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Cómo escribir un artículo

Resumen: La primera condición de quien va a escribir es tener algo que comunicar. De aquí se desprende todo lo demás. Sin un mensaje, el artículo, y toda la literatura, carece de sentido. Sin embargo no basta el mensaje por sí mismo sino la autenticidad e importancia de ese mensaje. En buena medida, el éxito y difusión de un artículo estriba no únicamente en la excelencia estilística cuanto en la importancia de lo comunicado.

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La primera condición de quien va a escribir es tener algo que comunicar. De aquí se desprende todo lo demás. Sin un mensaje, el artículo, y toda la literatura, carece de sentido. Sin embargo no basta el mensaje por sí mismo sino la autenticidad e importancia de ese mensaje. En buena medida, el éxito y difusión de un artículo estriba no únicamente en la excelencia estilística cuanto en la importancia de lo comunicado. ¡Cuántos artículos hermosos, bien escritos, pero intrascendentes!

Por ello es justo preguntarse, antes de escribir sobre el tema que se ha elegido, si en realidad es de provecho. No cabe duda que cada autor tiene la facultad de escribir sobre lo que se le pegue la gana, pero como redacción no se puede separar de comunicación de la verdad, hemos de valorar detenidamente el tema de cara un impacto profundo y mayor.

Elegir un tema de especialización

Hay muchos que les interesa escribir pero no saben cómo empezar. Ven la redacción como un ideal inalcanzable o al que podrán llegar poco antes que se apague la luz de su existencia. Ninguna suposición más falsa que ésta. Quien quiera escribir necesita tener el gusto, la inclinación por hacerlo. Ese es el primer paso si bien insuficiente.

Es óptima la búsqueda de un tema de especialización que marque la ruta a seguir. De esta manera no sólo se tratarán de encontrar los momentos para escribir sobre aquello que nos gusta sino también sobre aquello que conocemos (facilitando además la inversión de tiempo en el producto que queremos lograr). Gusto por un tema y conocimiento sobre el mismo igual a posibilidad de artículo.

Para elegir el tema de especialización nos pueden ayudar algunas coordenadas:

1. Qué me gusta

Volvemos al gusto sin afán hedonista. Elegir el tema de especialización es como elegir el pastel que uno se quiere comer de entre una amplia variedad: se elige el que más nos gusta, el que mayormente capta nuestra atención, el que atrapa nuestro interés. Es verdad que no es suficiente pero sí es el primer paso.

2. Para qué soy bueno escribiendo

El segundo paso es reconocer para qué soy bueno. Puede darse el caso en el que gusto y capacidades no armonicen (aunque a veces se pueden conciliar a base de muchas horas de empeño y fuerza de voluntad) y entonces es mejor considerar segundas, terceras o cuartas opciones. Obviamente, de cara a una mayor eficacia y menor pérdida de tiempo, tener otras áreas candidatas de especialización es una posibilidad que se contempla con anterioridad y no a posteriori.

3. Potenciarnos a partir del temperamento de quien escribe el artículo

Tanto el punto uno como el dos suponen el conocimiento que se tiene de sí mismo. Conocerse es la plataforma para superarse. Una de las áreas más importantes de nuestra existencia es el propio temperamento. Algunos temperamentos son más propicios a la redacción que otros y es un punto a explotar. Aquí no me alargaré demasiado pues en otra entrega el lector podrá leer mi teoría tocante a la relación temperamento-redacción, pero no está de más considerar las potencialidades naturales que confiere el temperamento a la hora de dedicar un momento a escribir y la excelencia del resultado del tiempo invertido.

Tampoco podemos minusvalorar el empeño que por formación ponen otros temperamentos menos dotados para estos menesteres cuyos frutos son iguales o mejores que el de aquellos que teniendo el don natural jamás se han esforzado por potenciarlos.

4. Beneficios del procedimiento anteriomente expuesto

Como colofón antes de pasar al siguiente apartado general, valoremos la importancia de los tres puntos anteriores. No es algo prescindible sino una base nodal de partida. Lo dice la experiencia de quienes hemos dedicado parte de la vida a este quehacer y lo corrobora el éxito humano de quienes así hemos procedido.

Otra forma a partir de la cual se puede construir un artículo es apelando a la interrogación de manera que la redacción vaya tomando un curso más fácil. Es la forma más ágil de producir artículos y está en íntima relación con las otras formas antes expuestas de redacción (la clásica y la de hechos, causas y consecuencias). El artículo a partir de interrogantes se aplica con mayor soltura a las editoriales, columnas, opinión y reflexión.

2.1 Qué Transporta al planteamiento: qué voy a decir, qué quiero comunicar, qué sucedió, de qué voy a escribir. Equivale a la introducción o a los hechos.

2.2 Por qué, para qué, de dónde Conducen al desarrollo a la vez que lo justifica: por qué voy a escribir de lo que voy a escribir. Acto seguido escribo sobre ello. Equivale a las causas y al desarrollo.

2.3 Cómo, a dónde Llevan al desenlace. Cómo entender todo lo anterior, a dónde nos lleva, cómo repercute. Equivale a la conclusión o a las consecuencias.

Enriquecer el artículo (inclusión de citas, comentarios, frases, etc.)

Con la práctica es más sencillo ir enriqueciendo nuestros artículos a la par que los vamos escribiendo. Para los principiantes conviene que tras la redacción trazada, al inicio, por un esquema, se vuelva a ella no únicamente para una relectura que permita reencauzar correctamente algunas expresiones no del todo adecuadas o corregir lo corregible, sino también para agregar datos, historias, imágenes, comentarios, bibliografía, citas, etc.

La extensión del artículo

La extensión del artículo está condicionada al tema. No existe, en el tema de la extensión, artículo modelo. Cada cual, según su especie, es único. Es verdad que se agradece más un artículo que en poco te diga mucho (sin caer en la falaz quimera de que en poco te lo diga todo), pero habrá muchas ocasiones en que amerite una extensión mayor dependiendo de hasta qué punto se quiere indagar y exponer.

Un artículo de corta extensión y bien hecho está adornado la mayoría de las veces por la armonía perfecta entre ideas claras, proposición directa, lenguaje adecuado, datos de interés, cultura general, citas apropiadas, reflexiones naturales y aplicaciones a la vida del lector. ¿Y se puede lograr todo esto en el mismo producto? ¡Claro que sí! Posiblemente no salga a la primera, pero la continuidad, el empeño en el trabajo nos ayudará muchísimo mientras haya interés por superarse.

No está de más recordar, según los expertos, que el lector medio no lee ordinariamente más de hoja y media (en Internet se traduce como lo que abarca de primera vista la pantalla) y que si en la primera frase no se logró captar su atención, abandonará la lectura del artículo.

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