| Futuro humano: optimismos y pesimismos |
Resumen: La humanidad vive una situacion ambigua, por un lado alimenta el desarrollo de tecnologias que mejoran el estandar de vida y por otro es responsable de una destruccion progresiva del medio ambiente...
Publicación enviada por Dr. Jorge Estrella; Dr. Antonio R. Navarro
Resumen
La humanidad vive una situación ambigua, por un lado alimenta el desarrollo de
tecnologías que mejoran el estándar de vida y por otro es responsable de una
destrucción progresiva del medio ambiente. En este ensayo se hace un recuento
optimista y otro pesimista de la situación, analizándola desde el concepto de
entropía y observando como nuestro planeta se está transformando en un sistema
cerrado con posibilidades de supervivencia muy limitadas.
1 – breve recuento optimista
Bajo la idea dominante del progreso cultivada intensamente en el siglo XIX, el
siglo XX ha venido cumpliendo un exitoso plan de mejoras para la especie humana.
Baste recordar que en sus inicios la expectativa de vida en un país desarrollado
de Europa no superaba los 34 años para los varones y 28 para las mujeres; que la
pandemia de influenza (1918-1919) mató más personas que la primera guerra
mundial (entre 20 y 40 millones); que desde 1946 la humanidad cuenta con la
producción industrial de penicilinas que dejaron atrás otras masivas muertes por
infecciones; que entre 1903, cuando los hermanos Wright consiguieron elevar
durante un minuto y a lo largo de 284 metros el primer avión, y 1969, cuando el
primer hombre pisó la Luna, la historia de la aviación ha dado un salto cuyo
alcance es tan enorme que aún no podemos saber a dónde conducirá; nunca en la
historia la biomasa humana pudo ser triplicada (gracias a la producción de
alimentos, viviendas, etc.) en apenas los 50 años de la segunda mitad del siglo
XX; el automóvil, la radio, la televisión, las vacunas, por ej., son
realizaciones concretas que han modificado nuestro modo de estar en el mundo; el
conocimiento ha avanzado en todos los frentes como jamás lo había hecho, y hoy
tenemos teorías fundadas y centrales como la actual visión del ADN o el universo
y su origen. Hace pocas semanas asistimos a la fabricación de la primera
bacteria artificial diseñada desde una computadora. Ello abre un nuevo frente de
progreso incalculable para la medicina.
Esta breve enumeración bastará para entender las razones de ese optimismo en el
progreso que tipifica buena parte de las expectativas actuales sobre la
humanidad.
El texto siguiente muestra en plenitud ese optimismo sobre el futuro de nuestra
especie, rumbo al ideal del hombre postorgánico:
“Esas revoluciones tecnológicas nos permitirán trascender nuestros frágiles
cuerpos, con todos sus límites. La enfermedad tal como la conocemos será
erradicada. Gracias a las nanotecnologías podremos fabricar a pedido cualquier
producto material, o casi. Los problemas del hambre y la pobreza en el mundo se
resolverán, y la contaminación se desvanecerá. La existencia humana dará un
salto cualitativo en la evolución. Podremos vivir todo el tiempo que queramos.”
(Ray Kurzweil, The future of machine-Human Intelligence en The Futurist,
marzo-abril, 2006)
2 – las razones del pesimismo
Pero tampoco faltan razones para el pesimismo: para el veinte por ciento de la
población mundial el agua escasea; se han perdido cuatro quintas partes de los
bosques que existieron antes que los hombres comenzaran a destruirlos; en el
siglo XX la población ha pasado de 1.600 millones a 6.000 millones; UNICEF
denuncia la muerte de 30.000 niños cada día; y no menos catastrófico es que
diariamente la población se incremente en 230.000 personas (seremos 7 mil
millones en 2015 y en 20050 10 mil millones). Aunque multicausal, la crítica
situación planetaria tiene su origen en la sobrepoblación. Cada norteamericano
contribuye por año con 20 toneladas de anhídrido carbónico, cada europeo con
8,5; entre ambos producen 9.000 millones de toneladas, la mitad de la global.
Esto es, cuanto más somos, más polucionamos: no es la técnica la causa
prioritaria sino su instrumentación para servir a una biomasa que crece
inconteniblemente.
La población mundial ha superado los 6.700 millones de habitantes y crece a un
ritmo vertiginoso. En el año 1798 en el libro “Ensayo sobre el principio de la
población” Thomas R. Malthus decía: ”Evidentemente la raza humana no puede
crecer durante mucho tiempo al ritmo actual, prescindiendo de cuanto se haga
respecto al suministro de alimentos, agua, minerales y energía. Y conste que no
digo ‘no querrá’, ‘no se atreverá’, o no deberá’. Digo lisa y llanamente no
puede”. Este pronóstico no se cumplió todavía porque el hombre ha creado
tecnologías que mejoraron la producción de alimentos y ahora se puede producir
mucho más que en la época de Malthus. Pero inexorablemente la población mundial
crecerá tanto que será imposible producir alimentos para todos, esto agravado
por la contaminación del ambiente que está generando la humanidad. Esta variable
no fue considerada por Malthus y puede ser tanto o más importante que los
alimentos.
Nos olvidamos fácilmente que dos energías centrales de nuestro tiempo, la hidro-electricidad
(limpia) y el petróleo (polucionador), han entrado en acción hace apenas siglo y
medio atrás. El kerosene, por ejemplo, reemplazó al aceite de ballena en el
alumbrado público. Pero a poco andar, en 1901, USA inició la fabricación masiva
de automóviles y ésta acentuó su presencia cuando Ford concretó la producción
industrial de montaje (entre 1908 y 1927, habían salido a las calles más de 18
millones del famoso Ford T) El uso del petróleo se incrementó cuando el motor de
combustión interna reemplazó al de vapor en buques y ferrocarriles y fue
instalado en aviones, cuya producción masiva apenas lleva cien años. La cultura
del automóvil, el avión, el ferrocarril y los grandes barcos, creció junto a
megaciudades y redes camineras que exigían más cemento, más hierro, más trabajo.
Y más gente que consumía alimentos, viviendas, vestuario, educación,
entretención, etc. Y si en 1800 Londres tenía el récord de población como la
ciudad más grande del mundo con 1 millón de habitantes, en 1960 ya hubo 111
ciudades con más de un millón de personas. En 1995 fueron 280 y hoy son más de
300. Entre ellas, Chongqing (China), que en 1997 tenía más de 30 millones.
Un mundo humano sostenido por combustibles ‘malditos’ (petróleo, carbón y gas
natural) reclama con alertas crecientes el reemplazo de esos fósiles que se
agotarán, por energías limpias y renovables (energía solar, viento,
hidroelectricidad, maremotriz, por ejemplo)
El pesimismo ante un mundo que se calienta por el efecto invernadero, que pierde
su capa de ozono, que asiste a la demanda creciente de energía, agua y
alimentos, a la pérdida de la biodiversidad, avala el pesimismo que apuntábamos
en el siguiente texto de Greepeace, a propósito del encuentro mundial de
Copenhague en 2009:
“…los dirigentes mundiales estaban dejando en Copenhague pasar la mayor
oportunidad que haya habido en la historia de la humanidad para llegar a un
acuerdo frente al cambio climático…Finalmente se quedaron en un manifiesto
político, tan corto en su ambición que, de llevarse a cabo, nos aboca a la
catástrofe climática” (Editorial de Green, 1/10, revista virtual)
3 – el basural de la gran aldea
En al pasado las poblaciones estaban distribuidas cómodamente y ocupaban lugares
distantes entre si. En la actualidad las poblaciones han crecido
exponencialmente y necesitan enormes extensiones de tierra para producir
alimentos, tanto, que la superficie de tierra virgen que queda en el planeta
disminuye rápidamente. Las poblaciones tienden a unirse y a transformarse de
sistemas ecológicos abiertos en un sistema cerrado y único. Ya no se puede sacar
“la basura” afuera, se ha creado una Gran Aldea Terrestre, estamos globalizados,
todo lo que pasa en un lugar de la tierra repercute en los otros. Ejemplos.: el,
agujero de ozono, la contaminación de los mares, el calentamiento global.
¿Que pasa con las poblaciones de un sistema cerrado, donde una población crece a
expensa de alimentos que en algún momento se acabarán y en un ambiente que como
consecuencia de los residuos generados se va transformando con efectos negativos
sobre el desarrollo?
En la siguiente figura se observa la curva de evolución de una población
cerrada. Aunque empleada para describir colonias bacterianas, su esquema puede
ayudar a comprender las condiciones de la población humana, sometida a reglas
semejantes.

Hay una primera fase de latencia (lag), cuando la población es pequeña, donde
los organismos comienzan a adaptarse al medio, la tasa de crecimiento es muy
baja. Después tenemos una fase de crecimiento exponencial donde la tasa de
crecimiento es máxima y el tiempo de generación es mínimo, al final de esta
etapa, el alimento comienza a escasear y se llega a una meseta donde la tasa de
crecimiento disminuye sensiblemente, y se iguala a la tasa de muerte. Allí el
número de individuos permanece constante, es la fase estacionaria.
Finalmente se llega a la última etapa donde la tasa de muerte supera a la tasa
de reproducción y el número de individuos comienza a declinar, la tasa de
crecimiento se hace negativa a causa de una “resistencia ambiental” que impide a
la población alcanzar el “potencial biótico”. Esa resistencia puede deberse a
factores ambientales bióticos y abióticos que regulan la capacidad reproductiva
de una población de manera limitante
Podríamos decir que son dos son los factores principales responsables de la
evolución de la población: la disponibilidad de alimentos y la calidad de
medioambiente donde se desarrollan. Si partimos del hecho que el planeta Tierra
es un sistema cerrado y que la disponibilidad de alimentos es limitada, es fácil
inferir que a medida que aumenta el número de individuos, la cantidad de
alimento disponible será insuficiente.
En cuanto al medioambiente, cuantos más alimentos se consuman mayor será la
cantidad de residuos que se generen, no solo por los procesos productivos sino
también por la comercialización (envases, combustibles) sumado a los productos
de desechos generados por el metabolismo humano.
En un sistema abierto, la provisión de alimentos viene de afuera y la calidad
del ambiente puede mantenerse constante tirando “la basura“ fuera del sistema.
La “capacidad de carga”, es decir la cantidad de individuos que un determinado
espacio puede soportar, se modifica de acuerdo a la disponibilidad de alimentos
y a las condiciones ambientales. Cuando estos dos últimos disminuyen también
disminuye la capacidad de carga. Ese mecanismo se regula con la tasa de
natalidad y de mortalidad.
Muchas poblaciones de nuestro planeta no pueden alcanzar el potencial biótico a
causa de que la tasa de fertilidad está disminuyendo, a pesar de eso la
población continua aumentando porque se incrementa el número de jóvenes que
acceden a la edad fértil.
4 – problemas ambientales
En la actualidad existen serios problemas ambientales que, de no ser atendidos,
serán irreversibles. Entre ellos podemos mencionar: la extinción de miles de
especies animales y vegetales, zonas muertas en los océanos, destrucción del
bosque tropical, pérdida de hielo en los polos, altos niveles de CO2 en la
atmósfera, explosión demográfica, falta de agua potable.
Aunque el 70% de la superficie de la tierra esta cubierta de agua, sólo el 2.5%
del agua es dulce, el restante 97.5% es agua salada.
El 70% de agua dulce está en los glaciares, la mayor parte del resto yace en
capas muy profundas. Menos del 1% del agua dulce está disponible para consumo.
La capa freática de muchas regiones del mundo se reduce constantemente y algunos
ríos como el Colorado en USA y el Amarillo en China se secan con frecuencia
antes de llegar al mar. El mar de Aral ya ha perdido la mitad de su extensión y
el lago Chad que era el sexto más grande del mundo ha perdido el 90% de su
superficie. La escasez del agua amenaza tres aspectos fundamentales del
bienestar humano: la producción de alimentos, la salud y la estabilidad política
y social.
En países en vías de desarrollo cuatro quintos de las enfermedades son
transmitidas por el agua, y la diarrea es la principal causa de muerte infantil.
La relación agua-salud tiene una gran importancia y afecta a más de mil millones
de personas que carecen de acceso a fuentes de agua potable.
La capa freática de muchas regiones del planeta se reduce constantemente.
Con respecto a las especies en peligro, la Unión Internacional para la
Conservación de la Naturaleza, publicó la “lista roja” con 17.291 especies en
peligro de extinción.
Según la publicación el 70 % de las especies vegetales, el 37 % de los peces de
agua dulce y el 35 % de los invertebrados están en peligro.
Hubo a lo largo de la historia de la tierra, al menos 5 extinciones, la primera
hace 435 millones de años, la tercera, fue la más dramática de todas (hace 250
millones de años), perecieron el 90% de todas las especies marinas y terrestres.
Todas las extinciones han seguido el mismo patrón: cambios bruscos en el hábitat
de las especies que se extinguieron.
El enorme crecimiento de la especie humana, con su revolución industrial y
tecnológica, ha dado lugar a diversos tipos de enfermedades. Señalemos algunos
tipos de ellas: las profesionales adquiridas en los puestos de trabajo (como
síndrome del túnel carpiano, diversos tipos de cáncer, alergias, etc.); las
enfermedades ambientales, relacionadas con la exposición involuntaria a agentes
contaminantes del medioambiente (silicosis, asbestosis, por ej. ); enfermedades
de la civilización son aquellas debidas al presente estilo de vida,
caracterizado por exceso de alimentación, falta de ejercicio corporal acompañado
muchas veces por consumo de tabaco y alcohol. Entre estas enfermedades se
incluyen las cardiovasculares, cáncer, diabetes y suicidio; enfermedades
re-emergentes: el dengue, cólera, leptospirosis, hantavirus, difteria,
tuberculosis, fiebre amarilla eran enfermedades que prácticamente habían
desaparecido, hoy vemos que reaparecen. Los expertos atribuyen este fenómeno al
cambio climático; las enfermedades emergentes, es decir aquellas cuya incidencia
se ha incrementado durante las últimas dos décadas o amenazan incrementarse en
el futuro, ejem. SIDA, EBOLA, hepatitis C, influenza A, Eitena infecciosa,
gastritis por Helicobacter pylori.
5 – entropía en crecimiento
Si analizamos el problema de la evolución poblatoria humana desde el punto de
vista energético (físico) podríamos definir la vida como “una lucha constante
contra la tendencia a producir entropía”.
La palabra entropía proviene del griego y significa evolución o transformación,
es una magnitud física que mide la parte de la energía que no puede utilizarse
para producir trabajo. Se trata de una noción que sirve para describir lo
irreversible de los sistemas termodinámicos.
Los organismos vivos poseen un elevado orden y baja entropía, crean y mantienen
su ordenamiento esencial a expensas de su entorno al que transforman haciéndolo
cada vez más desordenado y caótico.
Como los procesos reales son siempre irreversibles, la entropía siempre
aumentará, la entropía no puede destruirse.
La energía tiende a distribuirse uniformemente es decir a maximizar la entropía.
Cuando la entropía sea máxima en el universo llegará la muerte térmica del
universo (Rudolf Clausius, 1822-1888)
El mundo actual experimenta profundos cambios energéticos producidos por el
hombre, esto genera un incremento en la energía no disponible, la entropía. La
entropía tiende entonces a ser máxima e irreversible y de aquí resulta la
hipótesis de extinción del mundo. El hombre no hace más que acelerar la
producción de entropía. La entropía alcanza un máximo cuando el sistema se
acerca al equilibrio y logra la configuración de mayor probabilidad.
El organismo para vivir consume energía constantemente aumentando la entropía
del entorno. La vida es un ordenamiento casi perfecto, al producirse un desorden
en el funcionamiento, aumenta la entropía y se puede llegar a la muerte, estado
de máxima entropía. La muerte es un proceso natural y todos los procesos
naturales tienden a aumentar la entropía. Si decimos que la entropía es una
medida del desorden podemos afirmar que el hombre es un gran generador de
entropía.
Erwin Schrodinger dijo que se puede generar orden a partir del orden y orden a
partir del desorden. Los organismos reciben orden desde su ambiente y se ordenan
a partir de una perdida de orden en el ambiente. Hay una excepción, no todo el
ordenamiento exige un desorden en el ambiente, también existe un orden
transmitido genéticamente
6 – entropía cultural
También en la sociedad se observa en todos los órdenes una tendencia al
desorden, al aumento de entropía. Sólo para dar algunos ejemplos, la música que
alguna vez tuvo un ordenamiento estricto como es la música clásica, hoy en día
hay una multiplicidad de formas musicales sin respeto a esas normas; y de las
letras ni hablar. Con los idiomas pasa lo mismo, las reglas de ortografías y el
uso correcto de las palabras han quedado en el pasado y nuevos vocablos
deformados por una educación desordenada y por la prisa de Internet se están
imponiendo. Todo bajo el mismo lema: “hay que adaptarse a los nuevos tiempos”
aún a costa de un desorden evidente. Las letras de las canciones que hoy se
escuchan con éxito parecen hechas por semianalfabetos, si se las compara con las
bellas canciones que escuchábamos con frecuencia años atrás. Para dar ejemplos
simples: compárese melodías y poesías de Gardel, Yupanqui o Serrat, con la
llamada “cumbia” de hoy o con las del rock nacional. Y hasta en los centros del
arte europeo, en las cercanías de maravillas hechas por Miguel Angel o Leonardo,
puede encontrarse, en salas formales de exhibición, inodoros, papeles arrugados,
cucarachas construidas en plástico para decorar una pared. Y el espectador hasta
puede enterarse, por ejemplo, en la Tate Gallery (Londres) sobre el contenido de
una latita cerrada: excremento del autor (Piero Manzoni) de la obra (la latita,
claro) ¿Por qué esos objetos son juzgados obras de arte y se encuentran en
lugares elegidos para ellas? Simple: entropía que nivela hacia abajo.
¿Acaso en la política no se advierte lo mismo? La mentira como herramienta, el
beneficio privado de los políticos por encima del interés público, la impunidad
y hasta el elogio de esa ‘viveza criolla’, la ineficiencia burocrática, el uso
ineficaz de los recursos, ¿no son males a los que nos hemos ido acostumbrando en
esta pendiente hacia la niveladora entropía?
7 – conclusiones
Nuestro tiempo tiene ese signo de ambigüedad que venimos señalando: ofrece
motivos para ser optimistas acerca de los logros fascinantes que la humanidad
viene realizando en una elevación evolutiva a la complejidad; pero ofrece
también síntomas peligrosos de un deterioro irreversible para la sobrevivencia
de la vida en nuestro planeta.
Lo que no resulta simple de responder es esta pregunta: ¿será capaz la humanidad
de frenar este descenso hacia la homogeneidad autodestructiva por la producción
de deshechos polutos? ¿Advertirá que, si seguimos sobrepoblando el planeta, éste
se resistirá a acogernos? Interviene aquí un fatal doble estándar en nuestras
decisiones personales: por un lado estaremos de acuerdo en promover el empleo de
bicicletas donde puedan reemplazar al automóvil; o en controlar la natalidad.
Pero al mismo tiempo, cada quien, ¿resistirá acaso el deseo de cambiar su
automóvil no por una bicicleta sino por otro modelo más nuevo? ¿Abandonará su
deseo de ser padre o madre y evitar los embarazos por altruismo planetario?
Otra pregunta inquietante es ésta: ¿seremos capaces de reemplazar las energías
sucias que empleamos por otras limpias? Más que un problema moral (como el
anterior) éste es un asunto de conocimiento. Las esperanzas de décadas pasadas
en la energía por fusión, ¿tendrán una respuesta desde la ciencia y la
tecnología en el corto plazo?
El desafío actual es poner de acuerdo a los países para encarar, diseñar,
aceptar y ejecutar un plan sistémico de comportamientos orientados a salvar no
sólo la humanidad sino la vida en nuestro planeta.
Los hombres hemos venido dando muestras de empujar los problemas hasta el borde
del abismo y de no detenemos. Ésta tarea parece reservada a las catástrofes. Las
guerras lo testimonian. Si no reaccionamos a tiempo, la catástrofe planetaria
preparada por los humanos no será peor que cualquiera de las anteriores
conocidas. La Tierra recuperará su señorío de la vida, como lo hizo otras veces,
sin el estorbo de este animalito peligroso que somos.
Comparte Facebook
Menéame
Digg
Delicious
Technorati
Twitter
Artículos Destacados
|