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Enfoque humanistico cultural y dinámica formativa para influir en un envejecimiento saludable desde el pregrado

Resumen: Se confecciona un artículo sustentado en un enfoque humanístico cultural para la dinámica formativa del profesional de la salud, en aras de lograr un envejecimiento saludable en la comunidad donde se desempeñe, desde la concepción holístico compleja configuracional y dialéctica de Homero Fuentes, abordando los eslabones de la dinámica (motivación, comprensión, sistematización, y generalización) proponiéndose además una modelación teórica en consecuencia...

Publicación enviada por Renán García Tamayo, Mileydis Carilin Parada Espinosa, Renán Garcia Ramos




 


Resumen:
Se confecciona un artículo sustentado en un enfoque humanístico cultural para la dinámica formativa del profesional de la salud, en aras de lograr un envejecimiento saludable en la comunidad donde se desempeñe, desde la concepción holístico compleja configuracional y dialéctica de Homero Fuentes, abordando los eslabones de la dinámica (motivación, comprensión, sistematización, y generalización) proponiéndose además una modelación teórica en consecuencia.

Palabras Claves: dinámica, eslabones de la dinámica, motivación, comprensión, sistematización, generalización.

Introducción.
La dinámica del proceso de formación de los profesionales de la salud es la configuración que tiene lugar en la interacción contradictoria entre los sujetos implicados; son los momentos de construcción de significados y sentidos donde ponen en juego los recursos personales de cada uno y de todos. Es un conjunto de procesos de naturaleza consciente, compleja, holística, configuracional y dialéctica, caracterizado por la interacción permanente entre la motivación, comprensión, sistematización, la generalización del contenido y la evaluación.

Constituye el eslabón en el que se desarrolla la asimilación del contenido salubrista, sustentado en un enfoque humanístico cultural, es el desarrollo de capacidades y en general, de las potencialidades de los implicados pero, además, se desarrollan modos de actuación, rasgos de la personalidad, actitudes, conductas y valores.

El estudio de este eslabón del proceso denota y connota la necesidad de hacerlo sin reduccionismos, tomando en consideración concepciones tanto didácticas como psicológicas que permitan asumir puntos de vista sobre cómo se produce el proceso formativo, teniendo siempre presente que no existe, ninguna teoría que avale totalmente, con criterios científicos absolutos y únicos, los procederes que se deben seguir.

Siendo así, desde las perspectivas que nos ofrece el enfoque formativo humanístico cultural, se precisan los presupuestos teóricos que en el orden didáctico permiten sustentar el modelo formativo humanístico cultural que posteriormente analizaremos, al tenerse en cuenta que el objetivo de tal propuesta obedece, en última instancia, a la intención trascendente de la formación y desarrollo de competencias humana y profesional en la universidad médica para fe formación gerontológica del profesional de la salud.

Considerando que el egresado de la universidad salubrista, para poder desempeñarse exitosamente en su contexto social y profesional, ha de tener unas competencias profesionales y humanas sustentadas en un sistema de conocimientos, habilidades, valores y valoraciones que le permitan comprometida, flexible, trascendente y amorosamente transformar su objeto de trabajo centrada en la prevención, promoción, curación y rehabilitación de la salud gerontológica.

Pero el desarrollo de las competencias, con la apropiación y desarrollo de conocimientos, habilidades, valores y valoraciones solo es posible en un proceso que en su dinámica garantice dicha formación, al estimular y potenciar el desarrollo individual e integral de todos los implicados en el proceso de formación gerontológica de los profesionales de la salud.

Desarrollo:
Desde lo histórico cultural: el principio de la relación entre lo cognitivo y lo afectivo, así como las concepciones vigotzkianas de la formación, en el sentido de que es una actividad social y no sólo un proceso de realización individual de producción y reproducción del conocimiento y que lo fundamental del proceso formativo está en que brinde la posibilidad y asegure las condiciones para que los implicados se eleven mediante la colaboración y la actividad conjunta a niveles superiores, es decir, partiendo de lo que aun no puede hacer solo, llegar a lograr un dominio independiente y “creador” de solución de los problemas que enfrente.

Desde el aprendizaje significativo de Ausubel y del conflicto cognitivo de Piaget. La teoría constructivista tiene en la actualidad una considerable influencia en la didáctica, a partir del reconocimiento de que el conocimiento es una construcción del sujeto, en lo individual y lo social.

En este sentido la formación gerontológica del profesional e la salud es entendida como un proceso de construcción individual y social de significados, (Pozo, I. 1996),( dado entre la conciencia social y la conciencia individual) Como un proceso activo e integral de construcción de conocimientos, habilidades, valores y valoraciones por parte del sujeto, que no debe ser reducido a la reproducción de una información construida fuera de él y trasmitida mecánicamente, sino un aprendizaje personalizado, que pueda ser utilizado de forma creativa ante situaciones nuevas o generadas por él. (González, F. 1995)

Pero para que se produzca una formación con estas características, es necesario el desarrollo de una elevada motivación hacia este proceso, lo cual es potenciado cuando los contenidos resultan contextualizados y significativos para los sujetos implicados, es decir, cuando los contenidos salubristas en aspectos gerontológicos pueden ser interpretados dentro de un marco conceptual, ya que no se trata de aprender hechos yuxtapuestos, uno al lado de otro, sino de comprender porque se relacionan de una manera y no de otra. (Pozo, I. 1996)

Se trata, pues, de lograr que los contenidos salubrista en gerontología, tengan un vínculo explícito con la experiencia de los sujetos implicados, con su cultura, con su vida, más aun, con su futura profesión, demostrando su funcionalidad e importancia siendo consecuente con el enfoque humano cultural.

Se habla, por tanto, no sólo de un aprendizaje académicamente significativo, ya que este no garantiza la importancia del contenido en salud gerontológica a la hora de interpretar la realidad científica o profesional, sino de un aprendizaje vivencialmente significativo, a través del cual el contenido se muestre al mismo tiempo relevante para analizar la realidad y decidir los modos de intervenir en ella- (Bacaicoa, F. 1995) siendo consecuente con el contexto.

Es en esta dirección que adquieren especial connotación, ya que resulta condición necesaria, el surgimiento de conflictos cognitivos, ósea la contradicción que se produce en el sujeto entre lo que conoce, sobre determinado hecho y la nueva información que se desea incorporar.

Desde el punto de vista didáctico, partiendo de un estado de equilibrio entre sujeto y objeto, corresponde al docente en el proceso de formación de los profesionales de la salud, la ruptura del mismo, roto el equilibrio sujeto-objeto el sujeto actúa sobre el medio hasta que logra restablecer nuevamente el equilibrio, pero en un estadio cognitivo superior, para cuya consecución se exige de él, la movilización intensa de sus "potencialidades intelectuales".

Pero lo más importante no es la presencia del conflicto cognitivo, sino su desarrollo dialéctico, de eliminación y creación de nuevos conflictos que conllevan a un estadio superior en el desarrollo y creación del conocimiento y para ello lo fundamental es adquirir conciencia de este.

Si la nueva situación o nueva información con la que se pretende ir a un estadio cognitivo muy superior, no crea necesidades en el sujeto, no se constituye en sentido para él, entonces no se produce el "movimiento" intelectual deseado y en consecuencia no habrá aprendizaje, ya que el aprendizaje implica cambio.

Esto justifica dos cosas: primero, la creación de un clima favorable de independencia, participación, comunicación, cooperación y responsabilidad entre todos los sujetos participantes, es decir, un clima que favorezca el crecimiento personal, el logro de las metas planteadas y la expresión abierta por parte de los dicentes, de sus peculiares formas de entender la realidad. Por otro lado que las situaciones problémicas presentadas a los estudiantes no deben ser ni tan simples que no ocasionen conflicto alguno y mutilen toda posible actividad intelectual del sujeto, ni tan complejas, que el conflicto cognitivo sea imposible de superar, a partir de los conocimientos previos.

Encontrar la justa medida, o sea, el grado de problematicidad adecuado, significa diseñar situaciones problémicas en correspondencia con la “zona de desarrollo próximo” del sujeto, la cual puede ser entendida como la formación cooperada, donde el sujeto es capaz aprender con ayuda de los demás con lo que se revela el carácter social de la formación.

Es decir, que a pesar de la importancia del conflicto cognitivo, este no resulta ser condición suficiente para la efectividad de la dinámica del proceso, ya que el conflicto, aunque se produce en un plano interno, es provocado en el marco de la interacción social. Por ello no basta con partir de la cultura y experiencia del estudiante, sino que hace falta crear en los escenarios formativos espacios de conocimientos y significados compartidos o situaciones de aprendizaje, como condición necesaria para que la segunda pueda cumplirse.

Expresa Álvarez, R. M. (1996) al respecto, que en un mundo donde no existe la linealidad en el contexto social, ni en el natural, donde se vive entre problemas (familiares, políticos, sociales, ecológicos, científicos, ideológicos, laborales, profesionales, etc.), la escuela debe educar para esa realidad; para que el alumno comprenda que las cosas no están de por sí resueltas y que hay que aprender a resolverlas como parte común y esencial de la vida.

Modelo de la dinámica del proceso formativo del profesional de la salud a partir de la Teoría Holístico Configuracional de la Didáctica
El modelo formativo humanístico cultural que se propone es contentivo de aquellas cualidades que tienen su expresión en cada uno de los eslabones de la dinámica del proceso formativo del profesional de la salud y que son a su vez la síntesis de sus configuraciones, como resultado de las cuales éste se va configurando, pasando a estadios cualitativamente superiores, dialécticamente interrelacionados mediante un tramado de relaciones, a la vez que van adquiriendo nuevas dimensiones.

Con las regularidades contenidas en el modelo se intenta ofrecer un punto de vista de cómo explicar, desde la concepción asumida, la dinámica del proceso.

El modelo que se defiende está asociado y sustentado a tres ideas fundamentales:
I. El proceso de formación de los profesionales de la salud como una configuración.
II. Las relaciones entre configuraciones como regularidades esenciales del proceso formativo.
III. Los eslabones del proceso como estadios en los que estas regularidades se expresan.

En la dinámica y en la evaluación del proceso formativo de profesionales de la salud es donde se desarrolla la interacción entre todos los implicados, y por tanto donde se concretan los supuestos del diseño curricular, es en el aula, en los laboratorios, en las salas de ingresos, en los consultorios, en las casa de abuelos, en los hogares de ancianos, en la comunidad, en los círculos de abuelos, y en la sociedad en general donde se convierten en experiencias formativas para los implicados.

Es en la dinámica del proceso de formación gerontológica del profesional de la salud, donde se concreta el desarrollo del propio proceso y que tiene su inicio, de acuerdo con la concepción presentada en la motivación, considerada condición indispensable aunque no suficiente para la efectividad del mismo.

La aplicación de la Teoría Holístico Configuracional de la Didáctica, permiten identificar en este proceso subprocesos que la integran. Éstos son los eslabones de motivación, comprensión, sistematización, generalización e intencionalidad formativa del contenido de la cultura en salud gerontológica.

La dinámica de la formación gerontológica de los profesionales de la salud en aras de lograr desde la propia formación una Longevidad Satisfactoria y un envejecimiento saludable en la comunidad donde se desempeñe, ha de desarrollarse por tanto a través de la motivación, la comprensión, la sistematización, la generalización y la intencionalidad formativa, los cuales constituyen al decir de los postulados del CeeS de la UO los eslabones a través de los cuales se desarrolla la dinámica del mismo.

Estos eslabones han de desarrollarse de manera muy vinculada y se reiteran en el tiempo, a la vez que se producen al unísono, estableciéndose en tal sentido una relación dialéctica inseparable durante todo el proceso formativo. Identificándose a la motivación, a la comprensión, a la sistematización, a la generalización y a la intencionalidad desde lo sustentos epistemológicos asumidos como las configuraciones que dinamizan el proceso, de las que pueden emanar en un análisis teórico más profundo, configuraciones de un orden superior (Dimensiones) con lo que se demostraría el carácter holístico, complejo, Configuracional y dialectico de este proceso formativo además del espiral dialectico ascendente en la creación del conocimiento científico( cuestiones que dejaríamos para posteriores análisis teóricos)

Motivación del contenido de la cultura en salud gerontológica.
La motivación es el estadio del proceso de formación el profesional de la salud donde se produce la apertura y disponibilidad para aprehender tales contenidos. Tiene como premisa y condición necesaria, aunque no suficiente, para la construcción de cualquier contenido, la relación entre lo afectivo y lo cognitivo.

Esta relación se produce en el plano individual, pero trasciende al contexto en que se desarrolla el aprendizaje, en la medida en que la comunicación y la actividad (base esencial del sistema de relaciones que dentro del proceso se establecen), favorezca el surgimiento de un clima socioafectivo que promueva la disposición del sujeto para aprender.

Mediante la categoría motivación del contenido de la cultura en salud gerontológica, se identifica aquel eslabón del proceso en el cual se les ha de presentar el objeto a los implicados, promoviendo con ello su acercamiento e interés por el contenido salubrista a partir del objeto.

En ese eslabón la acción del profesor es fundamental; es él quien presenta al estudiante el objeto y el contenido preferentemente como un problema que crea una necesidad de búsqueda de información donde, partiendo del objeto de la cultura, se promueve la motivación en los estudiantes, pero puede ser a la inversa, ósea el estudiante a partir de sus motivaciones presentarlo al proceso. En este evento del proceso se da la dialéctica entre objetivo–objeto–método. El cual se centra en la motivación estableciéndose en tal sentido una relación dialéctica.

El proceso a través del método adquiere la dimensión de promover la motivación, como síntesis de la relación dialéctica entre el objetivo y el objeto.

De donde emanan configuraciones de un orden superior (dimensiones) que son la Dimensión motivacional entre el objetivo, el objeto y la motivación, y una dimensión metodológica en la relación que se establece entre el objetivo-objeto-método.

Entre ambas dimensiones también ha de establecerse una relación dialéctica que se sintetiza en el contenido ósea en el conjunto de habilidades conocimientos, valores y valoraciones lo que sigue demostrando el tramado de relaciones que se establece entre todas las configuraciones del proceso de formación gerontológica del profesional de la salud y que ninguna, desde la Concepción asumida ocurre en un momento ni en un espacio determinado, sino que se van configurando durante todo el proceso de manera compleja y con carácter holístico.

Para que un nuevo contenido cree necesidades, motivaciones, tiene que estar identificado con la cultura (en el caso que nos ocupa es una cultura de la salud gerontológica para el logro de una Longevidad satisfactoria y un envejecimiento saludable), vivencia e interés del estudiante, y sólo así creará las motivaciones y valores que le permitan constituir un instrumento de formación.

Promover la motivación en post de lograr una Longevidad Satisfactoria en el estudiante es significar la importancia que tiene para él la apropiación del objeto de la cultura para la solución de los problemas y establecer nexos afectivos entre el estudiante y el objeto de la cultura, para lo cual, el profesor ha de referirse y recurrir a la cultura que el estudiante ya tiene y viceversa.

Lo anterior requiere que previamente se logren nexos afectivos entre todos los implicados en el proceso de formación gerontológica del profesional de la salud y transferir estos al contenido, pues en definitiva con lo que se trabaja, es con el contenido.

De lo anterior se desprende que el subeslabon de la motivación ha de estar integrado por otras configuraciones donde para lograrse también tiene que estar estimulado el profesor además de existir una motivación lo que se puede identificar con:

• La Automotivación. Capacidad que ha de desarrollarse en todos los implicados en el proceso, sustentado en su propia motivación mediante una autoestimulación, una autopreparación, una autoformación.

• La Comotivación. Configuración que expresa el protagonismo formativo no solo del estudiante, no solo del profesor sino de todos los implicados en el proceso formativo donde la motivación cooperada favorece el desarrollo del proceso formativo y solo así se podrá alcanzar en el caso que nos ocupa una longevidad satisfactoria desde el proceso formativo del PS.

• La Heteromotivación es la cualidad configuracional donde el estudiante será capaz de motivar al profesor y a los demás implicados y los profesores motivan a los estudiantes y demás implicados.

Según refiere (Homero Fuentes 2000) La motivación del contenido como eslabón se caracteriza por lo fenoménico, lo descriptivo, lo externo con que se muestran los objetos, buscando sus relaciones externas con los intereses de los estudiantes.

Lo que no compartimos si tenemos en cuenta los presupuestos epistemológicos anteriores, pues desde nuestra posición para lograr una adecuada motivación no solamente hay que sustentarse con lo mas externo y fenoménico sino también con lo interno del individuo, como del propio proceso formativo ósea irse a lo mas interno y esencial, como el mismo asume para la creación del conocimiento científico.

Comprensión del contenido en salud gerontológica.
La comprensión es un complejo proceso que al relacionarse dialécticamente con la explicación, con la interpretación y la observación le confiere a este eslabón el carácter hermenéutico, que ocurre en un plano interno, a partir de las condiciones propias del sujeto: conocimientos previos, experiencias, afectos, conflictos, desarrollo intelectual, motivos e intereses (potencialidades intelectuales), pero mediado por factores y condiciones externas, que son las que en el proceso de formación de los profesionales deben propiciarse, ya que la dimensión hermenéutica no ocurre sólo por parte del estudiante, sino que pasa por la mediación de todo el proceso formativo.

En este proceso de crear las condiciones que favorezcan le hermenéutica reconocida ya la motivación como eslabón primario, pero holísticamente relacionado con este último mediante la comprensión, el profesor (una vez delimitado el objeto de la cultura en función de los intereses, conocimientos previos, experiencia y cultura de los estudiantes), establece los nexos pertinentes de éste con el contenido específico que se desea se comprenda. Es decir, el objeto de la cultura que es traído al proceso de formación de los profesionales, primero para motivar al estudiante, se convierte ahora en el contenido del proceso.

El contenido del proceso posee, en correspondencia con el objeto del cual es expresión, una estructura dada (lógica, descriptiva, explicativa, abstracta, empírica), que exige procedimientos, técnicas, e instrumental específico para su comprensión o su operatividad, a través del dominio de sus componentes (conceptos, leyes, principios, modelos, teorías, etc.), de las relaciones entre éstos y de su funcionalidad.

En este sentido conjuntamente con la motivación en la salud gerontológica para el logro de una Longevidad satisfactoria, se tiene que desarrollar la comprensión del contenido salubrista referente a los individuo de la tercera edad , pues para que este contenido sea sistematizado se requiere comprenderlo y comprender las vías para ello.

Mediante el eslabón de la comprensión del contenido en salud gerontológica se le muestra a los implicados el modo de pensar y actuar propio de la ciencia de la salud, que conforman el objeto de la cultura en salud gerontológica, siguiendo el camino del conocimiento, esto es, del problema a las formulaciones más generales y esenciales (núcleo de la teoría) y de éstas a otras particulares y así finalmente a la aplicación de dichas formulaciones, o sea, siguiendo una vía, una lógica, que en dependencia de la ciencia, puede ser inductivo-deductivo, de análisis-síntesis, hipotético-deductivo.

Pero que, además debemos recordar que la comprensión es una de las configuraciones que conforman el espiral hermenéutico en la formación y creación del conocimiento cuando se interrelaciona con la explicación, la interpretación y la observación yendo del todo a las partes y de las parte al todo cuestión que también tenemos que tener en cuenta en la formación gerontológica del profesional de la salud.

En la comprensión del contenido se desarrolla dice Homero (yo diría se sintetiza) la relación dialéctica entre objeto–contenido–método. Pero la comprensión es por otro lado la configuración que desde un enfoque hermenéutico al relacionarse con la explicación se sintetiza en la interpretación, mediado todo por la observación, en tal sentido ha de lograrse en este eslabón del proceso de formación gerontológica del profesional de las salud desarrollar el pensamiento hermenéutico de los profesionales en formación. Logrando que se sintetice una dimensión hermenéutica de dicho proceso y una dimensión dinámica de comprensión del contenido, entre la que se establece una relación dialéctica.

El método adquiere una dimensión más, la que lo vincula al sujeto, a su comprensión. Pero al mismo tiempo, esta dimensión le confiere al contenido su vínculo con el sujeto, del cual es inseparable. Por ello, el contenido como configuración no se agota en el diseño sino que requiere ser llevado a la dinámica del proceso como plantea Homero Fuentes- 2006.

De esta forma el método adquiere una connotación especial derivada del carácter profesional del proceso del que forma parte, que es su carácter profesional también.

En correspondencia con la concepción del diseño curricular basada en competencias profesionales, la dinámica del proceso de formación de profesionales va encaminada en esencia a la formación de competencias profesionales, pero esto sólo se garantiza si logramos establecer una relación dialéctica entre los métodos profesionales, los métodos de enseñanza - aprendizaje y los métodos de la ciencia, haciendo que el método general del proceso de formación de los profesionales sea síntesis de los anteriores al que identificamos como método formativo humanístico cultural, lo que condiciona además competencias humanas.

En síntesis, el eslabón de la comprensión del contenido se identifica como un proceso constructivo que se ve potenciado en el marco del proceso docente cuando a través del método, el objeto se configura en contenido, favoreciendo la derivabilidad, integrabilidad y operacionalidad de los contenidos.

Sistematización del contenido en salud gerontológica:
La sistematización del contenido gerontológica es el proceso a través del cual el sujeto, en aras de alcanzar un objetivo, integra los conocimientos y habilidades adquiridos, como resultado de la relación dialéctica siempre ascendente entre el nivel de profundidad del contenido, o nivel de riqueza que se revela en el objeto de estudio y el nivel de las potencialidades intelectuales requeridas por el sujeto para enfrentarlo.

Los sujetos acceden a este momento del proceso con determinado nivel de desarrollo de sus potencialidades intelectuales. Dichas potencialidades deberán ser promovidas a través del enfrentamiento paulatino y regulado del sujeto a situaciones problémicas, en las que el objeto de estudio implícito en el contenido, vaya revelando gradualmente nuevos niveles de riqueza y multilateralidad, en tanto en el sujeto que se enfrenta a él, se van desarrollando sus recursos intelectuales (asimilación, dominio, capacidades cognoscitivas, etc.), es decir, sus potencialidades.

Durante este proceso, a la vez que se enriquece el contenido en salud gerontológica de manera planificada el dicente transita por etapas de surgimiento y solución de situaciones problémicas, de ejercitación y de transferencia, todas ellas como partes de un único proceso en espiral que tiene en la motivación una de sus fuerzas motrices y en la comunicación su esencia.

La sistematización de esos contenidos en salud gerontológica, se determina por el grado de generalidad de los problemas que puede enfrentar el estudiante, aplicando los contenidos (conocimientos y habilidades, valores y valoraciones) los métodos científicos de investi¬gación, los métodos lógicos del pensamiento, los métodos profesionales y las técnicas relacionadas con la producción, los servicios y el procesamiento de la información, en correspondencia con sus futuros modos de actuación profesional.

En este estadio del proceso, como se hace evidente, cobra especial significación la regularidad expresada en la relación objetivo-contenido-método, que resulta inevitable y que adquiere, un carácter esencial en la dinámica del proceso.

En este caso se trata del objetivo que a lo largo del proceso el estudiante ha ido personalizando y que se ha constituido en expresión de su necesidad y de su aspiración de resolver el problema. Pero a este objetivo responde, en el plano metodológico, el método el cual será el camino, la vía para lograrlo haciendo uso de un contenido.

Pero no es la garantía de la comprensión la única función de la dinámica del proceso: su sistematización, junto con el incremento del desarrollo de habilidades profesionales exige la realización sistemática de tareas vinculadas con la planificación y regulación de la propia ejecución, así como con la discusión, valoración y corrección de los errores, la evaluación de los resultados obtenidos y la reflexión sobre las formas de aprender y sobre lo que se está aprendiendo.

De lo dicho se infiere que en este estadio el método tiene la función de favorecer la sistematización del contenido, por lo tanto, las acciones del profesor estarán encaminadas a propiciar que tal cosa ocurra, ajustando el método no sólo a las características del contenido, sino a las condiciones contextuales incluidas las del estudiante.

Esta regularidad le confiere al proceso de formación gerontológica del profesional de la salud, determinadas cualidades que se sintetizan en otra de carácter trascendente, generalizadora, que puede ser potenciada si se toma en consideración:

• La generalización de los conocimientos y habilidades a través de la aplicación a nuevos contextos.
• La confrontación y la cooperación.
• El aprendizaje sustentados en los componentes (docente, asistencial, científico investigativo y gerencial) con efectos gratificantes desde el punto de vista profesional.
• La condensación y automatización de conocimientos y habilidades a través de la ejercitación.

En resumen, la sistematización se identifica con aquel proceso de generalización y aplicación de los contenidos, que es potenciado externamente a través del método cuando a partir del objetivo, éste garantiza la adecuada transferencia y ejercitación de los contenidos, mediante la agudización de la contradicción entre el nivel de profundidad del contenido y las potencialidades del sujeto para enfrentarlo.

Otros dos dimensiones que se dejan para posteriores análisis son la generalización y la intencionalidad formativa de la cultura en salud gerontológica, pues si esta cultura no se generaliza poco será pertinente el proceso de formación gerontológica del profesional de la salud, pero todo sólo es posible si existe una intencionalidad no sólo de las instituciones formadora sino también de toda la sociedad en sus esfera política, económicas y gubernamentales desde un pensamiento dialógico y hologramático.

Conclusiones:
Se expone un acercamiento de la dinámica de la formación gerontológica del profesional de la salud desde un enfoque humanístico cultura, partiendo desde presupuestos teóricos y epistemológicos de los estudios e investigaciones realizadas por el CeeS “Manuel F gran” quienes consideran que en la dinámica de los procesos formativos se dan subeslabones que se concretan en la motivación, comprensión, sistematización pero con una intencionalidad formativa en consecuencia. Se considera al proceso formativo de referido como una configuración y/o dimensión con un carácter holístico, complejo, configuracional y dialectico dado como todo proceso social entre la conciencia social e individual. Se hace hincapié en la motivación y se develan su subeslabones así como la propuesta de un eslabón hermenéutico que incluye los subeslabones de comprensión, explicación e interpretación desde una observación así como la importancia de la sistematización, se deja la generalización y la intencionalidad para ser abordado en otro artículo de revisión.

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