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Ferias de Comercio Libre, Niños Esclavos del Capital

Resumen: Luego de la lectura del libro “Culturas de Mercado, rutinas de vida” (Davinson y Ketterer, 2006), es posible adentrarnos en parte de la rica dinámica sociocultural de uno de los espacios populares que más destaca en el escenario de la ciudad de Temuco, a saber, la Feria Pinto. Es aquí en donde encontramos diversas redes y relaciones que se establecen entre sus actores y con otros agentes de diversas localidades para conformar este otro sector de la economía citadina, y que ha sido denominada desde las instituciones Gubernamentales y algunos sectores sociales como comercio informal.(N)

Publicación enviada por Brenda Reyes Baeza




 


Luego de la lectura del libro “Culturas de Mercado, rutinas de vida” (Davinson y Ketterer, 2006), es posible adentrarnos en parte de la rica dinámica sociocultural de uno de los espacios populares que más destaca en el escenario de la ciudad de Temuco, a saber, la Feria Pinto. Es aquí en donde encontramos diversas redes y relaciones que se establecen entre sus actores y con otros agentes de diversas localidades para conformar este otro sector de la economía citadina, y que ha sido denominada desde las instituciones Gubernamentales y algunos sectores sociales como comercio informal.

Una de las temáticas principales de este texto estará relacionada con describir y analizar la integración de la fuerza de trabajo de los menores de edad de medios rurales y urbanos, dentro de los procesos productivos y comerciales de los productos mercantilizados en la Feria Pinto de Temuco. Ello, motivado por la notoria y explícita descripción que se hace en el texto, de las diferentes formas en que son partícipes los niños en la consecución de los ingresos para el sustento familiar, desenvolviéndose en el marco de los procesos productivos, que denominaremos “tradicionales”, asociados a los del medio y cultura rural-indígena, y en los de venta de las mercaderías, este último propio del desarrollo del capitalismo en la sociedad. 

Serán categorías a describir y analizar: 1) Productividad familiar en medios rurales y medios urbanos, 2) Distribución de funciones y actividades en la consecución de ingresos familiares y 3) Reproducción de pautas culturales rurales/indígenas de resistencia al actual modelo económico. Antes de adentrarnos en cada una de ellas haremos una pequeña descripción de las Ferias Libres y un acercamiento teórico para su comprensión, la cual estará principalmente orientada por las reflexiones del destacado historiador chileno Gabriel Salazar .

Ferias Libres, pero no de la represión
Las ferias libres, como espacios públicos, han sido ocupados principalmente por las capas populares para el ejercimiento de actividades comerciales que les permitan sobrevivir, en un medio social que los margina del sistema productivo y laboral. 

Las formas de entender este tipo de economía, han sido un desafío para las distintos investigadores sociales, debido a la complejidad del círculo de redes sociales de estos espacios, y especialmente dificultoso para los departamentos gubernamentales, desde donde deben operar las políticas públicas que, principalmente, tendrán como referencia y respaldo jurisdiccional, la regulación del comercio estacionado y ambulante en Bienes Nacionales de Uso Publico. Objetivo que también ha debido ser incluido en la legislación de los organismos políticos estatales de la IX región implicados en esta temática. Situación que se ha convertido para estos, en un verdadero dolor de cabeza, debido a las demandas de este sector social . 

Una de las principales causas de la instalación de los feriantes , canasteras, ambulantes y verduleras en espacios públicos, obedece a la precariedad y escaseamiento de los espacios laborales en el medio social, surgiendo esta actividad como una opción para la supervivencia. Sin embargo, la ocupación de estos espacios no sólo pueden ser leídos como una acción que únicamente comprenda la satisfacción económica necesaria para la supervivencia, o de rol compensatorio como denominaría (Salazar en Páez, 2004), que tiene que ver con el hecho de que esa economía proporcione elementos de recambio cuando los empleos formales escasean; sino también, como la conformación de un espacio que “proporciona identidades y gratificaciones sociales y culturales que impiden que las masas frustradas y la pobreza misma se reconviertan en un movimiento social políticamente peligroso y revolucionario” (Salazar en Páez, 2004: 2) .

Por otra parte el autor hace hincapié, en que el establecimiento de las Ferias son el fiel reflejo de una forma de reivindicación de los espacios cívicos de participación popular, o de soberanía popular, sin que estas necesariamente posean una estrategia o un proyecto políticamente definido, representando, a mínima escala, en “el arquetipo germinal de la revolución social, que late bajo la piel del modelo neoliberal” (Salazar en Páez, 2004:3) . 

Sin embargo, este sector informal ha sido víctima en innumerables oportunidades por la represión, la persecución y la retención de sus mercaderías por parte de funcionarios municipales y carabineros de Chile, situación que según ellos expresan, se dio con especial fuerza y continuidad en tiempos de dictadura y también durante el mandato del Alcalde René Saffirio en Temuco . 

Productividad familiar en medios rurales y medios urbanos
A pesar de la flexibilización de ambos conceptos, rural y urbano, sea por causa de la globalización y el acercamiento e interacción de ambas realidades, o del establecimiento de nuevos enfoques para traducir y caracterizar estas categorías, aún es posible advertir para cada una de ellas determinadas prácticas culturales que permiten identificarlas y diferenciarlas. Diferenciación que centraremos principalmente en el ámbito productivo del medio rural, de la que creemos, se articula un éxodo de estas prácticas y lógicas hacia el medio urbano-moderno, cristalizado en la comercialización en Ferias libres, como forma de resistencia conciente o no hacia el modelo económico y social imperante.

En primer lugar queremos presentar una pequeña matriz que muestra una comparación entre algunas de las características principales entre la lógica tradicional campesina y la capitalista, considerando relevante para este documento esta información, en tanto gran parte de los comerciantes informales de la Feria Pinto provienen de sectores rurales campesinos.

Economía tradicional campesina Economía capitalista neoliberal 
-Unidad de producción y consumo a la vez (producción hacia el autoconsumo). -Carácter familiar de la producción. -El rol del jefe de hogar se asocia a la distribución de la fuerza de trabajo familiar en las actividades productivas. -Intensidad del trabajo basado en el grado de satisfacción de las necesidades y demandas familiares. -Evasión del riesgo, cualquiera sea la ganancia potencial que se pueda esperar de una determinada actividad . El crecimiento depende del dinamismo del mercado -como asignador eficiente de recursos disponibles-, y de la actividad del sector privado, lo que de paso define el rol del Estado; este debe proceder a privatizar todas aquellas actividades productivas y de servicio en las cuales se había involucrado, y al que se lo considera ineficiente en la gestión de actividades productivas; el incremento de la inversión, el empleo y la modernización de la actividad productiva de bienes y servicios dependen de la inversión extranjera; incrementación de las tasas de ganancia con el objeto de asegurar un flujo constante de inversión privada. Lo anterior requiere de una flexibilización y supresión de todos aquellos aspectos de origen político e institucional que alteran y distorsionan el proceso de asignación eficiente de recursos, y la magnitud y velocidad del crecimiento depende del aumento de la capacidad exportadora (Bahamondes, 2000: 26-27).

Las lógicas campesinas de antaño , conservaban características que les permitían hasta cierto punto, no depender del sistema capitalista, dado esencialmente por la autonomía que les otorgaba la posesión y trabajo de sus tierras y el conocimiento ancestral de los recursos de la naturaleza y los procesos productivos necesarios para obtener alimentación y resguardo de las inclemencias del medio. Todo ello, acompañado de un sistema de relaciones sociales que permitía generar armonía en el equilibrio productivo-familiar y en el cuidado del ecosistema . Es en este sistema de relaciones sociales en donde los niños eran actores activos de los procesos productivos del grupo familiar, sin embargo estos se integraban a ellos de manera distinta a las de las dinámicas modernistas de trabajo. 

Mientras que en el medio rural, los niños se incorporaban a los procesos productivos del grupo doméstico a medida y en consideración de sus habilidades y etapa de vida -en el uso de su fuerza de trabajo para cooperar con la obtención de productos necesarios para el abastecimiento familiar - en el medio urbano estos son momentáneamente excluidos de los procesos productivos, por cuanto gran parte de la socialización primaria o de su enculturación, será desplazada hacia la escuela , lugar que dotará al alumno de los conocimientos necesarios para su posterior venta de su fuerza de trabajo, con un valor asignado de acuerdo a los estándares de la oferta y la demanda del mercado.

De esta forma el niño urbano, se convierte en un “cheque a plazo para el mercado” y para quienes dominan grandes cuotas de poder y dinero, o al más puro estilo marxista, los niños se “convierten en un instrumento de trabajo y en simples artículos de comercio” (Cicchelli- Pugeault y Cichelli, 1999: 45). Por otro lado, dada la venta de la fuerza de trabajo, se generan relaciones de competencia entre los integrantes del grupo familiar que rompen con el sistema comunitario de vida, por lo que la familia y su carácter de “comunidad familiar no es ni verdadera ni racional, porque uno de sus miembros puede todavía hacer alarde de aportar la mayor parte” (Cicchelli- Pugeault y Cicchelli, 1999). Emana del trabajo de los niños (en el modelo capitalista), cambios en los roles de la familia, configurándose la parentalización por parte de los menores que aportan con una pensión. En el caso de la integración de los niños campesinos-indígenas a las escuelas, se disminuirá la fuerza de trabajo para los procesos productivos de su grupo familiar, lo cual a largo plazo, significará la inserción de sus padres al sistema capitalista, en un proceso contínuo de proletarización.

Distribución de funciones y actividades en la consecución de ingresos familiares
Como explicábamos en los párrafos anteriores, en la economía tradicional la distribución de tareas y duración del trabajo de los integrantes del grupo familiar se definían en función de las condiciones naturales de los individuos- según sus capacidades individuales fisiológicas-, lo que configuraba que dentro de las relaciones familiares, ambos padres recibieran ayuda progresiva de los hijos. Así por ejemplo, el padre tejía, la mujer realizaba actividades de tipo doméstico y los niños recolectaban algunos frutos que podían capturar sin mayor complejidad, o simplemente ayudaban, en la medida de lo posible, en las actividades que ejecutaban sus padres, asegurando en estos espacios la educación de estos. Sin embargo, en el escenario moderno, la pauperización de los medios laborales ha obligado a los padres a tener que incluir a sus hijos en los procesos de producción y venta de mercancías, en actividades que poco se acercan a esta armonía social y fisiológica de los menores de edad con estos procesos.

Se añade a ello, que parte importante de la población de la IX región esta constituida por identidades culturales indígenas, quienes ingresan a sus niños a los sistemas educacionales institucionalizados, que los excluye y discrimina, en tanto no son respetados ni reconocidos los conocimientos de estos pueblos dentro de los procesos de enseñanza aprendizaje . Así, en el proceso de integración de los niños a las escuelas, son desvalorizados sus conocimientos culturales. No obstante, también podemos advertir la génesis de otros tipos de cambios valóricos, actitudinales y conductuales de los niños, que es posible identificar en las reacciones de algunos relatos de padres indígenas pertenecientes a territorios bolivianos:

[La escuela occidental] Les hace flojos, porque cuanto más necesitamos del trabajo de nuestros hijos, ellos se van a la escuela, y después ya no quieren trabajar. (Luís Albarracín, y otros Rumi Muqu 1994) 
Les hace mentirosos porque lo que enseñan no está de acuerdo a nuestros valores. (Andres Sanches, Rumi Muqu 1994)
Allí es donde aprenden a robar. (Primitivo Caero, Raqaypampa 1994)
Los niños mientras más van a la escuela se vuelven más irrespetuosos, ya no saben ni saludar ni respetar a los mayores. (Escolastico Albarracín, Rumi Muqu 1994)
Les induce a odiar nuestra vivencia, nuestra forma de vestir, nuestras costumbres nuestras normas y valores, nuestra cultura. (Florencio Alarcon, Raqaypampa 1994)
En la escuela los niños aprenden a ser desobedientes. (Roberto Albarracín, Rumi Muqu 1994) (Arispe, 2006: 2-3).

Es posible destacar que estas tradiciones culturales asociados al ámbito rural, paulatinamente han sido reemplazadas por las lógicas del capitalismo. La consecución de capital para el grupo familiar incluye cada día más a los menores de edad a vender su fuerza de trabajo. Pero es necesario señalar que aún se conservan parte de esas pautas culturales, y que la valoración del trabajo de los niños para los padres puede tener diferente significado para los pertenecientes a las prácticas culturales urbanas de las rurales.

En todo caso, el texto de Davinson y Ketterer (2006), exponen en determinadas producciones , como los menores colaboran en los procesos productivos tradicionales en sus casas y luego, en algunos casos, en la Feria continúan desarrollando labores para el sustento familiar en la venta de los productos, combinando ambas prácticas (la tradicional y la occidental). 

Por cierto que se prohíbe y se trabaja para la erradicación del trabajo infantil, pero la necesidad y la carencia de recursos les obliga a realizar estas actividades. Y no obstante, a pesar de la protección hacia los derechos de los infantes, solo escaparán al capital hasta que deban ingresar más tarde al sistema laboral, en donde no correrán mejor suerte.

Reproducción de pautas culturales rurales/indígenas de resistencia al actual modelo económico.
En la sección anterior quisimos diferenciar el concepto de trabajo infantil en las prácticas tradicionales de las capitalistas. En esta parte del ensayo, haremos mención a la reproducción de pautas culturales de ámbitos rurales-indígenas, y su establecimiento como una estrategia de resistencia, conciente o no, hacia al modelo económico actual.

El establecimiento de las Ferias podrían simplificarse a razones de supervivencia y exclusión social, factores y causas que en sí hemos legitimado en este documento. Sin embargo, hemos querido agregar otros tipos de aspectos a valorar a la hora de analizar la realidad sociocultural de estos espacios . En este sentido, creemos que ambos segmentos de la cultura popular, la tradicional (del medio rural-indígena) y la urbana (proletaria), configuran y recrean sus identidades por medio de las relaciones sociales que establecen en las Ferias. Medio que además, les proporciona gratificaciones sociales. En términos de Davinson y Ketterer, “ellos o ellas recrean, desde tiempos inmemoriales, el sustrato de su memoria indígena, mestiza y popular más intima y profunda, reconfigurando acciones o prácticas antiguas que se metamorfosean, representándose en la actualidad como múltiples formas de relación con el mercado; pero manteniendo la distancia de la dignidad, no siendo completamente absorbidos por él, resistiéndose a ser avasallados por su incapacidad para distribuir equitativamente la riqueza” (Davinson y Ketterer, 2006: 108).

Se presenta como uno de los principales dispositivos de reproducción cultural de estas identidades populares la oralidad, aspecto que recordemos caracterizó y aún caracteriza culturalmente a los sectores campesinos y al pueblo mapuche . Pero compartiendo con los autores del texto, las pautas culturales del patriarcado y el neomachismo han deslegitimado esta característica típica de los sectores populares, “denominándolo copuchenteo, habladuría o cahuin de mujeres; sin considerar que es a través del lenguajear donde damos rienda a nuestros sentires y pesares, reproduciendo una oportunidad mágica de aprehender y recrear formas de vida más humanas” (Davinson y Ketterer, 2006: 62). 

Sólo nos queda asegurar que la reproducción de estas pautas culturales no tengan que afectar a uno de los sectores etáreos más vulnerables de la sociedad, los niños, lo que como hemos visto, en realidad son partícipes clave en el sustento familiar.

FUENTES BIBLIOGRÁFICAS
Bibliografía

Abarca, Geraldine 
2005 Rupturas y continuidades en la recreación de la cultura mapuche en Santiago de Chile Plural Bolivia.

Alarcón, Cristian y Cona, Deisy
2006 Evaluación Diagnóstica del Comité Quelihue (práctica de Metodología de Intervención Profesional de Grupo) Centro de Gestión Empresarial, Municipalidad de Temuco.

Arispe, Valentín
2006 Perspectiva Educativas de Pueblos Indígenas Originarios campesinos y Asamblea Constituyente Bolivia.

Bahamondes, Miguel
2000 La producción campesina (aspectos sociales, culturales y económicos) Grupo de Investigaciones Agrarias (GIA) Chile

Boccara, Guillaume
2001 Mundos Nuevos en las Fronteras del Nuevo Mundo E-review, UMR 8565.

Brú, Enrique
2003 De la calidad del empleo al trabajo decente para todos En Política de Empleo en Chile y en América Latina Seminario en honor de Víctor E. Tokman OIT Chile.

Cicchelli- Pugeault Catherine y Cichelli Vicenzo
1999 Las teorías sociológicas de la familia Nueva Visión Argentina.

Davinson y Ketterer
2006 Culturas de Mercado, rutinas de vida Universidad de La Frontera Chile

Kerblay, Basile
1993 Chayanov y la teoría del campesinado como un tipo específico de economía. En Shanin (comp.) Campesinos y sociedades campesinas Fondo de Cultura Económicas México.

Páez, Pablo
2004 Ferias libres: espacios residuales de soberanía popular, de Gabriel Salazar

Salazar, Gabriel
2001 Memoria Histórica y Capital Social. En Durston y Miranda (comp.) Capital Social y Políticas Públicas en Chile Cepal Chile.

Uthoff, Andras
2003 Introducción Sector informal: concepto, medición y políticas. En Política de Empleo en Chile y en América Latina Seminario en honor de Víctor E. Tokman OIT Chile


AUTOR:
ALARCÓN, Cristian

[1] “Este ensayo fue desarrollado en el marco de la asignatura de Políticas Sociales de la Carrera de Servicio Social de la Universidad de La Frontera,  y los insumos son parte del análisis del libro, Culturas de Mercado, rutinas de vida de Guillermo Davinson y Lucy Ketterer, (2006) Temuco: Ediciones Universidad de La Frontera”

 [2] Gabriel Salazar (Santiago 1936) estudió Historia, Filosofía y Sociología en la Universidad de Chile. Entre sus libros destacan: Labradores, peones y proletarios (1985), Violencia Política Popular y en las grandes alamedas (1990), Los intelectuales, los pobre y el poder (1995) y autonomía, espacio y gestión (1998).

[3] Sin embargo, cabe destacar, que “prácticamente el 50% de nuestra población [chilena] sobrevive gracias a la economía informal, en todas sus combinaciones” (Davinson y Ketterer, 2006: 42).

 [4] Los autores del libro “Culturas de Mercado, rutinas de vida” (2006) destacan el significado de feriante, en tanto esta se distingue de las demás categorías por poseer un puesto de comercio establecido.

 [5] Es posible advertir otras características en el comercio informal. En el texto Política de Empleo en Chile y en América Latina de la OIT (2003), se señala: “esta productividad no sólo respondía a los bajos niveles de calificación de los trabajadores, sino a las también bajas relaciones entre el capital y el trabajo en ese ámbito, a sus tecnologías más sencillas, a los problemas de acceso al mercado y al crédito que enfrentaban como unidades productivas” (Uthoff,  2003: 52).

 [6] Esta idea, es desarrollada de manera más específica por el autor en otro documento denominado Capital Social y Políticas Públicas en Chile (Durston y Miranda comp., 2001), en donde presenta su artículo Memoria Histórica y Capital Social. Allí Describe algunos fenómenos e historias sociales populares chilenas, que le llevan a determinar la existencia de periódicas emergencias, irrupciones, o “reventones populares” en el espacio público, así también como largos ciclos de subsidencia, los que, a diferencia de las investigaciones tradicionales, describe y analiza no como una desaparición de la organización de los movimientos populares, sino como períodos en que estos establecen redes y vínculos en que van creando tejidos sociales que se reproducen culturalmente en el medio popular. Fenómenos que no se presentan  exclusivamente como movimientos visibles de resistencia hacia el modelo.

 [7] Estas afirmaciones las basamos en el constante trabajo de campo realizado en la Feria Pinto durante el segundo semestre de 2006 por quien suscribe este artículo, en conjunto con do compañeras más de la carrera de Servicio Social de la Universidad de La Frontera, en el marco de la práctica de Metodología de Intervención Profesional de Grupo, realizada actualmente en el Centro de Gestión Empresarial de la Municipalidad de Temuco. Algunos de los comerciantes señalaban: “los pacos cuando estaba la dictadura, llegaban y nos pateaban la mercadería, cosa que ahora no sucede”.

[8] Esta matriz se encuentra en el documento de Evaluación Diagnóstica del Comité Quelihue (2006), realizado por lo estudiantes en práctica de IV nivel de la carrera de Servicio Social de la Universidad de La Frontera, Cristian Alarcón H. y Deisy Cona S., en el marco de la práctica de Metodología de Intervención Profesional de Grupo, realizada actualmente en el Centro de Gestión Empresarial de la Municipalidad de Temuco.

 [9] Fuente: La producción campesina (aspectos sociales, culturales y económicos) Miguel Bahamondes Parrao 2000.

 [10] Nos referiremos a las que anteceden el 1900 aprox

.[11] “Es necesario que se conjuguen variables tanto biológicas, en lo que respecta al crecimiento del alga, como culturales específicamente de la cosmovisión Mapuche Lafkenche, para poder coger el recurso marino. Y es que la relación del mar con las familias recolectoras es fundamental para poder llevar a cabo esta tarea “es el mar el patrón: es él quien decide cuándo, dónde y en qué cantidad va a entregar su recurso” (Davinson y Ketterer, 2006: 95). Otros autores como Bahamondez (2000), Chayanov (en Kerblay, 1993), etc. refieren de esta forma a las lógicas del campesinado.

 [12] El cual a diferencia de la lógica capitalista, no se realiza en función de la maximización de los recursos, sino en suplir las necesidades básicas de sobrevivencia.

 [13] Aquí nos estamos refiriendo a una escuela que está integrada por estudiantes de capas populares y de clase media.

[14] Si bien es cierto, tenemos noción de que existen investigaciones que pueden dar a conocer la diferencia entre indígenas y cultura campesina, en este artículo no realizaremos una mayor especificación sobre este tema. Sin embargo, si creemos que los diversos procesos de interacción entre ambas culturas, y siguiendo a Boccara (2001), se han mezclado componentes de ambas categorías, y con ello se han  (re)conformado sus identidades y culturas, en un proceso de hibridación cultural, que por cierto, también ha de incluir innumerables aspectos de la cultura occidental y de otras culturas, mezcla dada principalmente por la convivencia de ambos dentro de espacios físicos rurales. Por otra parte, aquella discriminación podemos verificarla en el texto  Perspectiva Educativas de Pueblos Indígenas Originarios campesinos y Asamblea Constituyente, de Valentín Arispe Hinojosa (2006), quien señala:El sufrimiento en el campo está asociado con la ignorancia y se contrapone al trabajo en las oficinas que consiguen los que han estudiado.  El campesino se siente “inutil”, ignorante.  Desea que sus hijos sean mejor que  él, que "den un paso adelante" para así dejar de sufrir, es decir, salir de su condición de campesino”  (Arispe, 2006: 4).

[15] Resaltamos la innovación, autonomía y emprendimiento de las organizaciones de los pueblos indígenas bolivianos, por cuanto han sido capaces de crear, durante gran parte de su historia, instancias formales y no formales de representación, que les ha permitido superar los obstáculos de la educación occidental y del modelo económico. “Frente a esta situación, las organizaciones indígenas originarias preocupados por la usurpación de las tierras, se dedicaron a sostener escuelas clandestinas, a conformar centros educativos como la “Sociedad República del Qullasuyu” y hasta ser copartícipes de la creación de la Escuela Ayllu de Warisata (Choque en Arispe, 2006: 6). 

[16]En tanto el niño, luego de callejear y venderlas, regresa al lugar donde se encuentra su madre, quien continúa desgranando, para que él vuelva a realizar el mismo callejeo interminable” (Davinson y Ketterer, 2006: 18)”, “Su esposa y dos hijos menores lo ayudan en esta tarea”. (recolección de digüeñes) (Davinson y Ketterer, 2006: 35), “…ella recolecta la “rosa mosqueta a mano” y cuando no alcanza las ramas del arbusto utiliza una vara con que azota el matorral y así cae el fruto. En esta faena colaboran las hijas de esta mujer, tres menores de edad; de cinco que tiene” (Davinson y Ketterer, 2006: 38), “Posteriormente, las mujeres y niños ponen los ajíes a secar al sol” (Davinson y Ketterer, 2006: 48), “Rosa junto a su hija mayor se dedican sólo en la época de invierno a la venta del ajo por “bolsas”, debido a que en los meses siguientes (primavera) vienen esporádicamente a la Feria, “para obtener un poco de plata” , como dicen ellas. Es en este momento del año cuando se dedican a trabajar la tierra para sembrar su propio ajo y venderlo al por mayor a fines del verano, a los camioneros que les compran la cosecha completa” (Davinson y Ketterer, 2006: 51), etc.           

[17] Enrique Brú (2003), identifica tres creencias fundamentales que se han desmitificado respecto a los comerciantes informales: “1) Todos los informales son pobres, 2) El segundo mito es que el sector informal no está ni organizado ni estructurado y 3) El tercer mito está relacionado con que los trabajadores informales son considerados como ilegales” (Brú, 2003: 54).

 [18] En este trabajo intencionalmente hemos querido resaltar algunas diferencias que históricamente y culturalmente se identifican entre lo urbano/rural, y entre la economía tradicional/capitalista, para denotar los cambio sociales que han ido configurando la actual realidad social, y de esta forma intentar dar alguna explicación a su construcción. Sin embargo, tenemos claridad en que las diferencias entre estas categorías cada vez son más difusas y se flexibilizan a medida en que hemos sido capaces de interpretar la realidad de una manera más holística y seguramente de otros muchos más factores. Tampoco desconocemos que este documento ha tendido a asociar lo rural al campo y lo urbano a la ciudad, pero insistimos que ha sido justamente para hacer referencia a los cambios sociales en ambos sectores. Respecto al pueblo mapuche, por ejemplo sabemos que más del 50% de su actual población se encuentra en Santiago de Chile, y que a pesar de estar alejados de sus tierras, han levantado reivindicaciones que le ha permitido establecer su (neo)identidad cultural. Así podemos afirmar de que es posible la existencia de identidades desterritorializadas. Para ver mayor información sobre los fenómenos de migración de la población mapuche y la reconstrucción de su identidad en medios urbanos revisar el texto de Geraldine abarca Cariman (2005) Rupturas y continuidades en la recreación de la cultura mapuche en Santiago de Chile.

 



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