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La dimensión política y su influencia en las Instituciones

Resumen: El presente trabajo es producto de un análisis acerca de los procesos de reconceptualizacion de las instituciones y de los factores que coadyuvan a su funcionamiento. Apunta reconocer la influencia directa del contexto político que las rodea para el logro o no de la eficiencia y eficacia en el cumplimiento de los objetivos para las que fueron creadas.

Publicación enviada por Lic. Patricia Whelan




 


El presente trabajo es producto de un análisis acerca de los procesos de reconceptualizacion de las instituciones y de los factores que coadyuvan a su funcionamiento. Apunta reconocer la influencia directa del contexto político que las rodea para el logro o no de la eficiencia y eficacia en el cumplimiento de los objetivos para las que fueron creadas.

Las conductas de quienes las conforman suponen una identidad evidentemente condicionada por variables endógenas y exógenas: los particulares mundos de creencias y costumbres y los entornos sujetos a una dinámica social propia de la actualidad.

Quienes indagan, reflexionan acerca de una dimensión especifica, el sistema político en el que están insertas las instituciones, y hasta qué punto condicionan o determinan la satisfacción de las necesidades de los actores intervinientes a la hora de su creación, ya dentro o fuera de ellas, y en consecuencia la calidad de la concreción de sus propósitos.

La estructura organizativa de las instituciones no siempre se corresponde con el rol que cumplen sus miembros, aunque orgánicamente se plasme en un instrumento normativo. La dinámica de las relaciones políticas que se generan al interior de las personas y/o grupos, la búsqueda de liderazgos para inclinar voluntades y perseguir intereses particulares, son el motor de los conflictos más frecuentes en las instituciones, por lo que la dimensión política cumple un papel fundamental.

LA DIMENSION POLITICA Y SU INFLUENCIA EN LAS INSTITUCIONES
Las instituciones no se circunscriben a sus actores, sus funciones o estructura física, por ello se dificulta su conceptualización. Una cosa es “lo que son” y otra es lo que se “cree que son”, siendo estas visiones subjetivas las que completan su significación haciéndolas portadoras de una identidad propia acorde a las creencias y circunstancias, internas y/o externas, que las hacen originales y diferentes de otras similares. Aún aquellas que aparentan rigidez poseen una dinámica propia otorgada por los grupos humanos que la conforman siendo estos los verdaderos “ojos institucionales”, es decir los que facilitan la visualización de los roles objetivos o subjetivos de cada uno. 

Existen otros que se ajustan a la norma y a la costumbre otorgándole rigidez a la institución. Otros grupos son contestatarios, debaten, rechazan o aprueban, desean cambios, lo que no significa que sean perturbadores ya que aún así conforman parte de lo instituido. Ser sujeto u objeto de la institución no implica cerrar el concepto de la misma porque solo son adjetivaciones de sus conductas taxativas; no existen grupos puros de objetos o de sujetos; todos están condicionados por sus propias creencias, dependen de un contexto intrínseco y otro extrínseco que los identifica. Esto aclara la idea de lo instituido y de lo instituyente. Las relaciones intrainstitucionales tampoco se repiten, muchos se adecuan y ajustan a la verticalidad, otras en cambio poseen características acordes a la horizontalidad. Entre la verticalidad y la horizontalidad, existe una transversalidad que es la medida para analizarlas, indagando sobre el relacionamiento de los grupos, los vínculos de poder y sus implicaciones.

La fragmentación institucional ocasionada por valores ideológicos puede analizarse explorando sobre lo instituido y lo instituyente. Examinando las instituciones se las reconoce como formas que reproducen las relaciones sociales instrumentadas en diversos establecimientos y dispositivos, aunque esto no es posible sin la participación de los sujetos, de la misma manera estos no pueden vivir fuera de las instituciones. Al observarlas, se reconoce a las organizaciones como la base de aquellas en las que se conjugan las dimensiones simbólicas y materiales; el tiempo y el espacio motivan la vida de las instituciones ya que son el escenario donde se desenvuelven. La organización, sus creencias y costumbres son las que establecen sus peculiaridades; los sujetos accionan inmersos en circunstancias, fortalezas, debilidades, capacidades, habilidades, lo que entraña la lucha entre lo instituido y lo instituyente, reflejando el juego de las fuerzas sociales donde los sujetos construyen metas en prosecución del bien común.

El análisis puede realizarse desde diferentes perspectivas: F. Ulloa propone una “corriente institucionalcita”; Kaminsky la analiza desde la “dinámica entre lo instituido y lo instituyente y de los procesos de institucionalización”. 

Existen también dimensiones para su estudio, tales como la normativa, la organizativa, la psicosocial, según la propuesta de Savarstein. Desde cualquiera de estos enfoques las instituciones resultan recintos propicios en los que el Trabajo Social puede tener una injerencia indiscutida. 

La intervención profesional debe sustentarse en la teoría y en un diagnóstico de la coyuntura social, política, ética y cultural. Para ello existen dimensiones de estudio:

- LA HISTORIA Y LOS PROCESOS DE INSTITUCIONALIZACION: El tiempo de cimentación de una institución conlleva hechos, circunstancias, contextos, las relaciones de los actores que la conformaron, construyéndose así una identidad propia.

- ASPECTOS ORGANIZATIVOS: Indagando sobre lo instituido y sobre los hechos conflictivos, las crisis que produjeron fragmentación, las demandas de los actores, sus responsabilidades, la estructura, la normativa, el organigrama, las relaciones de poder y la relación entre lo real y lo formal.

- LA ESTRUCTURA NORMATIVA: es el instrumento legal: reglamentos, estatutos etc., que reflejan la formalidad de la institución. La diversidad de normas distingue el proceso de institucionalización, es decir modos y tiempos en los que se ha ido instituyendo, ya que las normas evidencian lo instituido. 

- EL PROYECTO: Es el que destaca las intenciones y las metas en la construcción de la institución. Debe partir de la sistematización de un debate previo y de los fines trazados delineados a partir de la adhesión de la mayoría.

En este trabajo se investiga el Poder Judicial y uno de sus Organismos, ya que el Cuerpo Interdisciplinario Forense trabaja de manera permanente con las dificultades de todos los sectores de la ciudad. Y el Trabajo Social y su intervención en este Poder no son valorizados ni jerarquizados como corresponde en tanto existe un profundo desconocimiento por parte de los Funcionarios y Magistrados del Poder Judicial en cuanto a la disciplina, su valor y la trascendencia con respecto a su competencia profesional.

La Corte de Justicia de la Provincia de Catamarca posee un Cuerpo Interdisciplinario Forense, el análisis se basa en la concepción que afirma que la organización es un sistema socio-técnico integrado deliberadamente, constituido para la realización de un proyecto concreto, a los fines de la satisfacción de los intereses de los actores intervinientes en su formación, dentro y fuera de ella, e inserta en un contexto social, económico y político.

1- EL PROYECTO EN EL QUE SE SUSTENTA LA ORGANIZACIÓN: 
Este es el bosquejo que señala las necesidades de su creación, plasmado en un proyecto concreto y ofreciendo respuestas a una demanda especifica. El CIF fue creado por la Ley N° 4892/96, Acto N° 1263/96. Entra en vigencia a partir del 2000. Depende de la Superintendencia de la Corte de Justicia, y esta integrado por Médicos Forenses, Psicólogos Forenses, Psicopedagogos y Trabajadores Sociales Forenses (Art.1). Tiene competencia en toda la Provincia. La Jefatura esta a cargo de un Director, que debe poseer titulo de Médico Legista; designado y/o reemplazado por la Corte de Justicia (Art.2) El CIF funciona a solicitud de Funcionarios y Magistrados del Poder Judicial, para el asesoramiento profesional específico (Art.3). El CIF contará con un espacio que garantice la privacidad del ejercicio de su intervención profesional, movilidad y recursos acordes para un correcto desempeño, personal administrativo y de maestranza (Art.5). El CIF fue creado ante la demanda judicial de disciplinas restringidas, ya que solo existía un equipo interdisciplinario dependiente del Juzgado de Menores creado en 1984, cuando se inserta el Trabajo Social para su intervención profesional en el ámbito tribunalicio. Se carecía de un Reglamento de funciones y en la práctica se asignaban actividades no siempre inherentes a la especificidad profesional.

2- LA ESTRUCTURA ORGANIZATIVA: 
Es el sistema interrelacionado de roles sancionados, forman parte del organigrama, definiendo atribuciones y responsabilidades. Se señalan los alcances de las autoridades, los requisitos de quienes las conforman etc. Elliot Jacques distingue cuatro formas de estructuras organizativas: a) La estructura formal u oficial; b) La estructura presunta; c) La estructura existente; d) La estructura requerida. La coexistencia entre éstas desencadena conflictos en la convivencia de los miembros, la formalidad se marca por los roles ya que las personas cambian pero aquellos permanecen; por ello estudiar los roles permitirá distinguir la singularidad de la institución. Mientras más amplia es esta, más difícil resulta la integración de sus miembros; a esto Jacques denomina: “…el factor mutuo de reconocimiento…”, el que está subordinado al comportamiento de los sujetos que pueden o no alinearse para un eficaz funcionamiento de la institución. El autor afirma que este fenómeno puede darse en organizaciones de hasta trescientas personas.
a) LA ESTRUCTURA FORMAL U OFICIAL: El CIF se divide en departamentos con Profesionales de una misma área: 

a) Medicina y Psiquiatría Forense; 
b) Psicología Forense; 
c) Trabajo Social Forense; 
d) Pericial Contable. Estructura y funciones:

- Un Jefe de Área: acuerda acciones entre el Director y los peritos; ellos organizan turnos y el orden de las tareas de los peritos, la distribución de las mismas, y coordina las interconsultas con los profesionales del interior de la Provincia. 

- Un Director: representa al Cuerpo y se relaciona con Organismos similares del País; controla los Departamentos; supervisa el cumplimiento de los plazos en la realización de las pericias, exige el control del cumplimiento de los deberes de los empleados; fiscaliza los registros de las pericias; asegura la atención permanente durante las 24 hs del día para satisfacer las demandas de Funcionarios y Magistrados Judiciales. 

- Los Jefes de Departamento: asesoran al Director, organizan turnos y ordenan la actuación de sus peritos, distribuyen las tareas periciales, coordinan acciones con profesionales del interior de la Provincia. 

- Los peritos: deben cumplir con la asistencia diaria a sus despachos; la atención permanente (24 hs del día) (Art. 11), actualización permanente (Art.12), realizar la producción de informes periciales en los plazos establecidos. Los Profesionales realizan las pericias quedando la intervención terapéutica o tratamientos especializados a cargo de Organismos Nacionales, Provinciales o Municipales competentes (Art.13)

Con respecto al Área de Trabajo Social el Reglamento establece:
- El estudio social – pericial requerido por los Funcionarios y Magistrados del Poder Judicial, que reflejen un diagnóstico específico y acorde a la legislación vigente, seleccionando el modelo de intervención pericial y las variables a considerar según las características sociales del objeto de estudio: grupo familiar, dinámica familiar, aspecto educacional, habitacional, económico, laboral y moral, historia de vida, costumbres etc.,
- Asesorar a Magistrados y Funcionarios proporcionando una descripción genuina de la realidad social que condiciona como entorno al problema legal, emitir los juicios de valor inherentes a su incumbencia profesional; 
- Ínter consultas con los demás profesionales que integran el CIF.

b) LA ESTRUCTURA PRESUNTA: Es la que se percibe como real. Al respecto los Trabajadores Sociales afirman que además de cumplir con la reglamentación vigente, sus funciones se amplían y tergiversan por las características de su intervención, esto puede ser causa del desconocimiento que los Funcionarios y Magistrados tienen de la Profesión, por ejemplo al imponer plazos en sus oficios pasibles de sanciones de no ser cumplidos.

c) LA ESTRUCTURA EXISTENTE: es la que opera efectivamente y puede ser analizada sistemáticamente. La metodología que utiliza cada TS se ajusta a las técnicas que el profesional considera necesaria para cada caso: 

- Entrevistas: lugar físico y tiempo de la misma, efectuada por el TS conforme al tiempo del entrevistado, las que a veces deben acomodarse a días feriados, horarios no convencionales y generalmente en barrios periféricos. Las entrevistas pueden prolongarse por situaciones de graves conflictos familiares, personas que viven en otras provincias, personas trasladadas por la fuerza pública. Los TS pueden permanecer más tiempo en los domicilios por: personas postradas, largas distancias, escasos recursos que impiden su asistencia a sedes tribunalicias. Los TS están corto tiempo en los domicilios por: insalubridad de la vivienda, precariedad de la misma con respecto a las condiciones climáticas, personas agresivas o con desequilibrios mentales. Los TS trabajan conformes al número de miembros: una persona, una pareja, una familia. El número de entrevistas depende de la condiciones del caso; 
- La coordinación interdisciplinaria con otros profesionales del CIF u otras Instituciones; 
- Comunicación con los entrevistados, las que se realizan por citación policial o domiciliaria, y/o ante la incomparecencia se notifica a la Superioridad; 
- Los peritos TS del CIF revisten formación académica Superior Universitaria con título de cinco o más años de estudio, capacitación especializada, experiencia profesional previa, desempeño en igual cargo con 14 años de antigüedad, prestar juramento a la Justicia, pertenecer a la Asociación de Magistrados etc.; 
- Recursos materiales: el área de TS cuenta con 14 profesionales, el espacio edilicio se reduce a dos oficinas pequeñas, un equipo de PC, cinco escritorios, nueve sillas y un vehículo disponible, un teléfono, tres máquinas de escribir obsoletas, material de librería que deben proveer los TS por falta de presupuesto. Esta realidad refleja las causas de los conflictos interpersonales, ya que las carencias no satisfacen los requerimientos mínimos de los catorce TS.; 
- Los profesionales del CIF se encuentran ubicadas en el escalafón presupuestario con la categoría de “Oficial Superior de segunda”

d) LA ESTRUCTURA REQUERIDA: Es la que se necesita. Al comparar lo que existe y lo que se requiere se pueden distinguir las causas de los conflictos, ya que estas grandes carencias influyen en la calidad de la intervención profesional como en la convivencia. El CIF debería contar con un espacio físico que garantice la privacidad de las personas atendidas. Este problema es exclusivo de los TS, ya que Médicos y Psicólogos cuentan con despachos individuales. Se necesita movilidad permanente, dos vehículos por lo menos y solo para el traslado de los TS, ya que actualmente es compartido con todo el Poder Judicial y para cualquier tarea sin priorizar las necesidades del Equipo. El traslado debe ser individual en capital, y de tres TS como máximo en visitas al interior. Es indispensable contar con personal administrativo para la trascripción de informes, notas, estadísticas etc. y no se cuenta con el mismo. La recategorizacion de los integrantes del CIF debería ser resuelta, ubicándolos en la Planta de Funcionarios y Magistrados para superar la actual diferencia entre lo asignado por la Ley y el apercibimiento de haberes diferentes.

3- EL SISTEMA POLITICO
Un sistema político propiamente dicho resulta de la articulación de lo social y su representación debe construirse a pesar de la diversidad del cuerpo social inseparable del proceso de democratización, lo que exige que intereses particulares se tornen generales. La política se carga permanentemente de significaciones nuevas nace del desencanto y crea otras vías de articulación simbólica de la sociedad.

Esa dimensión obedece a un sistema de conducción, distribución y coordinación instaurado en cualquier tipo de institución. Paralelamente existen grupos con características particulares como la representatividad de los miembros, los que poseen aptitudes de mando que confrontaran o no con el resto de los integrantes. Estas capacidades les permiten relacionarse con niveles jerárquicos de la estructura, lo que Mendell denomina “clases institucionales”, y Dahrendorf: “grupos de interés”. Según sus conductas cambian o no los sesgos institucionales, esta es una dinámica propia de la política. Son relaciones de mando y obediencia comunes a todo tipo de organizaciones que aunque no se expresen abiertamente están implícitas en la cotidianeidad de las mismas. Los cambios que se producen al reconocer liderazgos pueden desencadenar fragmentaciones si no se consensúan los roles y las propuestas lo que puede canalizarse por intermediarios que aporten ideas conciliatorias. Una visión tradicional de poder puede generar conflictos sin resolución, pero desde un posicionamiento crítico se debe aspirar a que la complejidad de la cuestión funcione como disparador de nuevas soluciones. 

La institución analizada, inserta en el Poder Judicial, es presa de una verticalidad absoluta. Dentro del CIF, los Médicos y los Psicólogos, ya que los TS se incorporaron después, tienen mayor influencia en los miembros de la Corte de Justicia, por ejemplo obstaculizando la recategorización de los TS, negándose al bloqueo del titulo, lo que impide un mejoramiento salarial de todos los profesionales, siendo los TS los más perjudicados porque no pueden ejercer la actividad privada. Lo mismo sucede con los vehículos, ya que disposiciones superiores determinan el traslado primero de los médicos y psicólogos y luego el de los TS. La percepción es que las diferencias frecuentes erosionan la articulación laboral entre los integrantes del CIF, ocasionando incomodidad en el Cuerpo.

4- EL CONTEXTO
El entorno de la institución debe ser profundizado ya que la misma no puede estudiarse aisladamente. La crisis, los cambios, la situación histórica, cultural, social, política y económica influyen en la vida institucional, generando rupturas o quiebres que confluyen en inseguridad, indecisiones, dudas que imposibilitan respuestas favorables y prontas. El CIF no es ajeno al turbulento escenario nacional y provincial de la actualidad, las relaciones interpersonales se fundan en las conductas individuales, y estas no pueden escapar a sus historias particulares. Desde este momento la convivencia ya se torna difícil, lo que se agrava cuando aparecen las carencias propias de la institución. Las conductas antagónicas o solidarias se reproducen permanentemente, repitiendo los relacionamientos interpersonales externos a la organización. El marco en el que ésta se imprime condiciona permanentemente no solo los vínculos de sus integrantes, sino también las actividades y los resultados esperados.

La insuficiencia de recursos materiales, el reducido espacio físico, los comportamientos abusivos de otros profesionales, las ambiciones personales y la creciente gravedad de las contingencias sociales que debe afrontar el TS abruman la intervención profesional.

5- LA INTERVENCION PROFESIONAL: PROPUESTAS Y ESTRATEGIAS
La metodología de acción es una suma de actividades que una vez ordenadas le otorgan un significado propio a la intervención profesional. Es imperativo reconocer en esta injerencia la necesidad de comprensión, flexibilidad, imperturbabilidad a los fines del que el TS logre articular la situación problemática con el contexto para su posterior resolución. 

Las estrategias deben apuntar al reconocimiento intrínseco y extrínseco del conflicto que permita una reflexión crítica para actuar en consecuencia. Uno de los primeros pasos del TS es el acercamiento a la trama social cotidiana de los sujetos y a la satisfacción o no de sus necesidades, lo que Margarita Rozas llama: “…la inserción es conocimiento en acción…”. La inserción frente al sujeto, al grupo, a la institución permiten plantear hipótesis varias para el abordaje posterior, ya que resulta indispensable la maleabilidad del profesional, el TS debe acomodarse a la particularidad de cada situación. A partir de este momento puede diseñarse un diagnóstico que permita reflejar la situación – problema, sus causas y consecuencias para el enfoque de las conclusiones posibles. El diagnóstico apunta al conocimiento caracterizando la unidad de trabajo en su dimensión interna y externa.

A la hora de intervenir confrontan los intereses de los usuarios, de las instituciones y los intereses profesionales; en este espacio se construye el rol específico del TS correlacionando las fuerzas, los recursos y las posibilidades frente a las situaciones que ameritan la intervención. Quizás la institución condicione la actividad de los profesionales, o quizás estos restrinjan su accionar por diversas razones. Sin reconocer estas viabilidades es imposible una injerencia estratégica.

Miriam Vera Baptista señala: “…hay que buscar nuevos caminos de expresión y presión a través de otro tipo de relación de poder; ampliando los espacios de afirmación popular lo que hace que el TS resitúe su relación con mandantes y mandatarios, incentivando la participación autónoma en el sentido que la población establezca sus relaciones con las instituciones acatando o negando sus propuestas de acuerdo a sus propios proyectos…”

Ser un profesional del TS ya supone una lucha, un compromiso, una discrepancia en si misma por el permanente cuestionamiento en el que se debate, o sea entre la evidencia que esgrime y el anhelo de repararla o por lo menos intentarlo. La intervención profesional irrumpe en ambientes donde las discrepancias están institucionalizadas. En una sociedad donde es más importante la imposición que la participación, en la que cada vez se profundiza más la distancia entre quienes tienen y quienes no, en la que la ciudadanía, los derechos, las obligaciones, los valores ameritan un replanteo urgente.

Repensar las relaciones entre el TS con su contexto intrínseco y extrínseco a los fines de redireccionar la práctica profesional, considerar la dinámica propia de las instituciones para ajustar sus ofertas, rediseñar la metodología de intervención, planeándola hacia la participación, trabajar con un acercamiento más profundo a las personas y grupos que demandan la interposición profesional, conferir una mayor apertura al espacio profesional, apelar a la interdisciplinariedad.

En definitiva como TS y ciudadanos es imperativo profundizar en la teoría y reconstruir la práctica, revisando una y otra vez las experiencias con una actitud científica y con aptitudes legítimas que favorezcan la construcción de ciudadanía, romper con el viejo patrón de beneficiarios, para sostener, favorecer y articular este proceso de recuperación, de restauración y de reivindicación de los ciudadanos como sujetos de derechos, sujetos históricos constructores de lo colectivo, sujetos que pueden ser y pensar diferente, sujetos que gocen la libertad y preserven su dignidad.

Es trascendental cimentar una ciudadana participativa, comprometida, generadora de espacios colectivos donde se puedan expresar las coincidencias y las diferencias. Y la profesión tiene la posibilidad de favorecer las esferas donde los individuos pueden pensar y pensarse como sujetos de derechos y obligaciones, y a su pleno ejercicio a través de reclamos legítimos. Esto redundará en cambios propicios para la vida de las instituciones.

El TS a la hora de intervenir debe dilucidar los condicionamientos de la dimensión política, porque ésta es a juicio de quienes investigan la que tiene mayor dominio de las personas, familias y/o grupos. Y es también la dimensión que limita la acción profesional ya que a pesar del pluralismo, se advierte un intenso ocaso de la clase política que con prácticas desleales y mezquinas cultivaron una dependencia atroz por parte de quienes menos tienen. 

El TS conjuntamente con otras disciplinas debe interceder para que se respeten las libertades personales, pero a su vez, para que éstas se desarrollen en una sociedad que todos o la gran mayoría considere justa. Se debe reconquistar el convencimiento de que la política es la herramienta que utiliza medios para el logro del bienestar general, para el fin último: el Hombre; si las Ciencias Sociales de manera conjunta crean los recintos apropiados para el debate político; si garantizan la participación plena de toda la población, y si como profesionales capacitamos, educamos, formamos e informamos para que todos estén al alcance de los argumentos de la polémica y deseen intervenir en los mismos, seguramente las instituciones rediseñarán sus bases éticas, siendo las que impidan la malversación de la voluntad popular por parte de los actores políticos, sustituirán el anacronismo por una dinámica acorde a las prácticas sociales, y bloquearán la corrupción de los elegidos y los gobernantes. 

Todo lo que asocia la diferencia y la comunicación, todo lo que es discusión, comprensión o respeto por el otro, contribuye a fundar una cultura democrática, y para esto las instituciones deben recuperar la capacidad de resguardarse, previniendo guerras entre identidades irreconciliables, mercados que destruyen la diversidad cultural y los espacios de elección política. Estimulando el encuentro y la integración de las diferencias. Permitiendo vivir plenamente la experiencia humana seguramente se recuperarán los valores perdidos.

6- BIBLIOGRAFIA
LA INTERVENCION INSTITUCIONAL – Félix Grattari y Otros – Ed. P y V – México – 1987 
CONCIENCIA SOCIAL: LA TOMA DE DECISIONES RESPONSABLES EN LA PRACTICA DEL TRABAJO SOCIAL: LA REFLEXION ETICA COMO RECURSO –María Séller – Fac. Derecho y Ciencias Sociales – Universidad Nacional de Córdoba – 2001 
DISPOSITIVOS INSTIOTUCIONALES – Gregorio Kaminsky – Lugar Editorial – 1986 
RE – PENSANDO LA INTERVENCION INSTITUCIONAL EN TRABAJO SOPCIAL – Gabriela Rottondi – Trabajo Aprobado en Curso de Posgrado: “Requisitos para una intervención social fundada” – Teresa Malthus – 1998 
LA CONSTRUCCION SOCIAL DE LA REALIDAD – Peter Berger y Tómas Luckman – Amorrortv Editores – Bs. As – 1997 
EL DIAGNOSTICO SOCIAL – Mercedes Escalada y otros – Ed. Espacio – 1995 
ANALISIS ORGANIZACIONAL Y EMPRESA UNIPERSONAL – Aldo Schulemenson – Ed. Paidós - 1990

AUTORA
LIC. PATRICIA WHELAN



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