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Deporte y Política en los tiempos de Fidel Castro

Resumen: XXIII Juegos Olímpicos de Verano Los Àngeles 1984. Final de la maratón. El maratonista haitiano Dieudonnè Lamothe termina su carrera en el puesto número 74, muy por encima de varios fondistas de la llamada región del Tercer Mundo, entre ellos Domingo Tibaduiza (Colombia), Rodolfo Gómez (México) y Ronald Lanzoní (Costa Rica).

Publicación enviada por Alejandro Alex Guevara O´nofrio




 


ÍNDICE  
Primer capítulo: Dictadores y atletas
Segundo capítulo: Deporte y política en Cuba
Tercer capítulo: El ejemplo de Corea del Sur -Fuentes
 

I - DICTADORES Y ATLETAS 
XXIII Juegos Olímpicos de Verano Los Àngeles 1984. Final de la maratón. El  maratonista haitiano Dieudonnè Lamothe termina su carrera en el puesto  número 74, muy por encima de varios fondistas de la llamada región del  Tercer Mundo, entre ellos Domingo Tibaduiza (Colombia), Rodolfo Gómez  (México) y Ronald Lanzoní (Costa Rica). Al igual que el colombiano  Tibaduiza, multiple campeón en las pruebas de fondo de los torneos  sudamericanos e internacionales, el mexicano Gómez era también la "gran  esperanza latinoamericana" a raíz de su sexto lugar en las Olimpiadas de  Moscú-80. En tanto, Lamothe se encuentra bastante contento. Ciertamente, el  deportista nacido en Port-au-Prince no pudo ingresar en el grupo de los  primeros lugares, pero logró algo más importante: salvar su vida. Poco antes  de su partida a la ciudad californiana, el dictador haitiano Jean-Claude  Duvalier, mejor conocido como "Baby Doc", decreto la pena de muerte para el  espigado Lamothe si intentaba retirarse de la competencia olímpica. 

Nadie sabía a ciencia cierta que ocurrió con el deporte haitiano tras su  época gloriosa en las Olimpiadas Modernas de París-1924 y Amsterdam-1928,  donde la primera república negra del mundo se dió el lujo de ganar medallas  olímpicas en las pruebas del atletismo y el tiro. Haciendo un recuento del  pasado deportivo haitiano, en los Juegos de Vérano de Francia, los tiradores  Augustin Ludovic, Destine Destin, Volborge Ludovic, Metullus Eloi y Roland  Astrid ganaron una medalla de bronce, poco después de empatar con los  anfitriones. Pero además de esta medalla, Augustin y Volborge Ludovic  tuvieron magnificas actuaciones en una de las pruebas del calendario del  tiro olímpico. Posteriormente, el 9 de septiembre de 1928, el atleta Sylvio  Cator, quien fue miembro del equipo nacional de fútbol de Haití, llamó la  atención universal al establecer una marca mundial en la especialidad del  salto de longitud, una prueba en la cual ganó la medalla de plata en las  Olimpiadas de Holanda-1928. 

Amante del karate, automovilismo, yatismo y el tenis de campo, "Baby Doc"  recordaba con cierta amargura los comentarios negativos que lanzó la prensa  internacional por el triste papel que realizaron los fondistas haitianos en  el Estadio Olímpico de Montreal en 1976. En aquella oportunidad, los atletas  afrocaribeños impusieron las peores marcas olímpicas de todos los tiempos:  Lamothe registró en la prueba de los 5000 metros la marca de 18:50,07  minutos, mientras su compañero Charles Olemus corrió los 10000 metros en  42 minutos.Bajo este recuerdo, el jefe de la dinastía Duvalier no vaciló en  jugar con la vida de un atleta. Sin embargo, a partir de este momento y  hasta el presente, el olímpico Diedonnè Lamothe se convirtió en el símbolo  de los atletas que viven silenciosamente bajo los caprichos de los  dictadores. Desde luego que no hay excepciones en el universo de las  dictaduras tercermundistas. Otro caso es el de Cuba.No hay nadie, entre los  dictadores africanos, árabes, latinoamericanos y asiáticos, por ejemplo,  capaz de igualar la historia de Fidel Castro. Los testimonios son  concluyentes. 

Alex estaba totalmente agotado y con un rostro patéticamente deshidratado.  Tras llegar a las costas del Estado de Florida por intermedio de una balsa,  el beisbolista cubano Alex Sánchez había perdido siete kilos de peso a  partir de su viaje clandestino desde una playa de la Provincia de La Habana.  Durante la Guerra Fría, Alex fue uno de los jóvenes afortunados que no  partió a combatir a las extensas junglas de Angola y a los desiertos del  Sahel de la República Socialista de Etiopía, ambos países con los peores  indicadores de desarrollo humano a nivel de las naciones del Tercer  Mundo.Por orden explícita de Fidel Castro, miles de jóvenes cubanos fueron  obligados a luchar en defensa de las jóvenes dictaduras pro-soviéticas del  continente africano. Los pocos que se salvaban de ir a esta misión  irracional eran exactamente los deportistas con destacada actuación en las  ligas de la competencia internacional. En este lapso, cientos de jóvenes  murieron durante guerras externas, pero otros llegaron a la Isla con  enfermedades tropicales y el mortal SIDA. Ciertamente, era el precio que  tenía que pagar Fidel Castro por la ayuda soviética. En esos tiempos,la URSS  encontró en Cuba una mano de obra muy barata para destinarla dentro de su  programa de expansionismo en el África.

Al igual que los gimnastas norcoreanos bajo la tiranía maoísta de Kim Il  Sung o los atletas sudafricanos en los años del régimen racista del  Apartheid, el beisbolista Alex González era sólo un ejemplo del universo de  los deportistas que huyen de la dictadura de la Revolución Cubana.  Aparentemente, él había sido un joven, formado en el famoso ciclo de la  Escuela de Iniciación Deportiva Escolar (EIDE) y la Escuela Superior de  Perfeccionamiento Atlético (ESPA), que simpatizaba con los viejos ideales  del Comandante en Jefe Fidel Castro, Primer Secretario del Comité Central  del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estados y  Ministros. Sin embargo, la verdad era otra: él estaba cansado de la  mediocridad y las apariencias de la Cuba Socialista. Con un eterno sueldo de  20 dólares al mes, Alex tenía que hacer muchos milagros para poder  sobrevivir en una Isla donde sólo la dinastía Castro Ruz, entre ellos Madame  Vilma Espín y Raúl Castro Ruz, goza de un alto nivel de vida. 

Aquel día de la partida, Alex sabía perfectamente que exponía su vida, y el  de su familia, si era descubierto por los agentes del departamento de  Seguridad de Estado, quienes vigilan cada paso de los boxeadores, nadadores  o ciclistas antillanos. Como el Angka Loeu en los años infernales de la  Camboya Maoísta de Pol Pot o los tiempos del KAM de la Afganistán  Prosoviética, los agentes de seguridad castrista son tristemente famosos por  sus métodos terroristas. Su política represiva se dirige especialmente a  los disidentes políticos, periodistas independientes, activistas y  deportistas con un agitado calendario competitivo en el exterior. A decir  verdad, no es un secreto que los deportistas cubanos se encuentren entre los  más vigilados de la Tierra. 

Aparte de arrojar pérdidas económicas al Estado Socialista, la huida de un  atleta antillano multiplica una pésima imagen a la Revolución Cubana. A  esto debe añadirse, el atraso deportivo que ocasiona el éxodo de las  principales figuras de un equipo: en el 2006, el baloncesto masculino de  Cuba clasificó en el puesto cincuenta del ranking global, por debajo de la  República Centroafricana (África), India (Asia), Costa de Marfil (África) y  Kuwait (Mundo Islámico). Todo parece indicar que esta muy lejos la medalla  de bronce que el baloncesto criollo ganó durante los Juegos Olímpicos de  Alemania de los años setenta. La misma historia se repite igualmente en el  área del fútbol que vive de fracaso tras fracaso en su intento por  clasificar a un Mundial de Mayores. Pero lo peor de todo es que hay quienes  han progresado con menos recursos que el presupuesto deportivo castrista:  Togo, Ghana, Angola, Costa Rica, Trinidad Tobago, Jamaica, Ecuador, Costa de  Marfil, Senegal y Paraguay. 

De hecho, el gobierno castrista ha adoptado medidas radicales para frenar  todo intento de deserción atlética. Hace poco, Fidel Castro tomó la decisión  de solo enviar a dos leales deportistas-revolucionarios a los tradicionales  Juegos Mundiales Universitarios de Sudcorea, el tercer circuito más  importante del ciclo olímpico del deporte cubano. Sin embargo, el Comité  Olímpico Castrista decidió cancelar la participación nacional cuando la  ciudad surcoreana de Jeje fue escenario del Campeonato Mundial de Judo  Juvenil. Era la primera vez que los yudocas cubanos no participaban en una  alta competencia mundial desde el año 1985.Con seguridad, las autoridades  castristas temblaban de miedo por llevar una numerosa delegación deportiva,  como siempre lo hacen, dentro del ambiente de una de las naciones de mayor  democracia alrededor del Tercer Mundo. Sin embargo, la ola de nuevas  deserciones incluyen a los futbolistas Odelin Molina y Mikel Galindo. Nacido  en La Habana el 3 de agosto de 1974, el arquero Molina fue uno de los héroes  de la clasificación antillana a los Cuartos Campeonatos Mundiales de Fútbol  Infantil de Roma Italia-91, sin lugar a dudas el acontecimiento más  importante en la historia del balompié de la época de la Revolución Cubana. 

II-DEPORTE Y POLÍTICA EN CUBA
Las tarjetas turísticas de las embajadas cubanas en las capitales de Europa  Occidental son, incluyendo Madrid, la envidia de cualquier representación  extranjera alrededor del mundo: extraordinariamente bellas y muy creativas.  "la felicidad le espera en el paraíso olímpico.más de 60 medallas de oro a  través de la historia", dice una de las tarjetas debajo de espectaculares  imágenes de los saltos aguerridos de la atacante y bloqueadora Regla Torres  Herrera, quien por múltiples lesiones tuvo que retirarse a una temprana  edad. Uno se imagina a una Isla con todo el esplendor de una cultura  deportiva, punto de partida en la conquista de medallas y títulos  internacionales, pero nada más lejos de la realidad. Tras esa fachada de  "paraíso olímpico" se oculta una serie de problemas perfectamente camuflados  con títulos panamericanos o medallas universales. En la sociedad cubana hay serias contradicciones que pocos pueden  comprender. Lo más irónico de este asunto es que, mientras el Comité  Olímpico Cubano posee dinero para enviar a cientos de atletas a competencias  internacionales en Europa o Asia, las viviendas de los cubanos se encuentran  en un estado deplorable. No existe la voluntad política para financiar  urgentemente el mantenimiento o la reconstrucción de las viejas y  desgastadas zonas residenciales de las ciudades de la Isla. La Habana, la  principal ciudad de la Isla, es una de las ciudades con las peores  estructuras urbanísticas en América Latina. Bajo esta política castrista, la  capital y otras ciudades difícilmente sobrevivirían a un desastre natural de  altas dimensiones. Ciertamente, todo dictador tiene un especial capricho:  pocos recuerdan que el extinto dictador Francois Duvalier, llamado Papa Doc,  era un gran defensor del arte negro haitiano. Aun cuando miles de niños  morían por falta de alimentos y de medicinas, Papa Doc no vaciló en gastar  200 mil dólares en el envió de una delegación nacional a los Festivales de  Artes Negras de Senegal. 

Julio , 1987, La Habana, Cuba. La selección masculina de voleibol de Cuba se  concentra para la gran final del Torneo Norte-Centro y del Caribe de  Voleibol (NORCECA). Inmediatamente, llega el Comandante, vestido con su  eterno traje militar-olivo. Si hay un personaje que encarne a la perfección  el espíritu absolutista de un dictador tercermundista, ese es sin duda Fidel  Castro, quien ya tiene 79 años de edad. El entrenador Gilberto Herrera  reúne a los voleibolistas para oír los consejos del viejo líder. No era la  primera vez, ni fue la última, que Castro intervenía en los destinos del  deporte nacional. Su currículum es impresionante: En la década de los años  ochenta, prohibió el envió de delegaciones atléticas a las Olimpiadas de los  Estados Unidos-84 y Sudcorea-88.Con seguridad, el discurso de Fidel estará  siempre sonando por el territorio antillano: "La Revolución Cubana ha  logrado empujar al deporte nacional a los primeros planos internacionales.  Ahora o nunca, ustedes tienen la alta responsabilidad de derrotar a los  norteamericanos". De hecho, los voleibolistas estaban acostumbrados a las  frecuentes visitas de Fidel Castro y de su hermano Raúl. 

Derrotar a los estadounidenses no era tarea fácil: el equipo de Doug Beal  era nada menos que medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles  1984, además de campeón del Campeonato Mundial Francia-86. Por supuesto  nada cambio. Se inició con un plantel perfectamente diseñado desde los  Mundiales de Buenos Aires 1982.Era un cuadro con gran experiencia en las  canchas de las desaparecidas repúblicas socialistas de Europa del Este.  Horas más tarde, en presencia de Fidel Castro, bloqueando fuertemente sobre  la malla, Cuba lograba derrotar a los Estados Unidos por el marcador de tres  sets contra dos...Era el resultado de una política dictatorial que concede  al deporte el segundo mayor presupuesto gubernamental, sólo superado por el  rubro destinado a las fuerzas armadas...Un punto muy valioso en la  propaganda del Comandante, quien a pesar de ser el dictador más viejo del  planeta, quiere maquillarse cada vez menos a un tirano extraído de las  sangrientas páginas de la historia zaireña, tal vez al corrupto y despiadado  Mobutu Sésé Seko, y cada vez más a un nuevo líder democrático las naciones  del Sur. Para conseguir dicho objetivo, no dudo en adoptar al deporte como  parte de su estrategia dictatorial. 

Al margen de las deserciones, el deporte cubano esconde un triste  historial en materia de presiones gubernamentales, explotación  propagandística, lesiones de por vida, pobreza, drogas, matrimonios forzados  y el abusivo retiro de nacionalidades. A decir verdad, nunca se había visto  nada parecido desde los tiempos del gobierno totalitario de la desaparecida  Alemania del Este. De hecho, la mejor reflexión sobre el verdadero rostro  del deporte cubano lo realizó el deportista desertor José Pérez : "Los  atletas cubanos son esclavos del sistema. La mayoría de ellos le tienen que  entregar al gobierno el dinero que cobran en campeonatos internacionales.  Las autoridades deportivas les prometen casa, carro y comodidades.En estos  momentos los dirigentes deportivos están explotando el rendimiento de los  atletas sin mirar si el nivel de nutrición cae por debajo de las exigencias  naturales. Esto trae como resultado que los deportistas corran el peligro de  sufrir lesiones graves." 

No es ninguna novedad que durante los 46 años de gobierno unipersonal, Fidel  castro explote sin piedad a los deportistas de la mayor de las Islas de la  Cuenca del Caribe. Mientras que en todos los países civilizados de la  Tierra, incluyendo Eritrea o Bulgaria, los deportistas tienen la libre  opción de adoptar otra nacionalidad, esto en la Isla es considerado como un  "acto de traición" contra la Revolución. A través de las últimas cuatro  décadas, cientos de deportistas, entre ellos basquetbolistas, futbolistas,  esgrimistas o karatecas, han adoptado diversas nacionalidades. A pocos años  de la llegada del nuevo siglo, la extraordinaria atleta africana Eunice  Barber, originaria de Sierra Leona, tal vez el país más pobre de la Tierra,  se convirtió en ciudadana francesa. Más adelante, el pesista ruso Boris  Burov, medalla de oro con el equipo soviético en los Mundiales Juveniles de  Sarajevo, abrazo sin mayores problemas la divisa de Ecuador, un país  democrático desde el año 1979.Bajo la bandera del país sudamericano, Burov  ganó varias medallas en numerosos torneos internacionales, incluyendo los  Juegos Panamericanos de Canadá-99. En esa misma década, Hungría, ex  república socialista de Europa Oriental, no puso mayores obstáculos cuando  uno de sus hijos, el tirador Atila Solti, decidió ser un ciudadano de  Guatemala, uno de las naciones más pobres de Latinoamérica. 

Fidel Castro justifica la falta de libertad de los deportistas cubanos sobre  la base de que el Norte se esta llevando a los mejores deportistas del Sur o  el Tercer Mundo. A decir verdad, no es una teoría muy sólida. Primero, por  que muchos deportistas tercermundistas nacionalizados estadounidenses o  franceses han obtenido resultados discretos. Como el waterpolista  puertorriqueño Carlos Stephens, la atleta guyanesa Inniss Jennifer,  especialista en carreras cortas y salto largo, se nacionalizó  norteamericana, pero lamentablemente en los siguientes años no pudo repetir  sus marcas, especialmente en los Juegos Olímpicos de Los Àngeles-84,  logradas bajo los colores de Guyana, una ex colonia británica al norte de  Sudamérica. Segundo, existen algunos casos de deportistas del Norte que han  representado con gran honor a numerosas naciones del Sur. A fines del siglo  XX, las hermanas Sylvia y Claudia Poll, de padres germanos, defendieron la  divisa nacional de Costa Rica con gran éxito internacional: entre los años  1987 y 1988, la nadadora Sylvia Poll fue nombrada la "Mejor Deportista de  América Latina", desplazando a los ilustres Diego Armando Maradona, Anthony  Conrad Nesty y Ayrton Senna. En los siguientes años, su hermana Claudia  asombro a propios y extraños cuando finalizó en el primer lugar de la final  de los 200 metros libres del Torneo de Deportes Acuáticos de la Olimpiada de  Atlanta-96. Nadie podía creer que la hazaña deportiva de un pequeño país  centroamericano guardaba sus raíces originales en Alemania

III -EL EJEMPLO DE COREA DEL SUR 
No sorprendió a muchos periodistas surcoreanos que el dictador Fidel Castro  cancelará el viaje del equipo de voleibol cubano a Seúl, sede de los  Cuartos Campeonatos Mundiales Juveniles de Voleibol de Mujeres 1987.Desde el  punto de vista deportivo , la destacada atacante Magali Carvajal Rivera, hoy  una ciudadana española, quien ganó la medalla de oro en la categoría mayores  de los X Juegos Deportivos Panamericanos de Indianápolis, no comprendía la  ausencia de un sexteto que tenía que defender su título mundial conquistado  en tierras italianas. No obstante, ella recordaba que su infancia estuvo  marcada por el culto a la personalidad hacia el líder de la Revolución  Cubana, aliado incondicional del régimen comunista de Corea del Norte. En  tanto, no era la primera vez que el dictador caribeño impedía la presencia  de atletas antillanos en Pusan, Taegu, Inchon y Seúl. Por su culpa, en 1979,  las basquetbolistas cubanas , lideradas por la magistral Margarita Skeet,  fueron injustamente excluidas de asistir a los Campeonatos Mundiales de  Seúl. Posteriormente, la historia se volvió a repetir en el caso de los  pugilistas y beisbolistas, quienes no pudieron asistir a defender sus  respectivos títulos globales.

Eran los años en que Corea del Sur no solo vivía la fiebre de su éxito  económico sino también una gigantesca ola de consecutivos triunfos  deportivos internacionales en escenarios extranjeros y nacionales. A partir  del año 1980, la República de Surcorea sorpresivamente empezó a escalar  importantes posiciones en el circuito del deporte global, desplazando a  naciones como Francia, Japón, Canadá e Italia. En Tokio, los surcoreanos  lograron el segundo lugar del Campeonato Mundial de Béisbol, tras una  inesperada victoria sobre los anfitriones. En tanto, los boxeadores  anfitriones Oh Hwang Soo y Moon Sung-Kil se alzaron con las medallas de oro  en el Torneo Mundial de Seúl-82. Todo parecía indicar que atrás quedaban los  tiempos en que el pequeño país asiático solo era conocido por la astucia de  sus voleibolistas y la magia ancestral de sus atletas del taekwondo.

Como ningún otro país de la famosa corriente de los Dragones Asiáticos,  Sudcorea no dudo un instante en invertir millones de dólares en beneficio  de la construcción de supermodernos complejos deportivos y enviar  delegaciones nacionales alrededor del planeta.Tras los Juegos Olímpicos de  Verano de Seúl, el modelo deportivo surcoreano estimulo el desarrollo  deportivo en China Continental, Hong Kong, Tailandia, Taiwan y Malasia. Así,  Kuala Lumpur, la enigmática y moderna capital malaya, fue sede de varios  eventos deportivos internacionales en los años noventa, incluyendo los  Juegos de la Mancomunidad Británica. De hecho, el deporte surcoreano surgió  a partir de la sombra de los gobiernos autocráticos, mas logró su  consagración absoluta con la llegada de la democracia constitucional. A  partir de ese entonces, se asistió a la presencia del mayor ejemplo  deportivo en la historia de un país de la región del llamado Tercer Mundo,  un paradigma que sepulta por completo el viejo modelo deportivo de la  Revolución Cubana

Con alrededor de diez títulos olímpicos y doce medallas de plata, el deporte  surcoreano ocupo el noveno lugar en las Olimpiadas de Atenas-2004. Con  anterioridad, en los Juegos de Sydney-2000, el equipo nacional de hockey  sobre césped masculino ganó la medalla de plata, un hecho casi impensable  hasta inicios de los años noventa, cuando los surcoreanos eran apabullados  fácilmente en sus encuentros con la India, Pakistán, Malasia y Japón en el  marco de los torneos regionales asiáticos. En tanto, el equipo de Sudcorea  arraso con el 70 por ciento de las medallas de las competencias de la  arquería, incluyendo los tres primeros lugares en la categoría individual  mujeres. De la misma forma, el esgrimista Young Ho Kim se convirtió en el  primer campeón olímpico no europeo desde los años del inmortal y legendario  Ramón Fonst, el mejor deportista de Cuba y de América Latina de todos los  tiempos. Sin embargo, lo mejor estuvo en el séptimo puesto logrado en los  Juegos Olímpicos Invernales de Turín-2006.

Con una tradición deportiva invernal inexistente, los atletas surcoreanos  causaron el mayor milagro deportivo mundial al cosechar seis medallas de  oro, tres de plata y dos de bronce, superando a fuertes y experimentados  equipos de Suiza, Italia, Francia, Noruega y la República Popular de China.  Hasta fines del decenio de los ochenta, el deporte invernal de Corea del  Sur no había conquistado ninguna medalla en la historia de las quince  primeras ediciones de las Olimpiadas de Invierno, pero la historia cambio  por completo cuando el gobierno democrático de Kim Young-sam otorgo al  deporte interés nacional. Con plena seguridad en el siglo XXI, Surcorea no  solo tiene el mejor sistema educativo del mundo sino igualmente uno de los  primeros sistemas deportivos.un ejemplo que deben emular muchas naciones del  Tercer Mundo.-

FUENTES:-
Almanaque Deportivo Mundial 1975, Editorial América, Ciudad de Panamá, 1976 
-Bain, Mervyn. "Cuban-Soviet Relations in the Gorbachev Era", Journal of  Latina American Studies, London, November 2005 
-Cordova-Claure, Ted. "Corea más allá de las Olimpiadas", Nueva Sociedad,  Caracas, sep-oct 1988 
-Encyclopaedia Britannica Book f the Year 1984, Encyclopaedia Britannica,  Chicago 
-Enciclopedia de los Comités Olímpicos Nacionales. Tomo 3, Lausanne, 3 de  junio de 1980 
-Libro del Año Barsa 1975: Encyclopaedia Britannica, Buenos Aires, 1975 
-Libro de Récords Guinness, Editorial Voluntad S.A, Bogotá, 1995 
-Matthews, Peter. Whitaker`s Almanack International Sports Records and  Results 1998-1999, The Stationery Office, London, 1998 
-Récords y Datos Latinoamericanos, Editorial América, Virginia Gardens, 1988
-The World Almanac and Book of Fats 2001, World Almanac Books, New York,  2000 
-Tibballs, Geoff. The Olympics Strangest Moments, Robson Books, London, 2004 
-Urbano, Fernández. "Del Batos a Montreal", Cuba Internacional, La Habana,  junio de 1978 
-Valle, Manuel. "Un lugar de honor", El Deporte: Derecho del Pueblo, La  Habana, agosto 1988 
-Wallechinsky, David. The Complete Book of the Olympics, Aurum Press,  London, 2004 PUBLICADO: Septiembre del 2006 

AUTOR:
Alejandro Guevara Onofre
 /alejandro76_77@hotmail.com



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