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La visión escéptica

Resumen: A principios de los años 70 un grupo de científicos relacionados con la NASA trabajaron en un proyecto teórico llamado "Ciclope". Proponían la construcción de un super-observatorio compuesto por 1000 platos de 100 metros cada uno con el que se conseguiría una sensibilidad de 10e-30 w/m2 ( 10e-27 w/m2 es la sensibilidad que se alcanza con el radiotelescopio de Arecibo)

Publicación enviada por Jose Maba




 


A principios de los años 70 un grupo de científicos relacionados con la NASA trabajaron en un proyecto teórico llamado "Ciclope". Proponían la construcción de un super-observatorio compuesto por 1000 platos de 100 metros cada uno con el que se conseguiría una sensibilidad de 10e-30 w/m2 ( 10e-27 w/m2 es la sensibilidad que se alcanza con el radiotelescopio de Arecibo)
Este proyecto, que no llegó nunca a realizarse, tenía un sugestivo prólogo de F. Drake :
"...En este mismo instante, casi con absoluta certeza, ondas de radio enviadas desde otras civilizaciones inteligentes están cayendo en la Tierra. Un radiotelescopio que sea apuntado hacia la dirección correcta y sintonizado en la frecuencia correcta puede descubrir estas ondas. Algún día procedente de alguna estrella recibiremos la respuesta de una de las mas antiguas y excitantes preguntas que la humanidad se ha hecho."

Efectivamente esta es una de mas excitantes preguntas que están pendientes de contestar. Y esta pendiente por que la búsqueda esta resultando mas difícil de lo que se pensaba.
Llevamos cien años ( desde que se inventó la radio ) escuchando el sonido del cosmos y jamás se ha detectado ninguna señal que podamos decir con seguridad que procede de otra civilización.
Se ha rastreado el cielo en todas direcciones, en distintas frecuencias, en distintos momentos, y nada de nada.
¿Será porque nuestros receptores no alcanzan la suficiente sensibilidad?
¿Será porque no hemos tenido suerte?
¿O es que la estrategia SETI es errónea?
¿Cual es la causa de este pertinaz silencio?

En la página principal has leído que esta es una web escéptica sobre el SETI y el enigma del pertinaz silencio cósmico.
Voy, primeramente, a aclarar que significa escéptico.
Dice el diccionario que escéptico es la persona que no cree en determinas cosas, que tiene duda acerca de la verdad.
¿Y en qué cosas no creen los escépticos?
Por ejemplo, no creemos en verdades sacadas de la especulación, sin rigor ni comprobación. Creemos en las verdades que se ajusten al método científico y no porque salgan de personas importantes.

La "credulidad" consiste en aceptar como ciertas afirmaciones sin analizar su consistencia, por pereza intelectual, por falta de preparación o simplemente por respeto a la autoridad de ciertas personas. En la etapa actual de la Humanidad la gran mayoría de las personas son bastante crédulas, sobre todo debido a su ignorancia y falta de entrenamiento en el método científico. La gente suele creer cosas porque lo ha dicho alguien famoso o porque es la corriente mayoritaria.

La creencia en inteligencias extraterrestres que se comunican entre sí es mas un acto de fé que una idea científica, ya que esta última implica el conocimiento cierto de las cosas, y no sabemos si es cierto o falso que existan seres extraterrestres que puedan visitarnos o comunicarse con nosotros.

En realidad, la mayoría de los crédulos se amparan en el beneficio de la duda, el juicio que emplean en sus investigaciones es poco crítico, la lógica la aplican a su manera, carecen de objetividad y no contribuyen al conocimiento científico.

La hipótesis SETI en realidad no es una hipótesis, puesto que una hipótesis es un modelo predictivo de la realidad y esta hipótesis no predice científicamente nada. Sin embargo, esta hipótesis se sigue utilizando para justificar el interés científico de estas investigaciones.
La hipótesis extraterrestre es además irrefutable en esencia. No podemos diseñar ningún experimento para refutarla. Tiene las mismas características de una creencia mítico-religiosa. (mágico/irracional).

 

A principios del siglo XX la creencia en la vida marciana era algo muy extendido.
¿Por qué se equivocaron aquellos astrónomos y hombres de ciencia respecto a este tema?
Por dos motivos:
-1, el deseo de ver confirmadas las propias creencias;
-2, la naturaleza defectuosa de la percepción humana.

Hoy, principios del siglo XXI, hay mucha gente, incluidos científicos, que siguen creyendo en la abundancia de vida inteligente extraterrestre aunque no tengamos ninguna prueba.

El mito y el pensamiento mágico tiene una base psicológica muy profunda en el hombre.
En el siglo XVII se inició afortunadamente una revolución en el pensamiento humano, dejando éste de ser exclusivamente especulativo para someterse a la prueba experimental. La metodología científica con sus exigencias de rigor, de cuantificación, de coherencia y racionalidad, generó la gran explosión científico-técnica que aún continúa en nuestros días.
Para no repetir los errores del pasado debemos aplicar con lógica y racionalidad los conocimientos que tenemos a la hipótesis extraterrestre.

En el mundo científico, la imaginación, aunque necesaria, no debe conducirnos al delirio. Todo debe someterse al análisis y a la experimentación.


La fórmula de Frank Drake para calcular el número de civilizaciones fue muy criticada por los científicos escépticos. Suele presentarse casi como la demostración matemática de la teoría SETI, sin embargo es una formula absolutamente inútil.

Según F. Drake "hay una civilización capaz de comunicarse a nivel interestelar por cada diez millones de estrellas. Esto significa que debe haber entre diez mil y cien mil civilizaciones en la Vía Láctea y que es probable que haya una a menos de cien años luz de la Tierra".

Esta formula se ha criticado su escaso rigor científico, su ambigüedad y especulación.
El único factor de la ecuación que puede conocerse con cierta aproximación es el número de estrellas de tipo solar en la galaxia. Todos los demás términos son fruto de la especulación.
Hace unos pocos años que se descubrieron las primeras evidencias de planetas extrasolares. Fue un descubrimiento muy importante para los crédulos del SETI, sin embargo ninguno de estos sistemas solares catalogados hasta el momento es parecido al nuestro.

F. Drake se defiende diciendo: "Lo realmente importante es que N es un número positivo no igual a cero, porque ninguno de los factores de la ecuación es igual a cero, y que probablemente es del orden de millones".

Es evidente que N no es igual a cero pero no tenemos ninguna prueba objetiva para pensar que N es mayor de 1.

Ante la falta de dados concretos el debate SETI solo puede plantearse en términos de probabilidad, es decir, ¿es probable o no que se repitan en otros planetas lo acontecido en el nuestro?
Para muchos astrónomos, científicos y público en general no hay duda de que lo mas probable es que los sucesos que dieron lugar a una especie inteligente en nuestro planeta pueden repetirse en muchas de las casi infinitas estrellas del universo.
Esta opinión se basa en 3 principios:
-Principio de la uniformidad de la naturaleza: las leyes de la naturaleza son las mismas en todas partes.
-Principio de plenitud: aquello que es posible llega a realizarse en algún momento.
-Principio de mediocreidad: es la vieja idea copernicana, la Tierra no ocupa un lugar destacado en el universo sino que es un vulgar planeta en una vulgar estrella que a su vez pertenece a una de las muchas galaxias del cosmos.

Según los escépticos los argumentos a favor del SETI adolecen de una reflexión profunda y seria. Los filósofos del pasado crían en la pluralidad de los mundos de igual manera que crían en la generación espontanea de vida en una charca. Hoy en día, todavía los partidarios de la pluralidad de los mundos se dejan llevar por el simple y a la vez engañoso argumento de la cantidad. Cuando nos muestran esas bonitas fotos de galaxias llenas de puntitos brillantes y nos dicen: esta es una galaxia típica, contiene 100.000 millones de estrellas, y es una mas entre 100.000 millones de galaxias. ¿ Alguien puede ser tan memo de pensar que solo aquí puede haber vida inteligente?

Es cierto que en nuestra galaxia puede haber unos 200.000 millones de soles, pero esto no es garantía, en absoluto, que existan igual cantidad de planetas habitables.

Hoy el SETI es un entretenimiento científico basado en especulaciones escasas de fundamento y con un dudoso ¨sentido común¨, sentido que muchas veces nos lleva por caminos erráticos.

El astrónomo William Whewell a finales del siglo XIX señaló que los planetas mayores del sistema solar, debido a su constitución gaseosa, no podían representar el ambiente ideal para el desarrollo de la vida. Fue el primero que aplicó criterios racionales en vez de especulaciones filosóficas.

Si analizamos las delicadas condiciones astronómicas, geofísicas y biológicas que han propiciado muestra aparición comprenderemos rápidamente que nuestra existencia bien podría haber sido un simple accidente, un suceso altamente improbable de repetirse.

 

 

Las condiciones fundamentales.

 

Al hablar de vida hay que distinguir primeramente dos niveles de desarrollo: la vida microbiana y la vida animal. La primera puede existir en ambientes muy variados y extremos ( de presión, temperatura, etc.). La segunda, la única que puede dar lugar a una especie inteligente, solo se desarrolla en unos muy estrechos margenes físicos.
Vamos a centrarnos en la vida animal y en las condiciones mínimas para que esta pueda existir.

La vida a nivel galáctico esta limitada por dos parámetros básicos: la zona habitable y el tiempo habitable.

Una galaxia es un gigantesco conglomerado de estrellas. Galaxias como la nuestra contienen entre 100.000 y 200.000 millones de estrellas pero la mayoría no son aptas para la vida.

El 90% de las estrellas se encuentran en la zona central de la galaxia, una zona tremendamente hostil para la vida debido a los altos niveles de radiaciones y fenómenos violentos (supernovas, agujeros negros, etc.). Nuestra estrella se encuentra situada a 2/3 ,aproximadamente, del radio de la galaxia. Mas allá, en los confines de la galaxia, no es fácil que aparezcan planetas rocosos debido a la escasez de estrellas con elementos pesados (oxigeno, silicio, hierro, etc.).

Por lo tanto se define la zona galáctica habitable como aquella zona ( cinturón) alrededor del centro de la galaxia suficientemente alejada las mortales radiaciones, donde la vida resulta relativamente tranquila, y con suficientes elementos pesados. El tiempo habitable esta condicionado por la evolución de las estrellas. Las primeras estrellas que se formaron carecían de elementos pesados por lo que no pudieron formarse planetas rocosos hasta la segunda o tercera generación de estrellas.

 


Una estrella habitable.

 

 

Aunque todas las estrellas están hechas de hidrogeno y helio, no son todas iguales. El principal parámetro que las distingue es la masa, las hay desde 0,1 masa solar hasta varias decenas de masa solar.
Resulta que las estrellas mas grandes que la nuestra consumen su combustible mas rápidamente y por lo tanto no darían tiempo a que se desarrollase la vida animal en sus planetas.
Por ejemplo, una estrella de 1,3 Masa Solar agota su ciclo estable en unos 4000 millones de años y una estrella de 1,75 M.S. dura unos 2000 millones de años, un tiempo claramente escaso para que la vida pueda llegar a alcanzar formas complejas. Nuestro sol esta radiando desde hace 5000 millones de años y le queda otro tanto.
Por otra parte la emisión de luz ultravioleta es mayor cuanto mayor es la estrella y esta radiación ademas de ser peligrosa para la vida acelera la fuga (perdida) de la capa gaseosa del planeta.
Por lo tanto todas las estrellas que son un poquito mas grandes que nuestro sol están automáticamente descartadas.

Las estrellas de masa inferior a 1M.S. queman el combustible lentamente y por lo tanto su vida es muchísimo mas larga. Serían las candidatas ideales pero también hay un límite por abajo.
Para que un planeta fuera habitable en una estrella demasiado pequeña debería estar a corta distancia para recibir el necesario calor. Aquí entraría en juego el efecto marea que tiende a parar la rotación del planeta, un efecto con consecuencias catastróficas para la vida. Por otra parte una estrella de menor masa emite escasa radiación azul-violeta y esta es imprescindible para la fotosíntesis.
Otra condición importante es que la estrella mantenga un ritmo de emisión estable. Las erupciones violentas que se dan en algunas estrellas (Flares) son incompatibles con la vida.
Las estrellas de tipo solar y por tanto adecuadas para la vida serían aquellas que tienen una masa entre 0,85 y 1,05 M.S., aproximadamente el 10%. , las comprendidas en el grupo G.

Algunos astrónomos amplían la lista de estrellas utiles a parte del grupo F y parte del grupo K por lo que podrían ser un 15% del total.

 

TABLA CLASIFICACIÓN DE ESTRELLAS.

TIPO
COLOR

TEMPERATURA

-en la superfecie- (en miles de °K)

MASA

(con respecto a la masa solar)

VIDA -en la secuencia principal-

(en millones de años)

ABUNDANCIA

(en %)

O
violeta
28 -80
20 - 60
10 - 1
0,00001
B
azul-violeta
10 - 28
3 - 18
400 - 10
0,1
A
azul
7,5 - 10
2 - 3
2.000 - 400
1
F
blanco-azulada
6 - 7,5
1,25 - 1,75
7.000 - 2.000
3
G
amarilla
5 - 6
0,85 - 1,2
15.000 - 8.000
9
K
anaranjada
3,7 - 5
0,5 - 0,85
30.000 - 17.000
14
M
roja
2,5 - 3,6
0,1 - 0,5
200.000 - 50.000
73

 

 

Además del tamaño justo hay que pedir que la estrella tenga una cierta abundancia de elementos pesados. Gracias a los elementos pesados existen los planetas rocosos como el nuestro. Resulta difícil concebir la vida animal sin la existencia , por ejemplo, del hierro ( necesario para llevar el oxigeno por la sangre). Igualmente necesarios son los elementos mas pesados de la tabla como el uranio. Los elementos radiactivos son los causantes del calor interno del planeta e indirectamente generan el vulcanismo y la tectónica de placas. En otras palabras, hacen que el planeta este vivo. También gracias a esos elementos pesados la Tierra tiene un campo magnético que le sirve de pantalla contra las partículas solares muy energéticas.

La escasez de elementos pesados se da también en los llamados ¨cúmulos globulares¨ que son agrupaciones de estrellas en ciertas zonas de la galaxia con una densidad 1000 veces mayor de lo normal.

 

Pero además de tener suficientes elementos pesados también hay otra singularidad importante en nuestro sol: es una estrella solitaria. En el cosmos lo normal es que las estrellas formen parejas, es decir, forman sistemas binarios o ternarios. Se cree que un sistema planetario entre dos o mas estrellas tendría unas órbitas demasiado elípticas e inestables. Nada adecuado para la vida. Un planeta como el nuestro ha podido desarrollar la vida, entre otras causas, por que ha tenido de una órbita casi circular lo que le ha aportado un flujo de calor estable.
Las estrellas solitarias, como la nuestra, son 1/3 del total.


La vida no ha podido aparecer en tiempos remotos por que las estrellas muy antiguas carecen de elementos pesados. Es el tiempo habitable. En un principio los únicos elementos que había en el cosmos eran el hidrogeno y el helio. Tuvieron que pasar varias generaciones de estrellas para que estas produciesen los demás elementos.
Los últimos descubrimientos astronómicos han revelado que estrellas parecidas a la nuestra y cercanas no presentan tanta proporción de elementos pesados como nuestro Sol.

Apróximadamente un 10% de las estrellas tienen una abundancia de elemtos pesados semejante a nuestro Sol. Esto nos hace pensar que nuestro Sol es una estrella ¨poco corriente¨ .

Encontrar una estrella como el Sol, solitaria, con una buena proporción de elementos pesados, que además se encuentre lejos de estrellas gigantes ( la explosión de una supernova puede esterilizar la vida en un radio de 30 años-luz ) y lejos del centro de la galaxia no es tarea fácil.

 

Según lo dicho anteriormente el número de estrellas utiles en nuestra galáxia sería:

Coeficiente de estrellas utiles = 0,10 x 0,15 x 0,33 x 0,10 = 0,0005.

Teniendo en cuenta que en nuestra galáxia habrá unas 200.000 millones de estrellas, en número de estrellas adecuadas para desarrollar la vida serían:

200.000.000.000 x 0,0005 = 100.000.000 de estrellas.

 

De esas 100 millones de estrellas que tienen unas características ideales ¿cuántas tendrán un planeta parecido al nuestro, es decir con una masa y a una distancia de la estrella ideal?

 

Foto de nuestro sol.

 

 

Un planeta habitable.

 

 

Es posible que haya varios millones de estrellas parecidas a la nuestra por la galaxia pero no sabemos cuantas de ellas tienen un planeta habitable. La vida microbiana puede desarrollarse en ambientes extremos pero la vida animal requiere unas condiciones mucho mas exigentes.
En primer lugar un planeta habitable no puede tener una órbita demasiado elíptica por que esto produciría variaciones extremas de temperatura.
Los planetas extrasolares descubiertos en los últimos años han aportado unos datos poco favorables al SETI. Todos tienen unas órbitas mas elípticas que nuestro sistema solar.
Júpiter tiene una excentricidad menor de 0,05 y los planetas extrasolares tienen una excentricidad que va de 0,2 a 0,8.
La órbita casi circular de nuestro planeta sería resultado de un reparto de la masa protoplanetaria inicial muy particular. Si Júpiter tuviera una órbita mas excéntrica provocaría unas perturbaciones gravitatorias en los planetas interiores nefastas para el desarrollo de la vida.

La Tierra ha estado en ciertos momentos sometida a temperaturas próximas a los 100°C. y en otros momentos cubierta casi enteramente por hielos. La causa que ha permitido salir de ambos extremos ha sido su distancia justa al Sol.
En 1978 el astrónomo Michael Hart calculó el rango de distancias en el que la Tierra podría haber mantenido agua liquida durante los pasados 4000 millones de año. Sus conclusiones fueron que si la Tierra hubiera estado un 4% mas cerca del Sol o un 1% mas alejada hubiera desembocado en un efecto invernadero asfixiante para la vida o en una glaciación permanente.


La masa del planeta es también fundamental para que este sea habitable.
Un planeta por debajo de 0,5 masa terrestre (0,8 radio terrestre) tendría una gravedad demasiado débil para retener la capa gaseosa durante largo tiempo. Además se enfriaría pronto y sería un planeta geológicamente muerto, sin vulcanismo ni tectónica de placas. Marte, con una masa de 0,1 masa terrestre, es un claro ejemplo.
Un planeta mayor de 2 masa terrestre (1,3 radio terrestre) tendría el problema de poseer una atmósfera demasiado densa y esto desembocaría pronto hacia un efecto invernadero destructor para la vida. Un ambiente parecido al de Venus. El planeta solo se salvaría de esta catástrofe si estuviera situado mas alejado del sol, pero con una gravedad fuerte la vida se desarrollaría principalmente en medio acuático y en la superficie estaría muy limitada. Podría surgir alguna especie marina inteligente pero es muy improbable que consiga alcanzar un desarrollo tecnológico. Dentro del agua no es posible hacer fuego tal como se hace en la superficie, por lo tanto una especie marina no podría moldear metales y sin metales jamás descubriría el electromagnetismo ni la radio.

Nuestro planeta, además de tener la masa justa y estar a la distancia justa del Sol, presenta dos características extrañas: la cantidad de agua y un satélite anormalmente grande.
Los asteroides que crearon la Tierra contienen entre un 5 y un 20% de agua. La Tierra solo contiene un 0,1% de agua, por lo tanto tuvo que producirse algún cataclismo para que la Tierra perdiese gran parte del agua original. De no producirse eso, ahora la Tierra sería una gran pecera.
Tal vez ese cataclismo tenga algo que ver con el segundo misterio: la tenencia de un gran satélite. Todos los astrónomos coinciden en que no es normal que un planeta como el nuestro tenga un satélite tan grande. Su ¨captura¨ solo pudo deberse a un acontecimiento muy fortuito: el choque de un gran asteroide en un ángulo ¨adecuado¨ para que los escombros se agregasen luego en un nuevo planetoide en vez de formar un anillo de piedras. Gracias a este gran satélite la Tierra ha mantenido el eje de su giro bastante estabilizado. Sin la Luna, o con una Luna mucho menor, el eje de la Tierra hubiera oscilado erráticamente ocasionando cambios climáticos catastróficos para la vida.

"La probabilidad de que exista un planeta de estabilidad climática comparable al nuestro en un sistema planetario debe indudablemente revisarse a la baja en varios ordenes de magnitud" - publicado por el astrónomo francés Jacques Laskar en Investigación y Ciencia en julio de 1994.

 

Nuestro sistema solar se compone de 9 planetas, los cuatro primeros son pequeños y rocosos y el resto son grandes y gaseosos. No sabemos si esta cantidad y su distribución es la normal o es excepcional.
De estos cuatro planetas rocosos, próximos al Sol, sólo dos son adecuados para la vida, nuestro planeta y Venus. Mercurio es muy pequeño, un 5% de la masa terrestre, y Marte, con un 10% de la masa terrestre, es también demasiado pequeño y por eso no ha podido retener una atmósfera como la nuestra, ni agua líquida ni tectónica de placas durante largo tiempo, es geológicamente, un planeta muerto.
El único planeta que podría sustituir a la Tierra es Venus. Tiene un tamaño muy parecido a la Tierra y su masa es un 82% de la terrestre. Su problema es que está demasiado cerca al Sol y esto hace que sea imposible vivir bajo una temperatura ambiente de 450 °C. Si Venus estuviera en el lugar de la Tierra tendría un ambiente semejante al terrestre.

Supongamos que 9 es el número promedio de planetas en un sistema solar y que los tamaños sean parecidos a los que existen en nuestro sistema solar. Supongamos también que la distribución de los planetas es fruto del azar.
Desde una visión matemática, las permutaciones que podemos hacer con 9 elementos es:
¡363.000 posiciones distintas!
La verdad es que muchas de estas soluciones son válidas para nuestro objetivo. Por ejemplo, si las posiciones de los últimos planetas de nuestro sistema solar estuvieran cambiadas no nos afectaría pero si nos afectaría que los dos planetas gigantes, Júpiter y Saturno, estuvieran próximos a la Tierra.

En nuestro sistema solar el 22% de los planetas son, en principio, adecuados para la vida, pero ¿qué probabilidad hay de que en un sistema solar exista algún planeta de tipo terrestre, que esté en el cinturón habitable y que además no exista ningún planeta gigante cerca de él ? es decir, ¿ qué probabilidad hay de que la Tierra o Venus ocupen la posición número 3 ( cinturón habitable ) y que ni Júpiter ni Saturno estén en las posiciones 1,2 y 4?


El cálculo matemático nos da, aproximadamente, un 10% de casos favorables. Es decir, que de cada 100 sistemas planetarios, 10 tendrían un planeta tipo terrestre en condiciones optimas para la vida.
El resultado de estas conjeturas es que de las 100 millones de estrellas útiles, el 10%, es decir, 10 Millones, tendrían algún planeta en condiciones optimas para la vida.


Hemos calculado -a golpe de conjeturas - el número de planetas habitables de nuestra galáxia, es decir, con unas condiciones óptimas para que se pueda desarrollar la vida. Ahora queda lo mas difícil de estimar: ¿ en cuántos de esos 10 millones de planetas ( oasis de vida ) aparecerá una especie inteligente ?

 

 

 

¿La vida evoluciona hacia la inteligencia?

 

 

La vida apareció muy pronto en nuestro planeta. Teniendo en cuenta lo complicado de sus procesos químicos podemos considerar este hecho de milagroso. La propia existencia de la vida parece desafiar la segunda ley de la termodinámica. La tendencia natural de las cosas es una tendencia hacia el desorden ( entropía) . La vida, curiosamente, avanza en dirección contraria, es una complicadísima ordenación molecular.
En realidad no se viola ninguna ley pues los organismos consumen energía y añaden mas desorden en el entorno, sin embargo, no deja de parecer paradójico.

La vida es un proceso químico muy complicado y ,desde un punto de vista matemático, muy improbable. Una proteína es uno de los compuestos básicos de la vida. Esta constituida por un número comprendido entre 100 y 200 aminoácidos. De todos los tipos de aminoácidos posibles, la vida solo eligió 20. Con estos datos vemos que la probabilidad de una formación casual de una proteína, supongamos 150 aminoácidos, es:
1 / 20e150 = 1 / 10e195 . ( es decir: 0,000...-casi doscientos ceros-...01 )

Es evidente que la naturaleza no probó todas las combinaciones ya que si las probase todas todavía no habría aparecido la primera celula.

Podemos aceptar la existencia de miles, tal vez millones de planetas, en donde la vida se ha desarrollado con mas o menos fortuna. Pero lo que no podemos dar por hecho es que en cualquier planeta en donde la vida haya empezado a desarrollarse acabe por aparecer una especie inteligente como nosotros. Y no por que nosotros nos consideremos los mas inteligentes del universo, sino por que la inteligencia es una facultad inusual, extraordinaria y altamente improbable. Prueba de ello es que la naturaleza no ha favorecido su aparición. La gran mayoría de las especies han desarrollado otras facultades pero no la inteligencia, ¿por qué?

La inteligencia es un lujo de la evolución biológica. Muy pocas especies pueden alcanzar ese lujo. Para ser inteligente, mas o menos como nosotros, hace falta un gran cerebro y este es un órgano es delicado, por lo tanto se precisa una caja donde protegerlo, es decir un cráneo. El cráneo necesita un sostén, es decir, un esqueleto. Por consiguiente sólo los animales vertebrados podrían aspirar a ser inteligentes y estos representan una minoría frente a todos los demás ( artrópodos, anélidos, moluscos, etc.). Es cierto que en un ambiente acuático una especie podría soportar un gran cerebro sin necesidad de una estructura osea, pero este medio lo normal es que se desarrollen extremidades en forma de aletas y no de manos, y las manos, junto con los dedos, son un órgano valiosísimo para el desarrollo intelectual.

Además, hay que tener en cuenta que un cerebro grande e inteligente necesita un generoso riego de sangre ( oxigeno) y esto requiere un metabolismo muy activo. Nuestro cerebro representa el 2% del peso corporal pero consume hasta un 20% del oxigeno y de la glucosa de la sangre. Esta condición solo la cumplen los mamíferos. En resumen, podríamos decir que sería condición imprescindible ser vertebrado y ,casi también, ser mamífero.


¿Qué probabilidad hay de que en otros mundos la evolución biológica produzca vertebrados?
La rama de los vertebrados apareció en la Tierra hace unos 550 millones de años y fue una de las muchas que también aparecieron en aquella explosión cámbrica. Fue un capricho del destino, del azar, lo que originó su aparición y su supervivencia. Si los vertebrados no hubieran aparecido la Tierra estaría poblada igualmente por un amplísimo abanico de especies.
La evolución biológica no tiene ningún plan preestablecido. La aparición de un determinado tipo morfológico, como los vertebrados, se debió a unas circunstancias fortuitas.
Pensar que en otros mundos la evolución biológica va a ser una repetición de lo acontecido en nuestro planeta es una tontería. Los factores que influyen para que aparezca una u otra rama morfológica son incontrolables e imprevisibles. La mecánica celeste es previsible, la evolución biológica no.

Estudiando la historia de la vida en nuestro planeta llegamos a la conclusión de que la inteligencia, debido a sus muchos requerimientos, es una facultad altamente improbable de repetirse.

Desde la aparición de las primeras bacterias hasta el momento actual la vida ha pasado por multitud de vicisitudes, se ha visto afectada y alterada por multitud de acontecimientos fortuitos y no ha habido nada en la naturaleza que forzara la aparición de una especie inteligente. La evolución no tiene como meta la inteligencia.

Este es el verdadero cuello de botella que reduce a un valor ínfimo la probabilidad de encontrar otra civilización como la nuestra. Posiblemente, en nuestra galaxia no haya suficientes planetas para que sea probable la repetición de una especie como la nuestra.

 

Se estima que en nuestro planeta han aparecido a los largo de la historia 1000 millones de especies, de esa enorme cantidad solo ha aparecido una especie suficientemente inteligente para desarrollar una civilización.
Esto puede interpretarse de dos maneras:

1°- la vida inteligente aparece seguro en ambientes ricos en variedad de vida como nuestro planeta. Hipótesis optimista del SETI.

2°- la vida inteligente no es la meta de la evolución, por eso es altamente improbable que aparezca aun en las mejores condiciones para el desarrollo de la vida. Si aparece es por una gran casualidad. Hipótesis pesimista.

Según la primera interpretación en nuestra galaxia deberían existir varios millones de civilizaciones inteligentes. Como las evidencias no van en ese sentido, sería mas sensato inclinarse por la segunda conjetura.

Si aceptamos que la probabilidad de que aparezca una especie inteligente en un planeta con condiciones ideales para la vida es de 1/10e9 debemos entender que existirá una civilización por cada 100 galaxias.
Tal vez sea esa la razón por la que no se producen contactos.
No obstante y a pesar de esta probabilidad bajísima el universo sería generoso con la vida inteligente, acogería a unas 1000 millones de civilizaciones.



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