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Las preguntas sin respuestas

Resumen: ¿Los dinosaurios eran de sangre caliente?. ¿Los dinosaurios se ocupaban de sus crías?. ¿Por qué los dinosaurios eran tan enormes?. ¿Cuáles son los parientes vivos más próximos de los dinosaurios?. ¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?. ¿El consenso actual?(V)

Publicación enviada por Fernando cuenca




 


Indice
1. Las preguntas sinrespuesta
2. ¿Los dinosaurios eran desangre caliente?
3. ¿Los dinosaurios se ocupabande sus crías?
4. ¿Por qué los dinosaurios erantan enormes?
5. ¿Cuáles son los parientesvivos más próximos de los dinosaurios?
6. ¿Por qué se extinguieronlos dinosaurios?
7. ¿El consenso actual?

 

1. Las preguntas sin respuesta

Algunas de las preguntas más interesantes con respecto a los dinosaurioscarecen todavía de respuesta. ¿Eran o no de sangre caliente? ¿Se ocupaban desus crías de alguna manera, o dejaban que cuidaran de sí mismas? ¿Por quéeran tan inmensos y qué tipos de problemas les causaba su tamaño? ¿Cuálesson sus parientes vivos más próximos? Y, desde luego, la pregunta que todos sehacen: ¿por qué se extinguieron?

2. ¿Los dinosaurios eran de sangre caliente?

Durante mucho tiempo, los paleontólogos se han preguntado acerca de lafisiología termorreguladora de los dinosaurios; es decir, de su sistema decontrol de la temperatura corporal y, como consecuencia de ello, acerca de sumetabolismo, el metabolismo incide en la velocidad general de las reacciones químicasdel organismo, que afecta a los niveles de actividad. En la actualidad, las avesy los mamíferos son homeotermos: mantienen una temperatura corporal elevada queno se modifica pese a los cambios de temperatura del ambiente. Los animales conuna temperatura corporal variable son poiquilotermos. Pero hay que pagar unelevado precio para mantener constante la temperatura corporal. Las aves y losmamíferos llegan a utilizar hasta nueve décimas partes de los alimentos queconsumen simplemente con este fin; los alimentos se queman para mantener elevadala temperatura cuando hace frío, y se pierde energía de distintas formas paramantener fresco el cuerpo cuando hace calor.


Las aves y los mamíferos son endotermos: tienen un control interno de latemperatura. Los lagartos, las serpientes, las tortugas, los anfibios y lospeces son ectotermos, con un control externo de la temperatura; la temperaturacorporal suele variar a medida que lo hacen la temperatura del aire o del agua,y por lo tanto experimentan grandes fluctuaciones del mediodía a la medianoche.Algunas veces, estas criaturas varían su comportamiento para modificar latemperatura, como por ejemplo cuando se ponen al sol sobre una roca paracalentarse, o se esconden en una madriguera para refrescarse, pero los lagartosy los cocodrilos están a merced del ambiente. El aspecto positivo de la cuestiónes que estos ectotermos por lo general necesitan comer tan sólo una décimaparte de los alimentos que necesitan los endotermos del mismo peso.


Durante las décadas de 1.820 y 1.830, los primeros buscadores de dinosaurioslos consideraban lagartos gigantes, y por lo tanto, ectotermos corpulentos. En1.841, el destacado anatomista ingles Richard Owen, más tarde sir Richard, marcódos hitos memorables. En primer lugar, publicó por primera vez el nombredinosaurio, como distintivos para unificar las cinco o seis especies que se habíandescubierto hasta ese momento. En segundo luhar, defendió la teoría de losdinosaurios eran animales avanzados, más comparables con los elefantes y losrinocerontes, en términos fisiológicos, que con los lagartos.


En 1.870, Thomas Huxley, otro eminente paleontólogo inglés, sustentaba que lafisiología de los dinosaurios coincidía con el modelo mamífero, al destacarlas semejanzas entre los dinosaurios y las aves. Destacaba, en particular, lasimilitud entre los terópodos más pequeños y el Archaeopteryx, el ave másantigua que se conoce, cuyos primeros fósiles se hallaron en 1.861. Sinembargo, la idea de que los dinosaurios fueran endotérmicos no se mantuvodurante demasiado tiempo. La mayoría de los paleontólogos de la épocavictoriana, y los de buena parte del presente siglo, los consideraban ectotermosperezosos, habitantes de las ciénagas, que llevaban una vida lenta y tenían unritmo metabólico bajo.
A esta opinión se opuso con firmeza, a principios de la década del setenta, eldoctor Robert Bakker, a la sazón colaborador de la Universidad de Yale, en unaserie de artículos. Presentó siete tipos diferentes de pruebas, según sucriterio, todos los dinosaurios eran muy activos y totalmente endotérmicos:

  1. Cuando se ponían de pie, las patas de los dinosaurios se enderezaban y existen indicios de que podían correr.
  2. Los grandes saurópodos debían tener un corazón desarrollado, capaz de bombear la sangre hasta la cabeza.
  3. Muchos terópodos presentan adaptaciones para una gran agilidad; tal vez tuvieran un ritmo metabólico elevado.
  4. Se han encontrado fósiles de dinosaurios dentro del Círculo Polar Ártico; por consiguiente, tenían que ser capaces de soportar temperaturas muy bajas.
  5. En las comunidades de dinosaurios se puede apreciar la proporción endotérmica depredador/presa. Esto se basa en el descubrimiento de que los carnívoros mamíferos actuales necesitan diez veces más alimentos que los ectotermos del mismo peso corporal, y así, la proporción entre los depredadores y sus presas debería aproximarse a 1:100 para los endotermos, y a 10:100 para los ectotermos.
  6. Los huesos de los dinosaurios presentan indicios de un crecimiento rápido y de remodelación, como ocurre con los huesos de los mamíferos modernos.
  7. Ciertos terópodos tenían cerebro como el de las aves, más bien grande, y no pequeño como en los reptiles.
  8. El cráneo de los dinosaurios carece de la abertura pineal en la parte superior, que es el orificio del tercer ojo de numerosos lagartos, que estos ectotermos utilizaban para el control de la temperatura a través del comportamiento.
  9. Las aves, que son endotermas, evolucionaron a partir de pequeños dinosaurios terópodos, y por lo tanto es probable que los dinosaurios también fueran endotermos.

Las sugerencias de Bakker provocaron grandes controversias a lo largo de la década,que continúan incluso ahora. Según sus críticos, la mayoría de susargumentos no eran decisivos, algunos se apoyaban en demasiadas suposiciones yno se podían comprobar, y otros se basaban en vínculos erróneos entre laanatomía y la fisiología. Por ejemplo, muchos ectotermos se mueven en realidadcon gran rapidez, entre ellos, numerosos lagartos; lo que no pueden hacer esmantener esta velocidad durante mucho tiempo. Pero no podemos comprobar si losdinosaurios tenían arranques de velocidad o si eran corredores permanentes.Además, no tenemos pruebas de que hubiera una glaciación extensiva durante elMesozoica; por tanto, las temperaturas dentro del Círculo Polar Ártico, en esaépoca, no eran tan bajas como en la actualidad. Y los rasgos esenciales de losmamíferos que presentan los huesos de los dinosaurios, como la red de canalesinternos, sólo indican un crecimiento rápido y un gran tamaño corporal, perono tienen nada que ver con la endotermia. Estas características aparecen en laactualidad en los ectotermos de gran tamaño, como las tortugas, mientras quelas aves y los mamíferos pequeños tienen huesos supuestamente ectotérmicos sóloporque son pequeños.


Hoy en día, la cuestión se centra en las proporcionas depredador/presa, laestructura ósea y los presupuestos de energía: el equilibrio entre el consumode alimentos, la calidad de estos y el ritmo metabólico. Bakker siguemanteniendo su posición, inquebrantable, mientras que los demás paleontólogosadmiten una posición intermedia, según la cual los pequeños terópodosavanzados eran endotermos, como las aves; en cambio, todos los demásdinosaurios, los grandes y los enormes, disponían de un mecanismotermorregulador especial, al que llaman homeotermia inerte y homeotermia masiva.Esto se basa en el hecho de la temperatura corporal fluctuante de lospoiquilotermos va un poco rezagada en relación con los cambios de latemperatura ambiente, y la duración de este diferencia depende del tamaño delcuerpo. Cuanto mayor es el ectotermo, almacena más inercia en su cuerpo, locual retrasa el enfriamiento nocturno y también la velocidad de calentamientodurante el día. Se ha calculado que la temperatura corporal de la mayoría delos dinosaurios manifestaba una fluctuación de apenas 1 ó 3 grados, inclusocuando la amplitud térmica entre el día y la noche ascendía a más de 20ºC.

3. ¿Los dinosaurios se ocupaban de sus crías?

Hasta hace poco tiempo se pensaba que sólo se ocupaban de sus crías lasaves y los mamíferos, mientras que los reptiles se limitaban a poner los huevosy después los abandonaban a su suerte: Sin embargo, las observaciones de campode los cocodrilos, durante la década del setenta, demostraron que ayudaban asus descendientes a salir del cascarón y los llevaban hasta el agua. Por lotanto, los científicos que estudiaban el tema no se sorprendieron demasiadocuando, durante la década del ochenta, se descubrieron pruebas de que losdinosaurios también se ocupaban de sus crías.


Hace tiempo que se conocen los huevos de dinosaurio, sobre todo los procedentesde los depósitos del sur de Francia y de Mongolia y, en fechas más recientes,los de India y los estados centrales de Estados Unidos. Las famosas expedicionesdel Museo Americano a Mongolia, en los años veinte, descubrieron nidoscompletos de Protoceratops fosilizados. En algunos, había varios círculos concéntricosde hasta 18 huevos, y muchos estaban relacionados con esqueletos de individuosadultos, jóvenes y recién nacidos. Los huevos franceses corresponden al saurópodoHypselosaurus. Son más grandes que los de Protoceratops, y parece que lacantidad máxima por nido es de doce o trece. En proporción, los huevos puestospor dinosaurios muy grandes eran bastante pequeños (rara vez medían más de 30centímetros de largo), por limitaciones mecánicas. Cuanto más grande es elhuevo, más grueso ha de ser el cascarón, para impedir que se rompa. Pero apartir de un cierto grosor, el embrión situado en el interior no podíarespirar, ya que el oxígeno pasa a través del cascarón. Además, si fuesedemasiado grueso, la cría sería incapaz de romperlo llegado el momento.

Una serie de importantes excavaciones realizadas en Montana por el doctorJack Horner, ha demostrado algunos aspectos relevantes del "cuidado de lascrías" por parte de los dinosaurios. Se encontraron nidos de hadrosaurios,ornitópodos hipsilofodóntidos y saurópodos en torno a la llamada "Montañade los huevos": los huevos de hadrosaurio, por lo general, están colocadosen grandes nidos redondos sobre el suelo, y los nidos aparecen en colonias, locual sugiere una nidificación comunitaria. Horner descubrió que estosdinosaurios volvían cada año al mismo sitio para poner los huevos. Los nidosson depresiones poco profundas que las hembras de los hadrosaurios debieron deexcavar con las patas traseras. Ponían alrededor de 24 huevos de formaelipsoide en círculos concéntricos, los cubrían con arena y aparentemente seocupaban del nido hasta que existía algún tipo de cuidado, por parte de lospadres, que alimentaban a las crías después de su salida del cascarón. Lapresencia de los adultos habrá servido también para alejar a los depredadores.

4. ¿Por qué los dinosaurios eran tan enormes?

Aunque algunos dinosaurios no eran mucho más grandes que un pollo, como términomedio formaban un orden cuya magnitud era superior a la de los mamíferos. Enotras palabras, un gráfico de los distintos tamaños de los dinosaurios típicossería similar al de los mamíferos, pero multiplicado por diez. ¿Por qué vivíanlos dinosaurios en una escala semejante, o cómo lo lograban.


La respuesta a la primera pregunta podría ser, simplemente, que los dinosaurioseran más grandes porque no había ningún otro animal más grande que ellos.Los mamíferos no llegaron a ser tan gigantescos, sólo por la gran cantidad dealimentos que necesita un endotermo de 30 metros de largo. No es correctosuponer que un mamífero del tamaño de un Apatosaurus tendría que comer diezveces más de un Apatosaurus ectotérmico, porque ambos obtendrían los mismosbeneficios de la homeotermia inerte. Sin embargo, es posible que el hecho de serectotérmicos liberara a los saurópodos de este tipo de limitación para reunirenergía (para compensar su enorme tamaño), que podría n cambio afectar a loselefantes.


¿Con qué problemas tenían que enfrentarse los dinosaurios a causa de suenorme tamaño? El más grave debía de ser el de las tensiones biomecánicasprovocadas por su gran corpulencia. Todos los huesos del esqueleto de unvertebrado, y cada uno de sus músculos, están hechos para un tamaño y unafuerza determinados, que dependen de las tensiones que suele tener que soportarhabitualmente. Por ejemplo, el diámetro de la pata de un animal es directamenteproporcional a su peso corporal, por la simple razón de que los pilares quesoportan un peso tienen que hacerse a la escala correcta. Existe un factor intrínsecode seguridad, como ocurre al diseñar un edificio, por lo que las patas de unanimal están en condiciones de soportar una tensión poco habitual, pero noexcesiva. Las piernas del hombre pueden sostener dos o tres veces el peso normalde su cuerpo, y son capaces de soportar el impacto de un salto de longitud. Perono resisten el peso de un elefante, ni un salto desde una altura de diez metros.


Las estructuras biológicas disponen de factores de seguridad intrínsecos deeste tipo, pero no en exceso, a causa del "coste" de construir ymantener estructuras de seguridad innecesarias. Toda estructura alcanza un puntointermedio entre las necesidades cotidianas y las posibles demandasinfrecuentes, y los costes de construcción y mantenimiento, al igual que uningeniero civil calcula los materiales mínimos necesarios para que un edificioresulte seguro.
Los problemas para los grandes dinosaurios dependían de la relación entre lasuperficie y el volumen que ya hemos mencionado. El diámetro de una pata (unacantidad al cuadrado) es proporcional al peso del animal (una cantidad al cubo).Por consiguiente, a medida que aumenta el peso, el diámetro de la parta ha deincrementarse en proporción al volumen (no a la superficie del cuerpo). Lasextremidades de un elefante no se corresponden en escala con las de una gacela,cuento se dibujan sus cuerpos del mismo tamaño; la gacela tiene patasestrechas, como palos, mientras que el elefante tiene unos pilares inmensos. Segúnel efecto proporcional superficie/volumen, las patas de los grandes saurópodoseran incluso más inmensas, en relación, que las de los elefantes. Los cálculosdemuestran que, con un peso superior a las cien toneladas, las patas de un cuadrúpedotendría un diámetro tan descomunal que sería imposible caminar. Si fue mayorpermanecería inmóvil, y en todo caso es probable que se hundiera en la tierra,bajo su propio peso.

Se ha discutido mucho acerca de los pesos estimados de los dinosaurios, ysobre cuál era el más pesado. Los pesos se calculan a partir de modelosconstruidos a escala. El volumen exacto de un modelo se obtiene según lacantidad de agua que desplaza de un cilindro de medición, y el volumen seconvierte en peso por medio de un factor que representa la proporciónvolumen/peso de la carne de cocodrilo. A continuación se hace una escala con eltamaño que tenía el dinosaurio en vida. No obstante, los cálculos presentanvariaciones considerables. El peso de uno de los competidores por el título dedinosaurio superpesado, Brachiosaurus, se ha calculado en diversas cifras queoscilan entre las 20 y las 78 toneladas, partiendo de la base de los mismosesqueletos. Es posible que su familiar, Ultrasauros, fuera todavía más pesado(se han mencionado pesos de entre 100 y 140 toneladas), pero los restos estándemasiado incompletos para estar seguros. Parece que muchos otros dinosauriossuperaban la barrera de las 50 toneladas, según un análisis realizado en 1.988por el doctor Greg Paul, de Colorado. Entre estos se incluyen el diplodócidoSupersaurus, el titanosaurio Antarctosaurus, varios especímenes sin nombre,basados en huesos enormes, e incluso algunos que se basan en inmensas huellasfosilizadas.


Las ecuaciones que conducen al cálculo de un límite máximo de tamaño sevuelven más complejas que si se les añaden los efectos de la locomoción. Losanimales utilizan las patas para andar y para correr, y estas actividadessometen a las extremidades a múltiples tensiones. Si el cuerpo de una personaaplica una fuerza x a través de cada pierna, cuando está de pie, al correr esafuerza puede elevarse a 10x debido al impacto de cada paso. La tensión quesoportan los huesos de las piernas aumenta aún más porque, cuando se produceel impacto, la extremidad no se encuentra en ángulo recto con respecto alsuelo. En consecuencia, la fuerza del impacto no se transmite de forma paralelaal eje longitudinal de cada uno de los huesos de las piernas, sino en ángulocon respecto a este eje, produciendo de este modo una tensión angular quetiende a fracturar el hueso. Estos factores limitaban a los grandes saurópodosa desplazarse a escasa velocidad. De haber podido galopar, Apatosaurus se habríaquebrado las patas.

5. ¿Cuáles son los parientes vivos más próximos de losdinosaurios?

Siempre se ha considerado a los dinosaurios como reptiles, y se suponía quesus parientes más próximos eran los cocodrílidos. Después de todo, uncocodrilo lleno de escamas, con sus enormes mandíbulas y largos dientes, tieneun aspecto lo bastante primitivo como para parecer un dinosaurio viviente. Un análisismás cuidadoso de su anatomía indica que los cocodrílidos son arcosaurios("reptiles predominantes"), como los dinosaurios y los pterosaurios:tienen las "ventanas craneales" conocidas con el nombre de ventanaanteorbital (al menos aparece en las formas fósiles) y la ventana mandibular, yel cuarto trocánter del fémur.
Para hablar con propiedad, sin embargo, hay que decir que los parientes vivos máspróximos de los dinosaurios son las aves. Tal afirmación ha estado implícitadurante muchos años, pero no se ha expresado con tanta claridad sino hasta hacemuy poco. Huxley, en su informe de 1.870, tenía bastante claro queArchaeopteryx no era más que un dinosaurio con plumas y que las aves como grupoevolucionaron a partir de los pequeños terópodos. Sin embargo, la claridad deeste punto de vista quedó oscurecida buena parte del presente siglo por unexceso de hipótesis relacionadas con las evidencias fósiles, y también por labúsqueda de los "antepasados" esquivos de las aves, en épocas muyremotas. Se tenía la impresión de que Archaeopteryx, en el Jurásico superior,hace alrededor de 150 millones de años, era demasiado parecido a las aves comopara haber evolucionado de los terópodos contemporáneos; entonces, había quebuscar antepasados de las aves unos setenta años antes, en el Triásicosuperior. De allí surgió la idea de que las aves evolucionaron directamente delos tecodontos, y la prolongada historia intermedia estaba totalmentedesprovista de fósiles. Desde luego, se han hecho informes sobre variassupuestas "aves" del Triásico superior y el Jurásico inferior, perohasta ahora ninguna de ellas ha resultado ser un ave auténtica.


Durante la década del setenta, algunos paleontólogos, entre ellos, el profesorJohn Ostrom, de la Universidad de Yale, pusieron en duda el modelotecodonto/ave. Ostrom repitió muchos argumentos esgrimidos por Huxley un sigloantes, y demostró que, en todos los aspectos, los esqueletos de Archaeopteryx ylas aves posteriores se corresponden con los esqueletos de los terópodos, comoDeinonychus. Las similitudes que observó son tan sorprendentes que parece increíbleque sus ideas encontraran alguna oposición; y sin embargo, algunos paleontólogossiguen estando en contra. La resistencia resulta extraña sobre todo si se tieneen cuenta que no hay pruebas que propicien una hipótesis alternativa.


Los argumentos de Ostrom fueron recogidos por varios analistas que losconsideraron irrefutables. Las aves encajan a la perfección al final de unasecuencia de terópodos cada vez más similares a ellas, que comienza conCoelophysis, y va avanzando a través de los tiranosaurios, los ornitomímidos,los celúridos y otros, hasta llegar a los dromeosáuridos, los troodóntidos y,por último, las aves propiamente dichas. Varias características típicas delas aves ya estaban presentes en distintos terópodos. Algunos paleontólogosincluso afirman que las plumas, la sinapomorfia fundamental de las aves, estabanpresentes en todos o al menos en algunos de los dinosaurios terópodos. Por elmomento, no existen pruebas directas de esta fascinante afirmación.

Dinosaurios Corredores Y Saltadores
Hasta hace pocos años, muchos paleontólogos tenían una imagen mental de lalocomoción de los dinosaurios que, probablemente, no difería demasiado de losmodelos de andar pesado y las "imágenes congeladas" que aparecían enlas primeras películas de monstruos. Los dinosaurios gigantescos se movían contorpeza y lentitud, pisando árboles y otros animales, que quedaban aplastadosbajo sus patas, a medida que avanzaban, sin prestar atención, como un carro decombate. Las ideas han cambiado, ahora que se puede calcular con exactitud a quévelocidad era capaz de correr un dinosaurio. Las pruebas principales proceden delas pisadas, que proporcionan dos útiles elementos de información. En primerlugar, en general las pisadas indican qué dinosaurio dejó las huellas, segúnel tamaño, la cantidad de dígitos y la forma global de la señal. En muchoscasos, es posible apreciar las impresiones de las articulaciones de los dedos, ycompararlas con los esqueletos excavados en rocas de la misma época, situadasen las proximidades. En segundo lugar, el espacio comprendido entre las pisadas,en una huella fosilizada, permite averiguar la longitud exacta de la zancada. En1.976, el profesor R. McNeill Alexander, de la Universidad de Leeds, enInglaterra, estableció una proporción matemática entre la longitud de lazancada y la longitud de la extremidad, válida para todos los vertebrados,gracias al cual se conoce su desplazamiento. Esta relación es válida paraanimales tan diversos como los caballos, los seres humanos, los perros, loselefantes y los avestruces.


Para calcular la velocidad de los dinosaurios, McNeill Alexander averiguaba lalongitud de la zancada, directamente en las huellas fosilizadas, y calculaba lalongitud de las patas, con un alto grado de certeza, con la ayuda de unesqueleto. Las velocidades que obtuvo oscilaban entre cuatro y seis kilómetrospor hora para los saurópodos gigantes, como Apatosaurus, y de seis a ocho ymedio para los terópodos, como Megalosaurus. A partir de 1.976, los paleontólogoshan aplicado esta fórmula a una gran cantidad de huellas de dinosaurios, ydescubrieron que la mayoría de los dinosaurios más grandes tendían a moversecon un paso majestuoso, en general más rápido que el ser humano al andar.


No obstante, con algunas huellas se obtuvieron velocidades más altas. Paraciertas huellas de terópodos de mediano tamaño se calcularon velocidades dehasta 16,5 kilómetros por hora, casi la velocidad máxima de un ser humano.Incluso se llegaron a calcular velocidades superiores, de hasta 42 kilómetrospor hora, para carnívoros pequeños, mientras que los 45 a 50 kilómetros porhora de los tiranosaurios se aproximaban a la velocidad de un caballo de carreraal galope.
La cuestión de la velocidad de los dinosaurios tiene enorme significación parasu fisiología, y ha habido disputas mordaces acerca de los métodos paracalcularla e incluso sobre la validez de utilizar huellas preservadas, en primertérmino. Los partidarios de la endotermia de los dinosaurios sostienen quehasta las formas más grandes tenían patas ágiles, y eran capaces de galopar.Estos paleontólogos están convencidos de que no tiene sentido calcular lavelocidad de los dinosaurios a partir de las huellas, ya que es poco probableque se obtengan las velocidades máximas. Después de todo, afirman, es pocoprobable que un dinosaurio se moviera con demasiada rapidez en medio del barroen el que dejó impresas sus huellas. No dejaba rastros que pudieran preservarsecuando galopaba en las llanuras.
Los defensores de la ectotermia de los dinosaurios afirman que el peor lugarpara conservar las huellas son las ciénagas y los pantanos: el barro penetraenseguida en las pisadas, y al cabo de pocos minutos ya no se ve nada.Argumentan que las pisadas más claras son las que se forman en la tierra firme,como se demuestra actualmente en cualquier playa, y que por tanto, era posibleque alcanzaran velocidades elevadas. Destacan la coherencia de todos los cálculosque postulan la velocidad del paso humano para los dinosaurios más grandes, ymayores velocidades sólo para los terópodos más pequeños.


También está la cuestión de la estructura de las patas. La mayoría de losexpertos en biomecánica (el estudio de las plantas y los animales comoconstrucciones de ingeniería) afirma ahora que los saurópodos realmentegrandes estaban a series limitaciones materiales a causa de su enorme tamaño.Los huesos de las patas eran lo bastante fuertes como para permitirles andar, eincluso andar con rapidez, pero no galopar, ya que la tensión que sufre elhueso aumenta en cuento empieza a elevarse la velocidad de locomoción.

Los elefantes y los rinocerontes actuales son capaces de galopar, pero pareceque se encuentran en el límite máximo que tamaño para este tipo dedesplazamiento veloz. Los análisis minuciosos de las patas e los dinosauriossugieren que es probable de los estegosaurios, los ceratópsidos y losanquilosaurios fueran capaces de galopar a una velocidad similar a la de loselefantes. Los terópodos bípedos menores, que no sufrían estas limitacionesmecánicas de tamaño, podían alcanzar velocidades considerables, para huir delos depredadores o para atrapar una presa muy veloz. Pero la noción de unTyrannosaurus de siete toneladas echándose a correr a cincuenta kilómetros porhora todavía resulta tan sobrecogedora que la mayoría de los biólogos seresistirían a aceptarla.

6. ¿Por qué se extinguieron los dinosaurios?

La extinción de los dinosaurios es la pregunta clave que todo el mundo sehace. Aunque parezca sorprendente, se desconoce la respuesta, por más quetantos científicos hayan procurado abordarla. En la actualidad, alrededor dequinientos paleontólogos, geólogos, geoquímicos y astrofísicos estántrabajando en ello. Cada año se publican cientos de informes sobre el tema, yse llevan a cabo docenas de congresos, pero no parece que estemos mucho máscerca de la verdad que hace diez años. Todavía no podemos afirmar con certezasi los dinosaurios tardaron diez millones de año, o un minuto en extinguirse,ni tampoco si murieron de forma simultánea.


Los estudios sobre la diversidad de los dinosaurios demuestran, a grandesrasgos, que durante la segunda mitad de su historia, en todo momento existieronentre veinte y treinta familias, y la diversidad global de la especie (por loque sabemos) era de 50-100. Es posible que estas cifras disten de la realidad,debido al carácter incompleto del registro fósil y los problemas de datar lasrocas con exactitud; pero es probable que la imprecisión se mantenga para cadaperíodo. De este modo, se obtiene una estimación cualitativa de la situación,ya que no una cuantitativa.


En 1984, el doctor Dale Russell, del Museo Nacional de Ciencias Naturales deOttawa, en Canadá, calculó en cifras globales a diversidad de los dinosauriosa través del tiempo, con la intención de demostrar que su desaparición fue unacontecimiento repentino. La diversidad se mantuvo hasta el final, sin la menorseñal de disminución que cabría esperar en una desaparición más gradual.Por el contrario, el doctor Robert Sloan, de la Universidad de Minnesota,Minneapolis, y sus colegas publicaron en 1986 un informe que sugería locontrario. Su estudio se basaba en las décadas de recolección de huesos dedinosaurios y mamíferos en la Formación Hell Creek, en Montana. Sus gráficos,realizados a partir de cientos de huesos y de una datación de mejor calidad,parecían demostrar una lenta decadencia de los dinosaurios, a lo largo de ochomillones de años, aproximadamente, y una consiguiente expansión de los mamíferos.Un estudio realizado en 1987 por el doctor Bob Sullivan, del Museo del Condadode Los Angeles, en California, pareció confirmarlo a escala global. Descubrióque la diversidad de los dinosaurios decayó de dieciséis familias a nueve,durante los diez últimos millones de años del Cretácico. Los "últimos"dinosaurios comprenden doce especies, que se conocen a partir de una docenaescasa de ejemplares en todo el mundo. Sin embargo, su análisis ha sidocriticado, debido a los problemas para establecer una correlación mundial delas rocas en que se encontraron los dinosaurios (en realidad, no se puederealizar una datación tan exacta como sugería Sullivan) y a las dificultadespara determinar la cantidad real de especies que estaban presentes.


Estos debates se refieren a la forma de extinción, y los puntos de vistacontrastantes han quedado representados en la siguiente pregunta: ¿losdinosaurios desaparecieron de golpe (como dice Rusell) o a través de undilatado período de lamentable decadencia (como sostienen Sloan y Sullivan)? Sini siquiera se puede determinar la forma de extinción, en primer lugar, ¿cómovan a hacer los científicos para comenzar siguiera a estudiar el proceso quemotivó esta extinción? Cada postulado cuando un número aproximadamentesimilar de científicos que lo apoyan, y cada una de las dos teorías sueledesignarse con el nombre de la explicación que propone: "gradual" (laplañidera) y "catastrofista" (la repentina).

El Modelo "Gradual"
El principal punto a favor del modelo gradual es que los climas estabancambiando lentamente, tal vez como consecuencia de la variación del nivel delmar, y la desaparición de los dinosaurios se habría producido a causa de la pérdidade los hábitats adecuados. Numerosos paleontólogos y geólogos aceptan estaafirmación, de una manera u otra. La prueba fundamental es paleontológica; losestudios detallados realizados en ciertas cuencas sedimentarias parecendemostrar una decadencia de los dinosaurios a largo plazo, así como la demuchos otros grupos que desaparecieron en la misma épocas (los pterosaurios yalgunos cocodrílidos, las aves y los mamíferos terrestres, y losplesiosaurios, los ictiosaurios, los mosasaurios, los ammonites y losbelemnintes en el mar). También sustenta esta teoría la evidencia de que losniveles del mar subieron durante el final del Cretácico, inundando las zonascosteras, y parece que los climas se volvieron más templados en numerosos hábitatsde dinosaurios. Leigh Van Valen, de la Universidad de Chicago, y Robert Sloanhan señalado que la exuberante vegetación subtropical de la época de losdinosaurios pareció dar paso a los bosques templados de coníferas, en eltranscurso de un período de 5 a 10 millones de años. Se cree que esta alteracióncoincide exactamente con la decadencia de los dinosaurios y la prosperidad delos mamíferos.

El argumento "catastrofista"
El punto de vista opuesto, catastrofista, ha conseguido mucha más publicidad últimamente,y cuenta con el apoyo, sobre todo, de los geoquímicos y los astrofísicos.Durante años, los geólogos habían sugerido que tal vez los dinosaurioshubieran sido víctimas de choques de meteoritos, reflejos solares o supernovas(explosiones de estrellas), pero en general los paleontólogos los consideranespeculadores ociosos. Sin embargo, en 1980, Luis Alvarez (un físico deBerkeley, California, ganador del Premio Nobel) y sus colegas publicaron uninforme original que tuvo gran influencia en el desarrollo de la teoríacatastrofista. Mencionaban niveles elevados de un metal escaso, el iridio(relacionado con el platino), en una capa delgada de arcilla correspondiente allímite entre el Cretácico y el Terciario, procedente de un yacimiento deGubbio, Italia. Partiendo de esta observación, propusieron que la Tierra habíasufrido el impacto de un asteroide de alrededor de diez kilómetros de diámetro,y que la fuerza del choque había desprendido nubes de polvo que se habíanelevado hasta las capas superiores de la atmósfera, oscureciendo el sol, lo queprovocó extinciones catastróficas a escala mundial.


Muchos geólogos se burlaron al principio de esta noción, porque pensaban quese había urdido en una teoría de dramatismo innecesario, a partir de pruebasmuy limitadas. No obstante, durante los cuatro años siguientes, se encontróarcilla con un incremento de iridio en más de cincuenta localidades de todo elmundo, en sedimentos que se habían depositado bajo el mar, en lagos en ríos.¿Qué quería decir todo esto?


El iridio no es un elemento natural de la corteza terrestre, sino que llega enlos meteoritos y en otros residuos del espacio exterior. Sólo existenaturalmente en el núcleo de la Tierra, y llega a la corteza y la superficiepor medio de cierto tipo de volcanes muy poco habituales. Por este motivo,Alvarez y su equipo postularon una fuente extraterrestre para el iridio que habíanidentificado, y una fuente muy abundante, capaz de producir los niveles deaumento detectados en el límite entre el Cretácico y el Terciario. Partiendode una sola situación, previeron la existencia de iridio en todos losyacimientos donde se estudiara el límite entre estas dos eras; su predicciónse confirmó ampliamente durante los años siguientes. Así ganaron a muchoscientíficos para su causa.


En la actualidad existe otra prueba en favor del modelo catastrofista de laextinción que se produjo en este período. Determinados grupos fósiles, sobretodo el plancton marino, presentan extinciones repentinas en este límite. Tambiénse produjeron perturbaciones importantes, a corto plazo, en las plantasterrestres. Justo encima de la "huella de iridio", en numerosos cortesgeológicos de roca aparece una "huella de helechos". Según lasinterpretaciones, esto demuestra la desaparición de las plantas angiospermasnormales (flores y árboles), seguida por una difusión inicial de los helechos,y a continuación la recuperación de las angiospermas, algunos años después.Esto es exactamente lo que ocurre después de las grandes erupciones volcánicas,y se dice que la "huella de helechos" entre el Cretácico y elTerciario demuestra la existencia de un manto global de polvo estéril, tras elimpacto del asteroide, y posteriormente la germinación gradual de las esporas ylas semillas enterradas.


Una prueba más del impacto consiste en la existencia de esférulas cristalinas("canicas" diminutas) en relación con las arcillas ricas en iridio.Se supone que son consecuencia de la fundición de los materiales de impacto. Untipo de prueba similar son los granos de "cuarzo golpeado", quepresentan dos o más grupos de líneas paralelas que atraviesan los granoslaminados cuando se los examina al microscopio; en apariencia, estos rasgos detensión sólo se pueden producir por impacto.
Los geólogos y los paleontólogos gradualistas afirman que muchas de estascaracterísticas podrían haber sido causadas por erupciones volcánicas a granescala. Señalan las capas gruesas de lava de una antigüedad aproximada a laadecuada, en la región de Decán, en India, como una fuente posible de lasnubes de polvo, iridio, esférulas cristalinas y cuarzo golpeado en todo elmundo.


El inconveniente principal del argumento del impacto es que no coincide con loshechos biológicos, de diversas maneras. En primer lugar, la vida no desaparecióde forma instantánea en todo el mundo, por lo que sabemos. De hecho, la mayoríade los grupos vegetales y animales atravesaron el límite entre el Cretácico yel Terciario sin sufrir ningún cambio. En segundo lugar, la mayoría de losgrupos que se extinguieron lo hicieron de forma gradual, a largo plazo. Losinicios de estas extinciones de ésta época se sitúan hasta treinta millonesde años antes, para algunos grupos marinos, aunque sigue habiendo pruebas inequívocase la decadencia de los dinosaurios. En tercer lugar, los "modelos amuerte" después del impacto no resultan aceptables, desde un punto devista biológico y no coinciden con las pruebas. Se ha sugerido que el asteroidelevantó una vasta nube de polvo que ocultó el Sol; o provocó el calentamientoexcesivo de la Tierra cuando ingresó en la atmósfera; o la exposición queprodujo el impacto liberó en la atmósfera arsénico u osmio venenosos; o elasteroide aterrizó en el mar y provocó una inmensa marejada (tsunamis) querecorrió el mundo, destruyendo toda la vida que se desarrollaba al nivel de latierra, con sus frentes de olas de treinta metros. Algunos sedimentos próximosal límite entre el Cretácico y el Terciario presentan, sin duda, las huellasde los tsunamis, pero parece increíble que así hayan desaparecido losdinosaurios y los pterosaurios, y sin embargo hayan sobrevivido los lagartos,las tortugas, los cocodrilos y la mayoría de los mamíferos.

7. ¿El consenso actual?

El consenso actual, si es que existe algo así, es que se produjo un impacto,de un asteroide o de una lluvia de cometas, en el límite entre el Cretácico ye Terciario, pero que esta no fue la única causa de la extinción. No cabe dudade que los belemnites y los ictiosaurios habían desaparecido mucho antes deeste límite, y que la mayoría de los grupos estaban en decadencia. Noobstante, parece probable que la extinción definitiva coincidiera con elimpacto, aunque todavía no se puede determinar algo así a escala global.


La saga de las extinciones va mucho más allá del acontecimiento que se produjoentre las dos eras, ya que hubo muchas otras antes y después de este momento.Los demás sucesos han despertado mucha menos atención que este límite, puestoque no implican la desaparición de los dinosaurios, y además las rocas limítrofesreales no son tan fáciles de estudiar.


Estos diversos acontecimientos se han unido a través de un nuevo debate sobrela periodicidad de las extinciones: ¿siguen un patrón cíclico regular y sonpredecibles? De ser así (y son muchos los que en la actualidad aceptan laperiodicidad de las extinciones), ¿qué provoca esta periodicidad? Se haampliado el modelo extraterrestre para dar una explicación. Cada 26 millones deaños; es posible que se relacione con una inclinación de todo el plano galáctico;o incluso puede tratarse de un "planeta X", invisible, situado másallá de Plutón, que se aproxima al extremo del sistema solar, perturbándolo,cada 26 millones de años. Ahora los astrofísicos dan conferencias sobre estosmodelos, y todo comenzó con los dinosaurios.


Como si esto no fuera suficiente, el modelo de los efectos del impacto de losasteroides ha tenido una enorme influencia a lo largo de la última década. Lospatrones informatizados demostraron que la gran nube de polvo que se elevó enel aire durante el límite entre el Cretácico y el Terciario oscureció el Sole interrumpió la llegada de los rayos infrarrojos que calientan la superficiede la Tierra. Los especialistas atmosféricos calcularon que la nube de polvohizo descender las temperaturas de la superficie del globo alrededor de 20ºC, omás, produciendo un "invierno global" que acabó con la vida de losdinosaurios, que apreciaban el clima cálido (¿y los cocodrilos y loslagartos?). Estas estimaciones condujeron directamente a la certeza de que unaguerra nuclear, hoy en día, produciría exactamente el mismo efecto: el famoso"invierno nuclear". Una vez más, este vasto campo de especulacióncientífica tuvo su origen, alrededor del año 1982, con la investigación sobrelos dinosaurios.

 

Autor:
Fernando cuenca
fcuenca@arnet.com.ar



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