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Enajenación y masificación como consecuencias de la adicción a la internet

Resumen: Actualmente la sociedad que prevalece es la explotadora o mercantilista. Dentro de ésta, la economía se sostiene por la masificación, que tiene como consecuencia perder libertad y favorecer la enajenación. Ésta, junto con la necesidad de rapidez que simplifique la vida y mantenga la información...

Publicación enviada por Maritza Garcia Montañes




 


“La vida esta siendo negada por necesidades de control, la creatividad, la curiosidad y el pensamiento independiente van siendo obstaculizados, y el resultado es evasión y rebeldía por parte del trabajador, apatía o destructividad, regresión psíquica”.
J. J. Gillespie.


RESUMEN
Actualmente la sociedad que prevalece es la explotadora o mercantilista. Dentro de ésta, la economía se sostiene por la masificación, que tiene como consecuencia perder libertad y favorecer la enajenación.

Ésta, junto con la necesidad de rapidez que simplifique la vida y mantenga la información y comunicación más concretas, ve nacer “la red o Internet”; herramienta que respalda actividades como investigación, entretenimiento, noticias, hasta cibersexo. Por esta razón Internet ha crecido, al grado que los periódicos tardaron más de un siglo en alcanzar una población de 50 millones de usuarios, la radio 38 años, la televisión 13 años y la televisión por cable 10 años, mientras Internet tan sólo 5 años.

Sin embargo, se ha demostrado que la red se asocia con soledad y depresión, disminución de las relaciones familiares y sociales; en niños produce aislamiento, que mientan, no coman, disminuyan su rendimiento escolar, entre otros. Se debe prevenir que esto devenga en ocio, adicción o compulsión. Aprendamos y enseñemos a utilizar la Internet, con fines académicos, de investigación, no mercantilistas, pero no para destruir la comunicación y las relaciones sociales reales, sanas, espontáneas, alejando al hombre del hombre mismo.

Palabras clave: Internet, enajenación, masificación, adicción.

ENSAYO
El proceso de socialización es adquirido de acuerdo a la cultura de un grupo determinado que internaliza normas sociales; con base en esto, formamos una conciencia unifactorial, tomando en cuenta las expectativas de otros desde el momento de la niñez hasta la muerte; este proceso se maneja con fines mercantilistas o explotadores, que por lo general, recae en unos cuantos “poderosos”, produciendo un capitalismo de información que da como resultado el manejo de masas (Fromm, 1961).

A su vez, la economía se sostiene por la masificación, a través de la cual se asegura la conformidad pública; la información que es transmitida por los medios de comunicación, tales como el periódico, la radio, la televisión e Internet, tiene como consecuencia reducir al mínimo la crítica social y debilitar la capacidad para pensar (Fromm, 1961).

Paralelamente, se da la pérdida de la libertad y aumenta la enajenación, provocando un deterioro en los niveles de cultura de una sociedad. Esto favorece por tanto la manipulación de la conducta. Se entiende como manipulación, a una técnica de control que provoca reacciones en la conducta de un individuo o grupo. Es de primordial interés señalar que, quien manipula se ha dado cuenta que dirige la conducta de otras personas para satisfacer sus propios intereses. En nuestra sociedad, la manipulación también se relaciona con el proceso de competencia, ya Marx citado por Fromm plantea que: “las únicas fuerzas operantes, que reconoce la economía política, son la avaricia y la guerra entre los avaros, es decir la competencia” (Fromm, 1961).

Ahora bien, la manipulación de mensajes que nos llega a través de los medios masivos se da de diversas formas, en el medio televisivo por ejemplo, se maneja tanto a nivel de fondo como de forma; el lenguaje y las imágenes son empleadas como mecanismos de control, que conservan el buen funcionamiento del sistema vigente mediante el reforzamiento de patrones de conducta previsibles en la sociedad. De esta manera se pretende el dominio de las conciencias que se traduce en el control de comportamientos por medio del manejo de la elaboración y distribución de la información (Llano, 1997).

Así tras el inicio de la revolución industrial nos topamos con un gran desarrollo tecnológico que satura e innova cada vez más un solo producto (lo explota); este proceso es tan rápido que al momento de que salga otro producto tenemos ya una predisposición, dejando así, de llamar la atención y perdiendo la capacidad de asombro y devaluando las posibilidades del producto en sí que fue creado por el trabajador y que por el sistema capitalista es sobre-explotado, dando como resultado una devaluación del trabajador en sí. Aquí queda evidenciado que el sistema capitalista exige una constante innovación y sobreproducción, logrando de esta manera devaluar al producto y al trabajador sumergiéndolos en la sobreproducción de masas (tanto en productos como en personas) que deriva en un consumismo y origina la perdida del valor real de las cosas (Fromm, 1981).

La filosofía de Marx representa una protesta contra la enajenación del hombre, su pérdida de sí mismo y su transformación en una cosa; es movimiento contra la deshumanización y automatización del hombre, inherente al desarrollo del industrialismo occidental. El problema central es de la existencia del individuo real, que es lo que hace, y cuya “naturaleza se desarrolla y se revela en la historia. Marx, contempla al hombre en toda su concreción, como miembro de una sociedad y una clase dadas y, al mismo tiempo, como cautivo de éstas (Fromm, 1961).

Como enajenación podemos entender el proceso por el cual el hombre resulta extraño de sí mismo hasta el punto de no reconocerse (Fromm, 1968). Es el daño o condena mayor de la sociedad capitalista. Marx plantea que la enajenación es un movimiento en contra de la deshumanización y automatización del hombre inherente al desarrollo del industrialismo occidental (Fromm, 1981).

La enajenación se ha dado de manera notable por medio de la masificación de productos, vendiendo una imagen en función de las aparentes necesidades del hombre; el rápido andar de los tiempos exige la aparición de nuevas formas para simplificarse la vida y mantenernos en constante información y comunicación haciéndolas más concretas y con mayor rapidez que nos permite hacer una mayor cantidad de cosas en un menor tiempo (Fromm, 1968). Un ejemplo de esto es “la red o Internet”.

La línea de tiempo de Internet comienza a fines de los 60. En plena Guerra Fría, el Pentágono intentaba garantizar la transmisión de datos entre sus terminales para reducir el riesgo de interrupciones que pudieran perpetrar los soviéticos. La idea era encontrar un medio de ensamble o red que protegiera los sistemas de logística e información en todos los centros y ciudades importantes en caso de caos nuclear. En 1983 surgió Internet con el nombre que hoy la conocemos, fruto de la interconexión de las redes ARPANET, CSNET y MILNET. A través de los protocolos TCP/IP se logró conectar ordenadores de distintos fabricantes sin alterar el funcionamiento de Internet, permitiendo el intercambio de "paquetes" de información entre ellos (http://www.osiptel.gob.pe).

Desde ese momento, la Red estaba en condiciones técnicas de expandirse por ámbitos culturales y geográficos de todo el mundo, crecimiento que pasaba a depender de la apertura y posibilidades receptivas de países, regiones y ciudades con situaciones culturales y económicas disímiles. Dentro de la historia de la humanidad es un fenómeno nuevo, en cuanto a la forma de comunicación y sobre la cual se puede conocer sobre la influencia que ejerce en el medio desde un enfoque psicológico. Ahora bien el desarrollo de Internet ha sido masivo y la información se propaga cuantitativamente, existiendo una sobrepoblación de ésta, de modo tal que el resultado acabará por formar masas iguales sin diferencia (Sartori, 1998).

Internet es una herramienta que respalda actividades como investigación, entretenimiento, noticias, hasta cibersexo; es un lugar donde se puede actuar con diferentes conductas y personalidades que difícilmente se manifestarían en la vida cotidiana; buscando refugio al escapar de la realidad con la que se nace; es decir, la “globalización”. Por esta razón Internet ha crecido y se ha expandido en comparación con los otros medios, de acuerdo a algunas estadísticas tenemos que comparativamente, los periódicos tardaron más de un siglo en alcanzar una población de 50 millones de usuarios, la radio tardo 38 años, la televisión 13 años y la televisión por cable 10 años e Internet tan sólo 5 años. Como observamos su potencialidad es tremenda y no menos de que hablar del impacto cultural (http://ar.clarin.com).

Algunos estudios han demostrado que el uso frecuente de Internet se asocia con un aumento en el sentimiento de soledad y de depresión, disminuyendo la comunicación familiar y las relaciones sociales; demarcan además, que algunas personas aluden concientemente a los medios masivos como fuentes normativas buscando su identidad y adaptación al medio (http://www.galeon.com).

Por otro lado Internet es muy barata por ejemplo comprar diariamente el periódico nos significaría cerca de $ 250 pesos al mes. La tarifa Internet más barata del mercado son cerca de $ 180 pesos mensuales, solo se paga una llamada telefónica local y se tiene acceso a varios sitios internacionales. Con Internet accedemos a todos los periódicos del mundo, si además le agregamos las revistas y sus ediciones digitales, todas las publicaciones que mes a mes entran a la red, con lo cual Internet conjunta la televisión, el radio y los periódicos y revistas (http://ar.clarin.com).

La “red” es sin duda sumamente accesible, desde este punto de vista se hace un planteamiento sobre el origen de la enajenación proveniente de la saturación de información y destiempo libre, entendiendo a éste, como la pérdida del tiempo libre ante una actividad enajenante, ya que esto fácilmente se convierte en ocio.

El hombre inventó la máquina para darle órdenes, transmitirlas y ejecutarlas. Pero el hombre no previó que él mismo no pudiera reconocer su individualidad y depositarla a este vacío en la representación de un sentimiento de necesidad, origen y finalidad; el problema comienza cuando la máquina regresa estas instrucciones a manera de orden al hombre, debido a que este no es capaz de entender lo que esta haciendo, luego entonces el poder que el mismo hombre creó, es depositado en una máquina que ahora le ordena y que dirige una sociedad. Quedando vulnerable para ser absorbido (Fromm, 1981).

Por lo que concluimos que el problema real es que no nos damos cuenta de lo que está pasando; hundiéndonos en la creencia errónea de que la comunicación por la red nos hace seres sociables, llevándonos a pensar que no necesitamos de los demás, ya que todo se consigue por este medio, las relaciones interpersonales, sociales y familiares se deterioran por la poca comunicación entre personas de igual a igual, creando fantasías y evitando la realidad en la que vivimos.

Observamos que con el transcurso del tiempo los intereses sociales, económicos y políticos de nuestra sociedad han ido en aumento. La masificación, la enajenación y la perdida de identidad, son producto de la manipulación que se da por los medios de comunicación de acuerdo convenga con los intereses de quienes los usan para fines avaros; es una realidad que Internet es el medio masivo más utilizado, manipulable y enajenante que hemos conocido (compitiendo con la televisión); gracias a él la identidad se diluye, y quedamos perdidos como individuos dentro de la masa, devaluándose y siendo reconocidos solo como parte de ella por su excesiva producción que terminará dominándolos. Participando falto de identidad no solo individual, social y culturalmente, al respecto Fromm menciona: “uno de los errores más desastrosos en la vida social e individual consiste en caer atrapados por alternativas de pensamiento estereotipadas; una civilización industrial enajenada o sociedad preindustrial pre-individualista son ejemplos de dichas alternativas” (Fromm, 1962).

¿Es Internet un “tragadero de tiempo? Según Wallace (2001), sí, ya que tiene propiedades adictivas y compulsivas. En cuanto a la adicción, se ha encontrado cómo el 60% de un grupo de encuestados son mujeres con un promedio de 40 años de edad, dentro de la categoría “sin empleo” (se ocupan de la casa, inválidas, jubiladas o estudiantes), y “con empleo” (oficinistas, administrativas, tecnológicas). Tocante a la compulsión, los espacios psicológicos síncronos la favorecen, pues amén de la seducción que ejerce “la red” sobre las personas dependientes a ella, estos espacios son propicios para su empleo excesivo. La adicción a la red implica cambio en el comportamiento de acuerdo a edad y a sexo, se asocia con un aumento en el sentimiento de soledad y de depresión, con una disminución en la comunicación familiar y las relaciones sociales.

Sugerimos “educarnos” sobre el uso de Internet, haciendo conciencia de la peligrosidad de volvernos adictos y sus efectos negativos en cuanto a la enajenación que produce en las masas, al reforzar el carácter social mercantilista y consumidor. Sería absurdo negar que entre sus bondades, si se utiliza con prudencia, está su utilidad en la academia e investigación, en la educación misma. Simplemente con medida, para no tener que confirmar la tesis de Fromm (1968):

“Internet aleja al hombre del hombre deshumanizándolo; para salvarse, el humano deberá aprender a ser y no a tener, llegando de esta manera a la revolución de la esperanza”.

BIBLIOGRAFÍA
Fromm, E. (1961). Marx y su concepto del hombre. Editorial Fondo de Cultura Económica (FCE). México. Págs. 7, 38, 40, 65, 103, 117 y 222.
LLANO DÍAZ HEREDIA, M. B. (1997). La industria televisiva como instrumento de manipulación de la cultura del deporte (caso concreto: fútbol). Tesis de Licenciatura en Ciencias de la Comunicación, Universidad Intercontinental. México. Págs. 30-70.
Fromm, E. (1981). La condición humana actual. Editorial Paidós. México. Págs. 9-18.
Fromm, e. (1968). La revolución de la esperanza. Editorial FCE. México. Págs. 36-63.
http://www.osiptel.gob.pe/sobosip/cont/serv/masif.html
Sartori, G. (1998). Homo videns, La sociedad teledirigida. Editorial Taurus. México. Pág. 76
http://ar.clarin.com/diario/especiales/dalessio/historia.html
http://www.galeon.com/pymampresa/paginas/12.html
Fromm, E. (1962). Más allá de las cadenas de la ilusión. Mi encuentro con Marx y Freud. Herrero Hermanos, SUCS, S. A., Colección «Credo», México, Cuarta edición.
Wallace, P. (2001). La psicología de Internet. Editorial Paidós. Págs. 219-241.

AUTOR
Murguía-Leines A.
García-Romero R.*
García-Montañez M.
Universidad Intercontinental y *Universidad Nacional Autónoma de México

Responsable de la publicación:
M. en C. Maritza García Montañez
Laboratorio de Neurociencias
Fac. de Psicología
Universidad Intercontinental
México
mgarciam@uic.edu.mx



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