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El Diseño por competencia Profesionales

Resumen: Teniendo en cuenta las dificultades que ha venido confrontando el desarrollo de las prácticas laborales en la carrera de Licenciatura en Derecho Universalizada en el municipio Mella, provincia Santiago de Cuba y la consecuentes insuficiencias de los estudiantes para enfrentar los problemas en el ejercicio de la profesión y tomando como base las ventajas que ofrece la universalización, que el estudiante se forma interactuando con los problemas de su comunidad, los que tiene como reto resolver una vez egresado; así como las exigencias por momentos crecientes de la ciencia y la técnica de formar profesionales capaces de resolver competentemente los problemas de su profesión...

Publicación enviada por Lic. Oscar Hechavarria Prade




 


Resumen
Teniendo en cuenta las dificultades que ha venido confrontando el desarrollo de las prácticas laborales en la carrera de Licenciatura en Derecho Universalizada en el municipio Mella, provincia Santiago de Cuba y la consecuentes insuficiencias de los estudiantes para enfrentar los problemas en el ejercicio de la profesión y tomando como base las ventajas que ofrece la universalización, que el estudiante se forma interactuando con los problemas de su comunidad, los que tiene como reto resolver una vez egresado; así como las exigencias por momentos crecientes de la ciencia y la técnica de formar profesionales capaces de resolver competentemente los problemas de su profesión, se hace una valoración de las ventajas que ofrece diseñar las practicas laborales de esta carrera sustentado en un Modelo de Diseño Curricular por Competencias Profesionales, que fue elaborado por prestigiosos doctores del Centro de Enseñanza de la Educación Superior de la Universidad de Oriente

Introducción
La formación de profesionales es un proceso complejo donde inciden diversos factores, los que obligatoriamente se deben tener en cuenta si se aspira a una formación general integral al nivel que exige nuestra sociedad y el engorroso mundo actual, para que pueda aplicar sus conocimientos al contexto en el cual se desarrollan.

La universalización es un nuevo reto de la educación superior cubana, como garantía de un derecho constitucionalmente reconocido: el derecho a la educación gratuita y como respuesta a la necesidad de la continuidad de estudio de los egresados de los diferentes cursos de los programas de la revolución (Curso de Superación Integral para Jóvenes, Formación de Trabajadores Sociales), a los cuales se han incorporado otro grupo de estudiantes: Cuadros del Partido, UJC y el Gobierno, Trabajadores Azucareros etc. En tal sentido el Dr. Gilberto Ayes Ametller en su monografía “La Universalización, una Perspectiva del desarrollo de la Educación Superior cubana” expresó “Esta política implica una democratización mayor de los sistemas educativos de la nación al acercar las universidades a los territorios, al permitir un mayor acceso de los jóvenes y menos jóvenes a las aulas universitarias, al propiciar una mayor participación de los profesionales de la producción y los servicios en la toma de decisiones y la impartición de clases, al introducir y perfeccionar actividades escolares semipresenciales con el uso generalizados de nuevas tecnologías como las tele clases, los vídeos y la computación, aspectos que permiten un mayor y mejor acceso al conocimiento más actualizado y con mayor rapidez”.

El concepto de universalización en Cuba desde hace unos años (2002), ha entrado en una etapa cualitativamente superior; en la cual se modifica sustancialmente el escenario, y se concibe un Modelo Pedagógico, desconcentrado municipalmente; para acercar este tipo de educación a las áreas de residencia de los estudiantes y a sus respectivos centros laborales para aquellos incorporados a importantes tareas de carácter social, que permita además el aprovechamiento del potencial profesional que existe en este nuevo escenario, adoctrinado del conocimiento y experiencia extraída del ejercicio de la profesión.

A decir de Pedro Horruitiner Silva “La universalización (…) caracteriza el sistemático proceso de transformaciones de la educación superior, dirigido a la ampliación de posibilidades y oportunidades de acceso a la universidad y a la multiplicación de los conocimientos, con lo cual se contribuye a la formación de una cultura general integral de la población y a un incremento paulatino de los niveles de equidad y de justicia social”. (Horruitiner, 2006)

La Universalización de la enseñanza universitaria actualmente involucra a disímiles factores en la perfección de los distintos procesos que se desarrollan en las Sedes Universitarias Municipales (SUM). No se trata entonces del traslado íntegro de los procesos que se desarrollan en el interior de los muros universitarios hacia los municipios, sino que cada municipio o localidad desarrolle cada uno de éstos procesos teniendo en cuenta sus peculiaridades, sus características.

Al hacer uso de la palabra en el Acto Oficial de inauguración del Curso Escolar 2002-2003 Fidel deja claro cuáles son los objetivos a largo plazo de la Universalización de la Educación Superior al plantear “Hoy se trata de perfeccionar la obra realizada y partiendo de ideas y conceptos enteramente nuevos. Hoy buscamos lo que a nuestro juicio debe ser y será un sistema educacional que se corresponda cada vez más con la igualdad, la justicia plena, la autoestima y las necesidades morales y sociales de los ciudadanos en el modelo de sociedad que el pueblo de Cuba se ha propuesto crear.”

En el proceso de formación de profesionales se reconocen tres componentes: El académico, el investigativo y el laboral, definidos estos como subprocesos a través de los cuales se desarrolla su formación, los que permiten diseñarlos mediante las formas organizativas a través de los cuales estos se expresan: en lo académico: las clases prácticas, conferencias y en el contexto de la universalización, los encuentros semipresenciales y presenciales; en lo investigativo: el trabajo extracurricular, el diseño de investigación, el trabajo de curso y diploma y la práctica profesional dentro del componente laboral.

La práctica laboral, como forma organizativa del componente laboral dentro del proceso docente-educativo es, “la forma organizativa específica de la actividad laboral, donde se aplica fundamentalmente el principio marxista y martiano de combinar el estudio con el trabajo, relacionando la teoría con la práctica. El principal objetivo de la práctica laboral es contribuir a la adquisición de conocimientos y al desarrollo de habilidades que caracterizan la habilidad profesional. Contribuyen, además al desarrollo de la conciencia laboral, disciplina y responsabilidad en el trabajo”

La práctica profesional como forma organizativa del componente laboral reviste gran importancia. Un egresado listo para el ejercicio con todos las habilidades, conocimientos y valores necesarios es posible formarlo con una correcta concepción de la práctica profesional, que le permita al estudiantado conjugar la amplia gama de conocimientos teóricos y prácticos adquiridos durante el componente académico e investigativo, partiendo del principio marxista leninista de ésta como criterio de la verdad.

La combinación del estudio con el trabajo es uno de los principios rectores en la determinación del contenido de la formación de los futuros profesionales y parte de uno de los principios básicos de la educación donde se pone de manifiesto el ideario martiano: el vínculo teoría-práctica. Este proceso debe garantizar la formación de competencias en el profesional.

El citado autor Horruitiner Silva al referirse a la importancia de este subproceso lo denomina como “… hilo conductor de todo el sistema educacional, desde los primeros niveles hasta la educación postgraduada”. “La esencia de este principio en las carreras universitarias, consiste en garantizar desde el currículo, el dominio de los modos de actuación profesional, de las competencias para asegurar la formación de un profesional apto para su desempeño en la sociedad”. (Horruitiner, 2006)

Resultará incompleta la formación de un profesional, en cualquiera de nuestras carreras universitarias, si desde los primeros momentos de los estudios no comienza a apropiarse de las habilidades prácticas de su profesión mediante la constante interacción con los campos de actuación al tiempo que se apropia de los conocimientos teóricos.

Zbigniew Messner en “Papel y efectividad de las prácticas de familiarización de los estudiantes durante el proceso docente-educativo en el Centro de Enseñanza Superior (CES)”, alude a los objetivos de las prácticas de producción y enfatiza en la necesaria vinculación de la teoría con la práctica y al respecto plantea: “El objetivo de éstas prácticas (...) de los estudiantes consiste en enseñar a éstos a vincular, cohesionar en un todo único los conocimientos teóricos que asimilan en el proceso del estudio o de la capacitación individual, con las funciones prácticas; así como también en profundizar los conocimientos profesionales y las capacidades”. (Messner, 2006)

En condiciones de universalización los procesos formativos adquieren un matiz diferente, en tanto se realizan en condiciones que distan mucho de las que existen en las sedes centrales y para las cuales habían sido concebidas. La práctica profesional es una de las que necesita ser vista con ojos creadores y renovadores específicamente en la carrera Licenciatura en Derecho donde las principales habilidades y competencias se forman en el ejercicio práctico.

En el territorio existen todas las instituciones donde puede desempeñarse un jurista; Fiscalía, Tribunales, Bufetes Colectivos, Consultoría Jurídica y Notaria, sus profesionales están vinculados al proceso docente de la universalización y estos tienen basta experiencia en el ejercicio de la profesión, circunstancias estas que deben ser puestas en función de la formación de habilidades prácticas, de manera que las aulas se conviertan en laboratorios donde el estudiante tenga acceso a las herramientas necesarias para la formación de estas habilidades. En condiciones de universalización existen todas las condiciones para que los estudiantes no tengan que acudir a las entidades, sino que las vivencias, experiencias prácticas e instrumentos necesarios, sean traídas a las aulas en función del proceso a través de los profesionales vinculados a éste.

La carrera de Licenciatura en Derecho en el Municipio Mella, cuenta con una matrícula de 109 estudiantes que se caracteriza por:
• Heterogeneidad de las fuentes de Ingreso: Curso de Superación Integral para Jóvenes, Trabajadores Sociales, Ministerio de Justicia, Ministerio del Interior, Ministerio de la Fuerzas Armadas, Tarea Álvaro Reinoso, Organizaciones Políticas y de Masa, Cuadros del Estado y el Gobierno
• El 90% de los estudiantes son trabajadores
• El 63% de los estudiantes residen en localidades distantes de las instituciones donde ejercen su actuación los juristas (Fiscalía, consultoría, Bufete, Notaría, Tribunales).
• Heterogeneidad en cuanto a característica personales e intereses sociales.
• El 80 % de los estudiantes han estado desvinculado del estudio por periodos largos.

Entre las principales habilidades prácticas a formar en los estudiantes de la carrera Licenciatura en Derecho se definen:
• Elaboración y redacción de instrumentos jurídicos (sentencia, Demandas, Conclusiones Provisionales, Resoluciones, Proformas Contractuales).
• Análisis, interpretación y solución de situaciones problémicas en las diferentes materias, que requieran de intervención legales.
• Análisis e Interpretación de normas jurídicas y su aplicación a casos concretos.
• Evaluar con criterios jurídicos y políticos proyectos de disposiciones normativas.
• Análisis y Valoración de relaciones sociales para determinar si es o no una relación jurídica y determinar la o las normas del derecho que tutelan dicha relación.

El desarrollo actual de la práctica profesional en la carrera, para la formación de estas habilidades, está sustentado en una disciplina que lleva el nombre de “Ejercicio Jurídico Preprofesional” y agrupa la actividad práctica e investigativa de los estudiantes en los diferentes niveles académicos para propiciar la interacción de éstos, su integración vertical – según los objetivos de las demás disciplinas – y horizontalmente – conforme a los objetivos de cada año; así como el mejor control de dichas acciones. Apoya su ejecución en un grupo de asignaturas del currículo. Las condiciones objetivas en que se llevan a cabo estas actividades, muy especialmente la masividad de la matrícula, no permiten designar a un grupo de profesores que se dediquen prioritariamente al desarrollo de esta disciplina. Siendo así, se busca sustento en un grupo de asignaturas del currículo y en su correspondiente colectivo de profesores. La selección de ellas se hizo a partir de criterios excluyentes. En primer lugar su nivel de generalización o su carácter integrador dentro de la misma disciplina a la que pertenecen. En segundo y último lugar la mayor necesariedad y factibilidad de su componente práctico cuando no reunían aquellas características.

Las característica de este diseño de práctica laboral, sustentado tanto vertical como horizontalmente en años de estudios y en determinados niveles académicos y que exige índices altos de presencialidad de los estudiantes, resulta contradictorio con el modelo pedagógico de universalización , por una parte se trata de un modelo completamente flexible, que no esta sustentado específicamente en años de estudios, el estudiante tiene la posibilidad real de seleccionar las asignaturas que matriculan en el semestre, esto determina que los estudiantes a lo largo de la carrera puedan a la vez cursar asignaturas de diferentes años de estudios y que no todos permanezcan siempre en el mismo grupo; por otra parte los niveles de presencialidad no siempre son los mismos para todos los estudiantes, éstos pueden variar de una fuente a otra en correspondencia con la fuente de procedencia .

El desarrollo de ésta modalidad de práctica laboral en el municipio ha presentado además las dificultades siguientes:
- Imposibilidad de asistencia del 90% de los estudiantes a las entidades.
- Insuficiente disponibilidad de profesionales en las entidades para atender el elevado número de estudiantes.
- Coincidencia de los horarios de la práctica con los horarios laborales de los estudiantes según las diferentes fuentes de ingreso.
- Poca capacidad en las entidades para asimilar el elevado número de estudiantes.

Este trabajo tiene como objetivo, ante la insuficiencia que presenta el desarrollo de las prácticas profesionales en la carrera de Licenciatura en Derecho en condiciones de universalización en el municipio Mella de la provincia Santiago de Cuba, valorar la factibilidad de diseñar las mismas, sustentado en el modelo de Diseño Curricular por Competencias Profesionales.

Desarrollo
La Formación de Competencia Profesionales.
El potencial actual adquirido por la ciencia y la tecnología demanda de profesionales competentes a tono con los constantes cambios y transformaciones que ocurren en el orden económico y social como resultado del propio desarrollo.

Las universidades como principales responsables de la formación de los profesionales tienen que estar impuestas de estas realidades; la formación del profesional no puede ser un proceso descontextualizado, apartado de las realidades sociales, en tanto el profesional resultado de ese proceso se desempañará en ese medio y además será el responsable de transformarlo.

En tal sentido, el Doctor Fernando Vecino Alegret, ha expresado: “... el profesional que estamos en la obligación de formar debe, de acuerdo con las exigencias de su profesión, poseer los conocimientos, habilidades y valores necesarios para darle solución, con un enfoque multilateral, que tome en consideración el entorno económico, socio - político e ideológico, cultural y ambiental, a los problemas que se le puedan presentar en su esfera de actuación”. (Vecino, 1998).

Para el logro de estos objetivos se plantea la necesidad del cambio en los modos y formas de enseñanza y en la concepción curricular de las carreras donde el término competencia juega un papel central. Cuando se hace referencia al cambio en los modos y formas de enseñanza se enfatiza en un tránsito del protagonismo del profesor al protagonismo del estudiante, donde el estudiante aprenda con independencia, aprenda haciendo, construyendo.

Desde esta nueva perspectiva también deben ser abordados los diseños curriculares de las carreras. “El currículum debe ser elaborado sobre la base de la concepción de un nuevo tipo de proceso, con una dinámica o modo de realización diferente, más dialéctica, más participativa, menos directiva, con privilegio del ser sobre el hacer y el saber y donde el concepto de competencia, en tanto expresión didáctica de esta integración, marca la diferencia con el paradigma anterior” (Cruz, 2000).

En la bibliografía revisada para la realización de esta investigación existe una amplia gama de conceptos del término Competencias Profesionales, abordado desde lo psicológico, pedagógico, laboral y social, que ha conducido a algunos autores a expresar que se trata de un concepto en formación, que aún no se encuentra consolidado.

No es fácil acotar el concepto de competencia, cuando una somera revisión de la literatura sobre este campo, además de evidenciar los continuos esfuerzos dedicados a esta tarea y los diferentes vaivenes habidos en su concreción desde lo psicológico, pedagógico, laboral, social, etc., indican que este término no es unívoco.(Tejada, 1999).

De la amplia gama de conceptos ofrecidos en la literatura consultada se exponen aquellos que a juicio del autor de esta investigación permiten sintetizar las características de las competencias profesionales.

“Saber combinatorio... cada competencia es el producto de una combinación de recursos. Para construir sus competencias, el profesional utiliza un doble equipamiento: el equipamiento incorporado a su persona (saber hacer, cualidades, experiencia,...) y el equipamiento de sus experiencias (medios, red relacional, red de información). Las competencias producidas con sus recursos se encarnan actividades y conductas profesionales adaptadas a contextos singulares” (Le Boterf, 1997).

Por su parte (Ortiz Torres, 1998) en su trabajo "Competencias y Valores Profesionales", plantea que las competencias pueden ser definidas como aquellas cualidades de la personalidad que permiten la autorregulación de la conducta del sujeto a partir de la integración de los conocimientos científicos, las habilidades y las capacidades vinculadas con el ejercicio de una profesión, así como de los motivos, sentimientos, necesidades y valores asociados a ella que permiten, facilitan y promueven un desempeño profesional eficaz y eficiente dentro de un contexto social determinado. Expresan un enfoque holístico de la personalidad en la unidad de lo cognitivo, afectivo y conductual".

Un elemento importante que caracteriza el concepto de las competencias es el ofrecido por Tejada Fernández, (1999). Las competencias profesionales sólo son definibles en la acción. Ciertamente las competencias no entrañan la simple tenencia de destrezas, conocimientos, habilidades, como bien señala el referido autor, las competencias no reside en los recursos (capacidades) sino en la movilización misma de los recursos. Para ser competente es necesario poner en juego el repertorio de recursos.

El concepto de Competencias Profesionales debe ser abordado también desde el punto de vista pedagógico, teniendo en cuenta que las habilidades, destrezas, valores, conocimientos que entrañan el concepto cursan por un proceso de aprehensión, que si bien es cierto como señala Tejada Fernández (1999) “la experiencia se muestra como ineludible”, el proceso de profesionalización es también necesario.

Por tanto este autor asume el concepto expuesto por la Doctora Janette Santos Baranda (1999). “Las competencias profesionales son aquellas competencias necesarias e imprescindibles para la ejecución de una determina profesión, que se constatan en el desempeño profesional y se desarrollan en el proceso de profesionalización, comenzando en la etapa de formación inicial y continuando como un proceso dialéctico a un segundo nivel cualitativamente superior en su desempeño profesional”.

Es valido entonces reseñar lo expuesto por la Doctora Silvia Cruz (2004) ” …las competencias se asumen como configuraciones, construidas y desarrolladas con un nivel de incertidumbre en sus resultados, dependiendo de los factores que inciden en el proceso, tanto en los aspectos contextuales como históricos presentes en cada proceso de construcción. Implican lo conceptual, lo metodológico, lo axiológico y lo actitudinal y no como compartimentos, separados unos de otros, porque se estaría fragmentando la unidad conceptual y metodológica de la competencia y se estaría fragmentando también la integralidad cognoscitiva del estudiante. Las competencias también pueden ser aprehendidas, nadie por competente que llegue a ser, lo fue al nacer; sólo la vida en la sociedad le permite la construcción de las competencias”.

De manera que el concepto de competencia debe transmitir claramente la idea de que los procesos educativos tienen que estar dirigidos fundamentalmente a la formación de un ciudadano que reúna las condiciones que la sociedad actual está demandando, es decir, que sean individuos con capacidad plena para el análisis, la argumentación, preparados para asumir los desempeños laborales que las distintas profesiones requieren; sujetos altamente comprometidos con la historia y las tradiciones de su medio, profundamente reflexivos, capaces de comportarse esencialmente humanos, con todas las posibilidades para insertarse en el vertiginoso avance de la ciencia y la técnica y dispuestos a crecer tanto en el orden de la preparación técnica y profesional como en sus condiciones personales y espirituales.

Dentro de esta concepción pedagógica es de vital importancia comprender que los motivos, intereses, necesidades y actitudes del individuo constituyen componentes importantes como motores impulsores de la construcción y desarrollo de las competencias (Santos, 1997). Y las habilidades "constituyen el dominio de operaciones (psíquicas y prácticas) que permiten una regulación racional de la actividad". Es decir" las habilidades resultan de la sistematización de las acciones subordinadas a su fin consciente". (González, 1995).

Es importante resaltar el nivel de comprometimiento social, político que debe manifestar el profesional con la tarea a desempeñar, no basta entonces con tener determinados conocimientos en una determinada rama, la competencia implica también un nivel de compromiso social que “demuestre en su actividad diaria la convicción que tiene de la importancia social de su labor” (Cruz, 2000).

Existe una estrecha relación entre las competencias y el proceso de formación de profesionales, este último resulta un marco importante para la formación de las competencias profesionales, ahora bien, las competencias tiende a darle un nuevo sentido y dirección al proceso de formación del profesional.

Incorporar el concepto de competencia a la práctica educativa, significa que el resultado va a estar ligado a acciones concretas, no como efecto de un aprendizaje tradicional, si no de un aprendizaje donde se acrecienten las capacidades humanas, mediante el desarrollo integrado de las dimensiones cognoscitivas de la personalidad, en el cual la búsqueda, la indagación, el uso de métodos científicos, caracterice la solución de los problemas (Cruz, 2000).

Para lograr que la actividad educativa contribuya con la formación de un profesional competente es necesario lograr un adecuado diseño de los planes y programas de estudios, que respondan no únicamente a los conocimientos y habilidades de la profesión sino que respondan también a las necesidades socioculturales, políticas y espirituales donde se desempeñará el futuro profesional.

No se puede aspirar a la formación de un profesional competente sin un adecuado diseño curricular, en tanto este resulta un eslabón de vital importancia para la consecución de este fin; mediante el diseño curricular por competencia se incorporan a los programas académicos el contenido, los métodos, las actividades, el conjunto de valores que permitan el desarrollo de un proceso de enseñanza aprendizaje significativo en el sentido de lograr formar profesionales con un elevado nivel técnico y científico en correspondencia con las demandas del mercado laboral.

Un plan de estudio basado en competencias evidencia una coherencia que asegurará, en una proporción considerable, que su implementación garantice los propósitos trazados, sobre todo si dichas competencias se convierten en el aspecto regulador del proceso de formación de los profesionales (Cruz, 2000).

Un diseño curricular basado en competencias profesionales no debe tener en cuenta únicamente el conocimiento y las habilidades a formar desde el punto de vista profesional, tiene que tener en cuenta igualmente el contexto donde el profesional se desempeñará, la inobservancia de este particular podría provocar limitaciones al momento del desempeño.

Desde esta visión holística e integral se plantea que la formación promovida por la institución educativa (en este caso, la universidad) no sólo debe diseñarse en función de la incorporación del sujeto a la vida productiva a través del empleo, sino más bien, "partir de una formación profesional que además de promover el desarrollo de ciertos atributos (habilidades, conocimientos, actitudes, aptitudes y valores), considere la ocurrencia de varias tareas (acciones intencionales) que suceden simultáneamente dentro del contexto (y la cultura del lugar de trabajo) en el cual tiene lugar la acción; y a la vez permita que algunos de estos actos intencionales sean generalizables" (Gonczi, 1996).

En este sentido un profesional competente no será aquel que más conocimientos teóricos posea, sino aquel que con más dinamismo y carácter emprendedor sepa ponerlo en función de la actividad que se le encomiende en un contexto determinado, incluso poniendo las condiciones del medio a favor de sus proyectos e incidiendo en su transformación.

Acerca de la importancia del contexto en la formación de competencias profesionales resulta de interés lo expuesto por un grupo de autores en un trabajo titulado Desarrollo Curricular por Competencias profesionales Integrales “El cambio continuo de los contextos y de las necesidades requiere que los profesionistas sean capaces de aprender nuevas competencias y de "desaprender" las que eventualmente sean obsoletas; esto es, los alumnos deben ser capaces de identificar y manejar la emergencia de nuevas competencias ” (Huerta , Pérez , Castellanos, 2008)

Sobre la base de lo anterior podemos sintetizar las siguientes características de las competencias profesionales:
- Importan un conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y conductas.
- Relación con el entorno o contexto determinado.
- Estrecho vínculo con la solución de problemas relacionados con la profesión.
- Un proceso de selección de alternativas de actuación y toma de decisiones (Cruz, 2005).
- La relación entre desempeño y competencia.
- Implica un accionar de los sujetos implicados y un comprometimiento social.
- En su adquisición y fortaleza juega un papel importante el proceso de formación del profesional.

Siendo así podemos considerar que un profesional del derecho competente es aquel altamente comprometido con el proyecto social de nuestro país y su comunidad en un contexto más estrecho, comprometido con la alternativa de justicia social que defiende nuestro país frente al neoliberalismo brutal; un jurista comprometido con la defensa de nuestra soberanía, identidad nacional y nuestros paradigmas políticos y sociales y, por ello, comprometido con la defensa de la revolución y de sus conquistas.

Un jurista competente será aquel capaz de poner en su actuación en el nivel más alto los valores de igualdad, humanismo, justicia. Caracterizado por desempeñarse con profesionalidad, discrecionalidad y ética en todos los campos de acción del jurista, sin imposiciones normativistas; que muestre suficientes habilidades no solo en la interpretación y aplicación de las normas que conforman el sistema normativo del país a los casos puestos a su consideración, sino que logre actuar como un agente trasformador del sistema normativo, proponiendo su modificación y adecuación a las condiciones concretas que requiere el momento en que vivimos, aplicando con audacia los métodos investigativos que le brinda la metodología de la investigación socio jurídica.

El Diseño Curricular por Competencias Profesionales.
El currículo se conceptualiza como “sistema estructurado y organizado de contenidos y métodos, que con carácter de proyecto educativo, sintetiza el vínculo con la sociedad y el interés de formar profesionales capaces de resolver con independencia y creatividad los problemas más generales y frecuentes de su profesión, al tiempo que sirve de guía para desarrollar el proceso docente educativo por su carácter dinámico, dialéctico y transformador, sin suplantar la iniciativa de los sujetos que intervienen en él” (Cruz, 2001).

El diseño curricular es el proceso mediante el cual se elabora el currículo. “Como actividad de diseño al fin, implica: definir bases o criterios de diseño, sistematizar, secuenciar, controlar, retroalimentar, para que el resultado satisfaga la necesidad de su elaboración…” (Cruz, 2001).

El Diseño Curricular por Competencias Profesionales tiene precisamente a las competencias profesionales como elemento central que lo caracteriza y fundamenta.
Para este modelo las competencias profesionales adquieren una dimensión importante, se consideran como configuraciones didácticas integradoras de la profesión, en tanto en ella se integran cualidades esenciales para el desempeño profesional de los futuros egresados.

El papel de las competencias profesionales en la construcción del diseño podría sintetizarse en:
- expresan los fundamentos teóricos del currículo
- permite orientar la actividad del diseño curricular a través del empleo de una metodología curricular.
- expresan la concepción curricular que permite estructurar los planes y programas de estudio.
- sintetizan las dimensiones que explican cómo se produce el movimiento del compromiso, flexibilidad y trascendencia, cualidades que deben caracterizar al profesional.
- permiten precisar aquellas cualidades esenciales para el desempeño profesional de los futuros egresados.

Las competencias profesionales son trasladadas a currículo por medio de las categorías didácticas problema, objeto y objetivo del profesional.
Las tres configuraciones (problema profesional, objeto de la profesión y objetivo del profesional) guardan una relación dialéctica, que a decir de Homero Fuentes, constituyen una configuración de orden superior que expresa la profesión, en términos de las competencias profesionales.

El problema es una situación que se da en un objeto, es una situación objetiva y que se configura en el sujeto una vez que éste se muestra por su resolución, se manifiesta como una necesidad social y está en estrecho vínculo con el objeto, pues es en él donde se da el problema; entonces se define al objeto como: “Aquella parte de la cultura (arte, ciencia, tecnología), naturaleza y sociedad donde se da el problema y la delimitación de los conocimientos, lógica y métodos sistematizados por la práctica social de la humanidad, necesarios para la solución de los mismos, y de los que el estudiante debe apropiarse para resolver el problema, en aras de alcanzar el objetivo” (Fuentes, 2001), siendo así el objetivo se perfila como la aspiración, la meta alcanzar y que de lograrse, satisface la necesidad social, de ahí su relación con las anteriores configuraciones. “Los objetivos constituyen síntesis dinámicas de las exigencias sociales y personales de los sujetos y de la naturaleza de los contenidos que se aprenden, los que se configuran en el sujeto en dependencia del comprometimiento de éste con el proceso” (Fuetes, 2001).

Si las competencias profesionales como afirma el Doctor Homero Fuentes(2001) “…expresan el desempeño del profesional al enfrentarse a la profesión y permite precisar los contenidos fundamentales y esenciales de la profesión, integrados en conocimientos, habilidades y valores, pero articulados sobre la base del sistema de valores humanos, sociales y profesionales, que se concretan en las áreas y asignaturas que conforman el programa académico” entonces las configuraciones didácticas estarán sintetizadas en la competencia profesional.

Teniendo en cuenta estas particularidades del diseño curricular por competencias profesionales, se proyecta como un modelo adecuado para el diseño de las prácticas profesionales de la carrera Licenciatura en Derecho en condiciones de universalización “… la posibilidad para desarrollar en los educandos la capacidad para el análisis, la crítica y el razonamiento a través de la construcción significativa del conocimiento y de la formación para la vida ciudadana”. (Cruz, 2001).

Se perfila entones la formación por competencias profesionales un proceso adecuado para lograr formar las habilidades prácticas profesionales que en este caso demandan los estudiantes que se forman en condiciones de universalización, teniendo en cuenta que un rasgo esencial de las competencias es la relación entre teoría y práctica. En esta relación la práctica delimita la teoría necesaria. Malphica (1996), señala que la relación entre las condiciones y demandas de las situaciones concretas en el trabajo (la práctica) con las necesidades de sistematización del conocimiento (la teoría), es más significativa para el individuo si la teoría cobra sentido a partir de la práctica; es decir, si los conocimientos teóricos se abordan en función de las condiciones concretas del trabajo y si se pueden identificar como situaciones originales.

Una de las ventajas que avizora la universalización de la enseñanza es el contacto directo del estudiante con su comunidad, que le posibilita conocer mas de cerca las problemáticas que la afectan, conocer los diferentes movimientos sociales que se generan, es decir, el estudiante se forma en contacto directo con el medio que una vez egresado tendrá como misión transformar. Un diseño curricular por competencias profesionales llevara al proceso de enseñanza aprendizaje por medio del currículo, las habilidades, conocimientos y valores que son necesarios formar en el estudiante para enfrentar competentemente los problemas específicos del territorio.

La formación por competencias profesionales no solo posibilita la formación de las habilidades en los estudiantes desde el punto de vista teórico, sino que los prepara para poner en acción esas habilidades y destrezas en un contexto determinado, "partir de una formación profesional que además de promover el desarrollo de ciertos atributos (habilidades, conocimientos, actitudes, aptitudes y valores), considere la ocurrencia de varias tareas (acciones intencionales) que suceden simultáneamente dentro del contexto (y la cultura del lugar de trabajo) en el cual tiene lugar la acción; y a la vez permita que algunos de estos actos intencionales sean generalizables" (Gonczi, 1996), potenciará un mayor desarrollo de las habilidades prácticas del futuro egresado.

Conclusiones
Las prácticas profesionales de la carrera Licenciatura en Derecho en el municipio Mella han presentado dificultades que limitan la formación y el desarrollo de las habilidades necesarias para enfrentar competentemente los problemas del desempeño de la profesión en las diferentes esferas y campos de actuación.

Las competencias profesionales importan un conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y conductas. Implica un accionar de los sujetos implicados, un comprometimiento social que en su adquisición y fortaleza juega un papel importante el proceso de formación del profesional.

Un diseño curricular sobre la base de las competencias profesionales permite traer al currículo por medio de las categorías didácticas aquellas cualidades esenciales para el desempeño profesional de los futuros egresados.

Las prácticas laborales de la carrera Licenciatura en Derecho en el municipio Mella, diseñada sobre la base del Modelo por Competencia profesionales puede contribuir a una mejor formación de las habilidades profesionales que necesitan para resolver los problemas de la profesión.

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