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El problema de la educación medioambiental en los sistemas ambientales sociales

Resumen: El desequilibrio de la relación sociosistema-ecosistema, que expresa hoy la humanidad en los sistemas ambientales sociales en los que habita, constituye una de las problemáticas más significativas que enfrenta el hombre de hoy...

Publicación enviada por Lic. Diana Jiménez Gubanova; Dr. C. Juan Carlos García Mesa




 


Resumen.
El desequilibrio de la relación sociosistema-ecosistema, que expresa hoy la humanidad en los sistemas ambientales sociales en los que habita, constituye una de las problemáticas más significativas que enfrenta el hombre de hoy. En el presente artículo los autores realizan el análisis de esta situación a partir de una concepción histórico-cultural desarrollada por el ser humano, en cuanto a la relación hombre-naturaleza (recursos naturales). A partir de esta propia concepción histórico-cultural, se plantea como el uso de la recreación como medio de educación medioambiental, puede constituir un dinamizador del desarrollo comunitario y equilibrar la relación sociosistema-ecosistema.

Introducción
Las comunidades humanas se manifiestan mediante necesidades existenciales y axiológicas de los individuos que cohabitan en ellas, se comportan según estas a diferentes escalas de satisfacción. Se valoran como necesidades existenciales: ser, tener, estar y hacer; en cuanto las axiológicas complementan las características psicosociales y rasgos individuales y/o colectivos donde proyectan la subsistencia, protección, afectos, entendimiento, participación, ocio, creación, identidad y libertad. Para satisfacer estas necesidades varían los satisfactores y requiere de una combinación de elementos que mantengan un adecuado vínculo entre sustento económico, equidad y calidad de vida, este proceso se manifiesta de manera continua y permanente, es complejo e integral donde evidencia el cambio y la creación.

Por lo que los individuos al cubrir sus necesidades individuales obtienen en las comunidades ciertos beneficios y/o derechos y en estas a su vez adquieren deberes y responsabilidades para con ella y el entorno que la rodea. En el Artículo 27/1 de la Declaración Universal de Derechos Humanos se refiere que - toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten- y el Artículo 29/1 decreta que - toda persona tiene deberes respecto a la comunidad puesto que solo en ella puede desarrollar libre y plenamente su personalidad (Asamblea General de las Naciones Unidas, 12/1948).

Los factores que influyen en el desarrollo humano, provienen del contexto socioeconómico local, regional y nacional; las condiciones fisiológicas (nutrición, salud, higiene); las condiciones culturales y la calidad de la interacción en los diferentes espacios en los cuales se construye el desarrollo humano. A través de procesos que dinamizan la vivencia y apunta a impactar diferentes esferas de manera integral, se desenvuelven procesos particulares que definen la realidad legítima de ciertos grupos sociales y culturales, éstos son los procesos de individualización y socialización. La dimensión del mundo vista desde los sujetos y colectividades tiene su propio ritmo y lógica.

El hombre es un ser que se transforma al transformar el mundo con su trabajo, según sus inclinaciones y necesidades, según sus aptitudes y talentos, donde él sienta satisfechas gran parte de sus necesidades y seguro en su entorno, aunque no siempre la relación transformadora del medio sea coherentemente y en aras de su bienestar provoca cambios irreversibles al entorno dañándose a si mismo sin percibirlo. Desde el encuadre general que plantea la teoría ambiental no debe olvidarse que el tema gira alrededor del concepto de calidad de vida. A pesar de las dificultades metodológicas de concretar el concepto en un solo criterio, se refiere a un criterio globalizador de la situación de equilibrio y desequilibrio de la relación sociosistema-ecosistema.

Los efectos producidos de esta relación degradante ha provocado u cambio en la percepción de los seres humanos, en cuanto a qué hacer en pro de evitar la continua degradación de los ecosistemas y por ende poder continuar viviendo en estos entornos. El hombre, consciente de estos peligros causados por su propio desarrollo, está buscando objetivos y métodos que le puedan brindar una combinación equilibrada de los factores que él desea. Precisa combinar el desarrollo con la conservación de áreas naturales y culturales.

En los sistemas ambientales sociales, se le presta la atención preferencial, al nivel de interacción de la estructura social con la base natural. En estos, el campo de fuerza natural, es la base para la acción humana, la cual por lo general tiene un carácter intencional, diferencia significativa con los sistemas naturales. Es decir, a los complejos de seres humanos y de recursos interrelacionados le caracteriza un propósito, meta u objetivo intencional que produce un resultado deseado, actuando y organizándose de acuerdo a una determinada racionalidad, así, los sistemas naturales tratan de ser sometidos a esa intencionalidad; ello puede lograrse, en tanto la “lógica” de los sistemas naturales no sea traspasada de acuerdo a determinados límites o umbrales, ya que los mismos tienen una determinada autonomía en su funcionamiento y su comportamiento.

En el proceso de desarrollo del equilibrio de la relación sociosistema-ecosistema, es consecuente iniciarlo a partir del análisis de la categoría comunidad, en cuanto a sus principales cualidades potenciadoras del desarrollo humano. La comunidad no es el simple espacio geográfico donde el hombre vive, del cual se auxilia para sustentarse, analizar la comunidad en su carácter histórico-cultural, es verla como el ámbito en el que se expresan por excelencia los valores espirituales, las necesidades superiores de creación, los resultados de la interrelación entre tradición y contemporaneidad, aún más, la autoconsistencia de un grupo social, su identidad que lo caracteriza, definiéndolo y diferenciándolo de otros asentamientos.

La significación de la vida en la comunidad se erige como el eje del concepto de “desarrollo”, sustentado en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de autodependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado.

Durante las décadas de 1970 y 1980 empezó a quedar cada vez más claro que los recursos naturales estaban dilapidándose en nombre del “desarrollo”. Se estaban produciendo cambios imprevistos en la atmósfera, los suelos, las aguas, entre las plantas y los animales, y en las relaciones entre todos ellos.

El desarrollo sostenible se ha convertido en un paradigma de “desarrollo” desde los años 1990 y como se puede medir. La conferencia de las Naciones Unidas sobre el medio ambiente y el desarrollo (CNUMAD) de Río 1992 y Agenda 21, subraya la importancia de la definición de indicadores que puedan ser usados para monitorear el estado del ambiente. En sus 41 capítulos, el programa de acción contenido en la Agenda 21 aborda casi todos los temas relacionados con el desarrollo sostenible que se puedan imaginar, pero no está lo suficientemente financiado.

El concepto de desarrollo sostenible se fundamenta según varios autores en la conservación, en el sentido de estar condicionado por el respeto de la capacidad de la naturaleza como suministro de recursos y servicios para el mantenimiento de dicha calidad. Se visualiza como un cambio donde en el proceso de aprovechamiento de los espacios naturales, el desarrollo tecnológico y las estructuras institucionales deben ser consistentes entre necesidades presentes y futuras. Integra aspectos de la economía, de la sociología y la ecología, los cuales son parte importante de los componentes de la recreación.

La dialéctica de explotación de la naturaleza y los efectos indeseables se introduce en la dicotomía explotación – conservación, analizada por Engels18 donde los efectos indeseables o efectos secundarios son atribuidos al desconocimiento acerca del funcionamiento de sistemas naturales complejos y la respuesta del medio frente a la intervención humana. Sin el conocimiento científico de esas funciones no es posible una política coherente y gestión del medio - recreación.

La sostenibilidad del desarrollo local es una tarea conflictiva. Si bien se tiende a privilegiar las condiciones creadas socialmente (infraestructura, comunicaciones, nivel de calificación laboral de la población, acceso a las redes del mercado mundial, estabilidad política, entre las principales); para las comunidades costeras sus condiciones naturales continúan siendo uno de los principales atractivos para la inversión externa. En estas condiciones, resulta sumamente complejo balancear la perversa balanza donde se debe pesar la preservación ambiental contra la creación de empleo y crecimiento económico. Es un punto sumamente vulnerable para un proyecto de desarrollo local. Exige también comunicarse, trabajar en equipo, identificar y resolver problemas, aprovechar las nuevas tecnologías para todo ello, que resultan hoy irrenunciables.

Aparejado a la protección de los rasgos culturales y naturales y el mantenimiento de los servicios ambientales donde se incluye la educación ambiental y la conservación de la calidad del agua. Estas prácticas se generalizan en las acciones de investigaciones científicas y monitoreos. Tanto los gobiernos como las comunidades están involucrados en el análisis de los asuntos relativos al desarrollo y en la adopción de medidas responsables, el poder de este enfoque radica en crear el diálogo que promueva el sentido de un propósito común en ambos niveles.

Los conflictos a resolver entre la convivencia del hombre y un medio natural hostil o placentero, donde las comunidades humanas interactúan directamente y se benefician o perjudican entre sí, los maneja el humano como ente transformador. El aislamiento geográfico relativo, pocas opciones de trabajo donde la fuente principal de sustento proviene del mar o los bosques, ante la disyuntiva actual de recursos naturales deprimidos. Estas comunidades privilegiadas o no en el trabajo de Educación Ambiental carecen relativamente de vías idóneas para la satisfacción de necesidades económicas, cognitivas y recreativas. La falta de prioridad, información científica contextualizada, el enfoque asistencialista, las acciones segmentadas y/o políticas inadecuadas; paralelo al latente dilema del deterioro ambiental y la contaminación del agua por carencias existenciales de sistemas de tratamiento de residuales líquidos y sólidos; son algunas de las causas de contradicciones, malestares y conflictos que se pretenden visualizar en los procesos de autodesarrollo local.

La Cultura y Educación Ambiental en la incorporación de la sustentabilidad ambiental al proceso de desarrollo.
El medio ambiente se ha visto afectado considerablemente a lo largo de la historia humana, el pensamiento positivista y cartesiano desarrollado por el hombre se ha establecido sobre la concepción de que los recursos naturales y la tierra en sentido general solo existen par satisfacer sus necesidades de abrigo y alimento; las tesis marxistas conciben el uso de los recursos naturales como elemento sustancial en el desarrollo de las fuerzas productivas y de la producción social, cumpliendo una función económica; sin embargo, al aplicarse durante el Socialismo Real se consideraba que para satisfacer las crecientes necesidades sociales, el hombre tenía que inmiscuirse en los procesos naturales por medio de la organización de la producción.

De lo que se trataba era de reducir al mínimo las contradicciones entre la Sociedad y la Naturaleza, entre la economía y la ecología. Se consideraba que para resolver esas contradicciones era necesario (Chistobaiev y Shariguin, 1990 cit, citado por. Mateo Rodríguez, José Manuel, 2002):

• El perfeccionamiento de la organización espacial del medio ambiente
• La implementación de tecnologías limpias
• La optimización en el uso de los recursos naturales
• La concordancia entre el desarrollo ramal y territorial de la economía.

Correspondía al Estado, junto a los colectivos y empresas, y la sociedad, a través de la planificación centralizada, la solución de esas contradicciones. Se consideraba así que “... la espontaneidad del voluntarismo en las condiciones del socialismo podía llevar a consecuencias no menos serias que la espontaneidad de la competencia en Occidente” (Lemeshev, op.cit. cit, citado por. Mateo Rodríguez, José Manuel, 2002)

La crisis ambiental actual es fundamentalmente cultural. Desde el propio origen de los seres humanos su relación con la naturaleza ha estado dirigida a explotar al máximo la naturaleza, dejando a un lado su rehabilitación y recuperación, y subestimando sus propiedades y leyes, con el desarrollo de las diferentes formaciones económicas sociales se fue consolidando un pensamiento positivista de consumo de los recursos naturales, que se tradujo en una cultura del consumo de los bienes naturales, basados en el uso intensivo de los sistemas naturales, la cual se expresa en formas de actuación agresiva hacia el medio ambiente, conllevando a la perdida irreversible de los atributos de autorregulación y homeostasis del entorno social-natural.

La humanidad en general, y el planeta Tierra en que vive, está inmersa en una profunda crisis civilizatoria de carácter ambiental, que de una u otra forma afecta a todos los sistemas locales y regionales, y a todos los grupos sociales. Es en los últimos 70 años donde más se ha expresado el desequilibrio de la relación entre el hombre y los medios naturales y sociales, el deterioro de la naturaleza se ha hecho más tangible y que hoy atenta con la destrucción total de la vida en la tierra.

Para rebasar la crisis, y volver a un punto de relación armónica entre la Naturaleza y la Sociedad, se requiere entonces de una nueva cultura, de nuevos mecanismos de adaptación cultural. Para ello habría que entender el sentido que le da Milton Santos (1996) de que la “cultura es la forma de comunicación del individuo y del grupo social con el universo, viéndola como una herencia, y como un real aprendizaje de las profundas relaciones entre el hombre y su medio.”

La Educación es uno de los instrumentos más importantes de adaptación cultural, teniendo así un significativo lugar en la consecución del futuro. La Educación permite así trasmitir los rasgos fundamentales de la cultura, de las técnicas y tecnologías vitales para la sociedad, y aprehender un conjunto de normas y contenidos básicos para consolidar la cultura.

La sociedad en aras de lograr la adecuada sustentabilidad ambiental ha desarrollo políticas ambientales, planificación, normativas y gestión ambiental, pero la real instrumentalización de estas se logrará en la medida que se desarrolle la subjetividad, en la medida que los seres humanos y los grupos sociales a los cuales pertenecen no solo tomen conciencia de la necesidad del equilibrio, sino que esta concientización se internalice y se exprese en actuaciones, es decir se convierta en cultura, en ética. Para el hombre como ser social en el cual lleva implícito su ser natural, hoy se hace necesario diseñar e instrumentar un tipo específico de Educación, en particular la Educación Ambiental.

La Educación Ambiental como todo proceso pedagógico se expresa en el carácter procesal de la relación entre la enseñanza y el aprendizaje; se refiere a actividades relacionadas con la enseñanza, a la transmisión de ideas a las que se pretenden que los receptores presten atención, que refleje la aplicación de un cierto criterio sobre la forma de hacer las cosas, dirigida a la progresiva adquisición de conocimientos, habilidades, hábitos, técnicas; como organización de situaciones de aprendizaje para alcanzar objetivos cognoscitivos, afectivos y psicomotores.

Entre las muchas definiciones sobre Educación Ambiental, existen puntos coincidentes; para todos esta es un proceso de comunicación (enseñanza) y adquisición de conocimientos, habilidades, hábitos, técnicas (aprendizaje) de los aspectos relacionados con la interacción de los seres humanos con su medio ambiente, tanto global como natural y del creado por el hombre, es decir del entorno natural-social, que les permita participar responsable y eficazmente en la prevención y solución de los problemas ambientales, y en la gestión del uso de los recursos y servicios ambientales en la elevación de la calidad de vida y en la conservación y protección ambiental.

La Educación Ambiental, surge como una necesidad en este proceso de salvar a la humanidad de su propia desaparición, y de rebasar la crisis ambiental contemporánea. La Educación Ambiental, se considera como un medio para adquirir las actitudes, las técnicas y los conceptos necesarios para construir una nueva forma de adaptación cultural a los sistemas ambientales (Felice et.al., 1994 citado por cit, citado por. Mateo Rodríguez, José Manuel, 2002). Se considera así, como un elemento decisivo en la transición hacia una nueva fase ecológica, que permita rebasar la actual crisis, en la cual se trasmita un nuevo estilo de vida, y se cambien profunda y progresivamente las escalas de valores y las actitudes dominantes en la sociedad actual.

La Educación Ambiental, de tal manera, estaría vinculada con la formación de una nueva cultura ambiental, la cual se formaría al menos, por tres elementos (Leff, 1994, citado por Mateo Rodríguez, José Manuel, 2002):

• El establecimiento de una doctrina, una mentalidad y un pensamiento ambiental, que plantee la transformación de las teorías, criterios e instrumentos para conducir los procesos socio - económicos hacia estilos de desarrollo ambientalmente compatibles. Que conlleve al desarrollo de una conciencia crítica sobre la problemática ambiental. (Ferreira, 1994).

• La difusión de una “ética ambiental” (desarrollo de actitudes y comportamientos que conduzcan a la participación de la sociedad a la búsqueda del equilibrio ambiental), basada en un marco axiológico, y la construcción de una racionalidad ambiental que deberá contener los principios morales que legitime las conductas individuales las conductas individuales y el comportamiento social en relación con el medio ambiente.

• La capacidad de accionar e implementar proyectos de gestión ambiental participativos, que conlleven al desarrollo de habilidades e instrumentos tecnológicos necesarios a la solución de los problemas ambientales.

De tal manera, puede señalarse, que sin una base sólida de conocimientos, sin la incorporación de los valores del ambiente en los criterios de tomas de decisiones, y en la racionalidad de los diferentes agentes económicos y actores sociales; sin fortalecer las capacidades de investigación sobre los propios problemas ambientales, y sin un proceso sólido de formación profesional, en síntesis, sin un derrotero firme y coherente de Educación Ambiental no sería posible diseñar, ejecutar y supervisar las políticas ambientales que se deberán incorporar en cualquier proceso y modalidad de desarrollo. (Leff, op. cit, citado por. Mateo Rodríguez, José Manuel, 2002).

La cultura ambiental se opone al modelo cartesiano del mundo en que la razón y la técnica ordenan y dominan el mundo natural de la vida. Así, la Naturaleza no es concebida como un valor a preservar, sino como ámbito de dominio (Osorio Vargas, 1998, citado por Mateo Rodríguez, José Manuel, 2002).

Esta debe ser un proceso educativo que fomente la capacidad de construcción de conceptos por los alumnos, a partir de sus “significaciones primarias”. De lo que se trata, es de fomentar capacidades para que el alumno forje su saber personal en relación con su medio, a través de un pensamiento crítico. El aprendizaje debe ser así, un proceso de producción de significaciones y de apropiación subjetiva de saberes. Ello implica el rescate y revalorización de los saberes tradicionales, de la sabiduría popular para lo que sea inherente: lo individual, lo local, lo global, lo singular, lo concreto y lo práctico.

Al mismo tiempo, es imprescindible consolidar los conocimientos científicos y tecnológicos modernos. Aquí tiene un papel fundamental la nueva concepción del mundo analizado como sistemas complejos, en el que el ambiente se concibe como un ecosistema humano complejo armado por procesos de diferentes órdenes de la materialidad.

La comunidad como factor de desarrollo humano y su sostenibilidad, un fenómeno cultural.
La cultura es el conjunto de todas las formas, los modelos o los patrones, explícitos o implícitos, a través de los cuales una sociedad regula el comportamiento de las personas que la conforman. Como tal incluye costumbres, prácticas, códigos, normas y reglas de la manera de ser, vestimenta, religión, rituales, normas de comportamiento y sistemas de creencias. Desde otro punto de vista se puede decir que la cultura es toda la información y habilidades que posee el ser humano. El concepto de cultura es fundamental para las disciplinas que se encargan del estudio de la sociedad, en especial para la antropología y la sociología.

El proceso de desarrollo de equilibrio en la relación sociosistema-ecosistema, es consecuente iniciarlo a partir del análisis de la categoría comunidad, en cuanto a sus principales cualidades potenciadoras del desarrollo humano. La comunidad no es el simple espacio geográfico donde el hombre vive, del cual se auxilia para sustentarse, analizar la comunidad en su carácter histórico-cultural, es verla como el ámbito en el que se expresan por excelencia los valores espirituales, las necesidades superiores de creación, los resultados de la interrelación entre tradición y contemporaneidad, aún más, la autoconsistencia de un grupo social, su identidad que lo caracteriza, definiéndolo y diferenciándolo de otros asentamientos.

La significación de la vida en la comunidad se erige como el eje del concepto de “desarrollo”, sustentado en la satisfacción de las necesidades humanas fundamentales, en la generación de niveles crecientes de autodependencia y en la articulación orgánica de los seres humanos con la naturaleza y la tecnología, de lo personal con lo social, de la planificación con la autonomía y de la sociedad civil con el Estado.

El concepto de desarrollo sostenible se fundamenta según varios autores en la conservación, en el sentido de estar condicionado por el respeto de la capacidad de la naturaleza como suministro de recursos y servicios para el mantenimiento de dicha calidad. Se visualiza como un cambio donde en el proceso de aprovechamiento de los espacios naturales, el desarrollo tecnológico y las estructuras institucionales deben ser consistentes entre necesidades presentes y futuras. Integra aspectos de la economía, de la sociología y la ecología.

La participación comunitaria y social como acción, ha sido parte de la vida cotidiana de todo grupo social o comunidad, que la historia ha recogido a través de las diferentes formaciones económicas sociales, donde los hombres han mancomunado sus fuerzas en pos de una comunidad. Llegado a este punto, cabe entonces preguntarse: ¿Qué es una comunidad? La respuesta a tal interrogante resulta imprescindible pues permitirá delimitar hasta qué grado la colectividad esta debidamente organizada, lo cual es muy útil al propósito de una investigación, pues nos facilitará centrar la atención en el trabajo desplegado en la misma.

Escalante, Rosendo (1984) analiza la comunidad como: Espacio de vida social que siempre tiene una porción territorial reconocida por sus miembros, donde se aglutinan intereses, emociones que conforman el sentimiento de comunidad y que hacen que exista cohesión grupal.

Aspectos distintivos de una comunidad:
• Área geográfica definida
• Intereses comunes
• Antecedentes comunes. Tradiciones históricas
• Sentimientos de pertenencia para enfrentar problemas comunes
• Relaciones cara a cara
• Miembros tributarios de un mismo cuerpo de instituciones y servicios

El desarrollar estrategias y movilizar recursos en aras de elevar la calidad de vida de la comunidad, a partir de una incidencia armónica entre modos de vida (conjunto de actividades vitales sociales y medioambientales), condiciones de vida (ambientales, materiales, sociales,), estilos de vida (forma peculiar de acuerdo con la personalidad individual) y niveles de vida (ingresos, bienes, consumos).

En los sistemas ambientales sociales, la relación sociedad (grupo-individuo) medioambiente, a nivel de la comunidad, se concreta en el hecho de que cada individuo recibe la cultura a través de su realidad más inmediata y, a la vez, ofrece su desempeño social, mediante el cual devuelve su reflejo particular de los sistemas sociales en que está inmerso, al tiempo que actúa sobre su hacer cotidiano y perspectivo. De ahí que la comunidad haya constituido un escenario inevitable y trascendente en el devenir histórico del hombre de incidencias transformadoras sobre el medioambiente.

Ese modelo propio tiene que pasar necesariamente por la cultura y su eticidad, ser resultado, quehacer y proyecto de ella, de ahí que sus caminos pasen por la integración de la cultura y el desarrollo; una integración capaz de articular el ser particular de cada pueblo, su visión de futuro, sus capacidades y potencialidades, sus representaciones y su dominio pleno de su entorno social, económico y natural en un programa que, desde la robustez de su propiedad, pueda incorporar todo lo útil de la humanidad.

En desarrollo de este modelo la Participación Comunitaria juega un papel significativo; para Gallicchio, Enrique (2004) la participación comunitaria es una “actividad en colaboración con los demás para alcanzar en un objetivo común; se refiere a la responsabilidad y compromiso de las personas, los grupos, las instituciones y los gobernantes en diversas actividades que nos benefician a todos, como son: saber cuales son las necesidades y problemas sociales de una comunidad, la toma de decisiones para definir acciones y la participación de todos para resolver los problemas comunes” (. p. 103).

La participación social es el compromiso e involucramiento activo de los ciudadanos en los distintos procesos de toma de decisiones públicas, expresadas en la triada: Decidir, Toma de decisiones y Poder decir (Gallicchio, Enrique. 2004. p. 107).

La aproximación a la misma tiene que realizarse de modo tal que se pueda dar respuesta a los múltiples problemas que puedan aparecer. El desarrollo en función de analizar la comunidad como sujeto y objeto del mismo, es decir la propia comunidad identifica su problemática, propone los cambios y las medidas y finalmente los ejecuta.

El desarrollo a partir de una propuesta de cambios en la cual se toman en cuenta las iniciativas de la población, si las hay, y si no, se inducen, recabando la cooperación voluntaria de los comunitarios. En realidad es necesario analizar la comunidad con un enfoque histórico- concreto y espacio- temporal definidos por cuanto los problemas y necesidades cambian y se transforman continuamente.

La aproximación coherente, multidisciplinaria e integral que conduce al desarrollo comunitario, para alcanzar su máxima eficiencia posible debe apoyarse en presupuestos metodológicos, en metodologías de investigación que orienten dicho proceso. En este sentido tampoco se puede identificar alguna de las existentes como la más efectiva, dependiendo ello de las características específicas del estudio a realizar y el lugar donde se llevará a cabo.

Entre las diferentes metodologías utilizadas destacan la de Investigación- acción, la de Investigación- acción- participación y la de Educación popular.

Las actividades de recreación como elemento metodológico para el desarrollo y educación de las comunidades.
Lo recreativo de una actividad no está en la actividad misma sino en la actitud con la que la enfrenta el individuo. Se quiere decir con esto que el tipo de actividad, su oportunidad y duración lo define el individuo, según sus intereses, habilidades, capacidades, experiencia y nivel de información, ya que la opcionalidad es una característica propia de la actividad recreativa, aunque esta elección se realiza sobre la base de intereses individuales, es condicionada socialmente, con se pretende enfatizar que las características propias de la actividad a realizar son determinadas por el individuo y no desde fuera de él, por lo que una misma actividad puede constituir una actividad recreativa o laboral a razón de como se enfrente.

Desde una postura humanista, Cuenca (2000) expone…cuando hablo de ocio/recreación no me refiero a la mera diversión, el consumo material, el ocio pasivo o la simple utilización del tiempo libre. Aludo a un concepto de ocio/recreación abierto a cualquier perspectiva presente y futura, pero al mismo tiempo, entendido como marco de desarrollo humano y dentro de un compromiso social››. Manifiesta que la recreación debiera ser, una vivencia integral relacionada con el sentido de la vida y los valores de cada uno y coherente con ellos, una experiencia de recreación, que crea ámbitos de encuentro o desencuentro, se diferencia de otros tipos de ocio por su potencialidad para llevar a cabo encuentros creativos que originen desarrollo personal.

Esto implica llegar a acuerdos, incluso dentro del sector de la recreación, de cuáles son los valores que han de sustentar un marco social que promueva el desarrollo humano a partir del fomento del potencial humano creativo, de las capacidades que influyen positivamente sobre los individuos y los grupos, y el autocontrol de los negativos, como la indisciplina social, el alcoholismo, el abuso de los recursos naturales.

Tabares (2002), en la definición de los potenciales positivos y negativos depende de los acuerdos entre individuos y sociedades, lo que nos lleva nuevamente a la necesidad de acuerdos éticos y morales. Los cuales en nuestra sociedad están muy bien definidos y marcan las posibilidades del pleno desarrollo del hombre.

El logro de una recreación participativa comunitaria cuyas raíces se encuentren en los valores humanistas propios de la tradición cultural, además constituye, en el momento presente, un instrumento imprescindible para un mejor ejercicio de la gestión comunitaria y para la realización personal, para el logro del progreso social y para conciliar, el bienestar individual y el bienestar social.

Está claro que cuando la demanda social participativa, recreativa, cultural y masiva de la comunidad no corresponde a la oferta o se muestra con relativo atraso, de forma tal que su población generalmente dedicada a tradiciones de continuidad familiar, con bajo nivel de instrucción en su mayoría, requiere de la acción tradicional, de muchas y diversas iniciativas para incentivar la voluntad y la acción para lograr incrementar los niveles de satisfacción recreativa popular, con la participación de los sectores más representativos de la Comunidad.

Desde cualquiera de las áreas reseñadas, lo que parece una evidencia es que el ejercicio físico, actividad física o deporte, son elementos condicionantes de la calidad de vida y por consiguiente de la salud y el bienestar, ya que existen suficientes datos tanto cuantitativos como cualitativos que concluyen que la actividad física realizada de forma regular es una conducta saludable (Powel, 1988). La organización de los vecinos, convirtiéndose en protagonistas conjuntamente con instituciones y organizaciones de la realización de las actividades, crea excelentes condiciones para un uso educativo y creativo del tiempo libre, a la vez que incide de manera particular en el mejoramiento de la calidad de la vida de estos.

La participación de los vecinos en las actividades recreativo- físicas crea y desarrolla:
- Buenas relaciones sociales.
- Sentido de pertenencia local (regionalismo)
- Atmósfera de sugerencia social por la localidad (identificación)
- Preservación de la propiedad social
- Conciencia de participación por la comunidad.

Se compone como grupo interno por todas las personas estrechamente vinculadas a otros. Sus relaciones sociales típicas de la familiaridad, la amistad, la simpatía y la cooperación. Es el clásico grupo de integración para la realización de las actividades físico – recreativas. Proporciona aventura y juego y contribuye a la manifestación de valores no habituales en su estructura espiritual.

El desarrollo sustentable contempla la dimensión ambiental basada en la integridad de los ecosistemas y en la productividad a largo plazo. En otras palabras debe tenderse al uso de bienes ambientales de manera racional y al servicio del bienestar humano, otorgando fundamental importancia al incremento de las presiones sobre los recursos naturales y sus capacidades productivas.

Los beneficios de la recreación física presuponen sin dudas una incidencia directa en los procesos de desarrollo humano que es un término absolutamente de estos tiempos, y se le intenta explicar desde diversos puntos de vista educacional, cultural, habitacional, laboral, sanitario, poder adquisitivo y acceso a modernas tecnologías, así como otros aspectos que definen la peculiaridad del bienestar (bien-estar, o estar mejor).

Las actividades recreativas en la naturaleza dan respuesta a las necesidades educativas de movimiento, de socialización, de comunicación, autoestima y confianza (en ellos mismos), desde un entorno que conocen y a través de un medio multidisciplinar, liberador, coeducacional y nuevo; que hace del participante el máximo exponente, ya que es él quien desde ese papel de protagonista: piensa, programa, organiza y realiza. Conseguir aunar en una sola actividad todo lo anteriormente mencionado supone un gran logro en el ámbito educativo, puesto que no es fácil, a través de la actividad física lograr cualidades cognitivas como pueden ser: la toma de decisión, la memoria, la agilidad mental; ni tampoco es fácil conseguir que el niño se implique en la programación u organización de sus propias actividades; por tanto un enfoque educativo debe pasar necesariamente desde el punto de vista de los autores por una triple vertiente representada por una educación cognitiva, motriz y afectiva, una educación ambiental y una educación en la seguridad que debe brindar la propia actividad durante el proceso de enseñanza - aprendizaje.

Las actividades físicas recreativas en la comunidad y en el medio natural se realizan en sitios específicos, como por ejemplo áreas deportivas permanentes, áreas rústicas o en pleno contacto con la naturaleza como los son el turismo deportivo, marcha de orientación, senderismo, donde se hace imprescindible mantener la integridad del ambiente, verificando su capacidad tanto física como psicológica como soporte de actividades a los efectos de no perturbar la calidad ambiental.

La sustentabilidad ambiental requiere que el uso de los bienes ambientales se haga de forma tal que no disminuya la capacidad productiva de la naturaleza, para lo que es necesario la aplicación de principios preventivos a fin de asegurar que las actividades no resulten perniciosas ni para los humanos ni se traduzca en daños ambientales irreversibles.

Una categorización internacionalmente en uso de los beneficios los divide en:
• Individuales. Las oportunidades para vivir, aprender, llevar una vida satisfactoria y productiva, así como para encontrar caminos donde experimentar placer y salud, con adecuado balance entre trabajo y juego, el fortalecimiento de la autoestima y la autorrealización, la creatividad y la adaptabilidad, la honestidad, la solución de problemas y la toma de decisiones, el bienestar psicológico, el sentido de aventura y el valor personal, entre otros aspectos.
• Comunitarios. Las oportunidades para interactuar con la familia, grupos de trabajo, vecindario, comunidades y la sociedad en general, de lo cual se derivan el fortalecimiento de las relaciones intergeneracionales, la integración familiar, la estructuración del vínculo social, el sentido de pertenencia, la cooperación, la aceptación de las diferencias culturales y entre grupos de edades, sexo y raza, la solidaridad, así como la disminución de las diversas formas de violencia y de las conductas antisociales y delictivas en sentido general.
• Ambientales. Las oportunidades para actuar sobre el medio ambiente, la creación y conservación de parques y demás espacios públicos, la reducción del estrés social, la protección del ecosistema con acciones dirigidas a la flora y la fauna, el respeto a la vida en todas sus manifestaciones, las relaciones afectivas con animales domésticos, la creación y mantenimiento de ambientes que propicien mayores niveles de calidad de vida, entre otros factores.
• Económicos. La reducción de costos en el tratamiento de enfermedades que pueden evitarse mediante actividades sanas, la prevención de conductas de riesgo social que exigen inversiones para acciones penales, la elevación de la productividad laboral, el nivel de competencia y la creatividad en las personas desde un mayor compromiso social, la estimulación al turismo nacional e internacional por un mayor efecto de seguridad pública y la existencia de un vasto campo de ofertas recreativas, principalmente.

La concepción de proyectos recreativos mediante beneficios requiere que, tanto en la formulación del problema en el punto de partida, como en la evaluación de las metas en el punto de llegada se emplee la información necesaria para validar la marcha del proceso. La educación ambiental es uno de los pilares básicos de la conservación y trato respetuoso del medio ambiente, se promueve actividad de reflexión y respeto con el medio; no se concibe un “participante” capaz de realizar las más disímiles actividades en el medio natural, sin el conocimiento de la flora, la fauna, el bosque, el clima, el suelo, el relieve y el respeto necesario al medio en el que dichas actividades se desarrollan. La gestión recreativa debe reforzar la multisectorialidad de la recreación comunitaria.

Acciones medioambientales se deben identificar en cuanto:
• Aspectos geomorfológicos, vegetación, aguas, su distribución y estado.
Entre los Indicadores deben tenerse en cuenta componentes básicos, como altitud y pendiente que resultan excluyentes cuando alcanzan ciertos rangos y que además son condicionantes para la elección del tipo de técnicas a utilizar. Estos aspectos a tener en cuenta se relacionan con la edad, habilidades, capacidades físicas de los participantes, por ejemplo, en una carrera de orientación es necesario diferenciar el trayecto tomando en cuenta que los principiantes, adultos y personas que habitualmente no practican la actividad, el terreno no debe ser muy estructurado desde el punto de vista del relieve pues conllevaría exigencias físicas y técnicas para las cuales no hay capacidad de respuesta.

También resultan de gran importancia parámetros referidos a la exposición y orientación ya que ayudan a la selección de áreas alternativas para la implementación de determinadas actividades, por ejemplo en la localización de sectores de actividades recreativas infantiles o al momento de definir factores de acondicionamiento como por ejemplo la repoblación vegetal. Estos aspectos (longitud y grado de pendiente), señala N. Casals (2002), son aspectos fundamentales para la determinación de la erosionabilidad del suelo.

La importancia del agua como recurso debe estimarse en función de las características de la zona de estudio, siendo a modo general la presencia de agua en cualquiera de sus formas (lagunas, ríos canales etc.), presencia o no de sitios de recarga de acuíferos, la profundidad y la calidad del agua. Es necesario considerar la existencia de características especiales, ya sea por su rareza o singularidad, valor estético, de interés cultural, recreativo, didáctico o educativo, para la realización de actividades físico recreativas en el medio acuático entre las más conocidas: Natación, juegos recreativos en aguas poco profundas o profundas, actividades subacuaticas, pesca deportiva, etc.

Por ultimo identificar las acciones necesarias para la mitigación y/o corrección de los efectos, desde el ámbito municipal como órgano ejecutor y desde las organizaciones como entes sociales.

Para un diagnóstico de necesidades recreativas físicas es preciso información y conocimientos de las características edáficas del sitio, estas son de relevante importancia ya que condicionan y son el soporte de todo tipo de actividad recreativa como también de la implantación de infraestructura y/o equipamiento para esa actividad. Por ello es necesario conocer la resistencia intrínseca de los suelos a la erosión para evitar efectos contraproducentes, permitir detectar áreas críticas en las que no es aconsejable ningún tipo de programa recreativo físico.

Estas acciones resuelven tres problemáticas:
1 La conservación del recurso recreativo.
2 La sustentabilidad del espacio.
3 La calidad de las experiencias recreativas.

Los espacios naturales o de alternativas en éstos son una oportunidad para la ejecución de las actividades físicas recreativas en el desarrollo local, sin tener que recurrir a la construcción de instalaciones deportivas, un programa de actividades físicas desde su propio desarrollo local que permite a los actores sociales proyectar un grupo de actividades físicas y deportes que se realizan en pleno contacto con la naturaleza: Entre estos se pueden mencionar la Recreación Turística con sus modalidades de:
1 Carrera de orientación
2 Pesca deportiva
3 Marcha de Orientación
4 Caza deportiva
5 Senderismo
6 Ecoturismo
7 Turismo Deportivo
8 Caminatas, trotes
9 Círculos de Recreación Turística Cicloturismo

La práctica de la Recreación Turística debe estar encaminada a la resolución de problemáticas de localización de las actividades, no solo desde el punto de vista técnico sino también desde la minimización de los efectos ambientales sobre el medio. En los programas recreativo físicos se habla de acciones para el desarrollo y conservación del medio ambiente, verdaderamente pocas veces estos conceptos se combinan, en este sentido es necesario un punto de equilibrio entre los elementos del medio natural y las acciones que a través de las actividades recreativo físicas ejecutan los participantes y actores sociales en general.

Señala N. Casals, la necesidad de desarrollar una guía destinada a minimizar los efectos medioambientales de la recreación, con criterios estructurados de manera que se pueda diferenciar los de carácter general de aquellos que se refieren a las características específicas de cada caso en particular.

De orden general: Cualquiera sea la actividad recreativa a realizar se deberá tener siempre presente el aprovechamiento racional de los recursos en el espacio y tiempo.

Del suelo: Dada los largos periodos de tiempo que requiere la evolución de los suelos, las actividades recreativas a implementar deberán ejecutarse con sumo cuidado para evitar su degradación. El suelo es considerado como un recurso natural tanto desde su valor edafológico como por su función de soporte de la vegetación

Del agua: En las márgenes de los cursos de agua (ríos, arroyos, lagos), de uso recreativo se deberá conservar una franja inalterada de manera de preservar las condiciones boticas y abióticas del mismo, evitando la alteración y propiciando la recuperación en los casos de estar degradadas.

De la vegetación: Toda actividad recreativa deberá llevarse a cabo evitando la desaparición de especies o la alteración de su hábitat o en su defecto arbitrar medidas que faciliten o permitan la estabilidad de las mismas.

De la sociedad: Las actividades recreativas deben respetar las necesidades e intereses de los usuarios y evitar en todo momento establecer una confrontación directa a los efectos de instalar en la comunidad, el sentido pertinencia. Este parece ser uno de los temas más problemáticos de resolver dado que no están dados los mecanismos de participación en la gestión ambiental. La complejidad del tema exige un gran esfuerzo de coordinación y unión de intereses y voluntades políticas, sociales, económicas de parte de los distintos actores sociales involucrados.

Del paisaje: Las actividades recreativas deberán respetar el carácter general y sistémico del paisaje adoptando todas las medidas posibles tendientes a asegurar la integridad paisajística.

De las áreas degradadas: Resulta imprescindible la rehabilitación de las áreas degradas incluyendo las afectas por contaminación, erosión, que pudieran producirse como consecuencia del nivel de uso y gestión (caminos, senderos, escombros, instalaciones etc.).

De orden particular: En función de los componentes básicos del sistema especifico, suelo, vegetación, paisaje entre otros, estos criterios, recomendaciones y restricciones se elaboran a partir de aspectos fundamentales del medio que pueden verse alterados por el desarrollo de las actividades recreativas. A modo de ejemplo se explícita el caso de los suelos en el área analizada.

Donde es notoriamente afectado por la superposición de actividades, es necesario controlar los procesos, sobre todo la erosión, mediante prácticas basadas en control de la vegetación natural, grado de eliminación de árboles y arbustos y compatibilidad de las actividades recreativas a implementar.

Se recomienda indicar mediante carteleras el recorrido diseñado. Al mismo tiempo para evitar la proliferación de senderos se recomienda guiar el sendero con pequeñas vallas de madera o bien con setos vivos que impidan salirse de los mismos.

El suelo en áreas de acampe: Esta actividad es una de las de mayor incidencia ya que la instalación del equipamiento no solo afecta el suelo (erosión, compactación, destrucción de nutrientes) sino que es una de las causas de las degradación de la vegetación (tapiz, corte de ramas, destrucción de ejemplares jóvenes). La densidad de las instalaciones en estas áreas varía considerablemente con la imagen y carácter del sitio. Esta demanda generalmente se ve intensificada durante los fines de semana por lo que se recomienda la búsqueda de áreas alternativas y la determinación de la capacidad de carga.

Para asegurar un enfoque integral es imprescindible contar con la opinión de todos los sectores, transparentar el proceso de gestión, disponer de la información, de manera de garantizar el proceso como una práctica continua, sana y provechosa de las responsabilidades comunitarias e individuales.

La ventaja de la participación de los actores sociales desde los momentos tempranos en la gestión ambiental permite desarrollar en la sociedad el valor de sus deberes y derechos, incorporar en las decisiones las opiniones de los distintos sectores sociales contribuyendo a la resolución y previsión de problemas, y acrecentar la credibilidad y transparencia de las decisiones, haciéndolas sustentables en el tiempo. La incorporación de la participación ciudadana en las preocupaciones ambientales, en la producción de instrumentos de gestión, conduce e mejorar la calidad de las decisiones, a un mayor compromiso con los mecanismos involucrados y a una colaboración más efectiva de forma permanente.

Todo ello responde a la relación entre el encargo social, las expectativas de roles desarrolladas en la satisfacción de las necesidades recreativas al mediar entre los procesos de investigación y participación que fortalece los conceptos de socialización e introducción del conocimiento en las prácticas comunitarias desde lo ambiental, lo social y lo educativo. En función de aprendizajes dirigidos a un uso más eficiente de los recursos al recrearse y disfrutar en sus espacios cotidianos.

Las metas a lograr en las estrategias comunitarias se supeditan a la expresión de los valores y de la calidad de vida para las personas involucradas y/o integradas, en estas se definen las formas de producción para generar los recursos necesarios y sostenibles con el ecosistema socio-natural y la descripción de la base futura que generará los recursos y planeación (planear, monitorear, controlar y replanear) y entre ellas:
1. Promover el liderazgo local activo en el manejo integrado costero.
2. Combatir las deficiencias de los enfoques tradicionales.
3. Crear oportunidades para la innovación y el aprendizaje adaptable en la solución de problemas.
4. Enunciar los principios aceptados mundialmente en materia de manejo costero que presentan las reformas recientes a las políticas en el desarrollo sostenible, como el manejo de los recursos y su vínculo con la calidad de vida de sus pobladores.
5. Promover actividades sistemáticas que favorezcan estrategias de Gestión y Educación en la Comunidad.

Se requiere de un enfoque metodológico de investigación, participación y solución; donde se vincula a los sujetos a métodos de autogestión, siendo estos el eje principal, consiente en la transformación del entorno; al estructurar la base teórica y fundamentación en una proyección de autodesarrollo y gestión compartida se define un momento histórico – concreto y se valora su especificad en el tiempo. Se presenta como fenómeno de manera objetiva, teniendo como premisa la dimensión de donde se proyectan, ejecutan y aprovechan las potencialidades de la localidad de manera autóctona y endógena, que permitan ser enarboladas con cualidades humanas y capacidades participativas y estas de manera sistemática y programada sean socialmente medibles. Este proceso más que nada debe ser interdisciplinario e integrado y se debe dimensionar basado en las estrategias de las administraciones y gobiernos donde a su vez debe ser factible económicamente.

De una parte dinamizar la participación comunitaria, principio en cual el se establece que la comunidad tiene derecho a participar en los procesos de concertación, control y vigilancia de la gestión estatal en la práctica del deporte, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre.

De otra parte sensibilizar sobre la participación, principio en el cual se establece que es deber de todos los ciudadanos propender por la práctica del deporte, la recreación y el aprovechamiento del tiempo libre, de manera individual, familiar y comunitaria.

El resultado será incrementar el conocimiento sobre el cuidado del medio ambiente y ofrecer un espacio de participación recreativa sana en un escenario comunitario protegido y conservado para una mayor calidad de vida para la comunidad que hemos seccionado.

Visto así, los dinamizadores de la recreación deberían resaltar su actuación simultanea sobre los dos ejes del mercado del sector: Desde el de la oferta, promocionando el cumplimiento de una obligación institucional; y desde la demanda promoviendo el ejercicio de un deber ciudadano. Evidentemente, el sistema nacional de recreación debe equilibrar las funciones inherentes de comercialización y de operación. Se debe ofertar (educar, sensibilizar, difundir, posicionar) la idea del derecho universal y la participación comunitaria en el sector debiendo ofrecer (investigando, formando, facilitando vivencias) el compromiso con el cumplimiento del deber de la participación ciudadana.

La influencia formativa de la recreación, es un hecho comprobado científicamente y puesto en práctica hace muchos años. La cultura de masas y los programas recreativos son concebidos mediante una función ideológica de reproducción en cada individuo los valores sociales, que dan estabilidad al ordenamiento comunitario y esa función estabilizadora comienza por la infancia.

La escuela, la familia, los medios de difusión, las organizaciones sociales y políticas y la oferta estatal para el tiempo libre. La formación cultural, física, ideológica y creativa que se realiza en el tiempo libre es profunda e influye por tanto profundamente en la psiquis y en la estructura de la personalidad. La formación en el tiempo libre es la formación para la complejidad de la vida contemporánea y el despertar de los rasgos sociales en los niños, jóvenes y adultos, como tal, es función de toda la sociedad y no de algunos de sus componentes, aunque en ella confluyen estos 5 factores esenciales como pilares formativos de personalidad y conducta social.

Se prepara a las jóvenes generaciones para el futuro; despierta en ansias de conocimientos hacia campos imposibles de agotar por los sistemas educativos formales; incentivan el uso y el desarrollo de la reflexión y el análisis ante situaciones siempre nuevas y motivantes; canalizar las energías vitales hacia la creación, la participación social y el cultivo de las potencialidades y capacidades individuales; no tienen fronteras de tiempo o espacio:

La diferencia que existe entre educar en el tiempo libre y educar para el tiempo libre; refiere Pablo Waichman24 “Tiempo Libre y Recreación. Un desafió pedagógico”, - Desde la visión pedagógica – no didáctica – y desde el sistema educativo – no desde el punto de vista individual o personal – podemos definir la recreación como educación en y del (o para) el tiempo libre". Es necesario acordar que, en la actualidad, muchos modelos de acción poseen algunas de estas características. Tal situación enfatiza la idea de uno continuo desde lo más consumista a lo más protagonista. Desde esta óptica la recreación será un subsistema de la educación; como tal, supone una organización, una estructura, métodos específicos, objetivos precisos, docentes especializados, y otros.

La Recreación; se efectúa libre y espontáneamente, con absoluta libertad para su elección, sólo por la satisfacción que produce, donde se participa desinteresadamente, no espera un resultado final, sólo busca el gusto por la participación activa, por el disfrute e implicación consciente en el propio proceso. Las decisiones, que afecten a cualquier aspecto relacionado con la actividad a desarrollar, se toman conjuntamente, ha de despertar la autonomía de los participantes en las decisiones de inicio, organización y regulación de la actividad.

Entre los objetivos que debe plantearse el profesional de la recreación se encuentran el ser capaz de responder a las motivaciones individuales (siendo actividades eminentemente colectivas), el atribuir más importancia a la participación que al resultado final y el hacer hincapié en valores educativos tales como: comunicación social, divertirse a través del juego y del deporte, fomentar la creatividad, coeducación, ofrecer la diversidad, estimular la cooperación y el espíritu de equipo, solidaridad, deportividad, respeto a compañeros, adversarios y jueces.

La Recreación Turística tiene disímiles modalidades y su conceptualización abarca de manera general la definición de su importancia esencial que radica entre otros aspectos en el hecho de que la misma satisface el denominado tiempo libre de las personas, siendo uno de los momentos importantes en la vida de un niño, un joven, el adulto en edad laboral y los ancianos. Sus múltiples formas y su contenido propician el disfrute al hombre, sobre todo en la sociedad contemporánea donde el turismo ocupa un lugar de gran relevancia en la satisfacción de la vida que coadyuva al enriquecimiento de la categoría modo de vida representada en uno de los indicadores más importantes "la calidad de la vida”.

El campamento, la acampada o camping como actividad recreativa es muy popular y consiste en vivir temporalmente al aire libre, por lo general en una tienda de campaña o una caravana. Se practica principalmente en bosques, playas, lagos o ríos.

La mayoría de los aficionados buscan ante todo el modo de romper con la rutina diaria y disfrutar de un entorno saludable al aire libre haciendo excursiones, montando en bicicleta, pescando, cazando, nadando en lugares solitarios, estudiando o haciendo fotografías.

La selección de la zona de acampada depende de los propósitos de los campistas. Los que buscan la soledad y el aislamiento, guardan sus alimentos en una mochila y pueden trasladarse en bicicleta, barca o andando hasta las zonas de montaña. Los que prefieren pasar su estancia en compañía de otras personas, van en coche o autobús hasta el lugar elegido e instalan allí su tienda. Las personas mayores o las familias con niños son quienes más a menudo se decantan por esta opción. Otra modalidad muy extendida es la caminata de observación con recorridos previsto o de exploración.

Aunque no en todos los espacios naturales se puede acampar dado que las imprudencias de algunos excursionistas han provocado incendio forestal y deteriorado el medio. Hoy en día no resulta difícil encontrar un lugar que se adapte a las necesidades de los campistas. Hay guías de viaje, revistas e incluso mapas de carretera en los que se indican numerosos lugares de interés donde está permitido acampar. Quienes deseen alejarse de la civilización pueden consultar el mapa topográfico de una zona concreta, donde se señalan las pistas forestales, la situación de los refugios, las montañas, los cursos de agua y las zonas boscosas.

La seguridad y la conservación del medio ambiente deben ser las máximas prioridades de los campistas. La regla principal en cualquier lugar de acampada, ya sea antiguo (sin comodidades o servicios) o moderno, es dejar la zona limpia y en perfecto estado. Los buenos campistas respetan la intimidad de sus vecinos y se abstienen de hacer ruidos innecesarios. El fuego debe hacerse sólo en lugares donde esté permitido y apagarse por completo antes de abandonar la zona. Los objetos cortantes y la comida deben guardarse en un lugar seguro.

El conjunto de actividades recreativas reviste una gran importancia social ya que no solo juega un rol recreativo sino también educativo, desde el punto de vista recreativo permite la utilización del tiempo libre de una forma sana para toda la población brinda la posibilidad muchas veces lejanas a trabajadores y amas de casa de poder realizar ejercicios físicos que contribuyan de esta forma a la salud y al bienestar espiritual y la posibilidad de satisfacer sus necesidades recreativas con actividades plenamente organizadas y planificadas.

En el uso del tiempo libre de la población, el promotor de recreación ha de lograr un mayor desarrollo de actividades, incluso también se aprecia apoyo para la obtención de recursos de deshechos de las empresas y la creación de su propia base material constituyéndose en un agente de cambio social capaz de crear cambio significativos.

El proceso de socialización en la gestión de la recreación es tratado en las prácticas comunitarias sobre la base de los principios educativos antes analizados donde se visualiza la función más importante de la recreación. Al trabajar sobre la base y enfoque de estos principios, ponemos al descubierto integrar la calidad de la educación en cualquiera de los contextos donde se estimule al ser humano a su desarrollo integral en lo individual y lo social. La misión fundamental del profesional de la recreación es educar para el ocio.

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