| Tendencias de la orientacion familiar para la estimulacion del lenguaje en la educacion preescolar en Cuba |
Resumen: Es de vital importancia que se le dedique primordial atencion a la orientacion familiar con ninos(as) de cuatro a cinco anos, para la estimulacion de la conversacion como una de las formas espontaneas de la comunicacion oral, a partir de los primeros anos de vida que son de gran significacion en su desarrollo. En fin, la formacion de la cultura educativa de los padres y de la familia en general, constituye una tarea que se debe acometer por todos los que se dedican a la Educacion Preescolar por ambas modalidades de atencion, pues solo asi se garantizaria la igualdad de oportunidades en el sistema social cubano...
Publicación enviada por MsC. Dania Santi Morlanes; Dr. C. Angel Luis Gómez Cardoso; MsC. Olga Lidia Núñez Rodríguez; Lic. Elizabeth Gómez Núñez
Resumen
Es de vital importancia que se le dedique primordial atención a la orientación familiar con niños(as) de cuatro a cinco años, para la estimulación de la conversación como una de las formas espontáneas de la comunicación oral, a partir de los primeros años de vida que son de gran significación en su desarrollo. En fin, la formación de la cultura educativa de los padres y de la familia en general, constituye una tarea que se debe acometer por todos los que se dedican a la Educación Preescolar por ambas modalidades de atención, pues solo así se garantizaría la igualdad de oportunidades en el sistema social cubano.
Introducción
En Cuba se realiza una profunda labor para lograr con eficiencia la orientación a la familia, al trabajar de manera conjunta los especialistas de diferentes ministerios, organismos, instituciones y organizaciones sociales, con carácter intersectorial; a través de las vías institucionalizadas y no institucionalizadas, para la atención de los niños y niñas comprendidos en el rango de 0 a 6 años de edad, a través del Programa “Educa a tu hijo” con el objetivo de orientar y preparar a la familia, para asumir el rol educativo con ellos, mediante un enfoque desarrollador a partir de las propias vivencias del niño en los distintos contextos sociales donde se socializa el intercambio y la comunicación. Reflexionemos al respecto.
Desarrollo
En Cuba existieron pedagogos que le concedieron un importante papel a la familia en la formación y educación de los hijos, aunque no se refirieron a la necesidad de orientarla, entre ellos se destacaron Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Valdés Rodríguez, Enrique José Varona y José Martí, que en los textos relacionados con la educación le atribuyeron a la familia y, en especial, a los padres la responsabilidad de educar a sus hijos; sin obviar el papel de la educación con un carácter social.
Es de destacar la opinión de José de la Luz y Caballero, en relación con la contribución de la lectura de piezas dramáticas y de algunas novelas, sobre la conversación, él destacó que: “De este modo se les infunde el saludable espíritu de investigación siendo de notar el conato que naturalmente pone el hombre desde la tierna edad en buscar la exactitud para encomendar sus pensamientos al papel’’. (1991:186). Expresó su preocupación al referir que ‘’…la mayor parte de los niños no empiezan a ser instruidos hasta la edad de 7 a 8 años, y la mayoría de las escuelas la componen alumnos de 10 a 12 años (1991:139). Reconoció, además, la importancia que tiene el enseñar a expresar las ideas desde la más temprana edad.
En el siglo XIX, en Cuba, las familias con determinadas condiciones económicas y sociales buscaban preceptores que se encargaran de la educación de sus hijos, estos en muchas ocasiones, se encargaban de ofrecer consejos a la familia ante algún problema moral o religioso del niño.
Es a partir de la ocupación norteamericana en 1902, que una americana de origen alemán, Mary Klmeberg, organiza los primeros Kindergarten en Cuba (marcado por las ideas de F.Froebel y M. Montesori); estas instituciones brindaba educación a niños de 4-5 años. En 1926 se creó un primer programa de educación, que fue reelaborado en la década del 1940 donde prevaleció una concepción muy abierta y activa del niño, y centró su atención en el juego.
En esta etapa no puede hablarse de una inclusión de la orientación a la familia para la estimulación de la conversación como forma de la expresión oral en los programas a partir del empleo de la literatura en la estimulación del lenguaje a los niños, pues aunque era reconocido por los pedagogos y psicólogos el papel de la familia y, en especial, de la madre, en la época referida no constituía el centro de atención, ni de preocupación, esta temática en los programas existentes.
Además de los Kindergarten surgieron otros tipos de instituciones denominadas creches y otra denominada Casa de Beneficiencia y Maternidad, esta última creada en el siglo anterior, con régimen de orfanato, para niños y niñas que eran abandonados por sus padres en ese lugar.
Con el triunfo revolucionario a partir de 1961, por indicaciones ofrecidas por el Comandante en Jefe Fidel Castro mediante la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) organizada y dirigida por Vilma Espin, se inició una etapa de cambios en la Educación Preescolar en Cuba. La misma se divide en cuatro momentos establecidos por las manifestaciones reales y en la práctica pedagógica, las que se corresponden con las concepciones teórico-metodológicas definidas en concordancia con el entorno histórico de cada contexto, lo que ha permitido a la autora, a partir de la experiencia práctica y los resultados de investigaciones relacionadas con el tema de la familia, llegar a caracterizar el proceso educativo de la Educación Preescolar, el cual se describe a continuación:
Primer momento iniciado en 1961, enmarcado con el triunfo de la Revolución que planteó como condición indispensable la incorporación de la mujer al trabajo y la creación de instituciones que pudieran darle atención a los hijos, mientras estas se incorporaran al proceso de producción social, dicha responsabilidad se le encomendó a la naciente F.M.C, por: el éxodo de las maestras de Kindergarten que abandonaron el país, la poca existencia de instalaciones dedicadas a esta edad con fines educativos.
La tarea fue asumida por un grupo de cuadros de la F.M.C, que se entrenan como trabajadoras para dirigir los centros, desarrollarse como educadoras de estas instituciones. Ellas fueron seleccionadas de la propia empleomanía que había trabajado como “manejadoras’’ o ‘’cuidadoras’’ de los niños; a pesar del esfuerzo realizado en esta etapa no se puede todavía hablar de una orientación a la familia, pues la preparación que recibieron para realizar esta actividad fue básicamente dirigida a la nutrición y a la salud de las(os) niñas(os).
No se debe olvidar que el país había heredado la desnutrición y morbilidad de los niños en estas edades, por lo que el aspecto educativo y de orientación a la familia y, en especial, al desarrollo del lenguaje no se tuviera como una de las aristas a tener en cuenta en el proceso de organización y dirección de estas instituciones.
En 1964 se crea el Instituto de Educación Preescolar, mediante la R./M.693/64, para formar personal capacitado y especializado en la Educación Preescolar, esta capacitación se organizó con dos planes de estudio dirigidos el primero a formar educadoras que atendieran los grupos de lactancia y edad temprana (45 días de nacidos a 3 años) y el segundo que atendiera la edad preescolar (de 3 a 6 años). Es válido destacar que en la preparación del personal docente no se concibió la instrucción teórica, ni práctica sobre la orientación familiar con ninguna finalidad.
La duración de este Instituto fue efímera, solo tuvo una graduación porque cerró en 1968 con muy pocas egresadas. En el curso 1965- 1966 surgieron las Escuelas Provinciales de Formación y Superación para el personal docente de los círculos infantiles y del centro educacional Fe del Valle, en La Habana; se inició así y de manera sistemática la preparación de las asistentes de los Círculos Infantiles; estas eran formadas para realizar actividades educativas con los niños mediante los ejes temáticos que se utilizaban en esa etapa se acentuaba el trabajo en la enseñanza de canciones, adivinanzas, expresión corporal, trabajo manual, dibujo, narraciones de cuentos, elementos de puericultura y organización en los círculos infantiles, incluyéndose además las asignaturas de Matemática y Español para su formación general.
En la formación de este personal por lo general no se tuvo en cuenta el trabajo de orientación a la familia y, menos aún, la orientación a la familia dirigida a la estimulación de las formas de expresión oral, en correspondencia con el desarrollo psicológico, anatomofisilógico y social, alcanzado por los niños y niñas en los diferentes años de vida.
Segundo momento 1970-1992 es asumida por la autora como un momento de formación y reestructuración de la Educación Preescolar por los disímiles sucesos que la distinguen que a su vez responden al perfeccionamiento de la educación familiar en Cuba. El Primer Congreso de Educación y Cultura, celebrado en La Habana en el año 1971, apoyó el Movimiento de Padres Ejemplares, llevado a cabo por los CDR con el propósito de estimular la vinculación de los progenitores con la escuela y resaltó el Movimiento de Madres Combatientes de la Educación que promueve la FMC.
Estas actividades que se efectuaban con las familias de los niños y las niñas, tanto en escuelas de padres como por los medios de difusión se institucionalizaron por aquella época en el Departamento de Psicología del Ministerio de Educación (MINED), que contaba con una Sección de Orientación a Padres. La información ofrecida por los compañeros que integraron este departamento tuvo en la mayoría de los casos un marcado carácter psicológico expresado desde la fundamentación teórica y práctica de las acciones promovidas con las familias.
En la Educación Preescolar se dio un paso trascendental al crearse el Instituto de la Infancia, un organismo técnico que asimiló a las instituciones preescolares surgidas en estos años lo que propició un salto cualitativo al ofrecer orientaciones metodológicas dirigidas a mejorar el trabajo de las educadoras en las instituciones. El desarrollo alcanzado posibilitó un salto cualitativo que tuvo su expresión en tres principios fundamentales:
§ La unidad de la psicología y la pedagogía en el proceso de formación y educación de los niños. Este implicó que el Círculo Infantil tenía que ser no sólo una institución que propiciara la enseñanza de los niños sino, que aglutinara las condiciones necesarias para asegurar un buen estado emocional y el desarrollo de todas las potencialidades del niño; además, psicólogos y pedagogos debían trabajar de conjunto con las educadoras para garantizar un adecuado ejercicio de su práctica pedagógica.
§ La consideración de la unidad del proceso de enseñanza y educación, que no podían entenderse separados. Este determinó el enfoque de ver a la educadora como la responsable de un programa de educación, sino también como responsable de la atención de las necesidades básicas de los niños y de la unidad de las influencias pedagógicas sobre estos.
§ La preocupación por elevar el nivel cualitativo de las trabajadoras de los círculos infantiles. Se plantea a la investigación como paso previo de toda decisión pedagógica y para que los futuros contenidos del programa de educación preescolar fueran resultado de esta.
A pesar de estos pasos y de la existencia de la ley de atención a los niños en el seno del hogar, la dirección del trabajo durante la década del setenta y principio del ochenta se centró, fundamentalmente, en la vía institucional con los niños como centro del proceso educativo y con las familias de estos; en los programas existentes de este período, publicados por el Instituto de la Infancia en 1974 se estipularon varias formas de trabajo con la familia que tenían niños y niñas en estas instituciones presentadas en un programa de labor con los padres, a desarrollar por el Círculo Infantil, entre ellas estaban:
§ Conversaciones individuales con los padres.
§ Conversaciones con grupos de padres para tratar problemas más específicos.
§ Visitas de las educadoras a las casas de los niños.
§ Charlas educativas a los padres de los niños de un mismo grupo.
§ Charlas educativas a los padres de todos los niños del Círculo Infantil o Jardín de la Infancia.
§ Charla conjunta a los padres de varios Círculos Infantiles o Jardines cercanos, ofrecida por la Educadora Regional.
§ Velada educativo-artística de los padres de los Círculos Infantiles o Jardines de un Seccional o Regional.
§ Visitas de los padres al Círculo Infantil.
§ Exposición permanente para los padres. (Mural de padres de cada grupo y Mural general de todo el Círculo Infantil.)
Cada una de estas actividades tenía establecida una orientación para su realización en la institución con los padres. En los murales, específicamente, el mural general de padres debía contener aspectos de mayor importancia para los mismos, relacionados con la forma de educar a sus hijos(as) en la casa de acuerdo con las experiencias obtenidas en el Círculo Infantil. Entre los consejos expresados en este programa están: ‘’cómo mejorar el lenguaje del niño’’, ‘’cómo celebrar el cumpleaños del niño”, ‘’cómo organizar un buen paseo dominical”, entre otras. En la orientación a la familia por lo general se dirigía al empleo de cuentos mediante la realización de la lectura o la narración de los mismos, sin indicar por qué, para qué, y cómo hacer para emplearlos como una vía de estimulación de las diferentes formas de expresión oral.
Es significativo en esta década del setenta el desarrollo impetuoso en la Educación Preescolar en todo el país a partir de la creación de las primeras escuelas de educadoras y todo el proceso de orientación y asesoramiento de alto nivel relacionado con la ciencia pedagógica y la investigación apoyados máxime por la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y la República Democrática de Alemania (RDA) recibida por el personal de los círculos infantiles.
No obstante, se considera que fue en gran medida insuficiente el trabajo de orientación a la familia, a partir de la falta de esclarecimiento en estos programas de las vías, métodos y procedimientos a emplear en condiciones de hogar para estimular el desarrollo de la expresión oral, de forma especial, de la conversación en los niños y las niñas y de otros aspectos relacionados con esta temática.
Las formas de trabajo con la familia están recogidas en el Anexo Al Proyecto del Programa de Educación para los Círculos Infantiles del año 1974; se plantearon diferentes vías para trabajar con la familia como son:
§ Conversaciones individuales con los padres: Aquí las educadoras y asistentes sostenían con las familias breves conversaciones a la hora de entrada y salida del círculo, para informarse cómo se cumplían las orientaciones dadas en la institución y hacerles algunas recomendaciones. En estas conversaciones no se debía comenzar dando quejas, más bien debían preocuparse por las causas de las reacciones en los niños(as).
§ Conversaciones con un grupo de padres para tratar problemas más específicos: Las educadoras y asistentes a través de las conversaciones individuales con las familias, apreciaban que un grupo determinado de ellas presentaban dificultades para realizar en su casa alguna tarea sugerida en el círculo infantil. Como había dificultades que no siempre eran generales, a petición de ese grupo de familia o por iniciativa propia, convocaban una reunión para tratar esos asuntos, así como para responder preguntas que los padres le planteaban. Estas reuniones debían ser orientadas por la directora o educadora, previa la preparación del asunto a tratar.
§ Visitas de las educadoras a las casas de lo niños: Estas se realizaban con el objetivo de estrechar relaciones con las familias, para conocer el régimen de vida que llevaban en la casa y para apreciar el trato que tenían con los niños y las niñas, principalmente, se hacían estas visitas al comienzo del curso o cuando llegaban los de nueva incorporación. A través de ellas las educadoras podían tener una idea más clara de las causas e los problemas de conducta o adaptación que presentaba el niño y la niña. Estas visitas debían prepararse antes y llevaban un control de las situaciones encontradas, así como las orientaciones ofrecidas para compararlas con las próximas visitas que se hicieran y comprobar si se habían eliminado las deficiencias.
§ Charlas educativas a los padres de los niños y las niñas de un mismo grupo: Estas charlas se llevaban a cabo dos o tres veces al año y trataban sobre asuntos específicos del desarrollo y la educación de los niños(as) de cada grupo, las personas que llevaban de frente esta actividad debían prepararse con suficiente tiempo y los responsables eran la directora y la educadora de la región.
Estas tenían tres partes:
1ª – Exposición de los contenidos teóricos y demostraciones prácticas.
2ª– Discusión por los padres de la forma en que ellos podían desarrollar las actividades educativas en el hogar.
3ª – Conclusiones por la directora o educadora regional.
§ Charlas educativas a los padres de todos los niños(as) del Círculo Infantil o jardín: Estas se efectuaban de acuerdo con un programa confeccionado por los organismos nacionales, teniendo en cuenta los asuntos que más le interesaba conocer a los padres.
§ Charla conjunta a los padres de varios Círculos Infantiles o jardines cercanos ofrecida por la educadora regional: Se efectuaba en un local apropiado, cercano a los círculos infantiles, dos veces en el año y se escogía un grupo de círculos donde se deseaba realizar una charla con mayor calidad, para responder preguntas a los padres sobre temas que no hubiesen quedado esclarecidos o resumían todo un semestre de charlas dadas en la región.
§ Velada educativa artística de los padres de los Círculos Infantiles o jardines de un regional: Estas veladas presentaban un modelo de charla educativa en el aspecto psicopedagógico de la más alta calidad, aquí participaba un médico, un psicólogo y una educadora regional o provincial, con una amplia participación de los padres en el debate. Aquí también se les ofrecía un programa artístico para elevar el nivel cultural de las familias tanto en los aspectos éticos como estéticos.
§ Visitas de los padres al Círculo Infantil: Los padres realizaban estas visitas para conocer cómo funcionaban, así como en el salón que se encontraba sus niños, estas se podían efectuar dos en el curso y otra alrededor del 8 de marzo o de la Jornada de la Infancia. Para esto la directora, educadora y asistentes debían preparar condiciones para que las familias pudieran apreciar, en grupos no muy amplios, la forma en que se trabajaba y las tareas educativas que realizaban, de esta forma se acercaba al saber hacer con el niño, pero no se satisface las necesidades en el desarrollo de la conversación como forma de la expresión oral desde las primeras edades.
§ Exposición permanente para los padres: En cada institución existía una exposición permanente dedicada a las familias donde se exponía toda la información que debían conocer en relación con la vida del Círculo Infantil, así como sugerencias para la atención a los hábitos educativos en las casas, en este momento no se le ofrece a la expresión oral en condiciones de hogar la atención que la misma requiere y, menos aún, a la conversación como una forma de realización de la comunicación.
La exposición podía presentarse a través de: El mural de cada grupo y el mural general de todo el círculo infantil, los padres sentían satisfacción al acercarse a este medio para conocer de la alimentación de sus hijos no constituía preocupación el conocimiento y manejo de la expresión oral y las características del proceso de comunicación en dependencia de la edad.
En este mismo año en la mayoría de los Círculos Infantiles y Jardines, existía un Comité de Padres que se elegía en la asamblea general a principios de cada curso, este Comité tenía como finalidad servir de enlace entre el Círculo Infantil y la familia y propiciar una relación estrecha entre la familia y la institución, se elegían los cargos de presidente, un secretario de actas y tantos vocales como salones tuviera el círculo, también lo integraban la directora del Círculo Infantil, los padrinos y la F. M. C.
El Comité de Padres efectuaba dos asambleas plenarias: la primera en octubre para realizar su elección y preparar su plan de trabajo, y la segunda, en el mes de julio para analizar el cumplimiento del plan de trabajo y seleccionar a los padres destacados, el buró de Comité de Padres se reunía una vez al mes para tratar las tareas que debían realizarse en cumplimiento del plan de trabajo, las acciones de la educación en cierta medidas eran rígidas y esquemáticas, no se convertían siempre en beneficio de los hijos.
A partir de las resoluciones del Primer Congreso del Partido (1980) y de los logros y desarrollo alcanzado por la educación cubana en el país se planteó la conclusión del Instituto de la Infancia como institución, y este pasó a ser un subsistema del Sistema Nacional de Educación; así surgió el subsistema de Educación Preescolar, base de la Educación en Cuba, convirtiéndose en un sistema único para dar instrucción-educación desde las primeras edades y culminar en la Educación Superior.
También desde 1981-1995 con el establecimiento del Subsistema de Educación Preescolar se establece como la base del Sistema Nacional de Educación (SNE), que constituye la afirmación de esta enseñanza y del SNE, al instituirse como un único sistema que compone todas las enseñanzas y la formación de especialistas para el desarrollo del país.
En el curso 1980-1981 las Escuelas de Formación de Educadoras de Círculos Infantiles (EFECI) se incorporan al sistema de centros educacionales del MINED y pasan a las escuelas pedagógicas como una unidad de estudio que mantiene la especialidad. La formación del personal docente en la Educación Preescolar Superior se inició en 1981-1982 con el dictamen 65/81 para el curso de trabajadoras en ejercicio (CPT) egresadas de las EFECI y de la pre-licenciatura en los Institutos de Perfeccionamiento Educacional (IPE) y de maestras primarias que trabajaran como educadoras.
La licenciatura tuvo una duración de seis años: los dos primeros cursos tuvieron un carácter selectivo, atendiendo a los resultados alcanzados en el trabajo, a la función que realizaban (metodólogas, directoras, inspectoras, y educadoras) y a los requerimientos del subsistema. Este plan se caracterizó por tener:
§ Un marcado enfoque teórico.
§ Desvinculación con la realidad pedagógica de la enseñanza preescolar haciendo que las educadoras no egresaran con una preparación totalmente profesional.
§ Se fragmentaba el proceso educativo.
§ No se contaba con un modelo del profesional, ni con un perfil del egresado.
§ Falta de experiencia de los ISP en esta especialidad y la existencia de un examen estatal mecanicista que hicieron que las primeras graduadas no fueran preparadas para transformar la Educación Preescolar.
§ No se ofrecía una adecuada preparación del futuro profesional para el trabajo de orientación a la familia relacionada con la estimulación de la expresión oral y, en especial de la conversación, a pesar de existir formas de trabajo con la familia desde la institución.
En el año 1985 se introdujeron una serie de transformaciones en el plan de estudio, y en los exámenes estatales con el propósito de lograr una mayor relación entre los ejercicios de culminación de estudios y la actividad profesional que las egresadas desarrollaban dentro del proceso educativo en las instituciones infantiles. También se disminuyó el número de asignaturas, se establecieron otras que dieron respuesta a las necesidades de la Educación Preescolar, este se llamó Plan A, adecuado para el ingreso en 1987- 1988.
Los cursos posteriores fueron de perfeccionamiento constante, de cambio en la concepción del plan de estudio, con un mayor peso en la práctica docente desde el primer año, la introducción de nuevas asignaturas en correspondencia con el desarrollo y las nuevas proyecciones del subsistema de Educación Preescolar. A pesar de las transformaciones realizadas no se evidencia en los programas la presencia de acciones dirigidas a la orientación de la familia encaminada a la estimulación de la expresión oral de los niños y niñas en edad preescolar y, menos aún, indicaciones que le permitieran al personal de la enseñanza enfrentar la difícil tarea de la preparación de la familia.
El curso 1992-1993 fue el último año en que entraron estudiantes para educadoras con nivel medio durante cinco años, pues se planteó que la entrada se realizaría con el grado doce a la licenciatura en Educación Preescolar.
Se puede expresar que este momento fue de gran dinamismo y exigencia en la búsqueda del mejoramiento del nivel técnico, metodológico y científico de los docentes en acción, se alcanzó la totalidad de docente no titulado y se inició la formación regular del personal docente con la creación del Instituto de Educación Preescolar y luego con las Escuelas Formadoras de Educadoras de Círculos Infantiles (EFECI).
Este momento marcó un hito en el trabajo para el desarrollo de la infancia de cero a seis años, a partir de considerar en el estudio a la comunidad, la familia y el niño, donde se realizaron múltiples investigaciones psicológicas y pedagógicas, que fueron fundamento de los programas educativos que, en esa fecha, se elaboraron para las Instituciones Infantiles y las aulas de preescolar ubicadas en las Escuelas Primarias. Se debe destacar que no existió estudio lingüístico y literario, como especialidades, dirigido a la orientación de la familia para la estimulación de las formas de expresión oral y en especial de la conversación.
A partir de 1981 y 1982 se inició una experiencia dirigida a la búsqueda de vías que permitieran preparar para la escuela a los niños y niñas de 5-6 años que vivían en zonas rurales y de montaña de difícil acceso, las que no contaban con grado preescolar. Sus resultados permitieron ampliar la cobertura educativa de este grupo etáreo y constituyeron los antecedentes más directos del Programa “Educa a tu Hijo”.
Tercer momento de 1992-2002 se debe destacar que los cambios más profundos ocurrieron en el curso 1992-1993, para dar respuesta a las exigencias del perfeccionamiento de los planes de estudio de la Enseñanza Superior y de la formación del personal docente, que incluyó el trabajo de orientación a la familia con el Programa Social “Educa a tu hijo”. El Plan antes referido fue más flexible y se le pudieron hacer modificaciones en dependencia de las necesidades y posibilidades de cada instituto, e incluso, de las necesidades de cada territorio.
Se contó con un modelo del profesional del licenciado de Educación Preescolar, con un perfil amplio, que posibilitara ejercer influencias en los Círculos Infantiles como centro capacitador del Programa “Educa a tu hijo” con las maestras del grado preescolar y con la promotora o ejecutora de la educación por vías no institucionales que debería garantizar la orientación de la familia con calidad.
La creación del Programa “Educa a tu hijo” constituye un paso importante y seguro en la formación de especialistas de la Enseñanza Preescolar al incluirse este componente en los Programas de la carrera de licenciatura en Educación Preescolar llevado a efecto desde el curso regular diurno en septiembre 1993, con estudiantes egresados del grado doce del preuniversitario con una duración de cinco años. Este plan de estudio tiene como eje fundamental la formación, y la práctica laboral desde el primer año de la carrera en estrecho vínculo con lo académico e investigativo en todos sus componentes institucional y no institucional.
Se asume que esta etapa es fructífera, al contribuir a la elevación de la calidad de la educación y al perfeccionamiento de la formación del personal docente como un tránsito hacia el modelo actual de la Educación Preescolar, al producirse la integración de las Escuelas Pedagógicas, Institutos Superiores Pedagógicos y los Institutos de Perfeccionamiento Educacional en cada provincia.
Se propició la integración de las instituciones que preparan, forman, y superan a los docentes y las instituciones escolares. También cada uno de los territorios dio respuesta a las prioridades y objetivos del proceso educativo en las instituciones infantiles.
Precisamente el pensamiento pedagógico referido al inicio ha sido tomado como punto de partida para la elaboración del Programa “Educa a tu hijo”, que constituye un logro de la Revolución, dirigido a orientar a la familia cuyos hijos no asisten al Círculo Infantil, puesto en práctica a partir del año 1990, con el objetivo de orientar a la familia en su principal labor de educar a sus hijos. El Programa está compuesto por nueve folletos, en cada uno se precisan las particularidades y los logros del desarrollo de los niños comprendidos entre cero y seis años de edad. El contenido a trabajar comprende cuatro áreas fundamentales: la formación de hábitos, desarrollo de los movimientos, la intelectual, la afectiva y la comunicativa.
Se considera que en el área comunicativa, aún no se ha logrado en la orientación de las acciones dirigidas a la familia la integración de los componentes de la expresión oral: fónico, léxico-semántico, gramatical estructural. Es decir, no se integran, por lo general, en las acciones la pronunciación, la entonación, la intensidad de la voz, el uso de la palabra encaminada a enriquecer el vocabulario y a la organización del pensamiento de manera única e inseparable, aunque en momentos se requiera particularizar en alguno de los aspectos de la expresión oral, para darle tratamiento, atendiendo a la individualidad.
En torno a su funcionamiento, prevé responsable de la atención del niño durante el período de la lactancia al médico de la familia; luego la brigadista sanitaria debe estimular a los niños de uno a dos años de edad. Posteriormente las ejecutoras voluntarias deben orientar a la familia y trabajar con los niños de dos a cuatro años. Por último, desde los cuatro, hasta los cinco años, la futura maestra del sexto año de vida asume la responsabilidad del Programa.
Es meritorio referirse a la realización de un Programa de educación comunitaria identificado “Para la vida”, pues justamente dentro de sus ejes temáticos tiene la Educación Familiar para la convivencia, y está reforzado por mensajes educativos televisivos, que guardan estrecha relación con la versión cubana del libro “Para la vida”, el cual aborda las problemáticas actuales de la familia cubana.
La orientación a la familia en el país se ha hecho más profunda a partir del establecimiento del Programa social “Educa a tu hijo”, que tiene como centro de atención a más del 70,9% de la población en Cuba, no obstante ya desde la década del ochenta se había institucionalizado mediante la Resolución Ministerial 141/84, que norma el trabajo de la escuela con la familia, actualizada con el perfeccionamiento continuo del sistema educativo.
Para la elaboración del Programa “Educa a tu hijo” se ha tenido en cuenta los aportes realizados por pedagogos reconocidos como: Juan Amos Cómenos, J. E. Pestalozzi, Federico Froebel, Roberto Owen, A. S. Makarenco, N. K. Krupskaia, V. A Sujomlisky y pedagogos cubanos como Féliz Varela, José de la Luz y Caballero, José Martí, E. José Varona, Alfredo Miguel Aguayo, Leornado Tulio Mármol, (Brito Perea T. I, 1997), J. Hechemendía (1938), entre otros, que legaron las concepciones sobre las cuales se ha enriquecido la práctica pedagógica, hasta llegar a la fundamentación del principio de la unidad de influencias educativas en el Programa “Educa a tu hijo”.
Autores tales como: E. Núñez Aragón, 1995, M. T. Burke, 1988, P .L Castro 1999, A Blanco, Pérez, 2001, F. Martínez, Mendoza, 2002, P. Arés, 2002, Padrón, A. R. Echevarria, 2002, M. E. Benítez, 2003, entre otros, han realizado aportes que se han concretado en la realización del Programa “Educa a tu Hijo” el cual tuvo su reforzamiento con el espacio “Hola Mamá”. Estos estudios han tratado de responder a la demanda social de perfeccionar las influencias educativas que reciben los pequeños en el hogar y garantizar el adecuado vínculo institución-familia.
Se considera que es a partir de la creación del Programa “Educa a tu hijo” y de su extensión en 1992, por todo el país, que se alcanza una mayor cobertura de la Educación Preescolar y de atención a la familia. No obstante, a este logro, aún existen algunas deficiencias que se expresan en los resultados alcanzados en los monitoreos realizados al programa en 1994 y 1999 y, en especial, en la esfera intelectual con énfasis en el lenguaje oral.
Algunos investigadores de la temática relacionada con la familia coinciden en que: cuando los padres llegan a adquirir ciertos conocimientos y desarrollan determinadas habilidades como las comunicativas, pueden ser capaces de desarrollar con una estrategia intencionada la función educativa familiar (Castro Alegret, 1995:34)
Del análisis de este criterio se asume la importancia que cobra que la familia sea orientada, y preparada en la estimulación de la expresión oral y, en especial de la conversación que debe ser asumida de forma conciente por el adulto, para que mediante el conocimiento adquirido asuma la estimulación de la misma, a partir del empleo de cuentos para niños como una posible vía de desarrollar este en sus hijos en condiciones de hogar.
Se considera que no siempre se ha logrado una coherencia en la influencia educativa que recibe el niño en la familia, además las interacciones sociales que se establecen en el hogar mediante las más disímiles actividades que en estas condiciones se realizan bajo la dirección del adulto, quien, en la mayoría de los casos, no tiene conciencia acerca de cómo proceder para contribuir a potenciar la conversación de los infantes como una forma de la realización de la expresión oral, y lo que es peor, tampoco es consciente de su responsabilidad en tal tarea.
Esta dificultad se agudiza más, cuando el trabajo que se realiza con la familia no siempre se efectúa de manera diferenciada, ni sustentada en un diagnóstico certero de ella, que permita conocer sus potencialidades reales para ejercer la función educativa y penetrar en la dinámica familiar, de este modo no siempre reciben un tratamiento diferenciado en correspondencia con sus necesidades; por lo que en algunos momentos constituye una de las causas que inciden en la baja asistencia de las familias a las actividades conjuntas.
Se entiende que aún las acciones implementadas con la familia no siempre logran movilizarla con respecto a la educación de sus hijos; en la mayoría de los hogares las influencias educativas tienen un carácter espontáneo, no consciente, los padres no se sienten responsables de los logros tan importantes tales como: los procesos del pensamiento, el desarrollo de la atención, el lenguaje oral y sus formas de realización, la identidad de género, pero tampoco conocen los logros que deben alcanzarse al respecto en cada etapa; de igual manera desconocen cómo aprovechar las potencialidades de literatura y de la interacciones que se dan entre los que participan: los hermanos y compañeritos, para estimular el desarrollo del diálogo o conversación de los infantes de cuatro a cinco años de edad.
Las principales tesis de la teoría histórico cultural, que sustentan este estudio consideran como ya se referirá, que el desarrollo no ocurre de manera espontánea, condicionado a la maduración biológica, sino que es el resultado de las influencias educativas; de este modo es necesario lograr que las familias se conviertan en verdaderas potenciadoras del desarrollo, lo cual significa que tomen conciencia de su función educativa en el sentido más amplio de la palabra, y que se apropien de procedimientos para aprovechar los más disímiles momentos de la vida familiar en la estimulación de la conversación como forma de la expresión oral y de las distintas esferas del desarrollo.
En fin, la formación educativa de los padres, de la familia en general, constituye una insoslayable tarea en la actualidad, de ahí que las promotoras y ejecutoras del Programa “Educa a tu hijo” que da atención a la familia parta en este trabajo de los aspectos antes referidos. La orientación para la preparación de la familia con el propósito de facilitar la adquisición de habilidades, destrezas en el desarrollo de la labor educativa de la familia en la estimulación de la conversación debe partir también de la aceptación de los miembros del grupo y de las familias.
De este modo, la orientación familiar se debe ver como el tratamiento grupal o diferenciado que se brinda a los miembros de un núcleo con un fin determinado, en este caso, acerca, de cómo estimular la conversación como forma de la expresión oral en busca de una transformación cualitativamente superior en el modo de actuación del ser humano, ya sea formativa, psicológica o pedagógicamente, que le sirva para enfrentar la vida en sociedad.
En el nuevo programa se esbozan principios que ya se habían enunciado en el anterior, los mismos, a juicio de la autora, revelan el desarrollo de la ciencia pedagógica y psicológica alcanzado hasta el momento en Cuba, al tener como centro de todo proceso educativo al niño, al adulto con un papel importante en la educación del niño, la integración de la actividad y la comunicación en el proceso educativo, la vinculación de la educación del niño con el mundo circundante, la unidad entre lo instructivo y lo formativo, la vinculación de la institución infantil y la familia, la sistematización de los diferentes componentes del proceso educativo, y la atención a las diferencias individuales.
Se considera que independientemente de los avances innegables alcanzados en este período y los ingentes esfuerzos realizado por el Estado para garantizar la atención a la población infantil menor de seis años, aún no era suficiente la atención sistemática en estas instituciones, ya que por factores económicos determinaban que la atención fuera a un número limitado de familia, al quedar en esta etapa una gran parte de la población sin atención educativa.
En esta década existió un avance en lo teórico y en lo metodológico relacionado con la orientación que recibían las familias teniendo en cuenta la importancia suprema de su papel en el desarrollo del niño, el Estado Cubano le otorga una minuciosa atención y prioridad, que se expresa en diversos documentos estatales y partidistas como: La Constitución de la República, El Código de la Niñez y la Juventud, El Código de la Familia y Las Tesis y Resoluciones del Partido.
Cuarto momento 2002 hasta la actualidad de la Educación Preescolar.
La política actual del MINED ofrece solución a la contradicción centralización - descentralización, se piensa en una descentralización sobre la toma de decisiones en cuanto a las acciones de preparación de la orientación a la familia, sobre la base de las necesidades y potencialidades específicas de cada territorio, que de respuesta a los lineamientos y objetivos del trabajo con la familia, definidos en las Direcciones Principales para el Trabajo del Ministerio de Educación de cada curso escolar.
Se presta mayor atención a la orientación a la familia mediante las formas de: atención grupal e individual, como formas fundamentales, para el desarrollo eficiente del proceso educativo dirigido a la familia, y se elevan las exigencias institucionales para lograr que esta se dirija hacia los problemas concretos de la familia en la educación de sus hijos(as)
En el nuevo siglo a partir de los logros alcanzados en el país en la esfera educacional de la familia, se requiere de un cambio profundo en el proceso educativo en condiciones de hogar, el mundo actual así lo exige, por lo que la orientación a la familia exige de una elevación de su calidad, buscando un perfeccionamiento acorde a las nuevas circunstancias.
La expresión de esta necesidad se expresa en la característica esencial de esta etapa manifiestas en las decisiones acerca del Sistema de Preparación, con responsabilidades concretas de manera conjunta de las direcciones de educación (provincial y municipal) y los Institutos Superiores Pedagógicos, bajo un paradigma de integración (Resoluciones Ministeriales 80/93; 200/94; 95/94; 96/95; 60/96; entre otros documentos), manteniéndose una concepción ramal.
A pesar de los logros alcanzados, existe la necesidad de contar con un modelo que integre coherentemente la orientación a la familia; dirigido a la estimulación de las diferentes formas de la expresión oral y en especial de la conversación en condiciones de hogar con los componentes: fonético-fonológico, léxico-semántico y gramatical-estructural, que la hacen un medio indispensable del pensamiento humano, con el que forma un sistema en mutua interdependencia e interrelación, mediante el empleo de cuentos infantiles, que propicie la unidad indisoluble entre los componentes de la expresión oral relacionados entre sí.
Del análisis de estas tendencias de la orientación familiar para la estimulación del lenguaje en la Educación Preescolar se concluye que: ha evolucionado hacia un nivel más integral, pero aún quedan problemas por resolver, lo que se evidencia en la preparación de la familia, los niños, las niñas y, la vinculación con el Programa “Educa a tu hijo” vigente.
Esto implica la necesidad de lograr una mayor participación de la familia de forma consciente para lograr la labor de instrucción y educación en los niños y niñas, así como la preparación del núcleo en aspectos esenciales a tener en cuenta en estas edades, y que implican el desarrollo de habilidades no solo lingüísticas, sino también de otras habilidades que se desarrollan y estimulan en estas edades que le permita enfrentar científica y objetivamente la labor educativa de la familia en la etapa preescolar.
En la actualidad se realizan inmensos esfuerzos que favorezcan la búsqueda gradual a esta problemática, pero debe tenerse presente que la orientación a la familia con niños de la edad preescolar se encuentra hoy en manos de docentes graduados y de personal voluntario “ejecutoras” que requieren de ser capacitados y preparados, para apropiarse de conocimientos y modos de actuación que les permitan dirigir de forma adecuada la orientación familiar.
El ejecutor del Programa debe elevar su preparación en busca de lograr en la familia una mejor orientación para su preparación, para desarrollar desde su actividad: enseñanzas y modos de actuación que eleven el nivel de influencias educativas sobre los niños en condiciones de hogar.
El análisis histórico-lógico realizado ha permitido revelar las siguientes regularidades:
§ El proceso de orientación a la familia para la estimulación de la conversación como forma de la expresión oral de los niños y niñas no siempre ha constituido un objetivo fundamental de la Educación Preescolar.
§ El proceso de orientación a la familia de la Educación Preescolar en muchas ocasiones no ha sido objeto de análisis, ni de organización e integración atendiendo a las especificidades que requiere la misma.
§ La estimulación de la conversación mediante el empleo de cuentos infantiles no se ha concebido con la integración de los tres componentes de la expresión oral, que propicie la unidad indisoluble entre los componentes: fonético-fonológico, léxico-semántico y gramatical-estructural, que la hacen un medio indispensable del pensamiento humano, con el que forma un sistema en mutua interdependencia e interrelación de la expresión oral relacionados entre sí.
También ha hecho posible precisar que el proceso de orientación a la familia para la estimulación de la conversación mediante cuentos infantiles con niños y niñas de edad preescolar han tenido las siguientes tendencias:
§ El trabajo de orientación a la familia con niños y niñas de edad preescolar ha pasado desde un enfoque asistencial hasta un enfoque psicopedagógico basado en desarrollo integral del niño.
§ El proceso de orientación a la familia en la estimulación de la conversación como forma de expresión oral se ha desarrollado con un enfoque educativo en las instituciones, donde se le ofrece a la institución por la familia, la máxima responsabilidad en la estimulación y educación, que la realiza con un enfoque educativo, disminuyendo el papel de la familia en este proceso educativo y no protagónico y consciente que debe prevalecer en ella de forma conjunta con la institución.
Conclusiones
El análisis del estudio sobre las tendencias de la orientación a la familia en la estimulación de la conversación como forma de la expresión oral realizado le permitió a la autora asumir posiciones teóricas relacionadas con el proceso de orientación a la familia y en particular en la Educación Preescolar.
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