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Resumen: Ha habido mucha publicidad en los ultimos anos sobre los carbohidratos o hidratos de carbono. Se ha dicho una y otra vez que este grupo de alimentos produce energia y reduce la obesidad y problemas cardiovasculares, entre otros. Aunque es cierto que los necesitamos y deben formar parte de una alimentacion sana, es importante que sepamos como usarlos, ya que una dieta alta en carbohidratos (hidratos de carbono) puede ser responsable de muchos de nuestros actuales problemas de salud..
Publicación enviada por Cala Cervera
Ha habido mucha
publicidad en los últimos años sobre los carbohidratos o
hidratos de carbono. Se ha dicho una y otra vez que este grupo de
alimentos produce energía y reduce la obesidad y problemas
cardiovasculares, entre otros. Aunque es cierto que los
necesitamos y deben formar parte de una alimentación sana, es
importante que sepamos cómo usarlos, ya que una dieta alta en
carbohidratos (hidratos de carbono) puede ser responsable de
muchos de nuestros actuales problemas de salud, entre ellos la
obesidad, un exceso de colesterol y triglicéridos, diabetes,
problemas menstruales, artritis y otros.
Los carbohidratos o hidratos de carbono abarcan la fruta,
vegetales, cereales y granos y sus derivados como el pan, la
pasta, las harinas, y, en cierta medida, las legumbres. No hay
duda de que necesitamos carbohidratos (hidratos de carbono) para
vivir. Por ejemplo, el cerebro usa la glucosa de los carbohidratos
(hidratos de carbono) como su principal fuente de energía. El
cuerpo tiene "despensas" para guardar la glucosa (una
vez guardada pasa a llamarse glucógeno). Éstas son el hígado y
los músculos. Sin embargo, las reservas de que dispone el
organismo son limitadas y se agotan al cabo de ciertas horas.
Esta es la razón por la que es fundamental que comamos
regularmente durante el día. Si, por el contrario, comemos
demasiados carbohidratos (hidratos de carbono) o éstos tienen un
alto índice glicémico (rapidez con la que la glucosa de los
carbohidratos (hidratos de carbono) entra en la sangre), las
reservas se llenarán pronto y el resto de glucosa que quede
flotando en la sangre deberá convertirse en grasa para ser
guardada. Conclusión, los carbohidratos (hidratos de carbono) nos
engordan con más facilidad de la que creemos.
Cuando los niveles de glucosa en la sangre aumentan, el páncreas
estimula la producción de la hormona insulina, la cual se encarga
de guardar la glucosa en las despensas. Sin embargo, ésta no es
su única misión: a la vez que guarda, también se asegura que la
grasa guardada no se queme. Por esta razón, y aunque la insulina
es muy importante para mantenernos vivos, hay que evitar producir
grandes cantidades. Sin duda, la forma más efectiva de controlar
los niveles de insulina es a través de comer alimentos con un
bajo índice glicémico. Recordemos que a mayor índice glicémico,
mayor producción de insulina.
El índice glicémico de un alimento depende de diversos factores:
Si está compuesto
de glucosa, fructosa o galactosa.
La pasta, pan, cereales y granos en
general, féculas y vegetales se convierten en glucosa, la cual
entra con más rapidez a la sangre que la fructosa (en fruta) y
galactosa (en productos lácteos). Contra más dulce sea un
alimento, por lo general, más alto será su índice glicémico.
Por ejemplo, alimentos con un índice glicémico alto son:
• Azúcar, miel y glucosa.
• Frutas secas.
• Plátanos, uvas, higos y melón.
• Patatas, remolacha, guisantes, maíz,
nabos, boniatos y zanahorias cocinadas.
• Pan blanco e integral.
• Arroz blanco e integral.
• Cereales refinados o azucarados.
La grasa de los
alimentos.
Ésta es de vital importancia para
prevenir la excesiva producción de insulina y activar el
metabolismo. A esta grasa tan necesaria para la salud se le llama
ácidos grasos esenciales y son vitales para adelgazar.
Los ácidos grasos esenciales se encuentran principalmente en:
• Los frutos secos.
• Semillas y sus aceites
• Pescado.
La fibra de los
alimentos.
Ésta aunque no se absorbe, relentiza
la entrada de los carbohidratos (hidratos de carbono) a la sangre.
Por este motivo, los zumos (aunque muy recomendados en general) y
los granos refinados no son aconsejables para los desequilibrios
hormonales ni para perder grasa.
Así, según lo que acabamos de ver, un plato de avena con leche
de soja y unas semillas de sésamo, calabaza, girasol y lino, y
una manzana, son una combinación ideal para el control del peso:
tiene un índice glicémico bajo, fibra y ácidos grasos
esenciales.
Por otro lado, disponemos de otra hormona producida en el páncreas,
llamada glucagón, que moviliza la grasa y es antagonista a la
insulina. El glucagón se estimula con la ingesta de proteínas
(carne, pescado, huevos, frutos secos, semillas, algas, legumbres
con cereales, productos de soja y lácteos). Esto no quiere decir
que debamos comer solamente proteínas, ya que el exceso de éstas
puede producir niveles altos de acidez en la sangre y,
por consiguiente, una desmineralización. Lo ideal es una relación
de carbohidratos (hidratos de carbono) 2: proteína 1. En otras
palabras, el arroz, vegetales, pan, fruta y demás carbohidratos
(hidratos de carbono) que incluimos en una comida deben ocupar físicamente
el doble que las proteínas que consumimos. Por ejemplo, un filete
de pescado del tamaño de la palma de la mano debe ir acompañado
de una ensalada del tamaño de dos palmas. |
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Cala
Cervera
Nutricionista
Ortomolecular
www.calacervera.com
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