| Endocarditis Infecciosa: El desafio se mantiene |
Resumen: Se realizo un estudio descriptivo y retrospectivo para la caracterizacion clinica, epidemiologica y anatomica de 44 fallecidos por endocarditis infecciosa, partiendo del diagnostico necropsico. Dicho estudio se realizo en el Hospital Provincial Clinico Quirurgico Universitario “Celia Sanchez Manduley”, de la Ciudad de Manzanillo, Provincia Granma, Cuba, del periodo comprendido de los anos 2001 al 2006.
Publicación enviada por Dr. Miguel. A. Serra Valdés
Se realizó un estudio descriptivo y retrospectivo para la caracterización
clínica, epidemiológica y anatómica de 44 fallecidos por endocarditis
infecciosa, partiendo del diagnóstico necrópsico. Dicho estudio se realizó en el
Hospital Provincial Clínico Quirúrgico Universitario “Celia Sánchez Manduley”,
de la Ciudad de Manzanillo, Provincia Granma, Cuba, del período comprendido de
los años 2001 al 2006. El propósito fue investigar las causas que influyen en
dificultades con el diagnóstico clínico de la enfermedad partiendo de una baja
correlación anatomoclínica ya observada. La frecuencia de la EI en las
necropsias osciló entre 0,5 y 1,4 %. El grupo de edades más afectados fue el de
15 a 29 años (36,3 %) donde predominaron las mujeres. Es de señalar el número de
casos mayores de 50 años, que representan algo más de la tercera parte, donde
predominaron los hombres. El corazón izquierdo fue el más afectado (73 %). La
forma clínica predominante fue la endocarditis aguda, embolizante, con muy
diversas manifestaciones clínicas y que en su curso se destacó la sepsis
generalizada no controlada con afectación multiorgánica y la Insuficiencia
cardiaca de difícil manejo como determinantes de muerte en el 77,3 %. El germen
más frecuente fue el estafilococo áureo (37%). La endocarditis nosocomial estuvo
presente entre los casos siendo derecha. Hubo insuficiencias en el diagnóstico
clínico, determinado por el bajo grado de correlación anatomoclínica en el
dictamen necrópsico, por diversas causas que se analizan.
Palabras claves: endocarditis, mortalidad, diagnóstico.
Introducción
La problemática de la salud en el marco de la investigación científica está en
función de los intereses de dar solución acertada a los problemas, que en la
medicina como ciencia inciden en el hombre, en la sociedad. Para ello, entonces
hay que enriquecer el conocimiento de lo que existe ya hasta nuestros días, aún
más, buscando solución a aquello, que a pesar del desarrollo moderno, sigue
afectando la salud del hombre y el impacto social que genera. (1-3)
El tema que nos ocupa en este trabajo, dentro de las enfermedades infecciosas,
no escapa a la preocupación actual, que a pesar del desarrollo científico y
tecnológico, sigue constituyendo un problema para la medicina moderna. Se
enmarca en dos grandes problemáticas actuales de salud: las enfermedades
infecciosas y las enfermedades cardiovasculares. Ambas constituyen y contribuyen
a indicadores en morbilidad y en mortalidad en muchos países del mundo, tanto
desarrollados, como aún más en países de escaso desarrollo (4-8). La entidad en
cuestión, en la actualidad, requiere de cuantiosos recursos para su
enfrentamiento diagnóstico y tratamiento. Sabemos que en la práctica, reportan
mejores resultados la prevención y el diagnóstico precoz de cualquier entidad
médica.
La Endocarditis Infecciosa (EI) a pesar del desarrollo en conocimientos y de la
tecnología en el campo de las Ciencias Médicas, así como del arsenal terapéutico
actual y las novedosas técnicas de la Cirugía Cardiovascular de sustitución e
implante valvular, sigue siendo de difícil diagnóstico por la diversidad de las
manifestaciones y formas clínicas, el cambio de su espectro anatómico y
epidemiológico en comparación con la EI que se veía hace 40 años atrás. (4-6)
Su mortalidad es elevada, entre un 15 y 38 % de los casos tratados, llegando
hasta un 50 % en algunos países de menos desarrollo y recursos; y por supuesto
del 100 % en los no tratados. (4-8). No se cuenta con estadísticas nacionales.
En la actualidad se presenta como endocarditis infecciosa aguda con mayor
frecuencia sobre válvulas naturales. Aparece la endocarditis protésica en la
clasificación actual por su frecuencia y severidad y se incluye también como
variedad nueva la endocarditis de los drogadictos y relacionada con el VIH. Por
último, una nueva variedad etiopatogénica aparece en los tiempos contemporáneos
de los avances de la ciencia y la tecnología, y es la endocarditis nosocomial
entre la gama de infecciones intrahospitalarias. Todas con una mortalidad
elevada según los reportes de la literatura universal y variable según el centro
hospitalario sean de 2do. o 3er. nivel. (4-8). Por tanto, la EI sigue siendo en
la actualidad un desafío por cobrar un número considerable de muertes y además
por importantes secuelas que deja en algunos casos.
En una serie estudiada previamente de fallecidos con diagnóstico de EI, la
correlación anatomoclínica fue muy baja, lo que deduce dificultades con el
diagnóstico (9). En la observación subsiguiente hemos podido constatar que
existe aún una correlación anatomoclínica baja en el Hospital Universitario
Clínico Quirúrgico “Celia Sánchez Manduley”. Estas dificultades de acuerdo con
la preparación, conocimientos sobre la entidad y experiencia de los autores,
pudieran estar a la hora de realizar el diagnóstico clínico por la posible
diversidad de formas clínicas y el uso e interpretación de medios diagnósticos.
Esta es la razón que motivó la presente investigación. Dicho de otra forma, el
problema científico de la presente investigación es la insuficiencia o
dificultades en el diagnóstico clínico de la Endocarditis Infecciosa en el
adulto, en los fallecidos en el Hospital Universitario Provincial
Clínico-quirúrgico “Celia Sánchez Manduley”, de la ciudad de Manzanillo, en la
Provincia Granma. El Objeto de la Investigación la Endocarditis infecciosa como
entidad en el adulto y el campo, el diagnóstico. Como objetivo del estudio se
trazó la “Caracterización clínica, epidemiológica y anatómica de los fallecidos
de 15 años y más con diagnóstico necrópsico de Endocarditis Infecciosa”.
Diseño metodológico.
No incluyó aspectos éticos ni consentimiento informado pues se trata de un
estudio en fallecidos. Se utilizaron los siguientes métodos teóricos:
Analítico-sintético en la búsqueda documental y bibliográfica relacionada con el
objeto de la investigación para conformar el marco teórico contextual, así como
en la formulación de conclusiones y generalizaciones.
Histórico-lógico para valorar el objeto en su desarrollo desde su esencia. Para
encontrar en los documentos estadísticos y de archivos las tendencias en el
comportamiento del objetos de la investigación.
Hipotético-deductivo en el proceso de formulación de preguntas científicas para
arribar a conclusiones partiendo de los resultados obtenidos.
Inductivo-deductivo para arribar a conclusiones a partir de la interpretación de
los hallazgos en los expedientes clínicos y en los protocolos de necropsia.
Investigación y tipo de estudio.Se trata de una investigación básica, de
creación científica, cuya intención es cognoscitiva orientada a producir nuevos
conocimientos y el estudio del comportamiento del problema en este medio,
partiendo del objeto y el objetivo general de la investigación. Es un estudio
descriptivo de acuerdo con el análisis y alcance de los resultados, ya que
profundiza en el conocimiento del problema y en la caracterización del hecho que
tipifican la población estudiada. Retrospectivo al indagar hechos ya ocurridos,
y con secuencia de estudio transversal, pues se estudian todas las variables en
ese período de tiempo, no siendo éste el importante, sino las mismas.
Universo-Población.Fueron estudiados todos los fallecidos con diagnóstico
necrópsico de endocarditis infecciosa, adultos (15 años y más), por ser este
centro un hospital que atiende dicha población y no la infantil, en el período
de tiempo comprendido entre el 2001 - 2006.Por tanto al ser estudiada toda esta
población no se realizó muestreo.
Criterios diagnósticos histopatológicos. El diagnóstico se basó en la
demostración de las vegetaciones endocárdicas y/o ulceraciones o abscesos
valvulares con infiltrado de células inflamatorias y las colonias bacterianas,
en la naturaleza igualmente séptica de los fenómenos embólicos hallados y los
infartos y abscesos orgánicos. En aquellos casos que por recibir tratamiento
antibiótico prolongado no se halló colonias bacterianas en el endocardio, se
consideró el diagnóstico por las características del infiltrado inflamatorio y
de los infartos por émbolos sépticos, teniendo en cuenta un cuadro clínico
compatible con la enfermedad, aunque los hemocultivos registrados en el
expediente clínico fueran negativos o no realizados.
Recolección de la información; Fuente Indirecta: los protocolos de necropsia y
las historias clínicas de los fallecidos con el diagnóstico de endocarditis
infecciosa.El formulario es un instrumento diseñado partiendo de las variables a
registrar y dividido en varias secciones o bloques: datos de identidad y
procedencia, diagnósticos clínicos y necrópsicos, alteraciones anatómicas,
síntomas clínicos, alteraciones de laboratorio y otros exámenes paraclínicos,
complicaciones, causas directa de muerte.(ver anexo)
Variables: Se utilizaron variables en escala cualitativa y nominal como el sexo,
hallazgos anatómicos, manifestaciones clínicas, resultados de estudios
paraclínicos, gérmenes hallados, foco infectante, servicios de procedencia,
complicaciones, causas directas de muerte, grado de correlación anatomoclínica y
frecuencia de presentación de la endocarditis por años en el período de tiempo
del estudio. Variable en escala cuantitativa como la edad.
El sexo: masculino y femenino. Cuantificados en números absolutos y frecuencia
porcentual.
Hallazgos anatómicos: según el reporte del dictamen necrópsico y cuantificados
en números absolutos y frecuencia porcentual.
Manifestaciones clínicas: determinadas por el registro del expediente clínico,
estén o no relacionadas como clásicas en los textos, por frecuencia porcentual
de aparición en el total de los pacientes.
Resultados de exámenes paraclínicos: determinados en los expedientes
clínicos, valorados sus resultados no a escala de valores, sino si son
patológicos o no acorde con la enfermedad y expresados en frecuencia porcentual
en base a su presentación en la totalidad de los pacientes.
Gérmenes hallados: determinados en los resultados de los hemocultivos de acuerdo
con los criterios diagnósticos y expresados en frecuencia porcentual de los
casos con hemocultivos realizados positivos.
Foco infectante probable: de acuerdo con el registro en expedientes clínicos,
analizando y deduciéndolos en relación con la enfermedad. Expresados en
frecuencia porcentual con respecto a su probabilidad en los pacientes.
Servicios de procedencia: de acuerdo al departamento de registros médicos donde
estuvieron ingresados los pacientes expresado en números absolutos y frecuencia
porcentual.
Complicaciones: determinadas por el reporte del expediente clínico en cuanto
a la evolución de los casos y corroboradas en el dictamen necrópsico. Expresadas
en frecuencia de números absolutos y porcentual con respecto al total de los
pacientes.
Causas de muerte: determinadas en el dictamen necrópsico en frecuencia absoluta
y porcentual con respecto al total de los pacientes ya que un mismo paciente
puede tener más de una complicación.
Grado de correlación anatomoclínica: determinado en el resumen-conclusión de los
dictámenes necrópsicos de cada caso y llevados a frecuencia absoluta y
porcentual en base al total de los casos del estudio.
Frecuencias: Se utilizaron como frecuencias para los elementos identificados y
agrupados en las diferentes variables, la absoluta y relativa en algunos para el
análisis ulterior de los resultados y porcentual.
En los resultados continuos como la edad se determinaron intervalos.
Método. Procedimiento:
Para la frecuencia de la Endocarditis Infecciosa (EI) en las necroscopia se
procedió a la distribución en números absolutos por años y totales del período
de estudio y relacionando la frecuencia porcentual con respecto a la cantidad de
fallecidos con necropsia, datos suministrados de las fuentes estadísticas del
Departamento de Registros Médicos. La distribución de las edades se efectuó por
los intervalos de 15 años: 15 a 29 años, 30 a 44 años, 45 a 59 años y 60 y más.
El último intervalo se hizo de 60 y más para representar la edad geriátrica,
además la expectativa de vida en el país es de 75 años. Incluiría desde luego
más longevos si lo aportó el estudio con los comentarios respectivos en la
discusión.
La identificación de las restantes variables se realizó por frecuencia de
aparición en números absolutos y frecuencia porcentual.
No fue necesario debido a los resultados y su expresión realizar ninguna prueba
de significación estadística.
Discusión y análisis de los resultados.
1. Frecuencia de la EI. en las necropsias.
La frecuencia de la EI en las necropsias realizadas en el período del estudio
fue de 0.9 %. Si observamos por años separados del total del período del
estudio, osciló entre un 0,5 y 1,4 % (Tabla 1.), donde es necesario señalar que
en los dos últimos años hay un incremento en el número de casos. La frecuencia
de la EI en las necropsias de fallecidos se comporta dentro del rango encontrado
en los reportes internacionales para un hospital del nivel del nuestro que
oscila entre 0,4 y 1,9 % (4-7, 9-13, 19,20). No pudimos encontrar estadísticas
nacionales al respecto. Al analizar el incremento en los casos en los dos
últimos años, coinciden con mayor número de pacientes que entraron al servicio
de diálisis del renovado y ampliado servicio de Nefrología, además de la
elevación detonante de pacientes con afecciones en estado grave que fueron
ingresados en las Unidades de Terapia, muchos con patologías múltiples debido a
la asociación de enfermedades crónicas, enfermedades debilitantes y estado
nutricional precario. Fueron los servicios que aportaron más fallecidos. Esta
observación también es señalada en otros estudios, en los cuales están bien
establecidos estos pacientes como grupo de riesgo (4-7,9-13).
2. Afectación por sexo y grupos de edades.
El grupo de edades más afectado fue el de 15 a 29 años, predominando el sexo
femenino (Tabla 2.). Al realizar el análisis de los casos comprendidos en este
grupo, resaltan complicaciones sépticas importantes que contribuyeron al foco
infeccioso primario, más la manipulación agresiva de instrumentaciones en el
servicio UCI. Estos elementos están bien determinados en la literatura, además
de encontrarse entre los grupos de riesgo. Estuvieron representados por
pacientes operados de urgencia e internados en la UCI por complicaciones
sépticas a punto de partida de cuadros abdominales diversos con peritonitis,
entre ellos de tipo ginecobstétricos, lo cual puede ser el elemento determinante
en el predominio del sexo femenino. Nuestro hospital no cuenta con servicio de
ginecología; pero son enviados al servicio UCI por el Ginecobstétrico “Fe del
Valle”, aparte que se operan casos de urgencia que llegan al cuerpo de guardia
de Cirugía General. También en este grupo estuvieron pacientes con quemaduras
que eran mujeres jóvenes por intento suicida. Las referencias bibliográficas en
general señalan aumento observado en la población mayor de 60 años, en nuestra
casuística se comporta también de forma llamativa, casi la tercera parte de los
casos, aunque sí se aprecia mayor número de hombres que mujeres como se reporta.
Las patologías fundamentales fueron Bronconeumonías bacterianas, accidentes
cerebrovasculares internados en la UCIN, y ancianos con fractura de cadera
operados, donde fueron manipulados con abordajes venosos, venipunturas,
intubación traqueal para soporte ventilatorio, aparte de constituir en el caso
de las Bronconeumonías, tanto como patología primaria, como complicación, una de
las entidades responsables de foco primario que puede dar lugar a EI del corazón
izquierdo. La cardiopatía predisponente la degenerativa. En estudio anterior
realizado (9), se encontró al revisar una investigación realizada en el
Cardiocentro de Santiago de Cuba una mayor frecuencia de EI también en el grupo
de 15 a 29 años; claro que en ese caso influyó la endocarditis protésica, que en
el nuestro no. En nuestro centro por no contar con cirugía Cardiovascular,
cuando se sospecha este tipo de endocarditis, se remite al Cardiocentro Santiago
de Cuba. Los dos casos que reporta nuestro estudio (Tabla 3) la evolución rápida
y estado sumamente grave no garantizaba el realizar el traslado según se comentó
en el expediente clínico. Se trataban de prótesis aórtica. . Sin embargo el
estudio revisado del Hospital Hnos. Ameijeiras, la edad promedio fue de 51 años
y predominó el grupo de 61 a 75 años.
3. Lesiones anatómicas previas.
Entre las lesiones anatómicas previas que predisponen a la EI encontradas en la
necropsia, la más frecuente fue la fibroesclerosis valvular o cardiopatía
degenerativa a partir de los 50 años (Tabla 3.)(27,3 %). Esto se corresponde con
los reportes actuales de la literatura. En estudio de 5 años realizado en el
Hospital Hnos. Ameijeiras de Ciudad Habana, la Cardiopatía degenerativa resultó
ser la más frecuente con el 24 % de sus casos (18). De igual forma la lesión
valvular reumática va siendo desplazada de los primeros lugares.. Sin embargo
otros países reportan elevados casos entre las primeras cardiopatías con EI
(5,6). Llama la atención el mayor número de casos con ninguna lesión valvular
previa. Como veremos más adelante está relacionado con EI sobre válvulas
naturales no dañadas que cursan de forma aguda y más grave. Muchas se
corresponden con EI nosocomial.
4. Localización de las lesiones endocardíticas.
La Tabla 4 ilustra las localizaciones de las lesiones endocardíticas. Se destaca
la endocarditis sobre válvulas del corazón izquierdo. En los casos del corazón
derecho, resalta la localización tricúspide relacionada con endocarditis derecha
de tipo nosocomial y por focos sépticos provenientes de abdomen. Ambas provocan
una endocarditis aguda con embolizaciones hacia el pulmón (Tabla 5). Al observar
las localizaciones en el endocardio no valvular, estuvieron en el corazón
derecho también por implante de marcapaso. Estos casos se consideran
endocarditis nosocomial y están descrito en la literatura como cambio en los
elementos etiopatogénicos y epidemiológicos actuales. La predominancia de casos
de endocarditis izquierda se acompaña muy bien de los hallazgos necrópsicos,
dados por los émbolos encontrados y abscesos a partir de los mismos y de origen
séptico. Se localizaron en el bazo, cerebro, riñón, el propio corazón a través
de la circulación coronaria y a las arterias periféricas de los miembros
inferiores..
5. De las manifestaciones clínicas y exámenes complementarios.
La Tabla 6 muestra la diversidad de manifestaciones clínicas recogidas. Son las
más frecuentes la presencia de fiebre, soplos, taquicardia, palidez, ésta última
relacionada con la anemia que acompaña a estos casos como puede verse al
relacionar las manifestaciones clínicas con los hallazgos de laboratorio de la
Tabla 7. El dolor abdominal, esplenomegalia, polipnea, hemoptisis, dolor
torácico, artritis y hematuria se explican por los émbolos sistémicos que expele
la endocarditis izquierda que fue la más frecuente, dando lugar a infartos
viscerales. La toma neurológica motora, el coma y convulsiones su origen es el
mismo por embolismos con diseminación séptica. El 20 % de los enfermos de EI
tienen manifestaciones neurológicas, que según los dedicados a la materia, si se
buscan bien con sumo cuidado, puede ser mayor (19,33). Inclusive pueden ser las
manifestaciones iniciales y crear confusión diagnóstica con los ACV u otros
trastornos neurológicos de características infecciosas como meningoencefalitis y
absceso cerebral. En una serie de 165 casos, la insuficiencia cardiaca fue la
primera causa de muerte, sin embargo en segundo lugar fueron los trastornos
neurológicos (19). Lupi (33) señala que los cuadros hemorrágicos son más
frecuentes que los infartos. En nuestro estudio tuvimos 7 casos con
manifestaciones neurológicas, de los cuales 3 permanecieron en coma y dos
tuvieron convulsiones. En los mismos, el dictamen necrópsico arrojó como causa
directa de muerte el daño neurológico en 4 de ellos. Ravinovich (34), Profesor
de Medicina de la Universidad de Iowa, USA., en revisión del tema a propósito de
varios estudios de su equipo, concluye que en la actualidad el paciente típico
de endocarditis no lo encontramos pues ya no tiene nada de específico. La propia
fiebre ya no tiene características distintivas y puede ofrecer varias curvas o
tipos. Cada vez se observa menos en pacientes de edad avanzada, pacientes
renales con uremia, pacientes con insuficiencia cardiaca congestiva y en quienes
reciben primeras dosis de algún antibiótico. Los síntomas generales como
lasitud, anorexia, debilidad, pérdida de peso pueden ser el anuncio de la
enfermedad si tenemos en cuenta la población vulnerable y de riesgo. Los
distintivos nódulos de Osler, petequias, hemorragias en astilla, signos
oculares, solo fueron encontrado en el 10 % de una serie de más de 500 casos.
Los elementos clínicos encontrados en el estudio se corresponden con las
principales alteraciones de laboratorio encontradas: anemia, leucocitosis con
desviación izquierda, VSG acelerada, alteraciones en la orina y azoados elevados
como deterioro de la función renal. Otras manifestaciones muy diversas pero con
frecuencia muy baja no se relacionan por lo disímiles y extensa que sería la
tabla. Reforzaremos nuestro planteamiento al analizar el germen causal que
ilustramos en la Tabla 8. El estafilococo áureos fue el más frecuente, descrito
también así por la literatura. El estafilococo coagulasa negativa el más
frecuente en la endocarditis nosocomial por implantes de catéteres, venipunturas
y marcapasos. Los gérmenes Gram negativos y dentro de los hongos la Candida como
lo plantea también la literatura (17). Esta última en las endocarditis
nosocomiales del corazón derecho. La frecuencia elevada de positividad de la
Proteína C Reactiva guarda relación con la etiología infecciosa de esta
enfermedad.. La elevación de los azoados está en relación con los casos con
afectación renal. Merece un comentario necesario en esta parte clínica, que la
diversidad de manifestaciones y alteraciones de laboratorio se relacionen con
pacientes que tenían enfermedades crónicas subyacentes como neoplasias,
insuficiencia renal crónica, cirrosis hepática, diabetes mellitas y
arteriosclerosis generalizada, las cuales pueden facilitar el desarrollo de
endocarditis infecciosa.
La Tabla 7 refleja que solo se realizó hemocultivos a 30 de 44 casos. La
positividad fue del 90 %. La literatura señala (10-18) que se considera bueno
hasta un 95 % en la actualidad, siempre existiendo una pequeña parte de
endocarditis con cultivos negativos. No estamos tan mal al respecto. El no
haberse realizado a todos los casos lo discutiremos más adelante al analizar las
dificultades diagnósticas. Solo se realizó ecocardiograma a 36 de los 44 casos.
De ellos solo en 30 casos fue positivo detectándose las vegetaciones para un 83
%. Esta positividad está baja para los requisitos actuales. El argumento a
nuestro juicio es que el equipo que tenemos en el hospital no es específicamente
para ello y además no tiene transductor transesofágico como se exige
internacionalmente de acuerdo con los adelantos tecnológicos actuales. (Tabla
9). La realización de estudios radiológicos del Tórax y de electrocardiogramas
reflejan las alteraciones descritas posibles para esta afección pero no son
exclusivas de ella.
6. Posibles puertas de entrada de la infección y/o foco primario.
Al analizar la Tabla 10 que representa los resultados de las posibles puertas de
entrada de la infección y los focos infectantes primarios, vemos que el factor
agresor para el paciente con procedimientos terapéuticos, constituyen los
elementos etiopatogénicos más frecuentes que guardan relación con los resultados
observados en los casos de endocarditis derecha y los gérmenes más frecuentes
responsables de la misma. Le siguen la implantación de marcapasos. Los focos
sépticos responsables de endocarditis derecha aguda fueron los procesos sépticos
ginecológicos, peritonitis de otras causas y pielonefritis abscedadas. A juicio
nuestro los focos infectantes para los casos de endocarditis izquierda fueron
procesos bacterianos broncopulmonares.
7. Complicaciones en el curso evolutivo y causas directas de muerte.
La tabla 11 ilustra las complicaciones que sin dudas llevaron a la muerte a
estos pacientes. Todas expresan la naturaleza predominante aguda y grave de los
casos acordes también con los gérmenes aislados; y con la naturaleza embolígena
de la entidad clínica, responsable de la sepsis generalizada con afectación
multisistémica que lleva a la muerte. Dentro de las mismas, los cuadros
embólicos, la sepsis no controlada, la insuficiencia cardiaca, el daño
neurológico y el fallo agudo de la función renal, entre otras. En otro estudio
nacional (18) ocupó el primer lugar entre las complicaciones la toma
neurológica, el fallo agudo de la función renal, los fenómenos embólicos y la
insuficiencia cardiaca, en ese orden.Entre las causas directas de muerte,
ocuparon los dos primeros lugares la sepsis generalizada no controlada y la
insuficiencia cardiaca de difícil manejo. No hay discordancia en las mismas con
los reportes de la literatura (10-13,18-20).
8. De los servicios que aportaron los fallecidos.
La tabla 13 recoge los servicios de procedencia de los fallecidos ya analizado
en párrafos anteriores donde los relacionamos con las patologías de riesgo y
elementos etiopatogénicos involucrados en los mismos de acuerdo con las
patologías de base que motivaron el ingreso. Obsérvese los servicios que más
fallecidos aportaron fueron donde se manejan casos graves (las unidades de
terapias intensiva e intermedia) y el de Nefrología que cuenta con el servicio
de diálisis.
9. Correlación anatomoclínica de los fallecidos.
En la Tabla 14 encontramos el elemento más discordante de la investigación y que
se corresponde con el problema planteado ya detectado con anterioridad (9). Y es
que en solo el 59,1 % (26 de los 44 casos) hubo correlación anatomoclínica, o
sea, que se hizo el diagnóstico clínico en vida. Esto es muy bajo en Medicina
para un hospital del nivel del nuestro, con personal especializado, docente y
con recursos, donde lo establecido es un grado de correlación anatomoclínica
superior al 85 %. Merece un análisis en el cual se interrelacionen los
resultados anteriores con miras a dar solución al problema fundamental de la
investigación.
¿Qué elementos determinaron el problema que dio origen al estudio?
Análisis resumen de los resultados.
La EI, hoy por hoy, se ha convertido en una entidad de difícil diagnóstico si
no se sospecha por la diversidad clínica, no especificidad de algunos exámenes,
gran cantidad de diagnósticos diferenciales y el no tener en cuenta la población
vulnerable y de riesgo.
Teniendo en cuenta el cuadro cambiante de la EI desde el punto de vista clínico,
donde se destaca la forma aguda y grave que carece, en un grupo amplio de sus
manifestaciones clínicas, de los signos tradicionales que acostumbramos a
aprender de los textos; y teniendo en cuenta los grupos y factores de riesgo
bien establecidos, así como los predictores de mortalidad, es necesario el
cumplimentar la sospecha clínica y el tener en cuenta LOS CRITERIOS DIAGNÓSTICOS
ESTABLECIDOS por el personal profesional encargado de la atención y manejo de
pacientes graves cuyas patologías de base pueden llevarlos a endocarditis
infecciosa. Gonzáles de Molina (26) demuestra el fracaso diagnóstico cuando no
se siguen las recomendaciones de los criterios de diagnóstico (Dukes) y de las
guías clínicas.
La comunidad médica debe tomar conciencia pues, de los cambios en el perfil
epidemiológico y clínico de la enfermedad, para poder identificar a las
poblaciones vulnerables. El envejecimiento, los cambios en los factores de
riesgo cardiaco, las poblaciones emergentes de inmunodeprimidos y el riesgo de
la droga ev., el número creciente de pacientes sometidos a procedimientos
invasivos y dispositivos endovasculares, determinan una población susceptible.
Del análisis anterior pudiera proponerse la creación de Guías clínicas de la
endocarditis infecciosa en nuestro centro, que quizás con nuestro estudio y
aportes de revisión del tema pudieran generalizarse, como las que fueron creadas
en otros países(14, 28, 29, 30). Insisten por su experiencia en la última
jornada internacional sobre esta entidad celebrada en el 2006.
Los predictores del final de estos pacientes creo que están bien definidos y
pudiéramos considerarlos en el diagnóstico tardío o en el no diagnóstico de la
enfermedad por la baja correlación anatomoclínica en el estudio posmortem.
Por último queremos señalar que en el análisis clínico de la EI. es difícil
extraer conclusiones universales debido a:
1. Baja incidencia de la enfermedad comparada con otras infecciosas.
2. Imposibilidad de realizar estudios con casos control.
3. La mayor parte de los estudios existentes publicados corresponden con
investigaciones observacionales restringidos a pocos centros, cuyos resultados
están influidos por características regionales, socioeconómicas y poblacionales.
Aún en países con inversión percápita semejantes se observan claras diferencias
regionales, como por ejemplo en los europeos.
4. La incidencia de EI es mayor en poblaciones urbanas que en rurales donde los
factores socioeconómicos, densidad demográfica y hasta el uso de drogas es
diferente.
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Autor:
Dr. Miguel. A. Serra Valdés.
Esp. de 2do. Grado en Medicina Interna.
MSc. y Profesor Auxiliar.
HOSPITAL PROVINCIAL CLINICOQUIRÚRGICO UNIVERSITARIO
“CELIA SANCHES MANDULEY”. MANZANILLO. UNIVERSIDAD MÉDICA DE GRANMA. CUBA.
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