Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Reflexiones teóricas acerca de la palabra como medio de creación literaria. Tendencias Actuales

Resumen: La palabra es a veces algo más que simple vehículo del pensamiento; que es objeto, no medio, protagonista del contexto, creadora de vivencias, en fin, tiene poder de creación.

Publicación enviada por Lic. Yenifer Hernández López




 


Introducción 
La palabra es a veces algo más que simple vehículo del pensamiento; que es objeto, no medio, protagonista del contexto, creadora de vivencias, en fin, tiene poder de creación.

La belleza de un texto no reside en los vocablos aislados: sino en su artística trabazón, depende del modo y sabiduría en utilizarlos, al decir de Alfonso Reyes,” la belleza misma viene a ser un subproducto; o mejor, un efecto; efecto determinado, en el que recibe la obra, por aquella plena o acertada comunicación de la experiencia pura”( Martín Vivaldi, G: 1871: 103). La belleza o la profundidad resultan de lo que sirviéndonos de las palabras como mero vehículo, hagamos sentir o pensar al lector.

Lo que creemos debe interesar al lector, que es para quien se escribe, no es la voz más o menos bella, sino la palabra propia, lo que estas expresan. Al respecto Middletton Murry expresó: ¨ Cada obra eterna de la Literatura no es tanto una victoria del lenguaje, como una victoria sobre el lenguaje: una súbita inyección de percepciones verificantes en un vocabulario que, de no ser por la energía del creador, se hallaría perpetuamente al borde del agotamiento. ¨ G : 1871: 110) 

La literatura posee un valor semántico y un valor formal o de expresión lingüística. El común denominador entre ambos valores está en la intención. La intención semántica se refiere al suceder ficticio y la formal a la expresión estética. Solo hay literatura cuando ambas se juntan. 

El contenido de la literatura es, pues, la pura experiencia, no la expresión de determinado orden de conocimientos. La expresión contenida en la literatura aspira a ser comunicada.

Para la realización de la disertación del tema objeto de análisis vamos a proceder en el siguiente orden:
· Diferencias existentes entre el lenguaje literario y el no literario.
· La prosa y el verso. Características esenciales.
· Concepciones a cerca de los géneros literarios. Los subgéneros. Tendencias actuales.

DESARROLLO
Diferencias existentes entre el lenguaje literario y el no literario.
En el lenguaje, podemos destacar tres clases de valores, al decir de Alfonso Reyes: 
1. Valor gramatical, de sentido lógico de los vocablos y de sintaxis en la construcción.
2. Valor fonético, de sentido y ritmo en las frases y periodos y de sonido en las sílabas.
3. Valor estilístico, de emoción, humedad espiritual.

La literatura es la actividad del espíritu que más aprovecha los tres valores del lenguaje; esta encarna en su máxima expresión la función poética, según la teoría de Roman Jakobson “la función poética proyecta el principio de la equivalencia del eje de la selección sobre el eje de la combinación.”(1986: 39) 

El lenguaje literario está lleno de ambigüedades, arbitrariedades que tiene que aceptar el lenguaje corriente. Su característica fundamental es la connotación. En este el núcleo semántico constituido por la denotación aparece envuelto por una red de asociaciones de origen cultural que conforman las connotaciones. 

Tiene carácter persuasivo, expresivo, es esencial en él el cultivo deliberado de las formas que perfecciona al lenguaje corriente con propósito artístico. 

Todos los productos literarios usan el mismo material: el lenguaje. En ambos se usan la narración, la descripción, la reflexión, aunque con función diferente.

El lenguaje no literario (literatura pragmática) difiere del lenguaje literario (literatura artística) por su objetivo: sus resultados nos informan directamente, no por medio de representaciones e imágenes, sobre hechos o fenómenos de la naturaleza y la vida social. La diferencia esencial está en que la primera tiene función informativa y la segunda función estética. 

La obra literaria artística pertenece a dos contextos, pues trata una información pragmática y a su vez una información estética. En cambio la obro literaria pragmática integra un solo contexto (el pragmático ), por lo que el valor de la obra reside en su aporte para la ciencia respectiva. En cambio la obra artística por un lado refleja la realidad y por otro forma parte de la imagen de la realidad, creada precisamente por la literatura. Al respecto Bélic señaló: ¨ Esta pose una carga semántica, señala algo, nos interesa más por las formas de expresión, nos interesan porque significan algo, y expresan algo que en una comunicación pragmática sería despreciable. ¨(1988: 38)

Lo cual no significa según señaló más adelante: ¨ que concentremos nuestro interés solo en la forma en que los representan. Nunca percibimos formas vacías (Tales formas no existen), sino que, a través de ellas, percibimos contenidos, y las formas solo sirven para presentar contenidos. ¨ 

La principal consecuencia de la separación del lenguaje literario y el no literario está en que la veracidad de la información proporcionada por la obra de arte no puede medirse mecánicamente con los criterios de la ciencia, lo cual depende de:
· Las circunstancias históricas.
· Del estado general de la cultura de una sociedad determinada.
· Del lugar que en esta sociedad ocupan las ciencias y el arte.
· Del interés que la sociedad tenga en recibir informaciones realmente objetivas. 

Al decir del Doctor Ramón Luis Herrera, hay rasgos de la poesía que están en consecuencia con los de las demás obras literarias, y estos son:
1. El lenguaje literario crea un universo ficcional, conectado por mil vías con otras realidades, pero semánticamente autónomo, recreando memorias, vivencias, hechos históricos, entre otros.
2. Es, en consecuencia, plurisignificativo, sugeridor por naturaleza de diversas interpretaciones, lo que no significa que toda interpretación es válida, ni que a un texto se le pueda atribuir cualquier significado.
3. Este tipo de lenguaje rechaza los hábitos y rutinas lingüísticas; tiende a la novedad desautomatizada.
4. Es plurifuncional, La teoría de las funciones de la literatura, que tuvo entre sus fundadores al Checo Jan Mukarovski, se opone al inmannetismo deshistorizado de la obra literaria y revela cómo en esta se manifiesta su jerarquía funcional, de acuerdo con su naturaleza específica.
5. Posee una naturaleza intertextual. La teoría acerca de la intertextualidad literaria, si bien cuenta con lejanos antecedentes, toma cuerpo en los anos 60 del siglo pasado. Cada texto posee una red de relaciones y referencias con otros textos.

A continuación se relacionan en un cuadro sinóptico las diferencias existentes entre ambos tipos de lenguaje:

No

Lenguaje literario

Lenguaje no literario

1

Predominio de la ficción imaginativa, que inventa personajes, acciones, y ambientes y sentimientos.

Predominio del reflejo directo de la realidad, guiado por una lógica de racionalidad práctica.

2

Tendencia a la polisemia, es decir, a la multiplicidad de significados y a la ambigüedad.

Tendencia a la monosemia, es decir, a un solo significado, sin ambigüedades.

3

Importante valor del sonido, la escritura, el ritmo de las palabras para sí mismas. Lenguaje opaco.

Poco valor del sonido, la escritura y el ritmo de las palabras para sí mismas. Lenguaje transparente

4

Mayor densidad y elaboración de los recursos, expresiones como símbolos, metáforas, símiles y otras figuras.

Menor densidad y elaboración de los recursos expresivos.

5

Tendencia a la originalidad creativa, a decir los mensajes de una manera siempre novedosa

Tendencia a la repetición de las formas ya consagradas por el uso, a lo estereotipado.

6

Mezcla e integra según las intenciones expresivas, los más diversos tipos de lenguaje, desde vulgares, hasta los más refinados.

Separación de las diferentes normas o registros lingüísticos, de acuerdo con el contexto.

En realidad, la frontera que separa el campo de la literatura artística del de la pragmática esta lejos de ser absoluta e infranqueable. La literariedad no puede ser considerada fuera de la historia: La experiencia ensaña que lo que es hecho literario para una época, será fenómeno extraliterario para otra o a la inversa. Por lo que al decir de Bélic: ¨ Hay formas de expresión lingüística 
(Crónicas, memorias, discursos, cartas, testimonios, ensayos) etc., que oscilan entre los dos campos, inclinándose, de acuerdo con las circunstancias históricas, hacia uno y otro de ellos. (1988:43)

La prosa y el verso. Características esenciales
En cuanto a la forma de expresión lingüística la literatura se divide en dos grandes campos: el de la prosa, y el de la poesía. Es necesario no confundir la emoción poética con la ejecución verbal. El verso y la prosa son las maneras de la forma, no su esencia.

La prosa suele estar más próxima al lenguaje del coloquio y el verso es la manera formal más distante del uso práctico, pero entre ambos no hay diferencias de jerarquía estética. Ni la prosa ni el verso literario pueden confundirse con el habla común.

Prosa es la forma de expresión literaria que respeta en lo esencial la irregularidad rítmica del lenguaje. Caben en ella desde al imitación del coloquio familiar hasta la más estudiosa elaboración. Los escritores cuidadosos se esfuerzan por dar a la prosa proporción armónica y musicalidad.

El esmero del buen prosista por el orden y ponderación de los miembros del discurso da relieve al ritmo espontáneo del lenguaje, pero no lo regula encausándolos en formas rítmicas iguales o uniformemente combinadas. No obstante abundan los ensayos de las llamadas prosas rítmicas y prosa métrica que intentan aplicar a la prosa la regularidad propia del verso.

En la prosa predomina la articulación lógica –sintáctica, mientras que la rítmica melódica desempeña un papel secundario; en este aspecto, la prosa artística coincide con la no artística. 

En cambio la poesía pone en primer plano la articulación rítmico melódica. En ella existe una unidad específica del discurso, lo que la prosa no conoce: el verso que puede ser de arte menor o de arte mayor. El verso es ante todo una unidad melódica, impone al ritmo del lenguaje la disciplina y el uso de normas fijas. La tendencia vaga es reemplazada por la ley convenida, y el metro, la medida, sustituye a la duración aproximada. 

Los versos en sus formas más estructuradas constan de unidades métricas en número determinado para cada clase y las sílabas fuertes tienen señaladas sus puestos, regulándose el ritmo acentual. En la poesía se da el llamado impulso rítmico. La organización rítmica del verso se basa en la repetición regular de uno o más elementos fónicos portadores de impulso rítmico. La norma que determina esta repetición se llama metro. Los versos riman entre sí de manera asonántica, consonántica o libre.

Es cierto que el grado y carácter de las exigencias del verso varían según épocas y escuelas y hasta el metro mismo puede no ser indispensable. Pero contrariamente a lo que ocurre en la prosa, el rigor métrico no desagrada en el verso: sentimos que está a tono con el carácter idealizador de la poesía y admitimos sin dificultad su distanciamiento del habla cotidiana.

La línea que separa al verso de la prosa se funda en la mayor o menor regularidad de los apoyos acentuales. La percepción del verso es independiente del hecho de que este se represente en una sola línea o dividido en fracciones, o escrito a renglón seguido a modo de prosa. No es función de la vista la determinación entre verso y prosa, fundada esencialmente en la sensación de cualidades lingüísticas de orden fonético. 

Suele sostenerse que la prosa es la forma de expresión adecuada para conceptos y razonamientos, y por tanto, para la exposición científica o doctrinal, mientras que el verso pide un contenido de imágenes y afectos. Tales son las notas dominantes, pero hay posibilidad de exponer conceptos en versos como la prosa aparece frecuentemente con elementos poéticos.

Concepciones a cerca de los géneros literarios. Los subgéneros. Tendencias actuales
La obra literaria es producto de la creación y resultado de una acción conjugada de varios factores históricos que intervienen en el proceso literario: 
1. En cuanto al origen de la obra literaria el factor más importante es el autor. Las actitudes y facultades físicas del autor influyen en la creación literaria. 
2. La sociedad a la cual el autor destina sus obras. El autor forma parte de ellas y se vincula en todos los aspectos y problemas de la existencia humana y la vida social.
3. Las relaciones entre los creadores de la Literatura y sus perceptores. La apropiación de las obras literarias por parte de los hombres donde encuentran la confirmación de sus posibilidades y por ende el sentido social de la literatura es la razón por la cual esta se convierte en necesidad social. 
4. La colectividad nacional y su cultura. Este hecho es más importante para la literatura que para otras artes, pues su material, la lengua es uno de los rasgos más característicos de unidad nacional. Esta idea no es igual en todos los países, pues cada pueblo tiene tradición literaria distinta, sin embargo permite darse cuenta de la unidad y variedad creadoras que acompaña al hombre a lo largo de su historia. 

El enfoque histórico es muy importante cuando estudiamos el carácter y el sentido de obras literarias concretas. La literatura constituye uno de los campos de la actividad creadora de los hombres. El rasgo característico fundamental de toda actividad de este tipo es la continuidad, de ahí la conexión entre los productos de la actividad literaria. Los cambios que trae la evolución se refieren a todos los elementos de la estructura literaria: el plano temático, el lingüístico, el compositivo y la obra como un todo. ¨ Cambian las dominantes, sobre el trasfondo de géneros viejos nacen géneros nuevos. El estudio de estos cambios en su secuencia cronológica nos revela la evolución de la literatura ¨. (1988: 34)

De esta evolución forma parte también el hombre creador de la obra literaria, en la cual se reflejan sus problemas fundamentales a través de representaciones características de determinada época de acuerdo con el nivel histórico del conocimiento y con el grado correspondiente del desarrollo de las facultades humanas.
A lo largo del proceso literario han surgido numerosos géneros literarios. Su origen se debe a obras concretas cuyas formas llegaron a poseer rasgos tan típicos y tan definidos que se convirtieron como formas genéricas en modelos para obras de carácter semejantes. Los géneros son, pues una categoría histórica. 

La literatura clásica clasificaba de manera clara las obras en diversos géneros literarios, que a grandes rasgos perduran hasta la actualidad. 

Sin embargo el alcance del concepto de género literario ha variado: en Grecia y Roma los géneros tenían una clara distinción formal. La distinción formal entre géneros era tajante y no afectaba sólo al estilo, a los temas tratados, sino incluso al dialecto en que se redactaba. Las diferencias formales eran taxativas. Se entiende por género literario cada una de las distintas categorías o clases en que se pueden ordenar las obras literarias. Tradicionalmente se distinguen tres géneros mayores denominados lírica, épica y dramática, que son los géneros poéticos. Hemos dicho que Aristóteles en su Poética fue el primero en teorizar sobre el tema.

A pesar de que, obviamente, en la actualidad son otras las categorías de análisis para valorar los géneros, este texto de Aristóteles es el primero en instalar un punto de partida teórico para la cultura occidental. El texto brinda la información de una época que tuvo sus géneros legitimados (tragedia y epopeya) y sus géneros marginales (comedia, diálogos, menipea). De esta manera, se evidencia la variabilidad histórica del género, lo que es importante para reconocer mutaciones, reconocimientos y desdeños de procedimientos discursivos.

Aristóteles entendía la poesía como la imitación de la realidad sensible. Tal circunstancia permitía aprehender la forma de las cosas a través de la percepción. 

Para él, todas las artes imitan, pero no en el sentido de copia o reproducción, ya que como indica Juan Carlos Ghiano (1992: 50) “poeta es tanto el que imita lo que normalmente o moralmente podría ser, como el que imita lo que es. El poeta imita o representa una acción conforme a la ‘verosimilitud’, pero una acción construida o dispuesta por él”. 

Entonces, el género es un sistema de relaciones convencionales entre el texto singular y los anteriores que se produce al inscribirse éste en la serie de los textos antecedentes. Dicha noción no se determina mediante la adaptabilidad del texto que se produce a ciertas normas inmutables que ha fijado la preceptiva a partir de la Poética de Aristóteles, sino a la relación con una serie literaria delimitada históricamente. A la vez, un texto puede alejarse o variar la estructura de una serie dada, es decir puede transgredir la expectación que corresponde a cierto género, rompiendo con la convención y quizás inaugurando una serie nueva, según los criterios del profesor de la Universidad de Costa Rica Doctor Francisco Rodríguez Cascante (2006:2).

Al respecto el Doctor Víctor Escalante (2006:3) expresó: ¨ Un género literario determinado no parece ser una entidad definida y acabada, perfectamente distinguible del resto de la producción literaria, sino tan sólo la designación de un conjunto borroso, nunca cerrado, de obras literarias que participan en mayor o menor medida de múltiples y entreveradas características compartidas, las cuales justamente les confieren a aquéllas la condición de pertenencia al mismo conjunto. Dicho conjunto se encuentra en permanente recomposición y nunca queda perfectamente definido porque la presencia de las propiedades nunca es exactamente la misma en todas y cada una de las obras¨. 

En este entendimiento de la cuestión, dentro del cual se concibe a toda la producción literaria como emparentada, y en el que cada obra se encuentra en un espacio continuo (la literatura) que la vincula con el resto de las obras literarias, no cabe establecer diferencias de esencia genérica entre las obras, sino tan sólo relaciones de cercanía o distancia, de semejanzas y diferencias. De esta manera, una obra determinada posee ciertas características que comparte o la emparentan con tal o cual conjunto de obras, y al mismo tiempo es posible identificar en ella otras características que la distancian del conjunto y la acercan a otro.

En consecuencia con los criterios anteriores para Bajtín, el género se caracteriza por una dialéctica de conservación y renovación:¨ El género vive en el presente pero siempre recuerda su pasado, sus inicios, es representante de la memoria creativa en el proceso del desarrollo literario y, por eso, capaz de asegurar la unidad y la continuidad de este desarrollo¨. (1986: 63)

Sin embargo, la imitación de la realidad no se realiza del mismo modo en todos los casos, depende de tres factores: con qué medios, qué cosas y cómo. De estos factores surgen los géneros literarios. 

Con este modelo de interpretación es fácil asumir que la condición genérica de una obra es una manifestación de grados y no de esencias, de modo que es posible concebir que una obra reúna elementos asociados a un género específico junto con otros que no serían considerados como propios de dicho género por las comunidades hermenéuticas implicadas en la identificación

Casi todos los géneros literarios que conocemos hoy día nacieron en el mundo griego. De él pasaron a la literatura latina y de allí a nuestras literaturas modernas. Pero la literatura griega no sólo nos legó la forma de los diversos géneros, sino también la abundantísima temática. 

La forma genérica está determinada por un conjunto de rasgos que la obra debe respetar para que el perceptor pueda incluirla en un género determinado 

Estas son numerosísimas y toda obra literaria se integra en algún modo en su repertorio. Cada una de estas formas difiere de las demás no solo por su extensión, sino también por su construcción, por sus procedimientos específicos de composición y dentro de estas formas existen a su vez numerosos modelos o paradigmas especiales dados por su campo temático, sus tramas, sus personajes, su repertorio de recursos técnicos. Por ejemplo la novela: novela social, clasista, policiaca, de ciencia ficción, costumbrista, etc. 

Los géneros literarios diversifican la literatura, su existencia grabada en la conciencia del lector, influye fuertemente en la oferta y la demanda en el mercado literario: cada lector exige productos de aquellas formas literarias que correspondan a su interés.

Estos tienen además función normativa: ciertas épocas como el clasicismo definen con rigor las características de los distintos géneros, sin embargo, a pesar de todos los esfuerzos que se han hecho por someterlos a normas fijas e invariables, estos se hallan en constantes movimientos. Ellos nacen durante el proceso histórico y una vez nacidos, no se convierten en un canon, sino que en su evolución ulterior se transforman constantemente. 

Algunos narradores se hacen un lío con los géneros literarios, sus recursos y posibilidades. Otros pretenden burlarlos con una irreverencia no siempre calzada por sus posibilidades creativas. El asunto de las formas constituye una disyuntiva al iniciar la escritura y en el transcurso de su elaboración, que no basta el arranque. No pocas obras se resienten de las imprecisiones de sus autores. Hoy ese esfuerzo es analizado en detalles y más interrogantes surgen sobre los géneros, lo que no ocurría cuando predominaron patrones canónicos tan definidos que provocaron la irreverencia. El tema gravita en la consideración de los escritores, luego que los géneros fueron intercambiados y mezclados por quienes los movieron con una ligereza y una maestría no siempre imitable. 

En la formación de los géneros literarios intervienen, sin embargo, determinados principios invariables que resultan de las mismas posibilidades y formas básicas de la expresión literarias. De ahí que hablemos de géneros básicos que inspiran la creación literaria: género épico, género lírico y género dramático los cuales se corresponden con los principios de lo épico, lo lírico y lo dramático. 

La lírica y la épica se realizan como manifestaciones monológicas, cuyo sujeto es el autor, eventualmente el héroe lírico o el narrador. En estos géneros los discursos directos tienen carácter de cita. En cambio el drama se reduce a discursos directos de los personajes, se basa en el diálogo. Las primeras son formas finales de la expresión artística, en cambio el drama puede ser leído como cualquier otro texto literario, pero está destinado para servir de base para la representación directa, realizada por los actores en la escena.

La diferencia entre la lírica y la épica está determinada por las diferencias entre el estilo de la descripción y la reflexión, por un lado, y el estilo de la narración, por el otro en la épica. Sin embargo los principios de lo lírico, lo épico y lo dramático, tienen una base más honda; atañen a las formas fundamentales de la actitud artística hacia la realidad. Esta actitud puede ser presentada en la literatura como vivencia inmediata como transcripción de hechos objetivos de reacciones, emociones sentimientos y pensamientos subjetivos que esos hechos provocan o despiertan.

En el género lírico la capacidad de percibir cualidades y los matices más hondos de la realidad exterior, incluso el idioma y sus propiedades, de vivir hondamente sentimientos y pasiones, de saber entender e interpretar las situaciones humanas, los conflictos individuales y sociales, se asocia a la capacidad de una rica expresión lingüística.

El enunciado lírico nos afecta por la organización semántica y fónica de la manifestación lingüística, se apoya en elipsis e imágenes y se esfuerza por expresar lo inefable y con ello eternizar los estados de ánimos y emociones.

La actitud estética hacia la realidad puede ser representada también individualmente a través de la épica, en la cual las relaciones y aptitudes humanas aparecen con toda su complejidad. También las obras épicas pueden basarse en vivencias pero este principio exige que entre estas vivencias discontinuas, se establezcan relaciones cronológicas y causales, que estas se integren en el movimiento procesal de una acción. La épica reconstruye la continuidad de las relaciones y de las praxis vitales. Predomina la narración de acontecimientos sucedidos en medios ambientes determinados, con personajes concretos. Encarna en ellos el estado del hombre, la sociedad, el grado actual del conocimiento, la apropiación del mundo y las contradicciones de este así como las situaciones históricas, las esperanzas y temores y las perspectivas de la humanidad. Esta narración es en tiempo pasado.

El drama difiere de los restantes por el carácter de su acción que no aparece narrada, sino representada por sus personajes. Dado esto el principio dramático supone situaciones o escenas en los cuales los personajes puedan manifestarse. Se destaca por la percepción de matices semánticos perfectamente definidos (cómicos, trágicos y tragicómicos), el carácter conflictivo de la vida humana, individual y social. El tiempo del drama es actualmente presente.

Cada una de las tres funciones fundamentales de la apropiación literaria _ el conocimiento objetivo, la expresión subjetiva y la valoración estética _ pueden ser realizadas en forma de vivencia lírica o de relato épico. La lírica penetra en la épica y viceversa. Elementos líricos y épicos aparecen en el drama y elementos dramáticos en la épica y en la lírica. Al incluir en la práctica los distintos géneros que surgieron a lo largo de la evolución histórica, lo hacemos respecto a la tendencia que en ellos predomina. 

Subgéneros Literarios
La gran mayoría de las obras responden a uno de estos tres grandes géneros, pero hay que tomar en cuenta que las obras literarias se realizan en diferentes épocas y, a veces, no se circunscriben a uno de estos tres grandes géneros. Por ello, existen el genero teórico, que no es mas que un subgénero literario. 

Subgéneros Líricos 
Oda: Composición lírica en verso, de cierta extensión y de tema noble y elevado. 
Elegia: Composición lírica. 
Égloga: Composición poética del genero bucólico. 
Sátira: Composición lírica en verso o en prosa, que censura vicios individuales o colectivos. 
La canción: poema en verso de tema amoroso, pero puede exaltar otras cosas. 

Subgéneros Épicos 
En este género podremos encontrar subgéneros en verso y en prosa. en verso tenemos: 
La epopeya:
Narra una acción memorable y de gran importancia para la humanidad o para un pueblo. 
Poema épico: Relata hazañas heroicas con el propósito de glorificar a la patria. 
El romance: Tanda de versos octosílabos con rima asonante en los pares, que describe acciones guerreras y caballerescas. 

Entre los subgéneros narrativos en prosa encontramos: 
El cuento:
Popular y anónimo, o literario. Es un relato breve de una pericia inventada, sucedida a uno o a varios personajes, con argumento muy sencillo; a veces con una finalidad moral y se llama apólogo. 
La novela: Es un relato largo, aunque de extensión variable, con un argumento mucho mas d desarrollado que el del cuento. Y, a diferencia de lo que sucede con el cuento, al lector le importa no solo lo que ocurre a los personajes, sino también lo que piensan y sienten, como evolucionan espiritualmente y como influye en ellos la sociedad donde viven. 

Subgéneros Dramáticos: 
La tragedia:
Es la representación de terribles conflictos entre personajes superiores y muy vehementes, los cuales son víctimas de grandes pasiones que no pueden dominar; suele acabar con la muerte del protagonista. 
La comedia: Es la representación, a través de un conflicto, del aspecto alegre y divertido de la vida humana, y cuyo desenlace tiene que ser feliz. 
El drama: Es la representación de problemas graves, con intervención, a veces, de elementos cómicos, y su final suele ser sombrío. 
Opera: Composición dramática, en la que los personajes cantan íntegramente sus papeles, en lugar de recitarlos. Es el poema dramático compuesto por música. 
Zarzuela: Obra literario-musical, genuinamente española, en la que se combinan escenas habladas y cantadas. Suele reflejar vivos cuadros de costumbres, preocupaciones populares, sátiras políticas. 

Existen otros géneros literarios como lo son la oratoria y la didáctica. La oratoria pretende disuadir a un auditorio la didáctica tiene la finalidad de enseñar. Algunos subgéneros didácticos son: 
La fábula:
Relato en prosa o en verso de una anécdota de la cual puede extraerse una consecuencia moral o moraleja; sus personajes suelen ser animales. 
La epístola: también posible en verso o en prosa, expone algún problema de carácter general, desde un punto de vista censorio o de sátira. 
El ensayo: Es el subgénero didáctico mas importante en la actualidad; escrito siempre en prosa, consiste en la exposición aguda y original de un tema científico, filosófico, artístico, político, literario, religioso, etc.. con carácter general, es decir, sin que el lector precise conocimientos especiales para comprenderlo. 
La critica: Somete a juicio de valor, razonado, las obras o las acciones realizadas por otras personas; si se juzgan obras o actos propios, el escrito se denomina autocrítica. 

CONCLUSIONES
1. La frontera que separa el campo de la literatura artística del de la pragmática esta lejos de ser absoluta e infranqueable. La literariedad no puede ser considerada fuera de la historia, pues hay obras que oscilan entre los dos campos, inclinándose, de acuerdo con las circunstancias históricas, hacia uno y otro de ellos. 
2. La percepción del verso es independiente del hecho de que este se represente en una sola línea o dividido en fracciones, o escrito a renglón seguido a modo de prosa. No es función de la vista la determinación entre verso y prosa, fundada esencialmente en la sensación de cualidades lingüísticas de orden fonético.
3. A pesar de que, obviamente, en la actualidad son otras las categorías de análisis para valorar los géneros, Aristóteles es el primero en instalar un punto de partida teórico para la cultura occidental en cuanto a la clasificación de los géneros literarios, y los agrupa en tres: épico, lírico y dramático.
4. Toda producción literaria se encuentra en un espacio continuo (la literatura) que la vincula con el resto de las obras literarias, por lo que no cabe establecer diferencias de esencia genérica entre las obras, sino tan sólo relaciones de cercanía o distancia, de semejanzas y diferencias.
5. A pesar de que son diversas las clasificaciones de las formas genéricas o subgéneros, seguimos el criterio del Doctor Francisco Rodríguez Cascante. Profesor de la Universidad de Puerto Rico.

BIBLIOGRAFÍA
· Bjtín M, M (1986). Problemas literarios y estéticos. La habana: Editorial Arte y Literatura.
· Belic, O, Brabák, J (1988). Introducción a la teoría literaria. La habana: Editorial Pueblo y Educación.
· De Balbín, R (1989). Sistema de rítmica castellana. Madrid: Editorial Gredca.
· Díaz Rodríguez, G (1999). ¨ Cuatro enfoques para el trabajo con la apreciación literaria.¨ En R, Mañalich (compil) P. 236- 250. Taller de la palabra. La habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Escalante, V (2006). ¨ El género literario como un juego del lenguaje ¨. En Espéculo, Revista de estudios literarios de la Universidad de Complutense de Madrid. En http//www.ucm.es/info/especulo/numero30/juegolen.html.
· Henríquez Ureña, C (1975). Invitación a la lectura. La habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Jakobson, R (1986). “la lingüística y la poética”. En Selección de lecturas de teoría y crítica literaria I.(Compil) R, Rodríguez Coronel. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Martín Vivaldi, G (1871). Curso de redacción. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Ministerio de Educación Cuba. Libros de texto de Español- Literatura 7, 8, 9 grados.
· Ministerio de Educación Cuba. Programas de Español- Literatura 7, 8, 9 grados.
· Navarro, T (1987). Métrica Española. La Habana: Edición Revolucionaria.
· Navarro, D (1986). Textos y Contextos I, II. La habana: Editorial Arte y Literatura.
· Porro Rodríguez, M y M, Báez (1983). Práctica del idioma español I, II. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Portuondo, J. A (1972). Concepto de poesía. La Habana: Editorial Arte y Sociedad.
· Quintero, A (1985). Elementos formales de apreciación literaria I, II. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Reyes, A (1972). Ensayos. La Habana: Casa de las Américas.
· Rodríguez Coronel, R (1986). Selección de lecturas de teoría y crítica literaria I, II. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.
· Rodríguez Cascante, F( 2006).¨ La problemática del género literario: una lectura del Río, novelas de caballería de Luis Cardoso y Aragón¨. En Revista Comunicaciones en http//www.ecl.itcr.cr
· Rodríguez Pérez, L (2004). ¨ La enseñanza de la lengua materna hoy: cuestionamientos y práctica ¨. En Rodríguez, L (compil). Español para todos. Nuevos temas y reflexiones. P. 171- 189. La Habana: Editorial Pueblo y Educación.

AUTOR: 
Lic. Yenifer Hernández López. 
Prof. Asistente



Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados