Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Prevención Secundaria del Ictus Isquémico

Resumen: Las enfermedades cerebro vasculares, constituyen dentro del espectro de enfermedades crónicas no transmisibles la tercera causa de muerte, invalidez funcional e intelectual, con un costo elevadísimo para cualquier país...

Publicación enviada por Dr. Héctor Andrés Morales González




 


RESUMEN:
Las enfermedades cerebro vasculares, constituyen dentro del espectro de enfermedades crónicas no transmisibles la tercera causa de muerte, invalidez funcional e intelectual, con un costo elevadísimo para cualquier país.

La prevención, o medicina del futuro, debe basarse, en nuestra opinión en el reconocimiento de aquellos factores que puedan conllevar a la aparición de un déficit neurológico focal que afecte al paciente a un grado de invalidez, recargando así a la familia y a los servicios de salud, a cualquier nivel, es por ello que en este articulo hacemos énfasis en estos aspectos, en los que debemos seguir trabajando y así de manera indirecta contribuiremos ha disminuir la morbimortalidad de las enfermedades vasculares cerebrales.

INTRODUCCIÓN:
La enfermedad cerebro vascular (ECV), junto a la cardiopatía isquemica y las neoplasias, es la causa más importante de mortalidad en los países desarrollados (1). La incidencia de la ECV perfilada gracias a los estudios poblacionales y utilizando datos comunicados por distintos países con estudios comparables entre si, la incidencia del infarto cerebral entre los 45 y 84 años de edad varía entre 184 y 349 por 100.000 habitantes.

La incidencia del infarto ajustada para la edad y sexo en Rochester (Minnesota) (3) fue de 102 por cada 100.000 habitantes. En España, se han realizado varios estudios y la incidencia del ictus varía entre 150 y 323 casos por 100.000 habitantes (4-6). La prevalencia varía entre 4.012 y 7.100 por cada 100.000 habitantes de más de 64 años de edad (7-8).

La mortalidad asociada también es muy elevada. Del 30 al 40 % de los pacientes de hecho, del 30 al 40 % de los pacientes quedan ostensiblemente discapacitados. La supervivencia en la fase aguda está mediatizada por la naturaleza y la localización de la lesión, la extensión del daño neurológico y de las complicaciones derivadas de la incapacidad funcional (9-11). Superada esta fase, la comorbilidad cardiovascular adquiere mayor importancia (12).

Aún sigue siendo difícil tras una valoración inicial, predecir, cual, será la evolución del paciente, por lo que el conocimiento de los factores que influyen en esta etapa, reconocidos ya como factores de riesgo reales de incidencia, prevalencia, morbilidad, mortalidad y recurrencia, ya que esta información no sólo puede ser necesaria para el médico que trata la ECV aguda, sino también para evaluar la planificación de investigaciones que arrojen luz sobre esta patología que tan rápidamente sigue escalando peldaños en los índices de morbilidad y mortalidad a nivel mundial y particularmente en nuestro país.

DISCUSIÓN.
Aquel paciente que ha sufrido un ictus Isquemico tan sólo teme una cosa más, incluso, que su propia muerte: experimentar un segundo accidente cerebrovascular, de ahí que, impedir que esto acontezca es vital para el individuo y debe convertirse en una prioridad para el equipo de salud que atienda a cualquier paciente o siendo más realistas a la familia donde uno de sus miembros hayan sido afectados por esta entidad, ya que ahí radica en muchas ocasiones la posibilidad de llevar un control mas estricto y directo acorde a las orientaciones que el equipo de salud brinda, pero que, por razones lógicas no siempre están junto al paciente.

Entiéndase por prevención secundaria toda acción llevada a cabo por el equipo de salud, o el médico en particular, farmacológica o no, que debe abarcar desde una explicación al paciente y familiares de la entidad, incluido la posibilidad de recurrencia (a veces, uno de los factores que más ayudan a entender la necesidad de colaborar con el equipo de salud), hasta la implementación de un cambio en aquellos aspectos en el estilo de vida del individuo que sean potencialmente modificables.

La alimentación, el tipo y la intensidad de actividad física diaria, el sexo, el sueño, su calidad, el cigarrillo, el alcohol, quizás el estrés, etc., son aspectos de los que dependerá en gran medida el riesgo ulterior de recurrencia de las enfermedades cerebrovasculares (14).

La gran mayoría de los pacientes tienen una marcada tendencia a delegar sus expectativas curativas en los medicamentos y descuidan los otros aspectos, a veces tan o mas importantes, por eso es tan importante la información brindada al paciente y a la familia este es uno de los pilares fundamentales donde recae la practica de una buena medicina preventiva.

LA PREVENCIÓN, UNA ESTRATEGIA POSIBLE.
La prevención secundaria del ictus definida habitualmente como el conjunto de medidas terapéuticas, farmacológicas o no, destinadas a prevenir nuevos eventos cerebrovasculares en sujetos con antecedentes de ataques transitorios isquémicos (ATI) o ictus; ahora bien, si es verdad que desde casi las últimas cuatro décadas del pasado siglo son especialistas diferentes los que estudian a sujetos con sintomatología Isquémica según su localización (coronaria, cerebral, renal, periférica, ect.,),cierto es también que los pacientes con ictus comparten con el resto de los pacientes “vasculares” no sólo los factores de riesgo, sino también muchos de los mecanismos fisiopatológicos.

Además, en varios estudios se han evidenciado que el seguimiento longitudinal del paciente con ictus ha permitido comprobar cómo el corazón isquémico es la primera causa de muerte en muchos de estos pacientes. Así, en la población de Framingham tan sólo el 35% de los pacientes con ECV sobrevivieron a la cardiopatía isquemica en un plazo de 10 años. Estando en concordancia con algunas series clínicas que han indicado que hasta el 37 % de los pacientes con ictus coexiste patología coronaria de la suficiente gravedad (15).

Se ha estimado que el riesgo anual de ictus en la población general de más de 70 años es del 0,6%. Por el contrario este riesgo se incrementa al 1,5 cuando hay eventos previos de ATI o de cardiopatía isquemica (16).

Por todo lo antes expuesto y remodelando el concepto de prevención secundaria, con una mayor base biológica, serian el conjunto de medidas encaminadas a prevenir nuevos eventos vasculares en pacientes con antecedentes de éstos, sin importar la topografía y la etiología.

Si aplicamos este concepto a la labor integradora que han de tener los médicos del milenio que, metafóricamente, acaba de nacer, trabajando en comunidades con censos estables, para evitar sesgos, identificar en dicha población a los pacientes que potencialmente pueden desarrollar un evento vascular cerebral, reconociendo y controlando los factores de riesgo ateroescleroticos, realizando una labor intervensionista para modificar estilos de vida, hábitos tóxicos, y control de otras enfermedades crónicas no transmisibles que pudieran aumentar el riesgo de padecer estos eventos, como la hipertensión arterial, la diabetes mellitus, entre otros, habremos logrado a disminuir, aunque muy lentamente, la incidencia, la prevalencia y la morbimortalidad de dichas entidades, cualquiera que sea el tipo etiológico.

Referencias Bibliográficas
.1. Thorvalldsen P, Asplund K, Kuuslasmass K, Rakajangas A, Scroll M, for the WHO MONICA Project. Stroke incidence, case fatality and mortality in the WHO MONICA Project. Stroke1995; 26: 361-7.
.2. Sudlow CLM, Warlow CP, for the International Stroke Incidence of Stroke Incidence of stroke and its pathological types. Results of the international Collaboration. Stroke 1997; 28: 491- 9.
.3. Matsumoto N, Whisnant JP, Kurland LT, Okazaki H. Natural history of stroke in Rochester, Minnesota: an extension of a previous study, 1955 through1969. Stroke 1973; 4: 20-9.
.4. Caicoya M, Rodríguez T, Lasheras C, Cuello R, Corrales C, Blázquez B. Incidencia del accidente cerebro vascular en Asturias: 1990 – 1991. Rev Neurol 1996; 24: 806 – 11.
.5. Gil – Peralta A, López – Pousa S. Epidemiología. En Marti- vilalta JL, ed. Enfermedades Vasculares Cerebrales, Barcelona: MCR; 1993.p. 90 – 5.
.6. Bermejo F, Gabriel R, Morales JM. Stroke and TIA in old people in tour districts of Madrid, Spain: data from a population based study. Neuroepidemilogy 1993; 12:121.
.7. López – Pousa S, Vilalta J, Llinás J. Incidencia de la enfermedad vascular cerebral en España: estudio en un área rural en Girona. Rev Neurol 1995; 23: 1074 – 80.
.8. López – Pousa S, Vilalta J, Llinás J. Prevalencia de la enfermedad vascular cerebral en España: estudio en un área rural en Girona. Rev Neurol 1995; 23: 1081 – 6.
.9. Pérez O, Gómez N, Pérez JL. Complicaciones y causas de muerte en la fase aguda del infarto cerebral. Rev Esp Neurol 1991; 6: 73-6.
10. Láinez JM, Pareja A, Santoja JM. Estancia hospitalaria en hemorragias intracerebrales. Rev Neurol 1997;25: 1121 – 5.
11. Díaz – Tapia V, Cumsille – Garib MA, Arce –Rojas C, Hurtado C. Estudio de supervivencia de los pacientes con accidente vascular encefálico isquémico y hemorrágico. Neurologia1997;12: 329 – 34.
12. Martí –Vilalta JL, Matias – Guiu J. Nomenclatura de las enfermedades vasculares cerebrales. Neurología 1987;2: 166 -75.
13. Santos – Lasaosa, Mostacero, C. Tejero. E, y cols. Pronóstico funcional a los tres meses en el paciente con ictus: Factores determinantes. Rev Esp Neurol 1999;29 (8): 697- 700.
14. Chamorro. A. anticoagulación oral para la prevención secundaria del ictus isquémico. Rev Neurol 1999; 29 (8): 784 – 788.
15. Hertzer NR, Young JR, Beven EG, Graor RA, O’Hara PJ, Ruschhaupt WF, et al. Coronary angiography in 506 patients with extracraneal cerebrovascular disease. Arch Int Med 1985; 145:849 – 52.
16. Feinberg WM. Primary and secondary stroke prevention. Curr Opin Neurol 1996; 9: 46 – 52.

Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados