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Diatribas antiateístas

Resumen: Ateos y maniqueos, o la gnosis de los ignorantes. Por qué el ateísmo es una secta. Arqueología del ateísmo. El ateo como hereje. Egiptólogos heresiarcas. Pregunta a un experto en temas bíblicos. Impugnación de lugares comunes. Pequeña apología.(V)

Publicación enviada por Daniel Vicente.




 


  1. Ateos y maniqueos, o la gnosis de los ignorantes.
  2. Por qué el ateísmo es una secta.
  3. Arqueología del ateísmo.
  4. El ateo como hereje.
  5. Egiptólogos heresiarcas.
  6. Pregunta a un experto en temas bíblicos.
  7. Impugnación de lugares comunes.
  8. Pequeña apología.

1. Ateos y maniqueos, o la gnosis de los ignorantes.

I.

Veo que muchos andrajosos de la teología (a-teos) andáis justificando vuestros desaguisados bíblicos con tesis ya más que superadas. Menuda sorpresa me he llevado al comprobar que intentáis fundamentar el descreimiento desde el maniqueismo hermenéutico, mediante un Dios malo Creador y un Dios bueno Redentor (al que, por cierto, nunca veo en vuestras citas). Pues bien, para colocaros al nivel que os merecéis, el de un torpe heresiarca del siglo II, os remito al más claro precedente de esta manera de proceder, al que sin saberlo imitáis. Lo que no me queda claro es si tenéis por buenas sus ridículas tesis contra la Providencia y el libre albedrío (asociación mal/materia; imposibilidad de hacer el bien y alcanzar la beatitud en el mundo), su elitismo antropológico (sólo se salva el que alcanza la gnosis), etc., o si sólo usáis sus argumentos retóricamente, como vulgares pedantes y estridentes neófitos que sois. Diría que lo segundo.

En fin, AFICIONADOS.

II.

Reconstrucción de las Antítesis de Marción (A. v. HARNACK, Marcion.

Das Evangelium vom fremden Gott (TU, 44), Leipzig 1924, pp. 89-92.

1. "Nadie conoce al Padre, sino el Hijo" (Lc 10,22). El Padre deCristo es desconocido, mientras el Creador es conocido por Adán y por los demás impíos.

2. Cristo conocía lo que hay en el corazón del Hombre (Lc 5,22); el Creador pregunta a Adán: ¿dónde estas? (Gn 3,9).

3. Cristo era bueno con los ciegos, que David había mandado matar (2Sam 5,6-8, Adv. Marc. IV,36,13)

4. Cristo da vista a los ciegos (Lc 7,21), mientras el Creador no cura la ceguera de Isaac (Gn 27,1-2).

5. Moisés se impone como juez entre sus hermanos que pelean (Ex 2,13-14). Cuando a Jesús le piden que resuelva una disputa, él se niega (Lc 12,14; Adv. Marc. IV,28,9-10).

6. Los israelitas salieron bien equipados de Egipto (Ex 13,18) después de despojar a los egipcios por orden del Creador (Ex 11,2-3;12,35-36); Cristo manda a predicar a sus discípulos "sin nada para el camino, ni bastón, ni alforja, ni pan, ni plata; ni tengáis dos túnicas cada uno" (Lc 9,3, Adv. Marc. IV,24,2).

7. El Creador legisla "ojo por ojo, y diente por diente" (Ex 21,24);el Hijo del Dios Supremo dice "si te pegan en una mejilla, presenta la otra" (Lc 6,29).

8. La Ley declara que si uno toma un vestido ajeno, el culpable pagará el doble (Ex 22,8); Cristo declara "al que te quite el manto, no le niegues la túnica" (Lc 6,29, cf. Adv. Marc. IV,16,2)

9. El Creador envía fuego sobre los enemigos de Eliseo (2Rey 1,9-10);Jesús reprende a los discípulos que le piden que envíe fuego (Lc 9,54-55, Adv. Marc. IV,23,7).

10. El Creador envía los osos que devoran a 42 niños que se habían burlado de Eliseo (2Rey 2,23-24); Cristo dice a sus discípulos "dejad que los niños vengan a mí" (Lc 18,15-16, Adv. Marc. IV,23,4).

11. El Creador sanó sólo un leproso por medio de Eliseo, cuando en Israel habían muchos (Lc 4,27), y para ello necesitó que se lavara en agua siete veces (2Rey 5); el Hijo del Dios Supremo sanó a diez, con su sola palabra, e inmediatamente; por otra parte, el que regresa glorificando a Dios no cumple la Ley (Lc 11,19, Adv. Marc. IV,35,4).

12. El profeta del Creador dice "que no oigan los que tienen oídos" (Is 6,9); Cristo dice "el que tenga oídos, que oiga" (Lc 8,8, cf. Adv.Marc. IV,19,2).

13. La Ley dice "Maldito el que está colgado de un madero" (Dt 21,23);Cristo fue colgado en un madero (Gal 3,13).

14. El Cristo judío vendrá sólo para Israel; el Cristo de Dios viene para todos los pueblos de la tierra.

15. El Dios bueno es bueno ante todos; el Creador se preocupa sólo de los que le pertenecen. El Bueno salva a los que creen en Él, pero no castiga al resto; el Creador salva sus fieles y castiga al resto.

16. La maldición es la característica de la Ley; la bendición caracteriza al Evangelio.

17. En la Ley, el Creador ha dicho: "Yo hago al rico y al pobre"; pero Cristo sólo llama bienaventurado al pobre (Lc 6,20).

18. En la Ley se le da la fortuna a los ricos y la desgracia a los pobres; en el Evangelio es al revés.

19. La ley manda amar al prójimo y odiar al enemigo (Lv 19,18, según Mt 5,43); pero es necesario amar a los enemigos (Lc 6,27-35).

20. El Creador ha establecido el Sábado, que Cristo no ha observado.

21. La Ley prohibe tocar a una mujer con flujos de sangre (Lv 15,25-27); el Cristo de Dios no sólo la toca sino que la sana (Lc 8,43-48).

III.

El recurso de los ateos cuando se ven acorralados es apelar al vacío absoluto de sus creencias. Ellos son los racionales, los que nada creen y sólo hablan de lo que saben, o de lo que creen que saben. Pero, ¿acaso por estar sumidos en una eterna "epojé" metafísica no son responsables de lo que dicen? Porque yo he escuchado a muchos ateos alegar, como base de su descreimiento, "el problema del mal", que por lo demás ya fue planteado por Epicuro en el siglo IV a.C.

Si el Dios de la Creación es malvado porque permite el dolor, idea que os agrada y que no cesáis de repetir, entonces el bien ha de estar en otra parte, ya que de lo contrario ni vosotros mismos podríais juzgar dicha maldad (hay que conocer la luz para anhelarla). Sin embargo, no puede estar en vuestro cuerpo, ya que éste fue creado con el resto del mundo. Así que ha de estar en vuestra alma, "chispa" sagrada de un Dios extraño.

La gnosis es un tema interesante y no pretendo despacharlo de un plumazo. Me basta con demostraros que usáis argumentos que están fuera de vuestro control, de modo que cuando alguien como yo os replica resulta muy difícil que evitéis el ridículo.

2. Por qué el ateísmo es una secta

I.

Definición etimológica de secta: los que buscan alguna cosa (se entiende, de tipo esotérico). Definición histórica de secta: los que se apartan de la ortodoxia.

Que no tenéis ninguna autoridad iluminada, ningún Paráclito por medio del cual hable el Espíritu Santo, lo doy por bueno. Sin embargo, ese don iluminativo se ha democratizado (a eso refiere el término 'Ilustración' aplicado en sentido plebeyo) y habita difuso en cada uno de vosotros. Os consideráis superiores al creyente y partícipes de una salvación racional (aunque sea para este mundo) de la que él está excluido.

II.

Sois maniqueos, ya que, partiendo de la base de que la existencia de Dios es indemostrable, retorcéis los argumentos de los que intentan justificar la plausibilidad de la fe en el Ser Supremo. Les alegáis que, de existir ese Ser, su maldad sería también suprema. Lo que no explicáis es cómo habríais vosotros detectado esa maldad, si también sois, como el mundo, obra del Dios malvado.

Por otro lado, he visto a M. -y a tantos otros- atacar el libre albedrío para implicar a Dios en nuestra maldad, y ése es un argumento típicamente maniqueo, aunque M. no crea en Dios.

Por último, vuestra postura tiende a ser simplista en extremo: El creyente es propenso a envilecerse, pues sus creencias irracionales lo arrojan al fanatismo. El ateo, en cambio, liberado del peso de la autoridad y del absurdo de las tradiciones bárbaras, construye sus propios valores según lo que es objetiva o consensuadamente bueno. Así, mientras que el creyente tiende al mal (si hay creyentes buenos no será por su fe, sino por su buen natural), el ateo tiende al bien (si hay ateos malos no será por su credo del descreimiento, sino por su mal natural o sus malas compañías).

Partís de la base de que el hombre es originariamente bueno, lo cual, a pesar de no ser algo propio de maniqueos, sino más bien de pelagianos, demuestra vuestra inmensa ingenuidad psicológica.

III.

Ésa [el alegar que no hay espíritu] es vuestra fachada racionaloide, pero ¿de qué modo respondes a la objeción hecha más arriba ("¿Cómo habríais vosotros detectado esa maldad...?")? Sin embargo, los ateos, lejos de despreciar la materia, la consideráis la única realidad existente, mientras que desterráis el espíritu a los parajes de lo ignoto y lo indemostrable. ¿No es algo muy parecido a lo que hacían los maniqueos al considerar que TODO ESTE MUNDO era absolutamente material, fruto de la raza de las tinieblas, mientras que el espíritu pertenecía al Pleroma? Sólo que vosotros, inconsecuentemente, no creéis en el Pleroma, sino en una etérea "bondad natural".

3. Arqueología del ateísmo

Aunque a menudo se presente con ciertas ínfulas intelectuales, el ateísmo no es más racional que cualquier otra creencia. Y no es que el ateísmo sea una creencia más, sino que, como demostraré, es una inconsecuente y ridícula amalgama de creencias anteriores. Dichas creencias, no declaradas y fundidas en vistas al objetivo anacrónico de acabar con la doctrina oficial de la Iglesia, integran lo que nos viene a las mientes cuando hablamos de "pensamiento ateo", "cosmovisión atea" o "ideología atea". Ésta se concibe a sí misma como una especie de internacionalismo antiespiritual, cuyo cometido más destacable es calumniar todo lo que huela a beato, asociándolo con la estupidez y los más bajos instintos del ser humano. Obviamente el ateo es un santo. Más aún, alguien autosantificado, ya que no reconoce instancias superiores; mientras que el conjunto de no ateos, sus enemigos naturales, son eternos sospechosos de traición a no se sabe muy bien qué. Los grandes espíritus que se distinguieron por su defensa de la fe y la religión fueron, según nos narran estos nuevos iluminados, fanáticos y opresores, malvados e hipócritas, absurdos e ignorantes o, siendo comprensivos, pobres infelices que erraron necesariamente al no haber podido vivir en los tiempos de la Ilustración. Pues bien, sin profesar ningún credo y sintiéndome simplemente un amante de la cultura y de la verdad, me dispongo a acabar con tanta palabrería y a romper una lanza en favor de los creyentes, de los acosados por usar "erróneamente" su libertad de pensamiento.

Seré breve. El ateísmo se remonta a muchas y muy contradictorias fuentes. Resulta instructivo, pues, condensarlas en un solo párrafo a fin de apreciar el grado de solidez de una doctrina que se base en todas ellas al mismo tiempo. El ateo está acostumbrado a juzgar, pero poco o nada a ser interrogado por sus creencias, en teoría inexistentes. Procedamos acto seguido a diseccionar esta falacia de la "no creencia":

1) La primera fuente de la que bebe el ateísmo es el buddhismo, cuya noción principal, el Dharma o Vacío Absoluto, impregna todas aquellas consideraciones que podrían incluirse en una corriente mayor: el nihilismo, la negación radical de la trascendencia. Sólo existe una diferencia en la formulación de la misma por parte del ateo, pues en vez de afirmarse, como haría un buddhista, que la Nada Absoluta es la Verdad, se afirma que nada es una verdad absoluta, lo cual conlleva decir prácticamente lo mismo pero con un énfasis atenuado.

2) Otro afluente de la profesión de fe atea es el luteranismo, es decir, la asociación de la verdad objetiva con la certeza subjetiva, excluyéndose mediadores entre el perceptor y la cosa en sí. Todas las consecuencias del libre examen se aplican a la concepción que el ateo tiene de la verdad: mi creencia es la correcta, en tanto que sólo yo sé lo que me conviene (pero nadie habla sólo por sí mismo), mi interpretación de la Biblia es la más veraz, mi visión de la historia es la más aproximada, mi concepción del mundo es la más realista, etc. Pero este punto 2 se contradice abiertamente con el 1, ya que se pasa de afirmar la nulidad de todos los puntos de vista parciales a hipostasiarlos y tomarlos como absolutos.

3) El siguiente movimiento a tener en cuenta es el difuso escepticismo o agnosticismo, que normalmente se expresa en estos términos: la verdad absoluta es absolutamente extrínseca al hombre, ser relativo e histórico (noumenismo). Este punto 3 se contradice con el 2, ya que de afirmar la preeminencia de nuestras convicciones por encima de las de los demás pasamos a relativizarlas completamente en aras de una cosa en sí inaccesible.

4) Un nuevo credo a añadir a los ya citados sería el del maniqueísmo, cuya máxima vendría a ser: "El mundo es imperfecto, en tanto que nos causa sufrimientos. Luego el mundo no puede haber sido creado por un Dios perfecto y bueno, sino más bien por un Dios malvado o imperfecto. Nosotros, los perfectos, no somos de este mundo". Pero hete aquí que hallamos una contradicción más. Este punto 4 choca frontalmente con el 3, ya que dejamos de asociar la verdad con la cosa en sí para predicarla del sujeto, al que se atribuyen los sufrimientos.

5) Seguimos aún con nuestro recuento. El próximo elemento a considerar es el hedonismo o positivismo. La tesis principal de éste es que la verdad está en el mundo, y que todo lo que lo trascienda es forzosamente falso, pues los hombres viven en el mundo. Huelga decir que se da una nueva contradicción del punto 5 con el anterior, el punto 4, de modo que lo que antes se ha vinculado con el mal absoluto (el mundo, fuente de dolor) ahora es la verdad absoluta, y lo que antes tenía el valor de verdad (el anhelo de una felicidad perfecta) es ahora una parte del mundo.

6) Finalizamos la retahíla refiriéndonos al cinismo, doctrina que sostiene que los valores establecidos son malos y han perdido su vigencia, por lo que, para cambiar el mundo, debemos trascenderlos y rebelarnos contra lo dado. El punto 6, en efecto, vuelve a chocar con su precedente, el 5, recobrándose la trascendencia frente a la inmanencia.

Conclusión: el ateísmo es una religión de religiones que, saltando de oca en oca, se permite ejercer una crítica implacable sobre todas las demás. La incoherencia es, sin duda, un valor en alza.

4. El ateo como hereje

¿La fe es contraria a la sabiduría? ¿Y sois vosotros los legítimos representantes de la verdad? ¿No será más bien que la razón, enseñoreada de sí misma, quiere emanciparse para vivir en su propia nada?

Pero dices que en épocas más cultas el número de los ateos se ha visto incrementado. Yo te digo: en paralelo a los ortodoxos, siempre ha habido herejes. Porque, ¿qué es el ateísmo sino el akelarre caótico de todas las herejías? ¿Qué sino la suma de los errores y de las opiniones descabelladas sobre la divinidad, vulgarizadas hasta el extremo? Su extensión es una consecuencia de la Ilustración, que enfrenta al hombre mediocre a tareas que le superan con mucho (v.g., JRRF y M. comentando la Biblia o intentando rebatir argumentos teológicos). El ateo, pues, no se queda en una mera posición pasiva de "abstine, sustine", sino que construye su propia razón teológica. Razón, dicho sea de paso, deficiente hasta el extremo, pero que él, juez y parte, tiene por inmejorable (cfr. con el libre examen de las Escrituras, propuesto por los luteranos).

La desacreditación más inmediata del ateo es que todo lo que pueda decir contra Dios, la revelación y la naturaleza humana ya lo dijeron los herejes con muchos siglos de antelación, siendo convenientemente refutados. Por eso los ateos son doblemente ignorantes: en el concepto y en la historia.

5. Egiptólogos heresiarcas

Es recurrente en las páginas ateas, siempre tan bien documentadas, aludir a los "orígenes egipcios" del "mito de Jesús". Sin entrar en detalles farragosos propios de eruditos o pseudoeruditos, y obviando la problemática de inserir el fenómeno mesiánico, el monoteísmo y la iconoclastia hebreas en un contexto pagano, reduzcamos el problema a dos casos con dos hipótesis:

Casos:

1) Los historiadores de las religiones han hallado claros paralelismos entre relatos egipcios y la Vida de Jesús.

2) Los teólogos cristianos han hallado claras referencias en la Ley y en los profetas a la Vida de Jesús, así como a su doctrina.

Hipótesis:

1) Resulta muy sencillo relacionar la Vida de Jesús con la Biblia, dada la vaguedad de ambos escritos y la posibilidad de forzar la interpretación. Pero, en ese caso, también debería ser un juego de niños el relacionarla con los relatos egipcios. E incluso con algún cuento chino, si buscamos bien.

2) Los paralelismos entre los Evangelios y los relatos egipcios son sorprendentes, de modo que podemos excluir la hipótesis de que se trate de una mera coincidencia textual. Sin embargo, en ese caso, también deberíamos descartar que la relación de la Vida de Jesús con las profecías del Antiguo Testamento fuera producto de la manipulación, y habríamos de reconocer a Aquel como el Hijo de Dios anunciado.

O es fácil manipular los textos o no lo es en absoluto. Si es fácil, la correlación de historias que presentan los estudiosos resulta superflua, y Cristo existió realmente. Pero si es difícil, entonces no podemos considerar las coincidencias entre Antiguo y Nuevo Testamento como simples invenciones de teólogos, expertos en la Ley, y habremos de deducir que en ambos casos se trata de escritos inspirados. Tertium non datur.

Tanto en un extremo como en el otro, pues, el ateo queda cogido en sus propias palabras.

6. Pregunta a un experto en temas bíblicos

Saludos JRRF,

He leído tus respuestas a las diversas cuestiones planteadas por los usuarios. La impresión que me he llevado ha sido la siguiente: careces por completo de nociones teológicas y, en consecuencia, eres incapaz de ofrecer una interpretación no distorsionada de la Biblia. No tendrás problemas en admitir que un libro de física no puede leerse como uno de cocina, sino que exige conocimientos previos. De modo similar, la Biblia requiere o bien conocimientos esenciales sobre teología (y no pienso en áridos tratados de escolástica, sino en la más elemental hermenéutica), por los cuales se distingue el competente en la materia, o bien la humildad necesaria para aceptar como en depósito aquello que actualmente no comprendemos, actitud que se espera del creyente. Está claro que a ti te faltan ambas cualidades, que suples, no obstante, con la petulancia del entendido y un batiburrillo de asociaciones históricas y semánticas que nada tienen que ver con la intención de los que escribieron la Biblia. Podría decirse que hay dos Biblias: la de todos y la revisada por JRRF, siendo distintas en lo esencial. JRRF, pues, comenta su Biblia, la que a él le conviene, no la Biblia histórica que ha cimentado la fe de millones de creyentes.

Aclarado esto, para que nadie pueda pensar que te acuso sin fundamento, tendré a bien el ponerte a prueba. Me gustaría saber qué significación entraña, según tu parecer, el mito del pecado original que aparece relatado en el Génesis. Ya he visto que en el mensaje titulado "Sobre Yaveh" haces tus pinitos teológicos y hablas de "sexo", "envidia", "sabiduría", "tecnología" y autosuperación del hombre como ingredientes principales de ese pecado. Elijo este tema, el del pecado original, ya que no en vano lo encontramos al comienzo de la Biblia. A su luz, como alegoría fuera de la historia, hasta su abolición por Cristo, debe leerse toda la narración ulterior concerniente al pueblo hebreo. Éste, sumido en el pecado y la muerte, aspira a su redención mediante la búsqueda del Dios Viviente. Dios, por su parte, lo utiliza como instrumento o matriz del que ha de ser el Mesías universal, tal como está profetizado. En su progresivo mostrarse, el Ser Supremo se adapta a la sensibilidad y a la capacidad de comprensión de sus interlocutores humanos, siendo primero un Dios de justicia y finalmente un Dios de amor. El amor no excluye la justicia, sino que la perfecciona. La muerte y el crimen, pues, de los que tanto partido sacas en tus collages bíblicos, no son más que una consecuencia del pecado original, atribuible sólo al hombre, aunque Dios lo tolere. Si la muerte no existiera, sería absurdo luchar por la salvación que es la inmortalidad, lucha en la que se halla involucrado el pecado, pero que no tiene el pecado como fin, sino más bien su superación.

Te quedas en la burda letra, JRRF. Pero, por si esto fuera poco, ni la misma letra eres capaz de interpretar con solvencia. Porque, ¿cómo es posible que el pecado original sea el sexo, que al fin y al cabo es reproducción, cuando en el primer capítulo del Génesis se registra la siguiente orden de Dios a los hombres: "Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra." (Gn 1,28)? ¿Y cómo va a ser la sabiduría dicho pecado, siendo Dios infinitamente sabio? ¿Es acaso también infinitamente pecador? ¿Cómo va a envidiar, por otro lado, que el hombre se haga racional, si lo creó a su imagen y semejanza? Finalmente, ¿de qué modo podría oponerse Dios al progreso del hombre cuando forma parte de su primer mandato el que éste se sitúe por encima de las demás criaturas y las someta? Todo lo que dices no se sostiene, y ocultas, además, alevosamente los grandes elogios que los libros sapienciales dedican a la sabiduría:

"Da al sabio, y se hará más sabio todavía; enseña al justo, y crecerá su doctrina" (Pr 9,9)

"Si te haces sabio, te haces sabio para tu provecho, y si arrogante, tú solo lo tendrás que pagar" (Pr 9,12)

"El hijo sabio es la alegría de su padre, el hijo necio entristece a su madre" (Pr 10,1)

"La lección del sabio es fuente de vida, para sortear las trampas de la muerte" (Pr 13,14)

"El que anda con los sabios será sabio; quien frecuenta los necios se hará malo" (Pr 13,20)

Por dar sólo una pequeña muestra.

¿Qué tienes que decir ahora, JRRF? Reitero mi pregunta, que yo mismo me he contestado en parte, pero que quiero comparar con la solución que me des: ¿Cómo entiendes el mito del pecado original en la Biblia?

Gracias por adelantado.

7. Impugnación de lugares comunes

¿Por qué la Iglesia católica no es una secta en el sentido moderno del término?

En las sectas la adhesión no es libre, sino que viene introducida por una especie de captación personal. Ésta obliga al "captado" a romper con todos los vínculos anteriores, cosa que en la religión cristiana sólo fue propio, desde sus inicios, de los perfectos, anacoretas y demás, que lo hacían movidos por su libre voluntad de ascesis y acrisolamiento.

En las sectas de las que hablamos (sectas destructivas) se ejerce también una presión constante sobre el afectado, hasta el punto de impedirle separarse de la misma. En el cristianismo ha sucedido más bien al revés, es decir, se ha instado a la separación de los pecadores de la Iglesia, si estos no eran penitentes.

Todo ello no excluye que haya sectas cristianas, dañinas como las que más, que yo alinearía sin reparos entre las herejías, como es el caso del Opus Dei o de los Testigos de Jehová. La lista, por supuesto, no termina necesariamente ahí.

¿Qué es la Iglesia católica?

No sólo la institución mundana, con sus oficios y jerarquías, con sus corruptelas y miserias, sino también la comunidad de santos y creyentes que tienen por cabeza a Cristo, lo que se ha venido llamando su Cuerpo Místico o túnica inconsutil. Una Iglesia humana, de pecadores y no de perfectos, que anticipa en la tierra las realidades divinas, mediante los sacramentos, y que tiende infinitamente a la suma perfección, que es Dios.

¿En qué consiste la verdadera religiosidad?

Muchos objetan a los seguidores de una religión la imposibilidad, sentida con vehemencia justiciera, de dar fe al Creador de un mundo en el que abunda el mal. Pero yo les contesto que la perfección de Dios está tanto en el cielo inmaculado como en la estampa de un niño muriéndose de hambre. Es un pagano, un tipo verdaderamente superficial, el que sólo ve a Dios en el cielo.

¿En qué razonamiento falaz, consciente o inconsciente, descansa la descreencia del ateo?

Podría resumirse del siguiente modo: "Hay muchas religiones distintas, contradictorias entre sí. Luego no proceden de Dios, ya que Dios, por definición, es veraz y no se contradice. Luego ese Dios no existe, puesto que si existiera se contradeciría, y no sería Dios. De ahí se sigue que las religiones, proclamadas en nombre de Dios, son vanas invenciones de los hombres, y por consiguiente, falsas".

Este parece ser uno de los elementos de convicción del ateo, y no precisamente el menos importante. ¡Observad cuántos vicios se agazapan en las inferencias!

8. Pequeña apología.

Como ya dije en otra parte, el cristianismo, y particularmente el catolicismo, ha sabido combinar hegemonía cultural e integración civilizadora. Tal vez no sea algo único en el panorama de las religiones, aunque sólo un escaso número de ellas haya logrado alcanzar las cotas de universalidad de la católica. Como señas distintivas, es una de las pocas basada en la misericordia divina, y no sólo en su justicia; una de las pocas en las que el poder espiritual ha pugnado tradicionalmente por mantenerse al margen del temporal, sin sometérsele (con firmeza hasta la guerra de las investiduras; más laxamente en adelante); una de las pocas en las que el estatuto del creyente no depende de su sangre, nacionalidad o nobleza, sino de su recepción de la fe; una de las pocas en las que el hombre es con exclusividad vicario de Dios en la tierra, sin compartir esta prerrogativa con seres irracionales; una de las pocas en las que la fe no contradice a la razón, sino que la perfecciona.

¿Por qué es necesario defenderla frente al mal del siglo? Porque su negación ha supuesto siempre una barbarie sin paliativos. Junto a la hegemonía cultural y la integración civilizadora de las que hablaba, tenemos:

a) una civilización aculturizadora: como la colonización europea en África o la colonización Occidental en el mundo, ya sea mediante las armas, ya mediante el comercio desigual.

b) una culturización acivilizadora: como la que el nazismo pretendía y algunos grupos integristas siguen añorando.

Si eliminamos la razón moral y la filosofía, dejaremos libre el paso a la razón instrumental y al fanatismo: a Bush y a Bin Laden.

Esto es un llamamiento a la resistencia contra el eterno borrego, llámese ateo, agnóstico o testigo de Jehová.

A raíz de los debates mantenidos en los siguientes foros:

es.charla.religion

http://boards1.melodysoft.com/app?ID=isegoria

 

Daniel Vicente.

irichc23@hotmail.com



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