Busca monografías, tesis y trabajos de investigación

Buscar en Internet 

       Revistas   Cursos   Biografías

rss feeds RSS / /

Algunos apuntes necesarios para la Historia de Cuba en relación a la formación de valores de la identidad

Resumen: Uno de los más grandes desafíos de la educación en el siglo XXI es perfeccionar la formación del hombre, fortalecer sus valores, para que pueda comprender el mundo que le rodea y participar activamente de su transformación...

Publicación enviada por MSc. Líliam C. Milián Rosales; MSc. Paula Rodríguez Serrano




 


Introducción
Uno de los más grandes desafíos de la educación en el siglo XXI es perfeccionar la formación del hombre, fortalecer sus valores, para que pueda comprender el mundo que le rodea y participar activamente de su transformación.

En el mundo de hoy, la globalización como proceso objetivo resultado del propio desarrollo capitalista, trasciende lo económico para penetrar en todas las esferas de la vida social, así los problemas que ha enfrentado la humanidad durante años, se multiplican y agudizan, como resultado de esta problemática, crece el enfrentamiento de los pueblos.

“… Lo pasado es la raíz de lo presente. Ha de saberse lo que fue, porque lo que fue está en lo que es” .
Es que la Historia como asignatura es no solo fuente de conocimientos y cultura, sino una importante vía para la formación de valores de la identidad, promover y reforzar valores nacionales como la independencia, solidaridad, la unidad y el internacionalismo es una tarea urgente en medio de la situación actual que vive el mundo de hoy, en especial los países de nuestro continente.

Por ello recordar a Bolívar, San Martín, a nuestro universal Martí y otros, como modelos que promovieron estos valores en América, así como ejemplo de acciones solidarias en la búsqueda de la independencia y la unidad americana son como dijera Martí la raíz del pasado en el presente que puede contribuir a consolidar esa lucha por la soberanía, la unidad y la solidaridad al que se suman hoy muchos pueblos latinoamericanos.

El presente trabajo pretende argumentar la importancia del tratamiento desde la Historia de Cuba de hechos que ilustran la influencia de las guerras de independencia en América en la primera mitad del siglo XIX para la formación de valores de la identidad, muchas de las acciones que se despliegan en Cuba en este período, no aparecen en los programas, ni en los textos de la asignatura, por lo que las autoras somos del criterio que su adecuado tratamiento permite descubrir la relación entre lo universal, lo regional, lo nacional y local, su dinámica interna, a la vez que pueden utilizarse para promover la independencia, la unidad, la solidaridad y el internacionalismo y otros, como valores de la identidad.

Por todo lo antes planteado, hemos profundizado en estos hechos, así como en figuras que se destacan por sus grandes valores como ejemplo en un acercamiento a la realidad histórica para incidir en lo afectivo-emocional y axiológico valorativo y contribuir a la formación de valores de la identidad.

Desarrollo.
1.1 Acercamiento a algunas reflexiones teóricas en torno a los valores de la identidad y la formación de valores de la identidad.

Reflexionar permanentemente sobre nuestra práctica educativa es una tarea ineludible de la escuela cubana, por su encargo social, defender nuestra cultura y los valores que emanan como expresión más acabada de identidad es una tarea de todos.

“Solo la educación podrá salvar a nuestra especie, esta es la única que ha recibido el especial privilegio de una fabulosa inteligencia, con capacidad de crear los más inimaginables valores y de transmitir y actuar de acuerdo con ellos…”

Es preciso recordar que la Historia de Cuba multiplica su importancia como vehículo transmisor de nuestra cultura, sus valores patrióticos y humanos, espada y escudo de la nación cubana, en la lucha por la independencia y la justicia social, por ello debemos profundizar en aquellos hechos y procesos históricos que constituyen lecciones para el quehacer de las nuevas generaciones de profesionales de la educación, en especial de los profesores de Humanidades.

“La Historia como ciencia y como disciplina de estudios contribuyen al enriquecimiento actitudinal de las personas, como dijeran las Master Ondina Lolo y Caridad Álvarez y el Master Manuel Romero: “La clase de Historia debe dejar una lección, contribuir a elevar la condición humana; la historia es la gran tradición, es la memoria de los pueblos, pero no puede ser este acercamiento a la huella histórica, solo científica, debe ser humano, afectiva y cautivador”

El redimensionamiento y remodelación de la formación inicial y permanente del profesional de la educación, exige lograr en él, una profesionalidad pedagógica como expresión de una formación cultural, el dominio de los contenidos de la enseñanza, las habilidades profesionales, los métodos, las ciencias pedagógicas en general, convicciones y cualidades necesarias en su desempeño, de tal manera, que pueda tributar al desarrollo social y a su propio crecimiento personal y humano.

Para la formación de valores de la identidad en las nuevas generaciones del profesionales de la educación deben tenerse en cuenta e integrarse los aportes que ofrecen a la Pedagogía, la Filosofía, la Psicología y la Historia; campos del conocimientos en los cuales se sustenta teóricamente nuestra propuesta para formación de valores de la identidad.

El profesor de Humanidades como profesional, constituye uno de los elementos fundamentales para la formación de valores de la identidad y requiere para participar activamente en este proceso: dominar los conocimientos históricos, las habilidades que implican y los valores que emanan de este y nos identifican.

La actividad es el proceso mediante el cual el individuo, respondiendo a sus necesidades, se relaciona con la realidad, adoptando determinada actitud hacia la misma, la actividad educativa es entonces, una actividad humana en tanto transforma a la realidad de manera intencionada y determinada históricamente, conforme la sociedad que a su vez se modifica y crea diversas necesidades, esa intencionalidad debe adecuarse a estas necesidades, es preciso entonces, diseñar actividades para el proceso de enseñanza-aprendizaje de la Historia de Cuba en la que coloquemos al estudiante frente al conocimiento histórico (hechos, fenómenos y procesos) de forma tal que este influya en su formación cultural y de valores de la identidad como intencionalidad adecuada al momento histórico que vivimos.

Nuevamente nos encontramos ante el dilema de la selección del contenido histórico para nuestro programas de formación y es que esta debe estar en concordancia con el modelo de profesional que pretendemos formar, las exigencias de la sociedad y su contextualización. Refiriéndonos la formación de valores de la identidad propiamente en un ámbito específico, la actividad valorativa, supone la síntesis dialéctica de lo subjetivo y lo objetivo. En este caso el sujeto es el alumno que formamos como profesor, que interactúa con el objeto, la Historia de Cuba, la influencia en nuestro país del proceso independentista en Hispanoamérica, que es la parte de la realidad que el sujeto incorpora a su actividad transformadora.

¿Qué son los valores de la identidad y a qué nos referimos cuando hablamos de formación de valores de la identidad?
Asumimos la concepción de valores de la identidad que expresa: “Aquellos significados que adquieren los elementos, objetos y procesos para los grupos, comunidades y naciones en tanto los identifican en el orden económico, étnico, lingüístico, sociocultural y reafirman el sentido de la individualidad o pertenencia a éstos. Lo conforman los elementos naturales (árbol, flor, ave,…), los elementos creados por el hombre (instituciones, legislación,…), procesos socioculturales (bandera, himno,, escudo, comidas, formas de vestir, tradiciones y costumbres, formas de ser…) el patrimonio material (arquitectura, técnica, tecnología, monumentos históricos, obras de arte…), así como el llamado patrimonio inmaterial (lengua, filosofía, historia, religión, música, danza, literatura)”.

Formación de valores de la identidad: “Proceso de transmisión y asimilación de aquellos significados que adquieren los elementos, objetos y procesos para las personas, grupos, comunidades y nación, en tanto los identifican en el orden económico, étnico, lingüístico, sociocultural y reafirman el sentido de la individualidad o pertenencia a nuestra nación, que posee carácter complejo y contradictorio y en el que intervienen diversos factores como son la familia, la escuela, la comunidad y la sociedad, en general”.

Es la clase de Historia de Cuba y su metodología, con el tratamiento adecuado a los hechos, fenómenos y procesos históricos, verdadero espacio para la formación de valores de la identidad en nuestro estudiantes y su vez modelo de actuación profesional para los futuros profesores de Humanidades, sobre todo si tenemos en cuenta el contexto histórico, nos referimos entonces, a la celebración del Bicentenario de las guerras de independencia en la América española, su influencia en nuestro país y su significación para la formación de la nación y la nacionalidad cubana, además de las lecciones que estos hechos representan.

1.2. Algunos apuntes para la Historia de Cuba a propósito de la formación de valores de la identidad.
Los sucesos de 1808 en España, el movimiento juntista y su influencia en las colonias hispánicas, el inicio de las luchas por la independencia que llevan derrumbamiento del imperio colonial español, unido a otros factores como la presión de los Estados Unidos por la cesión de la Florida Occidental, además de los disturbios que provocaron más tarde la caída del absolutismo influyeron en Cuba de disímiles manera, enfatizando en una parte de los criollos el sentimiento antiespañol.

En este proceso crecería la admiración por los próceres de la independencia americana: Hidalgo, Morelos, Bolívar, San Martín, Páez y demás caudillos, poco a poco se conformaría el deseo de formar parte de la gran familia de Repúblicas independientes y creó un ambiente favorable para las conspiraciones separatistas sobre todo en el período comprendido entre 1823 y 1830.

En los programas de Historia de Cuba solo se abordan como ejemplo las conspiraciones de Soles y Rayos de Bolívar y la Gran Legión del Águila Negra por ser las más importantes, sin tener en cuenta la relación de estas con los acontecimientos ocurridos en España y los nexos de las mismas con otros movimientos independentistas de la región, lo que evidencia claramente que no existe una relación entre lo universal, regional y nacional, se omiten otros ejemplos que constituyeron esfuerzos por alcanzar la liberación del yugo colonial español como lecciones de valores identitarios.

Durante el siglo XIX se aceleró el proceso de disolución del imperio colonial español, este se inició a partir de la venta de la Luisiana en 1803, seguido de la Florida Occidental en 1919 y la independencia de sus distintas colonia s entre 1808 y 1824 y es concluido al finalizar el siglo con la pérdida de Cuba y las Filipinas.

La crisis de la monarquía absoluta en España comienza con el motín de Aranjuez en marzo de 1808. Aprovechando el descontento popular contra el rey Carlos IV y su primer ministro Godoy, el rey es obligado a abdicar y se proclama en su lugar a su hijo Fernando VII, en este momento ya el territorio español se encontraba casi invadido por las tropas de Napoleón quien había utilizado las disputas familiares alentando a uno y otro bando, una vez logrado su objetivo, condujo a la familia real hacia lugares donde no estorbaran sus propósitos y ofreció el trono a su hermana José Napoleón. Mientras esto ocurría en Francia en España estaban motines que culminaron con la insurrección general del 2de mayo de 1808, toda la nación se puso en pie de lucha contra los invasores, contando ahora con el apoyo de Inglaterra.

Los rebeldes españoles juraron fidelidad a Fernando VII y constituyeron una Junta Central y Juntas locales en las provincias. Ante la llegada de estas noticias a América se formaron juntas de gobierno por espontánea decisión de las autoridades y vecinos prominentes, estas, fueron compuestas por las autoridades coloniales y los terratenientes criollos, estas, más tarde fueron aprovechadas para lanzarse a la lucha por la independencia como es el caso de la Junta de Buenos Aires por solo poner un ejemplo.

En el caso particular de Cuba, al llegar las noticias de lo acontecido en España alrededor del 14 de julio de 1808, el Capitán General y gobernador de la Isla, Marqués de Someruelos proclamó de inmediato a Fernando VII y dictó bandos y disposiciones para conservar el orden, considerando que Cuba como las demás provincias de España estaba en guerra con Francia, la conmoción pública fue extraordinaria, de hecho la monarquía había quedado sin gobierno y precisamente de ella dimanaba su autoridad en la Isla, eso ocasionó gran inquietud y preocupación en las autoridades españolas.

Para entonces, era fuerte en Cuba la tendencia a la autonomía y aunque nadie la había planteado directamente, en toda la obra de Arango y sus seguidores era significativa la misma, aún en las expresiones más fervorosas de devoción, lealtad, amor al rey y a la madre patria, existía de fondo una crítica del régimen colonial, pues era evidente la disparidad entre el régimen y las necesidades de la isla, además de una prueba de la capacidad de sus hijos para estudiar los problemas de este.

En Cuba a excepción del resto de América no se logró constituir una junta, se pusieron de manifiesto una vez más las contradicciones existentes entre los criollos representantes de la burguesía productora y los comerciantes españoles, aunque el Marqués de Someruelos mostró interés en hacerlo y algunos personajes lo propusieron, el propósito encontró la resistencia de la burguesía comercial y la burocracia colonial representadas en la figura del acaudalado habanero, Conde de Casa Barreto, el Intendente de Hacienda, el Jefe del Apostadero y el Superintendente de Factoría, quienes temían a una junta de criollos con francisco de Arango y Parreño a la cabeza, como solución, Someruelos asumió plenos poderes asesorado por consejo.

En esta etapa se observan además del reformismo otras opciones políticas que no coinciden con la orientación fundamental de las clases dominantes, el ideal anexionista alentado por círculos de poder norteamericanos e ingleses, trata de encontrar eco en nuestra sociedad, incluso envían emisarios que no logran sus objetivos. Otros optan por la vía independentista como lo ilustraremos a continuación.

Existen en este período ejemplos de intentos por alcanzar la independencia, que aunque fallidos, demuestran que este sentimiento está presente en algunos sectores de la población cubana antes de la década del 20, momento en que el independentismo es más fuerte, gracias, entre otros factores, a la influencia de las guerras liberadoras en Haití y la América Hispana, a veces, incluso, ligado al más fuerte de los problemas de la sociedad cubana de aquel entonces, la esclavitud y por tanto el sentimiento abolicionista.

La llegada a La Habana de las noticias sobre los graves sucesos de España, la vergonzosa comedia de Bayona, la entrada de las tropas francesas en la Península y la insurrección de pueblo español, agudizan las contradicciones colonia-metrópoli, la situación se agrava al dictarse una disposición gubernativa que prohibe la práctica del comercio con los Estados Unidos, ante esta medida, el 20 de octubre de 1809 presentaron los hacendados y comerciantes un memorial de protesta, en el citado documento figuraban: Román de la Luz Silveira, acomodado hacendado habanero, quien disfrutaba de muchas simpatías en La Habana, sobre todo en los barrios pobres que frecuentemente visitaba, Joaquín Infante abogado bayamés y el Capitán de Milicias de caballería Francisco Basabe de Cárdenas, provenientes todos de familias ricas, fueron complicados como dirigentes de un movimiento político subversivo encaminado a lograr la independencia de Cuba.

En los documentos enviados por el Marqués de Someruelos a la Regencia del reino, aparece la causa formulada por intento de sublevación y francmasonería, existían otros implicados como: Manuel García Coronado, Manuel Ramírez celador de la logia, Manuel Aguilar, José Peñaranda y otros, todos pertenecientes a la logia masónica Le Temple des versus Teologales (clandestina) fundada en La Habana en 1804, lo cierto es, que Román de la Luz desde su incorporación a la misma conspiraba para llevar a cabo sus planes insurreccionales el 7 de octubre de 1810.

La tarea realmente revolucionaria la llevó a cabo el Capitán Basabe que gozaba de gran ascendencia en la población y sobre todo en el Batallón de Milicias de Pardos y Morenos al que intentó sublevar junto a ciertos grupos de trabajadores negros y mulatos, descubiertos y apresados, el tribunal dictó sentencia en noviembre de 1810, condenando a los participantes casi todos integrantes del Batallón de Pardos y Mulatos libres a varios años de presidio en África y España, en 1811 se hizo efectiva la condena, Román de la Luz fue condenado a 10 años de prisión y deportado perpetuamente, Joaquín Infante logró escapar y redactó un proyecto de Constitución para la independencia publicada en Venezuela en 1812.

Este proyecto fue la primera constitución cubana, en ella el estado tendría poder ejecutivo colegiado, un poder legislativo unicameral, un poder judicial y un poder militar, mantendría la esclavitud mientras fuera necesaria en la agricultura, establecería un orden social según el orden progresivo del color , toda la oficialidad del ejército provendría de las clases pudientes, aún en los cuerpos de pardos y mulatos, la religión oficial sería la católica, pero con tolerancia al resto, elimina la vieja concepción de la nobleza hereditaria, por supuesto las limitaciones del proyecto son propias de la clase que representaba, elaborada sobre la base de las nuevas concepciones burguesas, tiene un contenido americanista y no oligárquico reflejado en el escudo donde la india representa lo americano y la hoja de tabaco la pequeña propiedad agraria.

Cuando salía publicada Venezuela esta constitución una nueva conspiración separatista se iniciaba en Cuba, la conspiración de Aponte, durante mucho tiempo en nuestros programas de Historia de Cuba de otros niveles de enseñanza se trataba solo como abolicionista, pero a la luz de las nuevas investigaciones y en la revisión de documentos escritos por historiadores que profundizaron en este hecho se ha podido concluir que entre los objetivos de la misma estaba la independencia de España.

José Antonio Aponte Ulabarra, negro libre, cabo del Batallón de Pardos y Morenos, obrero carpintero, sentía afición por la pintura, ejecutó bellas tallas y obras de imaginaría, como la virgen de la Guadalupe que terminó a fines de 1811 para una iglesia de extramuros, casado, con seis hijos, vivía en una casa de madera con techo de guano, construida gracias a la ayuda monetaria de su madre la negra libre: Mariana Poveda en un solar (Calle Jesús Peregrino) cercano a la Calzada San Luis Gonzaga hoy salvador Allende.

En el interior de esta casa junto a las imágenes que sincretizaban el santoral católico y el africano como era costumbre en la época, adornaban la casa otras pinturas y grabados, lo más significativo era la pequeña biblioteca, pues Aponte era un incansable lector, con un extraordinario afán de superación, dentro de ella podíamos encontrar títulos como: Don Quijote de la Mancha, Descripción de Historia Natural, Estado Militar de España, Arquitectura, Maravillas de Roma y otros, lo que prueba que era poseedor de una cultura autodidacta.

Las innegables dotes de Aponte como organizador y líder, unido a la posición privilegiada que ocupa entre los africanos y sus descendientes, negros o esclavos, permitieron dar al cabildo Changó Tedeum del cual era miembro, una singular fisonomía social y política de marcado matiz revolucionario. Seguidor de los acontecimientos de Haití con los cuales simpatizaba, había sido iniciado en el movimiento conspirativo anterior por Bassabe que confió plenamente en él, cooperó en las tareas de este, pero con habilidad logró sustraerse y eludir las investigaciones policiales, pues fracasada la proyectada sublevación solamente Joaquín Infante con otros dos lograron escapar a Estados Unidos.

El primer cubano en rebelarse contra la dominación española y dar lo mejor de su vida para implantar en nuestro país un clima de libertad y elementales derechos humanos, logró por su ascendencia reunir bajo su liderazgo a hombres procedentes de otras culturas africanas existentes en Cuba como mandingas, araras, congos, carabalí, macuá, bibis, etc. Y además incorporar a la bandera liberadora que intentaban enarbolar con el triunfo de sus postulados, a los grupos de negros y mulatos emigrados de Haití, Santo Domingo, Jamaica, Panamá, Cartagena de Indias, Estados Unidos, que permanecían en Cuba.

“Este puede figurar, en la galería de cubanos ilustres, como la del protomártir de la libertad civil y de la reivindicación obrera; noble gesto y conducta viril la suya, puesto que se lanzó a una lucha por los demás, por sus semejantes, ya que él era libre y gozaba de especiales prerrogativas. En Aponte, el conspirador triunfó con plenitud, el insurgente fue el que fracasó desde los primeros instantes”

Prueba de sus valores están en su participación con las tropas de Cagigal contra los ingleses y en apoyo a la lucha de los colonos norteamericanos por lograr la independencia. Aponte gozaba de gran prestigio en los cabildos (Sociedades de africanos y sus descendientes), aunque sobre él a partir del bando del Capitán General Someruelos se tejieron toda una red de injurias calumniosas, empeñados tenazmente en falsear el verdadero mensaje y contenido de los cubanos negros, mulatos y blancos que lideraban el movimiento popular contra el despotismo español y la explotación esclavista en los primeros años del siglo XIX.

La moral imperante en la sociedad de la época era esclavista, por lo que los códigos de esta se oponían a todo lo que se interpusiese a los intereses y valores que la misma propugnaba, todo lo que pretendiera alterar sus fundamentos, era rechazado, para que se tenga un cuadro real de ella en este sentido baste decir, que la rebeldía de los esclavos era considerada injusta, en contraposición, era justa la conservación por los propietarios de las dotaciones de esclavos que habían comprado ilícitamente.

José Antonio Aponte dirigió un vasto movimiento insurreccional desde fines de 1811 y principios de 1812, esta conspiración se extendió desde La Habana a Bayamo, Puerto Príncipe, Remedios y algunos pueblos cercanos a la capital, sus objetivos eran la abolición de la esclavitud y la trata negrera, derrocar al régimen colonial y sustituirlo por otro cubano, sin discriminación.

Las actividades conspirativas de Aponte coincidieron con dos hechos importantes: la presencia en La Habana del agente oficial norteamericano William Shaler, cuya misión consistía en preparar las condiciones para la anexión de Cuba a Estados Unidos, para ello, contaba con el apoyo de un gran número de hacendados y dueños de esclavos, además de la divulgación en amplias capas de la población habanera del proyecto presentado a las Cortes Cádiz por el diputado mexicano Guridi y Alcocer, en él se pedía la supresión de la trata y la esclavitud en las colonias españolas de América. Shaler distribuyó numerosos impresos de factura norteamericana entre los ricos propietarios, hacendados, etc., fue suspendido y expulsado del país por el Capitán General.

Francisco de Arango y Parreño protestó enérgicamente a nombre de los propietarios, latifundistas y comerciantes del país por el mencionado proyecto que ponía en juegos sus intereses, redactó un Acuerdo del Ayuntamiento de La Habana en contra del mismo, que fue comunicado al resto de los ayuntamientos de la isla. Mientras tanto la inquietud entre los esclavos crecía y por tanto los regidores habaneros tomaron precauciones ante la sospecha de que se preparaba una insurrección contra el régimen esclavista.

Una amplia actividad desplegó Aponte en los preparativos de la insurrección, se entrevistó con Gil Narciso y otros oficiales negros de paso por La Habana hacia Santo Domingo a fines de 1811, estos expusieron cual había sido su estrategia para lograr el triunfo en Haití y que colaboraría con el movimiento cubano cuando tuvieran las armas, esto alentó los planes de Aponte quien a través de la sociedad secreta Abakuá, envió aviso a los conspiradores blancos, negros libres, esclavos en la Habana y otros países del continente como: Norteamérica, Santo Domingo, Haití, incluso Brasil, para que apoyaran a los cubanos y siguieran su ejemplo, bajo el pretexto religioso su casa se convirtió en centro para el adiestramiento de los hombres, allí eran adoctrinados a partir del ejemplo de los héroes y esclavos que protagonizaron la Revolución en Haití.

Aponte en sus preparativos viajó en varias oportunidades al interior de la Isla para ganar adeptos en la lucha contra la esclavitud y la tiranía colonial, así logró que hombres como Herrera el inglés se comprometiera a sublevar las dotaciones de esclavos de Bayamo y Puerto Príncipe, apoderándose de ambas poblaciones. En La Habana el plan era más sencillo, consistía en incendiar las fincas azucareras, las instalaciones industriales, los barrios de extramuros, tomar el cuartel de Atarés y Dragones para tomar los fusiles y los cañones y tomar la ciudad, estos planes incluían a la provincia de Matanzas.

En marzo de 1812 la agitación revolucionaria cobró impulsos, Aponte redactó una proclama exhortando a los comerciantes blancos que se unieran a la insurrección, se pegó un pasquín sedioso en el costado del Palacio de Gobierno, copia de la proclama la hizo llegar a Pablo Serra, natural de Cataluña, quien recordando el frustrado plan de 1910, temeroso de las consecuencias la hizo llegar al mismo Marqués de Someruelos, Capitán General de la Isla.

Delatado el movimiento ya en marcha, el 15 de marzo de 1812 un grupo de sublevados asaltó el ingenio de Peñas Altas Guanabo al frente del mismo estaba el pardo libre Esteban Sánchez. Aponte y sus principales colaboradores fueron detenidos por disposición del Capitán General el 9 de abril de 1812 y condenados a morir en la horca, ejecutada la sentencia José Antonio Aponte, Clemente Chacón, Salvador Ternero, Juan Bautista, Etanislao Aguilar, Juan Barsier (negros y pardos libres) Esteban Tomás y Joaquín Santa Cruz (esclavos) fueron ejecutados y sus cabezas fueron exhibidas en lugares públicos a modo de escarmiento.

Concluyó así un movimiento insurreccional que en opinión de algunos investigadores trascendió durante mucho tiempo, incluso internacionalmente, dejando profundas huellas en las masas populares afrocubanas, estas con la unidad de los negros, mulatos, libres o esclavos y los blancos explotados podrían lograr destruir el régimen colonial esclavista, no obstante la feroz campaña de los españoles para tratar de tergiversar, ocultar y hasta difamar de la figura de Aponte, sus valores, en una época diferente, con códigos morales donde la explotación y la opresión son símbolos de poder.

Los hechos aquí tratados tienen gran importancia para la Historia de Cuba como ciencia y asignatura pues constituyen ejemplo de la influencia de las guerras por la independencia en América en la primera mitad del siglo XIX, son los antecedentes del independentismo como opción política más fuerte en la década del 1820 a 1830, además de revelar valores de gran relevancia para las tradiciones patrióticas y combativas de nuestro pueblo, con el quehacer de personalidades históricas ausentes o poco tratadas en nuestros programas.

Conclusiones
Al incluir estos hechos en el sistema de conocimientos de la asignatura Historia de Cuba, junto al diseño de actividades que provoquen un acercamiento afectivo emocional a la realidad histórica en la complejidad de sus relaciones temporo-espaciales, realzando lo axiológico valorativo en tanto se identifique y se sienta comprometido con esa Historia, que descubre hechos, procesos, personalidades históricas, ejemplos de la lucha de nuestro pueblo por la justicia, la igualdad social, la unidad, la independencia, la solidaridad, así como otros valores de la identidad, hacer que este conocimiento sea significativo para él, es una premisa importante para contribuir a la formación de valores de la identidad en nuestros estudiantes.

Bibliografía
* Castro Ruz, Carta Mensaje a los delegados al Congreso de Educación Comparada. Periódico Granma. 30 de Octubre del 2004.
* Colectivo de autores. Artículo. Contribución de la Historia de Cuba a la formación cultural y de valores de la identidad en los profesionales de la educación. Introducción. Libro proyecto de Investigación.
* Colectivo de autores. Historia de Cuba. La Colonia. Instituto de Historia. La Habana. 2001.
* Franco, José Luciano. Ensayos Históricos. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1974.
* ------------------------------. Armonías y contradicciones cubano-mexicano. (1554-1830) Editorial casa de las Américas. 1975
* ------------------------------ . La batalla por el dominio del Caribe y el Golfo de México. Instituto de Historia. La Habana, 1974.
* Guerra, Ramiro. Estudio Históricos. 2 tomos. Editorial Pueblo y Educación. 1985.
* Guerra Vilaboi, Sergio. El dilema de la independencia. Editorial Félix Varela. La Habana, 2006.
* Martí Pérez, José. Cartas de Martí, La Opinión Pública, Montevideo, 1889. Obras Completas Tomo 12, Editorial Ciencias Sociales, 1975, Pág. 301.
* Mendoza Portales, Lissette. Relación Humanidades-Cultura-Identidad-Valores: un enfoque necesario. ISPEJV.2005. Pág. 5
* Portuondo Fernando Historia de Cuba. Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 1986.

Valora este artículo 5   4   3   2   1

Comparte  Enviar a facebook Facebook   Enviar a menéame Menéame   Digg   Añadir a del.icio.us Delicious   Enviar a Technorati Technorati   Enviar a Twitter Twitter
Artículos Destacados