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Algunos apuntes para una Historia Integral de la República Neocolonial Burguesa. (1899-1923)

Resumen: Uno de los más grandes desafíos de nuestra sociedad en el siglo XXI es perfeccionar la formación del hombre, fortalecer sus valores, para que pueda comprender el mundo que le rodea y participar activamente de su transformación...

Publicación enviada por MSc. Líliam C. Milián Rosales




 


Introducción
Uno de los más grandes desafíos de nuestra sociedad en el siglo XXI es perfeccionar la formación del hombre, fortalecer sus valores, para que pueda comprender el mundo que le rodea y participar activamente de su transformación.

En el mundo de hoy, la globalización como proceso objetivo resultado del propio desarrollo capitalista, trasciende lo económico para penetrar en todas las esferas de la vida social, así los problemas que ha enfrentado la humanidad durante años, se multiplican y agudizan, como resultado de esta problemática, crece el enfrentamiento de los pueblos.

En este contexto es preciso recordar las palabras de Fidel cuando expresó:
“Solo la educación podrá salvar a nuestra especie, esta es la única que ha recibido el especial privilegio de una fabulosa inteligencia, con capacidad de crear los más inimaginables valores y de transmitir y actuar de acuerdo con ellos…”

La escuela escenario fundamental donde se educan a las nuevas generaciones necesita y debe perfeccionar su labor, elevar la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje en todos los sentidos y resolver los problemas emanados de la práctica educativa, en una palabra, generar cultura, pues esa es la tarea esencial de los profesores como abanderados de la cultura y el humanismo

La Universidad Pedagógica tiene a partir de este encargo social, vital importancia, en ella se forman las nuevas generaciones de profesionales de la educación, por ello, el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia en especial de la Historia de Cuba debe tener un enfoque integrador, donde cada momento tenga una verdadera implicación educativa y a la vez se contribuya a su formación cultural.

Recordemos que la Historia es fuente de conocimiento, cultura y valores, de ahí que la eficiencia del proceso de enseñanza-aprendizaje de la misma debe ir encaminado a propiciar el crecimiento humano del estudiante, la toma de conciencia de sí mismo como sujeto, de su responsabilidad como ser social y su papel en la formación de las nuevas generaciones.

Al reflexionar en torno al proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba y los factores que inciden en la calidad del mismo, a partir de un diseño coherente que permita el despliegue de las potencialidades de la disciplina y la asignatura Historia de Cuba para contribuir a la formación cultural del profesional de la educación.

Uno de los factores que afecta la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba en las condiciones de Universalización de la Enseñanza, es la insuficiente bibliografía para abordar con el enfoque integrador necesario los conocimientos históricos referentes al período neocolonial, no obstante existir numerosos, libros, artículos y otros materiales actualizados resultado de investigaciones sobre el mismo en diferentes campos del saber en nuestro instituto es insuficiente la bibliografía existente.

El presente material es una primera aproximación a un sistema de conocimientos sobre la República Neocolonial Burguesa que recoge elementos importantes sobre el desarrollo histórico cultural de la sociedad cubana, sus tendencias fundamentales en el plano económico, político, ético, científico, filosófico, estético y artístico, desde un enfoque integrador de la ciencia histórica, cuya base teórica y metodológica es el Marxismo Leninismo.

Lo anterior no significa en modo alguno que su objeto sea la Historia de la Cultura Cubana, mucho más amplio, sino a partir del hilo conductor histórico, integrar, interconectar las diferentes esferas de la vida, la creación material, espiritual y el modo de actuación de los hombres en el período republicano, lo que nos permite dar carne y músculos al esqueleto, que en última instancia, son las relaciones de producción capitalista en un país dependiente, como es el caso de Cuba.

Recordemos que la historia nacional adquiere singular importancia como vehículo transmisor de nuestra cultura, sus valores identitarios, espada y escudo de la nación cubana en la lucha por la independencia y la justicia social, por ello, diseñar este material de apoyo para la docencia de Historia de Cuba. constituye un aporte a la formación cultural del profesional de la educación, a partir su de enfoque científico y didáctico más integral, en correspondencia con nuestras aspiraciones y una necesidad social, urgente e impostergable.

La cultura cubana está indisolublemente ligada a la historia de la nación, esta última no existió siempre, sino es resultado de un largo proceso histórico, vinculado al desarrollo social, de ahí la estrecha relación: historia-cultura-sociedad, en ese proceso ya no de integración, pero si de consolidación de la nación cubana forma parte la República Neocolonial Burguesa.

Al respecto Fidel plantea en su discurso conmemorativo por los cien años de lucha del pueblo cubano el 10 de octubre de 1968:

“Quizás para muchos la nación o la patria ha sido algo así como un fenómeno natural, quizás para muchos la nación cubana y la conciencia de la nacionalidad existieron siempre, quizás muchos pocas veces se han detenido a pensar como fue que precisamente se gestó la nación cubana y como se gestó nuestra conciencia de pueblo”

Y es precisamente este período de vital importancia para la consolidación de la nación, de la nacionalidad, de la cultura y los valores que nos identifican, sin él, no hubiese sido posible la Revolución.

¿Por qué la República Neocolonial Burguesa?
En primer lugar, es saldar una deuda con la Historia y sus verdaderos protagonistas el pueblo cubano, nuestra cultura, la concepción y enfoque que durante mucho tiempo tuvo este contenido en nuestros programas, el cómo ha sido aprehendida por las sucesivas generaciones de cubanos, por lo que merece ser reivindicada en esta hora de debate cultural e ideológico.

Destacar este período de rupturas y de continuidades, las condiciones de dependencia económica, política en que ese pueblo luchó y creó, cómo muchos de sus hijos, independientemente de clases y distingos sociales se esforzaron para rescatar los sueños de justicia, dignidad nacional y soberanía, las diversas formas que adoptó esa lucha, el desarrollo del pensamiento cubano, descubrir costumbres, modos de vida, tradiciones, mostrar en ese entramado real, las relaciones que establecen los hombres y las contradicciones engendradas en esa sociedad, solo es posible desde una visión integral de la realidad.

Muestra de los valores reafirmados en la República, es la conciencia antimperialista y martiana que desde la cultura de la resistencia y de lucha, no permitió la penetración cultural del imperio, el mismo, sobre el que nos advirtió Martí en el siglo pasado y hoy con más fuerza quiere imponerse al mundo.

Develar el desarrollo económico, político, científico, filosófico, ético, estético, artítisco, …, de las primeras décadas de la República, solo es posible desde el enfoque integrador de la ciencia histórica, que ofrece la cultura abordada desde el marxismo-leninismo, pues en la realidad todos estos elementos están interrelacionados y pueden explicarse a través de la categoría cultura, en su interpretación dialéctico materialista, que concreta la comprensión de su lugar en la formación, esencialidad y desarrollo humano, de ahí el enfoque científico asumido por este material.

Desde esta misma posición y por nuestra propia tradición cultural se incluyen la literatura y el arte, junto a otras expresiones de las relaciones sociales que se establecen en el período, como fuentes de la memoria histórica y parte integrante de esa evolución sociocultural de nuestro país, al respecto José Martí plantea:

“¿De qué vale, ni qué asegura aprender la vida práctica de un pueblo, si no se habitúa el alma al trato de los que han sabido vivir para conservarlo o morir cuando ha sido preciso, en su defensa?”

El propio Martí es ejemplo práctico, cuando recopila de voz de Serafín Sánchez, los versos de los que llama “Poetas de la Guerra” y los publica, no por su valor como poesía, persigue con ello, que no se pierda con la muerte de aquellos que hicieron o divulgaron estrofas imperfectas, verdaderas crónicas de actos heroicos como testimonio para transmitir valores, sentimientos, actitudes, experiencias vitales, de esta forma, historia, cultura y sociedad quedan identificadas en y por medio de la literatura, entre otras formas de interconexión posibles a través del arte.

Es preciso recordar la importancia del conocimiento de la Historia de Cuba dentro de la Batalla de Ideas que desarrolla nuestro pueblo al descubrir la relación pasado, presente, futuro, como memoria histórica que transmite a las nuevas generaciones las tradiciones, costumbres, sentimientos y valores, su contribución al desarrollo y la concientización de la identidad cultural y nacional como pueblo singularmente constituido en el contexto universal del cual formamos parte.

El material que aquí presentamos es una compilación de artículos, libros y otras fuentes del conocimiento histórico, resultado de la de investigación de esta autora, en él se recogen las tendencias fundamentales del desarrollo de la República Neocolonial Burguesa de 1899-1923, más centrado en el análisis del proceso histórico, con un enfoque integrador que se asienta en la cultura y la interdisciplinariedad como principios básicos, permite la comprensión del período, al lograr un acercamiento a la realidad cubana desde las dimensiones: económica, filosófica, política, social, ética, estética, artística y científica, contenidas en el concepto formación cultural al que pretendemos tributar.

La consulta y análisis de una extensa bibliografía nacional y extranjera que incluye una gran diversidad de temas históricos, científicos, didácticos, psicológicos, filosóficos, artísticos especializados, constituyó una tarea priorizada y permanente para este material, aportando valiosos elementos teóricos para su desarrollo, también fueron consultadas otras fuentes del conocimiento como publicaciones periódicas, fuentes originales contenidas en la sala cubana del Museo de Bellas Artes, el Museo de la Música y otras instituciones del país materiales aportados por estas.

Esperamos que este material pueda servir para la consulta de profesores y alumnos de los ISP, contribuya desde sus páginas a ampliar el horizonte cultural de nosotros mismos con un enfoque cultural e identitario que permita no solo reconstruir el pasado, sino diagnosticar el presente y ante todo proyectar el futuro desde una perspectiva más integradora, a la vez que estimule la investigación sobre temas históricos de actualidad en relación con a la localidad, algo de lo que estamos urgidos, pues permite la verdadera articulación entre los diferentes niveles de la formación cultural.

Capítulo I: La República Neocolonial Burguesa: Génesis y evolución hasta 1923.
Al caracterizar de manera general el período histórico que abarca desde el 20 de mayo de 1902 hasta el 31 de diciembre a 1958 correspondiente a La República Neocolonial Burguesa se debe hacer referencia a la dependencia económica y política de los EE.UU. como característica esencial, dependencia que se consolida gracias a la imposición de tratados desiguales, junto a otros mecanismos como las inversiones extranjeras y los empréstitos.

La existencia de gobiernos títeres al servicio del imperialismo yanqui y la burguesía nacional aliada al mismo, la corrupción político administrativa, que abarca desde el fraude electoral, todo tipo de negocios turbios, el latrocinio, etc. Junto a otras características como la monoproducción, monoexportación, el atraso técnico que nos condena al subdesarrollo, complementan el panorama de la República la prostitución, el vicio, la insalubridad, el abandono de las instituciones públicas, el analfabetismo entre otras lacras sociales.

No se puede abordar este período, al margen de la lucha de las diferentes clases y sectores sociales que se enfrentaron al neocolonialismo dando continuidad a la lucha por la independencia, los sueños de igualdad y justicia social de varias generaciones de cubanos, el comportamiento del factor unidad revolucionaria y la actitud de los círculos de poder norteamericanos con respecto a nuestro país, así como la digna respuesta de personalidades y el pueblo en general en su enfrentamiento a sus acciones.

1.1.- La Enmienda Platt y la génesis del Estado-nación.
Al referirnos a este oprobioso documento, no podemos excluir el marco histórico en el que fue firmado y es que la Ocupación Militar Norteamericana(1899-1902), marcó en la Historia de Cuba una etapa de tránsito entre dos amos: Cuba, ya no era colonia de España, el imperialismo, tras su intromisión en la guerra de liberación nacional que sostuvo el pueblo cubano por más de treinta años ininterrumpidos, lograban frustrar la victoria y la independencia anhelada, el 10 de diciembre de 1898 se firmaba el Tratado de París, del cual fueron excluidos los cubanos, culminaban de este modo, cuatro siglos de dominación colonial.

La intervención de los norteamericanos en la guerra que libraba el pueblo cubano contra el colonialismo español y luego la ocupación militar frenaron la realización de la independencia como objetivo fundamental por el cual se había luchado treinta años. Comenzaba así el 1ro de enero de 1899 un período de tránsito entre dos amos, el gobierno de la Isla se trasladaba de España a los EE.UU. El neocolonialismo sería la forma de dominación que sustituiría más de cuatrocientos años de dominación colonial española. La situación en Cuba al terminar la guerra era desoladora, la destrucción de las zonas rurales, el abandono de la producción agrícola, el éxodo y la mortalidad de la población rural, la carencia de animales de cría o tiro, el descenso de la actividad económica productiva, la paralización del comercio, junto a la falta de liquidez y crédito hacían imposible la rehabilitación del país.

La producción azucarera, principal renglón económico también sufrió los efectos de la guerra, solo un centenar de centrales e ingenios de los cuatrocientos existentes quedaban en capacidad de producir en 1899, los precios del dulce bajaron en el mercado mundial.

Esta realidad devino motor impulsor para las inversiones norteamericanas, apoyadas por la presencia de capitales en los renglones más importantes del país, como por las vínculos establecidos con un sector de la burguesía insular, por lo que los propósitos expansionistas norteamericanos se orientaron a la reconstrucción del país.

El gobierno norteamericano representado en la figura de Willians Mc Kinley para llevar a cabo sus planes necesitaba fortalecer los sectores que en Cuba podían servir de sostén a la penetración imperialista, neutralizar la oposición norteamericana y enfrentarse a las fuerzas nacional liberadoras. Para ello, aplicó una política que no fijaba el límite temporal de la ocupación de la Isla, no reconocía a los órganos oficiales de la Revolución y dejaba indefinido el status que debía tener el país en el futuro.

Para recabar el apoyo necesario y consolidar su dominio incentivó los lazos económicos existentes con algunas clases y sectores sociales que sacrificarían la independencia económica y política del país en beneficio de sus propios intereses y se pondrían al servicio del nuevo sistema de dominación.

Primero John. R. Brooke, unos meses más tarde, Leonardo Wood como gobernadores de la Isla en representación de los intereses norteamericanos a nombre de su “buena voluntad”, sentaron las bases para convertir a Cuba en neocolonia, aprovecharon para ello, las condiciones de un país devastado por la guerra, en ruinas su economía, la población diezmada por los efectos de la reconcentración, la heterogeneidad de las fuerzas mambisas y la debilidad de una burguesía más apegada a sus intereses que a un proyecto de independencia nacional.

Las órdenes militares en calidad de leyes garantizaron la inversión de sus capitales en nuestro país, además de las condiciones sanitarias y educacionales para garantizar su penetración, de esta manera, a pesar del descontento manifiesto de los cubanos, solo quedaba definir el Status de la Isla en relación a sus bien autoponderados “benefactores”, recordemos la Resolución Conjunta y la amplia campaña de prensa desatada por el imperialismo en relación al caso Cuba para intervenir en la guerra contra España y después para justificar su posición en Cuba.

Un ejemplo demostrativo de cómo trabajó la administración norteamericana para lograr sus objetivos en este período, está plasmado en su política educacional para materializar su penetración ideológica, a través de sus órdenes militares, creó el cargo de Superintendente de Escuelas, organizó la enseñanza primaria, la calificación de maestros y profesores en los EE.UU. apoyó la apertura de nuevas escuelas, a la vez que aprobó un tibio plan de reformas para la Universidad de la Habana.

Condición indispensable para lograr sus objetivos, fue desarmar y desarticular las fuerzas representativas del pueblo cubano, para lo cual maniobraron y manipularon, amén de la opinión pública, a sus principales dirigentes, el resultado de esta política divisionista fue la desaparición una a una de las representaciones del pueblo cubano: El Partido Revolucionario Cubano fundado por José Martí y Carlos Baliño en 1892 con el propósito de organizar la nueva etapa de lucha y dotarnos de la necesaria unidad revolucionaria entre los cubanos el 21 de diciembre de 1898, después la Asamblea del Cerro el 4 de abril de 1899 y más tarde el Ejército Libertador en mayo de 1899, con ello, el país quedó a merced de los círculos de poder de los Estados Unidos de Norteamérica.

No obstante, vale aclarar que los EE.UU. no habían podido anexarse la Isla, pese a las condiciones existentes al terminar la guerra, las posiciones independentistas impedían la ejecución de sus planes, junto a otros factores de orden internacional, es así, como en otros momentos de la Historia de Cuba, nace en el Congreso Norteamericano a propuesta de uno de sus senadores: La Enmienda Platt. Apéndice impuesto por los Estados Unidos de Norteamérica como mecanismo político a la Constitución de República aprobada el 12 de febrero de 1901, para asegurar su dominio sobre la isla de Cuba.

Este documento pretendía regular las relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, (Ver anexo I) tiene enorme trascendencia por su contenido y significación para el desarrollo ulterior del país desde el punto de vista económico, político, social, ideológico y artístico, marca las condiciones en que surgió y desarrolló la Republica Neocolonial Burguesa en sus primeros treinta años, en este terreno los especialistas aún no tienen un criterio único hay quienes los denominan primera República y otros le dan la condición de protectorado.

Lo cierto, es que el Apéndice Platt aprobado el 21 de junio de 1901, después de todo tipo de presiones ejercidas sobre los cubanos, influyó en las condiciones económicas, políticas, sociales del país, la ideología, el arte , la literatura, etc. determinó la posición de los diferentes sectores y clases sociales, sus intereses y aspiraciones, además de revelar los verdaderos propósitos de los círculos de poder norteamericanos, en el surgimiento y posterior evolución del Estado- Nación, cuya dependencia económica y política del vecino del norte se refleja en todas las esferas de la sociedad cubana.

Los sentimientos y estados de ánimos como la frustración, la nostalgia, la incertidumbre, la rebeldía, la inconformidad, el escepticismo,…, son expresión de las profundas contradicciones que engendra el nacimiento de una República que nació con un dogal, limitada en sus derechos como nación, pero a su vez, constituye un estímulo para la formación y/o consolidación de sentimientos, actitudes y valores patrióticos, antimperialistas entre otros.

1.2-La economía cubana en el período de 1902-1925. Tendencias fundamentales.
Nacida la República el 20 de mayo de 1902 es imprescindible analizar la economía cubana, su estructura, las tendencias fundamentales de su desarrollo en su interconexión con otras esferas en el período de referencia, este, constituye un tema de singular importancia, por el insoslayable lugar que ocupa la producción de bienes materiales y las relaciones que establecen los hombres a partir de ella en el contexto social.

La visión integral de la economía cubana como proceso, permite descubrir rasgos como: la monoproducción, el latifundio azucarero, la dependencia del mercado norteamericano entre otras características heredadas de la Colonia en el siglo XIX, que en estado embrionario, crecen y se consolidan a partir de la aplicación de mecanismos de control impuestos por los Estados Unidos como: El tratado de Reciprocidad Comercial, firmado en diciembre de 1902 y puesto en vigor a partir de 1903, este mecanismo borró toda posibilidad de diversificación económica al desarrollarse en nuestro país lo que Lenin denominó, capitalismo en extensión.

Cuba se convierte en un territorio atractivo para la inversión de capitales, otro de los mecanismos que aumenta la dependencia económica de Cuba a los EE.UU. La modernización de la isla en el siglo XX está vinculada a este factor e implicó la especialización, vinculada fundamentalmente al desarrollo de la industria azucarera, en detrimento de otros renglones de escasos rendimientos comparados con el azúcar.

Analizar las tendencias del desarrollo económico de Cuba, significa ver dos fases bien demarcadas; la primera de 1900 a 1925-29 aproximadamente, se caracteriza por la recuperación de los efectos de la guerra y el crecimiento relativamente acelerado de la economía, la segunda etapa, a partir de esa fecha, con el agotamiento del modelo económico y la crisis de 1929-1933 como mediadora hasta 1958, donde se produce la desaceleración del proceso económico y los ritmos de crecimiento económico son fluctuantes y mucho más lentos.

Para facilitar la comprensión de este fenómeno es necesario apuntar algunos elementos importantes, ¿cómo se acentúa la dependencia económica, a partir de la penetración del capital norteamericano en la industria azucarera? para dar respuesta ilustremos alguno datos: Entre 1900 y 1915 se fundaron 33 centrales propiedad norteamericana en nuestro país y entre este último año y 1925 otros 42 para un total de 75, hay que señalar que la I Guerra Mundial determinó nuevas posibilidades de desarrollo azucarero, a consecuencia de ello, se produjo una expansión notable de esta producción.

Los nuevos, grandes y eficientes centrales construidos en el primer cuarto de siglo eran capaces de producir casi la mitad del azúcar nacional, con vastas extensiones de tierra supeditadas, se asentaron esencialmente en el norte de las antiguas provincias de Camagüey y Oreinte. Esta penetración muy concentrada en la industria azucarera acentuó de manera notable la deformación económica, los rasgos de monoproducción, monoexportación, y el control por un mercado… En 1908 el azúcar y sus derivados constituían 54% del valor de las exportaciones y en 1919 había alcanzado 88,6%.

La zafra de 1913 produjo 2,5 millones de toneladas de azúcar valoradas en 114 millones de pesos, en la de 1919 se produjeron más de 4 000 000 por un valor 472 millones de pesos, es de destacar que es precisamente en el período de 1913 a 1925 que se produce la avalancha de inversiones norteamericanas, un verdadero asalto de la oligarquía financiera yanqui, después de las fabulosas de 1919-20, denominada época de las “Vacas gordas” o “Danza de los millones” sobrevino la brusca caída de los precios y con ellos las “Vacas flacas” Observar cuadros (I) y (II) a continuación:



El resto de los renglones económicos no reciben el mismo impulso de la industria azucarera, Ilustremos algunos de ellos:

• La industria eléctrica: Se caracterizó por un desarrollo anárquico e irracional vinculado fundamentalmente a las necesidades residenciales de las zonas urbanas, con un férreo control por parte de los intereses monopolistas norteamericanos.
• La industria minera: En esta primera etapa del siglo XX los norteamericanos patrocinaron un detallado reconocimiento geológico del país, se inicio la explotación de algunos minerales, Ejemplo Cobre en las Minas de Matahambre, Pinar del Rio, hierro en los depósitos del sur de la Sierra Maestra (Juraguá, Firmeza, Daiquiri), Santiago de Cuba, minerales no ferrosos en los Pinares de Mayarí. El níquel no comenzó a explotarse hasta 1943. De los más de 50 tipos de materias primas que se encuentran en el subsuelo cubano durante toda la etapa neocolonial se explotaron el cobre, hierro, níquel y en menor medida manganeso, cromo y yeso, la explotación de todos estos recursos minerales se redujo a la obtención de productos en bruto o semielaborados, esto limitó las ganancias que el país podía obtener de la explotación de sus propios recursos minerales.
• La industria mecánica: Representada por talleres dedicados a la fabricación de piezas de repuesto y reparaciones para la industria azucarera y los ferrocarriles, con pequeñas instalaciones para la fundición, conformado y laminación metálica, así como la producción de herrajes y envases de hojalata, ejemplo de algunas de estas son: 1998.- American Still Co. Of Cuba, hoy Cubana de Acero y 1924.- Joaristi y Co., hoy Florentino Alejo.

A modo de conclusión, podemos observar como en esta primera etapa se produce un proceso de expansión capitalista muy notable, que no escapa a las altas y bajas del mercado mundial, con la influencia de determinados eventos como la I Guerra Mundial y la crisis de 1920-1921, lo cierto es que se genera un crecimiento y desarrollo de la infraestructura como veremos más adelante, en consecuencia, crecen las redes urbanas, los ferrocarriles, los servicios, hay movimiento financiero, se multiplican las construcciones, …, Cuba se abre al progreso, el cine, la radio, las instituciones de recreo, las publicaciones, … , como manifestaciones dentro de la sociedad que evidencian el desarrollo capitalista.

Reflexionar en torno a la vida cotidiana en la República, significa analizar la población, sus características, la posición de las diferentes clases y sectores sociales ante la situación del país, las diversas formas de manifestar su inconformidad, la evolución de su pensamiento. Esta reflexión incluye, la literatura y otras manifestaciones artísticas a partir del análisis de sus tendencias fundamentales, personalidades destacadas, movimientos, estilos, vanguardias,…

1.3.- Población y demografía.
El incremento económico que se experimenta en este período se manifiesta en correspondencia con el incremento demográfico, en esto años la población de la Isla casi se duplicó según los censos realizados, la distribución esta benefició a las provincias orientales (Camagüey y Oriente). Veamos algunos datos de interés: (Cuadros 3 y 4)



Nota: La taza de crecimiento anual es 3% aproximadamente, otros datos:

En Camagüey y Oriente para 1899 se asentaba el 26,4 % de población del país, en 1919 ascendió al 33,2%.



Los avances en el campo de la medicina como el descubrimiento del agente trasmisor de la Fiebre Amarilla y su prevención, así como las medidas adoptadas por la administración norteamericana (1899-1902), contribuyeron a mejorar las condiciones sanitarias. La construcción del sistema de acueductos y alcantarillado en algunas ciudades, la organización de servicios de salud, así como la creación de centros hospitalarios, favorecieron el aumento de la población natural. La influencia de estos implica las características demográficas de las primeras décadas republicanas y su diferenciación. (Ver (cuadro 5) )



El crecimiento estuvo acompañado del más fuerte movimiento migratorio que se ha registrado en el país y uno de los más importantes de América Latina. Entre 1904 y 1934 ingresaron al país 1 293 058 inmigrantes de ellos el 50% llegó en la década del 20.

Los datos que ofrecemos a continuación podrán ampliar este proceso: El 56,8 de los inmigrantes eran españoles, de las Antillas (Jamaica, Haití y en menor escala Puerto Rico) procedía el 24,8 %, de EUA el 4,7% y de China el 0,8, también ingresaron un número indeterminado de centroeuropeos en los años de la I Guerra Mundial, estas personas, generalmente eran hombres solteros, entre 14 y 45 años de edad, de ahí su especialización.

Los europeos se radicaron en las zonas urbanas, dedicándose al cultivo del tabaco y al comercio, los antillanos se convirtieron en mano de obra de la agricultura cañera y se asentaron en Camagüey y Oriente. Los norteamericanos constituyeron básicamente el personal administrativo y técnico de los negocios azucareros y otras compañías norteamericanas, mientras los chinos se dedican a la horticultura, floricultura y los servicios, los centroeuropeos se dedican al comercio.

La Habana capital desarrollada de un país subdesarrollado, ocupaba 0,3% del área nacional y en ella residía el 20,7% de los cubanos, su densidad era de 3 678 habitantes por Km2, el 6 % de la población vivía en barrios marginales (Casas de vecindad y cuarterías)

1.4.- Composición de la sociedad cubana.
Para comienzos del siglo XX, después del regreso de los exiliados durante la Guerra de Independencia, la sociedad cubana era un espectro de sectores y clases sociales:

• Burguesía Azucarera y otros sectores agrarios: Compuesta por propietarios de ingenios, grandes colonias de caña y fincas de ganado (Proviene de la herencia, conversión de terratenientes ganaderos en dueños de ingenios y/o conversión del capital burocrático en burguesía agraria: políticos contratistas, empresarios asociados a actividades ilícitas,…), tendría un carácter subordinado en relación con el capital financiero norteamericano.
• Burguesía industrial no azucarera Fundamentalmente españoles vinculados al sector tabacalero y a la producción para el mercado interno.
• Clase media Urbana y rural: Pequeños productores, comerciantes y sectores profesionales (incluye a los empleados públicos), además del campesinado que tiende a convertirse en un trabajador agrícola (vegueros y colonos).
• Proletariado: debilidad numérica, organizativa e ideológica constituían en 1931 el 33,9% d3e la población, la mayoría eran masas no proletarias, según la definición de Lenin. Cuba fue llamado país pequeño burgués, pues los pequeños propietarios industriales y comerciantes, estratos profesionales, artesanales y empleados eran mayoría dentro del mismo, los obreros industriales representaban en 1907 el 6,15% y en 1919 el 6,57%, predominaban las pequeñas unidades industriales no azucareras, en ellas, el número de obreros oscilaba entre 4 y 10 empleados, solo existía una fábrica con más de 600 obreros, 8 con de 100 a 200, 180 contaban con menos 10 trabajadores y 240 tenían entre 10 y 20, más que desarrollo burgués hay un incremento de la producción artesanal y manufacturera, el proletariado tiene características preindustrial, dentro de esta clase se destacan:

* Los trabajadores de la industria tabacalera, a diferencia de los que producen para el mercado interno alcanzó un alto grado de concentración proletaria, al llegar a 1925, esta industria contaba con 153 fábricas, que poseían un total de 8 450 obreros.

* Los obreros ferroviarios con aproximadamente unos 20 000 empleados, concentrados en la Habana y Camagüey eran más conservadores, estos recibían mejores salarios y una seguridad laboral que los diferenciaba del resto. En estas mismas condiciones desarrollaban su labor los trabajadores de servicios públicos vinculados a propiedades extranjeras como teléfonos, telégrafos, tranvías y la empresa eléctrica, constituyendo un estrato de la embrionaria aristocracia obrera.

* El proletariado azucarero sin embargo experimentó un aumento debido al crecimiento de este sector y por tanto de las ocupaciones agrícolas con respecto a los oficios en la ciudad, el proletariado de las vegas como otro importante contingente, no tuvo el mismo comportamiento. Así el proletariado azucarero en la industria y la agricultura, oscilaba entre 200 000 y 280 000 trabajadores y el semiproletariado rural dedicado al corte de caña contaba entre 170 000 y 250 000 obreros.

La estructura económica que Cuba heredó y desarrolló en el siglo XX es el resultado del libre mercado, de sus posibilidades e imperfecciones después de haber estimulado la especialización en el renglón azucarero, el más rentable del país, su crecimiento vertiginoso, las propias imperfecciones del mercado, dígase, el proteccionismo norteamericano y europeo ahogan esa producción y la estancan como resultado de la crisis capitalista por un lado y el agotamiento del modelo impuesto por otro.

Se abre entonces una etapa de desaceleración del crecimiento económico a partir de 1929, nuevos mecanismos de control son impuestos, el estado cubano interviene en el proceso productivo para regularlo, de esta forma, lejos de promoverse la independencia económica, se agudizan la deformación y la dependencia, como consecuencia, Cuba no recupera su ritmo de crecimiento económico, disminuye su producto interno bruto y los norteamericanos desplazan sus inversiones a otros sectores como los servicios.

Estas razones, explican la debilidad de la burguesía cubana y cómo esta no se propuso un proyecto nacional de desarrollo, ni defendió la soberanía nacional y la calidad de vida de la población, por primera vez en la Historia de Cuba, en su papel de socio y dependiente de los Estados Unidos, reúne el predominio económico y político, cuyo precio fue ser una clase dominante subordinada, sujeta a la relación Neocolonial.

La propia estructura de la sociedad cubana en relación con el desarrollo económico genera contradicciones y grandes contrastes, así el carácter burgués de la República no reside solamente en el dominio de las relaciones económicas capitalista en la sociedad, si no, en que la clase dominante de la economía en Cuba, fue capaz de aliarse al imperialismo para constituir un nuevo poder, un sistema político indispensable a sus intereses y fines de reformular la hegemonía burguesa, bajo una forma política republicana funcional.

1.5.- Bases jurídicas e institucionales de la República Neocolonial
La bases organizativas e institucionales del Estado cubano instaurado el 20 de mayo de 1902 emanan de la Constitución de 1901, aprobada el 12 de febrero de 1901 como ley suprema a partir de la cual se estructuraría toda la vida económica política y social del país, contaba con 115 artículos , distribuidos en varias secciones, esta fue considerada una de las más progresistas de su tiempo, en ella, aunque letra muerta si de cumplimiento hablamos, se plantea la igualdad de todos los cubanos ante la ley, el derecho al sufragio de todos los hombres mayores de 21 años, la enseñanza laica, la separación de la iglesia del Estado y otros preceptos importantes que apuntaban a la modernidad.

El Estado cubano se organiza siguiendo el modelo norteamericano, compuesto por los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, su máximo representante es el Presidente, elegido por cuatro años para el desempeño de su cargo, podía reelegirse por dos períodos consecutivos, pero nunca por tres, este gozaba de amplias prerrogativas, el Congreso, dividido en la Cámara de Representantes y el Senado.

La Cámara estuvo integrada según el artículo 48 de la Constitución, por un representante cada 25mil habitantes o fracción de cada 12mil quinientos, elegidos por cuatro años, a través del sufragio directo, así las provincias con más representantes eran La Habana, Oriente y Las Villas. El Senado lo componían 24 Senadores, cuatro por provincias, por un período de ocho años.

En las provincias existían como órganos de gobierno el Consejo Provincial y un Gobernador que podía ser sustituido temporalmente por presidente de dicho Consejo. En los municipios existían los Ayuntamientos con Alcaldes y Concejales.

El 20 de mayo de 1902 tomó posesión del cargo de Presidente de la República, Tomás Estrada Palma, quien resultó electo con el 47, 35 % de los electores inscritos. La elección fue objetada desde el mismo momento de constituida la Junta Electoral, pues gracias a la parcialidad de este instrumento Bartolomé Masó y sus partidarios se habían retraído.

Comenzaba así un período caracterizado como de generales y doctores en franca representación de los que asumieron la butaca de los presidentes, con una lucha enconada que llevó al país a dos confrontaciones civiles (La guerrita de Agosto de 1906 y la llamada de la Chambelona en 1917), una intervención directa de los Estados Unidos y el desembarco en varias ocasiones de los marines yanquis, era la lucha por el poder político entre los representantes de los dos partidos fundamentales, liberales y conservadores, cuyos planes demagógicos nunca llevaron a vías de hecho, mientras Liborio representación caricaturesca del pueblo cubano sufría los platos rotos.

1.6.- Evolución del pensamiento cubano.
Cuando se aborda la República Neocolonial Burguesa no se pueden obviar la dependencia económica y la subordinación política dada a través de los diferentes gobiernos títeres del poderoso vecino del norte, como tampoco los males de la politiquería, la corrupción, el latrocinio, el abandono y la poca protección de importantes sectores de la población, la pobreza, la miseria extrema, el analfabetismo, la falta de un sistema de salud y seguridad social.

Pero en ese pasado encontramos procesos de carácter objetivo o espiritual que nuestra sociedad experimenta, valores que nos identifican y una continuidad del enriquecimiento de nuestra cultura. Si bien la República nacida el 20 de mayo de 1902 lo hace limitada por la imposición de una disposición foránea de carácter imperial: La Enmienda Platt, constituye la neocolonia un paso de avance con respecto al status anterior de colonia española.

La intervención norteamericana frustró la victoria de los independentistas contra España. La lucha del Ejército Libertador, la presencia de una fuerte conciencia nacional a favor de la independencia en la mayoría de la población, no pudo ser ignorada por los EUA y a diferencia de lo ocurrido en Puerto Rico, este no pudo imponer el status colonial a Cuba, por lo que pasó al ensayo de nuevos métodos de dominación. Es la República el inicio de un nuevo período histórico contradictorio entre otros factores porque marca ruptura, pero también continuidad.

A partir del establecimiento de la misma, se produce un proceso de recuperación (!913) y después de crecimiento económico y modernización del país; hubo un tímido incremento de una burguesía e industria nacional, se introdujeron los avances de la ciencia y la técnica que paulatinamente mejoraron las condiciones de vida urbana.(apuntar el desarrollo desigual del país heredado de la colonia)

Innovaciones técnicas de importancia fueron: alumbrado público, la radio, el automóvil, la aviación, el cinematógrafo, hacen de Cuba una de las primeras naciones de América Latina en introducir y aplicar estos símbolos de modernidad. Al producirse el incremento demográfico, crecen las redes urbanas, se acortan las distancias, se perfeccionan las comunicaciones, aparecen nuevas zonas y repartos residenciales, La Habana se convierte en un centro urbano atractivo. Teatros, cines, instituciones culturales y recreativas, publicaciones y revistas dan fe de ello. (Dentro de los marcos de un país dependiente y subdesarrollado, mucho se debe a rebeldías en solitario)

La sociedad cubana mostraba grandes contrastes marcada por las diferencias entre los diversos sectores y clases sociales, entre la existencia de masas marginadas y la opulencia y ostentación de la burguesía cubana. Estos elementos conformaron la atmósfera espiritual en que se desenvolvió el pensamiento filosófico, político y social del período republicano burgués, condicionado por la situación nacional, las preocupaciones en torno a la necesidad y capacidad del cubano para la vida moderna e independiente.

En este sentido existen dos direcciones bien determinadas la primera implica la reflexión de la realidad en su contexto histórico y su actualización respecto a lo internacional, seguidores de Varela, Luz Caballero y Varona, la continúan Medardo Vitier, Jorge Mañach, Fernando Lles, Roberto Agramonte y las principales figuras de la Sociedad Cubana de Filosofía: Rafael García Bárcena y Humberto Piñera Llera. La segunda vertiente que aborda la historización de las ideas y la filosofía, en ella se destacan Medardo Vitier iniciador de los estudios al respecto y sistematizador más importante, Raimundo Menocal, Jorge Mañach y otros.

El trazado de corrientes ideológicas, políticas y filosóficas que caracterizan la etapa, se encuentra realizado desde una perspectiva general, existe en ocasiones cierto dogmatismo, al presentar una débil capacidad explicativa sobre todo a la hora de aplicarlo a los pensadores y muy especialmente a aquellos que se distinguen por la complejidad y contradictoriedad de sus ideas y conducta cívica, ejemplo de ello son: Manuel Márquez Sterling y Jorge Mañach, ubicados dentro del pensamiento liberal burgués con orientación reaccionaria y anticolonial.

Lo cierto es que para principios de siglo encontramos un pensamiento liberal
burgués de corte positivista como base filosófica, junto al anarquismo como tendencia ideopolítica que penetra en las masas trabajadoras, las ideas socialistas no son mayoritarias y están impregnadas de utopía, a pesar de esfuerzos aislados como los de Carlos Baliño y Agustín Martín Veloz por difundir el marxismo.

No obstante debemos destacar la tradición de lucha contra la dominación que durante el siglo XIX se expresó a través de la corriente independentista o dentro del pensamiento antimperialista martiano, en los primeros años de la República se expresa en un movimiento de rechazo a la injerencia y la intervención yanqui en los asuntos cubanos, cuando también aparecen ideas antiimperialistas de corte liberal positivista, este movimiento se convierte en la manifestación concreta de la cultura de la resistencia cubana en esta etapa, con orientación liberal reformista de base filosófica positivista es sustentado por la intelectualidad proveniente de la pequeña burguesía y se estructura en dos vertientes fundamentales: El antinjerencismo y el antimperialismo de corte liberal positivista.

Todos sus representantes eran antianexionistas o antiintervencionistas, para diferenciarlos podemos concluir que el antinjerencismo asume el rechazo a la injerencia y a la penetración, por lo que entraña para la nacionalidad un problema ético y de resistencia política y cultural, no llega a la esencia del fenómeno, no reconoce la responsabilidad de los Estados Unidos y si solo la incapacidad de los políticos gobernantes, la corrupción y el desorden social.

La segunda vertiente, reconoce la penetración económica, pero no la conceptúa, se queda en la definición del peligro de la injerencia y responsabilidad en los problemas cubanos. De ahí que podamos plantear que el antimperialismo de corte liberal, supera al antinjerencismo en el orden de la comprensión y análisis de las relaciones con EUA, aunque no son radicales como Martí por su base positivista.

Dentro de primer grupo podemos ubicar: Intelectuales, ensayistas vinculados a importantes publicaciones como es el caso de Mario Guiral, Carlos Velazco, Sixto de Zola, Enrique Collazo, Fernando Ortiz, José A. Ramos, Carlos Loveira, Miguel de Carrión, etc.

La oposición a la injerencia como idea que movió al pensamiento de estas décadas, se manifiesta en el rechazo a todo tipo de injerencia en los asuntos internos del país, esencialmente cuestiones políticas, Ejemplo de ello la imposición de la Enmienda Platt u otros mecanismos de dominación, la revisión de leyes para enfrentar la penetración entre otros.

El antimperialismo de corte liberal lo representan: Enrique José Varona, Manuel Sanguily, Juan Gualberto Gómez, Salvador Cisneros Betancourt, Julio Cesar Garrandilla.

1.7.-La modernización y urbanización como proceso vinculado a la evolución económica.
Cuando el 1ro de enero de 1899 el poder español (Adolfo Jiménez Castellanos) cedía el poder a los norteamericanos, no solo estaba traspasando el mando de la Isla, sino que también quedaba sellada la tendencia a tratar de ir adelante en los tiempos, para borrar el atraso que significaron cuatro siglos de dominación colonial; de esto eran conscientes los cubanos y también los norteamericanos, quienes desempeñaron a cabalidad su papel renovador al introducir en el país cuanto adelanto científico y técnico le fue posible.

Pocos meses después, al asumir Leonardo Word el gobierno en sustitución de Brooke, se habían consolidado los cambios estructurales y organizativos que permitirían poner en marcha la renovación económica y física. El énfasis inicial se puso en los servicios de salud y educación, por lo que se construyeron hospitales y escuelas, mientras otros fueron renovados, el gobierno abrió las puertas a la inmigración y al establecimiento de gran cantidad de inversionistas extranjeros, en especial a la banca, lo que facilitó el financiamiento de muchos negocios, entre ellos, a las compañías constructoras que desempeñaron un papel importante en la reconstrucción del país, así como en la introducción de nuevas tecnologías de avanzada.

Se pasó de inmediato al acondicionamiento de redes técnicas y viales, el proyecto de la Avenida del Golfo o Malecón fue considerado imprescindible desde el punto de vista funcional y para lograr un cambio de imagen de la Ciudad, este había sido encargado por el gobierno español al ingeniero militar: Francisco de Albear, pero su costo constructivo y complejidad, la condenaron al olvido.

Así el proyecto del malecón, realizado por los ingenieros Mead y Witney, aunque complejo en lo estructural y constructivo, pero de diseño simple, quedó reducido a un muro de contención entre el mar y la tierra de unos cuantos cientos de metros al oeste y se convirtió en la fachada de la Ciudad ( Castillo de la Punta con explanada y glorieta) Además de ser el principio y fin del Paseo del Prado, también remodelado serviría para la interpretación de las bandas musicales en sus retretas vespertinas.

El malecón quedaría así definido en su tramo inicial y preparado para sus sucesivas ampliaciones que según su diseño original sería acometido por los gobiernos siguientes hasta al alcanzar la altura del rio Almendares, con hitos significativos como: El monumento a Antonio Maceo emplazado en el parque del mismo nombre en 1916, acometido por el italiano Dominico Boni, parte del sistema monumentario y de renovación urbana desarrollado durante estas décadas que incluyó el monumento a José Miguel Gómez (General y Presidente de la República) realizado por otro italiano Giovanni Nicolini (reducción a escala caribeña del monumento a Víctor Manuel)

Los trazados de la calle G o Avenida de los Presidentes y de Paseo o Avenida de los Alcaldes no se acondicionaron con pavimento, jardinería y estatuas alegóricas a figuras de la historia y política cubanas hasta comienzos de los años veinte.

El mejoramiento del Prado se completó con la remodelación de espléndidas residencias coloniales cuya decoración neoclásica se sustituyó por la profusión decorativa de moda proliferaron los portales y las columnas. El impacto urbano fue muy fuerte, en las zonas tradicionales se comienzan a producir interesantes superposiciones de lenguajes estilísticos, incluso algunas zonas adquirieron identidad opuesto al sencillo ambiente urbano colonial.

Aunque la vivienda obrera no fue preocupación fundamental de ningún gobernante republicano, es loable destacar en este período la construcción del barrio de Pogoloti realizado por el gobierno de José Miguel Gómez entre 1910 y 1912.

La recuperación económica, el sostenido crecimiento demográfico, la introducción del automóvil en 1898, el tranvía eléctrico en 1901 elementos que muestran el mejoramiento del transporte, así como la relativa seguridad de las inversiones de bienes raíces motivó la proliferación de nuevos repartos hacia el sur y este de La Habana, este crecimiento fue anárquico por la ausencia de un plan maestro de crecimiento urbano y los intereses especulativos.

Así por ejemplo la depauperación del Cerro, la Habana, Vieja, Centro Habana, el ascenso de Vedado en la preferencia de los nuevos ricos, inició un proceso de compactación y cambio de imagen que culminó en los años veinte. La ciudad confinada en su desarrollo al norte entre la bahía y el rio Almendares comenzaba a crecer más allá de estos límites, de esta manera, muchas de las grandes casas coloniales de antaño quedaron reducidas a solares y cuarterías para las clases más humildes.

Con la expansión hacia el oeste comenzó la realización de proyectos y construcción de nuevas y modernas zonas residenciales destinadas a la burguesía: Miramar al estilo en su trazado de Maniatan en Nueva York, su apéndice La Puntilla aprobado en 1911, con la participación de inversionistas y arquitectos cubanos, El Country Club con inversionistas norteamericanos y la participación del arquitecto Sheffield A. Arnold de Boston, proyecto que aprobado en 1916 contenía el proyecto de urbanización más lujoso y moderno de la época, La playa con un proyecto más integrador fue construida a partir de 1916 y contó entre sus promotores a figuras de lato relieve político como Carlos Miguel de Céspedes y José Manuel Cortina con el llamado proyecto del Parque de diversiones que competiría con los más famosos del mundo.

En estas décadas existe la temprana tendencia a la construcción de edificios de oficinas y bancos, los proyectos de los Hoteles Sevilla y Nacional ejecutados con posterioridad en la década del veinte, los clubes sociales como Habana Yath Club y Vedado Tenis, los palacios de las sociedades regionales españolas: Centro Gallego y Centro Asturiano, las sedes gubernamentales como la Cámara de Representantes y el Palacio Presidencial, los que definen las principales tendencias tipológicas.

En términos de arquitectura las obras de carácter públicos de este período cambiaron por su jerarquía y presencia monumental el aspecto de la Habana, capiteles, cornisas, guirnaldas, florones, cúpulas y balaustradas entre otros elementos que se extienden con gran aceptación confirman el estilo ecléctico de la capital de país. Para 1916 un nuevo estilo irrumpe en la ciudad y tomará auge en la década del 20 el estilo artdecó o rascacielos, aludiendo a la ciudad de Nueva York donde proliferó como efecto de la modernidad.

1.8 Arte y Literatura
Incluir el arte y la literatura dentro de este material como manifestaciones del desarrollo de la cultura cubana, sus principales tendencias en este período, es una forma de integrar conocimientos desde el punto de vista histórico, artístico, social e ideológico, estas, al constituirse en fuentes del conocimiento, son verdaderas crónicas y/o testimonios para transmitir valores, sentimientos, costumbres, tradiciones, experiencias vitales, limitaciones o éxitos, que contribuyen al desarrollo y la concientización de la identidad cultural y nacional.

Es importante comprender el papel jugado por la intelectualidad cubana dentro de la República Neocolonial Burguesa, la conformación por esta, de una vanguardia política que en determinado momento a través de su accionar político y creativo, no solo refleja las contradicciones del período, sino que es capaz de mostrar su inconformidad e incorporarse a la lucha por la independencia, la justicia social y la dignidad del pueblo cubano, contribuyendo al desarrollo de la cultura cubana.

1.8.1- La Poesía
Aunque la lectura de las publicaciones de la época pudieran dar la impresión de un gran movimiento, lo cierto es que desde la muerte da Julián del Casal (1893) y José Martí (1895) la lírica cubana se eclipsó, ante todo, por la guerra de 1895 la intervención en la misma de los norteamericanos (1898), la frustración de la independencia y en consecuencia, la no instauración de una República verdadera.

El modernismo como corriente no encontró en esos años talentos capaces de enriquecerla o al menos defenderlo en el plano teórico, para evadir el medio real en que vivían se crearon uno propio, pero artificial en el que buscaban inspiración, los temas eran la desolación, la lejanía, la nostalgia de fuerte ascendencia al romanticismo, Frente al exotismo lo nuestro, podría interpretarse como un llamamiento o exhortación al afianzamiento de los valores nacionales para salvaguardar la identidad propia, esta es un línea que se produce en un marco histórico en que se irá perfilando la dependencia económica y por tanto cultural.

Algunos de los representantes de este período encontramos son:
• Bonifacio Byrne: Mi bandera (1899), Lira y espada (1901), Poemas (1903), En medio del camino (1914)
• Dulce María Borrero: Horas de mi vida (1912) ,Tu Bandera (1915)
• Mercedes Matamoros: Sonetos (1902)
• Manuel Serafín Pichardo: Canto a Villa Clara(1907)
• Francisco Javier Pichardo: Voces Nómadas (1908)
• Federico Urbach: Amor de ensueños y de romanticismo (1908)
• Los hermanos Llés: Crepúsculo (1909), Sol de invierno (1911) ,Limoneros en flor (1912)

Entre los más importantes de las primeras décadas podemos destacar a Bonifacio Byrne, Francisco Javier Pichardo y Federico Urbach por trabajar la misma temática con cierta exigencia estética, Los poetas que publicaron antes de Arabescos Mentales de Regino Boti no fueron capaces de lograr una obra poética a la altura de sus grandes antecesores modernistas y románticos, sus textos patrióticos no llegan a conformar una obra de calidad, en ellos puede traducirse la nostalgia, la frustración, la melancolía, la insatisfacción con la realidad, el tema del amor también refleja el mismo tratamiento.

Son excepciones en esta etapa el quehacer de Regino Boti (Guantánamo, 1878-1958) y José Manuel Poveda (1888-1926), el primero se dio a la tarea de ampliar los horizontes artísticos y culturales del país a través de la acción de los componentes del denominado Grupo Oriental, en 1913 se publica Arabescos Mentales, contentivos de 112 poemas, con él se inicia toda una corriente renovadora donde se evidencia la búsqueda novedosa de la creación y su libertad para crear, se observa un poeta más humanizado y menos efectista en sus imágenes poéticas.

De este autor podemos destacar obras como: El mar y la Montaña (1921), Kodac Ensueño (1929), Kindergarten (1930), los poemas escritos entre 1912 y 1919 denotan su ascendencia modernista y su paso nuevos temas. José Manuel Poveda por su parte escribe en este período un solo poemario Versos Precursores (1917), dentro del movimiento renovador fue su creador más activo, escribió artículos, dio conferencias, encaminadas a la defensa de la lírica cubana y sus nuevos rumbos, su etapa más fructífera está comprendida entre los años 1912 y 1918, de este último año es su poema Elegía del retorno, fiel y crudo espejo de la frustración republicana.

1.8.2- La Narrativa.
En las últimas dos décadas del siglo XIX se publicaron más de 150 novelas, un buen número de ellas vinculadas a las problemáticas histórico-social de la etapa donde emergen temáticas relacionadas con los conflictos políticos, económicos y sociales que conforman el período colonial incluyendo la guerra.

Al conformar el presente material se parte de la idea de que el arte y en especial la literatura es una crónica perpetua o testimonio que recoge estados de ánimos, sentimientos, costumbres, tradiciones que forman parte del accionar de los hombres en las múltiples esferas de la realidad de una época o período determinado, por ello la historia que enseñamos no puede carecer de un enfoque integrador que permita interpretar el pasado.

En los inicios del siglo XX, la narrativa cubana no se desarrolla al margen de la frustración de los ideales independentistas, se expresa a través de las obras escritas escepticismo, desesperanza, pesimismo, etc. Los narradores del primer cuarto de siglo van a adoptar una posición crítica ante la desintegración del espíritu nacional que había movilizado al pueblo cubano durante más de treinta años, existe un progreso más bien numérico, sin una verdadera renovación, es necesario añadir que no se cuenta con un público avezado, ni numeroso, recordemos el analfabetismo y la insuficiente instrucción.

Una gama de corrientes que va desde el irracionalismo alemán, el pragmatismo norteamericano, el positivismo y hasta el anarquismo son reflejadas en nuestra literatura. En el modo de apreciar la realidad se debaten dos tendencias fundamentales que por momentos se complementan: El naturalismo y el realismo de ascendencia modernista.

Se fundan nuevas revistas como: Azul y Rojo (1902), Letras (1905) que acompañan a la vieja publicación de El Fígaro, en 1913 se edita la revista Cuba Contemporánea.

Se cultiva la novela histórica, la oratoria política, el ensayo y el periodismo, proliferan el cuento y la novela corta, sobresalen en la narrativa de este período: Jesús Castellanos (1879-1912), Emilio Bacardí (1844-1922) escribe vía Crucis en 1910, Doña Guiomar en 1916 , Alfonso Hernández Catá (1885-1940), Luis Felipe Rodríguez (1888- 1947), Carlos Loveira Chirino (1882-1928), Miguel de Carrión (1875-1929).

Cultivan la novela histórica, apegados a las hazañas de la centuria pasada Luis Enrique Embil junto a Emilio Bacardí y Raimundo Cabrera con sus obras sobre las guerras del 68 y 95, Ideales y Sombras Eternas. Creaciones de tendencia psicoanalista afiliadas al naturalismo son: El Milagro (1903), Las Honradas (1918), Las Impuras (1919) de Miguel de Carrión, de ellas, emanan contradicciones sociales insolubles en los marcos de la sociedad que describen.

Dentro de esta misma línea podemos destacar a Jesús Castellanos con: Relatos de Tierra Adentro, La Manigua Sentimental y La Conjura 1908, Alfonso Hernández Catá escribe: Los Chinos. Carlos Loveira por su parte aporta sus obras: Los Inmorales (1919), Generales y Doctores (1920) los Ciegos (1922) y Juan Criollo (1927).

Carlos Loveira, Miguel de Carrión, Jesús Castellanos y más tarde Luis Felipe Rodríguez, a pesar de sus limitaciones ideológicas, su visión escéptica y pesimita reflejan en sus obras la sociedad donde les tocó vivir, ellas constituyen verdaderas crónicas de la época republicana, vierten en ellas, sus pasiones individuales y calan en las manifestaciones y fenómenos de la realidad, constituyeron un puente para las posteriores generaciones de escritores.

1.9- Las Artes Plásticas en los albores de la República Neocolonial.
Este es un tema poco tratado en los programas de Historia de Cuba, por ello insuficientemente divulgado y desconocido para la inmensa mayoría de los jóvenes, es objetivo del presente material abordar en líneas generales esta interesante tema. También en las artes plásticas podemos hablar de rupturas y continuidades, así como de sentimientos, tradiciones, etc.,…, de representantes que se destacan por su modo de hacer.

La pintura en el primer cuarto de siglo como tendencia fundamental sigue atada a la academia y sus cánones, los principales representantes de este período son: Miguel A. Melero (1836-1907), Armando Menocal (1861- 1942), Leopoldo Romanach (1862-1951) y José Joaquín Tejada (1867-1943).

Sus figuras mayores, Romanach y Menocal tienen aciertos sustanciales en el paisaje y el retrato, del primero son: Carga al machete, Cruce de la trocha, Pasaje de San Miguel, el retrato de Helena Herrera y casi todos los frescos que aparecen en el Palacio Presidencial, hoy Museo de la Revolución, Romanach por su parte destaca sus líneas de paisajista y retratista en: Marina Cayo Francés, Retrato del pintor Sánchez Araujo, La Echadora de Cartas, La Niña de las Cañas, entre otros.

La demanda social, los apremios cotidianos, el magisterio, la participación en justas internacionales, premios, distinciones y la valoración crítica fueron factores de incidencia en la apreciación y evaluación pública que legitimó la obra de ambos pintores.

De Tejada se reflejan en el Museo de Bellas Artes obras como: Paisaje, El Callejón del Guayo, El Coco, es por encima de todo un paisajista ya cuajado, melero muere tempranamente en 1907 y no alcanza la talla de los anteriores.

La iniciativa privada, consecuente con su tradición desde el siglo XIX, funda en noviembre de 1902 el Ateneo o Círculo de la Habana, institución que se propuso y propició un espacio para la cultura. Con una sección de Bellas Artes y un área para exhibiciones, asumió la función de centro regulador, aún cuando los centros estatales estaban en esta dirección en fase de proyecto.

Al ateneo se suma el histórico espacio anual de la escuela San Alejandro, las vidrieras de algunas tiendas y los centros regionales que proliferaron en esta etapa escalonada o paralelamente fueron configurando áreas de circulación.

Con la creación de la Asociación de Pintores y Escultores de Cuba (APEC) y los salones en 1916, aparece el primer intento por sistematizar la circulación de productos colectivos e individuales, lo que se erige en campo de difusión apoyado también por la edición de catálogos. En los primeros años de la década del 20 se inician otras áreas como: Centro Dependiente, las galerías del Hotel Sevilla, El Encanto, El Arte, que diversifican la capacidad artística.

Crónicas y comentarios epocales dan fe del espacio exhibitivo del Ateneo, de exposiciones de nuestros artistas, etc., a propósito de esto, en El Fígaro aparece un comentario sobre Menocal en ocasión de una muestra de su pintura en 1916.

En términos de público, la intelectualidad era la más capacitada para el consumo del arte, los colonos, hacendados y otros sectores con poderes adquisitivos lo consumen más por vanidad que por conocimiento. Un ejemplo de ello es la tirada de más de 50 00 ejemplares en litografía de cuatro de los cuadros de frutas del joven pintor madrileño, Juan Gil García, residente en Cuba desde 1899, de esta manera no hubo comedor de la aristocracia o de la clase media que no estuviera presidido por un cuadro del citado pintor.

Otro elemento que muestra el estado cultural de la época es el del Museo Nacional, fundado el 28 de abril de 1913 en el edificio del antiguo frontón jai Alai (San Miguel e/ Lucena y Belascoain) fue trasladado de un lugar a otro, en diferentes sedes en 1917, 1919 y 1923, incluso, llegó a estar ubicado en el Campamento militar de Columbia, donde su director a punta de escopeta lo defendió de un nuevo desahucio, luego fue trasladado a un caserón de la calle Aguiar en la Habana Vieja, permaneciendo olvidado por más de treinta años.

La ilustración, otras de las vertientes de las artes plásticas considerada durante mucho tiempo un arte menor, alcanza gran auge desde finales del siglo XIX vinculado a las revistas ilustradas, portadas, carteles y anuncios van a adquirir cierta importancia junto a los ilustradores, de esta manera, la tipografía, el dibujo, la caricatura ocupan espacios en las publicaciones de la época y son recibidas con agrado.

Ejemplo de ello son las escenas costumbristas y satíricas de Rafael Blanco en El Fígaro, la caricatura del pueblo cubano, “Liborio” personificado por Ricardo de la Torriente en las páginas de la Política Cómica, aparecía un hombre flaco, patilludo, narizón con un tabaco en la boca y un sombrero de yarey en la mano como un observador pasivo y socarrón de los vaivenes del acontecer público.

La escultura de estos años está vinculada fundamentalmente a la obra monumentaria de carácter conmemorativo, dedicados a personalidades, realizada por escultores foráneos, italianos en su mayoría, fueron exponentes de este período: la estatua de José Martí en el Parque Central (1903), Francisco de Albear, en el parque del mismo nombre, Antonio Maceo (1916), Máximo Gómez, Calixto García, José Miguel Gómez, entre los más importantes, ellos, forman parte de la modernización de La Habana y expresan por su forma muy poco de lo que fue el auténtico batallar de nuestros próceres de la gesta de independencia.

Existe aún desconocimiento de la obra de escultores cubanos de este período ligados a la escultura de pequeño formato para salones de la alta sociedad cubana, la mayoría de estas obras son de artistas desconocidos, como característica esencial la escultura, al igual que la pintura está muy apegada a lo académico y universal.

1.10.- Música y Músicos Cubanos.
Para inicios del siglo XX existían en Cuba una gran cantidad de géneros musicales para distintos usos y ambiente, reconocidos internacionalmente, sobre todo los relacionados con la “Madre Patria” hacia donde había regresado géneros cristalizados como la Habanera o el Punto de la Habana. Durante todo el siglo se produce un amplio y constante proceso de transculturación de la música cubana, la tradición oral, la transmisión directa por la lectura de partituras permitieron la el auge y difusión de la misma, fueron los medios masivos: el disco y luego la radio (1922) sus divulgadores en América latina, EE.UU., España y otros países europeos.

1.10.1.- Música de Concierto
Las representaciones en Cuba de compañías de ópera, ballet y zarzuelas que realizaban temporadas en los teatros de las principales ciudades del país, caracterizan el tránsito del siglo XIX al XX, estas eran promovidas y auspiciadas por las clases y sectores sociales de amplios recursos económicos.

Esfuerzos aislados en este sentido son: Guillermo Tomás (Cienfuegos, 1868- La Habana 1933) y Eduardo Sánchez de Fuentes (La Habana, 1874-1944) quienes constituyen los músico más representativos de los primeros años del período neocolonial, en ambos compositores la proyección responde más a una prolongación del siglo anterior que a una sensibilidad impulsada por las nuevas corrientes ya en boga (impresionismo europeo, Debussy, Ravel y Stravinsky).

Guillermo Tomás fundó la Banda Municipal y en 1903 la Escuela de Música O´farrill hoy Amadeo Roldán, único centro oficial de enseñanza de la música en Cuba que mantuvo su gratuidad, además de alto prestigio y rigor disciplinario hasta el triunfo de la Revolución, en sus aulas se formaron los compositores y profesionales más importantes de la 1ra mitad del siglo XX. Como promotor de la buena música, divulga obras de Wagner, Bach, Debussy y otros). Sánchez de Fuentes por su parte cultivó la opera y particularmente la canción.

En lo concerniente a la producción sinfónica y de cámara, el panorama de principios de siglo se caracterizó por la factura de obras apegadas a la corriente romántica, por una escasa información foránea del acontecer musical. Las autoridades neocoloniales no fueron pródigas en propiciar el desarrollo de un movimiento académico de formación de músicos y mucho menos la creación de organismos sinfónico de cámara y corales.

Otro destacado compositor inscrito en la misma corriente es José Mauri (1855-1937) quien escribe la ópera La Esclava que se estrena en 1921. En julio de 1922 Gonzalo Roig (La Habana, 1890-1970) y Ernesto Lecuona fundan la Orquesta Sinfónica de La Habana, Amadeo Roldán (París, 1900-La Habana, 1939) es su primer violinista. En 1923 el músico español radicado en Cuba Pedro San Juan (1887-1976) creó la Orquesta Filarmónica.

El teatro popular, por su parte, estimulado desde mucho antes con una producción musical que identifica tipos tomados de la vida cotidiana, con géneros musicales cubanos, produjo una numerosa obra creacional para argumentos teatrales, ganó vida propia, incrementó su repertorio cancionístico en algunos casos con marcado lirismo, Muchos autores musicales para sobrevivir escribían para el teatro, es el caso del Alambra, única representación teatral permanente desde 1902 hasta 1935.

La canción, la rumba, el punto y más tarde el son géneros musicales presente en este período. E primero prolifera en las creaciones de SINDO Garay, Pepe Sánchez y otros y luego se transforma en son acompañados de montunos: La Tarde, Longina,…, son canciones románticas.

Era el danzón el baile de salón de la época, del Oriente del país proviene el son, género despreciado y relegado de los salones por los nacionalista extremistas por ser considerado para las clases bajas y los negros, este desde su llegada a la Habana se impuso como baile popular de las grandes masas, sus variaciones van desde el changüí, el sucu-suco, el son habanero.

La rumba por su parte, remonta sus orígenes a la colonia, en la región matancera, surge entre los sectores marginados de la población cubana, como música marginal, su práctica y heterogeneidad conllevó a que coincidieran diversas influencias españolas y africanas, su ambiente es el café, el solar y otros sitios de reuniones populares.

Este género musical se presenta como símbolo de protesta y liberación, evento festivo, espontáneo y colectivo, sus variantes son: el yambú, la columbia y el guaguancó. El primero de procedencia urbana, lento con aires de ancianidad, se baila en parejas, la columbia de procedencia rural, el bailador hace duelo con el quinteador, como momento climático movimientos rápidos y acrobáticos de hombres, por último, el guaguancó, de procedencia urbana, en parejas presenta vacunao (golpe pélvico), es el más usado hasta nuestros días.

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• Revista Temas, No. 22-23. Diciembre 2001.
••••••••••••••••••••••, No. 24-25 Especial Enero- Junio 2002.


Anexo I

ENMIENDA PLATT


I. Que el Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la independencia de Cuba ni en manera alguna autorice o permita a ningún Poder o Poderes extranjeros, obtener por colonización o para propósitos militares o navales, o de otra manera, asiento en o control sobre ninguna porción de dicha Isla.

II. Que dicho Gobierno no asumirá o contraerá ninguna deuda pública para el pago de cuyos intereses y amortización definitiva después de cubiertos los gastos corriente del gobierno, resulten inadecuados los ingresos ordinarios.

III. Que el gobierno de Cuba consiente que los Estados Unidos pueden ejercitar el derecho de intervenir para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los Estados Unidos por el Tratado de París y que deben ser ahora asumidas y cumplidas por el gobierno de Cuba.

IV. Que todos los actos realizados por los Estados Unidos en Cuba durante su ocupación militar, sean tenido por válidos, ratificados y que todos los derechos legalmente adquiridos a virtud de ellos, sean mantenidos y protegidos.

V. Que el Gobierno de Cuba ejecutará y en cuanto fuese necesario cumplirá los planes ya hechos y otros que mutuamente se convengan para el saneamiento de las poblaciones de la Isla, con el fin d evitar el desarrollo de enfermedades epidémicas e infecciosas, protegiendo así al pueblo y al comercio de Cuba, lo mismo que al comercio y al pueblo de los puertos del Sur de los estados Unidos.

VI. Que la Isla de Pinos será omitida de los límites de Cuba propuestos por la Constitución, dejándose para un futuro arreglo por tratado la propiedad de la misma.

VII. Que para poner en condiciones a los Estados Unidos de mantener la independencia de Cuba y proteger al pueblo de la misma, así como para su propia defensa, el Gobierno de Cuba venderá o arrendará a los Estados Unidos las tierras necesarias para carboneras o estaciones navales en ciertos puntos determinados que se convendrán con el Presidente de los estados Unidos.

VIII. Que para mayor seguridad en lo futuro, el Gobierno de Cuba insertará las anteriores disposiciones en un Tratado Permanente con los Estados Unidos.

(Hortensia Pichardo Viñals. Documentos para la Historia de Cuba, tomo II, Pág. 119. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1973.)

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