| Aproximacion al ideario de Jose Marti a traves de la optica de Juan Marinello |
Resumen: La profundizacion en el estudio y analisis del pensamiento martiano como hombre universal sigue siendo una necesidad insoslayable en la formacion antimperialista de las nuevas generaciones...
Publicación enviada por MsC. Maribel Rodríguez Núñez; Lic. Walterio Frías Polo; Lic. Tomás Jaime Camacho
Resumen:
La profundización en el estudio y análisis del pensamiento martiano como hombre
universal sigue siendo una necesidad insoslayable en la formación
antimperialista de las nuevas generaciones.
Es por ello que como parte de la formación pedagógica de estudiantes chinos en
Cuba se plantea la propuesta de desarrollar los talleres martianos que permitan
el estudio y la reflexión de su ideario desde diversos pensadores y aristas.
Como material de apoyo a la docencia el presente trabajo refleja una
caracterización del ideario de José Martí desde la perspectiva del pensamiento
de Juan Marinello como uno de los más prestigiosos intelectuales de nuestra
patria.
Introducción:
El 2 de noviembre de 2010 se conmemora el aniversario 112 del natalicio de uno
de sus hijos más preclaros: El prestigioso intelectual y dirigente
revolucionario Juan Marinello Vidaurreta, perteneciente a la misma generación de
Rubén Martínez Villena, Nicolás Guillén, Pablo de la Torriente Brau, Alejo
Carpentier, Manuel Navarro Luna, entre otros.
Su talento lo llevó muy pronto a conquistar un puesto de honor como abogado,
periodista, profesor, orador, ensayista y poeta, además de constituir un modelo
de virtudes personales y políticas.
Desde el punto de vista político, grandes fueron sus virtudes como
antimperialista e indiscutible militancia comunista, pese a ver nacido en cuna
rica, poniendo sus maravillosos dotes al servicio de la redención definitiva de
su patria y de las clases humildes y desheredadas, abrazando con ella la
ideología del proletariado y marchando a la vanguardia en el destacamento
marxista – leninista de los trabajadores cubanos durante más de cuatro décadas.
Fue también, sin duda alguna, entre muchos ilustres pensadores, uno de los más
acertados estudiosos de la obra y pensamiento martiano, es por ello que en el
presente trabajo se propone una caracterización del ideario martiano desde su
perspectiva y que a la vez constituya un material de apoyo a la docencia para
los talleres martianos propuestos a realizar en el programa de estudiantes
chinos para carreras pedagógicas.
Sus profundos conocimientos sobre la obra de nuestro Apóstol nos instan a virar
nuestros ojos a su maravilloso legado en el cual siempre encontramos una guía
para la mejor comprensión de la obra del maestro en la actual lucha ideológica
frente al imperialismo en defensa de las causas más justas.
Desarrollo:
Lo primero que se impone desde la óptica de Juan Marinello es no tanto lo que
dijo, ni si quiera cómo lo dijo nuestro Apóstol en lo que se refiere a su
posición y convicción antiimperialistas, rasero fundamental de su posición
política, sino en la necesidad de partir de las premisas que darán respuestas a
la pregunta que se hace el propio Marinello:
“¿Cómo es posible que un meditador confesadamente idealista llega a ser en su
tiempo, por encima de todos los pensadores americanos de la época un
antimperialista sincero, fervoroso y consecuente? ¿Cómo a través de esa
penetración sorprendente puede ser, como lo es un gran orientador de su tiempo y
del nuestro?” (1)
Para el autor que estamos analizando la respuesta está dada: “…en elementos de
tipo objetivo y elementos de orden subjetivo, lo que yo he llamado alguna vez
dentro de esta indagación las fuentes y las raíces del pensamiento
antimperialista de José Martí” (2)
Dentro de los elementos objetivos está el hecho de que sea Martí, de todos los
pensadores y libertadores americanos de su tiempo quien tiene oportunidad de
conocer más profundamente la realidad americana. En su juventud fue viajero
infatigable, lo que le dio la oportunidad de conocer profundamente la realidad
latinoamericana, especialmente la de México, Venezuela y la Guatemala, en
búsqueda de su muerte heroica, tiene ocasión de conocer la realidad antillana
que viene como a coronar su penetración de lo que es la realidad de la que él
llamó su América.
A esto se añade su estancia durante doce años en la otra América, en los Estados
Unidos, donde su penetración genial tiene oportunidad de posesionarse de todos
los elementos que integran aquella sociedad confusa y manejada por intereses
espurios, Todo lo cual le confiere el conocimiento profundo, realmente
entrañable de las dos américas, proyectando sobre las mismas su conocida
impaciencia por realizar la justicia y la superación humana.
Pero lo interesante está en el hecho de que el conocimiento profundo de Martí
sobre la sociedad norteamericana lo lleva a ver que esa injusticia reinante en
su seno, no es solo un fenómeno que se produce internamente, sino dentro y fuera
de la unión norteamericana, de aquí su inferencia de lo que podría esperar
América Latina de este desarrollo imperial. Significativo es, además, el
entender por parte de Martí de manera distinta de otros pensadores
contemporáneos el destino y la integración del hombre latinoamericano.
En todo momento entiende que ese hombre debe ser igualmente estimado cualquiera
que sea su raza y su origen, que el avance de sus rublos no ha de depender del
dominio de una raza, sino de la concertación oportuna y afortunada de las
virtudes y calidades de todas las razas que integran el mundo americano. Esta
esencialidad en el pensamiento de Martí determina en mucho su condición de
precursor de la lucha antimperialista en nuestro país.
Correlacionado de lo anterior está el entendimiento que tiene Martí de la
cultura en los países americanos. La cultura si se entiende el hombre dentro de
esa magnitud debe ser el entrelazamiento feliz de todos los elementos que han
integrado el modo de ser cultural de la América Latina. Y por eso es el primero
de los pensadores que le da importancia y relieve a al aporte cultural,
especialmente literario de las razas autóctonas de América. De modo que Martí
entiende de manera distinta al hombre americano y a su cultura. Entiende que el
problema no está en volver los ojos a Europa, sino en volver los ojos a nosotros
mismos, y darle camino fecundante a los elementos positivos de las distintas
razas que integran la realidad latinoamericana.
Desde muy joven Martí fue un defensor de lo que él denominara la unidad y
universalidad del hombre. Si el hombre es uno y esencialmente el mismo (profunda
convicción humana por encima de todas las razas), ello tiene mucho que ver en
este criterio nuevo de la realidad latinoamericana, de la integración de su
cultura. Quiere esto decir,(y esto supone el criterio antimperialista), que para
él la unidad del hombre, su libertad y universalidad deben ser defendidos a toda
costa y frente a todo enemigo, y el imperialismo es al mismo tiempo un agresor
de esas tres condiciones esenciales: de la universalidad, de la unidad y de la
libertad del hombre.
Martí tuvo el dolor, y a la vez el privilegio excepcional de pasar los últimos
años de su vida fuera de sus tierras, pero recordándolas cada día con más
intensidad, comparando las distintas condiciones de un mundo y del otro, viendo
el seguro conflicto entre las dos porciones en que el divide su América.
El hecho de vivir en los Estados Unidos le permite la observación de este
conflicto y de sus consecuencias con más precisiones, con un conocimiento más
profundo, con una conciencia más clara que la de otros pensadores de su época.
Por eso es también el primero que al establecer y proclamar la necesidad
histórica de esta división y de este conflicto señala el factor económico que va
regir para andar permanentemente y acrecentar esta división inalterable.
Por eso, durante todo el tiempo que vive Martí en estados Unidos, es en verdad
no el defensor de Cuba, no el libertador de Cuba; es el defensor y libertador de
todo el mundo, de toda su América, de la América Latina y el Caribe, porque
entiende como nadie que el poder económico de los estados Unidos se desborda
sobre sus pueblos determinando una supeditación de incalculables resultados
negativos. Lo dice cuando afirma por ejemplo:
“Cuando un pueblo fuerte da de comer a otro, se hace servir de él” (3)
Y cuando escribe:
“El monopolio está sentado como un gigante implacable a la puerta de todos los
pobres del mundo” (4)
Es decir, no solo el reconocimiento de ese inevitable conflicto sino el sentido
económico que tendrá el mismo.
Marinello escribe que cuando un médico conoce el origen de una enfermedad y la
cura tiene un mérito excepcional. Pero cuando no conoce más que los síntomas, no
el origen profundo y cura también, tiene un mérito mayor.
Ese es el mérito de Martí. Él no descubrió, no podía descubrir aún las bases
determinantes del fenómeno imperialista. Eso le toca hacerlo a él con el arma
maravillosa de los hechos, pero el gran mérito de Martí está en que sin conocer
el origen del hecho, sino nada más que sus síntomas, por sus experiencias le da
universalidad a sus peligros y llama a los pueblos americanos a pelear contra la
acción imperialista.
Por otra parte, Marinello se refiere al hecho de que muchos extranjeros se
preguntan, lo cual mantiene plena vigencia, referente a los fundamentos
marxistas y martianos de la Revolución cubana:
¿Cómo es posible que ustedes sean marxistas y sigan siendo martianos, si Martí
es el hombre que fundaba en el poder esencial de la verdad el triunfo de una
situación humana y es el hombre que dice aquello tan interesante, tan bello y
tan idealista, dice Martí <una idea justa flameada a tiempo, puede pasar como la
bandera del juicio final, toda una escuadra de acorazados>? ¿Cómo es posible que
una Revolución se funde en el marxismo – leninismo y rinda pleitesía, se diga
continuadora del pensamiento de un hombre de tal modo y con tal enaltecimiento
idealista?
Marinello responde que desde luego lo que no entienden esos críticos y no
llegarán nunca quizás a penetrar es que debemos ser cada día con más
profundidad, con más sinceridad, al mismo tiempo martianos y marxistas. Es que
la calidad genial de Martí lo hace por encima de su idealismo un gran hombre de
tránsito, un hombre que es al mismo tiempo testigo de su época y adivinador de
la época futura. Hombre que cumple su función con un sentido práctico, es el
gran político y el político es siempre un regidor de realidades inmediatas, las
que tiene que utilizar para realizar su obra transformadora, pero al unísono, es
un hombre que ve al futuro de una manera tan aguda que descubre realidades que
han de seguir a su muerte, realidades de sentido histórico innegable.
Por tanto, eso es lo que hace a Martí un hombre que enlaza el pensamiento de su
tiempo con el pensamiento marxista sin que sea, desde luego, ni puede afirmarse
un materialista ni un marxista. Pero es tal su calidad genial su advertencia del
futuro que señala y orienta el porvenir de su patria y de toda la América, y en
cierto momento de un modo universal también.
Por último, otro elemento a destacar por Marinello, es el hecho de que Martí no
es sólo un pensador, sino además, el poeta más pleno de su tiempo y como tal
tiene la intuición de los grandes fenómenos presentes y futuros por encima de
toda ubicación concreta y de toda preocupación filosófica. Cuando dice que con
los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar no ha reconocido la existencia
de la lucha de clases, pero advierte, sin embargo, que la razón está de parte de
los oprimidos del mundo.
Cuando en sus últimos tiempos escribe aquel verso admirable que dice que la
esclavitud de los hombres es la gran pena del mundo, está diciendo para su
tiempo y para el nuestro que estamos en el deber de terminar con la esclavitud
de los hombres, de un modo seguramente distinto a como él lo concebía, pero su
mandato está presente en un verso y en el otro.
Conclusiones:
La óptica de Juan Marinello nos sitúa no solo en la esencia antimperialista del
ideario martiano, en su visión de futuro, sino además el cómo hacer vigente cada
pensamiento ya sea desde una arista política o poética, como fundamento
ideológico de la Revolución cubana entrelazado al ideal marxista - leninista.
Sólo el estudio y análisis profundo del pensamiento martiano como hombre
universal desde la arista de Juan Marinello constituye una de las vías para
formar en las nuevas generaciones un verdadero sentimiento antimperialista.
Referencias bibliográfica:
1.- Recopilación “Papeles de Juan Marinello. Inéditos o pocos conocidos”.
Editorial SI – MAR S.A. 1998. pág. 25
2.- Ibidem. pág. 26
3.- Ibidem. Pág. 29
4.- Ibidem. Pág. 29
Bibliografía:
1.- Recopilación “Papeles de Juan Marinello. Inéditos o pocos conocidos”.
Editorial SI – MAR S.A. 1998.
2.- Marxistas de América, Artículos sobre cultura y sociedad. Editorial Arte y
Literatura. C. Habana. 1985.
Comparte Facebook
Menéame
Digg
Delicious
Technorati
Twitter
Artículos Destacados
|