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Evolución de la Arquitectura del siglo XX en Barcelona

Resumen: El tema que he escogido para realizar este trabajo de investigación es el de la “evolución de la arquitectura del siglo XX en Barcelona”. El motivo de mi elección ha sido porque he pensado que podía ser atractivo indagar sobre un tema que considero interesante y que, al estar acabando el siglo, creo que debería ser investigado para conocer la riqueza arquitectónica de esta ciudad.

Publicación enviada por Sánchez Alvira Jordi




 


INDICE
1. INTRODUCCIÓN 
1.1. EL PLAN CERDÁ 
2. EL MODERNISMO 
3. EL NOVECENTISMO CATALÁN 
4. ARQUITECTURA ANTERIOR A LA GUERRA CIVIL: EL GATCPAC 
5. ARQUITECTURA DURANTE LA DICTADURA 
6. ARQUITECTURA DESPÚES DE LA DICTADURA 
6.1. BARCELONA 1992 
7. CONCLUSIONES 
8. BIBLIOGRAFÍA 

1. INTRODUCCIÓN 
El tema que he escogido para realizar este trabajo de investigación es el de la “evolución de la arquitectura del siglo XX en Barcelona”. El motivo de mi elección ha sido porque he pensado que podía ser atractivo indagar sobre un tema que considero interesante y que, al estar acabando el siglo, creo que debería ser investigado para conocer la riqueza arquitectónica de esta ciudad. 
Esta cuestión puede ser interesante estudiarla porque es un tema muy importante para entender la evolución de la arquitectura de Barcelona desde la planificación del ensanche, obra de Ildefons Cerdá, hasta los juegos olímpicos de Barcelona en 1992, pasando por el modernismo y algunos de sus grandes arquitectos. 
El objetivo de mi estudio es, como ya he explicado antes, conocer las diferentes tendencias arquitectónicas en relación con las líneas de pensamiento de cada época y así entender la variedad de formas que se dieron durante este siglo. Para hacerlo separaré el trabajo en cinco apartados (a parte del Plan Cerdá del que hablaré en esta introducción) siguiendo un criterio de periodos arquitectónicos y hechos sociales. De esta forma, la primera parte trata del modernismo, en el que describiré brevemente este estilo y hablaré un poco de los arquitectos más importantes de dicho periodo (Gaudí, Domenech i Montaner, Puig i Cadafalch...) y de sus obras más significativas. En la segunda parte de este trabajo hablaré del novecentismo, otro periodo arquitectónico que, aunque fuera mucho menos importante que el anterior, también es conveniente explicar, ya que también influyó en la arquitectura de este siglo en Barcelona. La tercera parte del trabajo trata de la arquitectura anterior a la Guerra Civil española (desde la Exposición internacional de Barcelona de 1929, hasta el comienzo de la Guerra Civil), en la que explicaré el GATCPAC, una asociación de arquitectos catalanes que trabajó durante ese periodo, y sus principales obras. En este apartado también hablaré de arquitectos que, aunque no estuvieron vinculados al GATCPAC, también realizaron obras arquitectónicas importantes en la ciudad. El cuarto apartado de este trabajo es muy extenso, trata de la arquitectura durante la dictadura. En este apartado hablaré de las consecuencias que provocó la victoria de las tropas franquistas en la guerra Civil para la arquitectura catalana. También hablaré de la reacción que provocó la dictadura en los arquitectos catalanes y de los periodos arquitectónicos que influyeron en los arquitectos durante esa época. El quinto y último apartado trata de la arquitectura posterior a la guerra civil, en el que hago principal hincapié en la elección de Barcelona como sede de los juegos olímpicos de 1992, a la que he dedicado un pequeño subapartado, ya que esta designación provocó la construcción de un gran número de edificios. En este apartado hablaré de las asociaciones entre arquitectos, muy frecuentes durante esa época. En el subapartado dedicado a los juegos olímpicos, hablaré de todas las obras arquitectónicas que se hicieron gracias a los juegos olímpicos. 
La revolución industrial provocó un gran cambio en la arquitectura mundial, ya que la llegada de nuevos materiales permitió la mejora de calidad y la variedad de formas de los nuevos edificios. Esto provocó que los arquitectos rehusaran las formas y estilos clásicos y comenzaran a surgir nuevos estilos (los llamados estilos modernos), en los que era muy común la utilización de nuevos materiales. 
La arquitectura del siglo XX en Barcelona está fuertemente ligada al plan de ensanche de Ildefons Cerdá (1860), que es lo que provocó la construcción de gran parte de los edificios de los que hablaré más adelante y, por lo tanto, he decidido incluirlo en esta introducción aunque no pertenezca al siglo XX. 

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1.1. EL PLAN CERDÁ 

Barcelona, durante el siglo XIX, sufrió una gran migración debido a la gran industrialización que vivió esta ciudad, con lo que la ciudad amurallada empezó a quedarse pequeña provocando la demolición de las murallas en los años 50. Con el motivo de ampliar la ciudad, en abril de 1859, el ayuntamiento de Barcelona convocó un concurso de planos para decidir como sería el ensanche de dicha ciudad. El concurso lo ganó el proyecto del arquitecto Rovira i Trias, pero, en el mes de junio de 1859, un decreto real llegado desde el gobierno de Madrid, sin contar para nada con la opinión del ayuntamiento catalán, aprobaba el proyecto de ensanche de Ildefons Cerdá, cosa que provoca la esperada protesta de la población catalana, que, aun siendo muy grande, no sirvió para nada, ya que el Plan Cerdá fue aprobado definitivamente el día 31 de mayo de 1860. Tres años más tarde, en 1863, fue retocado ligeramente por el propio Cerdá con el motivo de aumentar la superficie edificable. 
Aunque la mayoría del pueblo catalán estaba en contra de la asignación del plan de Ildefons Cerdá por haber sido impuesto desde el gobierno de Madrid, ahora se reconoce que el plan Cerdá era mejor que el de Trias i Rovira y que cualquiera de los que se presentaron al concurso de planes. 
El plan Cerdá consistía en una serie de manzanas de forma cuadrada de 113,3m de lado separadas por calles de 20m (ocasionalmente hay algunas de 30 y de 60m). Se pensó en la construcción de ocho grandes parques públicos repartidos por todo el ensanche, además del bosque que había cerca del río Besos. Dos grandes calles (Diagonal y Meridiana) atraviesan diagonalmente, en forma de X, el ensanche. El casco antiguo de la ciudad no sufría prácticamente ninguna modificación, únicamente se construyeron tres calles importantes, dos de ellas atravesaban el casco antiguo verticalmente en dirección al mar, y la otra calle cruzaba a las dos anteriores horizontalmente. 
Originalmente, las esquinas de las manzanas tenían forma redondeada, dando lugar a una plaza en cada cruce, lo que Cerdá justificaba, adelantándose a su tiempo, diciendo que facilitaría la circulación de las “máquinas de vapor” que algún día transitarían por esas calles; cada manzana tenía una plaza en su interior. A la larga estas plazas acabaron desapareciendo, se cerraron las esquinas, se suprimieron los patios interiores y se aumentó la altura de los edificios, que originalmente eran de cuatros pisos. 
La construcción del ensanche sirvió, también, para absorber a pueblos cercanos (suburbios que se formaron fuera de las murallas de Barcelona), como Sants, Gracia... 

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2. EL MODERNISMO 

Es un movimiento arquitectónico que promovió una profunda renovación en la arquitectura, superando los academicismos e iniciando la búsqueda de unas nuevas formas, que encontrarán en las formas orgánicas. Durante este periodo al arquitecto se le deja usar su imaginación en lugar de seguir unas normas. 
El modernismo tiene una serie de características, que son: sus edificios son articulados pero su morfología toma referencias orgánicas medievalizantes e históricas; se mira mucho la decoración basada en el ladrillo, que subraya la belleza natural del material e impone sutiles acentos en el edificio. 
Este movimiento surgió a finales del siglo XIX como una reacción esteticista en contra los antiguos estilos, en los que el autor se veía obligado a seguir unos esquemas. En el modernismo se permitía que el autor se expresase en sus obras todo aquello que le pasaba por la cabeza. Aunque el modernismo surgió en toda España, sólo tuvo el éxito esperado en Cataluña y Valencia, por eso no es muy conocido el modernismo del resto de España. 
En Barcelona se pueden observar muchos edificios de estilo modernista, debido, en parte, a la cantidad de espacio que quedaba por edificar en el recientemente aprobado Ensanche Cerdá y gracias, también, al conjunto de grandes arquitectos que hubo durante los años del modernismo, encabezados por el mundialmente conocido Antonio Gaudí. 
Los arquitectos catalanes más representativos del modernismo son: 
Antonio Gaudí i Cornet (1852-1926): Antonio Gaudí nació en Riudoms el 25 de junio de 1852. En 1878 consiguió el título de arquitecto en la Escuela de Arquitectura de Barcelona. Empezó a trabajar desde muy joven, incluso antes de conseguir el título de arquitecto, colaborando con arquitectos ya consagrados como José Fontseré; pero hasta que consiguió el título de arquitecto no empezó a hacer obras importantes. La primera de sus obras importantes fue la casa Vicens (1883-1885). 
Fue uno de los primeros arquitectos que dejó las formas clásicas para pasar a las formas modernistas. Posteriormente otros arquitectos se fijaron en sus ideas para hacer sus obras. 
Las obras más importantes de Gaudí son: 
- Casa Batlló (1904-1906): esta obra fue encargada por un fabricante, el señor Batlló. Aunque la obra es, simplemente, una reforma de la casa situada en el número 43 del Paseo de Gracia, construida por Lluís Sola, se puede considerar una obra de Gaudí por la cantidad de cambios que se le hicieron. 
En esta obra, Gaudí, juega con la forma de la fachada, moldeándola de tal forma que recuerda a la naturaleza. 
- Casa Milá (1906-1910): fue después de ver la casa Batlló cuando Pere Milá encarga a Gaudí la construcción de la casa Milá (también llamada La Pedrera) en el número 92 del paseo de Gracia. 
Este monumental edificio, que recuerda a una montaña erosionada (se cree que hizo el edificio fijándose en las formas de la Mediterránea) debía de haber sido un monumento a la Virgen del Roser. En la terraza del edificio debían de estar las esculturas de la Virgen, el niño Jesús, San Gabriel y San Miguel, pero, aunque llegaron a estar moldeadas en yeso, no acabaron en las estatuas de bronce que Gaudí quería por falta de presupuesto o por no agradar la idea al promotor del edificio, debido a los recientes sucesos de la Semana Trágica. 
- Sagrada Familia: es, sin duda alguna, la obra más importante de Antonio Gaudí. 
La obra fue encargada por la Asociación Espiritual de Devotos de San José al arquitecto Francisco de Paula del Villar en 1882, pero un año más tarde dimitió. La obra continuó, y se decidió que la continuara Antonio Gaudí. 
La Sagrada Familia es un templo que está dedicado a Jesús, María y José. El templo consta de dos fachadas, la del nacimiento y la de la muerte, con cuatro grandes torres en cada una. En 1914 se paralizaron las obras por falta de medios económicos, y fue entonces cuando Gaudí se dedicó a revisar los proyectos. Gaudí murió poco después de acabar uno de los campanarios del templo. Después de la muerte de Gaudí, la obra permaneció paralizada mucho tiempo, y no se terminó hasta hace pocos años. 
Lluís Domènech i Montaner (1849-1923): nació en Barcelona el 27 de diciembre de 1849 y murió en la misma ciudad el 27 de diciembre de 1923. En 1871 ingresa en la Escuela de Arquitectura de Madrid, obteniendo el título en 1873. Dos años más tarde, ya en Barcelona, trabaja como profesor en la Escuela de Arquitectura de la ciudad, llegándola a dirigir entre 1900 y 1920. 
Sus comienzos en la arquitectura están llenos de dudas al no saber con que estilo identificarse; pero más tarde se decide por un estilo identificador moderno, nacionalista y con referencias al pasado medieval catalán: el eclecticismo. Poco a poco, ha principios de siglo, va cambiando el eclecticismo por el modernismo, siendo una de sus obras de transición la casa Lleó Morera (1903-1905). A partir de ahí, sus obras ya son de estilo modernista. 
Las obras más importantes de Domènech i Montaner son: 
- Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau (1901-1930): el hospital de la Santa Creu i de Sant Pau está situado en la calle Sant Antoni Maria Claret, concretamente en el número 167, y es una espectacular obra que, no obstante, tuvo graves problemas de presupuesto. Una primera fase de la obra (1902-1911) pudo llevarse a cabo gracias al dinero que dio el banquero Pablo Gil. La segunda fase se pudo llevar a cabo gracias a la anexión del Hospital de la Santa Cruz. 
La obra fue dirigida hasta su muerte por Domenech i Montaner, continuando con la obra su hijo Pere Domenech. 
El hospital consta con una serie de pabellones de dos o tres plantas separados por unos jardines. La comunicación entre pabellones se hace a través de unos túneles subterráneos. 
- Palau de la Música Catalana (1904-1908): en esta obra, situada en pleno casco antiguo de Barcelona, concretamente entre las calles Sant Francesc de Paula y Domenèch i Montaner hace una mezcla entre lo tradicional y lo moderno usando el ladrillo como símbolo tradicional y estructuras metálicas como símbolo moderno. 
Josep Puig i Cadafalch (1867-1956): nació en Mataró en 1867 y, aunque era un eclecticista consagrado, con el cambio de siglo, se pasó al modernismo. A diferencia de otros arquitectos, Puig i Cadafalch no estudió en la Escuela de Arquitectura, sino que lo hizo en la de Bellas Artes de Barcelona, cosa que le sirvió para ser un fantástico dibujante. Comenzó a ejercer de arquitecto en Mataró, su ciudad natal, donde construyó casas importantes; pero no fue hasta el primer año del nuevo siglo que realiza obras significativas en Barcelona. 
Aunque es autor de un gran número de edificios, sólo destacaré dos: 
- Casa Ametller (1898-1900): Esta casa fue encargada por el fabricante de chocolate Antoni Ametller. Está situada justo al lado de la caso Batlló, en el paseo de Gracia. Esta obra encargada a Puig i Cadafalch, era solamente una reforma de un edificio que ya estaba allí. 
- Casa Terrades (1903-1905): También llamada casa de les Punxes, está situada en el número 416 de la Diagonal. El segundo nombre le viene dado a esta casa por su forma. La casa (que en realidad es un bloque de tres casas), está situada en un solar con forma de hexágono irregular, y en cada esquina de este hexágono, Puig i Cadafalch hizo una torre que acababa en punta. 

Otros arquitectos: además de los ya nombrados, también podemos destacar a otros arquitectos modernistas catalanes, menos conocidos pero que también contribuyeron de forma importante en la arquitectura de Barcelona. Éstos son: 
- Josep Maria Jujol i Gibert (1879-1949): es uno de los colaboradores más importantes de Gaudí; colaboró con él en obras tan importantes como la Sagrada Familia o la casa Milà. Sus obras no son de gran importancia, pero podríamos destacar la tienda Mañach. 
- Enric Sagnier (1858-1831): es autor de gran número de edificios del ensanche de Barcelona, pero curiosamente su obra más importante no se encuentra en esta zona; su obra más importante es el templo del Tibidabo, empezado en 1902 y acabado, después de la muerte de Sagnier, en 1961. 

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3. EL NOVECENTISMO CATALÁN 

El novecentismo es un movimiento arquitectónico que nace como reacción al modernismo. La impulsora de este movimiento fue la burguesía nacionalista, que querían conseguir una sociedad nueva, moderna y abierta al resto de países. 
El novecentismo se puede considerar como una evolución del modernismo, pero sus características son muy distintas: consideraban que la esencia de la identidad catalana se encuentra en la serenidad y el equilibrio del clasicismo; intentaban potenciar la imagen del artista integrado dentro de una estructura social que debe ser mejorada a través del arte, la cultura y la enseñanza. Para los arquitectos novecentistas, la mediterránea era símbolo de volumetrías puras y clasicismo. 
Se considera el año 1906 como año en que comienza el novecentismo, y el 1930 como el año de su desaparición, coincidiendo con el final de la dictadura de Primo de Rivera y con la creación del GATCPAC. Durante este periodo se continúa buscando una identidad nacionalista y regionalista, pero mediante el resurgir del espíritu clásico (se recuperan las columnas, el arco, el frontón... y se vuelve a la construcción de masías). 
Al coincidir el modernismo y el novecentismo en una misma época, no se puede hablar de arquitectos exclusivamente novecentistas, porque sería muy difícil separarlos, así que los arquitectos de este periodo son considerados arquitectos de tendencia novecentista, como pueden serlo Jaume Torres, Josep Goday o Josep Puig i Cadafalch, este último, ahora, con un marcado estilo novecentista, que demuestra en obras como la casa Company (1911), la casa Puig (1917), o una de sus mejores obras: la Exposición Internacional de Industrias Eléctricas (1917), que acabaría formando parte de la Exposición Internacional de 1929. 
Con motivo de la Exposición Internacional de 1929, que debía servir para hacer de Barcelona la ciudad moderna y abierta que querían los novecentistas, se pueden observar obras novecentistas de estilos muy diversos, como pueden ser la fuente de la plaza de España, de Josep Maria Jujol y de un marcado estilo neobarroco o las torres gemelas situadas en la entrada a la exposición, construidas con un estilo veneciano por Ramón Reventós; pero sin duda alguna, el pabellón más revolucionario es el pabellón de Alemania, obra de Mies van der Rohe, que significaría el final del periodo. 

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4. ARQUITECTURA ANTERIOR A LA GUERRA CIVIL: 
EL GATCPAC 

El GATCPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes por el Progreso de la Arquitectura Contemporánea) es una asociación creada en Barcelona en 1929 por un gran número de arquitectos con la intención de unir las fuerzas para crear una arquitectura moderna. Un año más tarde se creó su homónimo en el resto de España: el GATEPAC. Estas asociaciones tuvieron una vida muy corta, ya que acabaron con el estallido de la Guerra Civil. 
El GATCPAC tubo mucho éxito, al contrario que el GATEPAC, gracias a que la Generalitat se fijó en ellos y les encargaba obras sociales de gran importancia, como el hospital de la Vall d´ Hebron. 
Los arquitectos que resultaron más importantes para mantener a flote el GATCPAC fueron Josep Lluís Sert y Josep Torres, que se conocieron cuando estudiaban juntos en la Escuela de Arquitectura. Empezaron a trabajar juntos en 1930 en un estudio que tenía Sert, donde practicaron una arquitectura de renovación. Su asociación acabo cuando Sert se vio obligado a exiliarse a causa de la Guerra Civil y Torres murió por disparos de la aviación italiana también durante la guerra. Sert continuó trabajando fuera de España. 
Los arquitectos del GATCPAC son autores de un gran número de edificios de viviendas (Vía Augusta nº 61, calle París nº 193, calle Padua nº 96, avenida Diagonal nº 419...); pero sin duda alguna el edificio de viviendas más importante que construyó el GATCPAC, concretamente J. Ll. Sert, Subirana y Torres Clavé, es la Casa Bloc (1932-1936), situada en el número 91 de la avenida Torres i Bages. Se trata de un edificio de viviendas adosadas compuesto por cinco edificios enganchados entre sí formando una S, y con dos patios interiores comunicados por el edificio de en medio. 
También se pueden destacar algunas obras de carácter social hechas por el GATCPAC, como pueden ser el “Dispensario Central Antituberculoso”, también realizado por Sert, Subirana y Torres Clavé, situada en la esquina entre el pasaje Sant Bernat y la calle Torres i Amat. Se trata de un edificio de cuatro plantas de estructura metálica destinado a la lucha contra la tuberculosis. El edificio fue encargado por la Generalitat. 
Pero, como era de esperar, no todos los arquitectos se unieron al GATCPAC, sino que hubo algunos que decidieron seguir trabajando por su cuenta, como pueden ser Raimon Duran, que estuvo vinculado pasajeramente al GATCPAC pero sus obras más importantes las realizó cuando no estaba unido a este grupo. Entre sus obras destacaremos el edificio Espona (1935), situado entre las calles Roger de Llúria y Roselló. Esta obra la realizó con el compromiso de seguir embelleciendo Barcelona. 
Otros arquitectos importantes de este periodo que no estuvieron vinculados al GATCPAC son los hermanos Ramón y Antonio Puig Gairalt. La intención de estos hermanos también es embellecer Barcelona con sus obras, y lo consiguen con edificios como el edificio de viviendas Pidelaserra (calle Balmes nº 178) o la fábrica Myrurgia (calles Mallorca, Nápoles, Provença). Ramón Puig Gairalt trabajó más en Hospitalet que en Barcelona, y es allí donde se encuentran sus obras más importantes. 

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5. ARQUITECTURA DURANTE LA DICTADURA 

Las reacciones del gobierno una vez acabada la Guerra Civil no se hicieron esperar: inhabilitaron a gran cantidad de arquitectos de la República obligándolos al exilio, como es el caso del ya mencionado Sert, inhabilitado de su profesión en todo el territorio español y exiliado a EEUU. En particular, todos los arquitectos vinculados a la República y especialmente aquellos que trabajaron con la Generalitat, fueron castigados, produciéndose así una renovación de arquitectos. Los arquitectos que todavía quedaron de la limpieza que se realizó se vieron obligados a cambiar su forma de entender la arquitectura y a cambiar, también, sus estilos característicos por otros de carácter nacionalista e historicista. 
Durante estos primeros años la arquitectura tiene un papel muy importante en el país, ya que hay que reconstruir todo lo que se destruyó durante la guerra, aunque en el caso de Barcelona no fuera mucho. Como restauraciones más importantes que se llevaron a cabo durante la posguerra en la ciudad, hay que destacar la reconstrucción de la plaza Nova y la calle del almirante Cervera, ambas en la barceloneta. 
Este periodo está caracterizado por la llegada a la ciudad de gran cantidad de inmigrantes que huían de las represiones del franquismo y que, al no tener dinero para poder comprar casas, se agolpaban en poblados de barracas situados a las afueras de la ciudad. Todo esto, juntado a que se cerraron las fronteras para que no llegara nada de otros países, significó un retroceso en la arquitectura de Barcelona, ya que no podía recibir las nuevas tendencias que había en Europa. 
Pero un grupo de arquitectos, hartos de esta situación, comienzan a hacer reuniones en las que crece su interés por arquitectos extranjeros, como Aalto, Mies... hasta que deciden fundar, en 1951, el Grupo R, encabezado por Josep Pratmarsó. Cuatro años más tarde, en 1955, cuando este grupo es aprobado por el Gobierno Civil, se unen a él más arquitectos barceloneses. El Grupo R pretendía volver a una arquitectura moderna recurriendo al estilo de arquitectos europeos famosos, pero fracasó por culpa de sus integrantes, que buscaban siempre el trabajo individual en lugar de unir las fuerzas, provocando disputas entre ellos y la posterior disolución del grupo en 1958. 
Los arquitectos del Grupo R no fueron los únicos que querían volver a una arquitectura moderna, sino que, paralelamente, otros arquitectos como Manuel Baldrich, autor de la “Iglesia de los Hogares Mundet” (Vall d´Hebron), también copiaron el estilo de arquitectos europeos. Otro ejemplo es Antonio de Moragas, que, copiando el estilo de Aalto, realizó su obra más importante: el cine Fémina (Paseo de Gracia nº 23). 
Una mención especial habría que darle a José Antonio Cordech de Sentmenat, que durante su carrera arquitectónica (1940-1984) realizó arquitectura racionalista (estilo arquitectónico cuyas características son que la planta y la fachada son libres y se usan elementos prefabricados), organicista (inspiradas en la naturaleza) y obras inspiradas en la arquitectura popular mediterránea. En Barcelona, su obra más importante es el bloque de viviendas situado en el Paseo Nacional nº 43, obra que realizó con Manuel Valls i Vergés. 
Y así llegamos a la obra más importante de esos años: el estadio del F.C. Barcelona (Camp Nou), obra de los arquitectos Francesc Mitjans, Josep Soteras y Lorenzo García-Barbón. 
Cuando España abre sus fronteras al resto del mundo, los arquitectos catalanes asimilan la arquitectura que se hace en el resto de Europa y reciben nuevos materiales. Con eso se abre un periodo arquitectónico en el que reina el funcionalismo, estilo caracterizado por la racionalización de espacios, uso de nuevos materiales y la nula utilización de las curvas (a la que consideran antiestética) en los edificios. Dos claros ejemplos de funcionalismo catalán son la facultad de derecho de Barcelona (Diagonal nº 684) y la editorial Gustavo Gili (calle Roselló nº 87); pero las obras que mejor demuestra el funcionalismo catalán son los comedores para los trabajadores de la SEAT (Zona Franca), de Rafael Ortiz-Echagüe, y que obtuvo un premio de reconocimiento internacional: el R.S. Reynols Memorial Award. 
Pero en la década de los 60, la llegada de corrientes constructivistas (caracterizada por la búsqueda del lleno y del vacío por medio de líneas y de planos), expresionistas (de formas abstractas y surrealistas), brutalistas (caracterizado por dejar al descubierto los materiales y las conducciones exteriores; son de severo formalismo que da un aspecto funcional) y organicistas provocan el distanciamiento entre los arquitectos de la Administración, aún agarrados al funcionalismo y otro grupo de arquitectos que han pasado a las nuevas corrientes. Este distanciamiento está causado por los concursos de anteproyectos, en los que el jurado está formado mayoritariamente por arquitectos de la Administración, todos ellos funcionalistas. 
La aparición de los estilos nombrados anteriormente provocó la paulatina desaparición del funcionalismo, pero fue en Barcelona donde esto ocurrió primero, gracias, sobretodo, al estudio Cordech/Valls, donde se formaron arquitectos como Federico Correa y Alfonso Milá, autores de obras de varios estilos nuevos, como la casa Romeu, de estilo brutalista o el Edificio Atalaya, de estilo realista. 
También hay que recordar al grupo más sólido de la arquitectura catalana: el formado por Martorell, Bohigas y el arquitecto inglés Mackay (el grupo será llamado M.B.M.). Este grupo intenta hacer una arquitectura moderna, pero se encuentran con el problema de la falta de materiales. Un ejemplo de sus obras es el edificio de viviendas situado en el nº 299-317 de la calle de Pallars. 
También hay que nombrar a arquitectos exiliados, que también hicieron proyectos para edificios en Barcelona, como la fundación Joan Miró, en Montjuïc, obra del ya nombrado Josep LLuís Sert. 

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6. ARQUITECTURA DESPUÉS DE LA DICTADURA 

Durante la dictadura, la mayor parte de los edificios representativos del arte moderno se hacían en Madrid, pero una vez acabada la dictadura, las comunidades autónomas cobran mayor importancia. Casualmente el final de la dictadura coincide con la muerte de los grandes maestros de la arquitectura moderna (Wright en 1959, Mies en 1969, Aalto en 1976...), lo que va provocando la aparición de nuevos estilos llamados postmodernismos, que surgieron como crítica a la monotonía de los movimientos modernos. Su principal característica era que se trataba de hacer una arquitectura compleja y llena de contradicciones. 
Una vez acabada la dictadura se comienza a corregir la mala planificación urbanística que hubo durante esos años, en los que no se construyeron prácticamente ninguna plaza ni ningún parque. Se emprenden acciones para disponer de suelo de propiedades públicas, que se utilizarían en la construcción de plazas y parques, como la Plaza dels Països Catalans, obra de Helio Piñón, Albert Vilaplana y Enric Miralles, o el parque de la estación del norte, obra de Andreu Arriola, Carme Fiol y Enric Pericas. 
Barcelona fue, sin duda alguna, la ciudad donde se realizaron más obras arquitectónicas, gracias a su designación como sede de los juegos olímpicos de 1992. Esta regeneración urbana de la ciudad llegó incluso a los barrios más marginales, como la reconstrucción del barrio Baró de Viver, llevada a cabo por Josep Emili Donato. 
Durante estos años son numerosos los arquitectos que se asocian para formar grupos. Algunos de ellos son: 
- Grupo PER (Clotet/Tusquets): estos dos arquitectos se asocian en 1964 para formar el grupo PER. Este grupo se caracteriza por cuidar extraordinariamente el diseño de interiores. Sus obras más destacadas en Barcelona son: la casa Gil Sala y el edificio de viviendas Fullà. También hay que destacar el proyecto de ampliación, restauración y remodelación del Palau de la Música Catalana. 
- Jordi Garcés y Enric Soria: asociados en 1970, su actividad arquitectónica se centra en su participación en edificios históricos. Entre sus obras hay que destacar el Hotel Plaza, el Cinema IMAX y la remodelación del edificio del Museo de la Ciencia. 
- Roser Amadó y Lluís Domènech: arquitectos asociados desde 1975, ambos especializados en urbanismo, sus obras se caracterizan por un estilo racionalista y funcionalista en las que valoran los aspectos urbanos de la arquitectura. Entre sus obras hay que destacar la rehabilitación de la Editorial Montaner y Simón, transformada en la fundación Antoni Tàpies y la construcción del Archivo de la Corona de Aragón. 
- El Taller Bofill: es un taller fundado en 1960 por Ricardo Bofill en el que trabajan un gran número de especialistas (Manuel Núñez, Ramón Collado, Peter Hodgkinson...). Del Taller Bofill han salido obras de gran belleza, como el edificio “Walden-7”, situado en Sant Just Desvern, que pretendía ser una especie de ciudad y acabó fracasando. Actualmente se encuentra en estado ruinoso. 

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6.1. BARCELONA 1992 

Tras la designación de Barcelona como sede de los juegos olímpicos de 1992, esta ciudad sufrió muchos cambios, sobretodo en el ámbito de equipaciones deportivas y en la mejora de las comunicaciones, pero también se aprovecho para realizar obras culturales, como la construcción del Museo de Arte Contemporáneo y la reconstrucción del desgraciadamente incendiado Teatro del Liceo. 
La zona de Montjuïc fue una de las zonas de Barcelona más remodeladas, ya que fue allí donde se construyeron la mayoría de instalaciones deportivas. Así, se encarga la construcción del estadio olímpico a equipo formado por Carles Buxadé, Joan Margarit, Federico Correa y Alfons Milà (más que una construcción se trataba de la transformación del antiguo estadio municipal en estadio olímpico); la construcción del instituto nacional de educación física de Cataluña se le encarga al taller Bofill; y la construcción del Palau Sant Jordi la lleva a cabo el arquitecto japonés Isozaki, mundialmente conocido. Todas estas obras son construidas en el anillo olímpico de Montjuïc. 
El caso del Palau Sant Jordi es curioso, ya que se comenzó a construir por el techo. Esta obra se compone de dos edificios, uno, de estructura metálica, está destinado para el entrenamiento, mientras que el otro, fabricado con la más alta tecnología, es el destinado para la competición. 
Otras de las zonas que más cambios sufrió fue la zona de la costa (Villa Olímpica), donde, a cargo del estudio MBM (Martorell/Bohigas/Mackay), se habían de construir hoteles, viviendas para deportistas, instalaciones deportivas... 
En la remodelación de esta zona contribuyeron un gran número de arquitectos, a parte del estudio MBM, que construyeron el Puerto Olímpico, la escuela de vela y algunos edificios; otros arquitectos, como Bofill, Correa y Milà, también construyeron edificios. También se construyeron grandes obras en esta zona, como el Hotel de las Artes y su torre gemela: la Torre Mapfre, la primera, obra de Bruce Graham y la segunda, obra de Enrique de León e Iñigo Ortiz. 
La villa olímpica no fue la única zona costera que sufrió remodelaciones, sino que también se mejoró el Port Vell, con la construcción del acuario de Barcelona, obra de los hermanos Esteve y Robert Terrades. 
Barcelona también sufrió mejoras en las comunicaciones, gracias a la construcción, a cargo de Norman Foster, de la torre de telecomunicaciones situada en la sierra de Collserola. 

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7. CONCLUSIONES 

La realización de este trabajo me ha servido para saber más sobre las maravillas arquitectónicas de Barcelona. Antes de realizar este estudio yo no sabía gran cosa de la arquitectura barcelonesa, pero ahora entiendo mejor las diferencias de estilos y materiales de las distintas épocas. Me ha servido, también, para ver los problemas con los que se encontraban los arquitectos a la hora de hacer sus obras (un claro ejemplo de estos problemas es el Hospital de la Santa Creu i de Sant Pau, que estuvo a punto de no construirse por problemas económicos), así como para entender la importancia de las olimpiadas en la arquitectura. 
En las diapositivas que adjunto se pueden observar edificios de los distintos periodos arquitectónicos en los que he separado el trabajo y de distintos autores. En ellas se hacen evidentes las diferencias entre autores y periodos. 
Durante este siglo la arquitectura ha variado mucho, por eso hago este pequeño resumen de los principales periodos arquitectónicos de los que he hablado resaltando sus diferencias: 
Durante el modernismo, al arquitecto se le deja usar su imaginación, por eso las diferencias entre los arquitectos son evidentes. Durante el periodo la utilización de la piedra como principal material de construcción, y la aparición de torres, columnas y formas curvas son características de todos los arquitectos modernistas. Todo esto cambia, como se puede observar en los edificios de las diapositivas, con la llegada del novecentismo, que sirve de transición hasta la arquitectura funcionalista. La llegada de estos periodos significa, también, el comienzo de una arquitectura menos compleja en la que prácticamente deja de usarse la piedra como material de construcción. Durante mucho tiempo el estilo funcionalista reina en Barcelona, hasta la muerte de sus grandes impulsores, que en España coincide con el final de la dictadura. Entonces comienza un largo periodo en el que no hay ningún estilo típico. Durante estos años es característica la utilización de materiales tan diferentes como el ladrillo, el hierro o el cristal. 
Gracias a este trabajo he podido comprobar que las dos primeras décadas de este siglo son los años del máximo esplendor de la arquitectura barcelonesa, en cambio el periodo de la dictadura fue en el que se realizó la peor arquitectura del siglo gracias a la penosa política arquitectónica de este periodo, en el que se permitió la construcción de grandes bloques de edificios en la zona del ensanche, que sólo sirvieron para acabar con la harmonía de altura de los edificios de esta zona. Con el final de la dictadura y el nombramiento de la ciudad como sede de las olimpiadas de 1992, se cambió la política arquitectónica que trató de arreglar la nefasta herencia arquitectónica que dejó la dictadura. 

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8. BIBLIOGRAFÍA 


- BANCELLS, Consol. “Guia del modernisme a l´Eixample”. 
Editorial NOU ART THOR. 1990 
- BARJAU, Santi. “Enric Sagnier” 
Editorial LABOR S.A. 1992 
- BERGÓS, Juan. “Gaudí, el hombre y la obra” 
Editorial CÁTEDRA GAUDÍ. 1974 
- BOHIGAS, Oriol. “Barcelona, entre el pla Cerdà i el barraquisme” 
Editorial EDICIONES 62. 1963 
- CARRERES, Carles. “Geografía urbana de Barcelona” 
Editorial OIKOS-TAU. 1993 
- MONTANER, Josep Maria. “Barcelona, ciudad y arquitectura” 
Editorial TASCHEN. 1997 
- URRUTIA, Ángel. “Arquitectura española del siglo XX” 
Editorial MANUALES ARTE CÁTEDRA. 1997 
- AUTORES VARIOS. “Evolucio urbana de Catalunya” 
Editorial LA MAGRANA. 1985

SÁNCHEZ ALVIRA, JORDI AÑO: 1998/1999

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