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La medicina tradicional y natural: un desafío para las ciencias y la sociedad moderna

Resumen: La Medicina Tradicional Asiática, tuvo sus orígenes en los países asiáticos, de los cuales fue China la que desarrolló la misma a través de su historia (diferentes dinastías hasta la fundación de la República Popular China). Este país cultivó, desarrolló y propagó esta práctica médica a los países europeos, a las Américas (Argentina, México, EE.UU)...

Publicación enviada por Dr. MSc. Juan Miguel Broche Candó; Dr. MSc. Ricardo Cortes Salazar; Lic. Lazara Yecenia García Hernández




 


INTRODUCCIÓN.
La Medicina Tradicional Asiática, tuvo sus orígenes en los países asiáticos, de los cuales fue China la que desarrolló la misma a través de su historia (diferentes dinastías hasta la fundación de la República Popular China). Este país cultivó, desarrolló y propagó esta práctica médica a los países europeos, a las Américas (Argentina, México, EE.UU).

En la historia de Cuba, la Medicina Tradicional Natural (MTN) tiene sus antecedentes desde los aborígenes, específicamente en el uso de las plantas medicinales. En estudios realizados por el científico cubano Juan Tomás Roig (1877-1971), quien estudió más de 5 mil especies de la flora cubana, las cuales describe en su libro PLANTAS MEDICINALES, AROMATICAS Y VENENOSAS EN CUBA, publicado en 1945.

La MTN vive en el arte de casi un millón de médicos tradicionales que la practican sobre una población que representa más de un cuarto de la población total global. La actitud oficial es conocida; se confunde tradicional con obsoleto. B. Aschner planteaba “el conocimiento pragmático de la historia de la medicina, en particular de la terapéutica”, como medio para “comprender todos los métodos terapéuticos no oficiales”, agregando que el desprecio por la tradición ha conducido al achatamiento, a la rigidez dogmática y a la estrechez de la doctrina médica”.

La MTN no pretende desplazar a la medicina oficial sino de enriquecer el conocimiento terapéutico del médico práctico, con un método eficaz e inofensivo, e infundirle al mismo tiempo todo el contenido humanístico de la vieja y actual dialéctica china, por lo menos, incitarlos a frecuentar los textos filosóficos.

La medicina científica es hija de la medicina experimental, cuyos postulados se nos han hecho familiares por la célebre “INTRODUCCIÓN AL ESTUDIO DE LA MEDICINA EXPERIMENTAL”, de Claudio Bernard. En ninguna parte dice, “el maestro que haya que rechazar una hipótesis razonable el único límite a la verificación experimental está dado por las posibilidades materiales”. Si en una hipótesis no se invocan fuerzas sobrenaturales, si el planteo sigue esquemas válidos para una gran parte de médicos y experimentadores, entonces no cabe más que una actitud: aceptar la confrontación de los hechos con la teoría.

La MTN, en específico, la acupuntura, confronta al médico con una terapéutica empírica, no tan cruda y quizás eficaz, desde que la medicina científica entró en oriente, los médicos acupuntores, por ejemplo japoneses, intentaron con éxito la verificación de la acción de las agujas y moxas con el sencillo expediente de recuento de hematíes antes y después de la estimulación de algunos puntos.

OBJETIVOS.
GENERAL:

Analizar las condiciones históricas concretas en que se desenvuelve la Medicina Tradicional y Natural en la actualidad.

ESPECÍFICOS:
Analizar el fundamento socio – filosófico de la Medicina Tradicional y Natural

DESARROLLO
El uso de las medicinas complementarias se remonta a orígenes que se pierden en los albores de la humanidad, debido al escaso desarrollo social alcanzado en aquella época del devenir de la civilización. Así, las plantas con propiedades curativas eran las únicas medicinas existentes, por lo cual muchos suponen que la medicina verde en particular nació con la primera enfermedad del hombre. No es casual por tanto, que en los enterramientos del lejano hombre de Neandertal, fueran encontrados residuos de flores y de hierbas junto a sus restos. Es conocido también, que en el famoso libro Ayurveda de la India, hace más de cinco mil años, figuraba una lista de más de ocho mil remedios confeccionados con plantas medicinales. Del mismo modo en China, el ginséng, el efedra y el opio se utilizaban desde tiempos antiguos.

El antecedente directo de estos medicamentos o técnicas naturales, se encuentra, sin duda, en lo que pudiéramos llamar la medicina popular antigua, la cual va a ser esencialmente empírica, basada en costumbre y tradiciones culturales de aquellas sociedades primitivas, todo lo cual le imprimió rasgos muy heterogéneos, determinados por factores no sólo económicos, sino también demográficos, socioculturales, ecológicos, psicológicos, entre ellos, la impotencia del hombre ante un entorno que no dominaba y causante de angustia y temor. Estas prácticas constituían una mezcla de elementos míticos, mágicos, totémicos, animistas que se expresaban en las prácticas curativas que estaban a cargo de las personas más conocedoras de las propiedades de las plantas, raíces, semillas, tubérculos y otros, generalmente las brujas o chamanes de las tribus. Los egipcios, por ejemplo, resultaron ser grandes conocedores de las bondades de muchas plantas de la región mediterránea. Parte de sus conocimientos llegaron a nosotros a través del Papiro de Evers, famoso documento escrito en el año 1555 a.n.e. y conservado actualmente en la Universidad alemana de Leipzig.

Remitiéndonos a la historia de la farmacopea, encontramos que uno de los grandes médicos de la antigüedad que trabajó en ello con esmero fue Avicena (980-1031), físico, filósofo y científico islámico, considerado la personalidad científica y filosófica más ilustre de Asia Central y Persia. Avicena escribió un opúsculo con 64 drogas para el corazón, las cuales se ajustan, según los especialistas, a las empleadas por las ciencias modernas. Egipto conoció muy bien de las mismas. Del mismo modo un tratado médico compuesto en Tebas hacia el año 1600 a.n.e., contiene una lista de 700 plantas entre las que figuran purgantes, como el sen y el ricino, y técnicos cardíacos como la escila.

Con Hipócrates, considerado el padre de la Medicina, y con Dioscórides, quien escribió en el año 78 D.N.E. una obra que lo inmortalizaría, de materia médica, en la cual describe varios tipos de plantas de reconocidas propiedades medicinales con vigencia en nuestros días un buen número de ellas. La medicina griega confiere a la planta medicinal su verdadero valor y reconoce su eficacia al margen de toda connotación religiosa o mágica. Pero quizás la más antigua referencia sobre el uso de plantas medicinales, corresponde al Código de Hammurabi, en Babilonia (1728-1786) tallado en piedra. Tras la caída del Imperio Romano la ciencia de las plantas se refugia en los conventos y monasterios y florece posteriormente en la medicina árabe donde la figura principal es el naturalista Al-Biruni del Islam Medieval llamado el Padre de la Farmacopea árabe.

En los tiempos modernos, la conquista y colonización de América resultó ser un ejemplo evidente del aplastamiento de tradiciones, mitos y religiones que conformaban el perfil y la identidad cultural de las comunidades humanas que habitaban estas tierras. Fueron suprimidos materialmente los portadores de las culturas alternativas y del saber tradicional, actuando en contra de la autonomía de las comunidades colonizadas por la fuerza. Como se conoce, la colonización y también la neocolonización, se acompañaron de procesos modernizadores que al propio tiempo, colocaron el conocimiento tradicional de los pueblos sometidos, en perspectiva de desventaja, deterioro y desaparición.

Del mismo modo debe tenerse en cuenta que a partir del siglo XIX el uso de las plantas, y en general de la medicina verde, comienza a tener un enfoque de mercado. En los laboratorios de las farmacias europeas se extraían las sustancias o principios activos de las mismas, se envasaban y vendían al cliente. Posteriormente, ya en el siglo XX, cuando la química avanza sobre este campo, la sustancia activa es imitada por los especialistas que la reproducen por síntesis total y desaparece de este modo, todo interés por las plantas, al dejar, aparentemente, de ser necesarias, incluso olvidando que cualquier preparado químico moderno tiene en sus inicios un antepasado vegetal que tiene los mismos efectos.

Claro está, que las formas que adopta la medicina natural y tradicional (MTN) no se reducen a la utilización de las plantas medicinales, sino que es un concepto mucho más amplio y abarcador al referirse a sistemas complejos de diagnóstico, curación, tratamiento, cuyo denominador común es la diferencia respecto a la medicina clásica. Los conocimientos actuales de la MTN cuentan con un método de diagnóstico, una teoría sobre el origen, evolución y curación de la enfermedad y un conjunto de conocimientos prácticos.

Todo sistema de conocimientos en la MTN cuenta con un sólido FUNDAMENTO FILOSOFICO que armoniza con el saber científico coherentemente estructurado.

Uno de sus fundamentos esenciales lo constituye el hecho de que en todo objeto están presentes dos cualidades o esencias opuestas y complementarias, antagónicas a la vez que sinérgicas, así como excluyentes, pero dependientes la una de la otra. Al elaborar estas ideas tradicionales, los filósofos chinos reconocían una división quíntuple del mundo puesta en movimiento mediante la interacción de los opuestos. Distinguían cinco elementos (madera, fuego, tierra, metal y agua); cinco clases de animales (los que poseen escamas, las de plumas, lo que tienen cuero, los de piel y los que poseen concha); cinco órganos sensoriales (ojos, lengua, boca, nariz y oídos); cinco órganos internos (bazo, pulmón, corazón, hígado y riñón); cinco pasiones (enojo, alegría, voluntad, pena, miedo); cinco notas musicales(do, re, mi , sol, la); y cinco números elementales. Los dos opuestos eran el yin y el yang. La interacción de los opuestos se describía así:

“El curso constante del Cielo es tal que los opuestos no pueden surgir juntos. Por ello se le llama unidad; es singular, no doble; tal es el movimiento del Cielo. Los contrarios son el Yin y el Yang. Cuando uno se expande, el otro se contrae; cuando un está a la izquierda, el otro está a la derecha. En primavera ambos se mueven hacia el sur, en otoño hacia el norte; en el verano se encuentra de frente, en el invierno detrás. Se mueven de lado a lado, pero no en la misma trayectoria; se encuentran, y cada uno a su vez toma el control. Tal es el ritmo.”

De esta concepción se desprenden varias teorías que devienen básicas en la medicina tradicional:
1.- La teoría Yin-yang.
2.- La teoría de los cinco elementos.
3.- La teoría de los Zang-Fu.
4.- La teoría Jing-Lo (meridianos).

En la teoría Yin-Yang se pone de manifiesto el principio de crecimiento y descrecimiento nos refiere el crecimiento del yang y el descrecimiento del yin. Analógicamente se explica a través de un ciclo el cual se denomina circadiano: el día comienza a las 6:00 AM. Crece y está en su plenitud del día a las 12:00 m (esto se relaciona con el yang). Empieza a decrecer el día y ocurre el crepúsculo a las 6:00 PM. A partir de aquí comienza la noche hasta las 12:OO. Sigue el ciclo hasta el amanecer que sucede el día (esto es el yin).

La teoría de los cinco elementos, ya esbozada brevemente con anterioridad en este trabajo, era empleada para explicar las relaciones entre los hechos y cosas en una semejanza sorprendente con la concepción pitagórica de los números. Mediante sus enseñanzas numerológicas, tanto los griegos antiguos como los chinos, se interesaban en todas las manifestaciones de la vida, ya fuera el hombre o la naturaleza. Su objetivo era llegar por medio de una indagación racional, a una comprensión verdadera del mundo que los rodeaba y vivir de acuerdo con la verdad.

En cuanto a la teoría Zang-Fu, la misma explica las funciones de los órganos sólidos y vísceras huecas. Se dividen en órganos Zang (yang) y vísceras Fu (yin), es decir, se clasifican los órganos en Yin-Yang en dependencia de sus funciones.

Por último, es la teoría del Jing-Lo, la que explica el recorrido de la energía (Qi) por nuestro cuerpo a través de los meridianos, los cuales son estructuras funcionales., También se clasifican en meridianos Yin y Yang.

Tratando de resumir algunas de las ideas fundamentales que desde el punto de vista de la relación del hombre con el mundo sirven de base a la MNT, podemos señalar lo siguiente:

Esta medicina se define por utilizar como elementos terapéuticos aquellos que sustentan la propia vida: el agua, el aire, el sol, las plantas, la mente. Su filosofía consiste en sostener que antes que terapia para curar enfermedades específicas, es necesario poseer un estilo de vida en armonía con el entorno y con nosotros mismos, simbiosis perfecta de lo que debe ser la coherencia del hombre con su medio y con su mundo interior. Ello no significa en modo alguno una vuelta regresiva a un naturalismo primitivista o una negación del progreso científico y técnico que ha alcanzado la humanidad en su constante desarrollo, si no que se trata de una visión integral del desarrollo concebido como desarrollo auto sostenible y de una visión también más integral del propio hombre, actor principal de todo el accionar social.

En segundo lugar, la MTN establece una relación directa entre el estado de ánimo y la predisposición a las enfermedades, concepción presente desde la antigüedad. No en balde en la actualidad se reconoce a la risa como una terapia aplicable tanto en el tratamiento de problemas psíquicos como físicos. El diafragma, principal órgano implicado en el acto de reír, está en íntima relación anatómica con todos los que apoyan la vida, permite que funcionen mejor y aumenta la resistencia a las enfermedades. Así también el buen sentido del humor se relaciona con la oxigenación de los tejidos celulares, y por tanto constituye una mejor respuesta del sistema inmunológico frente a la agresión de virus, bacterias, parásitos.

Actualmente existen hospitales que utilizan la risa como terapia o antídoto, y desde los proyectos constructivos conciben los futuros centros asistenciales en el marco de un ambiente propicio y favorable hacia el desenvolvimiento de emociones positivas. Estas nuevas concepciones están a tono con la definición de salud dada por la Organización Mundial de la Salud (OMS), cuando expresa que esta constituye un estado de bienestar físico, mental y social y no simplemente la ausencia de la enfermedad.

En tercer lugar, partiendo de una mirada bastante general, apreciamos que muchos de los principios que constituyen la base de la concepción del mundo de las doctrinas y corrientes filosóficas de aquellas culturas, consideradas cunas de la civilización, son los mismos que en la actualidad están presentes de alguna manera y que fundamentan las técnicas, modalidades o procedimientos de la MTN dirigidas al restablecimiento de la salud.

El fundamental de estos principios es su enfoque del ser humano en su integralidad, como ser físico, químico, emocional, energético. De aquí la explicación de que cuando el hombre se enferma son afectados todos estos niveles, aunque la causa de origen puede prevalecer sobre uno de ellos, lo cual habla a favor de que por qué en los diferentes tratamientos aparezca el vínculo entre la mente y el cuerpo.

Por último, en lo referente al uso de fármacos basados en la herbolaria, cabe destacar que el 74% de ellos se emplean para la misma terapéutica en la medicina tradicional que en la moderna. En el mundo subdesarrollado los ingredientes activos en el 25% de los medicamentos prescriptos por los médicos provienen de plantas medicinales y quizás pueda asombrar a algunos conocer que en los EE.UU., el valor del mercado de los fármacos elaborados a base de hierbas, se calcula en 43 millones de dólares anuales.

Hasta épocas recientes, la cultura médica occidental había roto de manera radical con todas las demás culturas en el arte de la curación, tratamiento, prevención de enfermedades. En ellas ha prevalecido el criterio convertido en paradigma llamado biomédico, de que el arte de curar se basa en un conjunto de conocimientos científicos que tratan el cuerpo humano, sus órganos y funciones, de acuerdo a leyes físicas, fisiológicas, genéticas y por ende, independientemente de los contextos culturales y locales. El tratamiento consiste en la utilización de técnicas y procedimientos cada vez más complejos con el fin de eliminar o palear dichas dolencias.

En los años 60 del pasado siglo XX resurgió el interés por el uso de las llamadas medicinas complementarias, no solo por haber comprobado en numerosos países el elevado costo de la medicina moderna, si no al mismo tiempo, por haberse valorado que diversas dolencias relacionadas con el modo de vida y otras, remitían a una mejor solución con los tratamientos más suaves de la medicina complementaria.

Estudios realizados al respecto confirman que la MNT no viene a cubrir presuntas lagunas existentes en la medicina moderna, sino que se origine en alternativas u opciones de cambios que a veces ocurren ante un fracaso médico por la vía convencional. En ello ha de verse una prueba del carácter de colaboración y complementariedad de la MTN. Diversos estudios muestran, como por ejemplo, que la acupuntura y la hipnosis procurar un alivio del dolor similar al de los analgésicos, pudiendo tener mayor eficacia que estos a largo plazo.

El auge que experimenta la MNT plantea de este modo nuevos retos a las ciencias y a la sociedad moderna, ante los cuales no pueden volverse las espaldas.

La sociedad contemporánea asiste hoy día a un problema capital, que resulta ser la pérdida de relaciones y de comunicación interpersonal directa entre los miembros de la sociedad, la familia, etc. Ello lo atribuyen muchos investigadores a los progresos científicos y técnicos en gran escala que tipifican las últimas décadas. La medicina moderna, como es conocido, se ha desarrollado a partir de una ruptura entre el cuerpo y el espíritu, y dentro de esto, mediante un proceso de superespecialización que separa cada vez más las partes con relación al todo. Por supuesto, que no se trata de algo que puede apreciarse de manera absoluta, ya que en el contexto de determinadas psicoterapias, por ejemplo, no cabe esperar resultados positivos si no se fomentan lazos recíprocos. Por su parte, algunas especialidades de la medicina, sobre todo en la vertiente educativa, tal relación deviene imprescindible.

No obstante, es reconocido actualmente que los métodos científicos por sus propias expectativas, requieren que el observador se separe de lo que observa a fin de no influir en el resultado del proceso. La distinción entre el objeto y el sujeto se tona radical en algunos ámbitos del saber.

La ciencia y la técnica que se han vuelto inseparables, están al alcance de todos. No se requiere condición, ni aptitud especial, solo ser capaces de maniobrar con determinados botones. Tanto es así que se plantea ya como un dilema a resolver por los especialistas en medicina, las derivaciones éticas de la tecnología médica, el encarecimiento a veces innecesario de las pruebas realizadas al paciente, el empleo de técnicas tanto diagnósticas como terapéuticas, así como su relevancia en el manejo del paciente, y por último el llamado abuso tecnológico derivado de la extensión de determinadas tecnologías al mercado, sin haber sido sometidas a un escrutinio cuidadoso.

En el mundo moderno los cambios tecnológicos se acompañan con nuevas actitudes sociales y culturales que hacen hincapié en los sistemas axiológicos. Quizás porque se aprecia la existencia de tales carencias en todas las esferas de la vida, gran parte de las personas responsables en el mundo de hoy, reconocen la capacidad que ha adquirido la humanidad de crear nuevas formas de vida, así como de destruir todas las que existen, incluida la propia, de donde derivan la necesidad de promover una revolución ética la cual debe impulsar un nuevo paradigma participativo en lo político, inclusive en los económico, tolerante en lo cultural, responsable en lo ecológico, solidario en lo ético, equitativo en social.

En la dinámica de la vida social se inserta el accionar de la MTN. Quizás sea conveniente destacar algunos de los PRINCIPIOS que deben guiar su actividad:
1.- El espíritu de la sabiduría debe conservarse en la herencia o legado que recibe la MTN, pero su práctica en cada país enfrenta circunstancias nuevas, objetos diferentes, y farmacopeas distintas. Para captar la esencia de esta medicina lo más importante es reconocer su capacidad de adaptación.

2.- La MTN no es mágica ni milagrosa. Su enfoque global es útil en el tratamiento de algunas dolencias, y quizás no sea tan efectiva en otras. Lo fundamental es en este caso la necesidad de integración o complementación con relación a la medicina moderna, su relación y no su exclusión. La combinación de los métodos y técnicas de una y otra podría ser la mejor forma de luchar contra las enfermedades. Tanto la MTN como la moderna, deben estar atentas contra el espejismo de la tecnología de avanzada. La medicina deberá acomodarse a la irrupción de la ética, puesto que las nuevas tecnologías suscitan polémicas en torno a decisiones difíciles (mantenimiento de la vida, eutanasia, eugenesia y otros). La medicina del futuro no puede ser de modo alguno tecnología desnuda y fría. Habrá de ser ante todo educativa, humana, preventiva, promotora del saneamiento, de un modo de vida y estilo de vida sanos. La relación de las dos concepciones de la medicina antes enunciada puede contribuir notablemente a este propósito.

3.- No es posible hablar de la cultura y de la identidad de los pueblos sin que de alguna manera estén presentes los legados de la MTN. En la identidad cultural se expresan factores que llegan por la vía del legado de costumbres y tradiciones familiares y locales, que se transmiten de una generación a otra, la mayor parte de las veces en forma de conocimientos empíricos. De este modo, rescatar el acerbo cultural mediante el uso de la MTN constituye un acto de reafirmación de la autoctonía constantemente amenazada por factores exógenos. Esta es la razón de que hoy, en la época de tecnologías de punta, el resurgimiento de la medicina tradicional y de sus sistemas terapéuticos no solo estén vinculados con un retorno a los orígenes en un estadía superior del desarrollo de los conocimientos, sino también con ideas muy modernas y responsables con relación al tema.

Claro está, que la difusión de la MTN plantea numerosas interrogantes al saber de la práctica médica. Su auge ha tenido el efecto de suscitar nuevas ideas y nuevos principios modernizadores. Sin embargo, los especialistas continúan preguntándose, ¿Cómo podrán establecer comunicación entre si, la MTN y la medicina moderna cuando tienen diferentes lenguajes, principios y practicas? ¿Cómo integrar la MTN del sistema de formación de los profesionales de la salud? ¿Cómo incorporar creativamente desde las condiciones de cada país las tradiciones de la MTN? Si la toma de conciencia acerca de las ventajas de la MTN se generalizara, ganaría terreno la prevención de algunas enfermedades que exigen alto costo en su tratamiento y que incluso ponen en peligro la vida de los pacientes. Así, del tratamiento de la hipertensión mediante un régimen de alimentación adecuada, métodos de relajación y otros, produciría efectos inmediatos en aquellas personas aquejadas de tal dolencia. Pero para lograr tales resultados, sería menester que las instituciones médicas adoptaran una decisión más decidida con respecto a la prevención.

Cuba presenta como país sus particularidades propias en el uso de la MTN. Tiene su origen en la fusión de factores históricos, sociales y culturales asociados a la formación de la nacionalidad, en decir, a la mezcla de las culturas colonizadoras españolas y a la africanas, así como a la supervivencia de la de nuestros aborígenes, y también a elementos de la cultura china.

El arraigo de las medicinas populares en Cuba, tiene que ver con las posibilidades de un medio ambiente rico en biodiversidad, con un alto grado de endemismo, sobre todo en su flora, lo cual permitió que en momentos críticos de la historia, como fueron las guerras de independencia, acudir a este patrimonio natural para solucionar los problemas de salud. En su diario de campaña de José Martí menciona algunas plantas empleadas por los mambíes con fines curativos COMO EL LIMON, LA YAGRUMA, EL CULANTRO Y LA HIGUERETA.

Sin embargo, Cuba no ha sido una excepción en el rechazo al uso de plantas medicinales y otras alternativas de las medicinas complementarias, el cual distinguió una época en todo el mundo. Estos tipos de tratamiento fundidos en las prácticas tradicionales eran rechazados de manera casi absoluta, e incluso, las mismas eran tildadas como oscurantistas, supersticiosas y basadas en la ignorancia. En el mejor de los casos de la medicina verde se veía como parte de las costumbres y tradiciones locales de las personas, sobre todo de origen campesino.

En Cuba la enseñanza de la MTN comenzó en los años 80, con el rechazo de unos, el escepticismo de otros, y la aceptación de los menos inicialmente.

Con el tiempo, su aceptación se ha ido generalizando aunque no dejamos de comprender que su auge en la década del 90, coincidiendo con el período especial, hizo creer a muchos, al menos al principio, que su entronización como política del Estado Cubano, obedeció a la carencia de medicamentos, surgiendo como alternativa en este sentido.

En los últimos tiempos ha avanzado la comprensión de la MTN en su vertiente formativa, es decir, encaminada a conocer sus fundamentos filosóficos, empíricos y científicos. Se han editados textos, manuales, se imparte docencia pre y posgraduada en sus temáticas esenciales, y en enero de 1991, comenzó un programa organizado por los Ministerios de Salud y el de la Agricultura para dar paso a la producción de medicamentos en todas la provincias del país, si se tiene en cuenta las potencialidades que se encierran en este sentido.

En los objetivos, propósitos y directrices para incrementar la salud de la población cubana hasta el año 2000 (OPD) se plantea establecer un programa para la introducción acelerada en el país de los principales elementos de esta medicina.

De igual forma, en el Programa Nacional de Medio Ambiente y Desarrollo, elaborado después de la Cumbre de Río, en 1992, en varios de sus capítulos se establecen los objetivos y líneas de acción en aquellas prácticas directamente asociadas con la protección y conservación de la flora y la fauna cubana, así como lo referente a la biodiversidad y la agricultura sostenida. En el documento se otorga relevancia no sólo a la protección de dicha riqueza, sino también a su estudio e investigación y al fomento de una cultura y conciencia acerca de su importancia y vigencia en nuestras condiciones.

Sin embargo, lo anterior no resulta suficiente. Se requiere además para la generalización consciente de estas prácticas de MTN, un grupo de factores de tipo organizativo, de la colaboración y coordinación entre organismos, de metodologías afines, investigación integral de temas comunes y también la cultura a la que hicimos referencia.

Lo anteriormente expresado nos sirve para argumentar como la MTN no es en modo alguno una ficción, mucho menos una utopía, sino que deviene ciencia en toda la extensión de la palabra. Lo cual constituye un sistema de conocimientos armónicamente estructurado, que como toda ciencia, contribuye al conocimiento del mundo circundante, en este caso de modo especial, a la salud humana. La MTN contiene como sistema teórico un arsenal de conocimientos acumulados por la humanidad durante siglos y milenios, los cuales desarrolla en el contexto actual. La continuidad y la ruptura residen su práctica de manera permanente.

Por otra parte, la MTN posee un composición interna que incluye el objeto o conjunto de tareas a resolver, el método, los procedimientos de trabajo, sus propias reglas internas, los principios que presiden su actividad, el sistema categorial que permite expresar el saber condensadamente y un sujeto múltiple constituido por la comunidad científica que ha hecho suyo esta interpretación y de modo de hacer ciencia. Del mismo modo y como toda ciencia, posee junto a los conocimientos teóricos y a la base empírica, un fundamento filosófico que parte de la interrelación natural entre la filosofía y la medicina, en tanto ambas abordan la relación hombre-mundo y el lugar del hombre en ese mundo.

CONCLUSIÓN.
Es evidente que para que la MTN se tenga en cuenta como ciencia y su incorporación en la sociedad moderna, hay que señalar primero la validación de la eficacia de sus técnicas, que se logrará a través de las investigaciones y estudiarlas exhaustivamente: principios filosóficos, su etiopatogenia, así como sus diversos tratamientos.

En Cuba, no exista dificultad para lograr este propósito, pues se cuenta con el apoyo del Ministerio de Salud Pública.

En este arte de la salud, el médico no se enfrenta a las enfermedades, sino que el médico afronta un proceso vital, el de cada persona en particular, en lugar de enfermedad. Este argumento es válido para los futuros profesionales, los cuales son los precursores de una medicina integrativa.

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10.-Objetivos, propósitos y directrices para incrementar la salud de la población cubana. 1992-2000. MINSAP, 1992.
11.-SUSSMAN DAVID J. Acupuntura Teoría y práctica. 5ta.edición. 1981.

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