europe and new Europe”. Rethinking Europe’s future. Chapter one. Princeton University Press, 2001.
· O’neill, Michael. The politics of european integration. London: Routledge, 1996.

Noticias periodísticas
· Algañaraz, Julio. La nueva Unión Europea, un avance lleno de riesgos. En Diario Clarín. Sección Política internacional, 15 de diciembre de 2002. Pág. 39.
· Algañaraz, Julio. Europa juega hoy su futuro en Roma. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 4 de octubre de 2003. Pág. 26.
· Algañaraz, Julio. Fue un fracaso la cumbre de la UE. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 14 de diciembre de 2003. Pág. 29.
· Avignolo, María Laura. Europa discute su Constitución. En Diario Clarín. Sección Política internacional, 1 de marzo de 2002. Pág. 33.
· Avignolo, María Laura. En Irlanda va ganando el “si” a la ampliación europea. En Diario Clarín. Sección Política internacional, 20 de octubre de 2002. Pág. 32.
· Avignolo, María Laura. En una ampliación histórica, nació la Unión Europea de 25 miembros. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 2 de mayo de 2004. Pág. 24.
· Avignolo, María Laura. Tras la fiesta, los grandes desafíos. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 2 de mayo de 2004. Pág. 25.
· Avignolo, María Laura. Una Francia partida en dos vota hoy la Constitución Europea. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 29 de mayo de 2005. Pág. 22.
· Avignolo, María Laura. Gran bretaña desoyó a la UE y enterró la Carta Europea. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 7 de junio de 2005. Pág. 25.
· Avignolo, María Laura. Europa, al borde de una nueva crisis. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 14 de junio de 2005.
· Avignolo, María Laura. El día en que varios jefes de Estado casi trompean a Blair. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 21 de junio de 2005. Pág. 19.
· Avignolo, María Laura. La UE logró aprobar su presupuesto. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 18 de diciembre de 2005.
· Bernstein, Richard. 2 ‘No´ votes in Europe: The anger spreads. En The New York Times. www.nytimes.com. June 2, 2005.
· Blair’s European dilemma. En The Economist. Sección Global Agenda. www.economist.com. May 8th 2001.
· Bowley, Graham. European leaders intensify criticism of Blair’s priorities. En The New York Times. www.nytimes.com. June 23, 2005.
· Bush recibió a los líderes de la UE y les pidió una Europa fuerte. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 21 de junio de 2005. Pág 18.
· Building a better Europe. En The New York Times. www.nytimes.com. June 4, 2005.
· Candi, Victor Hugo. Europa debate la creación de la primera democracia continental. En Diario Ámbito Financiero. Buenos Aires, 20 de octubre de 2003. Pág. 18.
· Cowell, Alan. Britain suspends referendum on European Constitution. En The New York Times. www.nytimes.com. June 7, 2005.
· El destino de la Constitución de la UE, un gran enigma. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 31 de mayo de 2005. Pág. 21.
· El parlamento más grande del mundo nace en la Unión Europea. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 13 de junio de 2004. Pág. 20.
· Enlarging the Union. En The Economist. Sección Global agenda. www.economist.com. June 13th 2001.
· Europa una Alemania débil. En La nación online. www.lanacionline.com. 19 de septiembre de 2005.
· Europe says no to a defense system of its own. En Le Monde Diplomatique. July 1997.
· European Parliament calls for a Constitution by 2009. En Europa newsletter. Issue 73, 26 January 2006.
· Fitoussi, Jean-Paul. La débil y fuerte Unión Europea. En Diario Clarín. Sección Opinión, tribuna abierta, 3 de julio de 2001. Pág. 17.
· Francia dijo no a la Constitución Europea. En Diario La U. Sección El Mundo, 30 de mayo de 2005. Pág. 11.
· Frankberg, Günter. “Corremos el riesgo de construir una Europa sin europeos”. En Diario Clarín. Sección Zona, conversación a fondo, 9 de mayo de 2004. Pág. 37.
· Friedman, Thomas. Follow the leapin’ leprechaun. En The New York Times. www.nytimes. July 1, 2005
· Gathani, Batuk. Fears of German hegemony reign. En The Hindu. May 2, 2001.
· Gerhard Schröder’s EU vision. En The economist. Sección Global Agenda, may 3rd 2001. www.economist.com.
· Histórico acuerdo para negociar el ingreso de Turquía a la Unión Europea. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 4 de octubre de 2005. Pág. 26.
· Hoy se inicia la cumbre de la UE. En Diario La U. Sección El Mundo, 16 de junio de 2005.
· Holanda tampoco. En Diario La U. Sección El Mundo, 2 de junio de 2005. Pág. 11.
· Hungarians vote ‘yes´ to EU. En BBC news. http://news.bbc.co.uk/go/pr/fr/-/2/hi/europe/2941561.stm. 2003/04/12.
· La UE , al borde de otra crisis por Turquía. En La nación online. Www.lanacionline.com. 3 de octubre de 2005.
· La Unión Europea, en su peor momento. En Diario La U. Sección El Mundo, 15 de junio de 2005. Pág. 10.
· Los checos le dijeron sí a Europa. En Diario Clarín. Sección Política internacional, 15 de junio de 2003. Pág. 31. 
· Luzzani, Telma. Dramático llamado de Francia y Alemania a la Unión Europea. En Diario Clarín. Sección El Mundo, 5 de junio de 2005. Pág. 22.
· Missing the big picture in Brussels. En The New York Times. www.nytimes.com. June 20, 2005.
· Nye, Joseph. La era Bush y la gran Europa. En Diario Clarín. Sección Zona, fronteras, 30 de mayo de 2004. 
· Polonia vota su ingreso a la UE. En Diario Clarín. Sección Política internacional, 8 de junio de 2003. Pág. 35.
· Sciolino, Elaine. French voters soundly reject European Union Constitution. En The New York Times. www.nytimes.com. May 30, 2005.
· Sciolino, Elaine. French no vote on European Constitution rattles continent. En The New York Times. www.nytimes.com. May 31, 2005.
· Sciolino, Elaine. Europe’s next problem is all about money. En The New York Times. www.nytimes.com. June 16, 2005.
· Sciolino, Elaine. European Union’s heated budget negociations collapse. En The New York Times. www.nytimes.com. June 18, 2005.
· The French non. En The New York Times. www.nytimes.com. June 1, 2005.
· Toda Europa discute sobre la Constitución. En Diario La U. Sección El Mundo, 3 de junio de 2005. Pág. 14.
· Torrent, Ramón. “Europa se amplió, pero perdió fuerza y orientación”. En Diario Clarín. Sección Zona, conversación a fondo, 14 de noviembre de 2004. Pág. 38.
· Una Europa no tan unida. En Diario Clarín. Sección Económico, 21 de septiembre de 2003. Pág. 11.

Publicaciones 
· Abromeit, Heidrun and Wolf , Sebastián. Will the Constitutional Treaty contribute to the legitimacy of the European Union? En European integration Online Papers. Vol. 9, nº11. http://eiop.or.at/eiop/texte/2005-011a.htm. 12/8/2005. 
· Bailer, Stefanie. Bargaining success in the European Union. En European Union Politics. London, Sage Publications, 2004. Volume 5. http:// cac.sagepub.com/cgi/content.
· Banchoff, Thomas. German identity and European integration. En European Journal of International relations. London, Sage Publications,1999. http:// cac.sagepub.com/cgi/content.
· Bastida Vilá, Benjamín. Efectos sociales de la ampliación de la Unión Europea.Boletín ICE Económico, Nº. 2797. Madrid, del 23 de febrero al 7 de marzo del 2004. http:://dialnet.unirioja.es
· Bauer, Michael. Reforming the European Comission-a (missed?) Academic opportunity. En European Integration Online. Vol. 6, nº8. http://eiop.or.at/eiop/texte/2002-008a.htm. 1/7/2002.
· Beneyto, José María. La nueva reforma política de Europa. En Nueva revista de política, cultura y arte. www.nuevarevista.net.
· Besson, Samantha. Sovereignty in conflict. En European Integration Online Papers. Vol. 8, nº15. http://eiop.or.at/eiop/texte/2004-015a.htm. 23/9/2004.
· Brinegar, Adam, Jolly, Seth. Location, location, location. En European Union Politics. London, Sage Publications, National Contextual Factors and Public. Volume 6, 2005. http://cac.sagepub.com/cgi/content.
· Brown, Garrett Wallace. State sovereignty, federation and Kantian Cosmopolitalism. En European Journal of International relations. London, Sage Publications, 2005. vol.11 (4):495-522. http:// cac.sagepub.com/cgi/content.
· Calduch Cervera, Rafael. La contribución de la UE a un mundo globalizado. En La musa. www.ucml.es/lamusa.
· Carey, Sean. Undivided loyalties. En European Union Politics. London, Sage Publications. Volume 3, 2002. http::// cac.sagepub.com/cgi/content.
· Cederman, Lars-Erik. The EU’s external boundary. En European Integration Winter 1999/week 7.
· Conferencia de los representantes de los gobiernos de los estados miembros. Bruselas, 18 de junio de 2004
· De Areilza, José. El gran derbi constitucional. http://dialnet.unirioja.es
· De Niza a Roma: el camino hacia la Constitución. Acción exterior. www.juntadeandalucia.es
· Eilstrup- Sangiovanni, Mette and Verdier, Daniel. European Integration as a solution to war. En European Journal of International relations. London, Sage Publications, 2005. Vol. 11. http:// cac.sagepub.com/cgi/content.
· Farrell, Henry and Héritier, Adrienne. Formal and informal institutions under codecision: continuos constitutional building in Europe. En European Integration Online papers. Vol. 6, nº3. http://eiop.or.at/eiop/texte/2002-003a.htm. 12/3/2001.
· Häberle, Peter. “Representación” en la Unión Europea- una contribución a una teoría constitucional europea.
· Habermas, Jürgen. ¿Por qué la Unión Europea necesita un marco constitucional? Boletín Mexicano de Derecho Comparado, 2005. www.bibliojuridica.org
· Hooghe, Liesbet. Europe divided? En European Union Politics. London, Sage Publications. Volume 4, 2003. http://cac.sagepub.com/cgi/content 
· Hug, Simon. The state that wasn’t there. En European Union Politics. Forum section. London, Sage Publications. Volume 4, 2003. http://cac.sagepub.com/cgi/content
· Jachtenfuchs, Markus, Diez, Thomas and Jung, Sabine. Which Europe?Conflicting models of a legitimate European Political Order. En European Journal of International relations. London, Sage Publications, 1998. vol. 4. http://cac.sagepub.com/cgi/content.
· Jacquot, Sophie and Woll, Cornelia. Usage of European Integration-Europeanisation from a Sociological perspective. En European Integration Online Papers. Vol.7, nº12.http://eiop.or.at/eiop/texte/2003-012a.htm. 30/12/2003.
· Jansen, Thomas. Reflections on european identity. European Commission. Forward Studies Unit. Working paper, 1999.
· La subsidiariedad. www8.Madrid.org/gema
· La Unión Europea y el mundo. Serie: Europa en movimiento. Luxemburgo: Oficina de publicaciones oficiales de las Comunidades Europeas, 2001. www.europa.eu.int/comm/world.
· Luedtke, Adam. European integration, public opinion and inmigration policy. En European Union Politics. London, Sage Publications, volume 6, 2005. http://cac.sagepub.com/cgi/content.
· Martin y Pérez de Nanclares, José. El incierto futuro de la Unión Europea.¿Constitución Europea o dos velocidades? En Boletín quincenal de Información Europea. Opinión, 2ª de marzo de 2004, 152 número de zenbakia. Red vasca de información Europea (REVIE)
· Perera Gómez, Eduardo. El impacto de la ampliación sobre la proyección exterior europea. Boletín ICE Económico, nº. 2797. Madrid, del 23 de febrero al 7 de marzo de 2004. http://dialnet.unirioja.es. 
· Pollack, Mark. International Relations theory and European integration. EUI working papers. Robert Schuman Centre for Advanced Studies. European University Institute. 2000.
· Radaelli, Claudio. Europeanisation: solution or problem? En European Integration Online Papers. Vol.8, nº16. http://eiop.or.at/eiop/texte/2004-016a.htm. 6/10/2004.
· Resumen del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa. 28 de junio de 2004. http://europa.eu.int/constitution
· Sáenz de Santa María, Paz Andrés. La reforma de las instituciones de la Unión Europea en la perspectiva de las ampliaciones. ICE, la quinta ampliación de la UE. Agosto-septiembre 2003, nº 809. http://dialnet.unirioja.es
· Schilling, Theodor. Subsidiarity as a rule and a principle, or: taking subsidiarity seriously. Revised version, 1995. www.jeanmonnetprogram.org
· Schneider, Gerald, Verdier, Daniel. Introduction: Democratic institutions for a new Europe. En European Union Politics. London, Sage Publications, volume 4, 2003 . http://cac.sagepub.com/cgi/content
· Schneider, Heinrich. The Constitution debate. En European Integration online Papers. Vol. 7, nº4. http://eiop.or.at/eiop/texte/2003-004a.htm. 31/3/2003.
· Sistema de competencias, procedimiento decisorio e instrumentos legislativos. Acción exterior. www.juntadeandalucia.es
· Stokman, Frans, Thompson, Robert. Winners and losers in the European Union. En European Union Politics. London, Sage Publications, volume 5, 2004. http://cac.sagepub.com/cgi/content
· Subsidiarity. http://en.wikipedia.org/subsidiarity
· Taibo, Carlos. Diez sugerencias para repensar, críticamente, la Unión Europea. En Revista interuniversitaria de formación del profesorado. 18(3), 2004. 107-124.
· Theories of European Integration. http://www.jpes.euv-frankfurt-o.de/Lehre/wise2005/Theories%20of%20European%20integration.dochttp://www.jpes.euv-frankfurt-o.de/Lehre/wise2005/Theories%20of%20European%20integration.doc
· Valenzuela, Fernando. La política exterior de la Unión Europea:desafíos y realidades. En Ciclo Desayunos europeos de la Fundación CIDOB. www.cidob.org/castellano/programas/programaeuropa/peuropa.cfm
· Vössing, Konstantin. Nationality and the preferences of the European public toward EU policy-making. En European Union Politics. London, Sage Publications, volume 6, 2005. http://cac.sagepub.com/cgi/content
· Wivel, Anders. The power politics of peace. En Cooperation and conflict: Journal of the Nordic International Studies Association. London, Sage publications, 2004. Vol. 39. http:// cac.sagepub.com/cgi/content.

AUTORA:
Lic. Bárbara Garcia

DATOS DEL AUTOR
Bárbara García es Licenciada en Relaciones Internacionales, egresada de la Universidad del Salvador de Argentina. Actualmente es auxiliar de cátedra de Políticas Exteriores Latinoamericanas en la Facultad de Ciencias Sociales de la misma universidad en la que se graduó. Es experta en Unión Europea, y dentro del ámbito sudamericano, se especializa en la política exterior de Ecuador.
Para contactarla, se puede enviar un e-mail a barbara.garcia@mail.salvador.edu.ar.

1] Besson, Samantha. Sovereignty in conflict. En European Integration Online Papers. Pág. 3

[2] Traducción propia. Ibídem, “Cooperative sovereignty in Europe”. Pág. 18

[3] Ibídem. Pág. 18

[4] Toda la información relacionada con la estructura de la UE fue obtenida del site oficial. http://europa.eu.int/abc/panorama/howorganised/index_es.htm y http://europa.eu.int/abc/12lessons/index_es.htm

[5] Propia Traducción. Theories of European Integration. http://www.jpes.euv-frankfurt-o.de/Lehre/wise2005/Theories%20of%20European%20integration.doc
http://www.jpes.euv-frankfurt-o.de/Lehre/wise2005/Theories%20of%20European%20integration.doc

[6] Traducción propia. Haas, Ernst. En Theories of European Integration. http://www.jpes.euv-frankfurt-o.de/Lehre/wise2005/Theories%20of%20European%20integration.doc
http://www.jpes.euv-frankfurt-o.de/Lehre/wise2005/Theories%20of%20European%20integration.doc

[7] Eilstrup-Sangiovanni, Mette y Verdier Daniel. European Integration as a solution to war. En European Journal of International Relations

[8] Traducción propia. Dinan, Desmond. En Theories of European Integration. Op. cit

[9] Traducción propia. O’Neill, Michael. “Functionalism in the European context” En  The politics of European Integration. Pág 35.

[10] O’neill, Michael. “The statecentric paradigm”. En  The politics of European Integration. Pág. 55.

[11] O’neill, Michael. “The meaning of confederalism”. En  The politics of European Integration. Pág. 71.

[12] Traducción propia. O’neill, Michael. “European confederalism in practice”. En The politics of European Integration. Pág. 75.

[13] Traducción propia. Rosamond, Ben. En Theories of European Integration. Op.Cit 

[14] Wivel, Anders. The power politics of peace. En  Cooperation and conflict: Journal of the NordicInternational Studies Association. Pág. 6

[15] O’neill, Michael. “Regional integration and the two level game”. En The politics of European Integration. Pág. 93.

[16] Traducción propia. Rosamond, Ben. En Theories of European Integration . Op. Cit

[17] Traducción Propia. Pollack, Mark. “Liberal intergovernmentalism and its critics”. En International Relations Theory and European Integration. Pág. 4

[18] Ibídem. Pág 5

[19] Traducción propia. O’neill, Michael. “Integration as a hybrid process: competing paradigms and mixed metaphors”. En The politics of European Integration. Pág. 82.

[20] Hug, Simon. “Federalism and the size of nations”. The State that wasn’t there. En European Union Politics. Pág. 3.

[21] Hug, Simon. Notes. The State that wasn’t there. En European Union Politics. Note Nº 3.

[22] Eilstrup-Sangiovanni, Mette; Verdier, Daniel. “Conclusion”. European Integration as a solution to war. En  European Journal of International Relations. Pág.29.

[23] Traducción propia. “Análisis, scholarly judgement and zeitgeist”. The constitution debate. En  European Integration Online Papers. Pág. 8.

[24] Gerhard Schröeder’s EU vision. En The Economist. 03/05/01.www.economist.com

[25] Bailer, Stefanie. “ The power and legislative  success of EU actors”. En Bargaining success in the European Union. European Union Politics. Pág. 12.

[26] Hug, Simon. “Accountability and the separation of powers”. The state that wasn’t there. En  European Union Politics.

[27] Schneider, gerald y Verdier, Daniel. “About the articles in this issue”. Introduction: democratic institutions for a new Europe. European Union Politics. Pág. 3

[28] Ibídem

[29] Hooghe, Liesbet. Europe divided?. En European Union Politics.

[30] Hooghe, Liesbet. “Functional logic”. Europe divided?. En European Union Politics. Pág. 292 (12).

[31] Brinegar y Jolly en su paper Location, location, location hacen un estudio al respecto, y también Carey en su paper Undivided Loyalties lo toma cuando habla del apoyo público a la UE. Ambos papers son de European Union Politics.

[32] Carey, Sean. “National identity”. Undivided loyalties. En European Union Politics. Pág. 4

[33] Vössing, Konstantin. “Measuring the independent variable ‘Nationality’ and control variables”. Nationality and preferences of the European Public toward EU Policy-making. En European Union Politics. Pág. 5

[34] Vössing, Konstantin. “Explaining national deviations for Great Britain, Italy and Germany”. Nationality and preferences of the European Public toward EU Policy-making. En European Union Politics. Pág. 18

[35] Banchoff, Thomas. German identity and european integration. En European Journal of International Relations.

[36] Schneider, heinrich. “Continuities and innovations in the constitution debate”. The Constitution debate. En European Integration Online Papers. Pág. 10

[37] De Niza a Roma: el camino hacia la constitución. www.juntadeandalucía.es

[38] Bosoer, Fabián. Entrevista a Günter Frankberg. “Corremos el riesgo de construir una Europa sin Europeos”. En Diario Clarín. Zona, 9 de mayo de 2004.

[39] “European Parliament calls for a constitution by 2009”. En Newsletter de la Unión Europea. Issue 73, 26/01/06

[40] Ver Hug, Simon ; Taibo, Carlos.

[41] “Resumen del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa”. 28 de junio de 2004. http://europa.eu.int/constitution

[42] Para más información, ver “Resumen del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa”. 28 de junio de 2004. http://europa.eu.int/constitution

[43] Abromeit, Heidrun; Wolf, Sebastian. “The constitutional elements of the treaty”. Will the Constitutional Treaty contribute to the legitimacy of the European Union?. En  European Integration Online Papers. Pág. 10

[44] Martín y Pérez de Nanclares, José. “Luces y sombras del proyecto de constitución”. El incierto futuro de la Unión Europea. ¿Constitución europea o dos velocidades? En Boletín quincenal de información europea. 2ª de marzo de 2004.

[45] Abromeit, Heidrun; Wolf, Sebastian. “The constitutional elements of the treaty”. Will the Constitutional Treaty contribute to the legitimacy of the European Union?. En  European Integration Online Papers. Pág. 11 

[46] “Relaciones exteriores: un compromiso a escala mundial”. La Unión Europea y el mundo. En  Europa en movimiento. http://europa.eu.int/comm/world

[47] Common Foreign & Security Policy. http://europa.eu.int.

[48] Relaciones Exteriores: un compromiso a escala mundial. La Unión Europea y el mundo. En  Europa en movimiento. http://europa.eu.int/comm/world

[49] “Un marco institucional renovado”. Resumen del Tratado por el que se establece una Constitución para Europa.  http://europa.eu.int/constitution

[50]  Titulo V, “acción exterior de la Unión”. Constitución Europea. http://europa.eu.int

[51] Eliasson, Johan. Traditions, identity and security: the legacy of neutrality in Finnish and Swedish security policies in light of european integration. En European Integration Online Papers. 2004

[52] Calduch cervera, Rafael. “Los instrumentos de proyección internacional de la UE”. La contribución de la UE a un mundo globalizado. En  www.ucml.es/lamusa

[53] Hooghe, Liesbet. “Functionality”. Europe divided? En European Union Politics. Pág  288 (8)

[54] Traducción propia. Definición de Subsidiarity. http://en.wikipedia.org/subsidiarity

[55] Antecedentes. La subsidiariedad. www8.Madrid.org

[56] Artículo I-11 . Titulo III De las competencias de la Unión. Tratado de Constitución.

[57] Ejercicio de las competencias y principio de subsidiariedad. Sistema de competencias, procedimiento decisorio e instrumentos legislativos. En  Acción exterior. www.juntadeandalucia.es

[58] Artículo I-12 Categorías de competencias. Título III de las competencias de la Unión. Tratado de constitución

[59] “Política exterior y de seguridad común”. La unión Europea y el mundo. Europa en movimiento.http:/europa.eu.int/comm/world

[60] Ibídem

[61] Banchoff, Thomas.“Germany’s european identity”. German identity and European integration. En European Journal of International Relations. Pág. 18



Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados